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martes, 21 de junio de 2016

Apenas un sueño/Volver a soñar (Serie Chicago Stars 4/Hermanos Bonner 2), Susan Elizabeth Phillips


La suerte de Rachel Stone va de mal en peor. Sin dinero, con el coche estropeado y un niño de cinco años, ha regresado al pueblo donde todos la odian. Pero la joven viuda ha aprendido a luchar contra su escandaloso pasado y hará cualquier cosa por su hijo.
Gabe Bonner acaba de sufrir la pérdida de su mujer y su hijo y sólo quiere estar solo, sobre todo cuando su propiedad es invadida por una bella mujer con una actitud insolente, mucho talento para meterse en líos y un hijo que le trae malos recuerdos. ¿Será esa mujer que no tiene nada que perder, lo que Gabe necesita para volver a vivir y amar?
Goodreads ❤  Amazon


A ver, que levante la mano la que recurre a los Chicago Stars de Susan Elizabeth Phillips para desconectar el cerebro con historias de partirte de la risa con sporty machotes que son hot as hell.



Pues nada, ya podéis buscar otro libro porque éste no se parece en nada a los anteriores de esta serie.


¡Que estrello el Enterprise del susto!

¡Pero, eh, no os vayáis tan rápido, que estamos hablando de SEP! Un voto de confianza para la jefa suprema de la romántica contemporánea, chatas, que este libro lo merece. Y es que en este punto de la serie SEP ha tenido que hacer una pequeña desviación y dejar a un lado los touchdowns porque, cuando en Sólo mío llegamos a Salvation con Cal Bonner, descubrimos que ahí había tomate y que no nos podíamos ir así como así. Se habla todo el rato (aunque nunca sale) de un hermano de Cal, Gabriel Bonner, y de su tragedia personal, la pérdida de su mujer y de su hijo en un accidente de tráfico.


Alegría p'al cuerpo

Y en este libro volvemos a Salvation gracias a Rachel Stone, de casada Snopes. ¿Os suena el apellido? ¿No? Y si os hablo del anterior dueño de la casa de Cal, el del mal gusto, el telepredicador que estafó a todo el pueblo y que murió huyendo, el reverendo Snopes? Pues Rachel es su viuda, que retorna al pueblo que la odia buscando algo que puede sacar a ella y a su pequeño Edward de la desesperada situación en la que viven.


Más alegría p'al cuerpo

Todo el pueblo considera a Rachel responsable de lo que pasó con su marido aunque nosotras sabemos que ella fue una víctima más del telepredicador pirado. Pero claro, la gente eso no lo sabe y la tratan con el mayor de los desprecios. Gabe no iba a ser menos, claro, pero no porque tenga algo en contra de ella sino porque Gabe trata así a todo el mundo. Ya no es el adorable hombre que fue, ahora es lo más parecido a una vaina sacada de La invasión de los ladrones de cuerpos, un hombre hueco, sin emoción alguna. Todo se fue cuando perdió a su familia y con ellos se fue su ilusión por ser veterinario y por vivir. Ni Rachel, con su único par de zapatos y su desesperación, ni Edward, con esas ansias desesperadas de no morir y de recibir cariño, consiguen sacarle la más mínima emoción. Pero eso no significa que sea un joputa, eh, que no deja de tener dentro un caballero sureño que se ve obligado a sacar para darle trabajo a Rachel. Y, no es por nada, pero sin prejuicios sobre ella y con el roce diario se despierta en Gabe algo que jamás pensó que volvería a tener.


Las ganas de refrotar palito are back!

Nuestro Gabe, el pobre, está traumado por lo de su familia pero, claro, es un machote en el que tarde o temprano iban a resurgir las ganas de meter en caliente y Rachel es totalmente opuesta a su difunta Cherry, lo que le produce pena y palotismo a la vez. Pero si sus barreras chechuales caen relativamente rápido (porque el pobre lleva más de dos años sin echar un casquete y eso debe estar apolillado), las emocionales... Ésas ni caen ni él quiere que caigan. 


No recordó haberse movido, pero lo siguiente que supo fue que la tenía entre sus brazos y tocaba su cuerpo con las palmas de sus manos. Era delgada y frágil, pero de ninguna manera la ruina que él pensaba. Quiso abrazarla y follarla, reconfortarla y destruirla al mismo tiempo. El caos de sus emociones envolvió su dolor, haciendo más honda su agonía.

Así está la cabeza de Gabe con respecto a Rachel (con respecto al niño es todo igual pero elevado a la quinta potencia). Y ella... Pues necesita un buen polvazo (cosa que el joputa de su marido no le echó never) y mucho amor para ella y para su niño, que es justo (esto segundo, eh, que de lo primero Rachel va a ir bien servidita, grrrrrrrr) lo que Gabe no va a darle.


¿¿Por qué la vida es tan fruta??

La vida definitivamente es una fr(p)uta y SEP nos lo planta en la cara aunque no queramos verlo. ¿Quién quiere leer sobre unos personajes tan dañados? ¡Que lo que busco en tus novelas no es eso! Pues, queridas mías, únicamente esta mujer sabe contar esta triste historia de un modo tan sumamente bueno. Ya me habíais dicho muchas que este libro era distinto, que se preparara mi corazón de piedra porque me iba a tocar la fibra sensible. Cuánta razón teníais. Vamos a ver, esto es una novela de SEP, no Los Miserables, así que no vamos a terminar con ganas de tirarnos por un puente. Esta historia es de mucha penita y mucho sentimiento pero también lo es de optimismo, de creer que se puede resurgir de las cenizas y volver a la vida, crear nuevos sueños, nuevas alegrías e ilusiones. Porque las cosas malas pasan y la vida sigue. Rachel y Gabe son dos personajes muy dañados pero extremadamente fuertes, sobre todo Rachel, ya que a Gabe jamás le falta el apoyo familiar (que a veces puede ser asfixiante) pero Rachel no tiene nadie en quien apoyarse. Al contrario, ella es el soporte de su hijo pero no deja de luchar y vivir con la esperanza de lograr algo mejor. Y Gabe encontrará en ellos su motivo para revivir.


Mi corazoncito leyendo

Pero no penséis ahora que este libro es todo pena porque ni mucho menos. Aquí no perdemos de vista nuestros diálogos graciosos (Rachel lleva la ironía por bandera) mezlados con los momentos tiernos (de los que Edward es el protagonista -un niño no porculero, ¡albricias!-) y nuestros momentos hot, aunque aquí están más en segundo plano, al menos en la historia principal. Porque, como en todo libro de SEP que se precie, hay una maravillosa historia secundaria, la de Ethan, el menor de los Bonner, que se lleva los momentos más graciosos del libro (Dios le habla como Oprah o Clint Eastwood) y que sin duda merecía un poquito más de espacio y no un desenlace tan rápido y precipitado. 


Ni Ethan ni SEP ni falta que hace

Queridas, este libro ha despertado en mí una especie de añoranza vital, de querer vivir en ese pueblo, sintiéndome tan querida por una familia que lo único que quiere es disfrutar de la vida y hacerlo rodeada de los que más ama. Es un culebronazo, no os voy a engañar, con muchísimas sorpresas, momentos de tensión y algún que otro wtf que yo perdono por todo lo que he disfrutado antes. Únicamente Susan Elizabeth Phillips, con esa maravillosa capacidad escritora que tiene para mezclar alegrías y penas, humor, palotismo y llanto, es capaz de coger esta historia cortavenas y hacer que cierres el libro sintiéndote tan feliz como Rachel y echando una lagrimilla como ella (yo no, eh, que se me corre el rimmel). Apenas fue un sueño no es tal, es una soberbia realidad que consigue, sin decaer, emocionarte y divertirte y hacerte creer que las buenas cosas de la vida siempre están esperándote, únicamente tienes que tener fe y esperarlas con los brazos abiertos (y si viene Gabe, también con otras cosas abiertas).

Por todo esto y mucho más le damos en nuestro Gandymetro...


Gabe, yo revivo tu boa si tú revives mi vida


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jueves, 7 de abril de 2016

Sólo mío/Nadie como tú (Serie Chicago Stars 3/Hermanos Bonner 1), Susan Elizabeth Phillips


Jane Darlington es una de las mejores físicas del país, pero lo que más desea es tener un bebé. Solo hay un pequeño problema: encontrar el padre adecuado. Jane es superdotada, algo que ha sido una dura carga durante toda su vida y está decidida a que su hijo no sufra lo que sufrió ella. Por eso necesita encontrar un padre especial para su bebé. Alguien realmente, bueno, alguien que sea tonto. Cal Bonner, el legendario quarterback de los Chicago Stars, parece la elección perfecta. Pero ese atractivo campeón con su marcado acento sureño la lleva a una conclusión equivocada. La doctora Jane descubre demasiado tarde que su elegido es bastante más listo de lo que ella había imaginado y que no está dispuesto a dejarse utilizar por una sabionda obsesionada con tener un bebé. Una inteligente y solitaria mujer que solo sueña con la maternidad cautivada por un hombre que lo último que quiere es ser padre. ¿Pueden la pasión y la atracción hacer que dos personas tan fuertes y vulnerables caigan en las redes del amor?


[Antes de meterle mano a Cal la reseña, tengo que explicaros una cosita sobre este libro. Antes de conocer el paraíso de Goodreads, esa maravillosa guía para poder leer los libros en orden, me hice yo la lista de esta serie y me bailaban los títulos. No es que bailaran la conga, sino que éste y el siguiente a veces los veía con un título y otras, con otro. Así que he puesto los dos en la reseña para que nos os hagáis el cardado un lío, como me pasó a mí. Además, tanto éste como el siguiente componen una subserie dentro de la de los Chicago Stars, Los Hermanos Bonner. Seguro que noslosfó a los dos, grrrrrrrr.]

¡Qué felicidad nos invade cuando abrimos un libro de SEP! Nosotras, tan honestas y modestas como siempre, nunca os hemos engañado: somos seppies y nos encantan sus libros, con esa mezcla de comicidad, absurdos, momentos de vergüenza ajena y sentimientos maravillosos. ¡Esa fórmula es más chunga de copiar que la de la Coca Cola! Pero ya vimos lo bien que funciona en los anteriores libros de la serie, Tenías que ser tú y Heaven, Texas. ¿Logrará SEP conquistarnos de nuevo? ¿O este libro será un zurillito pinchado en un palo? 

¡Dioscito! ¡Que el libro sea tan gracioso como yo!

Jane Darlington es lista. Pero lista lista, eh, de ésas tipo Sheldon pero dentro de la parte sociable de la humanidad. Es física y está ahí intentando ser la mejor por mucho que el gili*****s de su jefe se lo impida. Además es mona, con lo que, a priori, lo tiene todo en la vida. Pero no es verdad. Ella quiere algo que no puede obtener por sí misma: un bebé. Ya sé que estáis pensando que para quedarse embarazada no hace falta tener un máster, pero es que Jane es lista y quiere elegir bien al padre de su niño. Lo que pasa es que Jane es demasiado lista y digamos que quiere que su hijo no lo sea tanto, para que así no sufra lo que ella sufrió de pequeña. Así que el padre debe tener buena planta (que tampoco va a querer que el niño sea un Sloth) pero que vaya más justito de inteligencia. Y, oh, ahí es donde entra a jugar Cal Bonner, el quarterback de los Chicago Stars, que está como para restregarle el pan por el pechote pero que cuando abre la boca...

Mismamente

Así que, una vez elegido el padre, habrá que pasárselo por la piedra, digo yo. Y para eso, a través de una vecina, Jane se hace pasar por pilingui...


...y así quedarse with child, en uno de los planteamientos más whatthefuckistas que te puedas echar a la cara porque no me digas tú a mí que para chingar con un pichafloja de éstos te tienes que liar esos pistos. A ver si no vas a ser tan lista al final, Jane, hermosa... ¡Pues no tiene problemas Cal como para preocuparse por otro más! Teniendo ahí al quarterback suplente, Kevin Tucker, que le está soplando en la nuca (aunque no de modo guarrer) y con sus padres que cada vez se llevan peorEl caso es que Cal, que tan tonto no es, no tarda mucho en descubrir el percal y en cagarse en tó buscar a Jane para ajustarle las cuentas. Y si esas cuentas pasan por tocarle los cataplines a la señora física y por llevarla a su sureño pueblo a que se hinche a ver paletos, pues allá que va. Y, por supuesto, si tan valiente ha sido como para tener ñiquiñiqui con él antes, espera que no tenga ningún problema en repetirlo ahora...

¡A tomarte la revancha a base de polvos!

Y ahí es donde empieza lo bueno, pudiendo ver cómo se van descubriendo mutuamente y... Bueno, esas cositas que todas sabéis que habitan en los mundos de SEP. Diálogos llenos de humor y mala leche (¡yo ya no sabía a quién apoyar!), momentos ajdaljghsgdfhgajahdfjka, mucho sentimiento y nuestra puntita de sufrimiento, con el topping de un adorafollable llamado Kevin Tucker al que le voy a hacer yo unos touchdowns en cuanto lo pille que no se va ni a encontrar el apellido. 

Me vas esperando, Kevin

Y que no nos falte, por favor, nuestra ración de historia secundaria adorable y que nos llegue al corazoncito (y que siempre te deja con ganas de que se desarrolle más). No os voy a engañar, queridas, me he pasado casi toda la novela disfrutando como un cerdo rebozándose en el barro niño comiendo un helado. La verdad es que a partir de la llegada al pueblo esta historia me ha recordado mucho a la de Bobby Tom en Heaven, Texas, será por lo de estar en un pueblo típico americano de ésos en los que todos se conocen, ser el ídolo local y por el gran protagonismo de su familia (la superabuela de Cal es maravillosa). Estás con la sensación de "esto ya he leído yo pero me gusta tanto que me lo leería mil veces y las mil me gustaría". Pero...

Mi incontinencia verbal me lo impide, Meredith

Pues sí, a las novelas de SEP también se les puede poner un "pero" y ésta lo tiene, siendo además lo suficientemente molesto para mí como para que le bajara un Gandy, así os lo digo. Y es que todo iba genial, en plan croqueta y no poder dejar de leer y tal hasta que, de repente, la cosa se estanca. A ver, para mí estas historias, en el momento en el que los sentimientos se acaban imponiendo sobre la parte divertida, corren el riesgo de perder mi interés, algo que hasta ahora no había pasado. Hasta ahora. Y es que en la parte final, en ésa en la que esperas la apoteosis de sentimientos y de poner los ojitos de corazón y todas esas cosas que, por muy rancia que yo sea, disfruto como una enana, SEP lo alarga mucho e innecesariamente. Os juro que me bajó toda la emoción y que ya terminé de leer el libro con el morrillo tristón. ¡Si hasta Cal se saca de la manga un WTF que no tiene sentido! 

Escuchar algo malo de SEP me rompe el corazoncito

Pero que este desliz final no os impida echarle el guante al libro porque, de verdad, todo lo anterior merece tantísimo la pena... El toque SEP sigue siendo maravilloso y, como dice mi madre, "hasta el mejor escribiente echa un borrón". Aquí el borrón es pequeñito y Cal la tiene tan grande que Sólo mío sigue siendo un magnífico libro, lleno de risas, maromazos y emociones

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Cal, ven y quítame el lacito rosa, que ya te quito yo la ropa


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