jueves, 9 de abril de 2026

Volviendo a empezar (Windy Ciy 5), Liz Tomforde


HALLIE
A los once años, mi familia se mudó al lado de la suya.
A los trece, fue mi primer amor.
A los dieciséis, nos enamoramos el uno del otro.
Y a los diecinueve, nos rompimos mutuamente el corazón.
Seis años después, he conseguido unas prácticas con un famoso diseñador de interiores en otra ciudad. Por desgracia, la misma en la que él juega al hockey.
Pensaba que Chicago era lo suficientemente grande como para evitarlo, hasta que me llevo la sorpresa de mi vida y, sin saberlo, me mudo justo a la puerta de al lado. ¿Lo peor? El proyecto de reforma que me han asignado, con el que espero convertir esas prácticas en el trabajo a tiempo completo de mis sueños… es su casa.
Pero ¿cómo se supone que voy a transformar su nidito de soltero en un hogar familiar cuando ni siquiera soportamos estar en la misma habitación?
Puede que una vez amara a Rio DeLuca, pero ya no soy esa chica.

RIO
Nunca pensé que sería el último soltero de mi grupo de amigos. Pero tras años intentando encontrar el amor, he llegado a la conclusión de que quizá ya no exista para mí.
Eso hasta que, sin querer, contrato a Hallie Hart para que reforme mi casa y nuestra vieja historia me hace evocar recuerdos que he mantenido en secreto durante años.
A ver, hay algo que mis amigos no saben.
Esa conexión que perseguía desde que me mudé a Chicago, esa persona a la que algunos buscan durante toda la vida... Yo ya la había encontrado a los doce años.
Y, ahora, la única chica a la que he amado se muda a la casa de al lado.
Otra vez.
Goodreads ❤  Amazon


No os exagero si os digo que tengo esta entrada abierta en Blogger desde San Fermín de 2025 y que, a fecha de hoy, solo tiene la sinopsis y los Gandys. Pero, como ya os dije en el estado de la nación haggardiana, tengo un fabuloso cuadernito del Pepco de 50 centimillos donde me dediqué a escribir alguna reseña suelta antes de que se me vaciara el cerebro y doy gracias porque una de esas reseñas sea esta porque no me he disfrutado yo esta serie entera de la Tomforde para dejarme al maromo más adorafollable sin reseñar.


Así que, Rio, hermoso, ha llegado tu momento. Despido esta serie que me ha dado más alegrías que zamparme una bolsa entera de Twix minis con penilla pero también contenta porque no le puedo poner pega alguna. 

[Inciso: cuando escribí esto aún no sabía que iba a haber una novela más relacionada con el universo Windy City -que, por cierto, acabo de terminar de leer]

Sabéis que los sporty melofós son de mis maromos favoritos (algún día deberíamos hablar sobre los tipos de maromos románticos que más nos gustan...) y Liz Tomforde ha logrado modernizarlos y hacerlos tan sexis como los de SEP pero sin ese cierto aire machistoideviejuno que se les puede achacar a mi Dan Calebow y sus compañeros, con lo que resultan más accesibles y agradables a las lectoras, que ahora valoramos mucho un maromo que nade en la piscina del feminismo (pero nos trinque igualmente). Y en esa piscina feminista Rio DeLuca nada mejor que nadie.

Soy el rey del feminismo

Rio ha sido el confidente de todas las mujeres de esta serie, además de aportar estupendos momentos cómicos. Pensarás tú que, como buenorro que es, se le tirarán las chicas encima. ¡Error! Bueno, chicas no le faltan pero él no quiere eso, ¡él lo que quiere es el amor eterno y maravilloso que todos los de su alrededor tienen! Todos van cayendo como fichas de dominó y él, a comerse los mocos. ¿Por qué, oh, dioses de la romántica, no puede encontrar él a la mujer de su vida? Pues porque ya la encontraste, Rio. Y la perdiste.


Hallie Hart permanece arrinconada en la memoria y el corazón de Rio, básicamente porque la quiso mucho y el dolor que ella le causó fue proporcional al amor que le tuvo. Pero en la romántica no te vuelve el dolor de rodilla cuando parece que va a llover, te vuelve el amor de tu vida literalmente a la puerta, porque Hallie se va a convertir (de nuevo) en la vecina de Rio. Para Hallie la vida cambió totalmente cuando sus padres se mudaron y conoció a un adolescente Rio, que era patoso hasta en el deporte en el que luego triunfó. Aunque Rio se hizo amigo de su hermano, con Hallie hubo una conexión intantánea que les hizo amigos especiales.

Amigos de esta clase

Pero Hallie ya no es una niña enamoriscada y, si bien entiende por qué Rio no quiere saber nada de ella, también sabe que él no conoce toda la verdad sobre lo que destrozó sus familias y el amor e ilusiones que ambos tenían. ¿Queréis saber qué ocurrió? ¡Pues, colegas, tenemos que rebobinar!

Si hacías esto, eres más vieja que el hilo negro

Rebobinar en su historia a través de capítulos del pasado en los que podemos disfrutar de la dulzura de su amistad primero, de cómo se van enamorando después, de cómo se les van despertando los fuegos internos guarreriles y de cómo se va todo a la mierda. Rebobinar aquí cobra un sentido especial ya que Hallie tenía una costumbre que me ha llegado especialmente al corazón y es que cada año hacía una recopilación de canciones donde cada una de ellas le recordaba un momento especial de ese año. Si sois como yo de viejunas especiales, sabréis lo que es poner una cinta de casete canción y volver a tener diecisiete años.

Mentalmente, que físicamente estoy así

Los libros de Liz Tomforde se han convertido en comfort reads para mí, los espero como agua de mayo. No son libros de grandes conflictos entre los personajes (les basta con sus traumitas propios) y todos viven en una especie de mundo happy flower donde no hay hueco para racismo/machismo/mierdas varias de la vida y eso hace que no sean profundos ni de esos que te van a cambiar la vida pero sí te dan un ratito feliz mientras lees. Y este me ha dado un ratito muy feliz, la verdad. Venía a esta historia con ese puntito de miedo que da adorar a un personaje en los libros previos y tener miedo de que precisamente en su historia la autora la cagara. Pero para nada, este libro mantiene la tónica de los anteriores, es una pequeña balsa de felicidad lectora. Claro que hay conflictos (de hecho aquí el lío principal viene por algo que suelo odiar, la falta de comunicación entre los personajes) pero no es algo que te haga querer tirar el Kindelito por la ventana o coger un megáfono para gritar cuatro cosas malsonantes. Sufres lo justito porque la Tomforde no te tira a la charca de la desesperación y disfrutas del camino porque sabes que esto acabará bien. ¡Ay, qué placer es leer romántica! Y más si es con un maromo como Rio, que es un rayito de sol que te ilumina el día.

Volviendo a empezar ha sido un estupendo colofón para esta serie. Es un libro ligero, divertido, sexy y más emotivo de lo que yo esperaba pero igualmente disfrutable, por lo que le doy en nuestro Gandymetro...

Rio, tócame la doble pletina


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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