lunes, 16 de febrero de 2015

La novia cautiva, Johanna Lindsey


Las estrellas brillan en la noche del desierto, todo es perfecto para el amor… Sin embargo, el terror acecha a Christina Wakefield. Para huir de las garras del temible Philip Caxton, había insistido -en un acto caprichoso y temerario- en acompañar a su hermano John desde Londres hasta El Cairo. Ahora es prisionera de un desconocido, Abu, que la ha raptado llevándola a galope tendido sobre su veloz caballo hasta un campamento escondido...


Año 1977. Una joven ama de casa llamada Johanna Lindsey se queda de madrugada viendo un clásico del cine mudo, El hijo del Caid. Abrumada por la sensualidad y sexualidad de Rodolfo Valentino y por el argumento de la película, decide que va a dejar de cocinar pancakes y se va a dedicar a escribir calorradas como la que acaba de visionar. Ahora bien, la inspiración no llega fácilmente. Como buena hija de su tiempo, decide invocar a las musas usando una cosa muy de moda, el cannabis. ¡Y así nació el Club del Porro, queridas! 

OMG, qué rico está esto... ¡Venga, a perpetrar! 

Hoy traemos aquí la que fue la novela inaugural de tan insigne institución: La novia cautiva. Decidí leerla para el Reto Lector de La Bibliotecaria Circunstancial y madre mía, qué disparate. ¿Pero qué gustos había en los años setenta en cuanto a novela romántica e histórica? ¿Cómo semejante argumento pudo ser un pelotazo literario? Oh, wait, lo mismo nos echarán en cara nuestras hijas cuando lean a la James, por ejemplo... La historia se repite, claro. Cada generación tiene su mierder exitoso y a la de hace cuarenta años le tocó la Lindsey y sus comienzos.

Las futuras generaciones flipando

Y preguntaréis el porqué de tanta indignación. Por muchas razones. Digamos que la historia comienza bien: jovencita de alta sociedad inglesa, rebelde, de espíritu libre e independiente y ya casadera conoce a señor orgulloso, pagado de sí mismo, que la ve y se la quiere comer viva allí mismo. Ella lo odia desde el minuto 1, en plan Elizabeth Bennet al Darcy, no lo aguanta ni en pintura, pero él traza un plan para conquistarla, porque  toma todo lo que quiere y nada ni nadie se le resiste. Hasta ahí todo normal, nada nuevo bajo el sol, eso es verdad, pero bien planteado hubiera podido dar lugar a algo interesante. Entonces empieza el festival: un rapto, un lugar exótico de costumbres algo bárbaras y un protagonista que resulta ser medio árabe y va a someter a la rebelde amada a base de trocotró y algún palo en el culo. Coñio, ¡¡si esto parece el Grey pero sin contrato de por medio!!

Johanna, esto es un aviso

Se insiste mucho en que hay amor de por medio, que descubren que se aman. ¿¿¿Pero WTF??? Aquí lo que hay son dos cosas que poco tiene que ver con el amor. Por parte de él, encaprichamiento de tirarse a la virginal jovencita (que, ojo, ella tiene apenas dieciocho y él treinta y cuatro) y convencerla de que en realidad está deseando que le arrime cebolleta y reconozca que disfruta con ello. En cuanto a ella, lo que sufre es un claro Síndrome de Estocolmo. Se pasa media novela, qué digo media, casi toda la novela diciendo que lo odia, pero en el momento en que le suelta un besarraco, le sujeta los brazos, le rompe la ropa y le dice que no la va a violar, que lo está deseando, se le pasa el odio y al tema. Tras el sexo, a llorar porque su cuerpo la traiciona ante el goce que el secuestrador le da. Siempre se jura que no va a volver a caer, pero no tiene ni pizca de voluntad esta chica. No daba crédito, en serio. 


Christina antes de un polvete
Christina durante un polvete
Christina después de un polvete

Mira lo que te digo, Johanna: no sé qué coñio tenías en esa mente retorcida, pero esto es un truño como la copa de un pino. Todo típico y tópico, intriga y chicha poca (los malentendidos son de lo peor), chica protagonista que empieza bien y termina siendo una tontalpijo y una Pichote, que se cree que el follisqueo a la fuerza y que te dé gustirrinín es amor, maduro machote que no hay quien lo aguante... ¡Venga ya! Querida, no nos pones en antecedentes, no hay tensión sexual no resuelta, a la altura del 24% de la novela ya habían desflorado a Christina y no de la manera más bonita ni original (y mira que primeros polvetes raros hemos leído unos cuantos, véase Sombra y Estrella, pero nada que ver) y tampoco es que los que describes sean una maravilla. Mucha cosa en off, poca gracia para narrar las escenas de sexo. Conclusión: esto te pondrá perraca a ti, porque lo que es a mí me ha dejado más fría que el Grey, que ya es decir. Ésta no te la perdono, Johanna. Lo de Una dulce enemistad tenía su punto (momento picnic y comida de tetamen), La mujer del guerrero su gracia e ironía, ¿pero esto? Esto es una mierda, así de claro. Ya pueden ser los Malory muy buenos para que te vuelva a dirigir la palabra.


You are right

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...


Te mereces un Antigandy, pero hay entender que esto es de 1977

12 comentarios:

  1. Vaya así es como nació el Club del porro?! Interesante =D
    Me parece a mi que a la tía le gustaba demasiado el trocotró y le daba vergüenza reconocerlo, juas, juas.
    De momento los que leí de la Lindsey me gustaron unos un poco más yo otros menos.
    Ostras, estás realmente indignada, creo que será mejor que Johanna y tú os deis un tiempo ;P Pero bueno hay que tener en cuenta que es de 1977 y que las drogas son muuuy malas para escribir XDDDDD

    ღBesinosღ

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  2. "lo mismo nos echarán en cara nuestras hijas cuando lean a la James, por ejemplo..."
    "Coñio, ¡¡si esto parece el Grey pero sin contrato de por medio!!"

    esto te pondrá perraca a ti, porque lo que es a mí me ha dejado más fría que el Grey, que ya es decir.

    ¡¡Que no falte!!!! xDDDDDDD Qué harías tú sin mi amado Fifty jajajajajajaja ;)

    A la Lindsey la voy a tener que desterrar de mi estantería de TBR porque no da una xDDDD Eso de que sea miembro fundador del Club del porro no me motiva lo más mínimo. Y que además acabes medio piropeando a Fifty al compararlos me desanima aún más xDDD

    Gracias por la reseña querida, a pesar de no añadirlo a mis lecturas me he reído un rato jajajaja
    :-*****

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  3. Jajajaja ¡¡¡¡Que Viva el Club del Porro!!!
    Vamos no toco ese libro ni con un palooooooooo

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  4. La verdad es que estuve tentada de quitar las referencias al Grey, pero ya me salen solas y no sería una reseña de las mías, jajaja.

    Este libro es un disparate, aquí se viola y punto. Que no me cuenten cuentos. Con todo y con eso, tengo en mente leer "Tierna y rebelde", a ver qué tal... "Una dulce enemistad" no me desagradó tanto, pero esto es un despropósito, se mire por donde se mire.

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  5. Polvos en off!??!?!??!?!? Pero wtf!!!! La Lindsey es una pornófila de pro, por lo que se ve, que se adapta perfectamente a eso de que tú no sabes que lo quieres, chara, pero una vez que catas boa y te llega hasta el cerebro, se te cambia el modo de pensar y ancha es Castilla y mi vagina. No dudo de que lo mejor de esta novela tuvo que ser verte la cara mientras la leías, jijijijiji.
    Maravillosa reseña.
    Besotes!

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  6. Oyyy hasta Gandi tiene cara de sentir vergüenza ajena por la Lindsey.
    Este tema de secuestro y violación que debe estar muy mal, pero se siente bien y que a lo mejor hasta me enamoro, es un clásico de los 70s. Lo peor de todo es que esta porqueria se difundía tanto por escrito como por culebrón de las dos de la tarde.
    Menos mal que te lo tomas con tan buen humor y me haces reír de paso, porque si hubiese sido yo, ya estaba empaquetando caca de gato en el papel de la novela y escribiendo la dirección de la Lindsey en la etiqueta.
    Gracias por la reseña, linda.

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  7. Pero, ¿quién os manda hacer arqueología romántica?
    En aquella época de la Vieja Escuela la violación era parte del cortejo. No se llamaban bodice rippers gratuitamente...
    Incluso hay quien lo intenta suavizar y justificar llamándolo "seducción forzada" (véase Jayne Ann Krentz, pero bueno, lo dijo en 1992, igual ahora piensa de otra manera...)
    Pues nada, ya sabéis, a seguir con El árabe de E. M. Hull, que es clavadita a esta, pero se publicó en 1919; La llama y la flor de Woodiwiss, La amante cautiva de Shirlee Busbee...
    Estas cositas también hay que leerlas para entender por qué se tiene cierta imagen de la novela romántica.

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  8. No es casualidad que cite "El hijo del Caid", porque ahí hay violación y conquista, todo en uno, y es de principios del XX, como "El árabe" que citas. Qué cosas, ¿verdad? Cuánto daño han hecho estas historias a la novela romántica como bien dices... Yo misma era reacia por todas estas cosas hasta que he descubierto maravillas como las de Laura Kinsale. Gracias por tu experto comentario :)

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    Respuestas
    1. Es que El hijo del caíd es la secuela que Valentino (Rodolfo, no el del "todo al rojo") rodó de El caíd. Las dos películas se basan en sendos libros de E. M. Hull, que yo creo que fue la primera superventas mundial en el género de la novela romántica.
      Por cierto, me encanta lo de "experto", gracias. Sólo me gustaría que la gente que lee romántica no tuviera que tragarse cientos de pestiños de ayer y hoy que hay por ahí.
      Ah, Kinsale. Es que Kinsale es otra cosa, otro mundo, otra liga. Es awesome. Si escribiera cualquier otro género estoy segura que se anunciaría en los periódicos cada nuevo libro.

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    2. Vi las dos, pero recordaba más la del hijo :) Laura Kinsale es caviar!

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  9. La realmente cañera era Patricia Matthews... Johanna solo era una aprendiza.
    Me ha gustado lo de "arqueología romántica", jajaja... ¿Queréis hacer un estudio más profundo?

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    1. Uf, acabo de hacer un poco de arqueología con la Matthews y vaya tela... A mí déjame con las Kinsales y las Kleypas, por favor!!!

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