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martes, 9 de septiembre de 2025

Inolvidable (Lord Stourton) (Caballeros disolutos 5), José de la Rosa


Londres, 1812. Clarise Devereux, la única hija del vizconde de Audley, espera ansiosa su boda con lord Mowbray, un hombre al que cree amar profundamente. Pero sus sueños se desmoronan cuando su padre rompe el compromiso y la entrega a Connor Nevill, el enigmático conde de Stourton.
Connor ha regresado de América con riquezas incalculables y un secreto que le pesa más que el oro que ha traído. Aunque el pasado entre ellos está lleno de promesas rotas y traiciones, ahora tiene un plan... y Clarise es la clave.
En medio de intrigas y resentimientos, Clarise y Connor descubrirán que detrás del odio puede esconderse una pasión incontrolable. Mientras se desvelan los oscuros secretos de sus familias, se enfrentarán a sentimientos que jamás imaginaron experimentar.
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Cerramos esta serie de Regencia Hacendado con un libro olvidable (chistaco). Yo creo que ni el autor se lo ha leído, porque las promociones son pa mear y no echar gota. Hay una en forma de vídeo en la que habla de no sé qué problema que hubo con la muselina en esa época por el bloqueo napoleónico al mercado inglés y que, según el propio escritor, en el libro aparece. Pues que me diga dónde, porque yo no lo he visto. Además, peca de lo que pecan las otras, la falta de revisión, a ver qué os creíais. Os dejo un surtido variado, que se que os gusta:

Y los "buen" que me dejo

Aquí casi me da un derrame

Ganas de encasquetarle al escritor un diccionario en la cabeza


En fin, tontadas aparte, la trama es, de nuevo, un megafail pero del tamaño de la abadía de Westminster. Se supone que es un -vaya por Dior- enemies to lovers pero en esta ocasión se conocen de antes, porque tienen un pasado juntos. Uy, algo distinto, qué bienNO.

Me va la marcha, lo reconozco

JAJAJAJAJA, es que me meo, no sale prácticamente nada de eso. A mí me gustan los libros de segundas oportunidades, unos más (Acuerdos privados, una maravilla) y otros bastante menos (La antigua magia, Kleypas fumándose un porro); pero bueno, que eso de que los protas hayan tenido algo antes y deban recuperarlo mola. Pero mola cuando se hace bien, que no es el caso para nada.



Tenemos a Clarise, cuya familia está de capa caída y por eso su padre rompe el compromiso que tenía con su amado Peter Mowbray, el caballero perfecto, para entregarla a Connor Nevill, conde de Stourton, el único que puede lidiar con las deudas de su futuro suegro,  y que ha regresado de América rico después de tres años allí. Pues bien: ella odia al tipo no sabemos por qué; él la odia a ella y tampoco sabemos la razón. ¿Creéis que nos vamos a ir enterando poco a poco de lo que vivieron en el pasado y hace que en el presente tengan tantos recelos? Para nada. Yo esperaba al menos algún tipo de flashback (hay apenas a un recuerdo por parte de Connor de cómo la conoció y ya), que se fueran contando qué circunstancias llevaron a que ahora se traten como la mierda, todo el día soltándose desaires y diciendo "Eres odioso, te detesto" y lindezas semejantes. 

Qué hartazón

Que, ojo cuidao, el tipo es un insoportable que se la lleva del Londres bridgertoniano a no sé qué finca para tenerla ahí encerrada y, lo mejor, dejarla con las ganas de follar como castigo por lo que le hizo hace tres años. ¿PERO QUÉ COÑIO LE HIZO? No tenemos ni idea. Y ella enseguida sintiendo esos ardores entre las piernas a pesar de que no puede soportarlo. Que no me lo creo. Un tío que no aguantas, que te repele, no te pone perra así como así. Ah, nos dirá el autor, claro, pero hubo fuego entre ellos antes y eso siempre deja rescoldos. ¿PERO QUÉ HUBO? De nuevo, ni puñetera idea. Así no te puedes creer que regrese "la antigua magia", que diría la otra. 

Esto no lo arregla ni Juan Tamariz


Al 87% del libro seguimos sin saber por qué pasaron del amor al odio (entre tanto, algún casquete echan -dos, menos mal- y luego no se hablan, debe ser una situación muy cómoda sí, sobre todo recién acabada la faena). Y dejo muestra de que hasta ellos se preguntan qué ocurrió y por qué no se comunican, que manda coj...




Queridas, después de mucho odio, desprecio, atracción que no debería ser (a mí me ha sonado viejunísimo el que ella no soporte al tipo y se sienta hasta humillada por él, pero es verlo y calentarse), cuando ya al final del todo se cuenta EL PORQUÉ del rencor entre ambos, os juro que no daba crédito, Otro pedazo de pollada que compite con la de Inalcanzable. Lo peor es que, como no tiene ni pies ni cabeza, si se hubieran hecho flashbacks al autor se le habría caído toda la intriga de ese pasado en el que estuvieron enamorados. Es un supuesto malentendido entre ambos y perpetrado por un tercero que no se sostiene por ningún lado. Y luego que él se vaya a América y venga con una oscura historia que... en fin, un despropósito. 



Como conclusión al conjunto de las cinco novelas, decir las cosas positivas y las negativas.

Positivas:
-Novelas cortas, la última la que más (menos mal) y con capítulos más cortos todavía para que no te dé la sensación de que no avanzas en la trama.
-Las portadas de la segunda y cuarta entregas, sobre todo de la segunda, porque de verdad que el maromo está bueno, eso se lo tengo que reconocer. Lo que haya dentro ya es harina de otro costal.
 
Negativas:
-Promoción vendehumos a tope: por los argumentos, la supuesta actitud disoluta de los protagonistas masculinos, la tontería del Londres de los Bridgerton, que podría ser el Londres de los Smith, los Martin, los Matthews o los Roper ya puestos...
-Que sean autoconclusivas: podría haber creado una serie de tipos que fueran amigos, auténticos sinvergüenzas que terminaran bajo el influjo de una buena prota femenina, no sé. 
-Es todo repetitivo en cuanto al cliché enemies to lovers.
-Los personajes inconsistentes y con una evolución que no hay quien se la trague.
-La gran mentira de que los protagonistas masculinos sean todos unos crápulas, sobre todo el último, que es todo lo contrario.
-Las portadas de las otras tres entregas. No me creo yo que esos chichipanes calabeceros tengan pelos en el pechote.
-La ortografía, la falta de revisión, las erratas, las repeticiones, el liarse hasta con sus propios personajes (le ocurre en esta entrega y en otra. Y en más libros que no son de esta serie, según he leído).

Ah, y el autor amenaza al final de este libro añadiendo de regalo el primer capítulo de una nueva serie con "rudos escoceses en... ¡el Londres de los Bridgerton!"(EDITO: a fecha de publicación de esta reseña, ya lleva tres de esa saga en el mercado). 

Inasequible (al desaliento)


Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Connor, ya me he olvidado de ti

Esto para la serie y, sobre todo, para la edición/corrección


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martes, 5 de noviembre de 2024

Inevitable (Lord Pengwern) (Caballeros disolutos 3), José de la Rosa


1812. Gabrielle se enfrenta a una desgarradora realidad: necesita desesperadamente un trabajo para mantener a sus dos hermanos pequeños o los tres perecerán de hambre en las calles de Londres.
Cuando se entera de que el vizconde de Pengwern, Timothy Clifford, busca para sus hijos una institutriz con o sin experiencia, no cabe en sí de gozo, aunque le extraña que un caballero tan reputado no haya contratado a las mejores.
Solo cuando llega a Harewood Abbey, la mansión campestre de los Pengwern, y se enfrenta al terrible mal humor del vizconde, comprende que todos los que se le acercan huyen despavoridos ante su falta de modales y de decoro.
Lo que empieza siendo el peor de los encontronazos ante un hombre que se ve incapaz de soportar, se va transformando en algo tierno mientras Gabrielle comprende las heridas que han transformado el carácter de Timothy y él descubre la mujer deslumbrante que se esconde tras la institutriz de sus hijos.
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(NOTA: no os creáis lo que pone en el último párrafo de la sinopsis, de ternura nada)
Sí, queridas, he vuelto a caer en una lectura de esta serie tras zamparme Blackwater, dos de Nuria Llop (uno de ellos reseñado aquí) y Tuya hasta el amanecer. Hay que ver cómo después de leer el de Teresa Medeiros, un libro como Inevitable se cae por todos lados. Es que no hay color, por favor. Estamos otra vez ante un enemies to lovers (qué aburrimiento ya) mal llevado como en las anteriores entregas. De verdad, para hacer esto hay que saber construir muy bien tanto a los personajes como el desarrollo de toda la historia. Porque lo que no puede ser es que no sepamos ni qué edad tiene el protagonista ni en qué momento ni por qué sienten algo el uno por el otro mientras se odian. Aparece todo de repente para variar, como siempre pasa en las novelas de esta serie.

Tan mal creo que pocos lo han hecho

Una cosa voy a decir antes de meterme en faena: venderte estos libros diciendo (además de lo de los Bridgerton, uf) que sus protas masculinos son "arrogantes, desalmados y lujuriosos" (sic) y que luego ni una cosa ni otra, es otra engañifa. Porque el hecho de que el maromo de esta novela busque gresca con unos campesinos, beba en su casa (¿pero hay noble palote que no empine el codo?), tenga una amante (lo mismo digo, ¿hay alguno que no tenga churri o churris?) o le pegue un puñetazo a otro en su club no me parece a mí que sea para ir vendiéndolo como el colmo de los depravados. 

La actitud disoluta de estos señores es invisible

En fin, pasemos a la historia. Dice el autor en una nota final que es su humilde homenaje a Jane Eyre, cosa que he visto yo desde que he empezado con el rollo de la institutriz y el señor supuestamente atormentado. Al menos sabe que él no está a la altura del clásico, cosa que le honra, pero podría haber escrito algo mucho mejor. Hay novelas que toman como referencia la inmortal obra de Charlotte Brönte y hacen maravillas, como es el caso de Rebecca de Daphne du Maurier. 

Una señora Danvers que quemara todo le daba yo a esta novela

Hasta ahí (institutriz y amo con pasado traumático) el parecido, porque la protagonista, Gabrielle Langley, ni tiene una infancia desgraciada ni pasa por el orfanato que le haría forjar su carácter. Simplemente se queda huérfana de padre (de madre ya lo era) a los veinte años con dos medio hermanos pequeños a su cargo y sin un duro, por lo que tiene que buscarse la vida. Y encuentra la solución en un anuncio para ser institutriz sin necesidad de referencias. Allá que se planta, pero antes tiene en el camino un encuentro con un tipo desagradable que, oh, sorpresaNO, será su amo, Timothy Clifford, Lord Pengwern (apellido más feo no había seguramente). ¿Os suena?


Vale, esto puede ser muy típico pero bien llevado resultar gracioso. PUES NO. Gabrielle es una Mary Sue de manual: cae bien a todos, es una ñoña y le salen las cosas casi siempre bien. Apenas tiene que batallar con los hijos de Lord Pengwern, unos supuestos salvajes que no saben lo que es la educación, y nada más llegar ya los tiene en su bolsillo. Ninguna trastada gorda contra ella de por medio. ¡Ni los Von Trapp son tan moñas!

¡Ni un mísera rana para darle la bienvenida!

Los diálogos entre Gabrielle y Timothy son un mñé total. Se dicen de todo pero sin gracia, me parecen unos encontronazos que diría hasta desagradables. Con Tuya hasta el amanecer llegué a soltar alguna carcajada ante lo que se decían, verbigracia:

Gabriel: -Aunque no es del todo perfecta -añadió señalando hacia la silla-. Ronca mientras duerme.
Samantha: -Y a usted se le cae la baba -replicó atreviéndose a tocarle un instante la esquina de la boca.

Este intercambio de frases me pareció algo fresco, divertido, que dice mucho de los protagonistas y su relación. Si nos vamos a la fuente de la que bebe Inevitable, ahí tenemos a Rochester preguntándole a Jane si cree que es guapo y ella soltando un no sin pensarlo dos veces. ¡O llamándola bruja! Así sí, pero aquí no le he visto tira y afloja ingenioso por ningún lado. Que ella sea una contestona a veces no la hace ingeniosa, y que el le diga exabruptos no lo hace un tipo atormentado pero con corazón de oro, no sé si me explico.

Te explicas divinamente, Cassie (Rochester says)

Él es, por decirlo suave, insoportable (así hubiera yo titulado la novela: INSOPORTABLE). Se supone que porque su mujer, de la que estaba muy enamorado (mñé), falleció hacía cinco años (insisto: ¿qué edad tiene este tío?) y por ello es un amargado que sólo busca pelea, no se habla con los vecinos y deja a sus hijos hacer gamberradas. No se profundiza para nada en su psicología, tenemos que asumir que es así porque no ha superado el luto (no sé qué luto, la sombra de su mujer fallecida no está por ningún lado). Pero él no lo dice, lo sabemos porque alguien lo comenta. No vemos el conflicto interior en él por seguir recordando a su mujer y sentirse atraído por la institutriz. Tampoco hablan de manera tranquila entre ellos, sólo se pelean o están en tensión, no se va forjando una amistad que pueda derivar en algo más, no hay evolución. Lo más gracioso es que para Timothy lo normal es que, cuando una mujer le importa, le da por pelearse con ella. De patio de colegio todo. 


El amor de Gabrielle tampoco lo entiendo. Imaginad el panorama: lo conoce por accidente y piensa que es un odioso maleducado. Se ven en la casa cuando llega, él la trata fatal dándole instrucciones sobre su cometido y ya nunca se tropiezan más hasta un mes después. Pues ojo cuidao que ella, con sólo esos dos momentos en los que él es un mierdas y tras cuatro semanas sin encontrarse con él y sentir alivio por ello (cito textualmente) "de vez en cuando, se descubría pensando en él de una manera que incluso a ella le turbaba". O sea, cruzan dos frases cargadas de un tono insultante y está enamorada. Porque, atención, casi inmediatamente después de esa frase, ella oye al amo hablar con una mujer y le escuece el estómago. Celos, MADRE DEL AMOR HERMOSO. En mi vida he leído un instalove más absurdo.


¿Queréis conflicto? Pues nos mete a esa mujer, una suerte de Blanche Ingram que se acuesta con el lord, es perfecta y hermosísima, y, por otro lado, también al primo de él, Paul Pickford, que si os digo la verdad, ojalá y hubiera acabado la protagonista con él. Es el mejor personaje de toda la novela: le gusta Gabrielle desde que la ve, es educado y considerado con ella, se hace su amigo y encima es guapo. Sería el trasunto de St. John Rivers, aunque Pickford sí quiere a Gabrielle y no es un moñas religioso. Pero no, nos tenemos que comer con patatas que se quede con el tóxico porque toca.


Pero no os creáis que hay algún personaje malvado aquí, salvo el protagonista, que manda romana que sea el peor de todos. Ni la guapísima amante ni ningún criado o vecino, NADIE es un villano ni NADIE acaba mal. Todos felices y comiendo perdices. Da igual lo que haya pasado, todo sale a pedir de boca para todos: bien casados y colocados.


No cuento más de la trama porque ya os podéis imaginar lo que pasa si sabéis qué ocurre en Jane Eyre con ella (pasa de pobre a rica por una carambola). Voy ahora al tema que más me ha fastidiado de esta novela: la falta de corrección de la escritura. Ya dije que lo de sacar novelas cada poco puede pasar factura, aunque si tienes a alguien que te lea antes lo mismo puedes enmendar los errores de bulto (las tramas ya son harina de otro costal). Conforme avanza la serie, la edición es peor, no puede ser que estés leyendo y cada dos por tres te salgas de la lectura por cosas como:

-Repeticiones del adjetivo "buen" hasta la náusea: el buen mayordomo, el buen hombre, el buen doctor, el buen criado, el buen anciano, el buen... así todo el rato.
-Gente chasqueando lenguas, bocas y dedos.

Prueba de que no exagero

-Faltas de ortografía: porque en vez de por que, ato por hato...
-Otras perlas: travesada, despediros (como imperativo), rencontrarse.
-Un capítulo a modo de haiku de tres frases.

No entiendo a este autor, va de mal en peor con esta serie (y quedan dos, miedo da). Bajo el Puente de los Vientos me pareció una buena historia (a pesar de las erratas y faltas de ortografía que podéis ver en mi reseña de GR), reposada, con personajes que crecen y evolucionan. Pero todo esto me da la sensación de que está escrito a salto de mata para aprovechar el tirón Bridgerton y sólo echa más mierda sobre la romántica de época. Hagamos libros ambientados en la Regencia como si fuera fácil, sin prestar atención a la chicha y a la construcción de personajes. ¡Tú también puedes hacerlo! ¡Y encima este libro se inspira en una obra maestra! Con buen pijo bien se jode dicen en mi tierra, pero éste no es el caso.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Es INEVITABLE cabrearse con esta novela

Y un Antigandy para Timothy por insufrible


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miércoles, 13 de marzo de 2024

Rosaline Palmer Takes the Cake (Winner Bakes All 1), Alexis Hall

[Libro no publicado en español]
Seguir la receta es la clave para un pastel perfecto. Rosaline Palmer siempre ha seguido las reglas, salvo cuando dejó la universidad para criar a su hija, Amelie. Ahora, con un sueldo tan útil como el papel sulfurizado y una casa que se desmorona más rápidamente que las galletas en el té, está bordeando la quiebra. Pero donde hay voluntad hay un camino y Rosaline acaba de entrar en el concurso de pastelería más amado del país.
Ganar el dinero le daría a su hija la vida que se merece y Rosaline está dispuesta a seguir las instrucciones. Sin embargo, algo más que trifles que no aguantan se interpone entre Rosaline y la dulce victoria. El educado Alain Pope sabe qué hacer para hacerla temblar pero es el tímido electricista Harry Dobson el que hace que Rosaline se cuestione sus creencias, sobre ella, su familia y sus deseos.
Rosaline teme que enamorarse de Harry sea una receta para el desastre. Pero mientras la competición (y los hornos) se calientan, Rosaline se empieza a dar cuenta de que los dulces más deliciosos se hacen con el corazón.
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Me repito más que el ajo pero es necesario que lo haga por si alguien cae por aquí nuevo y no lo sabe: me gusta mucho Alexis Hall, disfruto mucho de su ingenio, de su elaborado vocabulario y de las cosas que se inventa. Pero, yo qué sé, llamadme rancia, sosa o criticona, pero llevo leída una serie de libros suyos que casi prefiero olvidar, especialmente este, que me ha parecido un puto coñazo.

Mandando un jabón Lagarto para Kim

Ya sé que, con este lenguaje, no me van a contratar en El País para escribir sus críticas literarias pero ni falta que hace, porque probablemente se entienda más lo que voy a escribir yo hoy aquí que lo que un crítico experto escribe de un modo... experto. Rosaline Palmer Takes the Cake, además de tener un título larguísimo, es un libro que parece el engendro que se come Joey en Friends gracias a las dotes culinarias de Rachel, una mezcla de cosas que pueden estar buenas por separado pero que, juntas, resultan más efectivas que un café y un cigarro 💩. 

Hola, soy este libro

Rosaline es una madre soltera y bisexual que decide presentarse a una especie de Masterchef dulce británico y Alexis Hall decide estructurar el libro en capítulos que se corresponden con las diferentes semanas y pruebas que Rosaline y sus compañeros tienen que superar en el programa. Aparentemente esto es una novela romántica y, justo antes de empezar la primera grabación, Rosaline tiene un incidente y se ve obligada a pasar la noche (sin guarrerismos) con un concursante que está buenorro (porque aquí hemos venido a la belleza maromial y a mí no me des tíos feos, que soy una superficial 🤣). En fin, que ese maromo (cuyo nombre no recuerdo -lo pone en la sinopsis pero no quiero ni leerla para olvidar esto antes-) es estupendo y resulta que luego entre los fogones, también lo es. En el concurso no solo conoce al Maromo 1 sino también a una serie de personajes variopintos muy británicos y al Maromo 2, Harry, que es un electricista (buenorro también, faltaría más) y que habla de tal modo que haria que al profesor Higgins le explotara la cabeza mientras que a mí, con su buenorrismo y su buena mano pastelera, hace que se me exploten las bragas.


Bueno, a algún sitio tengo que aferrarme cuando veo que la lectura es un quiero y no puedo. Las semanas del concurso van pasando y vemos cómo va la vida de Rosaline, con su relación con el Maromo 1, el mal comienzo con el Maromo 2, la amistad que hace que algunos concursantes, cómo lleva todo esto su hija, su exnovia... Vamos, una sucesión de hechos que no sé si quieren ser graciosos o cotidianos o lo que sea pero que no me han importado lo más mínimo. No sé cómo se las ha apañado Alexis Hall pero ha logrado que no me interese ni el concurso ni la vida amorosa de Rosaline ni su vida en general. Los personajes no me han resultado atrayentes, únicamente el Maromo 2 y por lo que os he comentado, que a algo me tengo que aferrar cuando leo para no mandar el libro a la porra. Por encima de todos, Rosaline es la que menos me ha gustado. Es una de esas personas a la que no le encuentras el truquillo, de esas que, cuando te empieza a caer bien, sale con un comentario seco o rancio y a la que, vete tú a saber por qué, nadie le responde ni la manda a Parla cuando es lo que se merece. Tampoco me ha gustado nadie de su entorno, una gente de cartón piedra que no aporta nada. Y qué os voy a decir de la trama... Que me encantan los libros en los que sale comida y aquí me daban más ganas de comerme el cartón de los Chocapic antes que el cake de vete tú a saber qué tenían que cocinar. 

Esto es más tentador que este libro

Me he encontrado totalmente desconectada de la lectura, como si estuviera viendo una película en un idioma incomprensible. No he encontrado nada de lo que me gusta de Alexis Hall, es como si hubiera cogido todo lo bueno que tiene y lo enrevesara hasta límites insospechados, de modo que a veces me ha parecido vacío y tedioso.


Además, la parte amorosa... MEGAMÑE. Es algo secundario en el libro y está escrita con poquísima gracia. Y pasan unas cosas que pretenden ser graciosas pero son de vergüenza ajena. El libro es ver cómo evoluciona la vida de Rosaline mientras que concursa, algo que, sinceramente, no tiene fuerza como para sostener todo. En fin, que me ha parecido un despropósito infumable. Espero que pronto pueda volver a reencontrarme con el Alexis Hall que me enamoró pero no preveo que me ocurra con lo que está escribiendo últimamente.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Alexis, este pastel te ha salido churruscado


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martes, 18 de octubre de 2022

Morder el anzuelo (Bellinger Sisters 2), Tessa Bailey


El rey de los pescadores de cangrejos, Fox Thornton, goza de una reputación de ligón sexy y despreocupado. Todo el mundo sabe que estar con él es garantía de pasar un buen rato, en la cama y fuera de ella, y así es como lo prefiere. Hasta que conoce a Hannah Bellinger, que es inmune a sus encantos y a su físico, pero parece disfrutar de su... ¿personalidad? ¿Y quiere que sean amigos? Qué extraño. Sin embargo, le gusta demasiado como para arriesgarse a una aventura con ella, así que es mejor ser amigos y punto.
Ahora, Hannah se encuentra en la ciudad por trabajo y duerme en la habitación de invitados de Fox. Sabe que es un reconocido don juan, pero son, sin duda, solo amigos. De hecho, está enamorada sin remedio de un compañero de trabajo y Fox es precisamente la persona que la puede ayudar a dar brillo a su deslucida vida amorosa. Armada con unos cuantos consejos cortesía del Casanova oficial de Westport, Hannah se dispone a llamar la atención de su compañero. a pesar de que cuanto más tiempo pasa con Fox, más lo desea. Mientras la línea que separa la amistad del tonteo empieza a difuminarse, Hannah admite que le gusta todo de Fox, pero se niega a ser otra conquista más.
Vivir con su mejor amiga debería ser fácil, si no fuese porque se pasea por la casa envuelta en una toalla, duerme al otro lado del pasillo. y Fox fantasea con despertarse junto a ella durante el resto de su vida y... ¡hombre al agua! Ha caído de lleno en sus redes y ayudarla a ligar con otro hombre es una auténtica tortura. Pero si Fox logra enfrentarse a sus propios demonios y demostrarle a Hannah que está dispuesto a todo, ¿quizá lo escogería a él?
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Este año voy de chasco en chasco y tiro porque me toca, pero reconozco que, tras leer Sucedió un verano y pasar un ratito estupendo, pensé que con Morder el anzuelo, el siguiente libro de la saga, me iba a pasar lo mismo. Craso error.

Mi castigo por tener esperanzas

Hannah Bellinger y Fox Thorton se conocieron en el libro anterior, ese en el que Hannah abandona Los Ángeles para acompañar a su hermana Piper en su exilio y esta se enamora de Brendan, el mejor amigo (y jefe) de Fox. Como no iba a estar Hannah de sujetavelas, Fox la entretiene.

Con sus encantos

Ya veo que le precede su fama de follardín... Pero no, no la entretiene de ese modo porque Hannah no es una de esas mujeres de usar y tirar que Fox se trinca cada vez que le pica la cola. Hannah es intocable y por eso, aunque a Fox le atrae la chica, sujeta su nardo y se hace amigo de ella. Hannah, que no es una sandía y tiene ojos en la cara y sensibilidad en el xirri, también siente atracción hacia Fox pero, como ni puede imaginar que semejante maromazo pueda mirar a una chica normalita como ella con afán guarreril, se conforma con ser su amiga y descubrirle el fascinante mundo en el que vive, el de la música y el coleccionismo.

Me encanta

Conmigo ya vamos mal por ese camino porque, no os ofendáis si sois megamelómanos y coleccionistas, pero no he conocido gente más coñazo que los que solo hablan de discos (bueno, los que solo hablan de cine son primos hermanos en el sopor) y Hannah es una de esas personas. Pero bueno, cada una tenemos lo nuestro y, además, lo que a mí me interesa es el pichabrava encantador de Fox, así que cogí el libro con muchas ganas por él. Pues las ganas por la ventana porque ha sido una lectura mñe, plana, sosa y que aún no sé qué nos cuenta para ser tan larga (realmente no es muy larga pero se me ha hecho eterna). Resulta que Hannah y Fox han estado en contacto durante los siete meses que pasan entre un libro y otro, contacto mensajeril de ese que te hace tener mariposillas en el estómago cuando recibes un Whatsapp. Por unas romance reasons de lo más forzadas, Hannah acaba viviendo en casa de Fox y, aunque la cola de Fox da saltos de la alegría, Hannah es intocable y Fox tiene que mantenerse dentro de su papel como amigo, incluso ayudarla, si es necesario, a que conquiste al maromo del que Hannah está colgada. ¿Y por qué Fox no puede hacer ningún movimiento con Hannah ni meterle de todo menos miedo cuando es lo que ambos desean? Pues porque sus bajos han tenido más tráfico que Despeñaperros y esa fama perjudicaría a la adorable e intachable Hannah.

Me tenéis convencidísima

Más de treinta años tiene el chaval y está maduro de tener el culo duro. El libro es un constante recordatorio de lo que lastra a Fox su fama de ligón, una fama contra la que no quiso luchar cuando pudo y a cuyos brazos se lanzó, y un constante recordatorio para Hannah de que su amistad con Fox puede ayudar al mozo y, de paso, hacer que sea su pareja. Porque eso es el libro, ver cómo pasan de la amistad al amor y cómo ambos asumen que se han enamorado, no hay más. Por cierto, que te venden Morder el anzuelo como un friends to lovers cuando no lo es, porque estos son friends porque no han podido ser lovers antes y eso hace el friends menos friendly y más guarry de lo que realmente es. El libro se me ha hecho largo, pesado y repetitivo, con mucho pensamiento y muy poquita acción. Lo único que ocurre es la evolución personal de Fox, ya que la de Hannah queda en un plano secundario, ni siquiera lo que se supone que era más importante (su relación con Sergei o su trabajo) tiene el peso esperado. El libro es Fox pero el Fox de esta historia es un Fox deslucido y sin encanto, muy alejado del que conocimos en el libro anterior. Como lo suyo son los guarrerismos, Hannah le frena para que no piense que solo quiere eso de él, así que tampoco tenemos muchas secuencias sexuales (y las que hay tampoco me han parecido la bomba, son un poco ortopédicas). 


Y todo esto alargado innecesariamente, que no había llegado a la mitad del libro y no sabía qué más nos quería contar la escritora, con tanto dar vueltas a lo mismo y sin que ocurriera gran cosa. Es un libro que no supera la comparación con el anterior y muy probablemente por eso mi opinión se ve afectada, ya que el anterior me pareció sexi y divertido, y este, a su lado, ha sido soso y aburrido. Aquí ocurren pocas cosas que no sean internas de los personajes, lo que les ocurre fuera no me ha interesado y lo que les ocurre por dentro... pues casi tampoco. Entiendo que es un libro más sentimental y de evolución personal pero no he sido capaz de creerme nada de lo que nos cuenta ni de entender por qué los personajes no podían estar juntos casi desde el principio, teniendo en cuenta que son adultos y no adolescentes.

En fin, que Morder el anzuelo me ha parecido un bluff, un libro soso, que no cuenta nada, aburrido y que consigue quitarle la gracia a un personaje que me encandiló cuando lo conocí en el libro anterior. Me lo podía haber ahorrado.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Fox, antes que morder tu anzuelo chupo el suelo


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martes, 1 de marzo de 2022

La escala (Miles High Club 1), T.L. Swan


El champán y el servicio fueron impecables. Y el hombre de ojos azules sentado a mi lado fue incluso mejor. Íbamos a Nueva York e hicimos escala en Boston. Disfrutamos de una noche de pasión y nos despedimos para siempre. De eso hace un año. Así que imaginad mi cara al verlo en la oficina en mi primer día de trabajo. Pero, por mucho que lo desee, estoy decidida a no dejarme tentar por los malditos ojos azules de mi jefe.
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Me podríais decir ahora mismo eso de "Manolete, si no sabes torear, ¿pa' qué te metes?" y me lo tendría que comer con patatas porque tendríais toda la razón. Esta clase de portadas suelen encerrar libros de maromos dominantes que no me ponen palote sino de mala leche, por lo que me alejo convenientemente de ellas. Pero entre ver esta serie por todos lados y las buenas opiniones que he cazado de refilón sobre el segundo de la serie me piqué lo suficiente como para ponerme a leer el primero (ya sabéis mi ñiñismo de leer las series en orden). Que este libro estuviera en Kindle Unlimited (en inglés) tampoco vino mal, ya que así me dolía menos el bolsillo si la historia me parecía una castaña. Y bien pilonga que me ha salido, que me llego a gastar el dinero en este libro y le prendo fuego hasta el Kindelito.

Respétame, que te he dado más gusto
que el Satisfayer

Pues no será con este libro, querido dispositivo. Puede que influyera en mi mala opinión que este año no estoy leyendo en las mejores condiciones y no soy capaz de enganchar un buen ritmo de lectura ni de rebote, pero también es verdad que este libro no me lo ha puesto nada fácil: tiene uno de los maromos más tontos del culo que he conocido últimamente, una protagonista blandurria y sin personalidad, y está escrito de un modo atropellado y nada pulido. Podrías pensar que solo hay que pulirlo para que salga el diamante pero te digo yo que lo que sale es un cardo borriquero de nombre Jameson Miles. A ver, la cosa empieza bien, tengo que reconocerlo. Emily Foster se sube a un avión y acaba compartiendo vuelo con un buenorro con el que, tras una escala forzosa, acaba compartiendo sudores y metesaquismos. Tú, experimentada lectora, ya habrás hecho los logaritmos penerianos neperianos correspondientes y sabrás quién es ese hombreeeeee pero Emily no lo supo ni en ese momento ni en los doce meses posteriores, en los que no volvió a saber de él. ¿Cuándo se entera? Pues cuando empieza en su nuevo trabajo y descubre que su follardín volador es su nuevo jefe, Jameson Miles. Esto es más viejo que el hilo negro pero siempre funciona, al menos conmigo, así que leí con ganas. Pero con las ganas me quedé ya que lo que viene después son unas constantes idas y venidas de una pareja ciclotímica (básicamente por culpa de Jameson) que se pasan la vida discutiendo por mierdas sin importancia, enfurruñándose mucho para luego reconciliarse de modo fogoso (que hay tantas reconciliaciones fogosas que te acaba pareciendo más erótico pensar en qué vas a hacer de comida mañana) y en general comportándose como *utos críos. Tras el reencuentro, Jameson y su enorme boa (que te quede claro que la tiene como el obelisco de la Plaza de la Concordia, que para eso te lo repiten hasta la saciedad) tardan cero coma en hacer sus avances guarreriles hacia Emily, que se resiste pero poco, ya que se chorrea entera por él. Sí, le molesta que Jameson le ordene cosas en su vida diaria pero, bueno, le percuten a una los bajos y se pasa pronto la molestia.

El cerebro de Emily tras el percutimiento de Jameson

Y así todo el rato. A mí, lectoramente hablando, me puede poner muy perraca un dominante en el guarrerismo pero no me pone nada uno que sea ordeno y mando en el día a día. Jameson no solo es que sea dominante sino que además es ridículo, creo que lo han llenado tanto de clichés que a mí me cabrea en lugar de provocarme la risa (si es que la escritora quiere eso, que no lo sé). No tiene hueco en su vida para el amor porque los CEO no lo tienen, lo llevan en el ADN; le arrea al whiskazo a la hora del desayuno porque la vida de CEO es complicadísima y no se sobrelleva si no empinas el codo en cualquier momento; se preocupa tanto por la seguridad de su churri que ni comida a domicilio le pueden llevar... Mira, de verdad, qué insoportable de hombre. Además, en ningún momento se redime, lo poco que hace es forzado por miedo a perder a la churri.

Desde el fondo de mi corazón te lo deseo, Jameson

Como veis, Jameson ha sido mi gran problema, lo que es bastante grave teniendo en cuenta que a mí me mueven más los bajos los maromos que las mozas en los libros. Pero Emily tampoco se libra. Es una de esas protagonistas que van de fuertes pero que no lo es ni por asomo. Le perdona a Jameson toda la mierda que este le tira encima y cede a las primeras de cambio ante una reconquista que es una técnica aprendida en primero de stalkerismo. Supongo que, como desde un principio Jameson y sus mañas me repelieron, ya no fui capaz de entrar en el libro y me molestaba hasta el aire que respiraban. En serio, no salvo nada. Bueeeeeeeeno, sí salvo algo, mejor dicho, a alguien, a Tristan Miles, hermano de Jameson que espero que compartan apellido y no genes tontucios, porque aquí no puede ser más opuesto a su hermano y, por lo tanto para mí, más maravilloso. Espero que este hombre tenga un buen libro porque es divertido, razonable, majo... Por él y solo por él seguí leyendo (y seguiré la serie), porque ni el intento de darle más chicha a este libro sirve para enderezarlo. Resulta que para que no pensemos que esto es solo el camino de un egocéntrico dominante hacia su supuesta redención, la escritora mete una trama de intriga laboral que tiene menos enjundia que los libros de Teo. ¡Pero si hasta parece olvidarse de ella! Es una cosa accesoria y tan mal resuelta que hasta da vergüenza ajena. Así que cuando llega el apocalipsis kleypasiano (esto es, ese momento del libro en el que se va todo a tomar por Cullen para encarar la resolución final) tenemos algo churresco que no hay por dónde cogerlo. Incluso salen cosas a relucir que no sospechabas, más que nada porque la escritora no ha dado ningún indicio previo y parece meterlas ahí de buenas a primeras. La verdad es que en general me parece un libro al que le faltan un par de vueltas (o más) pero reconozco que no me ha interesado una mierda y que Jameson me ha cabreado, así que, salvo por Tristan, lo único que me ha aportado esta escala es perder el tiempo.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Jamesón*, pa ti un mojón
*Tilde añadida por cuestiones de rima haggardiana


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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