martes, 21 de noviembre de 2023

American Prince (New Camelot 2), Sierra Simone


He sido muchas cosas. Hijo y hermanastro. Capitán del ejército y vicepresidente. Pero solo con él soy un príncipe. Su príncipe. Solo con Maxen y Greer tiene mi mundo sentido, solo entre ellos puedo encontrar paz de los demonios que me persiguen. Pero los hombres como yo no están hechos para ser felices, no lo merecemos. Y debí saber que un amor tan afilado como el nuestro cortaría por ambas partes. Mi nombre es Embry Moore y sirvo al placer del presidente de los Estados Unidos... de momento. Esta es la historia de un príncipe americano.
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Sigo con los libros de esta serie pesudoartúrica y guarrindonga porque, aunque el trío quedó unido para siempre al final del libro anterior, al final final de verdad nos mete Sierra Simona un cliffhanger que te obliga a ver qué se ha inventado. Y, bueno, no os voy a engañar: yo sigo leyendo porque ahora tocan los libros que se centran en los maromos, que son los que me han sulibeyado los perjúmenes.

Lo que Kim le haría a Greer

¡No es culpa mía que Greer sea una pavisosa! Pavisosa que se zumba a dos maromazos de escándalo pero pavisosa igualmente. En este libro, aunque Greer tiene punto de vista, el que se lleva la atención y la emoción es Embry Moore, actual vicepresidente de los Estados Unidos, soldadito valiente y amorzote en secreto del presidente y de su esposa. Embry nació con pañal de seda y bandeja de plata, un niño bien que nunca tuvo que pelear por nada y al que sus demonios nunca han dejado de acecharle. Solo Ash consigue apaciguarle, solo con él encuentra la calma y se siente él mismo. Para suerte de ella, con Greer también se siente así pero, claro, la pareja son Ash y Greer, con lo que Embry no puede evitar sentirse desubicado. En American Prince, a través del pasado y del presente, vemos cómo Embry conoció a Ash y se inició su tortuosa pero 😍 historia de amor. También vemos los sacrificios que ha hecho por ese amor, algo de lo que Ash no es consciente *puedes escuchar cómo se rompe mi corazoncito*. Y también vemos cómo el hecho de estar a la cabeza del país más poderoso del mundo y tener ese pasado soldadesco afecta a ambos, a Greer y, tal vez, a la nación entera.


Quiero contar sin destripar y resulta un poco complicado. El pasado de Embry con Ash es un cúmulo de momentos dolorosos unidos a momentos de placer absoluto, algo que solo entienden ellos pero que les hace felices. ¿Cuál es el problema? Que ahora no están solos y sus decisiones no solo les afectan a ellos, sino a muchas personas más. Y Embry quiere mucho a Ash pero este no sabe todo de su rubio príncipe...

¡Pisto!

No me saco lo de príncipe de la manga porque, siguiendo ese paralelismo con el mito artúrico, Ash es el rey, Greer es la reina... y Embry es un mojón porque no es nadie el príncipe porque Ash lo llama así, no lo llama Lanzarote porque aquí tiene una rima muy mala. Y lo llama (príncipe) mucho, eh, que he quedado de príncipe, rey y reina hasta los ojales de mi abrigo de visón. No puedo decir que Sierra Simone sea una narradora maravillosa porque no hay nada destacable, primera persona, diferentes puntos de vista... Lo normal actualmente. Al menos escribe bien y con un vocabulario cuidado. Ahora, en cuestión de trama.... Ni una temporada de Dinastía.

Lo que sea ya lo hemos vivido nosotros

Madre mía, todo lo que se ha sacado de la manga. Y prácticamente todo para ir metiendo a Embry (y, por extensión, a Ash) en una situación extremadamente complicada de la que no se puede salir si no es haciendo saltar todo por los aires. Y por todo me refiero a nuestra felicidad.

Yo no leo para esto

No me acordaba de mucho cuando empecé este libro y no tenía grandes expectativas porque, como ya os he dicho, la parte sentimental parece quedarse bastante cerrada en el libro anterior, pero sí que tenía cosas guardadas en la manga Sierra Simone, sí. Una serie de acontecimientos, tanto en el pasado como en el presente, que hacen que la lectura te vaya atrapando poco a poco hasta que no puedes dejar de leer. Hay mucho pisto, sorpresas, truculencia y sexo, muuuuuuuucho sexo, excesivo sexo, sexo chorreante y guarrindonguísimo. Los amigos de la ranciedad que ni se acerquen. Los personajes no solo lo utilizan para pasárselo bien sino para comunicar sentimientos, expiar pecados, pagar culpas y borrar malos momentos. Son secuencias bien escritas y muy descriptivas en las que hay de todo, con lo que algunas me han gustado más que otras. Si no te gusta el BDSM, estos libros no son para ti ya que la relación entre estos tres es de amor pero también de dominación/sumisión. Pero si te da igual, creo que conocer a Embry merece la pena, al igual que ver cómo se desarrolló su historia con Ash. Ya veis que Greer me parece una pavisosa y su historia con Embry y en general con la vida me interesa más bien poco, así que no os la destaco. Y, obviamente, tampoco os recomiendo que leáis este libro solo porque es el nudo de un tríptico novelado, así que os toca pasar por el primer libro para llegar aquí y para lanzaros al siguiente, que se queda este en un momento que... Aaaaaaaaaaah.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Rubito, a mis entretelas te invito


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martes, 14 de noviembre de 2023

Deseos ocultos de una dama (Los demonios de Havisham 1), Lorraine Heath


Tras seis temporadas selladas con sendos fracasos, la señorita Minerva Dodger había optado por la soltería frente a los pretendientes que no pretendían más que su fortuna. Pero, gracias al club Nightingale, al menos podría disfrutar de una noche de placer. En el conocido establecimiento, las damas elegían a sus amantes ocultas tras una máscara. El terriblemente atractivo duque de Ashebury estaba más que dispuesto a satisfacer los deseos ocultos de la dama y conducir a Minerva a una relación cada vez más íntima.
Hombre de extraordinarios talentos, Ashe pronto descubrió que su compañera de cama era la poco convencional señorita Dodger. Intrigado por su valor y osadía, estaba decidido a cortejarla en serio. Pero Minerva se negaba a confiar en él. ¿Cómo iba a poder cortejar a una mujer a la que ya había seducido? ¿Y cómo demostrarle que la pasión desatada en la oscuridad no había sido más que el comienzo de una vida de placer…?
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La Heath crea unos universos que me sulibeyan los perjúmenes. Ya sea en el Oeste o en el enagüil Londres, cuando esta mujer crea una red de personajes maravillosos que no deja de expandirse, yo el digo que Lorry, chica, shut up and take my money. Se sacó de la manga a los muchachos de Feagan y, de ellos, Jack Dodger me robó el corazón (más en el primer libro que en el suyo propio pero eso es otra cosa). El caso es que Jack, como buen maromo de potencia palotil, ha tenido descendencia y su hija Minerva es su ojito derecho. Minerva Dodger no ha salido modosita y pavisosa y, claro, eso en el mercado matrimonial de las enaguas te condena a la estantería floreril si no eres la Gisele Bundchen de la época, cosa que Minerva no es. Pretendientes no le faltan porque Jack le ha dado una buena dote y no hay maromo sin un duro que no se la quiera camelar para echarle el guante al dinero pero Minerva es digna hija de su padre y de tonta no tiene un pelo, así que prefiere coger telarañas antes que casarse con un cazafortunas. Pero claro, las telarañas no quiere cogerlas en el xirri, así que se procura la entrada a un club en el cual se juntan palotes e infieles para catarlo gozosamente y morir solterona pero con una alegría xirrinal.

Pensar con la cabeza, gozar con el xixi

Así que escoge como identidad secreta la de Lady V y al club que se va. Ahí justo tiene un encuentro de lo más peculiar con un partidazo buenorro (of course), el duque de Ashebury. Ashe queda intrigado por esa mujer enmascarada (en el club te enseñaban el xixi pero no la cara) y por sus piernas perfectas, un fetiche para el duque palote que está traumadísimo por la muerte de sus padres. Y es que no os he contado que tanto Ashe como sus mejores amigos, los gemelos Edward y Albert, quedaron huérfanos cuando sus padres murieron en un accidente ferroviario donde quedó todo el mundo en forma trapezoidal y fueron criados por un amigo de los difuntos. Este amigo tenía un hijo, Locke, y los cuatro crecieron medio salvajes en Havisham porque el hombre era viudo y estaba como las maracas de Machín (ya veis que tenemos cuatro maromos traumaditos, la especialidad de la Heath). Total, que Ashe se va al club a buscar piernas perfectas que le quiten las pesadillas de los cuerpos churruscados del accidente de sus padres y, de paso, pegarse unos buenos revolcones. Lady V le intriga porque parece tener unas piernas fantabulosas y, encima, no es como ninguna de las mujeres con las que Ashe ha tenido cositas y queda tan fascinado que no solo quiere volver a verla sino que quiere hacerlo sin máscara por medio


Minerva no puede consentir que Ashe sepa quién es pero tampoco puede evitar acercarse a él y lo hace a través de su arte.

Para arte, el que entre las piernas me arde

Nos referimos a la fotografía, ya que el hombre es un Sebastiao Salgado de la vida y hace unas maravillosas fotografías de sus viajes, de lo que ve y conoce. Minerva queda impactada por cómo Ashe logra captar el alma de lo que fotografía y Ashe, a su vez, ve que la florero Minerva es mucho más interesante de lo que pensaba y, fíjate tú lo que son las cosas, le recuerda a su misteriosa Lady V...


Uuuuuuuhhhh, ¡pisto intrigante! Bueno, no, porque no es nada nuevo bajo el sol pero me ha resultado de lo más entretenido. Es un libro que, a pesar del trauma de Ashe, no resulta sentimental porque, sorprendentemente en la Heath, no se incide demasiado en eso. Es un libro entretenido y muy sexi porque, aunque no hay demasiado sexo, toda la parte del club y los momentos de tensión sexual entre ambos son fabulosos. Además, Minerva es un personaje estupendísimo. Duques palote hay muchos (sorry, Ashe) pero mujeres como Minerva, inteligentes, con mucha personalidad y con ganas de llevar las riendas de su vida no se encuentran tantas. Digna hija de su padre (ay, Jack 😍😍😍). Ashe a su lado, a pesar de ser el del trauma y, en general, el de los problemas (porque el único problema que Minerva tiene es que se quieran casar con ella por dinero), es mucho menos interesante. La Heath siempre sabe dotar de vida y de profundidad a sus personajes pero aquí Ashe es de los personajes más flojillos. Hablando de flojedades (chochona para mí por hilar bien fino), la segunda parte del libro me ha resultado más floja que la primera, donde la tensión sexual y la emoción de ver por dónde va a salir la Heath me ha hecho leer entusiasmada. En el tramo final lo mejor es ver a Jack como maravilloso padre y ver a Minerva defender su lugar como la estupenda queen que es, porque lo que es la resolución del pisto le ha quedado a Lorraine más bien sosa, ya estaba yo casi más pendiente de Edward (el protagonista del siguiente libro) que de lo que nos estaban contando aquí. 

Un poco irregular pero bastante entretenido, Deseos ocultos de una dama es un libro divertido, sexi y con ese toque de la Heath que tanto nos gusta a sus fanes. Lo he leído encantada y en un suspiro, así que le damos en nuestro Gandymetro...

Al duquesito los calzones le quito


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