Charley Davidson es detective privado ocasional y ángel de la muerte a tiempo completo. Es decir, ve a los muertos. En serio. Y su trabajo es convencerlos de que vayan hacia la luz. Pero cuando estos difuntos han muerto bajo circunstancias poco ideales -por ejemplo, asesinados-, en ocasiones quieren que Charley enchirone a los malos. Y luego están los sueños. Sí, esos sueños intensamente calientes que le han impedido dormir en semanas y que están protagonizados por un sujeto que la ha acompañado durante toda su vida y que parece que no está tan muerto después de todo. De hecho parece que es algo completamente diferente a lo que está acostumbrada a ver. Pero ¿qué es lo que quiere de ella? Y ¿por qué ella es incapaz de resistirse? Y sobre todo ¿qué puede llegar a perder si se rinde a su deseo?
Está visto que, si te gusta la romántica paranormal, tienes que pasar por leer una serie (o tal vez es que a mí se me tiran las series encima cada vez que entro a Goodreads o hablo con alguien -¡que ya se me podrían tirar los maromos!-). Y ya sabéis que yo siempre juro que hasta que no cierre series no abro otras porque voy a acabar con un lío en mi cabeza que ni los que hay montados en mi cama todas las noches *ejem*. Pues, fiel a mí misma, aquí vengo para hablaros del primer libro de otra serie paranormal que acabo de empezar.
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| Brindo por tu coherencia |
Charlotte Davidson es investigadora privada. Sí, como Magnum pero con tetas (a las que les ha puesto nombre, por cierto, Peligro y Will Robinson). Pues como os decía, Charley es investigadora aunque su verdadero trabajo es ángel de la muerte. Ella es la puerta hacia el Cielo así que tú la palmas, la buscas y pasas a través de ella al reino celestial. No es coña, eh. Y tampoco es una chica como las demás, es una tía badass, que te patea el culo si es necesario mientras está pensando en su siguiente taza de café o en qué narices hace el señor Wong ahí en un rincón de su casa, que vaya fantasma más sieso le ha tocado como perchero. Uy, que se me había olvidado decíroslo. También ve a los muertos.
Sí, es una especie de fantasmona mezclada con Buffy y la prota de Remington Steele. Muy completita la chica, ¿verdad? Lo mismo te resuelve un asesinato que te pega una leche mientras te comenta si tienes una niña infernal que te persigue. Bueno, no es que ella haya decidido ser así, ha tenido ese don o ese castigo desde que nació pero ha sabido sacarle partido ayudando a su padre y a su tío, policías, a resolver los casos más complicados que se encuentran. Lo que también ha tenido cerca desde siempre es al Malo Malísimo, una especie de entidad de ponerte los pelos del xixi como escarpias que, increíblemente, le ha salvado la vida en más de una ocasión. Y lo que también tiene últimamente son unos sueños erótico-festivos de los más calentorros con un hombre de ensueño que le recuerda al misterioso, exótico y tremendo-buenorro-la-madre-que-lo-parió Reyes Farrow...
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| Yo duermo en esta postura, bien fácil te lo pongo |
Y ésta es la vida de Charley Davidson más o menos. La excusa de este libro son unos asesinatos que Charley ayuda a la policía a resolver mientras los fantasmas de los muertos le dicen todo lo que saben (bueno, a veces no eres capaz de verle la cara a tu asesino y, claro, eres de poca ayuda). Con ayudantes de ese tipo es complicado pasar por una persona normal así que Charley directamente ni lo intenta, abrazando así su condición de "raruna y a mucha honra", contándonos su periplo vital en primera persona y con muuuuuuuuuuuuuuuuucha coña. Charley es una tía divertidísima, ingeniosa y sarcástica que, a pesar de tener una infancia traumática, encara la vida sin lloriqueos y, de paso, sin dejar tírete con cabeza. Está como una regadera y, ya os lo digo, os va a arrancar carcajadas con cosas como éstas:
Gemma siempre fue una estudiante de sobresaliente. Yo una estudiante de notables... de notables esfuerzos por darlo todo.
A Gemma le iban las ciencias; a mí, saltarme las clases.
A Gemma se le daban bien los idiomas; a mí se me daba bien el italiano macizorro que vivía calle abajo.
A Gemma le iban las ciencias; a mí, saltarme las clases.
A Gemma se le daban bien los idiomas; a mí se me daba bien el italiano macizorro que vivía calle abajo.
Volví a levantar la pistola y enarqué las cejas en una expresión interrogativa. Pensé en arrojarle las bolsas del supermercado y darme a la fuga, pero los aguacates eran muy caros. ¡Maldito fuera mi amor por el guacamole!
Pues así todo el rato, hasta las peores situaciones Charley nos las cuenta añadiendo algo de humor. Y eso es fantástico porque así quita seriedad a los asesinatos y demás violencias que rodean su día a día que, ya os digo, son tremendas.
¡Bueno, los asesinatos no son cosa de risa y aquí hay unos cuantos! Además, éste es un libro difícil de reseñar porque no tiene nada y, a la vez tiene muchísimo (cómo me recuerda a la serie Fever de Karen Marie Moning...). Y es que esta comparación es inevitable estando Reyes Farrow por aquí, el enigmático personaje que menos aparece y que, sin embargo, acaba zampándose a Charley el libro y haciendo que la trama de los abogados te interese básicamente nada y que no puedas con la vida cada vez que se habla de él.
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| Acaba de salir Reyes y mira lo que me ha pasado |
Pero que estos fuegos internos tan intensos que me salen por los ojos no os cieguen ante la realidad:
ESTO NO ES UNA NOVELA ROMÁNTICA
Es una novela de emoción, intriga, dolor de barriga, investigaciones y misterios, rarunismos totales sin fin. Pero no de amor. Lo que no quiere decir que no haya guarrindonguismos, que son pocos pero *remítase usted al gif de arriba*. ¿Me ha molestado esto?
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¡Por supuesto que no! (respuesta a cualquiera de las dos preguntas).
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Porque sabemos que lo de Charley y Reyes va para largo y hacemos la croqueta ante lo que nos espera. Y es que Reyes, además de ser un maestro de los polvos, tiene también una historia personal que...
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| Las pestañas postizas me han salido corriendo del susto |
¡Tremendo pistazo el de Reyes! ¡¡Y lo que puede ser lo suyo con Charley!!
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| Darynda Jones escribiendo |
¿Lo malo que tiene esto? Que la trama teóricamente principal del libro no es que no te importe, es que directamente te acaba molestando. Menos mal que los personajes secundarios nos hacen esta parte más interesante. El tío Bob, Cookie, Garrett, Angel... Una mezcla extraña de vivos, muertos, creyentes e incrédulos que se suman a la rueda del caos que es el mundo de Charlie sin desentonar nada en absoluto. Todos suman, todos interesan, todos tienen algo que te llama la atención.
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| Los secundarios MO-LA-MOS |
La verdad es que el libro me ha gustado. Tiene el flojerío habitual de los primeros libros de una serie que, al tener que situarte en la historia, presentar personajes y blablabla, suelen tener una trama principal floja (y, repito, aquí ni floja ni flojo ni ná, a mí ha terminado por no importarme). Menos mal que el libro es muy ágil y no te deja aburrirte. Pasan muchas cosas y sin descanso y, al estar contado por Charley, la narración es tan loca y divertida como su cabeza, lo que, para mí, hace de este libro el ideal para introducirte (mira, justo lo que le digo yo a Reyes, grrrrrrrrrrrr) en la romántica paranormal. Si quieres una intriga rarunil con risas y hombre que te vuelva las bragas del revés, no lo dudes, este libro es el tuyo.
Por todo esto le damos a Primera tumba a la derecha en nuestro Gandymetro...
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| Reyes, las curvas de tu tatuaje están hechas para mi lengüencilla |










