miércoles, 27 de septiembre de 2023

Love at First, Kate Clayborn

[Libro no publicado en español]
Hace dieciséis años el adolescente Will Sterling vio (o realmente escuchó) a la chica de sus sueños. De pie bajo el balcón de un bloque de apartamentos compartió un momento perfecto con una encantadora voz extraña. Es una memoria que nunca se ha borrado, aunque ha puesto casi todo su pasado tras él. Ahora, una inesperada herencia trae de vuelta a Will a ese mismo lugar, donde pretende quitarse de encima esa propiedad y volver a su vida habitual como doctor explotado. En lugar de eso se encuentra con una mujer dos balcones arriba que es extrañamente familiar...
No importa cuánto sorprenda a Nora Clarke su propia reacción hacia el guapo y curioso Will o las conversaciones susurradas que comparten antes del amanecer, no dejará que los planes de Will le arruinen su peculiar y unido edificio. Atada por su lealtad a su adorada abuela, se propone frustrar los esfuerzos de Will con un sutil sabotaje. Pero tras la superficie de su enemistad hay una innegable conexión. Un balcón, una pareja desventurada, un encuentro fatídico. Tal vez sea la clase de historia que no puede salir bien. O, tal vez, es la perfecta segunda oportunidad...
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Creo que os he dado bastante la turra con que Siempre fue Georgie ha sido una de mis mejores lecturas del año, que ojalá os encantara a todas y que, si no os gusta, a mí no me lo contéis 😆. No pude tener mejor debut con Kate Clayborn, vamos, así que rápidamente fui cazando otros libros suyos con los que deleitarme, algo que esperaba lograr leyendo Love at First. Spoiler: no ha sido así. 

¡Diorcito, por qué me pasa eso, con lo maja que soy!

Love at First (que se supone que es un retelling de Romeo y Julieta) tiene un aire lejano al libro de Georgie pero igual que lo puede tener el feo de los Calatrava con Tom Cruise, un aire bien lejano que ni te toca. Aquí tenemos a Will Sterling que, hace dieciséis años, en el jardín del bloque de pisos donde vivía su tío, se enamoró a primera vista de la imagen que se creó de una chica (esto parece algo loco pero tiene sentido). Ese día pudo ser el mejor de la vida de Will pero acabó siendo uno de los peores y el que marcó su cambio de carácter. Ahora, el tío de Will ha fallecido y le ha dejado su piso como herencia, algo que, si Will pudiera, envolvería en papel de estraza y mandaría en un cohete al Sol con nuestros petardos literarios más odiados. Pero una madrugada, en el balcón de ese odiado piso, descubre que tiene como vecina a una chica que le recuerda sospechosamente a aquella de la que se quedó pillado... Esa chica es Nora Clarke, que vive en el que fue el piso de su abuela, entre recuerdos y trastos de la anciana. Nora adora el piso, el bloque y a los vecinos, con los cuales tiene una relación que va más allá de prestarse la sal. Obviamente, cuando descubre a Will decide que va a adorar mucho más esta nuestra comunidad, ya que un médico buenorro y majísimo siempre es un gran incentivo para no salir de casa *guiño guiño codo codo*. ¿Problema? Pues que Will no quiere tener nada que ver con ese piso y piensa ponerlo en Airbnb.

Drama en el bloque

¡Horror de los horrores! ¡Extraños que vienen a perturbar la armonía de nuestra convivencia! Desde ese momento, Nora empieza una campaña para convencer a Will de que no alquile el piso, enseñándole la cantidad de cosas que hacen (que ni un centro cívico, eh), mientras que va conociendo al muchacho y, oh, sorpresa, sintiendo cositas bajeriles por él. Will, por su parte, no cae en las trampas de Nora y del resto de vecinos pero a nadie le amarga un dulce y conocer al dulcecito de Nora es demasiado tentador para un hombre como él, que trabaja en lugar de mojar el churro. Total, que en esta mezcla entre Melrose Place y Aquí no hay quien viva rebozada en algodón de azúcar Nora y Will tendrán sus cositas guarreriles y sentimentales, teniendo cada uno que lidiar con sus taritas mentales, que no todo el monte es orgasmo y debemos tener conflicto que le dé chicha a esto. Y yo me preguntaba leyendo que por qué estos dos no podían estar juntos. Y yo también me respondía que porque no les salía del mismísimo papo.

Una palabra para definirlos a ambos

Cuando no hay un impedimento externo tremendísimo, lo tiene que haber interno, ¿no? Pues aquí supuestamente hay impedimentos de las dos clases y a cual más tonto. ¿En un libro de contemporánea eres capaz de reconocer al amor de tu vida y no lanzarte a sus brazos forever porque perturba la cordialidad de tu bloque de pisos? Are you de coña, Mari Carmen?!??! ¿¡¿Y no te permites disfrutar del amor por si acaso te sale raruno como les salió a tus padres?!? ¿¿¿Me lo tengo que creer??? Supongo que, si entras en el juego, te comes lo que sea *ejem* pero yo estaba ya gritando a las paredes de mi casa lo idiotas que me parecían los dos. Kate Clayborn intenta llenar de encanto y cuquismo una historia ordinaria pero le sale el tiro por la culata, ya que lo único que yo veía era a dos adultos comportándose como dos críos y a un montón de personajes secundarios que no me importaban nada. Tampoco he visto nada de la mágica escritura de Kate Clayborn que me encandiló en Siempre fue Georgie, siendo sincera, tampoco creo que esto hubiera salvado lo tonto que me estaba pareciendo todo.

No ha sido una lectura horrible porque tiene cosas bonitas, cómo se conocen, cómo se perciben, cómo se trocotean (grrrrrrrrrr) pero el libro ha ido poco a poco bajando el nivel hasta un final que realmente me ha costado, por lo que se lleva en nuestro Gandymetro...

Will, serías mi dueño si no me dieras tanto sueño


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miércoles, 20 de septiembre de 2023

Long Shot (Hoops 1), Kennedy Ryan

[Libro no publicado en español]
¿Crees que sabes lo que es ser la chica de un jugador de baloncesto? No lo sabes. Mi cuento de hadas está patas arriba. Un infelices para siempre. Besé al príncipe y se convirtió en un fraude. Fui una loca y su amor, una quimera.
Ahora hay un nuevo jugador en el juego, August West. Una de las estrellas más brillantes de la NBA. Estupendo. Prohibido. Me desea. Lo deseo. Pero mi pasado, mi príncipe fraudulento, no me dejará marchar.
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Tenía más miedo que vergüenza a la hora de coger este libro porque todo el mundo que lo ha leído (mi querida Elsa la primera porque ella siempre va por delante) me advertía de que era durillo y había que tener el cuerpo con ganas de meterte en un embolao así. Y, bueno, yo tengo el xixi para pocos farolillos dramáticos así que lo he ido aplazando. Pero un estupendo BR con mi Gema me lanzó de cabeza hacia esta historia y me alegro mucho, ya que he vivido en una montaña rusa de emociones, he conocido a una mujer con dos ovarios bien puestos, a un maromazo de ensueño, a una estupenda escritora y me he cagao en tó lo cagable, que nunca bien mal.

Se queda una más ancha que larga

Lo primero que os diría es que está bien zambullirte en un libro sin saber de qué va pero tal vez en este sí sea necesario conocer la advertencia de contenido que tiene, ya que hay ciertas cosas que ocurren que no son lo que más nos gusta leer a las lectoras de romántica (y, en general, al que coja un libro para evadirse de la mierda de mundo que nos rodea). Intentando evitar los spoilers al máximo posible, os diré que Iris DuPree es una chica que adora el baloncesto y cuyo mayor sueño es meterse en ese mundo (en algo relacionado con marketing, creo, mi inglés no da para tanto) al finalizar la universidad. Una noche conoce en un bar a August West, un guapísimo jugador de baloncesto universitario y futura estrella de la NBA si los pronósticos van bien y no se la meten doblada en el draft. Lo que en un principio es un encuentro algo raruno se acaba convirtiendo en una de esas noches de hablar y hablar y hablar y darte cuenta que puedes haber conocido a LA persona. Pero Iris tiene novio. Y es la némesis de August y también futura estrella de la NBA Caleb SuApellidoNosImportaUnaMierdaPorqueÉlEsUnMierda.

Lo que le haría a Caleb

Mal va la cosa pero peor que irá para Iris, cuya vida va a ser muy distinta de la que cualquiera desearía vivir. En lugar de desarrollarse como mujer y persona, acaba viviendo a lo Haven Travis en la primera parte de El diablo tiene los ojos azules (creo que con esto muchas ya os ubicáis). Sin embargo, donde Lisa Kleypas no se regodea, Kennedy Ryan decide hacerlo y mostrarnos lo que pueden llegar a sufrir demasiadas mujeres en este mundo que nos ha tocado vivir. Y siento no tener espacio para las coñas en este tramo porque lo que le ocurre a Iris está basado en testimonios que Kennedy Ryan fue recopilando y, en fin, terrible todo. Para que no nos deshidratemos llorando como descosidas, la autora nos intercala los capítulos de Iris con los de August para que veamos lo maravillosísimo que es. Porque Iris vive una vida tan putamierdesca que necesita un maromo fabuloso que la llene de akhfskajhfkaj y ñkajhfdkajhdsñkfjas y amor y más jhasgfjhsgalfdjgafdlsj. Y, ay, chica, August... ¡Un hombre hecho del material del que se hacen los sueños! Perfecto, por dentro y por fuera. Desde ese primer encuentro August no deja de pensar en ella y, aunque pasan mucho tiempo separados y sus encuentros con pocos y breves, Kennedy Ryan tiene la habilidad de hacer que nuestro corazón se sobresalte cada vez que están juntos. Es una escritora tan habilidosa que incluso llegas a olvidar que Iris y August pasan más tiempo separados que juntos, lo que en una romántica es criminal. 

Pero aquí no sale mal

Ahí está la maestría de Kennedy Ryan, en un modo de escribir extremadamente ágil y adictivo que hace que no seas capaz de soltar el libro, en una pareja que hace que se te quemen las páginas del libro de las chispas que desprenden y en ser dura y sentimental. La historia de Iris con Caleb es muy difícil de leer y personalmente creo que ocupa demasiado espacio en el libro. El eje de la historia es Iris y, aunque August es una parte básica en su sanación, es ella la que lleva el peso de la trama y del desenlace, donde August es un mero espectador. Me habría gustado que se dedicara más tiempo a la pareja pero Ryan es tan hábil narrando que te cuesta darte cuenta de que pasan más tiempo separados que juntos. En otras cosas también he tenido mis más y mis menos con el libro, como con el magufismo de la abuela y de la prima (aunque siendo de Nueva Orleans tal vez lo raro es que no apareciera) o con el final, excesivamente apresurado e irreal. Pero el resto me ha encantado, me ha gustado la pareja, me han gustado los secundarios y he estado entretenidísima leyendo, asi que, por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

August, méteme un triple cuando quieras


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miércoles, 13 de septiembre de 2023

Rozando el cielo (Windy City 1), Liz Tomforde


Zanders
El hockey en Chicago no está completo sin mí, el jugador que todo el mundo quiere odiar. Conozco mi papel y lo hago bien. De hecho, disfruto pasando la mayor parte del tiempo de juego en la zona de castigo antes de dejar el estadio con una nueva chica cada noche. Lo que no me gusta es la nueva asistente de vuelo del avión privado de nuestro equipo. Trabaja para mí y no al revés, y estaré más que encantado de recordárselo. Puedo garantizar que al final de la temporada deseará dejar su trabajo.
Pero cada viaje borra las líneas y no sé si sigo llamando su atención para molestarla o por algo más.
Stevie
He sido asistente de vuelo durante años. Pensaba que lo había visto todo pero cuando mi nuevo trabajo me lleva a estar a bordo del avión con el mayor ególatra y divo de la NHL me empiezo a replantear todo, incluso la promesa que me hice de no volverme a enredar con un deportista, sin importar lo sumamente tentador que me parezca.
Evan Zanders no tiene filtro y es demasiado guapo para su bien. Adora su imagen pero yo odio todo sobre ella. Todo menos a él.
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¡Bienvenidas a todas de nuevo a las reseñas haggardianas! Nos hemos tomado un tiempo para leer un poco y darle a Jamie Fraser, pero también para leer un poquito y reseñar, que se nos apolillaba el blog. También os hemos echado de menos porque leer y no compartir la lectura con vosotras siempre es un poco más aburrido y tristón. Esperamos alegraros los otoños y los inviernos con reseñas divertidas y si de paso os podemos descubrir libros que merezcan la pena, pues mejor que mejor.

Y para la rentrée nos hemos puesto las deportivas y los pantalones cortos porque se nos va a tirar encima un sporty melofó.

Mi cuerpo te ofrezco pa que lo goces, Kim

¡Ay, Lebron, jodío, cómo te aprovechas de lo perraca que me pones! El caso es que el sporty melofó basketiano es el del siguiente libro pero tu apariencia me vale como la de Evan Zanders, el follardín jugador de hockey que se alimenta de comer xirris y del odio del fandom contrario. Zanders se sabe buenorro y se aprovecha de ello, cimentando su imagen de playboy y chico malo del rink y ganando pastuza loca con ella. Su contrapunto perfecto es su mejor amigo y compañero de equipo, Maddison, otro buenorro cuya imagen es la del hombre perfecto, capitán del equipo, marido amantísimo y padre de dos critaturitas. ¡Los fanes de los Raptors de Chicago están que no 💩 con ellos! Pero, mientras Maddison es tal y como su imagen muestra, Zanders esconde su realidad...

Lo que Zanders esconde

Bueno, eso también, pero lo realmente esconde es su verdadera personalidad, la de un hombre que ha pasado por muchos problemas, familiares y mentales, y que dedica gran parte de su tiempo a ayudar a otros. Sin embargo, Zanders vive muy feliz en su fama y no piensa bajarse de ella, mucho menos esta temporada, en la que tiene que negociar si los Raptors le renuevan el contrato y es básico que los "billets" que da su fama sigan cayendo. Con todas estas cosas en la cabeza inicia el mozo la nueva temporada, en la que se va a encontrar con un gran entretenimiento que, a la vez, es una gran distracción y la horma de su zapato. Dentro del avión que les lleva a los partidos fuera de casa (aquí llegamos a la grandiosidad pastucil de los americanos, que tienen su avión privado que parece eso un chalet en Beverly Hills), Zanders conoce a Stevie Shay, una asistente de vuelo con un traje que claramente no es de su talla y que está para pocas tonterías, lo que hace que Zanders decida entretenerse molestándola toda la temporada. Stevie necesita ese trabajo como el comer y no está dispuesta a que Zee se la meta en un lío, así que no le dora la píldora, algo que encandila cada vez más a Zanders. No hace falta que seáis Aramis Fuster para que os deis cuenta de que esto es un enemigos que se trincan vivos que me ha tenido disfrutando de lo lindo. Aunque, bueno, la enemistad va evolucionando rápidamente hacia el tocahuevismo con expectativas follardiles, porque esos enfrentamientos dialécticos que tienen en el avión son divertidos, sexis y les ponen a ambos como el palo de un churrero.

O chingamos o nos hacemos cenizas

Contado así parece otro libro más, una romántica contemporánea sexi donde ya sabemos lo que va a pasar. Y realmente no os equivocaríais al pensarlo pero, ay, no es solo lo que cuenta este libro sino cómo lo cuenta lo que me ha encandilado (además de unos personajes nada planos que consiguen enamorarte). Liz Tomforde tiene la habilidad de narrar todo de un modo bastante detallado pero muy natural, teniéndote enganchada contándote cómo evoluciona la relación entre ambos (con toques de algún que otro dramita familiar). No hay lirismo ni expresiones rebuscadas en la narración pero no suena a contemporánea corriente, la lees dándote cuenta de que es una historia con más chicha que se narra de un modo diferente al que encontramos en gran parte de la contemporánea que se publica, que parece eso hecho en una fábrica de croquetas, todas iguales. Para empezar, Zanders es un chico malo y machorro alfa de pies a cabeza.

¿¿Y eso qué tiene de novedoso??

Pues que realmente, sin dejar de ser un alfa de cuidado, Zanders es totalmente distinto a la imagen que da y habla más con sus acciones que con sus palabras. Para conquistar a Stevie, combina su devastador carisma con su maravilloso corazón y no teme mostrarle a la chica las debilidades que tiene, sus problemas mentales o lo sensible que es, algo que le hace más irresistible de lo que ya nos parecía antes. Stevie tiene muchos problemas de confianza en sí misma que le hacen plantearse sus cositas con Zanders pero no hay confianza que no se hinche cual boa maromial si un tío como Zanders te dice constantemente lo perfecta que eres y no únicamente con el fin de percutirte los bajos, así que Stevie cae y nosotras, con ella.


Y, ay, chica, cómo son los guarrerismos... Estupendísimos, detallados, hot hot hot (obviamente, Zanders no podía decepcionar en ese plano). He disfrutado muchísimo de las interacciones entre ambos, tanto las que están cargadas de tensión sexual como las que están llenas de amor. Toda la relación entre ambos es muy sexi, especialmente la parte de la conquista antes de que Stevie baje sus defensas y sus bragas, pero el libro no flojea cuando toman más importancia los sentimientos o las circunstancias familiares de cada uno. Lo peor para mí es que se me ha acabado haciendo algo largo (básicamente porque lo es, ¡seiscientas páginas del copón!) porque en el tramo final parece que la escritora se estanca y no hace que la historia avance, pero tampoco es algo que le quite brillo al libro. Me ha encantado la historia, los protagonistas, los secundarios (aaaaaay, ese Ryan, que ya le estoy metiendo mano a su libro y 😍😍😍), la narración... En definitiva, que me ha sorprendido y encandilado. Me da pena haberlo visto entre los más vendidos de Kindle Unlimited y haberlo ignorado por no conocer a la escritora y no ponerme a investigar. Menos mal que tengo a Elsa que, como gurú literaria, nos descubre joyitas ocultas, algo que Mile High es.  

(Por cierto, que acabo de ver que se va a publicar en español el 2 de noviembre con el título Rozando el cielo, wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Zee, my xirri says come to meeee


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