martes, 20 de junio de 2017

The night mark, Tiffany Reisz

[Libro no publicado en español]
¿Abandonarías tu vacía vida por vivir otra junto a la persona que amaste y perdiste? Faye lleva cuatro años llorando la muerte de su marido Will y vagando por la vida sin esperanza ni alegría. Pero cuando una de sus pasiones y un misterioso faro se cruzan en su vida, se presenta ante ella la oportunidad de revivir junto a esa persona que creía para siempre perdida. ¿Estarías dispuesto a dejarlo todo por volver a vivir y a sentir, incluso a riesgo de no ser correspondido? ¿También lo harías si para ello tuvieras que vivir en 1921...?


El primer libro de novela romántica que recuerdo haber leído fue El invierno de nuestro desconsuelo de Catherine George. En él, Leonora se despierta con un golpe en la cabeza y no recuerda ni cómo ha llegado hasta el lugar en el que se encuentra ni su propia identidad 😱. Y allí, en esa isla galesa, la encuentra el doctor Penry Vaughan, que está hasta la punta del na**o de mujeres pero no puede evitar sentirse atraído por ella. Mola, ¿eh? Ay, Penry, tú has sido el origen de tantas y tantas cosas... (Cuando leáis por aquí algo de Penry, ya sabéis de dónde viene). Bueno, este libro es un Harlequin de principios de los 90 y tiene un rating en Goodreads de 2,62 pero eso es porque nadie lo ha puntuado como lo haría yo, con el cariño que me traen sus recuerdos, la emoción de leer que allí iba a haber tomate del bueno. Y yo, con los ojos como platos, claro.

-Muy bien, Kim, pero aquí has venido a contarnos tu opinión sobre The night mark, el libro de tu adorada Tiffany Reisz. ¿Qué haces contando batallitas cual abuela cebolleta?
-Bueno, queridas, he considerado que es mejor contaros cualquier cosa antes que mi opinión de este libro. De hecho, hasta ese Harlequín de los 90 es mejor que este libro...


Sí, así está el corazoncito de una fan cuando espera como agua de mayo un libro y va leyendo y ve que la cosa no va y, cuando lo hace, es para ir a peor. Faye Barlow está casada pero lleva cuatro años siendo la sombra de lo que era, desde que murió Will, su anterior marido y verdadero amor. Ahora que su matrimonio con Hagen se desmorona, intenta retomar su vida y vuelve a una de sus grandes pasiones, la fotografía. Gracias a ella, viaja a una isla (que ya conocemos de The bourbon thief) en la que descubre fascinada un antiguo faro y una fotografía de su farero en los años 20, Carrick Morgan, un irlandés tremendamente parecido a su difunto Will... ¿Cómo se os queda el cuerpo? Ay, esperad, que os tengo que decir que Faye viajará al pasado y podrá comprobar en persona si Carrick y Will son tan parecidos o es una ilusión óptica. Ahora sí, ¿cómo os habéis quedado?

Más tiesas que la mojama

Así me quedé yo pero cuando lo estaba leyendo porque madre del amor hermoso qué libro más infumable. No hay nada peor que tener muchas expectativas puestas en algo porque tienes grandes probabilidades de que se te desmorone todo cual castillo de naipes. Vaya por delante que, como las asiduas a este blog saben, adoro a Tiffany Reisz. He leído todo lo que ha escrito, hasta las historias breves, y con todas he disfrutado (algunas incluso son de mis favoritas). Por eso podéis imaginar lo que para mí supone poner verde uno de sus libros. Pero qué queréis que os diga, no veía la hora de terminarlo. Los viajes en el tiempo son muy recurrentes en la novela romántica y no siempre con buenos resultados pero yo pensaba que la Reisz, estando como una cabra, nos iba a regalar una historia estupenda, emocionante, con su amor imposible que cruza océanos de tiempo para reencontrarse, que diría el Drácula de Coppola, y nos haría sonreír y soltar la lagrimita. ¡ERROR! Aquí el amor aparece porque la escritora lo dice, no porque tú lo veas, y los océanos de tiempo se cruzan con tanta asiduidad que tendrán el cacharrito ese de pagar en el peaje, porque madre mía, qué tráfico tienen las vías temporales, ni la carretera hacia la playa cuando empiezan las vacaciones de verano, ni el metro en hora punta. Y nada de viajes tipo Forastera, esto está más cerca de Posesión infernal pero sin Ash con su motosierra para acabar con nuestra tortura.

Prefiero quedarme con mis demonios, Kim

Uno de los grandes problemas reside en la protagonista, a través la que se nos cuenta (en tercera persona) la historia y con la que no he sido capaz de conectar, básicamente me ha parecido insoportable. Una cosa es estar vacía y eternamente triste por la dramática muerte del amor de tu vida y otra ser una borde seca y rancia con todo el que te rodea. Vale que te has casado con un maromo al que no quieres y que él no es lo más cariñoso del mundo pero eres una tía moderna que se puede divorciar y no amargarnos la vida. Además, menudos coñazos nos suelta, describiéndonos todo lo que se pasa por delante de arriba a abajo. Entiendo que el faro es importante y que el título sale del comportamiento de la luz que emite pero joer, ¿tanto detalle? ¿Tantas veces? Todo esto lo sumas, le pones los viajes en el tiempo, un amor que surge de la nada mientras tú lees tal que así 🙈 y una serie de what-the-fuckismos que hacen que te dé la risa floja y te encuentras con un libro que no tienes ganas de seguir leyendo y que, cuando lo retomas, lo intentas terminar lo más rápido posible para coger otro que te alegre la vida, no sé, The Hating Game (sip, me lo he vuelto a leer #NotEvenSorry) o incluso cualquier otro de Tiffany Reisz, algo que te quite el mal sabor de boca y que no parezca escrito por otra persona o un mono emporrado.

En el club del porro me tienen explotado

Este libro no parece de Tiffany Reisz. No puedo decir que esté mal escrito en un sentido formal, siempre usa un gran vocabulario y unas buenas contrucciones, no nos vamos a encontrar diálogos al estilo La novia pichote, en ese aspecto la Reisz siempre es garantía de calidad. Pero ella nos tiene acostumbrados a una narración con garra, con nervio, con emoción, uh uh uuuuuuuuuuuuuuhhhhh (que diría José Luis Moreno) y aquí eso brilla por su ausencia. Perdemos una cantidad de tiempo increíble conociendo a Faye y sus circunstancias y luego ese tiempo lo echamos de menos en su relación con Carrick, que necesita más páginas para desarrollarse bien. La historia de amor no me la creo y madre mía cómo se resuelven los problemas... Vergüencita ajena o descojone supremo, tú eliges. Si me preguntáis por las escenas ajdhfajkhkjhgdsdhgj y amorosas, hay poquitas, pocos besos y magreos y unos polvos así contados muy por encima y sin descripción. Tampoco el fin era ponernos perracas porque si la historia mola no lo necesitas (yo adoro El diario de Bridget Jones y se soluciona estupendamente la papeleta sin nada de guarrerismo) pero la Reisz habrá querido demostrar que también sabe escribir cosas en las que no estén todos salidos como el pico de una mesa y que no hace falta que le den al guarrerismo cada dos por tres. Tiffany, querida, ya sabemos que eres capaz de emocionarnos sin que tus personajes se friccionen hasta morir pero en una historia de amor nos gusta ver eso, amor. No me queda más remedio que tirar de una de mis frases míticas:

Este libro no es una novela romántica

Y si os dicen lo contrario os están colando una mentira. The night mark es una novela totalmente fallida, un wtfail en toda regla, un paseo de Tiffany Reisz por el club del porro. Una supuesta historia de amor que no conoce fronteras de tiempo que se queda, como dice mi sweetie Sonia (compañera de tortura lectura junto con nuestra querida Gema) en "un manual de funcionamiento de un faro a principios del siglo XX que también nos enseña cómo se hacían en esos tiempos los pasteles y se ordeñaban cabras, entre otras utilísimas e interesantísimas cosas". Yo añado que hay también una mujer que dice que se enamora y prefiere quedarse a vivir en una época sin Netflix ni depilación láser por un pechote idéntico al de su marido muerto. Pos fale. Mira, Tiffany, me duele más a ti que a mí decir estas cosas, en parte porque te quiero mucho, en parte porque tú sigues convencida de que has escrito un libro bueno y he sido yo la que esperaba eso y al final se ha llevado una hostia. Si me vas a dar una sorpresa, que sea un maromazo con la boa envuelta en lazo y no otro truño así.

Por todo esto, le tiramos a la cabeza en nuestro Gandymetro...

Carrick, viaja tú al presente y deja en el olvido pasado este libro

[Y si queréis catar a Tiffany Reisz, por favor, leed cualquier otra de sus novelas, ¡no ésta!]

martes, 13 de junio de 2017

Bossman, Vi Keeland

[Libro no publicado en español]
Me estaba escondiendo en el pasillo de los baños de un restaurante y dejando un mensaje a mi mejor amiga para que me salvara de una cita terrible. Él me escuchó, me dijo que era un poco bruja y luego me ofreció algunos consejos. Le dije que se ocupara de sus asuntos (de sus altos, estupendos y creídos asuntos) y volví a mi terrible cita. Cuando pasó al lado, me sonrió y puede observar su arrogante y estupendo culo volver a su mesa. No puede evitar lanzar miraditas al capullo condescendiente. Por supuesto, él me pilló varias veces y me guiñó un ojo. Cuando el guapísimo desconocido y su igualmente espectacular cita de repente vinieron a nuestra mesa, pensé que me iba a delatar. Pero, en lugar de hacerlo, fingió que nos conocíamos y se sentó con nosotros, inventándose embarazosas mentiras sobre nuestra falsa infancia. Y, de repente, mi aburrida cita pasó a ser extraña y excitante. Cuando nos separamos, pensé en él más de lo que me gustaría admitir, a pesar de que sabía que nunca le volvería a ver. Al fin y al cabo, ¿cuántas posibilidades había de encontrarme de nuevo con él en una ciudad con ocho millones de habitantes? ¿Y cuántas eran las probabilidades de que un mes más tarde acabara siendo mi nuevo y sexy jefe...?


Tras la intensidad lectora de Feversong (serie que no reseño por aquí pero sigo leyendo, husmead mi opinión en Goodreads si os apetece) necesitaba una lectura que me despejara la mente y me procurara momentos de risa estúpida y un buen rato, poco más. Di con este libro y, chicas, no me pude resistir a poner mi estupenda manicura sobre ese cuerpazo (pero más que nada porque el exterior es puro reflejo del interior y ya se puede ver que el chico es muy buena persona... 😏). Así que procedamos a ponernos cómodas, con la bebida y el abanico xixil cerquita y dejar el cerebro en el estado adecuado para este tipo de lecturas.


No olviden desconectar su cerebro y activar el mono loco en estas lecturas

Malas citas tenemos todas pero no a todas nos pilla un desconocido buenorro por banda y nos dice lo que tenemos que hacer para salir airosas. Claro que a Reese Annesley le molesta especialmente que ese buenorro la pille y se meta en sus asuntos para que, encima, tenga la cara de interrumpirle la cena y hacerle pasar una de las mayores vergüenzas de su vida. Y también uno de los momentos más surrealistas y divertidos. Lógicamente, acaba más interesada en el buenorro Chase Parker que en su propia cita (seguro que si fuera como Gollum no le pasaría lo mismo). Una pena que se despidan para no volver a verse...



Espera que me desorino


¡Pues claro que no! Hay millones de personas en Nueva York y mira tú si es difícil ver a alguien pero también es la ciudad en la que los sueños se hacen realidad. ¡Y decidme a mí si no es un sueño -y húmedo- darte de bruces con el torso desnudo de Chase! ¡Y encima tiene un piercing tetil y un tatuajeeeeeeeeeeeeeakfhglkshgñklahgñkahs!


Celebración de mi cuerpo serrano

Bueno, no lo puedo evitar, se me ve el plumero con Chase este tipo de hombres desde Júpiter. Y a Reese también, a la que se le hace el xixi Pepsicola ante tamaña visión. Pues una cosa lleva a la otra y ambos acaban...

Vosotras: ¡En la cama! 💃
Yo: ¡Pues NO! ¡Muajajajajajaja!
Vosotras: 😲😲😲😲😲😲😲

Efectivamente, queridas, si esperáis que se vayan *ollando por las esquinas desde el primer día del trabajo, esperad sentadas. Ojo, que no digo yo que no pase porque, a ver, el roce hace el palote, pero os vais a pasar medio libro esperando a que pase algo. Y cuando digo algo no digo el ñiqui ñiqui, digo algo de algo, de rozarse, de tocarse, de ALGO. ¿Y cómo se mantiene el interés de un libro en el que desde el principio queda claro que el mayor objetivo de Chase es colarse en las bragas de Reese pero nunca lo hace? Pues con poca tontería, mucha diversión, una maña estupenda para mantener la tensión sexual y un personaje masculino con más cara que espalda cuyo un carisma es capaz de hacer que le tires el tanga al libro mientras lo estás leyendo.

Ya verás cuando te ponga las zarpas encima...

Es cierto que la protagonista es Reese y que es un encanto (salvo cuando insiste una y otra vez en no querer 👉👌 con Chase) pero el que se lleva toda la atención es Chase, un caradura con hoyuelo, inteligencia, secretos escondidos bajo la ropa y un gran y noble corazón. Amén de sus estupendas (supremamente estupendísimas) características físicas (¿os he dicho ya que lleva un piercing en un pezoncillo y un tatuajehdfñkjahfkj?), es un prodigio de inteligencia, es un buen tío y está como una fruta cabra (y tiene una lengua guarra total -en cualquier sentido en el que queráis entender esto-). Pero sus puntos de vista (casi todos en pasado) nos van indicando que esconde algo más que una boa de tamaño descomunal: algo traumático en su pasado. Y es precisamente esto lo que acaba bajando el nivel del libro, más que nada porque rompe el ritmo, vemos características de Chase que me parece que no pegan con lo que hemos visto del personaje y porque cuando Chase es divertido, el libro es 😍 y cuando Chase no es tan divertido...

No es que haga surf, es que el libro se tambalea peligrosamente

El libro es de manual, como ya habréis supuesto. Historia sencilla, de amigos a amantes, alternando puntos de vista, con cierto cataclismo y final feliz (y no, no es un spoiler porque si estos libros no terminan bien, salen por la ventana de mi casa y yo ya habría puesto tres gifs de Rob Lowe comiéndose un libro). Vi Keeland resuelve la papeleta bastante bien, sobre todo la parte graciosa, que me ha hecho disfrutar bastante (aunque no entiendo esa necesidad casi constante de remarcar que Chase está buenorro 😒). Hablando de disfrutar, no hay abundancia de encuentros sexuales y no se regodea demasiado en ellos (aunque si te molestan las guarreridas verbales in the middle of the ñiqui ñiqui, no creo que te haga gracia lo que Chase suelta por su sucia boquita). Yo dividiría el libro en a.p. y d.p. ("antes del polvo" y "después del polvo"). A.p. es una risa casi constante, con momentos de vergüenza ajena, de tirar los trastos y de diálogos y miraditas y mariposillas en el estómago. D.p. todo va para abajo (como ciertas partes de la anatomía masculina *tose*) y la ligereza y alegría previas ceden paso a algo más serio (aunque combinado con 👉👌) y esto se acaba apoderado del último tercio de libro, amenazando con borrar toda la diversión previa. Ya sé que tiene que haber cataclismo pero no me esperaba que fuera así. No es lo que más me gusta cuando busco un libro para dejar de pensar y desconectar el cerebro, pero es verdad que este punto de dramatismo me parece mejor que cuando el cataclismo se da por un malentendido estúpido tipo "mi hermana se dejó su bolsa del Primark con las bragas baratas y tú crees que son las que guardo para que las churris que pasan por aquí se vayan con bragas limpias". Al final remonta algo y la absoluta adorafollabilidad de Chase te dejan un gran sabor de boca y 😍 pero es verdad que la pequeña hostieja que te has pegado con el bajón ya no te la quita nadie.

Ay, pudo ser mucho mejor...

En cualquier caso, Bossman es un libro entretenido y nada pesado, escrito de un modo muy dinámico y con partes realmente divertidas, por eso me da pena que al final se tuerza. He conectado con los protagonistas pero reconozco que con Chase me ha salido el cerebro disparado hacia la estratosfera, he is my kind of man pero totalmente.

¡Aviso!
-¡Hay lenguaje guarro guarro -de decir cock y pussy- en las secuencias sexuales!
-¡Aparecen otras parejas de los protagonistas!
-Aparece un... ... ... ... ¡Esto! 👇


Luego no digáis que no os he avisado 😁.

Por todo esto que os he contado se merece medio Gandy menos, pero por la maravillosa maravilla que es Chase y por todo lo que he disfrutado con él no me queda más remedio que darle en nuestro Gandymetro...

Chase, el pezón de tu tetilla me pone muy perraquilla

martes, 6 de junio de 2017

Lady Escándalo (Los Malloren 1), Jo Beverley


¿Quién es ese salteador de caminos que acaba de abordar el carruaje de Cyn Malloren y le exige que le lleve a un caserón lejano? A él no le engañan sus ropas ni sus falsos ademanes de hombre rudo: no hay duda de que se trata de una mujer. Y no se equivoca, pues acaba de cruzarse en la vida de Lady Chastity Ware que, desesperada por ayudar a su hermana y a su sobrino a escapar de una muerte segura, se embarca en una aventura que va a resultar más fascinante y deliciosa de lo que jamás soñó.



Ay, queridas, qué dura que es la vida de la mujer de negocios, sin tiempo para nada... Y si encima te toca leer cosas que ni chicha ni limoná, peor aún. Dos mñeísmos del Reto Rita, que no han dado ni para cabreo, me han dejado sin neuronas para reseñar y creía que esta vez tampoco iba a dar para más la mata, pero menos mal que no. Tanto Una luz en la ventana como Escándalos privados me dejaron fría al nivel de la botella de Cristal Rosé que tengo siempre en la nevera para celebrar el descubrimiento de un nuevo maromo o de una novela enagüil de las que me gustan. La primera ha sido moñas y fallida; la segunda es un teleflín de Antena 3 en plan amor, lujo y divas de la televisión que no sé qué hace metida en un premio de romántica, en serio. De nuevo mis dudas sobre qué es la romántica, la erótica, etc.



Lady Escándalo parecía otra cosa: es de enaguas del XVIII, así que dejaba atrás medievalismos cuestionables y contemporánea brilli-brilli. Estamos en la Inglaterra de un joven Jorge III y Cyn Malloren, un tipo atractivo que está apartado temporalmente de la vida militar, es asaltado por lo que parecen ser ladrones. Pero su boa instinto le dice que el cabecilla es una dama y aquí empieza, sin dar más vueltas, el lío de identidades. Dadme una chica haciéndose pasar por hombre y seré feliz, siempre que se use bien la cosa, como en Amable y tirano, donde lo pasé pipa. Aquí ha habido algún momento en el que ya no daba más de sí la cosa, aunque Cyn salva mucho la situación poniendo a Chastity Ware, la joven disfrazada, en aprietos de todo tipo, ejem.



La chica, además de tener que ayudar a su hermana, arrastra un pasado que es la vergüenza de su familia y le ha valido el apodo de la "infame Chastity Ware". Su propio padre la ha relegado a esa situación y ella, que los tiene bien puestos, no se dejará aplastar. 


Chas demostrando su amor filial

Pero va a necesitar ayuda en su misión y dará con la horma de su zapato, Cyn Malloren, que tiene ganas de pasar un buen rato porque se aburre mucho y decide ayudar a Verity, al bebé de ésta y a "Charles". Tanto se mete en el papel que hasta él cambia de apariencia durante un día con tal de ocultar sus identidades para escapar de las garras del pérfido cuñado, Henry, y del padre de las muchachas. La verdad es que Cyn es un tipo encantador y me ha gustado mucho su actitud en la novela, tiene diálogos cargados de picardía que ponen a Chastity a cien, tanto por cabreo como por combustión bajeril. 



Si bien es cierto que se hace algo cuesta arriba durante la primera mitad, porque no se sabe hacia adónde se dirige la situación, luego se pone interesante al ir descubriendo más cosas sobre qué pasó en realidad con Chastity y todo lo que hay tras el matrimonio de su hermana con un tipo horrible, la persecución del cuñado... Es verdad que el enamoramiento nada más conocerse es tan creíble como el disfraz de Chastity, pero ya sabemos que en estas novelas hay de todo menos tiempo que perder. Eso sí: sexo poco y se hace esperar. ¡Y ya sabéis que eso a mí me encanta! ¡Viva el recato cuando tiene que haberlo y el guarrerismo bien contado cuando toca! No os voy a hacer spoilers, pero dan ganas de saquear la nevera y agarrar al Dex Dexter que tengas a mano cuando lees el momento djfañlsdjgañslkdjfs.



Pasado lo guarrer, estuve temiendo que Cyn se volviera un gilí por ciertos pensamientos que tiene con respecto a Chastity mientras que están dándole la trocotró, o que ella se empichotizara malamente y empezara con moñeces. Chastity no llega a ser Pichote, aunque hay que entender que no quiera meter a Cyn, un señorito rico y pudiente, en la vida de una muchacha caída en desgracia, por mucho que él le prometa luego el oro y el moro. Sobre todo porque la familia Malloren es una estirada y Cyn no se lleva muy allá con su hermano mayor, aunque va a aceptar bastante bien a Chastity con tal de fastidiar al padre de ella, lo que es bien, mientras que la hermana la recibe con mucha alegría por su parte. Se nota que la autora preparaba una buena saga y ya nos presenta a algunos de los siguientes protagonistas, pero esta haggard no se va a meter de momento en el berenjenal de leer TRECE novelas sobre los Malloren y compañía. 



En definitiva, a pesar de que he tardado la vida en leerlo, tengo que reconocer que aquí el jurado no estuvo tan desacertado y al menos es un enagüismo digno, bien contado (sobre todo lo añdsljfañslkdjfsañadkjs) y fiel al género en muchos sentidos. Quizá no lo he disfrutado tanto por falta de tiempo para leer más rápido, pero me ha dejado un buen sabor de boca, que ya es después de tanta fumada que me he echado al cuerpo. 

Por todo esto, obtiene en nuestro Gandymetro...

Cyn, yo pongo la nata y tú la lengua