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lunes, 27 de abril de 2015

Honor de medianoche (Trilogía Highland 3), Marsha Canham


En el invierno de 1745, en las frías montañas de Escocia, Anne vive angustiada entre dos mundos. Su familia, miembros del poderoso clan Chattan, hierve en deseos de unirse a la causa jacobita contra los ingleses. Sin embargo, su marido, Angus, jefe del clan, ha decidido apoyar a los invasores para no condenar a su gente en una causa que considera perdida. Casados muy jóvenes, en un matrimonio acordado, ambos han llegado a amarse con pasión, hasta que la guerra se ha interpuesto entre ellos. Los secretos que esconde Angus y la aparición de un antiguo amor de Anne, un apuesto guerrero escocés entregado a la lucha, no hacen más que precipitar los acontecimientos...


Por fin he leído la última novela de esta trilogía. Mi querida Kim me la regaló en papel con motivo de nuestra reciente gathering en la que, entre otras cosas, visitamos al exposición dedicada a Outlander, así que de highlanders iba la cosa ese día.



Las Haggards y Jamie Fraser

Este libro puede leerse de manera independiente a los anteriores, puesto que no sucede después, sino a la vez que el segundo, y tiene al atractivo añadido de estar protagonizado por personajes reales: la coronela Anne Farquharson, su marido Angus MacKintosh y un antiguo amor de juventud llamado John MacGillivray. Con una mujer y dos maromos, a cual más guapo, seductor y maravilloso, el lío en forma de sandwichito está servido. Marsha Canham ha añadido a los hechos reales el triángulo amoroso para darle más emoción a la historia y dotarla de romanticismo. Eso no molesta para nada, sino todo lo contrario al crear tensión añdjalsñjfalñsdjksfs de la que nos gusta.



Anne se crió con un montón de primos y rodeada de hombres, así que tiene poco de niña remilgada y mucho de guerrera, pero de las de verdad, sin pichotismos ni capulladas de las que te hacen agarrar el libro y tirarlo contra la pared, además de ciscarte en la autora. Ella y Angus se casaron en un matrimonio de conveniencia por mediación del abuelo de Anne, un escocés cabezón y con genio. A pesar de haberse casado así, disfrutan de una relación estupenda, aderezada con raciones de scottish breakfast (IYKWIM) a la hora que sea, da igual que entren las ganas de comer por la noche. Pero resulta que no están de acuerdo en lo que al conflicto jacobita se refiere: Angus ve que eso no va a ningún lado mientras que Anne es una ferviente seguidora del Bonnie Prince Charlie. Esta circunstancia los separa y hace que la pareja feliz peligre cuando Anne empieza a creer que su marido realmente no la ama y prefiere estar definitivamente del lado sassenach.

El corazoncito de Anne sufriendo mucho

Con su marido en el bando enemigo, Anne es elegida cabecilla de los clanes relacionados con los MacKintosh, pero necesita de un hombre que la represente. Y hete aquí que reaparece en la vida de Anne un maromo de su pasado, el guapísimo John. En su época de adolescentes tuvieron sus escarceos y él casi se la come viva contra una pared durante una feria. Anne no ha olvidado los fuegos que sintió en los bajos en aquel momento y sin su marido cerca, al que considera un traidor para pena de su alma y de su xixi, la tentación es grande. ¿Será nuestra heroína capaz de ponerle los cuernos a su esposo? ¿Resistirá John los impulsos de agarrar a Anne y darle lo que su scottish boa reclama a gritos desde hace años? Porque menuda cosa tiene este hombre entre las piernas, que no se me olvide decirlo. Ojo al fragmento que empieza con una descripción del cuerpazo de John y que termina tal que así:

"[...]; en las ingles el vello era más abundante y oscuro. Anidada allí estaba la prueba de que los rumores que había oído acerca de sus proezas tenían bastante fundamento en la realidad. Y allí fue donde detuvo su mirada, y entonces fue cuando dejó de respirar, porque mientras miraba, el miembro comenzó a levantarse e hincharse."

Anne midiendo y flipando

Y así está la situación, con Anne como coronela y con John a su lado, mientras que el marido ejerce de traidor... ¿o no es realmente así? Lo que más me ha gustado es la determinación de los tres protagonistas y lo bien dibujados que están sus caracteres: Anne, apasionada y valiente; Angus, inteligente y precavido; y John, qué decir de John... Es adorafollable hasta decir basta. No habrá compañero más fiel y entregado a la causa de Anne que él. Cómo he sufrido con su historia, me daban ganas de meterme en las páginas y darle un achuchón gordo, lo que viene siendo un abrazo chillao.


John, ven p'acá que te estrujo


Sabiendo como sabemos que los del lado jacobita van a acabar mal porque la novela está ambientada en todo lo que ocurrió con los clanes hasta Culloden, Marsha siempre tiene sus ases en la manga para hacernos sufrir de manera extra como ya ocurrió con Corazón audaz. Menos mal que nos adereza lo triste y todo el lío político y militar con muchos momentazos de gran carga erótica, narrados con clase (esas faldas masculinas que suben y esos pantalones femeninos que bajan...), y con otros ratos de tensión sexual no resuelta que me han tenido chillándole al libro para que ahí pase algo o me daba un ataque. Uno de ellos es especialmente añdjkalñskjdfasñldjfa y podría ilustrarlo con esta imagen:

Sustituya usted a los gatitos por John y Anne

En resumen, que siendo una historia de la que se sabe el final está tan bien escrita y documentada que no aburre, mucho menos cuando tienes el gusto de tropezarte con una protagonista femenina con los ovarios bien plantados que, encima, existió realmente, lo que le da un añadido aún más atractivo a la novela. Súmele usted a los dos maromos, a cual más adorafollable y melofó, cameos de personajes de las anteriores novelas y unos cuantos villanos a los que odiar, más documentación como debe ser y tendrá una buena novela histórico-romántica. Marsha queda confirmada como una gran autora de historias de highlanders, sí señora.


Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...


Quiero ser el relleno del sandwichito de Angus y John


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lunes, 16 de marzo de 2015

Corazón audaz (Trilogía Highland 2), Marsha Canham


Las Highlands se están movilizando para la rebelión. Miles de hombres han abrazado la causa de los Estuardo y han jurado lealtad a su patria. Entre ellos está Alexander Cameron, un intrépido guerrero dispuesto a dar la vida por una tierra de la que ha estado alejado demasiado tiempo. Pero la vida de Alexander ya no le pertenece. Mientras Escocia se prepara para la guerra, en Inglaterra espera impaciente Catherine Ashbrooke, la otra gran causa en el corazón de Alexander, una mujer para la cual la única patria que importa es el hombre al que ama y que no está dispuesta a sacrificar su amor por una guerra.


Como ya dije en la reseña de Orgullo de casta, a pesar de que el final era muy abierto y te deja ciscándote en todo, hice una pausa y leí Cautiva en la oscuridad. No me arrepiento de mi decisión, porque alternar las novelas hace que vuelvas a unas y a otras con otro espíritu. Después del atracón que me pegué con todas las de El jinete de bronce, mi cabeza ha agradecido que no siguiera inmediatamente con Corazón audaz, aunque me metí en otro fregado con el dark romance de las narices gracias a que Kim me abre el apetito con esas cosas raras que ella se echa al cuerpo.

Sí, Kim, lo creo y lo afirmo

Una vez terminada esta segunda parte de la trilogía, puedo ya decir sin miedo a ser exagerada algo que dejé caer con Orgullo de casta: Marsha Canham está al nivel de Diana Gabaldon con estas dos entregas. Sabemos que levantas una piedra en el mundo de la novela romántica e histórica y te aparecen miles de libros ambientados en las Tierras Altas. Pero creo pocas tienen una documentación tan concienzuda como las de estas dos señoras, al menos por lo que yo he leído con kilts de por medio. No voy a citar a la bicha (ya sabéis a quién me refiero) y su infame trilogía highlandera para afirmar que la mayoría suelen estar ambientadas en la Edad Media, con algunas referencias al momento histórico, pero casi ninguna que se mete en el siglo XVIII y el final de los clanes como hacen las dos autoras citadas. Sabiendo como sé de qué va la cosa y el destino que les esperaba a los escoceses (ay, Culloden...), he leído la novela con interés, aunque a veces el tema político pueda ser un poco farragoso, mas absolutamente necesario para entender toda la trama. Y no me digáis que la Gabaldon no es una rollera de cuidado porque mentiríais como bellacas.


Aquí, aburriendo a las cabras con un poco de politiqueo

Y dicho todo esto tan serio, paso un poco a darle vidilla a la reseña. Corazón audaz es una novela más redonda si cabe que Orgullo de casta. Ésta peca de demasiado facilona para mi gusto, mientras que la segunda entrega tiene giros más inesperados, sorpresas hasta el final y drama, mucho drama. Y lo mejor: hay añdskjfañslkjdfñlskdjfñalsjkdfas del bueno, algo aún más difícil si eso que tanto nos gusta que es la tensión sexual no resuelta ya está más que superada. Cuando lees escenas de sexo tan bien contadas, es que se te caen las enaguas al suelo si no te han explotado antes. Qué lujo de escritora. No estás pensando en que ya están otra vez, sino que quieres leer cómo lo hacen, porque no es el mismo polvete todo el tiempo (y no quiero señalar a nadie, ejem). Si a eso añadimos unos diálogos previos divertidos, picantones y llenos de segundas intenciones, pues como que tienes que sacar el abanico de los Locomía para dar abasto a los calores, no digo más... Sólo añadiré que la otra noche miré en los altillos del armario de la cocina para ver si había alguna botella de coñac, porque se puede beber sin necesidad de vaso, copa o similarñadskfañsldjkgalñsjkdgasñgjas.

Nada, ni con los cuatro abanicos a la vez

Aparte de todo esto que nos pone perracas, los personajes van estando cada vez más perfilados. Catherine sigue siendo cabezota, a veces demasiado, pero es muy joven y madura rápidamente por todo lo que le va pasando; Alexander mantiene su carácter de hombre de palabra y ve cómo su amor por Catherine lo mantiene vivo y lo está transformando; Aluinn y Deirdre son una pareja sin complejos, que se quiere hasta límites insospechados... Y luego tenemos a esos malos que resurgen con fuerza para culminar sus planes: Hamilton, que desea a toda costa vengarse de la afrenta que sufrió ante Alexander; Lauren, aún más ambiciosa que antes, capaz de todo por enriquecerse; y muchos más ases en la manga que Marsha tiene escondidos para mantenernos alerta, porque no todo el mundo es lo que parece y menos con un conflicto bélico o una suculenta recompensa de por medio. Y es que Alex se parece mucho a Jamie Fraser (cuyo clan es citado en la novela) en que su cabeza tiene un precio y son demasiados los que la pretenden. 

¡Eh, Cassie, que yo estaba antes en tu corazoncito! ¡Mira qué pechote!

[Ay, Jamie, que Alex tiene muchos pelos y dice cada cosa que ñakdjañsljfañlsdjkfañsjkfas]

Por otra parte, Marsha ha investigado en los clanes de forma exhaustiva, de forma que todos y cada uno de los personajes que salen, exceptuando a los protagonistas, son reales, incluyendo a los hermanos de Alex, aunque la autora se encontró con un auténtico Alexander (Alasdair) Cameron en esa familia cuando se documentaba para su segunda novela si no recuerdo mal. En el caso de la tercera, está dedicada a un interesante personaje, la coronel Anne, mujer de armas tomar que realmente existió y que aquí ya hace su aparición. Supongo que tendrá una historia muy atractiva si Marsha se decidió a escribirla, aunque haya añadido cosas de su cosecha.


¡Yo sí que fui una guerrera y no las Pichotes de MM!

Al principio decía que Marsha se podía poner al mismo nivel que Diana. También en lo que a parte cabrona se refiere, queridas. Es verdad que Diana sigue teniendo el puesto número uno por encima de Paullina Simons y ex aequo con GRR Martin (que no tiene hueco en este blog al no escribir novela de corte romántico, pero cabrón es un rato), pero Marsha no se queda corta en algunas cosas, desde luego. Sin llegar al mierdeo de la Simmons en El jardín de verano o al continuo maltrato a sus personajes de Diana Gabaldon, Marsha también nos hace sufrir un rato y alguna puñalada trapera nos mete para que no nos acostumbremos a lo bonito.

De izquierda a derecha: Marsha, Paullina y Diana

Tengo en la reserva Honor de medianoche y seguro que caerá. Acabo de terminar Seducida en la oscuridad y, antes de que se me vaya la olla, seguiré dándole a las enaguas, esta vez con Laura Kinsale...

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

Alex, te invito a un barril de coñac


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miércoles, 4 de marzo de 2015

Orgullo de casta (Trilogía Highland 1), Marsha Canham


Catherine se siente furiosa. Acostumbrada a dar órdenes y a hacer su santa voluntad, ha visto su suerte totalmente cambiada. Ahora es una asustada inglesa en las tierras altas de Escocia, una dama delicada en un país de gentes rudas y rebeldes, y para colmo está prisionera. Cameron, el responsable de su desgracia, es un hombre sin escrúpulos, y ella le detesta, aunque en ocasiones le resulta imposible apartar la mirada de él, y su voz profunda le causa escalofríos. ¿Cómo podía adivinar la hermosa Catherine Ashbrooke que su juego de seducción acabaría en un duelo y en un matrimonio forzoso con un desconocido de insolente mirada? En pocas horas se ha visto apartada de su hogar y se ha convertido en la esposa involuntaria de Alexander Cameron, un hombre peligroso y atractivo, un fugitivo de la justicia, temido y adorado por igual. Incapaz de decidir cuáles son sus verdaderos sentimientos, Catherine se oculta bajo una capa de orgullo y desdén. Con Catherine, la bella inglesa ganada en un duelo, Alexander Cameron ha vuelto a sentir emociones que creía olvidadas. Sin embargo, tiene obligaciones que cumplir en Escocia, ahora agitada por aires de rebelión, y le ha prometido a Catherine que la devolvería a su hogar sana, salva... y libre de un matrimonio no deseado. Le resultará difícil cumplir esta promesa, porque hacía tiempo que ninguna mujer embriagaba sus sentidos con su sola presencia, el olor de su piel...


Tras hacer un paréntesis en la lectura de romántica con El mapa del caos, me lancé de cabeza al primero de esta trilogía de highlanders con muchas ganas de llevarme al cuerpo unos buen calores.

Kilts will rule the world and you know it!

Y allá que me pongo y lo primero que me encuentro es a una joven, Catherine, que descubre a un maromazo moreno de ojos de medianoche, con el torso desnudo, bañándose. Los calores me entran a mí y a la virginal muchacha, aunque ella, orgullosa como es, lo trata fatal al tomarlo por un cazador furtivo, cosa que a él le hace hasta gracia.

añsdjñaslgjañslkdjfasñlgas
Pezoncete dedicado a Kim

Ya estaba yo frotándome las manos con lo que iba a venir, pero podemos decir que esta novela tiene dos ritmos. Al principio todo va muy rápido: el encuentro en el bosque (y la atracción, porque se atraen aunque lo nieguen), el reencuentro en casa de ella, el lío que se arma allí mismo entre el desconocido y el amado de Catherine y que provoca el matrimonio no deseado entre ambos... Esto ocurre en cero coma y aún queda novela por delante. Una piensa que ahora va a venir el pichotismo, con la prota con carácter gritando al chulazo. Pues no. Y hay peleas, y malentendidos, claro que sí, pero con criterio y sin ganas de estrangular a Catherine. Después de la boda todo se hace más lento, pero no menos interesante. Marsha sabe narrar y no se queda sólo en la consabida historia de amor turbulento, sino que hay mucho de Historia. En eso me recuerda a Diana Gabaldon, en que esto no va sólo de un escocés y una Sassenach, va de política, de enfrentamientos entre clanes, de pasados llenos de dolor y de futuros inciertos.

Como he dicho, Catherine no es una Pichote, sabe adaptarse a lo que hay y reconocer que Alexander, el fornido escocés, le hace tilín. Claro que si una entra a un salón buscando agua y se encuentra esto que pongo abajo, pues más que tilín lo que le pasa es que el tío le hace tolón. En los bajos concretamente.


¡Hazme sitio, neneeee!


Alexander va al principio de chuleras, aunque luego vamos viendo que es un hombre de palabra y de firmes convicciones. También es orgulloso como un león, le viene de casta tal y como reza el título original y traducido, y eso de alguna manera va a perjudicar su relación con Catherine. Eso y su pasado, marcado por una tragedia personal que le hace imposible la idea de amar. ¿Se dejará llevar por lo que le hace sentir la inglesa con la que ha tenido que casarse a la fuerza?

Yo a lo mío, que Alexander fuma y está todo sexy y buenorro

Por su parte, Catherine va a descubrir que los habitantes de las Highlands no son los salvajes que en Inglaterra dicen que son, sino que son personas afables, con alto sentido del honor y de la familia. Ella va aceptando que tiene que formar parte del clan al ser la mujer de Alexander, aunque él le haya prometido que la devolverá a su casa puesto que su boda fue un error, una imposición que ninguno quería. Pero, ¿y si sus sentimientos hacia Alexander estuvieran cambiando?



Para añadir más interés a la trama, Marsha nos regala al imprescindible amigo melofó que tanto nos gusta en una novela, Aluinn MacKail, el cual le hace ojitos a Deirdre, la criada irlandesa que Catherine se ha llevado a Escocia. 



Soy Aluinn y también quiero amor, lassies

En cuanto a los villanos, al principio tenemos al objeto de deseo de Catherine, Hamilton, un dragón rojo para más inri y complicación del asunto (si sois expertas en novelas de highlanders, ya sabéis lo que eso significa). La verdad es que no es uno de los malos en la novela, pero me huelo yo que en las siguientes entregas... Por otro lado y ya en las Tierras Altas, está la zorrupia de Lauren, una chica ambiciosa y capaz de cualquier cosa con tal de salir de ese lugar.



Catherine teniendo una conversación con Lauren

El contexto histórico en el que se desarrolla la trama es inseguro, con los rebeldes jacobitas de por medio y la lealtad de los clanes a la causa, por lo tanto no es el más adecuado para que la relación entre un escocés y una inglesa prospere y Marsha nos deja al final con la miel en los labios. Todo queda abierto y muchos cabos por atar, así que no hay más remedio que leer el segundo, Corazón audaz, aunque de momento va a tener que esperar, porque me he pasado al lado oscuro y estoy con Cautiva en la oscuridad, que no voy a ser yo menos que Kim, oye. 

Cassie, tienes los ovarios así de grandes, hija mía

Como conclusión decir que la novela es correcta, bien escrita y documentada, con buenos personajes pero el perraqueo justo. Haber hay, (buenas escenas de sexo), sin embargo no me ha tenido haciendo añdjfalsdjgañsldkfjasñldfjas como a mí me gusta. No sé si es que estoy volviéndome exigente o qué, pero llevo tiempo sin leer una de época que me ponga con las enaguas a punto de hervir, con lo que me gusta a mí eso.


Necesito un Derek Craven, un Samuel Gerard o un Christian Langland en vena, por favor

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Queremos ver el león que llevas dentro, Alex


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