jueves, 26 de marzo de 2026

Chestnut Springs (saga), Elsie Silver


Vaqueros cascarrabias, romances ardientes... Bienvenidos a Chestnut Springs, una saga ambientada en un pueblo del mismo nombre que está pegando fuerte y firmada por la sensación de TikTok Elsie Silver.
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Como ya os dijimos en el estado de la nación haggardiana, íbamos a intentar hacer otras cositas por aquí para poder seguir dando vida a esto, que no todo van a ser reseñas canónicas libro a libro. Y una de las cosas que vamos a empezar a hacer es reseñar series enteras juntas.

Reseñas ligeritas

No, no, que no vamos a hacer una reseña conjunta que sea más larga que Los episodios nacionales, no asustarse. Pero, por ejemplo en este caso, el verano pasado leí esta serie entera y en ese cuadernito que os mencioné reseñé dos de los cinco libros que la componen pero las intenciones de reseñar los otros tres se perdieron como lágrimas en la lluvia. ¡Hasta que hemos cambiado nuestras propias reglas!

Kim y Cassie, orgullosas de la nada

Así que aquí vengo, a contaros qué se cuece en el rancho de la familia Eaton.

- Flawless. Sin reglas-
Vamos con los cowboys palote de esta familia y comenzamos por el primero, Rhett, que es cowboy no roñafollable de estar entre ñordos de vaca sino roñafollable de estar encima de un mamotreto de animal hasta que te tira y te rompe la crisma. Yo estas cosas no las controlo pero el hombre debe ser una celebridad total, con sus patrocinadores y todo pero uno de ellos está encabronadísimo porque se ha filtrado un vídeo de Rhett diciendo que la leche es una mierda y, claro, si te patrocina Puleva es una cosa fea. 

Puleva me va... a dar una hostia

El representante de Rhett pierde años de vida con este muchacho pero ha decidido controlar a su deportista estrella poniéndole un guardaespaldas-niñera que, como esto es romántica no gayer, no tiene cuerpo de Chuache sino de buenorra, más concretamente la buenorra de su hija Summer. Esta chica es una joya, trabaja para su padre, es lista y, además, tiene la suficiente personalidad como para no dejarse comer la tostada por Rhett (tú y yo sabemos que Rhett le acabará comiendo otra cosa…), así que se va con él por el circuito de competiciones a atarlo en corto y asegurarse de que esa linda bocachancla solo se va a abrir en los momentos necesarios. ¿Nos importa el circuito? Pues salvo porque Rhett corre riesgo de romperse la crisma, tiene un archienemigo chulesco y un protegido maravilloso, nada de nada. Aquí lo que interesa es que es un enemies to lovers que pronto olvida lo de enemies para pasar a una estupenda tensión sexual mezclada con una dinámica muy humorística que es, de lejos, lo mejor del libro. Como en todos estos libros fáciles de leer pero rápidamente olvidables cada uno tiene sus cosillas, destacando el pasado de Summer que parece sacado de un psicotrópico guion de Dinastía (peligro de muerte, hermana que te odia, madrastra que te odia más, maromo que te engaña…). Tampoco faltan los secundarios de toda la vida de Dior de estos ranchos, hermanos, amigos, un niño y un padre que, en este caso, te saca los colores cada dos por tres. Nada destinado a enamorarte pero sí a que lo cojas y te lo zampes en dos días porque es ligerito, sexi y graciosete. Se lleva...


-Heartless. Sin límites-
Os dije en la reseña del libro anterior que había un niño pululando por el rancho. Pues ese hijo es el peque de Cade, el hijo mayor de la familia que lleva el rancho (este sí es cowboy palote de llevar roña hasta en los calzoncillos). Un peque dando vueltas por ahí no es lo más recomendable así que necesita una niñera y Cade quiere poco menos que a Mary Poppins pero, por romance reasons de lo más forzadas, acaba contratando a Willa Grant, la mejor amiga de su cuñada Summer, trece años más joven que él, con nula experiencia como niñera pero capaz de hacerle hervir la sangre y de ponerle la boa mirando a Cuenca City, para sorpresa de nadie. Como para leer estos libros nos dejamos el cerebro en la puerta, vemos lo más normal del mundo que Willa deje todo para cuidar de un criajo porque se quiere zumbar al padre en un rancho lleno de mierda de vaca alejado de la mano de Dior. Pero el crío es un encanto y ella resulta que tiene una mano con él que ni tocada por el don de la Supernanny. Y así transcurre el libro, entre chingamientos guarrindongos, Cade diciendo que ojo lo mal que está eso de trincarse a una chica más joven (que Willa tiene veinticinco años, no acaba de salir del instituto) mientras no deja de hacerlo, Willa descubriendo lo que le gusta esa vida y yo leyendo como quien baja la corriente de un río mecida por el agua, sin esfuerzos ni sobresaltos. Cade me ha sacado un poco de quicio pero ni eso logra sacarte del relax lector (o del sopor, que a veces se dan la mano). El humor del padre y el buenorro del secundario Jasper le dan vidilla, y los polvetes y su pequeño dramita nunca vienen mal. Vamos, que no hay nada que te sorprenda pero tampoco vienes aquí a eso, así que...


-Powerless. Sin control-
¡Venga, a por otro, que estoy on fire! (Creo que esto de poner a la señora "aquí tú me hablas español" me da vidilla 😂). Vamos con el libro de Jasper Gervais, que ahora es un megajugador de la NHL (¿se habrá enfrentado a Ilya Rozanov? 🤭) pero que viene de la nada más absoluta, de una familia disfuncionl de esas de vivir en una caravana en un parking y al que, en su peor momento siendo adolescente, el maromazo de Beau Eaton llevó al rancho familiar, donde fue acogido como uno más de la familia. Pero a Jasper siempre le ha quedado la cosilla esa de ser un poco padentrista debido a sus orígenes. Solo hay una persona con la que se convierte en pafuerista: Sloane Winthrop, una prima de los Eaton que captó su atención desde el primer momento que la vio.

No hay afirmación más cierta en este caso

Para Sloane, Jasper nunca ha sido un primo sino el hombre de sus sueños pero, como debe ser en estos libros, ella no sabe que él se retoquetea pensando en su prima de pega. Tú ya te imaginas mil cosas para hacer que se acerquen pero lo que menos te esperas es que a uno de los hijos de la familia le ocurra algo y que Jasper y Sloane se tengan que ir de road trip a llevar un camión a tomar por Cullen. Como ya sabemos, aquí no venimos a la realidad pero, hombre, la excusa que se busca la autora para tener a estos arrejuntados en el camión (menudo erotismo...) es tonta total. El desarrollo, peor. Y Jasper, que era tan mono y tan padentrista y tan adorable, acaba siendo un Christian Grey de lo más trasnochado que me tuvo con los ojos en blanco medio libro y no precisamente del gusto. Que no estoy yo en contra de que un cinnamon roll de maromo de repente saque una verga vena posesiva que te ponga en órbita pero aquí, a mí, me ha sacado por completo del libro. Vamos, no me pidas que te cuente mucho porque solo recuerdo que el libro fue una sucesión de cosas destinadas a alargar la historia sin aportar nada salvo cabreo a mi cardado. Cuando estás más pendiente de los secundarios que de la pareja principal es que algo falla, así que le doy...


-Reckless. Sin miedo-
Llegamos a la joya de la serie, ¡el libro de Theo Silva! Obviamente no sabía que este iba a ser el mejor de todos, aunque tenía muchas esperanzas puestas en el adorafollable pupilo de Rhett que conocimos en el primer libro de la saga. Theo acaba metido en la familia porque, una vez retirado Rhett, este ejerce de su entrenador/mentor/figura paterna que guía su carrera, así que es normal que nuestro mozo aparezca por el rancho. Y resulta que Summer, la mujer de Rhett, tenía una hermana rancia, Winter (lo de esa familia con los nombres es de arroba Policía), con la que se llevaba fatal pero que está inmersa en un proceso de reconstruirse y de acercarse a Summer, así que es lógico que vaya por el rancho. Una noche tanto Theo como Winter van a una cena allí pero tienen un encontronazo previo (sin saber quién es cada uno) que les produce mala leche a una y palotismo a otro. ¡Imaginad cuando se encuentran en la cena y descubren quién es cada uno! 

Winter, te voy a trincar tanto que vas a cambiar de estación

Theo y Winter acaban esa noche tomando algo y, confesión va, confesión viene, acaban pasando una noche de esas de enmarcar. Y luego pasan cositas que los separan, los vuelven a reunir y ahí ves a una Winter totalmente distinta, superada, convertida en una mujer real totalmente alejada de la princesa del hielo que era y a un Theo que se convierte en un superadorafollable capaz de derretirte hasta los empastes y los aros del sujetador. De verdad, maravilloso. No es un libro en el que ocurran grandes cosas pero sí ves una evolución en ambos personajes, un cambio que les mejora y que les ayuda a acercarse y tener una relación entre personas adultas con sus cosas buenas y sus cosas malas (sí, Theo también las tiene). Yo a él lo adoraba, lo adoro y lo adoraré pero me gustó especialmente el proceso de cambio en Winter, que es más cercana pero no deja de ser un poco borde si es necesario y valoro eso mucho en un mundo de personajes donde se corre el riesgo de caerse en la marmita de lo chupiguay. Fijaos si me ha gustado que hay un tópico de romántica que no me gusta nada que aquí es básico y hasta eso lo he disfrutado. Vamos, que Theo y su historia me han entrado por las bragas el ojito derecho y tengo que darles en el Gandymetro...


-Hopeless. Sin remedio-
Yo creía que este iba a ser mi maromazo (antes de saber que Theo tendría libro). Beau Eaton, el soldadito marinero conociste a una sirena, el héroe del pueblo que iba de misión secreta en misión secreta hasta que tuvo que ser rescatado y se retiró. Beau, el chico de oro que ahora está traumatizado por todo lo que ha pasado. El traumadito de Beau mira la vida pasar y, cuando ya cree que no puede caer más bajo, acaba en un bar a la hora del desayuno bebiendo cual cosaco. Trabajando en ese bar está Bailey Jensen, una chica que lo peor que tiene es haber nacido en una familia deplorable y que es raro que no viva en Alcatraz. Bailey quiere salir de allí e irse a un sitio donde la sombra de su familia no le persiga pero, mientras tanto, lidia con borrachos en el bar. Beau y Bailey se conocen de vista pero sus caminos no se han cruzado hasta ese momento. Y, desde ahí, parecen cruzarse todo el tiempo, incluso de noche cuando Bailey se mete en las tierras del rancho Eaton para bañarse en pelota picada en el río. 

Y Beau la pilla

Yo ya hacía la croqueta pensando en lo que iba a ser eso, la hija de la peor familia del pueblo con el maromo de la mejor, a ver cómo se enamoran, a ver cómo él supera su trauma, a ver cómo ella logra tener su sueño sin renunciar al maromo. Y, si, todo eso está, pero ayudado por un giro horripilante que es lo que incita a que ambos acerquen posiciones y cuerpos y que, por mucho que me lo intente creer siempre, aquí no hay Dior que se lo trague en esta época: fingir un compromiso.


De ahí ya todo cuesta abajo, parece que se acaban enamorando casi por obligación, la relación con la familia de ella parece que va a ser eso una cosa tremendísima y acaba en un pedo, y el trauma de él... Mira, yo creía que eso había sido como una peli de Rambo y resulta que fue como una indigestión de un Teletubbie. Mal todo. El caso es que te lo lees bien y no te quieres sacar los ojos pero, teniendo en cuenta mis expectativas, el libro fue un bluf total y Beau, junto a Jasper, una decepción con patas. 


Y hasta aquí hemos llegado con los maromos de Chestnut Springs, unos vaqueros palote donde realmente los mejores son los que se calzan el sombrero vaquero y los otros dos brillan en los libros que no son suyos. Así que, haciendo una media, la saga se lleva en nuestro Gandymetro...

De este ranchito solo me quedo un vaquerito

                                        
Nota. No sé si os ha gustado este formato algo más extenso pero más ligero en la reseña de cada título. Si os apetece decirnos algo, nuestros comentarios están abiertos para vuestras teclitas.


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martes, 10 de marzo de 2026

Más que rivales (Game Changers 2), Rachel Reid


Nada interfiere en el juego de la estrella del hockey profesional Shane Hollander.
Ahora que es capitán de los Montreal Voyageurs, no permitirá que nada lo ponga en peligro, y mucho menos su sexy rival, a quien le encanta odiar.
El capitán de los Boston Bears, Ilya Rozanov, es todo lo que Shane no es. Autoproclamado rey del hielo, es tan arrogante como talentoso. Nadie puede vencerlo, excepto Shane. En público, son enemigos. En privado, no pueden dejar de tocarse.
¿Lo más inteligente? Alejarse, una vez que unos cuantos encuentros secretos se convierten en una lucha por mantener su relación fuera de la prensa. La verdad podría arruinarlos a ambos. Pero para Shane e Ilya, el secreto pronto deja de ser una opción...
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"No me parece que Rachel Reid escriba mal pero he estado más entretenida con la rivalidad de Scott con un tal Rozanov que con el resto del libro". Esto escribí hace varios meses en mi reseña de Game Changer, el primer libro de esta serie, serie que leí motivadísima por la reseña que mi querida Bona Caballero hizo de Heated Rivalry allá por 2022, donde dejé este brillante comentario: "Lo tiene todo para que me guste, así que me la apunto ya mismo!". Ya veis cómo son mis motivaciones, que tengo muchas ganas de leer algo y lo leo cuatro años más tarde... Y me puse finalmente con Heated Rivalry porque se hizo la serie y no quería yo llegar a los maromos catódicos sin haber conocido a los literarios antes.

El sentir general de las cuatro lectoras que nos quedan

Todo esto viene porque parece que no sacaba hueco para este libro pero desde que lo leí en diciembre de 2025 hasta ahora mismo que escribo esta reseña me he caído en la marmita de los Hollanov y de ahí no salgo si no es con las patas por delante. 
47 años para 15 tengo

Pero yo soy toda una profesional del reseñeo (...), así que dejo a un lado la serie, echo mano de mis notas de diciembre y... ¡a reseñar a los Ilya y Shane literarios que voy!

Viajamos en el tiempo y en el espacio como si de un Outlander cualquiera se tratara esto pero sin tantas fumadas gabaldonianas. Por ahora nos vamos a Montreal en 2016 a ponernos los patines y echarnos un partido de hockey. Ni dos párrafos pasan y ya sabes que el archienemigo de Shane Hollander, capitán de los Metro Voyageurs, es el capitán de los Boston Bears, el ruso Ilya Rozanov (cuyo nombre ya nos sonaba de dar robar protagonismo molestar un rato en el libro anterior). Esa misma noche se enfrentan en el hielo. ¿Cómo quedan? Pues mira, chica, ni que esto fuera Estudio Estadio. El caso es que, tras el partido, Shane está medio molido en su casa, cansado pero sin descansar esperando a alguien. ¿El de la pizza?

No, el del fiambre ruso

(Bueno, así me imaginaba yo a Ilya antes de perder las bragas por Connor Storrie, que soy muy de Dolph y de Ivan Drago #Viejuna).
Ahí que se presenta Ilya en casa de Shane y no para hablar de logaritmos neperianos precisamente sino para darle a los ritmos penerianos. Tras morirte por el susto y resucitar, ves que Shane no quiere eso, no quiere estar allí siendo objeto de guarreridas a troche y moche por parte de tremendo ruso pero ni bajo aviso de impacto inminente de meteorito querría Shane estar en otro sitio. Un "ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio" en el que Shane e Ilya están involucrados y ocultos... desde hace siete años.

Y todo sin salir del prólogo

Tras llamar al Samur para que resuciten a las de nuevo muertas lectoras, nos vamos a 2008, donde unos jovenzuelos Ilya y Shane se conocen en los Campeonatos Mundiales de Hockey junior. Su fama les precede porque a estos chavales los ojeadores los tienen fichados desde que echan los dientes de leche pero es la primera vez que se ven y se enfrentan. Nuestro Ilya adolescente no conoce a Shane salvo por su fama y, justo por ella, lo reconoce como rival a batir y a odiar, porque nadie puede ser mejor que él. Pero cuando Shane se acerca a Ilya para presentarse, ese chaval majete con sus adorables pecas no resulta tan odiable como el ruso hubiera deseado. Eso no le impide darle pal pelo en el hielo, faltaría más, igual que meses más tarde no le quita gusto a eso de quedar por encima de Shane en el draft y ser elegido por los Boston Bears, el archienemigo equipo de los Montreal Voyageurs, que elige a Shane. Eso los pone a ambos en la misma conferencia, lo que implica que van a verse las caras mucho más de lo deseable. Como alternamos puntos de vista, también podemos ver cómo Shane se caga en tó (educadamente, que es un chico muy correcto) al quedar siempre por debajo de Ilya pero resulta complicado odiarle cuando en las distancias cortas Ilya es más cordial, más amable, más un hombre que un adolescente, más propenso a despertarle calores que las hogueras de San Juan...

Shane y nosotras con Ilya

A base de saltos temporales les vemos ir reencontrándose en competiciones, en grabaciones, en los partidos y tras ellos... Y poco a poco esas ganas de meterse de todo menos miedo se plasmas en actos de meterse de todo menos miedo, lo que lleva a una relación oculta de encuentros sexuales megahot que va removiendo los cimientos, las creencias, las esperanzas y los sueños de Ilya y de Shane. Es que años de sexo maravilloso y prohibido entre dos personas que se tienen tienen cada vez más cariño no pueden quedarse solo en eso, a esa relación puramente sexual se le van abriendo grietas por las que se meten no solo las 🐍 sino también los sentimientos. Aunque, claro, no los gestionan igual...

Stop rait nau

Vale, no os voy a contar yo el libro entero, que me pongo me pongo y parezco Doña Adelaida destripando Cristal (si lo has pillado, la menopausia is coming). Tenía muchas ganas de leer Heated Rivalry desde que leí la reseña de Bona pero no esperaba yo que me iba a atropellar un tren de sentimientos y de amor por esta historia, y aquí me hallo, muerta matada y tan feliz. No es que lleve leyendo romántica tanto tiempo pero a veces parece que ya he leído todo lo que me va a conquistar y a dejar huella, así que encontrarme totalmente absorbida por esta historia, obligándome a dejar de leer porque tenía que seguir con la vida y sin poder dejar de pensar en volver a abrir el libro fue una de las mejores sorpresas que he tenido últimamente. Tan metida estaba en la lectura que tomé tres notas guarras para hacer la reseña, ni un segundo de lectura quería perder (así que esta reseña va a sufrir las consecuencias 😆). He disfrutado enormemente de todo pero, si hay dos cosas que me han enamorado del libro, estas han sido su estructura y, por supuesto, Ilya Rozanov los protagonistas Ilya Rozanov. En cuanto a la estructura, reconozco que no soy especialmente fan de los saltos temporales porque acabo más perdida que Carracuca pero aquí la historia se beneficia de ellos. Con ese prólogo que te deja loca, automáticamente me encontré devorando la evolución de la relación entre ambos, dándome igual los rotulitos que marcaban el lugar y la fecha. La relación entre Ilya y Shane es justo como la narración, un todo que se construye a partir de momentos sueltos que roban y ocultan a la luz del día y en la exposición pública. Con esta narración, Rachel Reid quita mucha paja de la historia y nos hace ver únicamente lo importante sin redundancias (no como en el libro anterior, que te mete en un coma profundo con tantas mierdas de Scott), nos centra en la evolución de los personajes, juntos y por separado, y, si estás tan metida en la historia como lo estaba yo, te zampas los capítulos uno tras otro. Este no es uno de esos libros donde todo va bien y esperas que en algún momento se joda todo, ¡es que estás todo el tiempo sufriendo porque no pueden tener una relación! 

El mensaje que nos deja Rachel Reid

En cuanto a los personajes... Ay, estoy totalmente enamorada de Ilya, por si no lo habéis notado. Ambos son fantásticos, tan distintos y tan complementarios, pero, claro, Ilya es el caramelito y Rachel Reid bien que lo sabe. Él es el que te descoloca en el libro anterior y aquí ya te remata, porque cuando ves una capa rascas un poquito y sale otra más, y otra después. Es un personaje complejo que constantemente lleva un circo de siete pistas que maneja perfectamente hasta que mete ahí a Shane y se le va todo al carajo. La evolución de la relación entre ambos se ve natural (dentro de que cómo voy a saber yo cómo puede ser una relación entre dos estrellas del hockey gays natural), nada forzada, pero no se dejan de lado las contradicciones de ambos personajes, la lucha constante entre lo que creen que necesitan y lo que realmente quieren. Ninguno de los personajes es igual al final que al inicio del libro pero precisamente por la complejidad de Ilya ver su evolución es algo que te deja con el corazón a tope y las patas vueltas. Bueno, y si hablamos de patas vueltas, así es como se te quedan si hablamos de los guarrerismos de este libro...

Aquí me tenéis, en plena lectura

Ay, madre, ¡que me caiga encima un glaciar que me enfríe las calores internas! Si no te gusta mucho leer sexo, tú te lo pierdes este no es tu libro. El sexo es hot, abundante y descriptivo y muchos de esos encuentros suponen un avance en la relación o un descubrimiento importante para los personajes, así que vas al infierno si te los saltas 😂. Pero el libro es mucho más que sexo, es ver cómo se saca adelante una relación que ni sus propios protagonistas podrían haber imaginado. Los momentos sexuales son estupendos pero ay, AY, esos en los que vemos cómo van formándose y asomando los sentimientos en Ilya y Shane... 


No sé si os habéis dado cuenta pero Heated Rivalry ha sido una verdadera delicia para mí, un libro de esos que te engancha desde el principio, va echando raíces en tu corazón y de ahí no se mueven ni historia ni personajes incluso aunque hayas terminado de leerlo. No es un libro aislado dentro del universo de Game Changers, de hecho ciertas cosas que ocurren en el libro anterior tienen repercusión aquí, pero la historia de amor de Ilya y Shane es de esas que cobra vida y supera incluso todo lo que esperabas, de esas que cierras el libro y, aunque quieras, no puedes dejar de pensar en ella. A mí, desde luego, me ha conquistado por completo, por eso se lleva en nuestro Gandymetro...

"Te adoro" en haggardiano se dice "Hollanov"

                               
Bona Caballero, además de unas maravillosas reseñas, hace otra clase de entradas que hay que leer sí o sí. Y aquí se marca una de diez que tenéis que leer, donde repasa la romántica, los boa/boa, los sporty melofó y la serie Game Changers. ¡No os la podéis perder!


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martes, 3 de marzo de 2026

Estado de la nación haggardiana

Hace tanto que no le damos a la tecla que vamos a ver si no se nos ha olvidado cómo va esto.

¿Para que esto funcione hay que decir "abracadabra"?

¡Hola, queridas! Abrimos puertas y ventanas en los blogs (porque esta entrada se publica simultáneamente en A la cama con... un libro y en Fungirleo de haggards) para poneros un poco al día y para sacar nuestro José Isbert interior.


No es una explicación lo que os debemos pero sí sentimos la necesidad de aparcar un poquito el cardado y sentarnos aquí con vosotras a hablar un ratito, de haggards escritoras a haggards lectoras. Los blogs nacieron de una necesidad vital nuestra, Cassandra y Kimberly, de compartir todas las tonterías de fan que se nos estaban acumulando en los cuerpos serranos. Bueno, los nombres vinieron después de las ansias de compartir, las tonterías siempre paso a paso. Vinieron las novelas románticas, vino Outlander y vino el croqueterío y la felicidad. 

Nosotras viendo la boda

Pero los años pasan y también la vida. Nada especialmente dramático, solo la vida, esa que a veces te deja tiempo para todo y otras te lo quita para absolutamente cualquier cosa. Y también vinieron la ausencia de alegrías y la falta de ganas. Sí, a las haggards también nos pasa, lo que antes te hacía feliz luego ahoga por parecer una obligación. Tal vez la vida, la pereza, la falta de ganas o todo junto, quién sabe, el caso es que el brillerío de esto se fue apagando. No del todo, claro, porque a nosotras no se nos puede ir el fangirlismo (ni el fungirlismo, que es el fangirleo con alegría y cachondeo) que se nos va la vida misma. Esto es como la energía, que ni se crea ni se destruye, se transforma. Y así estamos, transformadas pero intentando ser las mismas.

Las haggards, mareando al fandom desde 2014

Todo este rollo es simplemente para explicaros un poquito cómo nos encontramos y qué queremos hacer por aquí, porque se puede intentar esto tras tanto tiempo sin una pequeña explicación. Como las circunstancias de cada una son distintas, vamos a coger cada una el tecladito y confesarnos con vosotras.

Aquí Cassie, la haggard morena. Entono el mea culpa porque si este mundo blogueril-haggardiano resiste es por mi querida Kim, que está ahí contra viento y marea.

Mirad cómo me emociono por lo que me dice la perraca de Cassie

El bipolarismo me puede y lo mismo no paro un segundo de tener fantásticas ideas y agobiar al personal con mil publicaciones que paso a quedarme en secano. Y últimamente (eones ya) es el desierto mental lo que me domina, es que no me hace tilín nada de lo que veo y para lo único que he quedado es para ver tropecientas veces Orgullo y Prejuicio y Jane Eyre en BBC Series o para el haterismo puro (si me pongo a despotricar de lo que yo me sé, se me echa el fandom encima y no salgo viva, así que mejor me lo dejo para mí y para el sufrido de mi Dex que aguanta mis mierdas). 

Te gano en una pelea de gatas, que de eso sé un rato

Hablando de haterismo, me he dado cuenta que lo último que he reseñado por el blog de novelas ha sido precisamente para poner verde. La razón aquí también es que no doy con algo que me ponga muy tontuca. He tenido buenas lecturas, pero no he visto el momento (los negocios me llevan frita) ni he sentido ese cosquilleo en los dedos que en otras ocasiones me han traído aquí a teclear y buscar gifs que mostraran mis sensaciones. Con todo, tengo en mente volver para, al menos, dejar una somera opinión de ciertas novelas (unas con guarreridas  y otras rancias, que ya sabéis que eso es lo mío) para que al menos sepáis que no abandono la lectura de romántica. 

Fabio, por ti hago el esfuerzo

Porque, igual que se te cae el culo por no ir de continuo al gimnasio, la lucidez mental, el fungirlismo y, por qué no, el diente afilado se pierden de no trabajarlos. Así que me recoloco el cardado y, cual T-800, digo el proverbial volveré. Si para compartir unas risas con vosotras tengo que sacrificarme y leer lo último del autor que se apunta a un bombardeo (acaba de lanzar la primera de su siguiente serie), pues aquí estoy yo para que nos descojonemos juntas, queridas. Si algo me ha dado este mundo de las redes es encontrarme con Kim y reírnos con las tontunas que se nos pasan por la cabeza. Y lo más maravilloso fue crear una comunidad haggardiana con vosotras, las lectoras de nuestros blogs. Además, quiero mearme con nuevas ocurrencias, gifs, palabros y apodos. ¡Que el diccionario haggardiano tienen que crecer!


Pues tomo el relevo de mi Cassie para hablar un poquito con vosotras desde mi cardado de haggard rubia. Básicamente, en mi vida, he pasado de tenerla a no tenerla. Como muchas sabéis por otras redes, cuestiones maternohaggardiles me han absorbido 24/7 y he pasado de cuidar mi belleza y manicura a ser cuidadora de alguien que ya no puede hacerlo. Probablemente más de una de vosotras sepáis lo que es eso así no os cuento nada nuevo. El tiempo para una misma se reduce drásticamente y, en mi caso, va siendo cada vez más pequeño. Y, con ese tiempo, se han ido parte de las ganas y de la ilusión. Ojo, que las ganas de leer y de fangirlismo no se me han ido pero las de darle a la tecla para compartir algo ingenioso, sí, porque hasta la chispa de la gracia me ha abandonado. No he dejado de leer y, aunque he reseñado poquito, lo he hecho en ratos sueltos y en esa cosa viejuna llamada cuaderno. Pero no he sido ni constante ni capaz de ponerme a pasar eso al blog, porque siempre hay algo antes, siempre hay alguien antes, siempre hay cansancio que bloquea. Pero, chica, de todo se harta una.


No es que tuviera una revelación divina (a mí con que se me revele el torso desnudo de Henry Cavill en sueños me vale) pero, en Nochevieja, hice una tontuna en Instagram donde repasaba lo que había querido hacer en estos lares y no hice. Y, entonces, ¿tiene esto sentido? Y descubrí que sí que lo tiene porque, joer, me lo he pasado tan bien... Y me lo sigo pasando. Así que tengo decidí intentar recuperar las fuerzas y la alegría para reconectar conmigo. Sé, porque muchas me lo habéis dicho en mi oasis tontuno de Instagram, que las reviews y las reseñas os alegraban un ratito. Y también sé que en la marmita de Heated Rivalry en la que estoy nadando hay unas cuantas de vosotras, que nos cruzamos entre los abdominales de Shane y los de Ilya. ¡Y qué bien lo pasamos! 

Nosotros lo pasamos mejor

Cuando empezamos por aquí (realmente unos meses antes, cuando Cassie no existía y su identidad oculta me recomendó leer un libro llamado Forastera), pasaba yo por un momento bastante triste y todo este bloguerío me salvó de acabar como un cencerro. Y eso me gustaría, recuperar ese espíritu y recuperarme a mí. Sin prisa, sin presiones, que esto nunca lo hicimos para agradar a nadie. Me gustaría volver a reseñar sin complicarme la vida, me gustaría volver a las reviews de un modo sencillo, me gustaría reencontrar esa ilusión de escribir y publicar porque me hace feliz y porque por ahí alguien puede leer lo que escribimos y pasar un buen rato.

Así que vamos a intentar asomarnos más por aquí, aunque sea de modo más breve, aunque escribamos cosas para desahogarnos, aunque escribamos dos párrafos hablando de una serie de cinco libros o tengamos la necesidad de venir a contaros lo que nos parece que Michael de Los Bridgerton sea Michaela o que la gente se crea que Jacob Elordi es un Heathcliff perfecto. Si nos queréis acompañar, nos haréis muy felices. Y si vuestro idilio con nosotras ha pasado, os agradecemos muchísimo los ratitos que hemos pasado juntas. 

¡En breve volvemos a abrir las puertas de esta casa!


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jueves, 30 de octubre de 2025

Must Love Cowboys (Once Upon a Time in Texas 3), Carly Bloom


Beau Montgomery vive su mejor momento… hasta que queda a cargo del Racho Cañada Verde. Con su dislexia, escogería una montura mil veces antes que una hoja de cálculo. Su única esperanza es que la bibliotecaria del pueblo le ayude. Lo único es que está colgado de la belleza amante de los libros desde sus tiempos del instituto y, pesar de ser un zalamero, no puede evitar trastabillarse cada vez que se ven.
Alice Martin no se arrepiente de haber antepuesto su carrera a sus relaciones personales pero cuando Beau le pide ayuda, Alice decide saber qué se está perdiendo. Mejorará las capacidades lectoras de Beau si este le enseña a flirtear y accede a ser su cita en una boda. Pero cuando el cotilleo se extiende por el pueblo, se ven obligados a fingir un romance que mantenga su trato en secreto. Alice no tardará en ver a Beau de un modo distinto… ¿Podrá convertir su historia falsa en un verdadero “felices para siempre”?
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Nunca aprenderé que no me viene bien dejar las series colgadas como un jamón porque luego las quiero retomar y no me acuerdo ni del NoDo. Lo único que recuerdo de esta serie es que con el primero me divertí muchísimo y el segundo me pareció un tostón. También recuerdo que en el segundo se intuía esta pareja y que tenía pintaza (pero no la suficiente como para que tirara encima de este libro cuando saliera, todo sea dicho). El caso es que era el último de la serie y me da gustillo terminar series así que aquí me hallo, oye, haciendo como que me acuerdo de algo para reseñarlo. 

Mi base reseñil

En cuanto te cuente de qué va esto verás que es una historia de romántica más vieja que el hilo negro. Resulta que nuestro maromo, Beau Montgomey, es un cowboy palote que se encarga de un rancho junto con su hermano pero al hermano le sale otro curro que le satisface más y Beau se queda a cargo del rancho, con todas las labores administrativas que eso conlleva. Donde muchos ven un aburrimiento supremo, Beau ve un problemón porque es diléxico escondido (vamos, que solo lo sabe su hermano) y le da miedo cagarla ejerciendo el trabajo que más adora. Pero Beau ve una solución lógica: si tiene problemas de aprendizaje, irá a que le enseñen. ¡Y quién mejor para enseñarle que la bibliotecaria del pueblo, Alice Martin, que, además, fue su niñera y su crush adolescente!


Alice Martin es bibliotecaria y está soltera y entera. Este dato último no le parece especialmente importante porque no deja de ser un frotamiento íntimo consistente en percutir al que le sigue una pequeña satisfacción y un darse la vuelta en la cama para dormir un ratín. Al menos, así es cómo ve ella el sexo. Pero eso no quiere decir que no le apetezca comprobar de qué va eso del refrotamiento guarreril, que tonta no es. Por eso cuando Beau le pide ayuda, Alice ve el cielo abierto para hacer un trato con él: ella le ayuda con su dislexia mientras él la ayuda en eso de ligar y de akjshfkajhdfkjWin win para todos pero con fecha de caducidad, una boda en la que Beau va a ejercer de su acompañante.

Again

Y ya no hace falta que os cuente más porque os lo sabéis al dedillo. No me molesta que no haya sorpresa si lo que me cuentan me tiene haciendo la croqueta pero este no ha sido el caso. Carly Bloom nos mete una reinvención del cuento de La Bella y la Bestia con una Bestia encantadora y una bella que parece un animatronic, mucha palabrería, cero experiencia, poco sentimiento. No se explota que Beau bebiera los vientos por ella, no se profundiza en sus problemas con la dislexia, no se aprovecha eso para ver cómo se van conociendo ya de adultos y cómo se van acercando. Hubiera sido una delicia ver cómo Beau avanzaba en su problema y no que nos lo contaran con cuatro frasecitas. Se da mucha más importancia al aprendizaje sexual de Alice (¡con ese maestro que tiene, como para no aprender!) pero se pretende hacer de ella y de su actitud tan analítica algo gracioso y, lo que yo os digo, parece el robot Emilio.

Alice, the love machine

Me he desconectado por completo del libro con esas cosas, me daba la impresión de que ahí el único con sentimientos era Beau y no ella, lo que en una novela romántica como que no funciona muy bien. No es que haya sido un libro terrible, es entretenido pero sin más, acabas un poco leyendo como el robot Emilio, de modo automático. Me ha dado la impresión de que Carly Bloom estaba más interesada en terminar la serie que en hacer una historia de amor en condiciones, así que por Beau y solo por él se lleva en nuestro Gandymetro...

Cowboy, aquí está tu yegua para que la domes


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jueves, 25 de septiembre de 2025

Quicksilver (Alquimia & Fae 1), Callie Hart


A la joven Saeris Fane se le da bien guardar secretos. Nadie está al tanto de los poderes que posee ni de que lleva toda la vida robando para sobrevivir y escamoteando de los depósitos de la Reina Imperecedera. En una tierra de desiertos implacables hay pocas cosas que una chica no esté dispuesta a hacer a cambio de un vaso de agua. Sin embargo, todo secreto es como un nudo: tarde o temprano está destinado a desatarse.
Cuando Saeris se enfrenta cara a cara con la Muerte encarnada, acaba abriendo sin querer un portal entre reinos que la transporta a una tierra de hielo y nieve. Los faes siempre han pertenecido al territorio de las leyendas, de los mitos, de las pesadillas... pero resulta que son reales. Y Saeris ha aterrizado en medio de un conflicto que lleva en marcha desde hace siglos. Un conflicto que podría costarle la vida.
Saeris, la primera de su especie en poner un pie en las montañas heladas de Yvelia desde hace más de mil años, acaba sellando por error un pacto con Kingfisher, un atractivo guerrero fae que tiene sus propios secretos y perversos planes. Kingfisher está dispuesto a usar la magia alquímica de Saeris para proteger a su pueblo, sin importar el precio que haya que pagar... o quién tenga que pagarlo. La Muerte encarnada tiene un Kingfisher de Puerta Ajún. Es un guerrero con un pasado turbio y un temperamento repugnante. Pero también es el único modo que tiene Saeris de volver a casa.
Goodreads ❤  Amazon


Os iba a contar una cosa pero una imagen vale más que mil palabras:


Asi estoy, leyendo romantasy como si me hubiera poseído la pubertad. Bueno, realmente ni la pubertad ni la tontería me han abandonado pero ya me entendéis. ¡Que es el género que se lleva ahora, chavalas!

La pobre Kim luce tal que así

Lo más gracioso de este género es que es más viejo que el hilo negro, ya que es el paranormal de toda la vida de Dior pero modernizado. ¿Dirigido a las adolescentes? Yo no digo nada pero aquí, como en el paranormal de bien (que es el que me gusta a mí) se folla lo más grande y, aunque las adolescentes no están haciendo oposiciones a monjas, no son libros que yo daría a alguien de esa edad alegremente. Dicho esto, que cada uno lea lo que le salga del xirri pero esto es paranormal, pa-ra-nor-mal. Le hemos puesto aquí fantasía romántica para que no se nos note la naftalina del alma pero vamos, que lo mismo es. 

Dicho esto, os digo que he leído Quicksilver porque mi amigo el algoritmo, tras leer los de la Yarros, ACOTAR y Crescent City, decidió mostrarme todos los vídeos habidos y por haber donde los maromos fueran buenorracos pero bichos raros con orejas puntiagudas (y otras cosas también...). El caso es que me crucé con gente poniendo maravillosamente bien este libro y no me pude resistir. Y mira, o yo soy una viejarranca (que sí) o a la gente le gusta todo (que también) porque Quicksilver es un libro entretenido pero nada del otro mundo

Yo confiaba en ti, Quicksilver

Nos vamos a un mundo árido donde Saeris Fane intenta sobrevivir siendo más lista que nadie y robando lo que pueda. Su mundo está dominado por una reina y un ejército que ejecuta sus órdenes, órdenes que siempre tienen como mayores perjudicados a los que viven donde vive Saeris. Allí robas algo y te matan a hostias, directamente. Lo peor de todo es que tienen racionada el agua (ojo el olor a tachún que tiene que haber allí). En uno de sus intentos de ser más lista que nadie, Saeris roba a un soldado del ejército y, cuando se ve ante la reina en sus últimos momentos de vida, siente unas cosas internas, una especie de llamado iluminado que viene de una espada que la reina tiene en la sala, en plan Arturo y Excalibur. Así que Saeris saca la espada y...

Hago "chas" y aparezco a tu lado
Ya podrías aparecer en mi cama

Ahí salen como unas arenas movedizas, aparece ese maromazo que parece que te va a descuartizar, la engancha antes de que palme y se la lleva. ¿A su cama? No, que no está Saeris para muchos trotes, con eso de estar al borde de la muerte. ¡Se la lleva a otro mundo! Y allí descubre que hay sanadores, agua infinita y faes con poderes y miembros gigantes orejas puntiagudas, a los cuales el maromazo que la ha rescatado/secuestrado, Kingfisher, pertenece. ¿Y qué hace Saeris allí? Pues resulta que  Saeris arrancó la espada y eso no es algo que pueda hacer cualquiera (remember Arturito y Excalibur again). Además, Saeris tiene cierta habilidad con el metal, pudiéndolo dominar y justo les viene muy bien a ellos alguien que maneje metal y sepa forjarlo como ella, porque están en guerra y necesitan armas a las que, además, dotar de magia.

Saeris templando la hoja

¡Bienvenidos al mix de Buffy, cazavampiros con Forjado a fuego! Con unas gotitas de guarrindonguismo, que nunca vienen mal. Ojo, que yo soy fan total de Buffy y veo con ilusión cómo Doug Marcaida dice si tu arma mata o no mata, así que no os hago esa referencia por maldad. Yo, a tope con todas las cosas que Callie Hart me quiera contar. Pero no puedo evitar tomarme un poco a cachondeo a esta chavala que no puede tener más habilidades, seguro que hasta pinta con los pies.

Esto lo pinta Saeris en la pausa del café

Total, que Saeris es valiosísima y Kingfisher (King para los colegas) decide tenerla allí como forjadora, que tienen una guerra con vampiros de por medio (te digo que no falta un perejil) y necesitan armas. Hay por ahí más personajes, la hermana de King, su best friend y fiero luchador, un ladrón follardín, etc. que dan colorido al libro pero lo importante aquí es cómo pasan Saeris y King de odiarse a querer restregarse los bajos. Para ello, la autora no se quiebra mucho la cabeza. El mundo en el que nos introduce no parece muy complicado (o, al menos, no se entretiene en detallarlo) y se centra durante gran parte del libro en la relación entre ambos, poniendo gotitas de tensión sexual intercalada con el resto de la trama (la cual, sinceramente, me ha interesado poco durante casi todo el libro). Lo mejor para mí, sin duda (dejando aparte algún secundario que me ha hecho tilín y tolón) es la parte de sus encuentros amorosos, porque tienen significado dentro de la trama y para los personajes. Pero que tampoco son para tirar cohetes, eh.


Dentro de la romantasy que he leído, este libro puede ser de los más flojitos (una pena que no os haya reseñado los de Sarah J. Maas porque esa mujer sí tiene continente y contenido). Me ha parecido un poco irregular, la trama amorosa no se integra bien con el resto del libro y esto tampoco te engancha mucho, me he pasado bastante parte del libro buscando el sentido de lo que estaba leyendo, me daba la impresión de que la autora no tenía ni claro el camino a seguir ni el enemigo al que odiar. Trepidante, lo que se dice trepidante, Quicksilver no es. Pero vamos, tampoco es un bote, hay maromazo, guarrerismos y te deja con ganas de leer el siguiente, así que por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

King, fórjame en tus fuegos


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