Malbourey House, Inglaterra. 1806.
Tras el matrimonio de su hermana mayor con el poderoso Pierce Bonneville, la vida ha dado un giro radical para la intrépida y rebelde Livia Middleton.
Aunque, por fuera, su delicado porte refleja todo lo que una señorita debería ser, por dentro, su alma y su pérfido corazón arden en rebeldía. Ni su ventajosa posición, ni las constantes amonestaciones por parte de su hermana han conseguido aplacar el volcán que bulle en el interior de Livia que, a sus diecinueve años, se ha convertido en una joven caprichosa e indisciplinada a la que ningún caballero con dos dedos de frente osaría cortejar.
Jack vive sometido a una pasión imposible. Sabe que Livia es una mujer inalcanzable para él pero, al mismo tiempo, se niega a que sea otro hombre el que consiga arrebatarle su más preciada rosa inglesa.
Jamás han existido dos almas más discordantes ni menos predestinadas a encontrarse, pero tienen algo en común: están locos el uno por el otro.
Sin embargo, cuando el refinado ingeniero Richard Grandison aparece en Malbourey y corteja a Livia con oscuras intenciones, Jack se verá obligado a dejar a un lado sus reparos y lanzarse de una vez a la conquista...
¡Quién me iba a decir a mí que a estas alturas de la película aún me faltaba estrenarme en algo! Pues sí, con unas enaguas made in Spain. Gracias a Mi Rinconín de Lectura tuve la oportunidad de leer Las dos caras de la luna de Elizabeth Bowman aunque reconozco que con esa portada me la hubiera comprado igualmente (¡me parece preciosa!). ¿Podré decir lo mismo del contenido...?
Olivia Middleton es lo que nosotras, lectoras de bien, podemos considerar una chica bien... ahostiable. Parece que su mayor alegría en la vida es joder la de los demás demostrando siempre su superioridad. El clasismo y la maldad los tiene innatos pero desde que vive con su hermana y su cuñado en la rica Malbourey (Gales) está de un subido que no hay quien la aguante. Bueno, corrijo, sí hay alguien que la aguanta. Jack Payton, el mozo de cuadras con complejo de santo Job que le aguanta los desplantes, las subidas de tono, la maldad suprema y todo el recopetín de virtudes que tiene esta mujer.
A Livia también le salta el corazóny le pica el xixi cuando ve a Jack pero, claro, ella es superior a él en todos los aspectos y tiene que dejarlo siempre claro, humillando a Jack si es necesario. Y el pobre ahí, aguantando carros y carretas por las migajas que Livia le da en los breves momentos en los que no se comporta como una perra infernal. Vamos, las dos caras de la luna del título. Esta chica puede ser adorable y malvada casi a la vez. ¿Será géminis como yo? ¿Ciclotímica? ¿Loca perdía? Lo que sí es es más lista que el hambre porque cuando llega Richard Grandison con su progreso metido en los rizos y su look a lo Marichalar...
... Livia le ve el rabo (figuradamente hablando -literalmente ya se lo ve a otro-). Uuuuuuuuuuuuhhh, intriga e imposibles por todos lados. ¿Podrá Jack catar pija? ¿Conquistará Grandison el corazón de hielo de Livia y el del resto de habitantes de Malbourey? ¿Se llevará Livia un sopapo? Ya tenemos todos los ingredientes del pisto enagüil sobre la mesa, ahora hay que echarlos en la sartén y que se hagan a fuego lento.
-A ver, Kim, lo que todas estamos esperando, cuenta. ¿Te ha gustado el pisto?
-Pues mira, ya que lo dices, no hay nada como el pisto que hace mi madre porque...
-No, no, decimos la novela, chica, que si haces reseña es por algo.
-Pues...
¡Un momento, un momento! Me explico y luego ya si eso los pedruscos (a la cabeza no, por favor, que estoy estudiando). La novela me ha parecido bonita y fácil de leer aunque irregular. Me ha gustado que la escritora se haya atrevido con una protagonista tan sumamente mala. Pero ojo que es mala tipo Escarlata O'Hara pero mucho peor (vamos, que yo no es que le deseara los pedruscos en la cabeza pero casi). ¿Qué pasa cuando tienes alguien así que sabes que va a ser odiado? Pues que ya puedes adorar al otro protagonista o vas listo. Y es justo lo que no me ha pasado a mí. Jack Payton es un encanto, eso no lo voy a negar, pero es tan bueno y tan sufridor que parece que tiene horchata en las venas. Tiene sus momentos de ira porque, de verdad, si Livia no le saca de sus casillas es que ya es un hombre de corchopán pero luego siempre vuelve al redil. Un mñe, vamos. Es cierto que no todos van a ser hombretones que dejen a su amor imposible por emprender una vida propia, también los habrá más débiles que no puedan abandonar su vida aunque sea una mierder, pero a mí personalmente me ha faltado que coja el toro por los cuernos y no deje que Livia lo maneje así, aunque eso le cause el despido.
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| Miedito miedito |
Olivia Middleton es lo que nosotras, lectoras de bien, podemos considerar una chica bien... ahostiable. Parece que su mayor alegría en la vida es joder la de los demás demostrando siempre su superioridad. El clasismo y la maldad los tiene innatos pero desde que vive con su hermana y su cuñado en la rica Malbourey (Gales) está de un subido que no hay quien la aguante. Bueno, corrijo, sí hay alguien que la aguanta. Jack Payton, el mozo de cuadras con complejo de santo Job que le aguanta los desplantes, las subidas de tono, la maldad suprema y todo el recopetín de virtudes que tiene esta mujer.
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| Efectivamente, se la quiere calzar |
A Livia también le salta el corazón
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| Hola, soy Richard Grandison, el progreso cuesta y mi gomina tambien |
... Livia le ve el rabo (figuradamente hablando -
-A ver, Kim, lo que todas estamos esperando, cuenta. ¿Te ha gustado el pisto?
-Pues mira, ya que lo dices, no hay nada como el pisto que hace mi madre porque...
-No, no, decimos la novela, chica, que si haces reseña es por algo.
-Pues...
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| Elizabeth Bowman y sus lectoras hablan con Kim |
¡Un momento, un momento! Me explico y luego ya si eso los pedruscos (a la cabeza no, por favor, que estoy estudiando). La novela me ha parecido bonita y fácil de leer aunque irregular. Me ha gustado que la escritora se haya atrevido con una protagonista tan sumamente mala. Pero ojo que es mala tipo Escarlata O'Hara pero mucho peor (vamos, que yo no es que le deseara los pedruscos en la cabeza pero casi). ¿Qué pasa cuando tienes alguien así que sabes que va a ser odiado? Pues que ya puedes adorar al otro protagonista o vas listo. Y es justo lo que no me ha pasado a mí. Jack Payton es un encanto, eso no lo voy a negar, pero es tan bueno y tan sufridor que parece que tiene horchata en las venas. Tiene sus momentos de ira porque, de verdad, si Livia no le saca de sus casillas es que ya es un hombre de corchopán pero luego siempre vuelve al redil. Un mñe, vamos. Es cierto que no todos van a ser hombretones que dejen a su amor imposible por emprender una vida propia, también los habrá más débiles que no puedan abandonar su vida aunque sea una mierder, pero a mí personalmente me ha faltado que coja el toro por los cuernos y no deje que Livia lo maneje así, aunque eso le cause el despido.
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| Y a Livia lo que le falta es esto |
Las escenas folletiles son pocas poquísimas pero están escritas con muy buen gusto y son poco descriptivas (lo que aquí queda estupendamente). No se pierde más tiempo del necesario en eso y me ha parecido un gran acierto. De los personajes secundarios, soy fan de Jane. Me hubiera gustado ver una historia de amor con ella de protagonista (ahí lo dejo para un futuro libro...). En cuanto al macguffin del negocio de Grandison me ha parecido que se trata de modo irregular, toma mucho protagonismo y luego casi te olvidas para volver más tarde. Se le ve la patita muy pronto y por eso esa trama para mí perdió interés pronto pero hay momentos (los de August y Mary) que me han gustado y sorprendido y eso no es fácil cuando lees así
[Qué queréis que os diga, una es hija de sus experiencias lectoras y las mías con escritoras patrias, de momento, no han sido buenas, aunque siempre intento coger el libro con la mejor de las intenciones].
Elizabeth Bowman me ha cautivado en más momentos (eeeeeeehhhh, que soy un encanto). He disfrutado de las conversaciones a mala leche entre Livia y Grandison, el lenguaje directo que usan, la rapidez con la que se expresan y esa tensión tan poco disimulada hacen que esas partes del libro sean espléndidas. En general he disfrutado mucho más del libro cuando la escritora deja de lado algunas redundancias y expresiones recargadas y nos muestra una prosa más sencilla y ágil. Creo que por eso me ha gustado más Livia que Jack, porque ella representa esa desnudez del lenguaje y él a veces llega a ser hasta cursi (sí, ya sé que no hay nada como el amor imposible para que nos salga el moñismo romántico por las orejas). Y qué final...
Una cosita más. No soy la princesa del guisante y tengo una manga que ni la M30, no voy con el ojillo a ver qué cazo pero ya sabéis cómo es esto, ves un fallo de un tipo y automáticamente te saltan todos a la cara. Me he encontrado algunos signos de puntuación y espacios mal colocados. Ya, ya sé que esto es de un pijoterismo supremo pero a veces me daba la impresión de leer una copia a la que le faltaba una última corrección. Bueno, a lo mejor a mí me han mandado la copia garrafón por haber sido tan cutre de ganarla en un sorteo.
En definitiva, Las dos caras de la luna es una novela bonita y sencilla pero que me deja la impresión de que pudo ser mucho mejor. La historia es muy original pero me parece que va a trompicones, con momentos de calidad que nos muestran lo que Elizabeth Bowman puede llegar a ser y otros en los que las ganas de escribir bonito se comen lo que nos cuenta. De todos modos es refrescante ver que se puede escribir bien romántica en español sin ser zafia ni chusca y espero que siga escribiendo enaguas cada vez más fluídas y bonitas (y que yo pueda disfrutar de su lectura).
Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...
Elizabeth Bowman me ha cautivado en más momentos (eeeeeeehhhh, que soy un encanto). He disfrutado de las conversaciones a mala leche entre Livia y Grandison, el lenguaje directo que usan, la rapidez con la que se expresan y esa tensión tan poco disimulada hacen que esas partes del libro sean espléndidas. En general he disfrutado mucho más del libro cuando la escritora deja de lado algunas redundancias y expresiones recargadas y nos muestra una prosa más sencilla y ágil. Creo que por eso me ha gustado más Livia que Jack, porque ella representa esa desnudez del lenguaje y él a veces llega a ser hasta cursi (sí, ya sé que no hay nada como el amor imposible para que nos salga el moñismo romántico por las orejas). Y qué final...
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| Que no son nervios, eh, que es manicura... |
Una cosita más. No soy la princesa del guisante y tengo una manga que ni la M30, no voy con el ojillo a ver qué cazo pero ya sabéis cómo es esto, ves un fallo de un tipo y automáticamente te saltan todos a la cara. Me he encontrado algunos signos de puntuación y espacios mal colocados. Ya, ya sé que esto es de un pijoterismo supremo pero a veces me daba la impresión de leer una copia a la que le faltaba una última corrección. Bueno, a lo mejor a mí me han mandado la copia garrafón por haber sido tan cutre de ganarla en un sorteo.
En definitiva, Las dos caras de la luna es una novela bonita y sencilla pero que me deja la impresión de que pudo ser mucho mejor. La historia es muy original pero me parece que va a trompicones, con momentos de calidad que nos muestran lo que Elizabeth Bowman puede llegar a ser y otros en los que las ganas de escribir bonito se comen lo que nos cuenta. De todos modos es refrescante ver que se puede escribir bien romántica en español sin ser zafia ni chusca y espero que siga escribiendo enaguas cada vez más fluídas y bonitas (y que yo pueda disfrutar de su lectura).
Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...
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| Jack, si sacas tu genio te enseño la cara oculta de mi luna |










