martes, 20 de diciembre de 2016

Un largo atardecer (Coleman Family 1), Sandra Brown


Lydia y Ross se dirigen a Texas en una caravana. El destino ha elegido una peculiar manera de unirlos: ella acaba de alumbrar a un niño muerto; él, padre de un recién nacido, ha perdido a su esposa en el parto. Entre los colonos rumbo al Lejano Oeste, cuya única ley es la supervivencia, la solución es obvia, de modo que Lydia se convierte primero en madre del pequño y después, inevitablemente, en mujer de Ross. Surge entre ambos un ardiente amor, pero cuando la felicidad parece ya al alcance de sus manos, el pasado irrumpe en sus vidas y arremete brutalmente contra sus esperanzas.


Ay, las crisis lectoras, qué puñeteras son. No os voy a decir que paso por una porque no es realmente cierto pero ya sabéis que hay tanto que leer que hasta te llegas a bloquear y eso es justo lo que me pasó a mí. Me puse a pensar en qué me apetecía leer y, tras encadenar unos protagonistas adorafollables, me di cuenta de que a mi cuerpecito le apetecía marcha con un prota macho alfa total y ahí Sandra Brown es la reina. Así que, buceando en las recomendaciones que nuestra querida lectora Elsa me hizo en su día en Goodreads (siempre esperamos de piernas brazos abiertos vuestras recomendaciones), vi este libro y, de repente, me empezaron a subir cosquillitas por los dedos ante la perspectiva de ver cómo era un maromazo duro en el lejano Oeste...  


Come to my Kindle, chato molinero

Lydia Bryant y Ross Coleman son dos personas que huyen de un terrible pasado y a los que el presente (que no se puede decir que sea maravilloso) y el futuro inmediato obliga a soportarse. Lydia ha perdido a su bebé y ha estado a punto de morir. Ross acaba de ser padre y ha perdido a su maravillosa esposa en el parto. Ambos acaban conviviendo en una caravana que va hacia Texas y, si bien hay un desprecio de Ross a Lydia y una tremenda desconfianza de Lydia hacia Ross, se necesitan mutuamente. Él, porque Lydia es la única mujer que puede cuidar pechotilmente de su hijo y ella porque... Pues porque no le queda más remedio si quiere estar protegida, cuidada y con posibilidades de iniciar una nueva vida, y en esa época una mujer sola era poco menos que una guarri o, si no lo era, tranquilos que la iban a convertir. Sí, estamos en Estados Unidos tras la Guerra de Secesión, donde los hombres eran más duros que un pedrusco del fondo del Misisipi y las mujeres podían tener más huevos que el caballo de Espartero pero eran una mera prolongación del marido que tuvieran. O unas guarris, claro. 



Y de las gordas, así era la vida para las mujeres en esa época. Lydia, la pobre, pasa de querer morirse a tener un motivo para vivir cuidando del bebé de Ross y sintiéndose persona por primera vez tras mucho tiempo con los atentos cuidados de parte de la caravana (los Langston especialmente). Nuestra chica recuerda de un modo lejano lo que era el cariño porque lo que más ha sufrido en su corta vida ha sido lo peor de lo peor de mano del que más cerca tenía. Ahora tiene miedo a todo, a los hombres especialmente y sobre todo a Ross, que la mira mal y la trata peor, aunque también con el roce va sintiendo otras cosas que ella no sabe reconocer (🔥🔥🔥 en las entretelas, Lydia, ya te lo decimos nosotras). Y Ross sí sabe reconocer perfectamente lo que le pasa con ella, que ejerce de madre para su bebé pero no de esposa para él. Aunque no por falta de ganas de su boa. Pero sí por falta de ganas de su cabeza. Y eso le genera odio hacia ella y calentones internos. Y entonces se da una lucha de titanes entre cabeza y boa que...


¡Deja ya de *oderme, copón! ¡Que estoy a dos velas!

Y con estos percales ya os podéis imaginar la cantidad de tensión sexual no resuelta que se va acumulando en las páginas del libro (hasta los momentos que se pueden considerar más inofensivos y menos perraquiles -como dar el pecho- se convierten en el gatillo perraquil de Ross) que se acaba resolviendo de un modo ciertamente fogoso aunque no muy amigable (lo mío es el eufemismo). Menos mal que Ross se emplea posteriormente en darnos una buena sesión que nos alisa hasta los pelos de abajo del gusto, grrrrrrrrrrrrrrrrr. Las escenas sexuales son descriptivas (especialmente al principio) pero narradas con buen gusto, mezclando de un modo perfecto las acciones con las sensacionesDebo reconocer que no me gusta especialmente que, aunque él la desprecie, su boa le tome cariño casi desde el mismo momento en el que la ve. No me parece justo cómo la trata pero entiendo que él, que ya ha tenido una historia de amor sacada de una novela romántica, vea que, de repente, le colocan a otra mujer (que, para él y para media caravana, tiene toda la pinta de pilingui frescachona) a darle de mamar a su niño y a vivir en su carromato. También es verdad que estos malos humos y ese comportamiento hay que encuadrarlos en la época y en el lugar en los que se desarrolla la novela (unido todo esto a lo que arrastra Ross -aparte de su boa por el suelo, ejem-), a la que yo veo rondando el bodice ripper, con todo lo que eso implica (indagad por aquí si no sabéis lo que es). Y con todos estos ingredientes (o a pesar de ellos) a mí me ha gustado mucho.


Kim leyendo Un largo atardecer 

Ya sé que un bodice ripper tiene megamachotes y actos con moralidad más que cuestionables pero cuando cogí este libro ya iba advertida y buscaba lo que he encontrado, un tío duro, una historia tremenda y un amor que supera todo. No justifico que se hagan determinadas cosas y prefiero no encontrarlas pero, cuando estoy leyendo, me meto en la historia y me dejo llevar por los caminos que el escritor quiere que siga, que luego ya veré si me han gustado o no (ya veo la cabeza de nuestra querida Neus dando vueltas XD). Nada, chicas, que a mí MeCabe todo, me gusta disfrutar con todo y que los caminos que Sandra Brown quiere que recorramos aquí conducen a perder las bragas por Ross.


Qué me vas a contar a mí del poder bajabragas de un buen bigote

Según se va desarrollando la historia entre Lydia y Ross y tú ves que ahí va a haber más que palabrasse van intercalando estos momentos con otros que únicamente conocemos nosotros (relacionados con la terrible vida de la que huye Lydia y con el pasado de Ross) y que nos hacen tener tensión de ir con el culillo y el estómago apretados y no precisamente para ejercitar el core. Y todo esto mezclado con el resto de personajes de pululan por la caravana, donde hay una cantidad de historias que se acaban entremezclando de modo sorpresivo y magistral (para eso se van alternando constantemente los puntos de vista y, sorprendentemente, no te acabas liando). Es en este entorno donde Sandra Brown es más cruda y directa con el lenguaje, dejando la ternura únicamente para los momentos necesarios y ni uno más, casi todos relacionados con Lydia. Reconocozco que me ha encantado cotillear cómo se vivía en estos sitios, con un montón de gente obligada a convivir para poder llegar a un lugar con la mayor protección posible, sin privacidad, durmiendo bajo el carro para no asarte de calor. Vamos, maravilloso leerlo pero a mí no me llevas tú ahí ni aunque tengas el nardo que lo transportes en carretilla.


No te acerques si no vienes con la llave de una suite en el Plaza

Para que no penséis que todo me ha requetencantado os diré que la resolución del megaconflicto (que yo no veía cómo se podía solucionar) ocurre por la vía milagrosa en plan "fus fus ¡tachán!", que puede ser muy cuqui pero hace que toda la tensión acumulada se vaya al garete. ¡Hija, Sandra, dale un poco más a la cafetera mental y no me chafes la tensión con un cubazo de agua! Ah, y debo mencionar que he acabado un poco hasta el moño de tanta mención al pelo y las tetas de Lydia, qué dichosa obsesión la de Ross y todo Penry en la caravana (aunque reconozco que, si se hablara tanto del pechote peludo de Ross, no me quejaría y me rebozaría en tamaña alfombra).


Y si no puedes hacerlo en la de Ross, te dejo la mía

[MeVales, chato]

En definitiva, que he disfrutado muchísimo de este viejunismo que, si no fuera por ese pequeño bluffffff final, se habría llevado 5 Gandys y las pinzas de mis pezones (éstas para Ross, que seguro que las sabe usar bien). Es una fascinante, ágil, dura y entretenida historia de amor en un marco que habitualmente odio y que aquí me ha encandilado por completo.

Por todo esto, Un largo atardecer se lleva en nuestro Gandymetro...

4'5. Ross, deja que te repase la cicatriz tetillil con mi lengua

13 comentarios:

  1. Ay querida, este se lo lee la mua. Qué gráficamente has mostrado que nosotras no somos de dormir bajo un carro, me meooooooooo.

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    1. XDDDDDDD Bajo un carromato, pero WTF es eso?!?!?! Nosotras el jacuzzi y el champán, que no nos vengan con menos! XD Es un libro muy intenso, Yolanda, yo creo que te puede gustar! Ya me contarás si te pones con él!
      Gracias por pasarte!!
      Besotes!

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  2. Hola!!

    Pues la verdad es que de Sandra Brown solo he leído Imagen en el espejo, y la verdad es que me gustó, no sé porque no he seguido leyendo nada de ella, pero me apunto esta novela, que después de leer tu reseña me ha picado el gusanillo.

    Besotes desde Bibliotecaria Recomienda

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    1. Justo el que comentas es uno de los libros que tengo pendientes de ella! Una de mis más queridas lectoras, Elsa, me recomendó unos cuantos de Sandra Brown y quiero leerlos todos. Éste tiene justo lo que yo buscaba, un cowboy duro y muy machote, como la Brown sabe escribir. Si te pones a leerlo, no dejes de comentarnos!
      Muchas gracias por pasar y comentar!

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  3. ¡Hola!

    Este lo quería leer hace tiempo, cuando estaba que sólo quería Oeste o sitios exóticos y nada de Regencia, pero había leído malas críticas en cuanto a la relación entre los protagonistas, y la verdad es que me tiraba para atrás. Pero viendo que a pesar de algunos detalles la has disfrutado, me la apunto para más adelante cuando me apetezca algo duro (grr).
    En cuanto al tema bodice-ripper, no me considero una gran fan (de hecho apenas me encantan dos títulos, ya que son decentes dentro de lo que cabe). Lo único realmente bueno de ese género era la maravillosa ambientación, y que por desgracia en las novelas de hoy casi se ha perdido.

    ¡Fantástica reseña! Besos.

    PD: ¿Soy la única que desde que ve Poldark y leyó los libros, cada vez que lee Ross piensa en Ross Poldark? ¿Sí? Vale. XDD

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    1. Yo creo que sabiendo que bordea o puede considerarse un bodice-ripper, ya sabes a lo que te puedes atener. La verdad es que disfruté mucho de cómo describe toda la vida en la caravana. Sandra Brown no te va dulcificando las cosas y si coges el libro pidiéndole eso, no creo que te decepcione (a mí a veces el cuerpo me pide una historia más dura y leo cosas así, y otras veces me pide algo más naif y me leo unas enaguas de la Quinn, por ejemplo, no hay nada mejor que encontrar el libro perfecto en cada momento).
      Y no, que sepas que no eres la única, repasando ayer la entrada vi de repente escrito Ross y me vino Cornwall a la cabeza, pensé que había metido la pata con el nombre del protagonista XDD. Nos ha dejado marcadas!
      Muchas gracias por pasarte y comentar!

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  4. Me gusta, me gusta. Totalmente de acuerdo contigo, hay cosas que no las voy buscando pero una vez metida en el libro me dejo llevar por lo que la autora/autor ha creado.
    Llevo 5 minutos babeando con el gif del pechote de mi maridín *babeando sin parar* XDDDDDD
    No veo a Neus por aquí su cabeza debe seguir dando vueltas por ahí, jajajaja.
    Y ese blufff final qué será?? Intrigá me encuentro querida XD


    Muuuaks ;-****

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    1. XDDDDDDDDD El gif está metido por si a alguien no le gusta la reseña, que al menos disfrute con él XD
      Yo creo que este libro te va a gustar (Neus sé que lo odia porque lo puso en su GR XD)
      A ver si le haces hueco a Ross y me cuentas!
      Gracias por pasarte, guapa!
      Besotes!

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  5. me lo apunto ya, aunque no se cuando le meteré mano,pero en la lista del GR estará jajajaja,tiene muy buena pinta y menuda historia tiene los personaje!! buen post como siempre y el gif del Henry me ha matado XD

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    1. XDDDDDD Te va a explotar la lista de GR a este paso XD
      Si lo lees, no dejes de comentarme!
      Muchas gracias por pasarte!!
      Besotes!

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  6. Jajajaja. Me encanta la reseña. Me lo apunto ya que últimamente estoy con libros de vaqueros/rancheros y cosas varias. Es difícil encontrar algo que esté medianamente bien en cuanto a ésta temática (teniendo en cuenta mi déficit con el inglés), ya que hay pocos traducidos al español.
    Lo apunto. Gracias guapa, genial como siempre. Besote

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    1. Muchas gracias por tus palabras! Pues oye, si estás en fase "vaqueros palote" no te cortes en recomendarme lecturas, por aquí o por Goodreads, que éste por ejemplo le leí por recomendación de una amiga!
      Ya me contarás si te lo lees. Sé que hay una segunda parte pero aún no he cogido suficientes fuerzas para leerlo porque ya me han dicho que voy a sufrir...
      Muchas gracias por pasarte y comentar!

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  7. Cuando lei este hace años, recuerdo que me gustó. Tengo previsto releerlo en 2017, a ver si aguanta o no el paso del tiempo. Por tu crítica, deduzco que sí.
    El segundo de la serie Coleman, sinceramente, no me gustó entonces y no creo que gane en una relectura.
    Sí que está muy bien el otro del Oeste que escribió Sandra Brown, su primera novela romántica, Anhelos ocultos. Lo acabo de releer y me sigue gustando ¡y es de 1982!

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