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martes, 22 de septiembre de 2026

Modelo a seguir/Role Model (Game Changers 5), Rachel Reid


Los golpes siguen llegando para Troy Barrett. Ser traspasado al peor equipo de la liga ya sería bastante malo, pero tras una ruptura sentimental complicada y un escándalo reciente... Troy solo quiere jugar al hockey y que le dejen en paz. Definitivamente, no quiere «trabajar en su presencia online» con el animado responsable de redes sociales del equipo.
Harris Drover se da cuenta de que el distante Troy no está contento con el traspaso, pero Harris no se rinde fácilmente con la gente. Ni siquiera cuando se enamora de alguien y está seguro de que es un amor no correspondido. Y cuando ve que la sonrisa de Troy finalmente se abre paso a través de su exterior gruñón... Ese es un hombre al que Harris no podría dar la espalda aunque quisiera.
De repente, el traslado de Troy al nuevo equipo se convierte en una oportunidad: para que Troy acepte su verdadero yo y para que ambos exploren su creciente atracción. Pero estar juntos a puerta cerrada es una cosa, y para Troy, tener una relación pública con Harris significará enfrentarse a sus miedos de una vez por todas.
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En el camino de reencontrarme con Ilya y Shane en esta serie (porque yo seguí leyendo para reencontrarme con mis jugadores favoritos #SorryNotSorry) he tenido de todo pero lo que no esperaba es toparme con un protagonista despreciable y con comportamientos homófobos. Y ese es el protagonista de este libro, Troy Barrett.


Pero en otro libro.


Quiero decir que ese comportamiento lo vemos en otro libro, no en este. No creo que recordéis (porque no lo recuerdo ni yo) que en mi reseña de El precio a pagar mencioné el acoso que Ryan Price sufrió en uno de los equipos en los que ha jugado por parte sobre todo de un jugador estrella llamado Dallas Kent y de su bff en el equipo, Troy Barrett. Pues aquí nos reencontramos con un Troy que, en una especie de justicia poética, ha sufrido las consecuencias de apoyar al malo de la película. En un incidente que, oh, sorpresa, se filtra a los medios, Troy estalla en contra de Kent acusándole de maltratador y eso no solo destroza su imagen pública sino también su estupendo contrato deportivo. Porque, oh, sorpresa again, tanto la mayoría de los aficionados como el propio equipo apoyan a Dallas frente a las acusaciones que algunas mujeres hacen contra él. Troy, compañero de juergas de Dallas, conoce cómo se comporta el hipoeputa su amigo y siempre ha mirado para otro lado pero todo tiene un límite y Troy ha llegado al suyo. Igual que su tiempo de compañero de Kent.

El dueño del equipo siendo amable con Troy

Total, que Troy acaba en el equipo de Ottawa, que va recogiendo lo nadie quiere para que tengan el privilegio de olerle el sudor y verle el nardo en el vestuario al inigualable Ilya Rozanov. Puedes pensar que con Ilya no tendrá los cataplines de meterse, pero el Troy que viene a este equipo está jodido, resentido con la vida y lo único que quiere es que le dejen en paz. Adaptarse a un nuevo equipo cuando este no hace nada más que perder y él juega como el culo es bastante desmoralizante y Troy quiere rebozarse en esa mierda, así que tener que lidiar con la eterna alegría de Harris Drover, el community manager del equipo, es más de lo que Barrett puede soportar. 

Troy y Harris

Harris es sunshine total, un amorozote alegre y achuchable al que todos adoran y que intenta, desde el primer momento, que Troy se sienta cómodo en su nuevo equipo y que los fanes puedan conocerle. Pero, ay, Harris, no está Troy para que le conozcan cuando ni él mismo quiere mirarse en el espejo. Troy se desprecia y se sabe despreciado por muchos jugadores y por los fanes, lo que le hace estar en una espiral de odio hacia sí mismo que se acrecienta cuando ve cómo Harris vive abiertamente su homosexualidad... mientras que él la esconde.

Troy escondía algo más que una gran 🐍 

Es un poco cliché con patas, el gay que oculta que lo es yéndose prácticamente al lado contrario, pero siendo deportista de élite... Bueno, ya sabéis cómo están las cosas con la homofobia y cada uno la lleva como quiere. Troy lo lleva fatal y se encuentra (sin evitar salir de ahí) en el lado que más daño le hace. El cambio a Ottawa le sirve para librarse del peso de tener que apoyar en todo a Dallas pero para darse al masoquismo absoluto y no ser feliz, como intentando pagar el hecho de haber sido amigo de un bicho. Vamos, que el chaval necesita una trabajo psicológico que ni los de Flores en el ático. Harris, que obviamente se siente atraído por el buenorraco de Troy, le deja en el ámbito platónico debido a su machorra heterosexualidad pero detecta en él la necesidad de un amigo y ahí estará para lo que necesite, una caja de sidra, un confidente, alguien a quien agarrarse cuando estés en peligro vital, un osito retozón al que darle lo suyo y lo de su prima...

Harris cuando ve lo que se lleva

Es, para mí, la relación sentimental más inesperada y adorable de toda la serie. Rachel Reid hace que desde un principio empaticemos con Troy, aun sin comprender los motivos que le llevan a comportarse como un joputa. Con la situación que tiene, una persona a su lado como Harris es más que ideal, ya que este, debido a cosillas de su vida, decide aprovechar esta al máximo y no fingir ser de otro modo. Abiertamente gay (trabajando en un equipo de hockey, never forget), es querido y respetado por todos, además de una persona divertida a cuyo lado todo parece mejor, algo que ilumina la oscura vida de Troy y le alegra la cola.

Troy tras conocer a Harris

Es un sexo, por cierto, lleno de humor, una de mis debilidades literarias. A base de cariño, risas y comprensión, Troy va descubriendo que no es tan malo como cree y de verdad merece ser feliz, tanto fuera del rink como en él, ya que llega a Ottawa jugando como el culo (lo que, por otro lado, le iguala al juego del equipo). Pero ningún equipo donde juegue Ilya Rozanov está destinado al fracaso...


Ay, Ilya, ¡el reino entero pa ti! Aquí roba medio libro, claro, pero, además, supone una ayuda para Troy. Ya sabéis que Ilya tiene un gaydar que si detectara bolas de dragón ya le habría hecho inmortal. Aquí, además, también detecta a una persona dañada y, sin que Troy se dé cuenta, este se encuentra confiando en él. Y ahí Rachel Reid, muy cuca, nos va dejando miguitas de curiosidad porque detectamos que algo pasa con Ilya, nos preocupamos, queremos saber... pero no sabremos hasta el libro siguiente.

Todas con Ilya en este libro

Role Model me ha gustado, aunque no me ha vuelto loca (salvo por las apariciones de Ilya, así soy). Con sus dos protagonistas totalmente opuestos, Rachel Reid narra una historia de amor y sanación sorprendente, bonita y dulce que queda muy bien integrada en la serie, sobre todo por el hecho de aparecer Rozanov en ella y de que ocurran determinados acontecimientos que obligan a lanzarse sobre The Long Game.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Troy, buenorrote, dale alegría al ci*ote


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jueves, 21 de mayo de 2026

En su propia liga, Liz Tomforde


Como primera mujer propietaria de un equipo de las Grandes Ligas de Béisbol, Reese Remington ha dedicado toda su vida a prepararse para este papel. Con una mente aguda y años de experiencia trabajando entre bastidores, está más que cualificada. Pero el público solo ve a una mujer en un mundo de hombres, no a la persona que se ha ganado un lugar en el campo. Bajo el escrutinio constante y la presión de demostrar su valía, Reese no puede permitirse distracciones. Especialmente una que viene en forma del tentador mánager del equipo, que cuestiona cada una de sus decisiones.
Emmett Montgomery es un exjugador estrella convertido en entrenador que trata a sus jugadores como si fueran su familia y el campo como su hogar. Después de años dirigiendo el equipo a "su" manera, lo último que quiere es una nueva jefa, y mucho menos una que parece fría como el hielo y centrada exclusivamente en los negocios. Pero, cuando se ven obligados a pasar largas horas y demasiados partidos fuera de casa codo con codo, empieza a ver el fuego que se esconde bajo el control de Reese, el corazón que hay detrás de su ambición y su inquebrantable determinación por demostrar su valía.
Cuando las acaloradas bromas se convierten en una química ardiente, los límites profesionales se difuminan y la chispa entre ellos se vuelve imposible de resistir. Pero Reese recuerda constantemente cuánta gente está esperando que fracase, y lo más seguro es mantener a Emmett a distancia, por el bien del equipo, la temporada y su carrera. Sin embargo, mantener la distancia es un juego que ninguno de los dos parece poder ganar...
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[Antes de empezar debo deciros, por si sois nuevas por aquí o no lo recordáis, que soy fan total de Tenías que ser tú de SEP, es una de mis novelas favoritas y la sombra de Phoebe Somerville y Dan Calebow es muy alargada...]

Este libro claramente Liz Tomforde no lo tenía planeado pero poco a poco se fue formando, creciendo y tomando vida, al igual que el culazo que me ha salido. Desde que le conocimos en Perdiendo el control, el tercer libro de la serie Windy City, Emmett Montgomery nos ha sulibeyado los perjúmenes robando secuencias en ese libro y en el siguiente, Siguiendo el juego, los dos centrados en los hermanos Rhodes y los Windy City Warriors, el equipo de béisbol en el que juegan y del que Emmett es entrenador. Sale poco pero lo que vas viendo y conociendo de él te retrata un hombre maravillosísimo que hace que te vayas enamorando de él incluso aunque sea un secundario muy secundario (ay, eso de que cambiara por completo su vida para criar a una hija que no era suya... ¡Mis bragas pa ti!). Vamos, que es el típico personaje al que quieres que la autora le escriba una historia de amor secundaria en algún libro porque tremendo maromazo tiene derecho a mojar el churro y nosotras tenemos derecho a leerlo. Y hete aquí que, cuando al final de Siguiendo el juego conocemos a Reese Remington, la nueva propietaria del equipo, a lo que parecía algo secundario se le pone una cara de novela completa que no veas.


Y a ver quién soy yo para oponerme a los deseos de una escritora de hacer un libro enterito sobre un entrenador maravilloso y de vuelta de todo y una rubísima y guapísima nueva dueña del equipo...

Phoebe y Dan, ¡salid de mi cabeza!

Esto es lo que hay, queridas, me es muy difícil leer estas cosas sin acordarme de ellos. Pero vamos, que eso no ha entorpecido esta lectura, que en romántica argumentos y arquetipos se repiten más que el ajo (y yo las acojo en mis entretelas si me gustan). Retomemos reseña, que estábamos con Monty, Emmett o papichulo, como quieras llamarlo, retorciendo morro ante el cambio de dueño del equipo al que considera su familia. Ya sabéis que las cosas deportivas por allí no se parecen a las de aquí. Allí el equipo es tuyo y haces y deshaces como te dé la gana, incluso llevándotelo a otra ciudad si te conviene más (no estoy segura de eso pero tampoco lo voy a comprobar, llamadme perezosa). El anterior dueño era el abuelo de Reese y ella, como heredera, se ha formado toda su vida para coger el equipo. No encontrarás a nadie con más preparación que Reese para el puesto pero hay una cosa que le falta y cuya ausencia la hace, para muchos, inepta para el puesto.

Unos tremendos co*onazos

Efectivamente, ya sabéis que tener los huevos del caballo de Espartero te hace automáticamente idóneo para cualquier cosa relacionada con deporte... Monty no está a favor de que Reese llegue e interfiera en su trabajo pero no por ser mujer sino por intentar manejar las cosas de un modo distinto. Hay ahí un choque de voluntades que los hace automáticamente enemigos pero que, en cuanto Monty ve el trato que Reese recibe por ser mujer, queda en un segundo plano porque no va a consentir ese machismo delante de su bella cara. Ojo cuidao que Monty es tan estupendo que ayuda a Reese pero no se comporta como caballero andante, ella libra sus batallas hasta que necesita ayuda y ahí ya entra Monty akdjfklafhdlkjs. En fin, que ya sabéis que en esta serie los maromos son pura fantasía y son feministas a tope sin que por ello no sean capaces de atarte a la pata de la cama mientras se dan golpes en el pechote y te reclaman como suya, grrrrrrr. En fin, todo esto para decir que es un enemies to lovers que no es enemies para nada, estos se quieren trincar desde el principio. Obviamente, la relación entre ambos sí que es complicada, ya que Reese es la jefa de Emmett y, además, luchando contra el machismo de su trabajo, imaginad lo bien que quedaría para la opinión pública que la dueña bombonsito del equipo se refocilara los bajos con el maromazo del entrenador, igual que sería horrible que se creyera que Emmett se trica a Reese para asegurarse el trabajo. Ambos saben lo que no tienen que hacer... y no hacen nada por evitar hacerlo.

Los bajos tienen razones que la razón no entiende

¡Doy las gracias a la romántica por crear personajes que hacen justo lo contrario de lo que deben hacer para que yo goce su lectura! La dinámica entre ambos es fantástica, sobre todo cuando comienzan a derribar las barreras de la supuesta enemistad que tienen y pueden tener una relación de esas que disfruto especialmente, con humor y tensión sexual cada vez más creciente pero sin comportarse como críos. Ambos son adultos y como tales se comportan. Yo diría incluso que tanto Reese como Emmett son iguales cuando empiezan el libro y cuando terminan porque ya eran unas personas formadas y maravillosas. El amor no les cambia pero sí les completa y les hace mejores aún. 

Son la realeza de Windy City

Todo happy en el yupilandia que ha creado la Tomforde. Como casi todos los libros de la serie Windy City, En su propia liga también es un libro de dramitas ausentes, el machismo que sufre Reese y poco más. Ni siquiera se explota la rivalidad entre Monty y ella, que podría haber dado más profundidad al libro. Salvo cierta cosa al final que te mantiene alerta, no hay nada oculto, todo se gestiona a las claras, lo que es estupendo pero hace la lectura previsible y poco emocionante. Pero, si te ha gustado Windy City, esta historia también te gustará, es como echarte por encima esa mantita calentita que tanto adoras y coger tu libro favorito para pasar una fría tarde de invierno. No te provoca emociones sin fin ni te deja sin aliento pero te hace pasar un rato estupendo. Y, oye, si además puedes ver a un personaje de más de cuarenta años siendo un tipo sexy y con la cola perfectamente funcional, yo no le puedo poner pega alguna.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Monty, you can monty me


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jueves, 9 de abril de 2026

Volviendo a empezar (Windy Ciy 5), Liz Tomforde


HALLIE
A los once años, mi familia se mudó al lado de la suya.
A los trece, fue mi primer amor.
A los dieciséis, nos enamoramos el uno del otro.
Y a los diecinueve, nos rompimos mutuamente el corazón.
Seis años después, he conseguido unas prácticas con un famoso diseñador de interiores en otra ciudad. Por desgracia, la misma en la que él juega al hockey.
Pensaba que Chicago era lo suficientemente grande como para evitarlo, hasta que me llevo la sorpresa de mi vida y, sin saberlo, me mudo justo a la puerta de al lado. ¿Lo peor? El proyecto de reforma que me han asignado, con el que espero convertir esas prácticas en el trabajo a tiempo completo de mis sueños… es su casa.
Pero ¿cómo se supone que voy a transformar su nidito de soltero en un hogar familiar cuando ni siquiera soportamos estar en la misma habitación?
Puede que una vez amara a Rio DeLuca, pero ya no soy esa chica.

RIO
Nunca pensé que sería el último soltero de mi grupo de amigos. Pero tras años intentando encontrar el amor, he llegado a la conclusión de que quizá ya no exista para mí.
Eso hasta que, sin querer, contrato a Hallie Hart para que reforme mi casa y nuestra vieja historia me hace evocar recuerdos que he mantenido en secreto durante años.
A ver, hay algo que mis amigos no saben.
Esa conexión que perseguía desde que me mudé a Chicago, esa persona a la que algunos buscan durante toda la vida... Yo ya la había encontrado a los doce años.
Y, ahora, la única chica a la que he amado se muda a la casa de al lado.
Otra vez.
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No os exagero si os digo que tengo esta entrada abierta en Blogger desde San Fermín de 2025 y que, a fecha de hoy, solo tiene la sinopsis y los Gandys. Pero, como ya os dije en el estado de la nación haggardiana, tengo un fabuloso cuadernito del Pepco de 50 centimillos donde me dediqué a escribir alguna reseña suelta antes de que se me vaciara el cerebro y doy gracias porque una de esas reseñas sea esta porque no me he disfrutado yo esta serie entera de la Tomforde para dejarme al maromo más adorafollable sin reseñar.


Así que, Rio, hermoso, ha llegado tu momento. Despido esta serie que me ha dado más alegrías que zamparme una bolsa entera de Twix minis con penilla pero también contenta porque no le puedo poner pega alguna. 

[Inciso: cuando escribí esto aún no sabía que iba a haber una novela más relacionada con el universo Windy City -que, por cierto, acabo de terminar de leer]

Sabéis que los sporty melofós son de mis maromos favoritos (algún día deberíamos hablar sobre los tipos de maromos románticos que más nos gustan...) y Liz Tomforde ha logrado modernizarlos y hacerlos tan sexis como los de SEP pero sin ese cierto aire machistoideviejuno que se les puede achacar a mi Dan Calebow y sus compañeros, con lo que resultan más accesibles y agradables a las lectoras, que ahora valoramos mucho un maromo que nade en la piscina del feminismo (pero nos trinque igualmente). Y en esa piscina feminista Rio DeLuca nada mejor que nadie.

Soy el rey del feminismo

Rio ha sido el confidente de todas las mujeres de esta serie, además de aportar estupendos momentos cómicos. Pensarás tú que, como buenorro que es, se le tirarán las chicas encima. ¡Error! Bueno, chicas no le faltan pero él no quiere eso, ¡él lo que quiere es el amor eterno y maravilloso que todos los de su alrededor tienen! Todos van cayendo como fichas de dominó y él, a comerse los mocos. ¿Por qué, oh, dioses de la romántica, no puede encontrar él a la mujer de su vida? Pues porque ya la encontraste, Rio. Y la perdiste.


Hallie Hart permanece arrinconada en la memoria y el corazón de Rio, básicamente porque la quiso mucho y el dolor que ella le causó fue proporcional al amor que le tuvo. Pero en la romántica no te vuelve el dolor de rodilla cuando parece que va a llover, te vuelve el amor de tu vida literalmente a la puerta, porque Hallie se va a convertir (de nuevo) en la vecina de Rio. Para Hallie la vida cambió totalmente cuando sus padres se mudaron y conoció a un adolescente Rio, que era patoso hasta en el deporte en el que luego triunfó. Aunque Rio se hizo amigo de su hermano, con Hallie hubo una conexión intantánea que les hizo amigos especiales.

Amigos de esta clase

Pero Hallie ya no es una niña enamoriscada y, si bien entiende por qué Rio no quiere saber nada de ella, también sabe que él no conoce toda la verdad sobre lo que destrozó sus familias y el amor e ilusiones que ambos tenían. ¿Queréis saber qué ocurrió? ¡Pues, colegas, tenemos que rebobinar!

Si hacías esto, eres más vieja que el hilo negro

Rebobinar en su historia a través de capítulos del pasado en los que podemos disfrutar de la dulzura de su amistad primero, de cómo se van enamorando después, de cómo se les van despertando los fuegos internos guarreriles y de cómo se va todo a la mierda. Rebobinar aquí cobra un sentido especial ya que Hallie tenía una costumbre que me ha llegado especialmente al corazón y es que cada año hacía una recopilación de canciones donde cada una de ellas le recordaba un momento especial de ese año. Si sois como yo de viejunas especiales, sabréis lo que es poner una cinta de casete canción y volver a tener diecisiete años.

Mentalmente, que físicamente estoy así

Los libros de Liz Tomforde se han convertido en comfort reads para mí, los espero como agua de mayo. No son libros de grandes conflictos entre los personajes (les basta con sus traumitas propios) y todos viven en una especie de mundo happy flower donde no hay hueco para racismo/machismo/mierdas varias de la vida y eso hace que no sean profundos ni de esos que te van a cambiar la vida pero sí te dan un ratito feliz mientras lees. Y este me ha dado un ratito muy feliz, la verdad. Venía a esta historia con ese puntito de miedo que da adorar a un personaje en los libros previos y tener miedo de que precisamente en su historia la autora la cagara. Pero para nada, este libro mantiene la tónica de los anteriores, es una pequeña balsa de felicidad lectora. Claro que hay conflictos (de hecho aquí el lío principal viene por algo que suelo odiar, la falta de comunicación entre los personajes) pero no es algo que te haga querer tirar el Kindelito por la ventana o coger un megáfono para gritar cuatro cosas malsonantes. Sufres lo justito porque la Tomforde no te tira a la charca de la desesperación y disfrutas del camino porque sabes que esto acabará bien. ¡Ay, qué placer es leer romántica! Y más si es con un maromo como Rio, que es un rayito de sol que te ilumina el día.

Volviendo a empezar ha sido un estupendo colofón para esta serie. Es un libro ligero, divertido, sexy y más emotivo de lo que yo esperaba pero igualmente disfrutable, por lo que le doy en nuestro Gandymetro...

Rio, tócame la doble pletina


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miércoles, 2 de abril de 2025

Imposible (Hermanos Carsington 2), Loretta Chase


Rupert Carsington siempre ha salido de los peores atolladeros gracias a su irresistible atractivo y encanto personal... Hasta ahora. Ha acabado en la peor cárcel de El Cairo y su única posibilidad de liberación está en manos de una inteligente, bella y seria viuda, la señora Pembroke, si logra convencerla de que es el hombre que se aviene a sus deseos. Claro que todo depende de para qué lo desee... Dafne Pembroke solo necesita a alguien que la proteja mientras intenta descubrir el paradero de su hermano, que ha sido secuestrado. Y aunque alberga serias dudas respecto a este jovial e indisciplinado aristócrata que le han recomendado en el consulado británico, el señor Carsington ha aceptado de inmediato sus condiciones: en esta arriesgada misión de rescate, que les llevará por todo Egipto, ella será el cerebro y él únicamente pondrá los músculos. Sin embargo el mayor peligro al que ambos deberán enfrentarse será la incombustible atracción que surge entre dos de los seres más dispares que hayan podido encontrarse.
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Si no sois unas niñiniñis del orden lector como yo, haced caso a lo que casi todo el mundo recomienda con esta serie: pasad del primer libro y poneos directamente con este. Ambos son como esos hermanos que sabes que lo son porque sus padres (y las pruebas de adn) lo dicen, no porque compartan belleza (incluso pueden no parecer de la misma especie). Mientras que Irresistible es un absoluto coñazo, Imposible es entretenidísimo y muy divertido, además de tener un maromo de lo más peculiar e inolvidable.

Rupert, te necesito. Y no para que me peines...

Si lo vuestro es el exotismo, bienvenidas al paraíso. Nos vamos al Egipto del siglo XIX, cuando Europa empezó a descubrir lo que las arenas escondían y la de cosas valiosas que se podían llevar para sus museos (anda, British Museum, bien que te vino esto). Allí está Dafne Pembroke, una joven viuda que, acompañando a su hermano Miles, surca el país estudiando su jeroglífica lengua. Bueno, estudiándola él, claro, que ella es mujer y ya tiene muy aprendido, en parte gracias a su difunto marido, que ella es poco más que un trozo de corchopán, ni cerebro ni sensaciones guarreriles ni ná de ná.

Así debe ser Dafne

Por un papiro macguffiniano, Miles es secuestrado y Dafne recurre al consulado británico para que la ayuden a encontrarlo. Aquí entra en escena Rupert Carsington, cuarto hijo de una familia bien que no sabe ni cómo ha acabado allí y que tiene una facilidad enorme para meterse en líos, acabar a hostias e incluso en la cárcel. De una de las peores le acaban sacando para que sea el músculo masculino que Dafne necesita para encontrar a su hermano. Rupert es idiota y lo sabe todo el mundo, hasta él, algo que a Dafne le parece estupendo si ella es el cerebro que dirige todo y él, el cuerpazo que asusta a todo el que se encuentren.

Mírame, tremendamente asustada por Rupert

Qué queréis que os diga, yo me asusto así. Es que Rupert es musculaco pero del que está bien buenorro y tontucio de ese que te meas de la risa. Dafne no sabe por dónde cogerle porque no está acostumbrada a un hombre así (y tú, lectora de romántica, tampoco, hazme caso), que se sepa un poco idiota, que la valore, que la admire por su inteligencia, que la quiera ver desnuda...

A ver si Rupert no va a ser tan tonto...

¡Ja je ji jo ju! Puede que Rupert sea un poco tontucio pero Dafne no sabe nada de la vida y él le va a descubrir más que los interiores de una pirámide.

Dafne, ven que te enseño mi faraón

Pero, para que estos dos lleguen a esas intimidades carnales y sentimentales, tienen que vivir una aventura digna de Tras el corazón verde siguiendo el rastro del raptado Miles (que también tiene punto de vista) e intentando comprender los motivos de su secuestro, todo unido a unas pequeñas trabas que se les presentan por el camino, como que los quieran matar. Vamos, que esto es una novela de aventuras en toda regla donde la historia de amor tiene un gran peso pero que no deja de lado la trama seria del secuestro y en la que, además de Dafne y Rupert, nos encontramos con otro gran protagonista: Egipto.

Casi casi eclipso a Rupert

Esto no sería una novela de Loretta Chase si no se le notara el trabajo de documentación detrás y en este ha batido récords, hay un peso realmente abrumador del entorno de los protagonistas, tanto que te puedes ir a otro universo mental si no te interesa. Yo suelo ser de esas personas a las que el exceso de documentación, de entorno y de desierto la sacan por completo del libro pero, magia potagia, aquí me ha pasado todo lo contrario, estaba entusiasmada con los protagonistas y con todo lo que se nos contaba de Egipto, tanto que he tardado más en leerlo por entretenerme cada dos por tres en buscar los lugares, objetos y personas reales que aparecen.  

Ahora soy maromóloga y egiptóloga

He agradecido airearme las enaguas fuera de los típicos salones londinense pero tampoco es esto Descripción de Egipto, que no deja de ser una romántica y, para calores, los Rupert y Dafne y no los del desierto. No porque haya mucho guarrerismo sino porque está muy bien llevado, con una tensión sexual de esa que nos gusta, desarrollada lentamente y aderezada con buenos diálogos y con lo que más me gusta del mundo, un buen pechote mucho humor. Rupert es lo más de lo más en ese aspecto, ¡lo que me he podido reír con él! No hay momento complicado que no rompa con sus ansias de ver a Dafne en bolingas o con cualquier otra tontuna. Pero no es un cabeza hueca que solo piensa con el nardo, porque precisamente lo que más admira de Dafne es lo lista que es, inteligencia que siempre intenta que brille. Realmente Dafne también es un personaje estupendo, una mujer que ha sufrido lo suyo y que sigue sufriendo, porque ser mujer e inteligente en esa época era una *utada, así que el modo en el que la trata Rupert (y en el que la mira 🔥) le desconcierta y pone cachondona a la vez. Son una pareja fantástica, de esas que es complicado olvidar.

Apuntado a Rupert en mi lista de maromos

En general el libro me ha resultado muy entretenido. No todo puede tener el nivelazo que tienen Rupert y Dafne, pero toda la trama del papiro, del hermano y de los malvados aguanta el nivel, aunque ahí hay nulo guarrerismo y, claro, mi superficialidad me hace leerlo con menos interés. También hay un exceso de puntos de vista que a veces me hacía perder interés pero, vamos, son cosas pequeñas que no merman mi disfrute leyendo. 

Imposible me ha parecido fabuloso. Bien escrito y muy divertido, nos da una novela de aventuras llena de humor, pasión y arena en el culo que disfrutarás más si te das buen protector solar y te metes en Egipto de cabeza con los geniales protagonistas.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Maromo viajero, entre mis piernas te quiero


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miércoles, 22 de enero de 2025

Play Along (Windy City 4), Liz Tomforde


Kennedy
Soy la única mujer en el cuerpo técnico de los Windy City Warriors, y tras años de lidiar con un jefe machista, estoy desesperada por empezar mi trabajo soñado en un nuevo equipo el año que viene. Lo único que tengo que hacer es mantener mi reputación profesional durante mi última temporada en Chicago.
Pero un encuentro con uno de los jugadores en Las Vegas amenaza todo, dejándome con una memoria borrosa y un anillo en mi mano izquierda. 
Ahora, no solo estoy legalmente atada al hombre más insistente que he conocido sino que gracias al plan de Isaiah para salvar mi trabajo tengo que fingir que todo fue un elaborado plan y no un error de borrachos. 
Isaiah Rhodes es imprudente, impulsivo y frustrantemente encantador. Y también es mi nuevo marido.
El refrán está mal dicho: lo que ocurre en Las Vegas se queda en Las Vegas.... pero a veces te sigue a casa.
Isaiah
Como parador en corto de un equipo de béisbol profesional de Chicago, he tenido mi cuota de diversión, pero todo eso acabó cuando Kennedy Kay se convirtió en una mujer soltera. Llevo años enamorado, he flirteado con ella sin fin así que imaginad mi sorpresa cuando me desperté en la ciudad del pecado con un anillo en mi dedo y mi pelirroja favorita en mi cama. Acordamos seguir casados esta temporada, lo justo para que ella mantuviera su trabajo, pero realmente estoy utilizando ese tiempo para probarle que puedo ser un buen marido. Kennedy puede parecer reticente a seguirme el juego pero es uno que me niego a perder.
Así que, venga, esposa, sigue el juego.
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[¿Se puede felicitar el año cuando ya nos hemos pulido el primer mes del susodicho? ¡Claro que se puede! ¡¡Feliz año!! Retomamos las reseñas, que las tenemos tan congeladas como el culo con este frío que nos invade y por eso les costaba salir a airearse]

Liz Tomforde se ha convertido en una autora cuyos libros espero con la misma ilusión que mi pedido de Amazon, sus historias son de esas en las que me sumerjo sabiendo que voy a pasar un rato en el que me voy a olvidar del mundo exterior y voy a disfrutar. Al menos eso es lo que me ha pasado con sus tres libros anteriores de esta serie y lo que me ha vuelto a pasar leyendo Play Along. Todavía está marcado mi culo en el suelo de hacer el molinillo croquetero…

Y también de arrastrarlo por Isaiah

Ya conocimos a Isaiah Rhodes en el libro de su hermano Kai, donde le vimos siendo un tío adorable (en general y con su sobrino) y un tocapelotas con Kennedy Kay, la fisio de su equipo de béisbol y su amor platónico. También es verdad que Isaiah parece que le mete cola ficha a cualquiera pero aquí descubrimos el origen de la cosa que Isaiah quiere que sea pero que no es con la chavala. Un secreto une a Isaiah y a Kennedy, un secreto que interfiere en su trabajo y en su posible relación amorosa. Bueno, en esta lo que influye es que Kennedy tiene novio.... hasta que deja de tenerlo.

Isaiah, aprovechando oportunidades

Nuestro maromo despliega encantos con Kennedy pero esta mujer es más dura que mis diamantes y no cede. ¿Qué ocurre para que la cosa cambie? Pues un bodorrio. Y no uno cualquiera sino el del ex de Kennedy... con la hermana de esta.

Y Kennedy lo va a celebrar como debe ser

Con la temporada de béisbol a punto de empezar, Isaiah va con sus compañeros a Las Vegas a despejarse y desfogarse. En esto que se encuentran con una Kennedy dando palmas con el xixiNO celebrando la despedida de soltera de su hermana. Ante la noche que se le plantea a la chica, prefiere irse por ahí de juerga con Isaiah, que este sí que da palmas con el xixi, la cola y los cuartos traseros ante la posibilidad de pasar tiempo con ella y deslumbrarla. ¡Y también tomarse unas copichuelas, claro que sí! ¡A ver a quién no le van a gustar unas copejas a las tantas en Las Vegas! Total, tampoco es que pueda pasar nada...

Solo un cambio de estado civil

Jur jur, es que me encanta. A Isaiah, más, claro, pero a Kennedy no le hace tanta gracia, ya que el machista de su jefe le prohibió expresamente mezclarse con los deportistas y bastante mal se lo hace pasar ya. Obviamente, ese matrimonio no debe salir a la luz pero, chica, habértelo pensado antes de ponerte pedo y casarte con un estrellón en el sitio menos discreto del mundo. Por eso, Isaiah y Kennedy se ven obligados a fingir que se han casado por amor y no por borrachera.

Isaiah llevándolo bien
Kennedy llevándolo mejor

Saltitos de alegría daba yo leyendo esto, ya que eso de tener que fingir que eres algo cuando realmente no lo eres pero uno en la relación sí quiere que lo seáis y el otro poco a poco también lo acaba queriendo (minipunto para la que no se haya liado) me hace disfrutar como una enana, sobre todo si está tan bien escrito como lo hace Liz Tomforde en este libro. A ver, no es que sea yo fan de un matrimonio de conveniencia y, además, me cuesta tragármelo en una novela contemporánea pero aquí hemos venido a jugar y la Tomforde lo plantea de tal modo que hasta lo puedes ver razonable. Desde el principio sabes el punto en el que estás, los sentimientos de ambos y los obstáculos que va a tener la relación, así que te dedicas a surfear las olas según van viniendo. La relación entre Isaiah y Kennedy es amable, divertida y con su puntito de emoción, ya que el doble punto de vista te hace ver que Isaiah está pilladito por Kennedy pero ella está en otro sitio, así que un poquito de sufrisión lectora hasta que sus caminos amorosos se encuentren hace la lectura mucho más entretenida. Pero no es sufrisión de mesarte los cabellos, ya que no hay giros sorpresivos ni malentendidos de esos que yo odio sino una lectura que te va viciando poco a poco por su fluidez, su buen rollo y sus pocas complicaciones. De hecho, mirándola así a lo lejos, con distancia, ves que es muy sencillita y poco complicada pero efectiva, algo que se agradece mucho.

Solo buen rollito por aquí

Este es uno de esos libros que se hacen ahora que me gusta, lleno de buen rollo, feminista, fácil de leer… Una modennidad que puede leer cualquiera a quien las modennidades de sporty melofós no le hagan gracia (vamos, que si SEP no es lo tuyo porque los maromos mean a tu alrededor marcando territorio en esos libros es mucho más fácil que estos te gusten). Es cierto que la complejidad se la dejan en la puerta pequeña del Imaginarium pero tampoco su fin es removerte por dentro, lo único que quieren es que pases un buen rato y se te caliente el xirri, y yo creo que Play Along cumple perfectamente ambas cosas.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Isaiah, hazme un homeround


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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