martes, 5 de enero de 2016

Se abre la veda, Linda Howard


Un cumpleaños más... Y ningún hombre a la vista. A sus treinta y cuatro años, con una existencia plácida y sin necesidad de dinero, muchos pensarían que Daisy Ann Minor no tiene motivos para quejarse de su suerte. Pero existe cierta angustia que la atractiva bibliotecaria del pueblito de Hillsboro no consigue sacarse de la cabeza: Necesita una pareja. Ha llegado el momento de romper con la rutina de su soltería y para ello tendrá que dar un vuelco radical a su vida. Aunque, ¿cómo podrá transformarse la eficiente directora de una biblioteca en una mujer seductora e irresistible?


Esta novela voy a decir que es un simple y puro pasatiempo. Así, de entrada, para que nadie se cree grandes expectativas. Si queréis una cosita para leer entre novelones, pues ésta vale. Es una historia que, para mi gusto, tiene elementos muy de SEP, pero no llega a sacar el partido que podría, ni a los personajes ni a la trama, que es un poco de chechiflín de sobremesa con toques de humor (de ahí lo de SEP). 

La historia no es nada nuevo: Daisy Minor es una bibliotecaria que es el cliché del oficio, es decir, tiene más de treinta años, vive con su madre y su tía (le faltan los gatos) y viste como su abuela. Pero en su cumpleaños número treinta y cuatro se le despierta el xixi instinto procreador y decide que ya está bien, que tiene que encontrar pareja porque se le pasa el arroz y blablablá. 

Daisy sabe lo que necesita

Ahora bien: la pobre tiene el mismo estilo que Zoraida de Cristal y, como ella, trata de arreglarse al principio por sí misma, siendo el resultado igualito que si hubiera usado la pistola de maquillaje de Homer Simpson. 



Menos mal que acude a un amigo gay que la ayuda con su aspecto y el resultado, milagrosamente, no va a ser el de la citada Zoraida tras pasar por manos especialistas, sino todo lo contrario: el patito feo se convierte en cisne. Oh, sorpresa.



Y así sale nuestra chica al mundo de la noche, a cazar marido, porque ella no va de tonteo, sino a por un anillo con una fecha por dentro. Como, además, quiere darse aires de liberada y demostrar a todo macho del pueblo que está disponible, va a la farmacia a comprar condones para que sepan que es una mujer que sabe lo que es el sexo, cuando en realidad tiene los bajos más inexplorados que la superficie de Plutón.


Con lo que Daisy no cuenta es con que ya hay un machote que le ha echado el ojo (y quiere echarle otras cosas): Jack Russo, el jefe de policía del pueblo. No es precisamente el tipo de Daisy, ya que es un señor muy musculoso, con pelos en el pecho, morenazo y tal. Un horror, claro. 

Eso es porque no me ha visto la pistola

Allá donde Daisy va intentando ligar, Russo aparece y le agua la fiesta del ligoteo  mientras sus bajos también se aguan a la vista de semejante espécimen, aunque ella no sepa por qué. De lo que no se da cuenta es de que otra trama está fraguándose, una trama peligrosa en la que ella se verá envuelta de forma indirecta y despertará los instintos protectores de Russo y de su boa, que lleva tiempo sin conocer guarida en la que meterse. 

Jack en plena exploración por la selva amazónica de Daisy

Y hasta aquí la cosa.. Como he dicho al principio, no tiene grandes pretensiones, es un nadismo en toda regla. Creo que todo el tema de investigación podría haber tenido más chicha sin restarle protagonismo al humor y a los encuentros y desencuentros entre Daisy y Jack. El personaje del policía no es para caerse de culo, pero sí tiene a su favor algo que ya nos gustó a las haggards en Tenías que ser tú:: que, como Dan Calebow, sea un tipo al que le gusta el sexo normal y así lo dice. Las cosas claras y el chocolate espeso. Daisy cae bien por su inocencia, torpeza para las relaciones sociales y sentido común. La novela no marea mucho la perdiz con la relación entre ellos, pero sigue siendo increíble esto de que una mujer del siglo XXI no conozca lo que es un orgasmo, por Dios.

¡Es que es para descojonarse!

Por todo esto, obtiene en nuestro Gandymetro...

Dos y medio porque Jack es un buen tipo


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7 comentarios:

  1. Pues esta va a mi lista de : Solo si me la regalan.
    Gracias linda por las carcajadas, me hacían falta.
    Que tengas un lindo Día de Reyes mañana y a ver si cargan con lo prometido ;)

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  2. Ais... No he leído nada de esta mujer, ya sabes, pero con tu reseña tampoco es que me den muchas ganas... De todos modos peores cosas lee una y, oye, para echar el rato mejor ésta que otra.
    Estupenda reseña, sospecho que mil veces mejor que el libro XDDDD
    Besotes!

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  3. No es de las mejores de Linda, es verdad, es para pasar el rato. A mi me costó pasar del primer capítulo por el comienzo gore que tiene: eso de la trata de blancas... brrrrr. De todas formas me gustaría más reseñas de Linda Howard! De Secretos en la noche, Sombras en el crepúsculo, Lecciones privadas, Obsesión y venganza, por ejemplo. Tienen que escribir sobre Gray (Secretos en la noche) y su super boa!!! :D

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  4. maaaaaaaaaaadre me paarto x)
    bueno... yo esq con la autora ya no me llevo demasiado bien, así que dudo que este me gustara...
    me meo con los gifs, en serio ME ENCANTS
    un beesote

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  5. Que mal! de ella me han dicho maravillas de Sombras en el crepúsculo; así que le daré una oportunidad.
    Saludos-Felices Fiestas..

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  6. Esta novela la leí en mi Desafío AAR, ya que aparecía en el Top 100 de All About Romance de 2013. Yo le puse tres estrellas, cumple con lo previsto y ya está, pero entretenida sí que me lo pareció.
    Linda Howard es, para mi, una hit or miss, o sea, lo mismo me encanta que me parece infumable. No sería la novela que yo recomendaría de ella, la verdad. Obsesión y venganza, El hombre perfecto y Secretos en la noche sí que se las recomendaría a cualquiera, sobre todo las dos últimas, la primera es fantástica pero es dura no apta para todas las sensibilidades es de las que lloras pero bien.
    Aunque mi favorita de ella es un harlequín de los ochenta, Lecciones privadas; me parece increíble que treinta años después siga haciendo tilín, no sé por qué pero conecté con esa novelita de manera especial.

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  7. Me despiporro con vosotras. Cassie, eres la culpable de que mi pantalla esté salpicada de té. Estoy con Bona, Linda Howard es un todo o nada. Como la Kinsale.

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