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martes, 3 de enero de 2017

Amor prohibido (Guilty 1), Laura Lee Guhrke


Para la remilgada y tímida Daphne Wade, su placer más prohibido es observar en secreto a su patrón, Anthony Courtland, duque de Tremore, mientras éste trabaja en la excavación de su propiedad de Inglaterra. Anthony ha contratado a Daphne para que le restaure los preciados tesoros que él va desenterrando. Sin embargo, Daphne no podía imaginar lo difícil que iba a resultar concentrarse en el trabajo teniendo delante a un hombre como Anthony, cuya belleza resulta abrumadora. Él ni siquiera ha reparado en ella como mujer, pero ¿quién puede culparla de haberse enamorado perdidamente de Anthony?
Daphne es la restauradora mejor preparada para llevar a cabo ese trabajo, y Anthony lo sabe. Pero no la ve como mujer, sino como una experta que se oculta tras unas enormes gafas. La hermana de Anthony está convencida de que puede llegar a convertirla en una mujer irresistible, pero él está seguro de que fracasará en el intento. Ninguno de los dos puede imaginar que la pobre Daphne se ha enterado de toda su conversación, y se propone demostrarle que está totalmente equivocado. Una nueva y encantadora Daphne sale del caparazón en el que se ocultaba, y entonces se invierten los papeles. ¿Conseguirá Anthony convencerla de que es la mujer de sus sueños?


¡¡FELIZ AÑO!!
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Empezamos un nuevo ciclo de lecturas y reseñas con muchas ilusiones y algún que otro reto por delante (ya lo veréis...), pero no por ello vamos a olvidar las los que leímos el año pasado. ¡Que hay mucho que aún no os hemos contado! Así que vamos ya con nuestra primera reseña del año.

Cualquiera diría que a estas alturas blogueriles y lectoras tendríamos ya nuestro sublime trasero pelado de leer, especialmente enaguas. ¡Pero no! ¡Anda que no nos queda! Y precisamente hoy venimos con una nueva escritora por estos lares, Laura Lee Guhrke. ¿Que por qué hemos leído este libro cuando nos habían recomendado otro? Ay, queridas, las maravillosas lectoras proponen y las gangas de las librerías que se cruzan por el camino disponen...

¡Que entre libros y diamantes me quedo sin fortuna!

Daphne Wade es una mujer normal, que diría Marta Sánchez. Pero normal normal tipo planta porque ahí está, que nadie se fija en ella (y ella para fijarse en los demás tiene que ponerse unas gafas). Daphne a simple vista no destaca por nada pero, dentro de esa ordinaria apariencia, hay una mujer extraordinaria porque no es muy común que digamos que una mujer restaure obras de arte en el siglo XIX. Y no lo hace por vicio sino por trabajo. Pero esta mujer ordinaria y extraordinaria a la vez esconde algo de lo más común: está enamorada de su jefe. "Nos ha jodido", diríais todas si os deleitarais casi a diario con la visión del pechote desnudo de Anthony Courtland, duque de Tremore, poseedor de una finca con numerosas ruinas históricas escondidas bajo su inglés fango y tan noble que lleva almidonados hasta los cataplines. Éste va por la vida siendo majo pero con un aire de "ojo cuidao que yo soy duque y tú eres plebe" que da un tufo que ni el ajo. Y todo esto se traduce en que trabaja a diario con Daphne pero lo único que ve es una estupenda restauradora. Lo que significa que la considera menos que nada como persona. Lo que significa que va a romper el corazón de nuestra especial chica corriente.

A tomar por el Cullen

Sí, queridas, preparad vuestras antorchas y ganas de estrangular al protagonista porque se gana este "cariño" a pulso. Nuestra Daphne recoge los pedacitos de su corazón y, mientras lo recompone con si fuera una vasija viejuna, decide decirle unas cuantas cosas a Anthony que él acepta de un modo muy correcto, muy de un duque fino.


Y aquí es donde comienza una negociación muy especial que terminará en unas clases de baile y en otras cosas inesperadas para ambos...


Queridas, esta novela, que tan interesante parece, me ha dejado en posición miercolar, es decir, a medio camino de todo. "Me ha gustado pero mñe". "No me ha gustado pero ay qué bonito esto". "Me he reído pero tal que así". Y así todo el rato. Me he sentido al terminar como cuando voy al Primark, que entro y nunca sé por dónde tirar. La novela ha estado bien, es un nadismo pero sin la dulzura ni la gracia de la Quinn y con más realismo. El planteamiento de partida me ha gustado, una mujer que se ve sola en el mundo, que tiene que ganarse la vida con el único conocimiento que posee y que se pone a trabajar para un noble buenorro que está obsesionado con la arqueología. ¡Que todos los males del mundo fueran ésos! (Me refiero a trabajar para un buenorro que se despechuga, no lo de quedarte sola en la vida, que una no es tan perra). Ella es un encanto y él es un petardo, así de claro. A ver, es majo pero tiene muy claro que él es duque y tú no, así que ya sabes. El caso es que te pones a pensar y, oye, muy probablemente así fueran los nobles, educados para eso, conscientes de su papel y de sus responsabilidades. Anthony no es un duque pichafloja, tiene su amante (como debe ser) y ha elegido esposa con la cabeza (como debe ser). Y es un patrón justo y dedicado a sus obligaciones. Pero también es un estirado que a mí no me ha llegado a las enaguas.

Anthony intentando conquistar a Kim

Tengo que reconocer que no he llegado a conectar del todo con los protagonistas. El detonante de la novela ocurre pronto y a partir de ahí vemos a Anthony de otro modo y su relación con Daphne cambia y se vuelve más interesante y entretenida pero, ya sea por el modo en que se cuenta todo o porque me dejaron fría al principio y no lograron remontar esa sensación, no he sentido "la chispa". Sí he tenido momentos en los que he disfrutado pero ha sido más con sonrisilla que con cara de felicidad suprema. El libro es bonito y cuqui pero es todo tan correcto y tan falto de pasión que no me ha emocionadoLaura Lee Guhrke escribe bastante bien, sobria y sin florituras. Hay momentos humorísticos y bonitos y duros pero no se explotan, me ha dado la impresión de que la sobriedad se ha impuesto a la pasión. Y si hablamos de pasión, el sexo es escaso y está bien narrado pero es un suspirito, no hay regodeo guarreril. He disfrutado mucho más de los cuquismos (ay, ese lenguaje de las flores 💜), los tonteos y los momentos de tensión sexual, pero no han estado bien repartidos por el libro (y algunos surgen casi de la nada).

Te ha caído un fornicio encima sin esperarlo

Hay por ahí un par de personajes secundarios, Dylan Moore y Viola, la hermana de Anthony, que resultan más interesantes que los protagonistas pero a los que veo con unas historias más dignas de Gaelen Foley que de Julia Quinn

-Pero Kim, ¿es que alguien te dijo a ti que esta novela era un cuquismo nadista de humor?
-Esto... ... ... ... ¡Mi mente es libre para inventarse las cosas! ¡Dejadme en paz en mi mundo!

Para rematar, el final me ha parecido muy precipitado. ¡Y no hay epílogo! Que a mí esto ya sabéis que me la pela un poco pero ahí os dejo esa información que sé que es de vital importancia para muchas... En definitiva, Amor prohibido es una novela decente y cuqui pero no un gran libro. Es una lectura amena que te hace pasar un buen rato pero que no te enamora. Ideal para leer una tarde de invierno mientras escuchas la lluvia caer (mira, tal vez si la hubiera leído en esas circunstancias me hubiera gustado más. Vale, voy a terminar la reseña porque el clima inglés de la novela me encrespa el pelo vuelve loca).

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Anthony, pasa por mi antika que te restaure el artefacto


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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