Mostrando entradas con la etiqueta Bellinger Sisters. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bellinger Sisters. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de octubre de 2022

Morder el anzuelo (Bellinger Sisters 2), Tessa Bailey


El rey de los pescadores de cangrejos, Fox Thornton, goza de una reputación de ligón sexy y despreocupado. Todo el mundo sabe que estar con él es garantía de pasar un buen rato, en la cama y fuera de ella, y así es como lo prefiere. Hasta que conoce a Hannah Bellinger, que es inmune a sus encantos y a su físico, pero parece disfrutar de su... ¿personalidad? ¿Y quiere que sean amigos? Qué extraño. Sin embargo, le gusta demasiado como para arriesgarse a una aventura con ella, así que es mejor ser amigos y punto.
Ahora, Hannah se encuentra en la ciudad por trabajo y duerme en la habitación de invitados de Fox. Sabe que es un reconocido don juan, pero son, sin duda, solo amigos. De hecho, está enamorada sin remedio de un compañero de trabajo y Fox es precisamente la persona que la puede ayudar a dar brillo a su deslucida vida amorosa. Armada con unos cuantos consejos cortesía del Casanova oficial de Westport, Hannah se dispone a llamar la atención de su compañero. a pesar de que cuanto más tiempo pasa con Fox, más lo desea. Mientras la línea que separa la amistad del tonteo empieza a difuminarse, Hannah admite que le gusta todo de Fox, pero se niega a ser otra conquista más.
Vivir con su mejor amiga debería ser fácil, si no fuese porque se pasea por la casa envuelta en una toalla, duerme al otro lado del pasillo. y Fox fantasea con despertarse junto a ella durante el resto de su vida y... ¡hombre al agua! Ha caído de lleno en sus redes y ayudarla a ligar con otro hombre es una auténtica tortura. Pero si Fox logra enfrentarse a sus propios demonios y demostrarle a Hannah que está dispuesto a todo, ¿quizá lo escogería a él?
Goodreads ❤  Amazon


Este año voy de chasco en chasco y tiro porque me toca, pero reconozco que, tras leer Sucedió un verano y pasar un ratito estupendo, pensé que con Morder el anzuelo, el siguiente libro de la saga, me iba a pasar lo mismo. Craso error.

Mi castigo por tener esperanzas

Hannah Bellinger y Fox Thorton se conocieron en el libro anterior, ese en el que Hannah abandona Los Ángeles para acompañar a su hermana Piper en su exilio y esta se enamora de Brendan, el mejor amigo (y jefe) de Fox. Como no iba a estar Hannah de sujetavelas, Fox la entretiene.

Con sus encantos

Ya veo que le precede su fama de follardín... Pero no, no la entretiene de ese modo porque Hannah no es una de esas mujeres de usar y tirar que Fox se trinca cada vez que le pica la cola. Hannah es intocable y por eso, aunque a Fox le atrae la chica, sujeta su nardo y se hace amigo de ella. Hannah, que no es una sandía y tiene ojos en la cara y sensibilidad en el xirri, también siente atracción hacia Fox pero, como ni puede imaginar que semejante maromazo pueda mirar a una chica normalita como ella con afán guarreril, se conforma con ser su amiga y descubrirle el fascinante mundo en el que vive, el de la música y el coleccionismo.

Me encanta

Conmigo ya vamos mal por ese camino porque, no os ofendáis si sois megamelómanos y coleccionistas, pero no he conocido gente más coñazo que los que solo hablan de discos (bueno, los que solo hablan de cine son primos hermanos en el sopor) y Hannah es una de esas personas. Pero bueno, cada una tenemos lo nuestro y, además, lo que a mí me interesa es el pichabrava encantador de Fox, así que cogí el libro con muchas ganas por él. Pues las ganas por la ventana porque ha sido una lectura mñe, plana, sosa y que aún no sé qué nos cuenta para ser tan larga (realmente no es muy larga pero se me ha hecho eterna). Resulta que Hannah y Fox han estado en contacto durante los siete meses que pasan entre un libro y otro, contacto mensajeril de ese que te hace tener mariposillas en el estómago cuando recibes un Whatsapp. Por unas romance reasons de lo más forzadas, Hannah acaba viviendo en casa de Fox y, aunque la cola de Fox da saltos de la alegría, Hannah es intocable y Fox tiene que mantenerse dentro de su papel como amigo, incluso ayudarla, si es necesario, a que conquiste al maromo del que Hannah está colgada. ¿Y por qué Fox no puede hacer ningún movimiento con Hannah ni meterle de todo menos miedo cuando es lo que ambos desean? Pues porque sus bajos han tenido más tráfico que Despeñaperros y esa fama perjudicaría a la adorable e intachable Hannah.

Me tenéis convencidísima

Más de treinta años tiene el chaval y está maduro de tener el culo duro. El libro es un constante recordatorio de lo que lastra a Fox su fama de ligón, una fama contra la que no quiso luchar cuando pudo y a cuyos brazos se lanzó, y un constante recordatorio para Hannah de que su amistad con Fox puede ayudar al mozo y, de paso, hacer que sea su pareja. Porque eso es el libro, ver cómo pasan de la amistad al amor y cómo ambos asumen que se han enamorado, no hay más. Por cierto, que te venden Morder el anzuelo como un friends to lovers cuando no lo es, porque estos son friends porque no han podido ser lovers antes y eso hace el friends menos friendly y más guarry de lo que realmente es. El libro se me ha hecho largo, pesado y repetitivo, con mucho pensamiento y muy poquita acción. Lo único que ocurre es la evolución personal de Fox, ya que la de Hannah queda en un plano secundario, ni siquiera lo que se supone que era más importante (su relación con Sergei o su trabajo) tiene el peso esperado. El libro es Fox pero el Fox de esta historia es un Fox deslucido y sin encanto, muy alejado del que conocimos en el libro anterior. Como lo suyo son los guarrerismos, Hannah le frena para que no piense que solo quiere eso de él, así que tampoco tenemos muchas secuencias sexuales (y las que hay tampoco me han parecido la bomba, son un poco ortopédicas). 


Y todo esto alargado innecesariamente, que no había llegado a la mitad del libro y no sabía qué más nos quería contar la escritora, con tanto dar vueltas a lo mismo y sin que ocurriera gran cosa. Es un libro que no supera la comparación con el anterior y muy probablemente por eso mi opinión se ve afectada, ya que el anterior me pareció sexi y divertido, y este, a su lado, ha sido soso y aburrido. Aquí ocurren pocas cosas que no sean internas de los personajes, lo que les ocurre fuera no me ha interesado y lo que les ocurre por dentro... pues casi tampoco. Entiendo que es un libro más sentimental y de evolución personal pero no he sido capaz de creerme nada de lo que nos cuenta ni de entender por qué los personajes no podían estar juntos casi desde el principio, teniendo en cuenta que son adultos y no adolescentes.

En fin, que Morder el anzuelo me ha parecido un bluff, un libro soso, que no cuenta nada, aburrido y que consigue quitarle la gracia a un personaje que me encandiló cuando lo conocí en el libro anterior. Me lo podía haber ahorrado.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Fox, antes que morder tu anzuelo chupo el suelo


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This

martes, 21 de junio de 2022

Sucedió un verano (Bellinger Sisters 1), Tessa Bailey


Piper Bellinger es una influencer del mundo de la moda y su reputación de alocada hace que la persigan los paparazzi. Tras acabar en el calabozo por organizar una fiesta ilegal con demasiado champán en la azotea de un hotel, su padrastro decide que esa es la gota que colma el vaso. De modo que la deja sin dinero y para que aprenda lo que es la responsabilidad, la envía… al estado de Washington, donde acabará regentando el bar de su difunto padre junto con su hermana.
Piper no lleva ni cinco minutos en Westport cuando conoce a Brendan, un corpulento y barbudo capitán de barco, que cree que no durará ni una semana lejos de Beverly Hills. ¿Qué pasa si es una negada con las matemáticas y si la idea de dormir en un piso cochambroso con literas le da escalofríos? Tan malo no puede ser, ¿verdad? Está decidida a demostrarle a su padrastro, y también a ese capitán de barco tan guapo y gruñón, que es más que una cara bonita.
El problema es que está en un pueblo pequeño y se cruza con Brendan cada dos por tres. La extrovertida reina de las fiestas y el pescador gruñón son polos opuestos, pero la química que surge entre ellos es innegable. Piper no quiere distracciones, ni mucho menos sentir algo por un hombre que se pasa semanas faenando en el mar. Sin embargo, a medida que reconecta con su pasado y empieza a sentirse como en casa en Westport, empieza a plantearse si la fría y glamurosa vida que ha llevado hasta el momento es la que desea de verdad. Aunque siente la llamada de Los Ángeles, tal vez Brendan y ese pueblo lleno de recuerdos hayan conquistado su corazón.
Goodreads ❤  Amazon


Con los calores que se ciernen sobre nuestros cuerpecitos y las vacaciones a la vuelta de la esquina, parece que el Kindelito pide nadismos fresquitos y divertidos, algo que no te haga pasar las de Caín leyendo complicadas historias (aunque no seré yo la que se niege a leer un dramón que me deje con las patas colgando -siempre romántico, claro, porque sé que mi sufrimiento se verá recompensado con un final feliz-). Pues si buscas nadismo, diversión, emotividad y guarrerismos, este libro es ideal. Sucedió un verano nos lleva de Los Ángeles al pueblecito costero de Westport siguiendo el exilio de Piper Bellinger, influencer de culo en pompa la Costa Oeste que, tras una juerga que se va de madre, acaba con la paciencia de su ricachón padrastro y se ve obligada a llevar su cuerpazo al pueblo de su fallecido padre, a ver si un poco de responsabilidad y un corte de grifo monetario hacen de ella una persona de provecho. Lo único que Piper conoce de su padre es que era pescador y que falleció cuando ella y su hermana eran muy pequeñas. A partir de ahí, su madre cambió de vida, acabó casada con un productor de cine y Piper no ha conocido otra cosa que el brilli brilli de la meca del cine, el dinero sin fin y la juerga padre, así que vivir en Westport y tener que buscarse las habichuelas va a ser toda una experiencia. Su hermana Hannah, por solidaridad, decide irse con ella pero es Piper, que no sabe estar sin poner posturitas para hacerse selfies y subirlos a Instagram, la que va a pasarlas canutas cuando se vea llena de mierda intentando limpiar el local que su padre les dejó en herencia o cocinando una boloñesa que no acabe en churrusque de influencer. Me encantaría deciros que contará con la inestimable ayuda de un maromazo pero no va a ser así porque este es Brendan Taggert y no encaja en la definición de "amable vecino", más bien en la de "enemigo pero del que te trinca vivo"

Kim deseando que la enemiguen de ese modo

Brendan es un gruñón marinero que necesita tener tranquilidad y orden a su alrededor, así que Piper, con sus minivestidos, su cuerpazo y su poca inteligencia son unas red flags para él. Total, para lo que va a durar en el pueblo... O eso cree, porque ni Piper es una cabeza hueca, ni una superficial petarda así que, incluso para sorpresa de ella misma, va a intentar aprovechar al máximo esos tres meses para adaptarse al pueblo, conocer sus raíces y, de paso, volver loco a cierto huraño capitán de barco que, por mucho que quiera mirar para otro lado, solo tiene ojos para ella.

Brendan mirando disimuladamente a Piper

Bueno, esto es romántica nadista, ¡no hemos venido a leer El jinete de bronce! Es un nadismo de enemigos que se trincan vivos, con momentos divertidos y vergüenzajenescos bien llevados y con una emotividad y un sentimentalismo que van ganando terreno según avanza la historia. Lo de enemigos que se trincan vivos dura poco, la verdad, porque Brendan no es odiador profesional y se da cuenta de que ella necesita ayuda porque está más perdida que Carracuca, así que se ofrece a colársela ayudarla. Bueno, a colársela también porque parte de su ranciedad con ella es que le despierta la boa cosa fina y eso le hace encabronarse, ya que su boa tiene órdenes estrictas de no levantarse desde que se quedó viudo, así que volver a sentir en contra de su voluntad la hace ser más arisco. Pero, claro, la conexión cabeza-cola es muy fuerte y, en él, pasa por el corazón, así que Brendan va sintiendo más por Piper sin que ella sepa manejarlo, ya que solo ha tenido relaciones simplonas basadas en el flirteo y el chingoneo, con lo que se asusta ante la perspectiva de tener algo serio con un hombre adulto cuyo mundo dista tanto del de ella. Pero no hay nada que una atracción sexual que rompe bragas con su onda expansiva no pueda solucionar.

Piper y Brendan se están rozando, ¡sal corriendo!

¡A ver, es que Piper es humana! Una se puede intentar resistir mucho pero todo tiene un límite y no está en su naturaleza (ni en la mía -ya lo sabes, Henry Cavill-) negarse momentos de placer supremo de mano (y boca y lengua y 🐍) de un hombre que se la quiere trincar con la fuerza de los mares. Ay, de verdad, lo que son las secuencias guarreriles... *se abanica los bajos rait nau* Fantásticas. El anteriormente mencionado eje cabeza-corazón-cola (las tres C de la romántica) se alinea en Brendan de modo fabuloso y este se mete con Piper unos momentazos de lo más apasionados, extensos, descriptivos (#NoRanciedadFriendly) que, además de darnos calores supremos, aportan algo a la historia de amor, la hacen avanzar. Pero como ocurremuchas veces, cuanto más avanza la historia de amor, el humor deja paso al sentimentalismo y el libro, para mí, pierde fuelle, se vuelve algo más convencional. Creo que Tessa Bailey es bastante habilidosa durante gran parte del libro a la hora de evitar dos cosas que personalmente odio, el malentendido y el moñismo, pero, una vez resuelta la tensión sexual, nos queda demasiado libro para explorar el amor y la consolidación de la pareja, así que acaba cayendo tanto en el malentendido como en el moñismo en la parte final. Afortunadamente, no se mete hasta el cuello y no me ha quitado el buen rollo que todo lo previo me había proporcionado. 

Sucedió un verano es un libro ligerito, escrito de un modo ágil, es de esos que te dan ganas de leer (que parece una tontería pero personalmente hay libros que no leo mal y, aún así, no me tienen lo suficiente picada como para cogerlos de nuevo con ganas, algo que no me ha pasado leyendo este). Me ha hecho pasar momentos divertidísimos dignos de la mejor SEP, me ha hecho acalorarme muchísimo y solo he retorcido un poquito de morrete con la cursilería final, lo que hace que le demos en nuestro Gandymetro...

Marinero, te como el anzuelo



COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This