Cuando Bree se instala cerca del lago de Pelión, Maine, espera contra toda esperanza que ese sea el lugar donde finalmente encuentre la paz que busca desesperadamente. En su primer día allí se encuentra con Archer Hale, un hombre aislado que guarda en su interior su propio dolor secreto.La voz de Archer es la historia de una mujer encadenada a la memoria de una noche horrible y del hombre cuyo amor es la llave de su libertad. Es la historia de un hombre silencioso que vive con una herida lacerante y la mujer que le ayuda a encontrar su voz. Es la historia de sufrimiento, del destino y del poder transformador del amor.
Esta novela había creado en mí un cierto interés por todo lo que veía por las redes, sobre todo porque todas las lectoras andaban enamoradas del protagonista ya que es tierno, adorable, especial, distinto, AMOR y con una parte traumática de las que me gustan (léase Ian Mackenzie o Samuel Gerard, nada de Greys, Calebs y compañía). Además me interesaba lo de estar dedicado a Sagitario por razones personales (también tiene guasa que el prota lo sea y no pueda comunicarse, con lo bocas que somos, ejem...)
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| A punto de soltar una flecha metepatas |
¿Qué vamos a encontrar en esta historia? Mucho cuquismo, protagonista masculino entrañable, protagonista femenina decidida sin pichotismos, malos malísimos que quieren fastidiar, algún aderezo de drama, historia de superación gracias al amor y un happy end. Todo perfecto para que guste y te deje con los ojos haciendo chiribitas, ¿no? Pues aquí estoy yo para venir a fastidiar un poco con todo el dolor de mi corazón.
Como soy más rara que un perro verde, puedo poner cara de ajo leyendo libros como Yo antes de ti mientras que me emociono hasta las lágrimas con cosas que no imaginaríais, por lo que ahora me siento la peor persona del mundo por no estar totally in love con este libro. Los sagitario tenemos esta naturaleza dual: lo mismo somos unos animales soltando coces que unos seres humanos de lo más elevado. Y dicho esto, entremos en el asunto, que después seguiré con lo mío.
Tras un capítulo inicial que ya quiere dejarnos claro que hay niebla bien espesa en el pasado de Archer, conoceremos a una chica, Bree, que llega a Pelion (alusión al monte Pelión, hogar de los centauros y del mítico Quirón, origen de la constelación de Sagitario), un pueblecito apartado de Maine, huyendo de un pasado traumático reciente. Nada más llegar, todo va sobre ruedas: se instala, encuentra curro, se echa amigas, tanto la vecina mayor como dos cabras locas más de su edad, conoce a un poli macizo... perfecto. Lo único que perturba su paz son los recuerdos constantes que tiene sobre lo que le pasó antes. Un día se tropieza por casualidad con un tipo extraño, lleno de pelos y barbas que no habla, sólo la mira raro, mientras ella mete la pata y no para de darle a la sinhueso (aquí la sagitario parecía ella). Y entonces siente "la conexión" que le hace interesarse por saber quién es.
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| Debajo de los pelos hay un tiazo, ojo cuidao |
Así descubrimos que es Archer Hale, el chico raruno del pueblo que dicen que es sordomudo tras sufrir un accidente en el que murieron sus padres y su tío. Vive solo desde que su otro tío, un conspiranoico, falleció meses atrás, pero nunca se ha relacionado con nadie desde los siete años precisamente por el carácter de su familiar. Un poco WTF, la verdad (¿los servicios sociales en EEUU no hacen nada en estos casos?). A mí Archer me ha recordado mucho a Eduardo Manostijeras por su inocencia sin dobleces, el no saber cómo relacionarse con la gente, a lo que se suma su incapacidad para hablar (pero no para oír). Cuando Bree lo saca de su aislamiento un tanto voluntario y le quieta las pelambreras (descubriendo que es guapísimo), empieza a despertar interés en los demás. Y es que nadie antes se había preocupado por él hasta que ella llega a Pelion y lo revela para los vecinos del pueblo. Aunque no todos estarán tan encantados con el asunto, porque hay un pisto en el pasado de Archer que está sin resolver.
Visto así, esta historia es como un cuento contemporáneo, con bruja malísima y esbirro incluido que tratan de arruinar la felicidad de una pareja cuyo destino era conocerse para aliviar sus heridas mutuamente. Es de agradecer que aquí no haya castigos ni sumisiones para que Bree saque de su mundo a Archer. Alabada sea Mia Sheridan por hacer gente con algo de sentido común a la hora de solucionar sus mierdeos.
Y ahora entro en lo que dejé a medias al principio. A ver cómo lo hago para que nadie me tire piedras ni me mande al guano o me declare persona non grata en el Sistema Solar y toda la Vía Láctea. De entrada diré que no soy experta en New Adult. No quiere esto decir que lo sea en otros subgéneros dentro de la romántica, pero sí que he leído más de highlanders y de enaguas que de contemporánea en general, así que de las otras creo que puedo opinar con un poco de más conocimiento. Que no es tampoco la verdad suprema ni mucho menos, ya que los gustos personales son muy distintos, de modo que lo que a mí me encanta a otra le puede parecer un truñaco. Y esto lo digo porque no sé si esta novela, en su propio género NA, sería merecedora de 5 Gandys o no. Posiblemente sí por todas las alabanzas que he leído y que la hacen perfecta para lo que hay que esperar de una historia de este tipo. Para mí, en un sentido general, sin meterme en que sea una maravilla o no de la NA, no es para darle el máximo de puntuación. Entretiene, engancha, pero no me ha entusiasmado ni sorprendido nada de lo que he leído. A lo mejor, queridas lectoras, os choca esto viendo los Gandys que he concedido a otras novelas, y he llegado a la conclusión de que lo más probable es que no tengo feeling con el New Adult. Que lo mismo me pones esto tal cual pero en el siglo XIX y se me caen las enaguas al suelo de gusto, quién sabe, aunque tampoco me enamora todo que lo que sean señores con levita. La he leído simplemente porque una siempre está dispuesta a vivir una historia romántica si tiene oportunidad y, si oye maravillas de algo, ¿por qué no probar? ¿Quién no haría lo mismo? Dicho esto, voy a analizar por separado dos cosas en mi última parte de la reseña: la historia y cómo nos la cuentan, que no son lo mismo. Sabemos que puede ocurrir que una buena historia de base se convierta en un desastre por el estilo y al contrario.
Qué tenemos de bueno y de malo en la historia. Bueno: un protagonista que te va a enamorar sí o sí porque es un ser diferente, inocente y sin maldad, que no se ha relacionado con nadie cuerdo desde los siete años, y que arrastra un pasado traumático que, gracias a Dios, no lo ha vuelto un sadomasoquista ni un insoportable, sino un muchacho inseguro que cree que es culpable de lo que le pasó a su familia y tiene que encontrar su propia voz en el mundo, haciéndolo de la mano de Bree y siendo finalmente un libre e independiente tras una búsqueda de sí mismo (aunque hay cierta decisión de Archer que no me pareció bien desarrollada). Él es tan perfecto para la historia que es imposible sacarle defecto y así es difícil ponerle un "pero", es que ni uno. Ella, por su parte, es una chica optimista dentro de las desgracias pasadas, con un toque de inseguridad que no se soluciona sometiéndose a un machote rico, celoso y coñazo hasta decir basta. Malo: cosillas algo trilladas y que suenan a déjà vu (pero qué no está trillado en todos los géneros...); la pertinencia de que ella, oh casualidad, conozca el lenguaje para sordos (en algunos momentos innecesario para mi gusto) y sean almas "demasiado gemelas"; que se diga tanto que Archer está bueno, cuando lo que enamora de él es su personalidad (a mí me hubiera conquistado igualmente aunque hubiera sido un chico más normal y sin tanta tableta de chocolate); la rapidez con que pasa todo y que hace que sea poco creíble que una persona con tanta carga detrás se recupere en un tiempo récord; la insistencia de Bree en pensar en Archer como "mi chico mudo", con lo que está haciendo hincapié en la discapacidad de Archer cuando precisamente debería ser Bree quien la obviara más que nadie; y, por último (y ahora es cuando me matáis y colgáis mi cadáver para que se lo coman los buitres) me han sobrado escenas de sexo. Sí, lo siento. Está bien que vayan poco a poco y que se explique cómo él descubre ciertas cosas, hasta es pertinente y necesario (besar, el sexo oral, por ejemplo), pero otras veces no aportaba nada a la historia y la descripción era bastante normaleja.
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| ¡Es mi reseña y meto todo el rollo que me da la gana, hombre ya! |
Qué tenemos de bueno y de malo en la historia. Bueno: un protagonista que te va a enamorar sí o sí porque es un ser diferente, inocente y sin maldad, que no se ha relacionado con nadie cuerdo desde los siete años, y que arrastra un pasado traumático que, gracias a Dios, no lo ha vuelto un sadomasoquista ni un insoportable, sino un muchacho inseguro que cree que es culpable de lo que le pasó a su familia y tiene que encontrar su propia voz en el mundo, haciéndolo de la mano de Bree y siendo finalmente un libre e independiente tras una búsqueda de sí mismo (aunque hay cierta decisión de Archer que no me pareció bien desarrollada). Él es tan perfecto para la historia que es imposible sacarle defecto y así es difícil ponerle un "pero", es que ni uno. Ella, por su parte, es una chica optimista dentro de las desgracias pasadas, con un toque de inseguridad que no se soluciona sometiéndose a un machote rico, celoso y coñazo hasta decir basta. Malo: cosillas algo trilladas y que suenan a déjà vu (pero qué no está trillado en todos los géneros...); la pertinencia de que ella, oh casualidad, conozca el lenguaje para sordos (en algunos momentos innecesario para mi gusto) y sean almas "demasiado gemelas"; que se diga tanto que Archer está bueno, cuando lo que enamora de él es su personalidad (a mí me hubiera conquistado igualmente aunque hubiera sido un chico más normal y sin tanta tableta de chocolate); la rapidez con que pasa todo y que hace que sea poco creíble que una persona con tanta carga detrás se recupere en un tiempo récord; la insistencia de Bree en pensar en Archer como "mi chico mudo", con lo que está haciendo hincapié en la discapacidad de Archer cuando precisamente debería ser Bree quien la obviara más que nadie; y, por último (y ahora es cuando me matáis y colgáis mi cadáver para que se lo coman los buitres) me han sobrado escenas de sexo. Sí, lo siento. Está bien que vayan poco a poco y que se explique cómo él descubre ciertas cosas, hasta es pertinente y necesario (besar, el sexo oral, por ejemplo), pero otras veces no aportaba nada a la historia y la descripción era bastante normaleja.
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| ¿Todavía no lo sabes a estas alturas, querido? |
Qué tenemos de bueno y malo en el estilo. Algo que es su mayor virtud se convierte por momentos en su mayor defecto: siendo ligerita de leer, con una narración fluida y agradable, a veces es algo plana y otras repetitiva. No tenemos necesidad de que nos digan qué se pone Bree o cómo se peina si no es relevante (la mayoría de las veces no lo es), ni cada vez que llega a casa de Archer decirnos que apoya la bici en la valla y suelta a su perra para que vaya a jugar con la de Archer y sus cachorros. Tontunas, diréis, pero no puedo evitar ser algo puñetera con esas cosas. El ritmo es un poco desigual, unas veces lento y otra mete un poco de acelerón, sobre todo al final.
Resumiendo: que no es la perfección ni la novela romántica absoluta y definitiva que yo esperaba ni tampoco la cosa más mala del mundo como he llegado a ver por ahí. Sí que tiene ese tufillo a teleflín (como la de Jojo Moyes) y hasta a Oscar al mejor actor en plan Belinda si lo hacen película. Se agradece al menos que no sea una de esas engañifas lacrimógenas que te hacen estar viendo unicornios rosas al principio y que termina con un guantazo para que digamos que qué buena es porque acaba como el culo. En ese sentido es honesta y no hay grandísimos momentos de tensión en los que esperas una patada en la entrepierna de la que no te vas a recuperar jamás. Dentro de su sencillez, es una historia de amor bonita, redonda en su estilo y con unos personajes que no terminas aborreciendo por pasarse de intensos, mñés o demasiado relamidos, aunque Archer casi roza una perfección que lo convierte rápidamente en un chico que se hace querer y así el triunfo entre las lectoras es seguro, claro. No seré yo quien lo odie ni mucho menos porque es imposible hacerlo. Pero a mí, queridas, en la ficción me gustan con un punto más de malote con corazón de oro (pero sin mierdeos ni intensidades exageradas, eh). Eso ya va en querencias. Para concluir, y teniendo en cuenta que esta novela la van a leer muchas chicas veinteañeras, mejor que sean Archer y Bree los que sirvan de referencia para ellas en cuanto a qué es el amor y qué puede conseguir, y no los Greys y Pseudogreys que pululan por ahí y que a mí me horroriza ver cómo son devorados por adolescentes que terminan creyéndose esas peligrosas mentiras.
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| Es demasiado fácil de querer, eso es todo |
Ah, y un apunte para Mia Sheridan. Eso que dice la amiga de Bree sobre Archer, lo de que es verlo y querer abrazarlo y luego lamerlo de arriba abajo, tiene un nombre y es creación haggardiana: ADORAFOLLABLE.
Por todo esto, obtiene en nuestro Gandymetro...
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| Tres y medio si no te afeitas, Archer |












