martes, 21 de abril de 2026

Los desamparados de Devon (serie), Mimi Matthews


La oferta de matrimonio. Él busca una esposa y pone un anuncio; ella busca refugio y lo contesta. ¿Qué sucederá cuando el pasado de ambos les aceche?
Una dama independiente. Un pasado oscuro acecha a dos almas libres con deseos distintos que acabarán unidas en una búsqueda y también en el amor.
Una historia de conveniencia. ¿Puede alguien que siempre ha desempeñado el papel de villano convertirse en un héroe? ¿Y qué sucederá cuando estalle el escándalo?
Una dama de invierno. Una remota abadía costera, una mujer que busca ser invisible y un hombre que no dejará que lo sea. Dos almas sensibles que forjarán una amistad inesperada.
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Lo prometido es deuda y aquí vengo a contaros algunas lecturas de una autora estupenda que me he echado al cuerpo en todos estos meses de abandono blogueril. Y, para sorpresa de nadie, os traigo una primera tanda de libros super ranciedad friendly. Vamos, que aquí no busquéis trocotró porque no lo vais a encontrar. 

Kim echándome del blog (y con razón)

Un momento, eh. Es que no hay sexo ni falta que le hace. Por cierto, un monumento a Libros de Seda por apostar por escritoras de romántica de esta nueva oleada de clean romance. Encima los comparten por Storytel, así que tengo allí mi biblioteca a tope de cositas por leer.

Sí, pero la tele con dos rombos #Viejuna

Entrando ya en materia, esta serie se compone de cuatro libros citados arriba. Lo cierto es que leí la primera novela hace unos dos años y no me hizo mucho tilín. Me llamó la atención el instalust siendo enaguas rancias y me hizo torcer el morro el padentrismo del protagonista. 

Un cliché que a mí me cansa

El año pasado decidí dar otra oportunidad a esta autora empezando una serie distinta, Las londinenses, formada por otras cuatro novelas: La sirena de Sussex, La bella de Belgrave Square, El lirio de Ludgate Hill y La musa de Maiden Lane (ésta no la he leído aún, en junio sale la traducción, deseando estoy). Al terminar la tercera me di cuenta de que había ciertos personajes que eran de Los desamparados de Devon. Mimi Matthews une muy bien sus libros, los ubica en un universo único en el cual interactúan, haciendo más creíble el contexto histórico. Eso me llevó a leer el resto de novelas y, queridas, lo hice del tirón.

No daba abasto

No es que sean la leche en verso, pero están tan bien escritos (bueno, los fruncimientos de ceño y labios, EJEM, que son la peste en cualquier novela de ahora) y tan bien montados que no se echan en falta escenas de cama. Es más, hasta algunos pueden pasar por el altar a mitad de novela y no nos vamos a encontrar con boas descomunales cuya punta es como una ciruela madura (sí, ya sabéis que ESO lo he leído yo y glosado por aquí).

Os pregunto, autoras describiendo vergas imposibles

Si algo se le agradece a la autora es, primero, dejarse de una p*ta vez ya el enemies to lovers, que parece que algunos (no quiero mirar a nadie) no saben escribir otra cosa en romántica. Y, segundo, y no menos importante, poner sobre la mesa temas que casi nunca vemos en este género. De entrada, los protagonistas masculinos marcan la diferencia: cuatro huérfanos que sufrieron lo indecible en un orfanato miserable y cuya inquebrantable amistad ha perdurado en el tiempo, salvo en el caso de uno de ellos, que desapareció de allí sin dejar rastro para desconcierto de los otros tres chicos (sus buenas razones tenía). Cada uno ha prosperado a su manera: Justin Thornhill es un veterano de guerra con muchas cicatrices externas e internas; Thomas Finchley es un abogado al que no se le resiste un caso; Alex Archer es el que se fue y vuelve con pinta de villano; y Neville Cross es el más especial del grupo ya que, tras sufrir un accidente durante su niñez en el orfanato, se ha quedado un poco tocado y le cuesta expresarse, así que prefiere estar rodeado de animales que cuidar y que no le dan conversación.

Cuatro maromos pal cuerpo, yeah!

Es verdad que ya hemos visto huérfanos en otras series como Los hombres de Roxbury House de Hope Tarr o Los huérfanos de Saint James de Lorraine Heath, pero aquí los tiros van por otros lados. La primera entrega trata lo fácil que era declarar loca a una mujer para quitarle todo y encerrarla en un manicomio pa los restos. Lo cierto es que la autora explota poco aquí el ambiente gótico del lugar en el que transcurre la historia, ya esperaba yo ahí una trama más en ese sentido, pero no. En la segunda, la conquista de la independencia femenina es un buen aliciente para leer, y más si viene aderezado todo con un apasionante viaje a La India y una pareja que tiene una buena química añdkjfañskdjslks pero intereses contrapuestos (¡y a ver cómo soluciona la autora eso! Spoiler: muy bien). En la tercera, el protagonista masculino es el que se largó y vuelve con pinta de villano, pero que sabemos que tiene un corazón de oro (en una novela menos rancia, tendría también una boa de oro). Por último, Neville Cross es el maromo de Una dama de invierno, pequeño chasco porque esperaba más para este entrañable hombretón de pocas palabras

En cualquier caso, Mimi Matthews es una autora para tener en la recámara en caso de necesidad de salir de un bloqueo lector. Si bien no te va a dar calores xixiles ni quizá a veces historias muy memorables, al menos no te cabrea como un mono con mierdeos mal llevados, féminas pichotiles o tíos que dan ganas de mandarlos de una patada a las antípodas. Así que si no os espanta la ranciedad, podéis echarle un ojo a alguna de sus novelas. Yo voy a seguir leyéndola.


Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Mimi Matthews, sigue dándonos rancio-maromazos

PD: de Mimi Matthews he leído también los dos primeros libros de Historias de SomersetLa obra de arte Caballero Jim. El primero me pareció flojísimo, se nota que es lo primero que escribió. El segundo mejor, pero tampoco es para tirar cohetes, amable y ya. Volveré a la carga con otra reseña conjunta cuando publiquen el último de la serie Las londinenses, que tiene cosas muuuuy interesantes.




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jueves, 9 de abril de 2026

Volviendo a empezar (Windy Ciy 5), Liz Tomforde


HALLIE
A los once años, mi familia se mudó al lado de la suya.
A los trece, fue mi primer amor.
A los dieciséis, nos enamoramos el uno del otro.
Y a los diecinueve, nos rompimos mutuamente el corazón.
Seis años después, he conseguido unas prácticas con un famoso diseñador de interiores en otra ciudad. Por desgracia, la misma en la que él juega al hockey.
Pensaba que Chicago era lo suficientemente grande como para evitarlo, hasta que me llevo la sorpresa de mi vida y, sin saberlo, me mudo justo a la puerta de al lado. ¿Lo peor? El proyecto de reforma que me han asignado, con el que espero convertir esas prácticas en el trabajo a tiempo completo de mis sueños… es su casa.
Pero ¿cómo se supone que voy a transformar su nidito de soltero en un hogar familiar cuando ni siquiera soportamos estar en la misma habitación?
Puede que una vez amara a Rio DeLuca, pero ya no soy esa chica.

RIO
Nunca pensé que sería el último soltero de mi grupo de amigos. Pero tras años intentando encontrar el amor, he llegado a la conclusión de que quizá ya no exista para mí.
Eso hasta que, sin querer, contrato a Hallie Hart para que reforme mi casa y nuestra vieja historia me hace evocar recuerdos que he mantenido en secreto durante años.
A ver, hay algo que mis amigos no saben.
Esa conexión que perseguía desde que me mudé a Chicago, esa persona a la que algunos buscan durante toda la vida... Yo ya la había encontrado a los doce años.
Y, ahora, la única chica a la que he amado se muda a la casa de al lado.
Otra vez.
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No os exagero si os digo que tengo esta entrada abierta en Blogger desde San Fermín de 2025 y que, a fecha de hoy, solo tiene la sinopsis y los Gandys. Pero, como ya os dije en el estado de la nación haggardiana, tengo un fabuloso cuadernito del Pepco de 50 centimillos donde me dediqué a escribir alguna reseña suelta antes de que se me vaciara el cerebro y doy gracias porque una de esas reseñas sea esta porque no me he disfrutado yo esta serie entera de la Tomforde para dejarme al maromo más adorafollable sin reseñar.


Así que, Rio, hermoso, ha llegado tu momento. Despido esta serie que me ha dado más alegrías que zamparme una bolsa entera de Twix minis con penilla pero también contenta porque no le puedo poner pega alguna. 

[Inciso: cuando escribí esto aún no sabía que iba a haber una novela más relacionada con el universo Windy City -que, por cierto, acabo de terminar de leer]

Sabéis que los sporty melofós son de mis maromos favoritos (algún día deberíamos hablar sobre los tipos de maromos románticos que más nos gustan...) y Liz Tomforde ha logrado modernizarlos y hacerlos tan sexis como los de SEP pero sin ese cierto aire machistoideviejuno que se les puede achacar a mi Dan Calebow y sus compañeros, con lo que resultan más accesibles y agradables a las lectoras, que ahora valoramos mucho un maromo que nade en la piscina del feminismo (pero nos trinque igualmente). Y en esa piscina feminista Rio DeLuca nada mejor que nadie.

Soy el rey del feminismo

Rio ha sido el confidente de todas las mujeres de esta serie, además de aportar estupendos momentos cómicos. Pensarás tú que, como buenorro que es, se le tirarán las chicas encima. ¡Error! Bueno, chicas no le faltan pero él no quiere eso, ¡él lo que quiere es el amor eterno y maravilloso que todos los de su alrededor tienen! Todos van cayendo como fichas de dominó y él, a comerse los mocos. ¿Por qué, oh, dioses de la romántica, no puede encontrar él a la mujer de su vida? Pues porque ya la encontraste, Rio. Y la perdiste.


Hallie Hart permanece arrinconada en la memoria y el corazón de Rio, básicamente porque la quiso mucho y el dolor que ella le causó fue proporcional al amor que le tuvo. Pero en la romántica no te vuelve el dolor de rodilla cuando parece que va a llover, te vuelve el amor de tu vida literalmente a la puerta, porque Hallie se va a convertir (de nuevo) en la vecina de Rio. Para Hallie la vida cambió totalmente cuando sus padres se mudaron y conoció a un adolescente Rio, que era patoso hasta en el deporte en el que luego triunfó. Aunque Rio se hizo amigo de su hermano, con Hallie hubo una conexión intantánea que les hizo amigos especiales.

Amigos de esta clase

Pero Hallie ya no es una niña enamoriscada y, si bien entiende por qué Rio no quiere saber nada de ella, también sabe que él no conoce toda la verdad sobre lo que destrozó sus familias y el amor e ilusiones que ambos tenían. ¿Queréis saber qué ocurrió? ¡Pues, colegas, tenemos que rebobinar!

Si hacías esto, eres más vieja que el hilo negro

Rebobinar en su historia a través de capítulos del pasado en los que podemos disfrutar de la dulzura de su amistad primero, de cómo se van enamorando después, de cómo se les van despertando los fuegos internos guarreriles y de cómo se va todo a la mierda. Rebobinar aquí cobra un sentido especial ya que Hallie tenía una costumbre que me ha llegado especialmente al corazón y es que cada año hacía una recopilación de canciones donde cada una de ellas le recordaba un momento especial de ese año. Si sois como yo de viejunas especiales, sabréis lo que es poner una cinta de casete canción y volver a tener diecisiete años.

Mentalmente, que físicamente estoy así

Los libros de Liz Tomforde se han convertido en comfort reads para mí, los espero como agua de mayo. No son libros de grandes conflictos entre los personajes (les basta con sus traumitas propios) y todos viven en una especie de mundo happy flower donde no hay hueco para racismo/machismo/mierdas varias de la vida y eso hace que no sean profundos ni de esos que te van a cambiar la vida pero sí te dan un ratito feliz mientras lees. Y este me ha dado un ratito muy feliz, la verdad. Venía a esta historia con ese puntito de miedo que da adorar a un personaje en los libros previos y tener miedo de que precisamente en su historia la autora la cagara. Pero para nada, este libro mantiene la tónica de los anteriores, es una pequeña balsa de felicidad lectora. Claro que hay conflictos (de hecho aquí el lío principal viene por algo que suelo odiar, la falta de comunicación entre los personajes) pero no es algo que te haga querer tirar el Kindelito por la ventana o coger un megáfono para gritar cuatro cosas malsonantes. Sufres lo justito porque la Tomforde no te tira a la charca de la desesperación y disfrutas del camino porque sabes que esto acabará bien. ¡Ay, qué placer es leer romántica! Y más si es con un maromo como Rio, que es un rayito de sol que te ilumina el día.

Volviendo a empezar ha sido un estupendo colofón para esta serie. Es un libro ligero, divertido, sexy y más emotivo de lo que yo esperaba pero igualmente disfrutable, por lo que le doy en nuestro Gandymetro...

Rio, tócame la doble pletina


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martes, 31 de marzo de 2026

El buscador de novias (St. Leger 1), Susan Carroll


Se han casado por poderes, él desde el castillo de Leger, mientras ella permanecía en Londres; no se conocen. Ella esperaba encontrar un hombre gentil, educado y culto. Él, una mujer fuerte, capaz de encajar en aquella vieja mansión de piedras toscas y gastadas, de estancias oscuras y pasado lúgubre. Ni él ni ella han visto satisfechas sus expectativas: porque él es rudo, de mal talante, más dispuesto al golpe que a la caricia, y porque ella es fina y delgada, demasiado educada y... pelirroja. Sólo el buscador de novias sabe que aquel hombre y aquella mujer compartirán al fin un amor de leyenda.
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(ADVERTENCIA: esta reseña estaba esbozada desde noviembre de 2024 -sí, habéis leído bien-, así que ya me acuerdo de poco -o nada- de la novela. Se intentará rematar como se pueda y espero que os sirva de algo). 

De entrada, que me perdone la lectora que me recomendó este libro, pero no recuerdo quién fue, sorry (¿Bona, fuiste tú?). Desde aquí darle las gracias porque, aunque no me haya entusiasmado como para ir en una nube durante la lectura, es una propuesta distinta. Siendo un retelling (y van ya...) del cuento de la Bella y la Bestia, aquí sí encontramos una historia en la que se incluye fantasía, como en el original. 

¡Qué ilusión!

No, no os precipitéis, que él no es una especie de animal lleno de pelos (qué pena, oiga) ni ella una joven que romperá el hechizo, pero algo de magia hay. Desde los tiempos de Próspero, el fundador de la saga, los St. Leger tienen como suerte (o desgracia, según se mire) nacer con algún don especial, ya sea poder leer los sentimientos de otros, hablar con los animales o, en el caso de Anatole, mover objetos con la mente y ver el futuro. Este último don es lo que le ha prevenido de alejarse de una mujer "de las llamas" que lo perjudicará. 


Por otra parte, sobre ellos recae una especie de maldición, que los obliga a casarse quien disponga el llamado Buscador de Novias, arriesgándose a lo peor si no contraen matrimonio con la persona elegida por él. Y lo que ocurre es que Fitzleger, el buscador, ha visto en Madeline, una joven pelirroja, a la esposa ideal para Anatole. El pisto está servido.

Ay, que lo mismo es la churri chunga de las visiones

La relación entre ambos va a ser difícil al principio, como es natural. Ella, mujer del XVIII, el Siglo de las Luces, es una persona muy racional que no puede creer en historias de poderes y mucho menos en predestinación para emparejarse. Él, por su parte, es un hombre rudo y con bastante trauma desde la infancia debido a sus poderes, con los que tiene una complicada relación, ya que los odia pero también respeta todas las tradiciones y legado familiar. 

Y que tu madre te odie y te tema también
Con todos estos mimbres la autora nos construye una historia con un trasfondo bastante distinto a otros dentro de la novela romántica paranormal, en la que suelen pulular vampiritos, viajes en el tiempo o berserkers escoceses. Aquí se le da la vuelta al cuento de la Bella y la Bestia como hemos comentado y el protagonista terminará transformándose (aunque sólo interiormente, claro) gracias al amor de la mujer que, según el destino, le corresponde. En definitiva, es una novela muy disfrutable, con un toque diferente, aires góticos, cero pichotismo, sexo algo raruno al principio y buenos protagonistas.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Anatole, espero que mi pelo moreno te mole


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jueves, 26 de marzo de 2026

Chestnut Springs (saga), Elsie Silver


Vaqueros cascarrabias, romances ardientes... Bienvenidos a Chestnut Springs, una saga ambientada en un pueblo del mismo nombre que está pegando fuerte y firmada por la sensación de TikTok Elsie Silver.
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Como ya os dijimos en el estado de la nación haggardiana, íbamos a intentar hacer otras cositas por aquí para poder seguir dando vida a esto, que no todo van a ser reseñas canónicas libro a libro. Y una de las cosas que vamos a empezar a hacer es reseñar series enteras juntas.

Reseñas ligeritas

No, no, que no vamos a hacer una reseña conjunta que sea más larga que Los episodios nacionales, no asustarse. Pero, por ejemplo en este caso, el verano pasado leí esta serie entera y en ese cuadernito que os mencioné reseñé dos de los cinco libros que la componen pero las intenciones de reseñar los otros tres se perdieron como lágrimas en la lluvia. ¡Hasta que hemos cambiado nuestras propias reglas!

Kim y Cassie, orgullosas de la nada

Así que aquí vengo, a contaros qué se cuece en el rancho de la familia Eaton.

- Flawless. Sin reglas-
Vamos con los cowboys palote de esta familia y comenzamos por el primero, Rhett, que es cowboy no roñafollable de estar entre ñordos de vaca sino roñafollable de estar encima de un mamotreto de animal hasta que te tira y te rompe la crisma. Yo estas cosas no las controlo pero el hombre debe ser una celebridad total, con sus patrocinadores y todo pero uno de ellos está encabronadísimo porque se ha filtrado un vídeo de Rhett diciendo que la leche es una mierda y, claro, si te patrocina Puleva es una cosa fea. 

Puleva me va... a dar una hostia

El representante de Rhett pierde años de vida con este muchacho pero ha decidido controlar a su deportista estrella poniéndole un guardaespaldas-niñera que, como esto es romántica no gayer, no tiene cuerpo de Chuache sino de buenorra, más concretamente la buenorra de su hija Summer. Esta chica es una joya, trabaja para su padre, es lista y, además, tiene la suficiente personalidad como para no dejarse comer la tostada por Rhett (tú y yo sabemos que Rhett le acabará comiendo otra cosa…), así que se va con él por el circuito de competiciones a atarlo en corto y asegurarse de que esa linda bocachancla solo se va a abrir en los momentos necesarios. ¿Nos importa el circuito? Pues salvo porque Rhett corre riesgo de romperse la crisma, tiene un archienemigo chulesco y un protegido maravilloso, nada de nada. Aquí lo que interesa es que es un enemies to lovers que pronto olvida lo de enemies para pasar a una estupenda tensión sexual mezclada con una dinámica muy humorística que es, de lejos, lo mejor del libro. Como en todos estos libros fáciles de leer pero rápidamente olvidables cada uno tiene sus cosillas, destacando el pasado de Summer que parece sacado de un psicotrópico guion de Dinastía (peligro de muerte, hermana que te odia, madrastra que te odia más, maromo que te engaña…). Tampoco faltan los secundarios de toda la vida de Dior de estos ranchos, hermanos, amigos, un niño y un padre que, en este caso, te saca los colores cada dos por tres. Nada destinado a enamorarte pero sí a que lo cojas y te lo zampes en dos días porque es ligerito, sexi y graciosete. Se lleva...


-Heartless. Sin límites-
Os dije en la reseña del libro anterior que había un niño pululando por el rancho. Pues ese hijo es el peque de Cade, el hijo mayor de la familia que lleva el rancho (este sí es cowboy palote de llevar roña hasta en los calzoncillos). Un peque dando vueltas por ahí no es lo más recomendable así que necesita una niñera y Cade quiere poco menos que a Mary Poppins pero, por romance reasons de lo más forzadas, acaba contratando a Willa Grant, la mejor amiga de su cuñada Summer, trece años más joven que él, con nula experiencia como niñera pero capaz de hacerle hervir la sangre y de ponerle la boa mirando a Cuenca City, para sorpresa de nadie. Como para leer estos libros nos dejamos el cerebro en la puerta, vemos lo más normal del mundo que Willa deje todo para cuidar de un criajo porque se quiere zumbar al padre en un rancho lleno de mierda de vaca alejado de la mano de Dior. Pero el crío es un encanto y ella resulta que tiene una mano con él que ni tocada por el don de la Supernanny. Y así transcurre el libro, entre chingamientos guarrindongos, Cade diciendo que ojo lo mal que está eso de trincarse a una chica más joven (que Willa tiene veinticinco años, no acaba de salir del instituto) mientras no deja de hacerlo, Willa descubriendo lo que le gusta esa vida y yo leyendo como quien baja la corriente de un río mecida por el agua, sin esfuerzos ni sobresaltos. Cade me ha sacado un poco de quicio pero ni eso logra sacarte del relax lector (o del sopor, que a veces se dan la mano). El humor del padre y el buenorro del secundario Jasper le dan vidilla, y los polvetes y su pequeño dramita nunca vienen mal. Vamos, que no hay nada que te sorprenda pero tampoco vienes aquí a eso, así que...


-Powerless. Sin control-
¡Venga, a por otro, que estoy on fire! (Creo que esto de poner a la señora "aquí tú me hablas español" me da vidilla 😂). Vamos con el libro de Jasper Gervais, que ahora es un megajugador de la NHL (¿se habrá enfrentado a Ilya Rozanov? 🤭) pero que viene de la nada más absoluta, de una familia disfuncionl de esas de vivir en una caravana en un parking y al que, en su peor momento siendo adolescente, el maromazo de Beau Eaton llevó al rancho familiar, donde fue acogido como uno más de la familia. Pero a Jasper siempre le ha quedado la cosilla esa de ser un poco padentrista debido a sus orígenes. Solo hay una persona con la que se convierte en pafuerista: Sloane Winthrop, una prima de los Eaton que captó su atención desde el primer momento que la vio.

No hay afirmación más cierta en este caso

Para Sloane, Jasper nunca ha sido un primo sino el hombre de sus sueños pero, como debe ser en estos libros, ella no sabe que él se retoquetea pensando en su prima de pega. Tú ya te imaginas mil cosas para hacer que se acerquen pero lo que menos te esperas es que a uno de los hijos de la familia le ocurra algo y que Jasper y Sloane se tengan que ir de road trip a llevar un camión a tomar por Cullen. Como ya sabemos, aquí no venimos a la realidad pero, hombre, la excusa que se busca la autora para tener a estos arrejuntados en el camión (menudo erotismo...) es tonta total. El desarrollo, peor. Y Jasper, que era tan mono y tan padentrista y tan adorable, acaba siendo un Christian Grey de lo más trasnochado que me tuvo con los ojos en blanco medio libro y no precisamente del gusto. Que no estoy yo en contra de que un cinnamon roll de maromo de repente saque una verga vena posesiva que te ponga en órbita pero aquí, a mí, me ha sacado por completo del libro. Vamos, no me pidas que te cuente mucho porque solo recuerdo que el libro fue una sucesión de cosas destinadas a alargar la historia sin aportar nada salvo cabreo a mi cardado. Cuando estás más pendiente de los secundarios que de la pareja principal es que algo falla, así que le doy...


-Reckless. Sin miedo-
Llegamos a la joya de la serie, ¡el libro de Theo Silva! Obviamente no sabía que este iba a ser el mejor de todos, aunque tenía muchas esperanzas puestas en el adorafollable pupilo de Rhett que conocimos en el primer libro de la saga. Theo acaba metido en la familia porque, una vez retirado Rhett, este ejerce de su entrenador/mentor/figura paterna que guía su carrera, así que es normal que nuestro mozo aparezca por el rancho. Y resulta que Summer, la mujer de Rhett, tenía una hermana rancia, Winter (lo de esa familia con los nombres es de arroba Policía), con la que se llevaba fatal pero que está inmersa en un proceso de reconstruirse y de acercarse a Summer, así que es lógico que vaya por el rancho. Una noche tanto Theo como Winter van a una cena allí pero tienen un encontronazo previo (sin saber quién es cada uno) que les produce mala leche a una y palotismo a otro. ¡Imaginad cuando se encuentran en la cena y descubren quién es cada uno! 

Winter, te voy a trincar tanto que vas a cambiar de estación

Theo y Winter acaban esa noche tomando algo y, confesión va, confesión viene, acaban pasando una noche de esas de enmarcar. Y luego pasan cositas que los separan, los vuelven a reunir y ahí ves a una Winter totalmente distinta, superada, convertida en una mujer real totalmente alejada de la princesa del hielo que era y a un Theo que se convierte en un superadorafollable capaz de derretirte hasta los empastes y los aros del sujetador. De verdad, maravilloso. No es un libro en el que ocurran grandes cosas pero sí ves una evolución en ambos personajes, un cambio que les mejora y que les ayuda a acercarse y tener una relación entre personas adultas con sus cosas buenas y sus cosas malas (sí, Theo también las tiene). Yo a él lo adoraba, lo adoro y lo adoraré pero me gustó especialmente el proceso de cambio en Winter, que es más cercana pero no deja de ser un poco borde si es necesario y valoro eso mucho en un mundo de personajes donde se corre el riesgo de caerse en la marmita de lo chupiguay. Fijaos si me ha gustado que hay un tópico de romántica que no me gusta nada que aquí es básico y hasta eso lo he disfrutado. Vamos, que Theo y su historia me han entrado por las bragas el ojito derecho y tengo que darles en el Gandymetro...


-Hopeless. Sin remedio-
Yo creía que este iba a ser mi maromazo (antes de saber que Theo tendría libro). Beau Eaton, el soldadito marinero conociste a una sirena, el héroe del pueblo que iba de misión secreta en misión secreta hasta que tuvo que ser rescatado y se retiró. Beau, el chico de oro que ahora está traumatizado por todo lo que ha pasado. El traumadito de Beau mira la vida pasar y, cuando ya cree que no puede caer más bajo, acaba en un bar a la hora del desayuno bebiendo cual cosaco. Trabajando en ese bar está Bailey Jensen, una chica que lo peor que tiene es haber nacido en una familia deplorable y que es raro que no viva en Alcatraz. Bailey quiere salir de allí e irse a un sitio donde la sombra de su familia no le persiga pero, mientras tanto, lidia con borrachos en el bar. Beau y Bailey se conocen de vista pero sus caminos no se han cruzado hasta ese momento. Y, desde ahí, parecen cruzarse todo el tiempo, incluso de noche cuando Bailey se mete en las tierras del rancho Eaton para bañarse en pelota picada en el río. 

Y Beau la pilla

Yo ya hacía la croqueta pensando en lo que iba a ser eso, la hija de la peor familia del pueblo con el maromo de la mejor, a ver cómo se enamoran, a ver cómo él supera su trauma, a ver cómo ella logra tener su sueño sin renunciar al maromo. Y, si, todo eso está, pero ayudado por un giro horripilante que es lo que incita a que ambos acerquen posiciones y cuerpos y que, por mucho que me lo intente creer siempre, aquí no hay Dior que se lo trague en esta época: fingir un compromiso.


De ahí ya todo cuesta abajo, parece que se acaban enamorando casi por obligación, la relación con la familia de ella parece que va a ser eso una cosa tremendísima y acaba en un pedo, y el trauma de él... Mira, yo creía que eso había sido como una peli de Rambo y resulta que fue como una indigestión de un Teletubbie. Mal todo. El caso es que te lo lees bien y no te quieres sacar los ojos pero, teniendo en cuenta mis expectativas, el libro fue un bluf total y Beau, junto a Jasper, una decepción con patas. 


Y hasta aquí hemos llegado con los maromos de Chestnut Springs, unos vaqueros palote donde realmente los mejores son los que se calzan el sombrero vaquero y los otros dos brillan en los libros que no son suyos. Así que, haciendo una media, la saga se lleva en nuestro Gandymetro...

De este ranchito solo me quedo un vaquerito

                                        
Nota. No sé si os ha gustado este formato algo más extenso pero más ligero en la reseña de cada título. Si os apetece decirnos algo, nuestros comentarios están abiertos para vuestras teclitas.


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martes, 10 de marzo de 2026

Más que rivales (Game Changers 2), Rachel Reid


Nada interfiere en el juego de la estrella del hockey profesional Shane Hollander.
Ahora que es capitán de los Montreal Voyageurs, no permitirá que nada lo ponga en peligro, y mucho menos su sexy rival, a quien le encanta odiar.
El capitán de los Boston Bears, Ilya Rozanov, es todo lo que Shane no es. Autoproclamado rey del hielo, es tan arrogante como talentoso. Nadie puede vencerlo, excepto Shane. En público, son enemigos. En privado, no pueden dejar de tocarse.
¿Lo más inteligente? Alejarse, una vez que unos cuantos encuentros secretos se convierten en una lucha por mantener su relación fuera de la prensa. La verdad podría arruinarlos a ambos. Pero para Shane e Ilya, el secreto pronto deja de ser una opción...
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"No me parece que Rachel Reid escriba mal pero he estado más entretenida con la rivalidad de Scott con un tal Rozanov que con el resto del libro". Esto escribí hace varios meses en mi reseña de Game Changer, el primer libro de esta serie, serie que leí motivadísima por la reseña que mi querida Bona Caballero hizo de Heated Rivalry allá por 2022, donde dejé este brillante comentario: "Lo tiene todo para que me guste, así que me la apunto ya mismo!". Ya veis cómo son mis motivaciones, que tengo muchas ganas de leer algo y lo leo cuatro años más tarde... Y me puse finalmente con Heated Rivalry porque se hizo la serie y no quería yo llegar a los maromos catódicos sin haber conocido a los literarios antes.

El sentir general de las cuatro lectoras que nos quedan

Todo esto viene porque parece que no sacaba hueco para este libro pero desde que lo leí en diciembre de 2025 hasta ahora mismo que escribo esta reseña me he caído en la marmita de los Hollanov y de ahí no salgo si no es con las patas por delante. 
47 años para 15 tengo

Pero yo soy toda una profesional del reseñeo (...), así que dejo a un lado la serie, echo mano de mis notas de diciembre y... ¡a reseñar a los Ilya y Shane literarios que voy!

Viajamos en el tiempo y en el espacio como si de un Outlander cualquiera se tratara esto pero sin tantas fumadas gabaldonianas. Por ahora nos vamos a Montreal en 2016 a ponernos los patines y echarnos un partido de hockey. Ni dos párrafos pasan y ya sabes que el archienemigo de Shane Hollander, capitán de los Metro Voyageurs, es el capitán de los Boston Bears, el ruso Ilya Rozanov (cuyo nombre ya nos sonaba de dar robar protagonismo molestar un rato en el libro anterior). Esa misma noche se enfrentan en el hielo. ¿Cómo quedan? Pues mira, chica, ni que esto fuera Estudio Estadio. El caso es que, tras el partido, Shane está medio molido en su casa, cansado pero sin descansar esperando a alguien. ¿El de la pizza?

No, el del fiambre ruso

(Bueno, así me imaginaba yo a Ilya antes de perder las bragas por Connor Storrie, que soy muy de Dolph y de Ivan Drago #Viejuna).
Ahí que se presenta Ilya en casa de Shane y no para hablar de logaritmos neperianos precisamente sino para darle a los ritmos penerianos. Tras morirte por el susto y resucitar, ves que Shane no quiere eso, no quiere estar allí siendo objeto de guarreridas a troche y moche por parte de tremendo ruso pero ni bajo aviso de impacto inminente de meteorito querría Shane estar en otro sitio. Un "ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio" en el que Shane e Ilya están involucrados y ocultos... desde hace siete años.

Y todo sin salir del prólogo

Tras llamar al Samur para que resuciten a las de nuevo muertas lectoras, nos vamos a 2008, donde unos jovenzuelos Ilya y Shane se conocen en los Campeonatos Mundiales de Hockey junior. Su fama les precede porque a estos chavales los ojeadores los tienen fichados desde que echan los dientes de leche pero es la primera vez que se ven y se enfrentan. Nuestro Ilya adolescente no conoce a Shane salvo por su fama y, justo por ella, lo reconoce como rival a batir y a odiar, porque nadie puede ser mejor que él. Pero cuando Shane se acerca a Ilya para presentarse, ese chaval majete con sus adorables pecas no resulta tan odiable como el ruso hubiera deseado. Eso no le impide darle pal pelo en el hielo, faltaría más, igual que meses más tarde no le quita gusto a eso de quedar por encima de Shane en el draft y ser elegido por los Boston Bears, el archienemigo equipo de los Montreal Voyageurs, que elige a Shane. Eso los pone a ambos en la misma conferencia, lo que implica que van a verse las caras mucho más de lo deseable. Como alternamos puntos de vista, también podemos ver cómo Shane se caga en tó (educadamente, que es un chico muy correcto) al quedar siempre por debajo de Ilya pero resulta complicado odiarle cuando en las distancias cortas Ilya es más cordial, más amable, más un hombre que un adolescente, más propenso a despertarle calores que las hogueras de San Juan...

Shane y nosotras con Ilya

A base de saltos temporales les vemos ir reencontrándose en competiciones, en grabaciones, en los partidos y tras ellos... Y poco a poco esas ganas de meterse de todo menos miedo se plasmas en actos de meterse de todo menos miedo, lo que lleva a una relación oculta de encuentros sexuales megahot que va removiendo los cimientos, las creencias, las esperanzas y los sueños de Ilya y de Shane. Es que años de sexo maravilloso y prohibido entre dos personas que se tienen tienen cada vez más cariño no pueden quedarse solo en eso, a esa relación puramente sexual se le van abriendo grietas por las que se meten no solo las 🐍 sino también los sentimientos. Aunque, claro, no los gestionan igual...

Stop rait nau

Vale, no os voy a contar yo el libro entero, que me pongo me pongo y parezco Doña Adelaida destripando Cristal (si lo has pillado, la menopausia is coming). Tenía muchas ganas de leer Heated Rivalry desde que leí la reseña de Bona pero no esperaba yo que me iba a atropellar un tren de sentimientos y de amor por esta historia, y aquí me hallo, muerta matada y tan feliz. No es que lleve leyendo romántica tanto tiempo pero a veces parece que ya he leído todo lo que me va a conquistar y a dejar huella, así que encontrarme totalmente absorbida por esta historia, obligándome a dejar de leer porque tenía que seguir con la vida y sin poder dejar de pensar en volver a abrir el libro fue una de las mejores sorpresas que he tenido últimamente. Tan metida estaba en la lectura que tomé tres notas guarras para hacer la reseña, ni un segundo de lectura quería perder (así que esta reseña va a sufrir las consecuencias 😆). He disfrutado enormemente de todo pero, si hay dos cosas que me han enamorado del libro, estas han sido su estructura y, por supuesto, Ilya Rozanov los protagonistas Ilya Rozanov. En cuanto a la estructura, reconozco que no soy especialmente fan de los saltos temporales porque acabo más perdida que Carracuca pero aquí la historia se beneficia de ellos. Con ese prólogo que te deja loca, automáticamente me encontré devorando la evolución de la relación entre ambos, dándome igual los rotulitos que marcaban el lugar y la fecha. La relación entre Ilya y Shane es justo como la narración, un todo que se construye a partir de momentos sueltos que roban y ocultan a la luz del día y en la exposición pública. Con esta narración, Rachel Reid quita mucha paja de la historia y nos hace ver únicamente lo importante sin redundancias (no como en el libro anterior, que te mete en un coma profundo con tantas mierdas de Scott), nos centra en la evolución de los personajes, juntos y por separado, y, si estás tan metida en la historia como lo estaba yo, te zampas los capítulos uno tras otro. Este no es uno de esos libros donde todo va bien y esperas que en algún momento se joda todo, ¡es que estás todo el tiempo sufriendo porque no pueden tener una relación! 

El mensaje que nos deja Rachel Reid

En cuanto a los personajes... Ay, estoy totalmente enamorada de Ilya, por si no lo habéis notado. Ambos son fantásticos, tan distintos y tan complementarios, pero, claro, Ilya es el caramelito y Rachel Reid bien que lo sabe. Él es el que te descoloca en el libro anterior y aquí ya te remata, porque cuando ves una capa rascas un poquito y sale otra más, y otra después. Es un personaje complejo que constantemente lleva un circo de siete pistas que maneja perfectamente hasta que mete ahí a Shane y se le va todo al carajo. La evolución de la relación entre ambos se ve natural (dentro de que cómo voy a saber yo cómo puede ser una relación entre dos estrellas del hockey gays natural), nada forzada, pero no se dejan de lado las contradicciones de ambos personajes, la lucha constante entre lo que creen que necesitan y lo que realmente quieren. Ninguno de los personajes es igual al final que al inicio del libro pero precisamente por la complejidad de Ilya ver su evolución es algo que te deja con el corazón a tope y las patas vueltas. Bueno, y si hablamos de patas vueltas, así es como se te quedan si hablamos de los guarrerismos de este libro...

Aquí me tenéis, en plena lectura

Ay, madre, ¡que me caiga encima un glaciar que me enfríe las calores internas! Si no te gusta mucho leer sexo, tú te lo pierdes este no es tu libro. El sexo es hot, abundante y descriptivo y muchos de esos encuentros suponen un avance en la relación o un descubrimiento importante para los personajes, así que vas al infierno si te los saltas 😂. Pero el libro es mucho más que sexo, es ver cómo se saca adelante una relación que ni sus propios protagonistas podrían haber imaginado. Los momentos sexuales son estupendos pero ay, AY, esos en los que vemos cómo van formándose y asomando los sentimientos en Ilya y Shane... 


No sé si os habéis dado cuenta pero Heated Rivalry ha sido una verdadera delicia para mí, un libro de esos que te engancha desde el principio, va echando raíces en tu corazón y de ahí no se mueven ni historia ni personajes incluso aunque hayas terminado de leerlo. No es un libro aislado dentro del universo de Game Changers, de hecho ciertas cosas que ocurren en el libro anterior tienen repercusión aquí, pero la historia de amor de Ilya y Shane es de esas que cobra vida y supera incluso todo lo que esperabas, de esas que cierras el libro y, aunque quieras, no puedes dejar de pensar en ella. A mí, desde luego, me ha conquistado por completo, por eso se lleva en nuestro Gandymetro...

"Te adoro" en haggardiano se dice "Hollanov"

                               
Bona Caballero, además de unas maravillosas reseñas, hace otra clase de entradas que hay que leer sí o sí. Y aquí se marca una de diez que tenéis que leer, donde repasa la romántica, los boa/boa, los sporty melofó y la serie Game Changers. ¡No os la podéis perder!


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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