Diez años. Eso es lo que llevan juntos Shane Hollander e Ilya Rozanov. El tiempo que llevan manteniendo su relación en secreto. Ante sus amigos, ante su familia… ante la liga. Si Shane quiere mantenerse en la cima de su carrera, lo que él e Ilya comparten debe seguir siendo un secreto. Quiere a Ilya, pero ¿y si hacerlo público lo arruina todo?Ilya está harto de secretos. Shane se ha vuelto tan bueno ocultando sus sentimientos que, a veces, Ilya se pregunta si realmente existen. La cercanía, la intimidad, incluso el riesgo que supondría hacer pública su relación… Ilya lo quiere todo.Es hora de que decidan qué es lo más importante: el hockey o el amor.Es hora de tomar una decisión.
Pues ya está, ya llegó el momento de leer la continuación de la historia de amor entre Shane Hollander e Ilya Rozanov. Bueno, ahora lo que llega es el momento de que leáis mi opinión, aunque sabiendo el nivel de fangirlismo que me despiertan ambos esta reseña será una loa eterna a esta pareja y a la madre que los parió por haberlos creado.
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| El barrio entero pa ti, Rachel Reid |
Tengo un problema con este libro (al igual que con Heated Rivalry) y es que no tengo medida con sus protagonistas: Shane y, sobre todo, Ilya son dos personajes que se engancharon a mi corazón desde el primer momento y me lo tienen cautivo los jodíos, de tal modo que cualquier cosa que lea sobre ellos tiene mis bragas dieces automáticamente. Sin embargo, debo reconocer que, incluso pensando que por algún lado nos la iba a clavar Rachel Reid, The Long Game ha sido una historia que no me esperaba. Cuando leo un "felices por ahora" (como es el final de Heated Rivalry) no me gusta seguir leyendo si hay continuación porque ya me veo el mierdeo al que la escritora va a someter a la pareja (ahí está Us, la segunda parte de Him de Sarina Bowen, haciéndome ojitos desde mi librería del Kindelito esperando a que me atreva con ella). Con The Long Game ni me lo planteé porque mi necesidad de Ilya y Shane es vital y, además, porque pensé que bastantes cosas externas tendrían que afrontar como pareja como para tocarnos el corazoncito con problemas gordos dentro de ella. ¡ERROR!
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| Rezad por mi alma |
Error total porque ya no estamos ante los Ilya y Shane del libro anterior, que se trincaban alegremente cada vez que podían pero resguardaban su vida y su corazoncito (teóricamente). Aquí ya los tenemos enamorados y como pareja pero, salvo el cambio de equipo de Ilya, nada ha cambiado a su alrededor, siguen siendo dos jugadores profesionales en un mundo extremadamente homófobo, con todo lo que eso conlleva. Sí, Scott Hunter abrió el camino pero Ilya y Shane no son él (gracias a Dior) y no tienen las misma circunstancias vitales (Scott tiene como mil años y estos están en su prime deportivo). A eso hay que sumarle algo con lo que no contábamos el libro anterior: la vida personal de ambos y el modo de gestionar su relación amorosa. Y no lo va a llevar igual un joven canadiense criado en un entorno sanote que sufre de una ligera ansiedad y fobia social que un joven ruso cuya salida del armario le puede provocar el exilio definitivo de su país y que, además, carga con el peso de la muerte de su madre... y de sus malos pensamientos.
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| Idme enterrando ya |
Como con el primer libro estábamos totalmente consumidos por la pasión de Ilya y Shane, solo pudimos ver destellos de cómo son los personajes. Aquí se profundiza más, especialmente en Ilya, que es el gran misterio de toda la serie. Y, ay, lo que a Ilya le ronda por la cabeza... El inocente de Shane ni se lo espera porque Ilya con él tira más al padentrismo y a ser la roca que lo sujete pero todas las nubes negras que Ilya tiene no se han ido al llegar el amor y es algo que acaba afectando. Como en todas las parejas, nada es perfecto y aquí, además, chocan el pánico de Shane a decir algo y que se conozca su relación con Ilya con las ganas de este de acabar con tanto secretismo y dejar de ocultarse. Os digo yo que la cabeza de Ilya tiene más lío que El jardín de las delicias de El Bosco.
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| Pero yo soy mucho más guapo que los del cuadro |
Ya os digo que lo paso mal leyendo cómo les ocurren cosas malas a personajes que adoro y he sufrido leyendo determinadas secuencias (soy muy sentida, me pongo la mano en el lugar donde tendría el corazón y todo). En el plano externo a la pareja, hay cosas que ocurren que te ponen el corazón a tope (si habéis leído Role Model, sabréis que parte de este coincide en el tiempo con él y ocurren ciertas cosas que 😰), pero en el plano interno lo pasas peor porque ves que ambos se quieren (eso nunca se pone en duda) y a veces el amor puede no ser suficiente.
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| Soy incompatible con la vida |
A eso se suma la falta de comunicación, que es algo que no soporto pero que aquí, sin justificarla, la puedes ver más entendible cuando ocurre y, jodía Reid, duele el doble, ya que conoces a ambos y solo quieres que les ocurran cosas buenas, pero ves que van por un camino que, en lugar de acercarles, les puede alejar.
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| Me mató la trama de este libro |
Me acabo de dar cuenta de que estoy tan entusiasmada por contaros lo mal/bien que lo he pasado leyendo que ni os he situado en lo que ocurre. ¿Importa? Pues no mucho porque, si te gusta esta pareja, te pueden estar contando cómo se echan una partida de Risk, un Trivial, un parchís durante setecientas páginas y serías feliz solo por compartir ese rato con ellos. Pero bueno, os cuento que en The Long Game seguimos los inicios como pareja oficial de Ilya y Shane, cómo se van apañando con eso de vivir cerca, cómo lleva Ilya pasar de un equipo ganador como el de Boston a una puta mierda como el de Ottawa y cómo llevan ambos ser pareja y tener que seguir ocultándose (porque digamos que la liga de hockey muchas ganas de tener un nuevo Scott Hunter no tiene). Si esperas un libro sin conflicto, no lo leas. Si esperas un libro absolutamente maravilloso, lánzate a él.
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| Y si no te gusta, estoy muy dispuesta a debatir |
Supongo que el libro tendrá sus defectos pero yo ahora ni los recuerdo. A ver, hay cosas que se tratan poco o quedan en segundo plano, como la salud mental de Ilya y cierta parte relacionada con el comisionado de la liga, pero siempre me ha parecido que Rachel Reid con estos dos no quiere hacer una narración pormenorizada de todo lo que les ocurre. Mientras que en otras historias hay un exceso de información, aquí, que sí que hay mucho que contar, Rachel elige centrarse en ciertas cosas y mostrar otras en pequeños destellos. Con Ilya y Shane menos es más en cuestión de su entorno, Rachel se centra en ambos y en su relación amorosa. Y dime a mí si eso, para una lectora de novela romántica, no es una absoluta gozada.
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| Ya me han resucitado |
He adorado The Long Game. Es un libro que profundiza en Ilya y Shane como quisiera yo que profundizaran en mí y que les enfrenta al mayor de los enemigos que pueden tener: ellos mismos. Rachel Reid te pega un buen palo viendo cómo lo pasan mal por cosas que puede que sean irresolubles y también te hace de lo más feliz dándote momentos inolvidables entre ambos. Es un viaje que duele y que te llena de alegría por poder compartir la vida de dos personajes que quieres y vivir su relación que, a pesar de no ser perfecta, es maravillosa y nunca te parece suficiente.
Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...


















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