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miércoles, 30 de septiembre de 2026

El partido más largo/The Long Game (Game Changers 6), Rachel Reid


Diez años. Eso es lo que llevan juntos Shane Hollander e Ilya Rozanov. El tiempo que llevan manteniendo su relación en secreto. Ante sus amigos, ante su familia… ante la liga. Si Shane quiere mantenerse en la cima de su carrera, lo que él e Ilya comparten debe seguir siendo un secreto. Quiere a Ilya, pero ¿y si hacerlo público lo arruina todo?
Ilya está harto de secretos. Shane se ha vuelto tan bueno ocultando sus sentimientos que, a veces, Ilya se pregunta si realmente existen. La cercanía, la intimidad, incluso el riesgo que supondría hacer pública su relación… Ilya lo quiere todo.
Es hora de que decidan qué es lo más importante: el hockey o el amor.
Es hora de tomar una decisión.


Pues ya está, ya llegó el momento de leer la continuación de la historia de amor entre Shane Hollander e Ilya Rozanov. Bueno, ahora lo que llega es el momento de que leáis mi opinión, aunque sabiendo el nivel de fangirlismo que me despiertan ambos esta reseña será una loa eterna a esta pareja y a la madre que los parió por haberlos creado.

El barrio entero pa ti, Rachel Reid

Tengo un problema con este libro (al igual que con Heated Rivalry) y es que no tengo medida con sus protagonistas: Shane y, sobre todo, Ilya son dos personajes que se engancharon a mi corazón desde el primer momento y me lo tienen cautivo los jodíos, de tal modo que cualquier cosa que lea sobre ellos tiene mis bragas dieces automáticamente. Sin embargo, debo reconocer que, incluso pensando que por algún lado nos la iba a clavar Rachel Reid, The Long Game ha sido una historia que no me esperaba. Cuando leo un "felices por ahora" (como es el final de Heated Rivalry) no me gusta seguir leyendo si hay continuación porque ya me veo el mierdeo al que la escritora va a someter a la pareja (ahí está Us, la segunda parte de Him de Sarina Bowen, haciéndome ojitos desde mi librería del Kindelito esperando a que me atreva con ella). Con The Long Game ni me lo planteé porque mi necesidad de Ilya y Shane es vital y, además, porque pensé que bastantes cosas externas tendrían que afrontar como pareja como para tocarnos el corazoncito con problemas gordos dentro de ella. ¡ERROR!

Rezad por mi alma

Error total porque ya no estamos ante los Ilya y Shane del libro anterior, que se trincaban alegremente cada vez que podían pero resguardaban su vida y su corazoncito (teóricamente). Aquí ya los tenemos enamorados y como pareja pero, salvo el cambio de equipo de Ilya, nada ha cambiado a su alrededor, siguen siendo dos jugadores profesionales en un mundo extremadamente homófobo, con todo lo que eso conlleva. Sí, Scott Hunter abrió el camino pero Ilya y Shane no son él (gracias a Dior) y no tienen las misma circunstancias vitales (Scott tiene como mil años y estos están en su prime deportivo). A eso hay que sumarle algo con lo que no contábamos el libro anterior: la vida personal de ambos y el modo de gestionar su relación amorosa. Y no lo va a llevar igual un joven canadiense criado en un entorno sanote que sufre de una ligera ansiedad y fobia social que un joven ruso cuya salida del armario le puede provocar el exilio definitivo de su país y que, además, carga con el peso de la muerte de su madre... y de sus malos pensamientos.

Idme enterrando ya

Como con el primer libro estábamos totalmente consumidos por la pasión de Ilya y Shane, solo pudimos ver destellos de cómo son los personajes. Aquí se profundiza más, especialmente en Ilya, que es el gran misterio de toda la serie. Y, ay, lo que a Ilya le ronda por la cabeza... El inocente de Shane ni se lo espera porque Ilya con él tira más al padentrismo y a ser la roca que lo sujete pero todas las nubes negras que Ilya tiene no se han ido al llegar el amor y es algo que acaba afectando. Como en todas las parejas, nada es perfecto y aquí, además, chocan el pánico de Shane a decir algo y que se conozca su relación con Ilya con las ganas de este de acabar con tanto secretismo y dejar de ocultarse. Os digo yo que la cabeza de Ilya tiene más lío que El jardín de las delicias de El Bosco.

Pero yo soy mucho más guapo que los del cuadro

Ya os digo que lo paso mal leyendo cómo les ocurren cosas malas a personajes que adoro y he sufrido leyendo determinadas secuencias (soy muy sentida, me pongo la mano en el lugar donde tendría el corazón y todo). En el plano externo a la pareja, hay cosas que ocurren que te ponen el corazón a tope (si habéis leído Role Model, sabréis que parte de este coincide en el tiempo con él y ocurren ciertas cosas que 😰), pero en el plano interno lo pasas peor porque ves que ambos se quieren (eso nunca se pone en duda) y a veces el amor puede no ser suficiente.

Soy incompatible con la vida

A eso se suma la falta de comunicación, que es algo que no soporto pero que aquí, sin justificarla, la puedes ver más entendible cuando ocurre y, jodía Reid, duele el doble, ya que conoces a ambos y solo quieres que les ocurran cosas buenas, pero ves que van por un camino que, en lugar de acercarles, les puede alejar.

Me mató la trama de este libro

Me acabo de dar cuenta de que estoy tan entusiasmada por contaros lo mal/bien que lo he pasado leyendo que ni os he situado en lo que ocurre. ¿Importa? Pues no mucho porque, si te gusta esta pareja, te pueden estar contando cómo se echan una partida de Risk, un Trivial, un parchís durante setecientas páginas y serías feliz solo por compartir ese rato con ellos. Pero bueno, os cuento que en The Long Game seguimos los inicios como pareja oficial de Ilya y Shane, cómo se van apañando con eso de vivir cerca, cómo lleva Ilya pasar de un equipo ganador como el de Boston a una puta mierda como el de Ottawa y cómo llevan ambos ser pareja y tener que seguir ocultándose (porque digamos que la liga de hockey muchas ganas de tener un nuevo Scott Hunter no tiene). Si esperas un libro sin conflicto, no lo leas. Si esperas un libro absolutamente maravilloso, lánzate a él.

Y si no te gusta, estoy muy dispuesta a debatir

Supongo que el libro tendrá sus defectos pero yo ahora ni los recuerdo. A ver, hay cosas que se tratan poco o quedan en segundo plano, como la salud mental de Ilya y cierta parte relacionada con el comisionado de la liga, pero siempre me ha parecido que Rachel Reid con estos dos no quiere hacer una narración pormenorizada de todo lo que les ocurre. Mientras que en otras historias hay un exceso de información, aquí, que sí que hay mucho que contar, Rachel elige centrarse en ciertas cosas y mostrar otras en pequeños destellos. Con Ilya y Shane menos es más en cuestión de su entorno, Rachel se centra en ambos y en su relación amorosa. Y dime a mí si eso, para una lectora de novela romántica, no es una absoluta gozada.

Ya me han resucitado

He adorado The Long Game. Es un libro que profundiza en Ilya y Shane como quisiera yo que profundizaran en mí y que les enfrenta al mayor de los enemigos que pueden tener: ellos mismos. Rachel Reid te pega un buen palo viendo cómo lo pasan mal por cosas que puede que sean irresolubles y también te hace de lo más feliz dándote momentos inolvidables entre ambos. Es un viaje que duele y que te llena de alegría por poder compartir la vida de dos personajes que quieres y vivir su relación que, a pesar de no ser perfecta, es maravillosa y nunca te parece suficiente.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Ilya y Shane, os quiero más que a mi familia


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martes, 10 de marzo de 2026

Más que rivales/Heated Rivalry (Game Changers 2), Rachel Reid


Nada interfiere en el juego de la estrella del hockey profesional Shane Hollander.
Ahora que es capitán de los Montreal Voyageurs, no permitirá que nada lo ponga en peligro, y mucho menos su sexy rival, a quien le encanta odiar.
El capitán de los Boston Bears, Ilya Rozanov, es todo lo que Shane no es. Autoproclamado rey del hielo, es tan arrogante como talentoso. Nadie puede vencerlo, excepto Shane. En público, son enemigos. En privado, no pueden dejar de tocarse.
¿Lo más inteligente? Alejarse, una vez que unos cuantos encuentros secretos se convierten en una lucha por mantener su relación fuera de la prensa. La verdad podría arruinarlos a ambos. Pero para Shane e Ilya, el secreto pronto deja de ser una opción...
Goodreads ❤  Amazon


"No me parece que Rachel Reid escriba mal pero he estado más entretenida con la rivalidad de Scott con un tal Rozanov que con el resto del libro". Esto escribí hace varios meses en mi reseña de Game Changer, el primer libro de esta serie, serie que leí motivadísima por la reseña que mi querida Bona Caballero hizo de Heated Rivalry allá por 2022, donde dejé este brillante comentario: "Lo tiene todo para que me guste, así que me la apunto ya mismo!". Ya veis cómo son mis motivaciones, que tengo muchas ganas de leer algo y lo leo cuatro años más tarde... Y me puse finalmente con Heated Rivalry porque se hizo la serie y no quería yo llegar a los maromos catódicos sin haber conocido a los literarios antes.

El sentir general de las cuatro lectoras que nos quedan

Todo esto viene porque parece que no sacaba hueco para este libro pero desde que lo leí en diciembre de 2025 hasta ahora mismo que escribo esta reseña me he caído en la marmita de los Hollanov y de ahí no salgo si no es con las patas por delante. 
47 años para 15 tengo

Pero yo soy toda una profesional del reseñeo (...), así que dejo a un lado la serie, echo mano de mis notas de diciembre y... ¡a reseñar a los Ilya y Shane literarios que voy!

Viajamos en el tiempo y en el espacio como si de un Outlander cualquiera se tratara esto pero sin tantas fumadas gabaldonianas. Por ahora nos vamos a Montreal en 2016 a ponernos los patines y echarnos un partido de hockey. Ni dos párrafos pasan y ya sabes que el archienemigo de Shane Hollander, capitán de los Metro Voyageurs, es el capitán de los Boston Bears, el ruso Ilya Rozanov (cuyo nombre ya nos sonaba de dar robar protagonismo molestar un rato en el libro anterior). Esa misma noche se enfrentan en el hielo. ¿Cómo quedan? Pues mira, chica, ni que esto fuera Estudio Estadio. El caso es que, tras el partido, Shane está medio molido en su casa, cansado pero sin descansar esperando a alguien. ¿El de la pizza?

No, el del fiambre ruso

(Bueno, así me imaginaba yo a Ilya antes de perder las bragas por Connor Storrie, que soy muy de Dolph y de Ivan Drago #Viejuna).
Ahí que se presenta Ilya en casa de Shane y no para hablar de logaritmos neperianos precisamente sino para darle a los ritmos penerianos. Tras morirte por el susto y resucitar, ves que Shane no quiere eso, no quiere estar allí siendo objeto de guarreridas a troche y moche por parte de tremendo ruso pero ni bajo aviso de impacto inminente de meteorito querría Shane estar en otro sitio. Un "ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio" en el que Shane e Ilya están involucrados y ocultos... desde hace siete años.

Y todo sin salir del prólogo

Tras llamar al Samur para que resuciten a las de nuevo muertas lectoras, nos vamos a 2008, donde unos jovenzuelos Ilya y Shane se conocen en los Campeonatos Mundiales de Hockey junior. Su fama les precede porque a estos chavales los ojeadores los tienen fichados desde que echan los dientes de leche pero es la primera vez que se ven y se enfrentan. Nuestro Ilya adolescente no conoce a Shane salvo por su fama y, justo por ella, lo reconoce como rival a batir y a odiar, porque nadie puede ser mejor que él. Pero cuando Shane se acerca a Ilya para presentarse, ese chaval majete con sus adorables pecas no resulta tan odiable como el ruso hubiera deseado. Eso no le impide darle pal pelo en el hielo, faltaría más, igual que meses más tarde no le quita gusto a eso de quedar por encima de Shane en el draft y ser elegido por los Boston Bears, el archienemigo equipo de los Montreal Voyageurs, que elige a Shane. Eso los pone a ambos en la misma conferencia, lo que implica que van a verse las caras mucho más de lo deseable. Como alternamos puntos de vista, también podemos ver cómo Shane se caga en tó (educadamente, que es un chico muy correcto) al quedar siempre por debajo de Ilya pero resulta complicado odiarle cuando en las distancias cortas Ilya es más cordial, más amable, más un hombre que un adolescente, más propenso a despertarle calores que las hogueras de San Juan...

Shane y nosotras con Ilya

A base de saltos temporales les vemos ir reencontrándose en competiciones, en grabaciones, en los partidos y tras ellos... Y poco a poco esas ganas de meterse de todo menos miedo se plasmas en actos de meterse de todo menos miedo, lo que lleva a una relación oculta de encuentros sexuales megahot que va removiendo los cimientos, las creencias, las esperanzas y los sueños de Ilya y de Shane. Es que años de sexo maravilloso y prohibido entre dos personas que se tienen tienen cada vez más cariño no pueden quedarse solo en eso, a esa relación puramente sexual se le van abriendo grietas por las que se meten no solo las 🐍 sino también los sentimientos. Aunque, claro, no los gestionan igual...

Stop rait nau

Vale, no os voy a contar yo el libro entero, que me pongo me pongo y parezco Doña Adelaida destripando Cristal (si lo has pillado, la menopausia is coming). Tenía muchas ganas de leer Heated Rivalry desde que leí la reseña de Bona pero no esperaba yo que me iba a atropellar un tren de sentimientos y de amor por esta historia, y aquí me hallo, muerta matada y tan feliz. No es que lleve leyendo romántica tanto tiempo pero a veces parece que ya he leído todo lo que me va a conquistar y a dejar huella, así que encontrarme totalmente absorbida por esta historia, obligándome a dejar de leer porque tenía que seguir con la vida y sin poder dejar de pensar en volver a abrir el libro fue una de las mejores sorpresas que he tenido últimamente. Tan metida estaba en la lectura que tomé tres notas guarras para hacer la reseña, ni un segundo de lectura quería perder (así que esta reseña va a sufrir las consecuencias 😆). He disfrutado enormemente de todo pero, si hay dos cosas que me han enamorado del libro, estas han sido su estructura y, por supuesto, Ilya Rozanov los protagonistas Ilya Rozanov. En cuanto a la estructura, reconozco que no soy especialmente fan de los saltos temporales porque acabo más perdida que Carracuca pero aquí la historia se beneficia de ellos. Con ese prólogo que te deja loca, automáticamente me encontré devorando la evolución de la relación entre ambos, dándome igual los rotulitos que marcaban el lugar y la fecha. La relación entre Ilya y Shane es justo como la narración, un todo que se construye a partir de momentos sueltos que roban y ocultan a la luz del día y en la exposición pública. Con esta narración, Rachel Reid quita mucha paja de la historia y nos hace ver únicamente lo importante sin redundancias (no como en el libro anterior, que te mete en un coma profundo con tantas mierdas de Scott), nos centra en la evolución de los personajes, juntos y por separado, y, si estás tan metida en la historia como lo estaba yo, te zampas los capítulos uno tras otro. Este no es uno de esos libros donde todo va bien y esperas que en algún momento se joda todo, ¡es que estás todo el tiempo sufriendo porque no pueden tener una relación! 

El mensaje que nos deja Rachel Reid

En cuanto a los personajes... Ay, estoy totalmente enamorada de Ilya, por si no lo habéis notado. Ambos son fantásticos, tan distintos y tan complementarios, pero, claro, Ilya es el caramelito y Rachel Reid bien que lo sabe. Él es el que te descoloca en el libro anterior y aquí ya te remata, porque cuando ves una capa rascas un poquito y sale otra más, y otra después. Es un personaje complejo que constantemente lleva un circo de siete pistas que maneja perfectamente hasta que mete ahí a Shane y se le va todo al carajo. La evolución de la relación entre ambos se ve natural (dentro de que cómo voy a saber yo cómo puede ser una relación entre dos estrellas del hockey gays natural), nada forzada, pero no se dejan de lado las contradicciones de ambos personajes, la lucha constante entre lo que creen que necesitan y lo que realmente quieren. Ninguno de los personajes es igual al final que al inicio del libro pero precisamente por la complejidad de Ilya ver su evolución es algo que te deja con el corazón a tope y las patas vueltas. Bueno, y si hablamos de patas vueltas, así es como se te quedan si hablamos de los guarrerismos de este libro...

Aquí me tenéis, en plena lectura

Ay, madre, ¡que me caiga encima un glaciar que me enfríe las calores internas! Si no te gusta mucho leer sexo, tú te lo pierdes este no es tu libro. El sexo es hot, abundante y descriptivo y muchos de esos encuentros suponen un avance en la relación o un descubrimiento importante para los personajes, así que vas al infierno si te los saltas 😂. Pero el libro es mucho más que sexo, es ver cómo se saca adelante una relación que ni sus propios protagonistas podrían haber imaginado. Los momentos sexuales son estupendos pero ay, AY, esos en los que vemos cómo van formándose y asomando los sentimientos en Ilya y Shane... 


No sé si os habéis dado cuenta pero Heated Rivalry ha sido una verdadera delicia para mí, un libro de esos que te engancha desde el principio, va echando raíces en tu corazón y de ahí no se mueven ni historia ni personajes incluso aunque hayas terminado de leerlo. No es un libro aislado dentro del universo de Game Changers, de hecho ciertas cosas que ocurren en el libro anterior tienen repercusión aquí, pero la historia de amor de Ilya y Shane es de esas que cobra vida y supera incluso todo lo que esperabas, de esas que cierras el libro y, aunque quieras, no puedes dejar de pensar en ella. A mí, desde luego, me ha conquistado por completo, por eso se lleva en nuestro Gandymetro...

"Te adoro" en haggardiano se dice "Hollanov"

                               
Bona Caballero, además de unas maravillosas reseñas, hace otra clase de entradas que hay que leer sí o sí. Y aquí se marca una de diez que tenéis que leer, donde repasa la romántica, los boa/boa, los sporty melofó y la serie Game Changers. ¡No os la podéis perder!


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miércoles, 4 de octubre de 2023

The Right Move (Wind City 2), Liz Tomforde

[Libro no publicado en español]
RYAN
Es una distracción, eso es lo que es. Soy el nuevo capitán de los Devils, el equipo de Chicago de la NBA, y lo último que necesito es tener viviendo en mi casa a Indy Ivers, la mejor amiga de mi hermana. Es desordenada, emocional y demasiado tentadora. Pero cuando el gerente del equipo expresa claramente su desacuerdo con mi ascenso a capitán, refiriéndose a mí como a un lobo solitario e inalcanzable y sin equilibrio entre vida y trabajo, no puedo pensar en un modo mejor de convencerle de lo contrario que fingir estar saliendo con mi nueva compañera de piso. ¿El problema? Parece demasiado real. Tener una novia falsa se suponía que no iba a ser lioso pero tener a Indy en mi casa y en mi cama es complicado, sobre todo cuando ella quiere todo el romanticismo que yo no puedo darle.
INDY
Nunca imaginé que estaría viviendo con el hermano de mi mejor amiga, la estrella de la NBA Ryan Shay. ¿Algo más difícil de creer? Que necesite que yo finja ser su novia y haberle transformado de repente en un tío amigable y accesible. Porque no lo es. Es un maniático de sus cosas y desconfía de todos. Nuestro acuerdo es por ambas partes, eso sí. Tengo que ir a una boda, una con todos mis amigos de la infancia, y no hay un acompañante mejor que el ídolo de mi ex. Las líneas se borran tanto que es imposible separar la realidad de la ficción. Enamorarme de mi compañero de piso no era parte del acuerdo, sobre todo porque Ryan me recuerda cada vez que puede que no cree en el amor. Yo soy una romántica y no puedo evitar fantasear con que él cambiará pero rápidamente me veo preguntándme si compartir piso con el hermano de mi mejor amiga fue lo más acertado.
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En mi haggardiano corazoncito, hay dos modos de convertirte en un cinco estrellas. Uno de ellos es llegar como un huracán y prácticamente desde el principio revolucionarme hasta las neuronas del xirri (véase El jinete de bronce). Y otro es ir a la chita callando, con pico y pala, meterte en mi cuerpo, cerebro y corazón sin que me dé cuenta para que llegue un mimento en el que vea que estoy totalmente cautivada por la historia. Este modo es el que ha escogido The Right Move para ser una de mis mejores lecturas del año. Es un cinco estrellas de esos discretos, donde los grandes sobresaltos los dan la vida misma y el amor, con un protagonista que no puede ser más perfecto y una protagonista fabulosa. También te digo que no pienses que esta puede ser una historia que le pase a tu prima la de Tomelloso, a no ser que esta se acabe ligando al nuevo Michael Jordan…

Posibilidades de que esto ocurra

Ryan Shay ya nos conquistó en el libro anterior, con esa intensidad protectora de su hermana y ese cuerpazo que enseña el mozo por su casa que ya sabes tú que lo quieres en la tuya. Lo vimos en paños menores porque la compañera de trabajo de Stevie, Indy Ivers, se queda en la fruta calle y Stevie decide pedirle a su hermano el favorcito de que la chica se quede allí mientras que encuentra algo. Total, Ryan vive en un pisazo y, como estrella de la NBA que es, viaja constantemente, lo que, unido al trabajo como asistente de vuelo de Indy, haría bastante improbable que se vieran mucho. Ah, que no se me olvide. Que Indy conozca a Ryan sin camiseta se debe a que el chaval se pasea por su casa enseñando torso porque ese cuerpazo que Dior y el gimnasio le han dado es un pecado que se esconda.

Ryan es el regalo de Dior a la humanidad

Total, que Ryan no quiere compartir piso ni de coña porque lo que más valora en esta vida es su intimidad, pero el punto débil de Ryan es su hermana y no puede negarle nada, así que compañeritos de piso. ¡Y qué alegría para Ryan vivir con Indy! Nuestro chico podría ser maestro de Marie Kondo, mientras que por donde ella pasa parece que se ha celebrado Coachella. A Ryan le explota una vena la primera vez que ve el caos que rodea a Indy pero, mientras pone cara de perro, no deja de darse cuenta de las necesidades de Indy e intenta cubrirlas discretamente.

A mí también me puedes cubrir lo que quieras

Indy, que de tonta no tiene un pelo, se da cuenta del comportamiento de Ryan y de lo que esconde bajo esa fachada de cuerpo esculpido por Miguel Ángel, así que se le hace el xixi Pepsicola intenta ayudarle con su inseguridad y sus pocas ganas de socializar. Que tú dirás que para qué quiere ser sociable si nada en billets pero es que Ryan arrastra un pequeño traumita de confianza y no puedes ir por la vida así, que te lo digo yo. Así que Indy, que parece salir de una marmita llena del mundo de Barbie, decide ser majísima con él y ayudarle en lo que pueda. Todo esto mientras aumentan las ganas de chingarse mutuamente, obviamente, porque no hay nada mejor para quitar un trauma que tener ganas de guarrearse en la cama.

Destraumatízame, mozo

Este es un libro en el que cada uno lleva lo suyo, ya que Indy está devastada y vacia por dentro tras írsele al carajo su relación con el amor de su vida e intenta salir de su apatía a través del trabajo y de su fachada de eterna sonrisa. Viviendo con Ryan y notando cómo se le desperezan los bajos intenta seguir con su vida a través del contacto físico con él (si no puedo amar, al menos puedo follar #LemaVital) y, a través de unas romance reasons estupendas, se van a ver forzados a ser de lo más cariñosos.


A este libro no le faltan tropes, que si enemigos que se trincan vivos para luego ser amigos que se trincan vivos, fingimientos varios, traumitas... Todo ya lo has leído y nada te suena mal o te aburre porque está tan bien hilado y tan bien escrito que te lo zampas estupendamente. Liz Tomforde junta a una persona que no sabe estar sola con una que no sabe estar acompañada, les obliga a compartir tiempo, a sincerarse, a enamorarse y a evolucionar de un modo sencillo pero estupendo y natural. Con este libro me pasa lo mismo que con el anterior, que parece que he leído mucho y resulta que voy solo por la mitad. Pero, en lugar de cagarme en tó porque me queda mucho por sufrir, croqueteo porque me queda mucho con lo que disfrutar. Además, no notas que se estanque, siempre ocurre algo, siempre se cuenta algo que interese, lo que pasa es que no hay grandes sobresaltos ni apocalipsis kleypasianos. Es muy hot y el slow burn es delicioso, hace que cada momento entre ellos se disfrute más aún. Sinceramente, creo que lo tiene todo, porque no le faltan ni humor, ni sentimientos ni guarrerismos extensos y descriptivos, pero también es moderno y tiene una protagonista real y fuerte (que no necesita ser más tonta que Pichote para demostrar su fortaleza) y un maromo PER-FEC-TO, feminista, sensible, cochinote y totalmente adorable. Y, además, tiene unos secundarios estupendos cuyas historias quieres conocer ya mismo. ¡Yo no le pido más a un libro! Bueno, que lo traduzcan para que lo podáis leer todas.

The Right Move es un libro fantástico que, poco a poco, me ha ido conquistando. Aunque es una historia más que conocida, está tan bien escrito y tiene unos protagonistas tan estupendos que lo hacen muy especial.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

La perfección de este maromo entera me la como


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martes, 24 de enero de 2023

Siempre fue Georgie, Kate Clayborn


La durante mucho tiempo asistente personal Georgie Mulcahy ha hecho de su carrera anteponer las necesidades de otros a las suyas. Cuando un inesperado descalabro la aleja de su ajetreado trabajo en Los Ángeles y la lleva de vuelta a su pueblo, Georgie debe afrontar una realidad incómoda: sus propios deseos siempre han sido una desconcertante página en blanco.
Pero entonces Georgie encuentra algo olvidado, un diario de historias inventadas que escribió de adolescente lleno de posibilidades que una vez imaginó. Para una abrumada Georgie, las sencillas ideas que llenan el diario son una vía de salvación, una guía para comenzar un nuevo camino.
Los planes de Georgie chocan con un obstáculo cuando se planta cara a cara con su compañero de piso, Levi Fanning, que en una época fue el chico más problemático del pueblo y ahora es el más ermitaño del pueblo. Pero el tranquilo y hosco hombre es más que su reputación y le ofrece a Georgie su ayuda en su nueva misión. Mientras los dos avanzan en la lista de tareas de Georgie, esta empieza a darse cuenta de que lo que realmente quiere puede no estar escrito en su diario sino a su lado, si ambos son capaces de encontrar el modo de dejar marchar los pasados que los retienen.
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Vengo hoy con una reseña que más calentita no puede ser, y no precisamente porque venga un maromo a enseñar el rabo. 

¡Ya os lo enseña un cerdo!

De verdad, qué difícil es intentar hacer un chiste de rabos... En fin, que la reseña es calentita porque el libro se ha publicado hoy mismo y yo tengo que agradecerle al señor Netgalley que, en una de esas locuras que tiene de vez en cuando, me diera este libro anticipadamente porque estoy escribiendo esta reseña y la versión digital en preventa cuesta más de diez euros. Eso sí, los pagaría porque lo he adorado.

Bueno, no los pagaría porque es un robo y yo, pobre

Chica, es que vaya precios... Pero bueno, que Georgie, All Along me pareció totalmente delicioso, una de esas lecturas que cierras y tienes ganas de volver a abrir para releerla deleitándote. Y, ojo, sin tener nada especial, porque es una historia pequeñita con un par de personajes que adoras narrada de un modo distinto y maravilloso que me llegó especialmente. 

Para completar mi 2022 de pueblitos encantadores (porque este libro lo leí a finales del año pasado), me encontré aquí con Georgie Mulcahy, una chica que trabajaba como asistente personal de una famosa en Los Ángeles y que se encuentra sin trabajo cuando a su jefa le da la ventolera de cambiar de vida e irse a ver cómo le crecen unos hombres en un bancal en un pueblo de Albacete. Sin trabajo y un poco perdida, aprovecha la excusa de que su mejor amiga ha regresado al pueblo y va a dar a luz para volver, ayudarla y, de paso, ver qué puede hacer con su vida. En esto que está en casa de sus padres (que están convenientemente de viaje) y allí que entra como Pedro por su casa un maromazo que se parece sospechosamente a Evan, su crush adolescente.

¡Yupi!

Pero no es Evan sino su problemático hermano mayor Levi Fanning.

¡Yupi mucho más enfático!

Hombre, es que tú sabes que eso de que sea su hermano por algún lado nos tiene que dar jueguecito, jur jur. Y resulta que Levi entra por casa de Georgie como si estuviera en la suya propia porque los padres de Georgie son un poco así de aquella manera (locuelos) y no recordaban que, como amigos y residentes en el pueblito encantador que son, tienen buena relación con él y le dieron las llaves de su casa para que se quedara allí mientras a él acababan de reformar la suya. Vamos, que Kate Clayborn se inventa unas romance reasons de las que nos gustan para que Georgie y Levi tengan que vivir juntos. A eso hay que sumarle que Georgie empieza a trabajar para la familia de Levi y que este no se habla con ellos desde hace años.


Mejor te va a parecer el pisto cuando sepas que Georgie ha decidido reconducir su vida siguiendo los retos que se marcó en su diario de adolescente, que Levi le va a ayudar y que en ese diario aparece constantemente el nombre de Evan rodeado de corazoncitos...


Ya os he dicho que es una historia sencilla pero no por ello deja de tener su miga. Georgie está muy perdida, ya que en algún momento se desvió de sus sueños y se dedicó a cumplir lo que otros querían, así que la vuelta al pueblo y la lectura de su viejo diario le sirven de acicate para cumplir ilusiones y retos que se dejó por el camino. Levi, sin embargo, se encuentra en un momento totalmente distinto de su vida. Tras una época de lo más disoluta que acabó en la ruptura de relaciones con su familia, se ha convertido en un comedido solitario que solo necesita tranquilidad y a su perro. Pero conocer a Georgie es el rayo de luz que necesita su gris vida y sabe, casi desde el principio, que no puede exigirle estar con él pero que la necesita casi tanto como el aire que respira. 

Yo, durante la lectura

A pesar de que yo haya descrito todo de un modo más bien moñas, el libro no lo es. No sé si Kate Clayborn escribe así habitualmente (es mi debut con ella) o ha sacado su magia para este libro, pero ya desde las primeras páginas te das cuenta de que no te vas a encontrar con una historia convencional, ni por la protagonista ni por la narración. A pesar de haber adorado muchísimo a Levi, el rey de los padentristas, Georgie es la estrella del libro. Ella es alguien especial, brillante, divertida, encantadora, una fuerza de la naturaleza que todo lo que toca lo ilumina y lo llena de vida. Levi es su total opuesto, un hombre retraído (que no borde) lleno de sombras que aspira a tener la luz de Georgie a su lado pero que no quiere tocarla por si la estropicia. Pero vamos, que la toca,       porque a ver si creéis que a Levi solo se le alegra el corazón con Georgie...

Levi, padentrista y palotista

La otra gran estrella del libro es el modo en el que está narrado. Como lo mío son las tontunas y no las palabras, no sé describiros cómo está escrito, solo sé deciros que es muy especial, que no cursi ni moñas, me ha parecido todo muy natural y sin artificios. No hay búsqueda de la sensiblería ni florituras literarias pero sí mucha emotividad, logra transmitir a la perfección no solo lo que piensan los protagonistas sino también lo que sienten, Kate Clayborn consigue hacerte llegar los sentimientos de los personajes más allá de las palabras que utliza. Incluso ha logrado que me encante cómo soluciona una cosa que suelo odiar, eso de que me cuenten algo a posteriori y no mientras ocurre. El libro, sin dejar su sencillez, logra que veamos lo complicada que puede ser una vida normal y corriente, lo fácil que es perdernos por el camino y lo difícil que es encontrarnos y, sobre todo, no nos trata como idiotas y nos da unos personajes que meten la pata, que piden perdón, que arreglan lo que puede arreglarse y que viven su vida sabiendo que hay cosas que irremediablemente no tienen solución. Además, me parece que ha evitado lo facilón en muchas ocasiones y nos ha dado una historia mucho más normal y, justo por eso, más efectiva. Y todo con sus escenas hot bien contadas y con su chicha, y su tono verdaderamente optimista. Digo esto de optimista porque no es una novela de esas que te dicen uplifting y te arrean un Yo antes de ti, que lo único que te dan ganas es de tirarte por la ventana. Aquí, no. Aquí poco a poco se te va poniendo la sonrisa en la boca y acabas que quieres besar a Levi, a Georgie, a Kate Clayborn y al cajero del Mercadona si pasa por delante, tal es el buen rollo que se te queda dentro. Soy consciente de que tiene partes más flojas (he acabado un poco del diario hasta el xirri), pero la sensación general era tan buena y yo estaba disfrutando tanto que eso no empaña mi experiencia.

Georgie, All Along ha sido una gozada de principio a fin. Un libro distinto, fabulosamente bien escrito, con cero tonterías, muy emotivo, divertido, con maromazo y con una protagonista que enamora. Os deseo a todas que baje de precio, lo podáis comprar y lo disfrutéis tanto como yo. Y si no os gusta, a mí no me lo digáis 🤣.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Me regalan este maromazo y con los dientes le quito el lazo


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martes, 7 de junio de 2022

The Ones Who Got Away (The Ones Who Got Away 1), Roni Loren

[Libro no publicado en español]
Han pasado doce años desde que la tragedia golpeó al último curso del instituto de Long Acre. Solo unos pocos estudiantes sobrevivieron a la fatídica noche, un grupo al que los medios de comunicación llamó Los que escaparon.
Liv Arias pensó que nunca regresaría a Long Acre hasta que un documental la trae de vuelta junto con otros supervivientes. De repente su viejo amor, Finn Dorsey, se encuentra más cerca que nunca y su atracción sigue estando al rojo vivo. Cuando un ardiente beso reaviva su pasión, Liv se da cuenta de que el duro policía puede ser justo lo que necesita...
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Vaya viaje ha sido este libro, queridas, es que no sé ni cómo empezar esta reseña. Si hubiese sido una castaña, ya estaría aquí con el cuchillo entre los dientes, pero cuando leo algo que me gusta tanto y me deja tocada no sé cómo transmitiros qué he sentido leyendo, así que, por si luego me pongo a divagar y acabáis pidiendo que alguien le dé la pastillita a esta señora mayor, os digo ya que le he dado 5 Gandys y parte de mi descanso, porque me ha tenido que no pensaba en otra cosa. La verdad es que llevaba una buena racha lectora con What If You & Me (también de Roni Loren) y Anhelos ocultos de Sandra Brown, así que cogí este con más miedo que vergüenza, ya que le tenía muchas ganas desde que leí la estupenda reseña de Bona Caballero y, bueno, la expectativas y yo solemos acabar como el rosario de la Aurora, pero felizmente no ha sido este el caso.

Incluso habría llorado si tuviera corazón para hacerlo

En la romántica abunda el trauma porque es una de las cosas que más chicha da a nivel emocional así que, si llevas un tiempo leyendo, ya tienes un poco el culo pelado de traumaditos. Pero chica, aquí se riza el rizo y me he encontrado con un trauma nuevo para mí: ¡supervivientes de un tiroteo! Si no quieres trauma, toma dos tazas. Afortunadamente, Roni Loren nos evita vivir la masacre y nos lleva al mismo sitio doce años más tarde, cuando varios supervivientes del tiroteo de Long Acre se reúnen para rodar un documental. Los que eran unos chavales en su fiesta de fin de curso, con todas sus ilusiones por delante, regresan al lugar en el que muchos de sus amigos perdieron la vida y las de ellos quedaron irremediablemente dañadas. Doce años han pasado, cada uno ha vivido como buenamente ha podido, incluso aparentemente bien, pero volver al lugar del tiroteo reaviva en ellos sus ansiedades y, en el caso de Liv Arias y Finn Dorsey, sus pasiones y rencores, ya que ambos se encontraban en una posición un tanto comprometedora cuando comenzaron los disparos.

Si os pillan así en una enagüil os obligan a casaros

Pero Finn la abandonó a su suerte para ir a proteger a su cita.

Chascazo maromial que nos hemos llevado

Afortunadamente, tanto ellos como la cita de Finn esa noche, Rebecca, sobrevivieron pero nada fue igual. Liv y Finn dejaron atrás su amor clandestino y no han vuelto a verse desde entonces, así que esa mirada que cruzan ahora en el instituto es la primera después de tantos años. ¡Y vaya mirada! De esas que hasta te remueven a ti en el sofá. Ahora no son unos torpes adolescentes hormonados sino unos pibonazos adultos que sospechan que en esas ascuas que quedan entre ellos pueden darse unas hogueras de San Juan si quieren. ¿Pero van a querer? ¡Hombre, más les vale porque a ver si no para qué leo yo romántica! ¿Ella, con su cambio de nombre y su robótica vida tranquila y él con su trabajo para el FBI como agente encubierto? ¿Van a querer dejar llevarse por esa pasión nunca culminada?

Mira, por ahí viene la pasión. Tú sonríe

En cuestión de trama, esto es to, esto es to, esto es todo, amigos, ya que el libro se centra en el viaje emocional y sentimental que Finn y Olivia retoman y concluyen aquí. Hay más personajes, claro, y además con peso, ya que Liv, Rebecca y un par de chicas más, Taryn y Kincaid, fueron compañeras de "rehabilitación psicológica" tras el tiroteo y retoman su vínculo aquí, pero el libro son Finn y Olivia, la trama sentimental. Como podéis sospechar, los he adorado a ambos. Yo soy muy maromial y Finn rellena todas las casillitas de las cosas que más me gustan en los maromos literarios pero mi gran amor del libro ha sido Olivia. Era la chica rara del instituto, la pobre, el secreto del popular Finn y aquella a la que este abandonó por proteger a otra. Era tan fácil que fuera un saco de rencores... Pero para nada. Es una persona adulta que se comporta como tal, ha sabido aceptar lo que ocurrió y ha intentado construir una vida a pesar de todo. Es como Finn pero mejor, más divertida, más natural, más valiente, un personaje de esos que te hace feliz conocer. Hablando de valentía, Finn flojea más en ella en el plano sentimental pero le sobra en el plano laboral. Yo pensaba que, debido al trabajo de este, Roni Loren nos iba a dar un apocalipsis kleypasiano final pero creo que he leído demasiados libros de Pamela Claire y he pensado que este era uno de esos. Este no es de acción, es de emoción y no deja ni una sola por tocar.

Sí soy

Que ya sabéis que no soy muy sentimental pero no dejo de preguntarme qué ha hecho esta mujer en este libro para llegarme tanto. Supongo que influye mucho que haya creado unos personajes cercanos y queribles, es gente que te cae bien y a la que quieres que le vayan las cosas mejor. Son supervivientes dobles, al tiroteo y al trauma que este les dejó, así que les deseas el doble de felicidad. Roni Loren es muy inteligente a la hora de narrar la historia, dedicando el primer tercio del libro a situarnos en el presente y a que conozcamos la relación que Liv y Finn tenían en el pasado (que es de esas que tiene a tu adolescente interior suspirando). Realmente es todo bastante pausado, sobre todo en esta parte, pero en ningún momento se me ha hecho lento. Conmigo solo necesitó unas páginas para pillarme, con esa primer mirada que se cruzan, Liv, Finn y yo ya teníamos los bajos pegando brincos. Imagina tú lo que es eso cuando haya roce y refrote...

Aquí, que acabo de leer cómo se resoban estos

El sexo entre estos dos es explosivo, anda que no se tenían ganas. Las secuencias son descriptivas pero no de esas en las que lees folleteo porque sí, están dotadas de significado dentro de su historia (bueno, alguna es un poco gratuita pero no seré yo la que se queje de eso) y, además, son de consentimiento explícito, lo que bien hecho (como es este caso) me parece muy sexi. Son momentos muy pasionales pero (de nuevo, minipunto para Roni Loren) llenos de naturalidad y humor, una extensión guarreril de la relación que ambos tienen habitualmente. Es una pareja que me ha enamorado, ya solo leerles juntos ha sido una gozada para mí. Son honestos y divertidos, hacen todo de modo muy natural y eso convierte el libro en una lectura muy cómoda. Es verdad que el hecho de que sean tan sinceros y no se escondan nada le quita tensión a la historia pero yo creo que bastante tiene con la parte emocional, no necesita añadirle tensión a base de ocultar informaciones o llenarnos el libro de malentendidos. Te ríes, sufres con su pasado, estás tensa con su futuro y todo lo vives en su justo nivel, de modo intenso pero sin caerte en la marmita del dramatismo supremo. No sé, será que este libro me tocó la tecla adecuada (que ya me la podía haber tocado Finn 😏) pero me atrapó desde el principio y os podría decir que no me soltó hasta el final pero os mentiría, ya que lo terminé hace días y aquí sigo, colgada de ellos. Es ágil, divertido, muy emotivo, sexi y mil cosas más que ya os he comentado, un lectura que se va a quedar conmigo durante mucho tiempo y que confirma a Roni Loren como una de mis narradoras contemporáneas favoritas.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Finn, te quiero un potosí(n)


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