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martes, 20 de octubre de 2020

Never Marry a Cowboy (Rogues in Texas 3), Lorraine Heath

[Libro no publicado en español]
En sus brazos ella encontró la mayor de las alegrías pero su corazón pertenecía a otra. ¿Puede el amor hacer real su matrimonio antes de que su tiempo juntos acabe... para siempre?


Algún día echaré la vista atrás y recordaré la cuarentena de la primavera de 2020, la monotonía de los días, los aplausos a los sanitarios, los pelos locos que he llevado todo este tiempo... y los truños lectores que me he metido. ¡Menuda racha lectora he pillado! Esto saldrá en unos meses y espero que, para entonces, ya estemos retozando al aire libre cual cochinos jabalines, pero el recuerdo de coger un libro para que me animara y encontrarme con un cagarro me va a acompañar siempre. ¡Si hasta la Heath me ha fallado! Tendré que pensar que es cosa mía, claro, pero en confianza, entre tú y yo, así por lo bajito te digo que es cosa de este libro.

Que es un truño

Para mí, claro está. Y me llevan los demonios porque Kit Montgomery era un personajazo cuya historia tenía muchísimas ganas de leer, sobre todo cuando me di cuenta leyendo el libro anterior que su enamorada iba a ser Ashton Robertson, que se veía a la legua que estaba fascinadísima con el bello inglés. El libro empieza muy a lo Heath, retorciéndote los sentimientos en un prólogo de lo más emocional en el que Kit pierde a su amada, para luego dar paso al Kit actual convertido en un alguacil palote que se lleva a todas en el bote y espanta a los malvados sin usar la pistola. Que sí, que es muy majo y seductor, pero tú sabes que tras esa apariencia vuelaenaguas se esconde un hombre lleno de dolor y más muerto que vivo. Vamos, ¡oro molido para la Heath! Y ojo cuidao que no acaban ahí las maravillosidades destinadas a que lloremos, porque Kit, más majo que las pesetas, ¡accede a casarse con Ashton porque esta se está muriendo y el único sueño que la moza tenía era poder disfrutar del día de su boda! Que le palpite el xirri viendo a Kit es un secreto que nadie conoce y que hace del matrimonio algo mucho más interesante...

Ashton, moribunda pero no tonta

Toda esta excusa para unirlos me pareció un poco forzada sobre todo porque ocurre muy rápido, pero si una buscara coherencia en todo lo que lee, no leería nada, así que me dispuse a leer y disfrutar. Leer, leí (todo un mérito en tiempos covidiles), pero disfrutar, ni por asomo. ¡Qué sinsentido de libro! Me alegro muchísimo por las que lo han disfrutado (que son muchas), pero yo lo cogí con muchas ganas y acabé pidiendo la hora. En ningún momento me he creído el amor entre Kit y Ashton y, si la historia de amor no me funciona, complicado es que me guste un libro. Entiendo el enamoramiento de ella porque, jelou, menudo chulazo es Kit y ella lo ha ido adorando casi sin conocerlo, así que es posar sus ojos en él y querer posar las demás partes de su cuerpo. Pero en ningún momento me he creído que Kit acabe enamorado de ella. ¿Que le ponga palote? Por supuesto, que por mucho que quiera a una muerta, su cola tiene vida propia y necesidades que cubrir. Pero que se enamore, no. Mira que la Heath tiene buena mano para que te creas cualquier cosa que se proponga pero aquí no lo logra. Que Kit trate constantemente a Ashton como si fuera un bebé no ayuda, también os lo digo, aunque tampoco me extraña porque ella no tiene nervio alguno, es un personaje simplón y plano.

Hola, soy Ashton, mira qué alegría tengo

Si la parte amorosa en una novela romántica no me convence por ningún sitio, intento agarrarme a lo que sea (porque, cuando empiezo un libro, siempre parto con la esperanza de tener entre manos un 5 Gandys, lo juro por los gayumbos de Henry Cavill que tengo en la mesita de noche), pero aquí solo me he podido agarrar a Grayson y a Harry, los protagonistas de las anteriores entregas de la serie. Sus momentos con Kit son, de lejos, lo mejor del libro y, como dije en la reseña del libro anterior, es un gustazo ver cómo siguen siendo los mismos que hace años se bajaron con sus costumbres inglesas a poner patas arribas un pueblecito de Texas. La pena es que esos momentos entre ellos son poquísimos y tenemos mucha pareja mñe haciendo la nada más absoluta, avanzando un paso y retrocediendo dos y, en general, poniéndome de los nervios. Cuando ya no ves por dónde coger esto, aparecen en escena unos personajes que tú recibes con emoción porque sabes que van a volver a Kit del revés y que lo que acaban consiguiendo es que la que se vuelva del revés seas tú.


Y no por gustito guarreril

Por favor, ¡qué despropósito de tramo final! Se mete ahí una trama secundaria relacionada con uno de estos nuevos personajes que aún me estoy preguntando a santo de qué, se intenta redimir a un personaje de modo incomprensible y se envuelve toda la parte final en un ñoñismo y una cursilería que casi me matan. También os digo que yo ya estaba que no podía con la vida viendo cómo me habían destrozado mis ilusiones con Kit y pocas cosas me iban a enderezar la lectura, así que si a eso sumas que lo que Lorraine Heath se inventa en la parte final me ha parecido un petardo, estaba claro que lo mejor que iba a sacar del libro era terminarlo. Le concedo que está bien escrito (porque si ya encima no me encuentro eso en un libro de la Heath, me salto el confinamiento, me voy a Sevilla y me tiro por el puente de Triana) y que no se me ha hecho bola, pero ni las escenas guarreriles me han gustado, así que ha sido un chasco lector lo mire por donde lo mire.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...


Kit, aleja tu libro de mí


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martes, 21 de abril de 2020

Never Love a Cowboy (Rogues in Texas 2), Lorraine Heath

[Libro no publicado en español]
Harrison Bainbridge, segundo hijo de un conde inglés, se fue de su casa buscando una vida libre de escándalos lejos de las contenciones de la sociendad. Al llegar a Texas, no esperaba que la descarada hija del dueño de un saloon le llamara la atención. Con sus francas maneras y sus chispeantes miradas, Jessye Kane es más que tentadora. Pero, aunque está deseando ser su socia en una descabellada empresa, no está tan dispuesta a coger la pasión que le ofrece. Jessye sabe que el noble Harrison no es para una mujer como ella, pero debajo de su despreocupada fachada, ve que posee una gran vulnerabilidad. Cuando resulta herido por salvarle la vida, Jessye jura hacer cualquier cosa para que vuelva a sentirse completo, forzando a ese sinvergüenza que dice que no tiene corazón a que afronte el mayor riesgo de todos, el del amor...


Voy a poner la venda antes de la herida: no me estoy pasando por el forro de las enaguas el Reto Rita 4. Sé de sobra que Lorraine Heath es nuestra autora del mes de septiembre y en ese mes leeré un libro (o varios) de ella. ¡Pero no voy a estar el resto del año sin disfrutar de su obra! ¡Ponedme otra penitencia que pueda cumplir! Y es que esta mujer puede escribir libros maravillosos y otros no tanto, pero conecta mucho conmigo y necesito adentrarme en una de sus historias cada poco tiempo. Y hoy toca ir con ella y con unos nobles palote al rudo Oeste americano.

¡Vamos a cabalgar maromos!

Ya conocimos a Harrison Bainbridge en A Rogue in Texas, el anterior libro de la serie, en cuya reseña ya puse que le echaba yo más que una partida de cartas si lo tuviera delante 😏. ¿Por qué? Pues porque es el típico sinvergüenza de buenísimo corazón que me vuelve el corsé loco. Se nota, se siente la relación que tiene con Jessye Kane, la hija del dueño de un saloon, el hábitat natural de un tahúr como Harry. Pero de cartas no se puede vivir y Harry, Jessye y Kit (el noble palote exiliado que nos falta por colocar) se embarcan en una empresa ganadera que les puede hacer ricos... si salen vivos de ella, claro. Además, este viaje con Harry al lado presenta para Jessye el peligro añadido de que pierda las bragas el corazón por el camino. Ya en el libro anterior Harry desplegaba sus sinvergonzoneriles encantos para que Jessye cediera y pasaran unos buenos ratos en el refrote, que no para enamorarla, algo que queda claro desde el principio. Harry no cree en el amor porque no lo ha sentido, así que no lo busca. Eso no significa que no pueda tratar bien a una mujer y que no le haga sentir terremotos bajeriles mejor que nadie. Jessye, sin embargo, sabe proteger muy bien su roto corazón y no cede, pero claro, conocer a Harry es comenzar a confiar en él y...


Acabar así

Ya sabía yo que Lorraine no me iba a decepcionar con el libro de Harry y Jessye (que siempre menciono al maromo porque es el que me sulibeya los perjúmenes pero ojo lo bien que le salen a la Heath las mujeres de gran personalidad y de corazón más grande aún). Tiene todo lo bueno del primero, con ese contraste entre las maneras europeas y las americanas y la relación entre los tres amigos exiliados, unido a una mejor historia amorosa. Sin embargo, me costó coger ritmo de lectura, ya que, aunque esto se publique vete-tú-a-saber-cuándo, yo empecé su lectura en el inicio del confinamiento de la crisis pandémica del Covid-19, con lo que no lograba meterme en la historia. Normalmente no suelo comentar cosas ajenas a la lectura pero creo que en este caso es necesario decir que, si no fui capaz de meterme en la historia en un principio, no fue cosa del libro sino mía.


No me lo tengas en cuenta, Harry

Al final conseguí ignorar las noticias y meterme en el libro, con lo que pude disfrutar de la historia entre Harry y Jessye. Lorraine nos la plantea con una intriga inicial para luego llevarnos al pasado, conectar con ese inicio y ya seguir desde allí. Para mí, esta mujer tiene un toque mágico a la hora de combinar cincuenta cosas distintas y hacerlo bien. Es capaz de, en un libro ágil, lleno de secuencias breves y con constantes cambios de puntos de vista, contarnos despacito una historia de amor bonita y llena de sentimiento entre dos personas dañadas que se ocultan tras la fachada que se han creado (despreocupada en el caso de Harry, dura en el caso de Jessye). A ambos las decepciones les han hecho así y pretenden seguir manteniéndose de ese modo, pero claro, el amor se cuela por las rendijas que crea el palotismo y no se pueden resistir. ¡Pero no es por falta de intentarlo! Para mí, lo peor del libro es ese constante tira y afloja que tienen, en el que ambos saben que se desean pero dan un pasito pa'lante, María, un pasito pa'atrás. Entiendo por qué lo hacen pero me cansa que se abuse de este recurso. Sin embargo, esto se compensa con la personalidad de ambos. Es una novela en la que los personajes tienen más peso que la historia, donde el goce viene de ver cómo ambos se van despojando de capas para quedarse finalmente desnudos uno frente a otro (en todos los sentidos que te puedas imaginar, grrrrrrrrr). En el guarreril, como es habitual en la Heath, hay pocas secuencias, son #RanciedadFriendly y siempre justificadas, de significado para los personajes y necesarias. 


El ejercicio es siempre necesario

Todo contado con ese delicado modo que tiene Lorraine Heath de narrar estas historias, usando siempre la palabra exacta para dejarte con la lagrimilla colgando. En algún momento se le va la mano con el moñismo, también os lo digo, y alguna secuencia ha conseguido que me den vueltas los ojos dentro de mi cardada cabeza, pero ha sido cosa de poco. Con la relación de los tres amigos sí me ha hecho más feliz. A pesar de que sus circunstancias han cambiado, sigo reconociendo a esos tres amigos nobles palote que no sabían dónde se metían cuando llegaron a Texas y que siguen confiando los unos en los otros. ¡Y es que un libro con amistad y amoríos es lo mío!


Agradezco vuestros halagos hacia mi poesía

En definitiva, que no es el mejor libro de Lorraine Heath pero sí uno que entretiene, emociona y tiene la capacidad de hacerte olvidar confinamientos caseros debidos a epidemias sacadas de distopías (en la vida pensé que iba a escribir una frase de esta clase 😅). Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Harry, enseñame tus cartas mientras la faja me apartas


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miércoles, 16 de octubre de 2019

A Rogue in Texas (Rogues in Texas 1), Lorraine Heath

[Libro no publicado en español]
Grayson Rhodes, hijo de un duque, es un rebelde que ha dejado el sofocante mundo de la clase alta de Londres para buscar su propia fortuna. Así, aprovechó la oportunidad de trabajar en la tierra de Abbie Westland y, desde el primer momento en el que vio a Abbie, decidió utilizar sus brazos para trabajar en la granja durante el día y calmarla durante las noches con su fuerte abrazo.
Abbie, con su fuerte determinación, era distinta a las bellezas frágiles que había conocido en casa. En ella, Grayson encontró una pasión honesta que nunca antes había experimentado. Pero... ¿podría su creciente amor sobrevivir al sorprendente recuerdo del pasado que regresa para perseguirles?


Todas tenemos unas cuantas escritoras que nos gustan tanto que leemos todo lo que escriban, aunque sean las instrucciones de uso del champú. Para mí, Lorraine Heath es una de ellas. Adoro su escritura, esa capacidad que tiene de elegir las palabras justas, unirlas en la frase perfecta y soltarte el pinchacito de la emoción en el momento más inesperado (incluso en el folletil, si es necesario). Claro, eso no significa que todo lo que escriba me guste o que croquetee con todas sus historias. Esta, por ejemplo, tenía todo para que me encandilara nivel "he visto el culo del Gandy": sinvergüenzas enagüiles ingleses, el Oeste tras la Guerra de Secesión, historia de estrujarte el corazón... Y, sin embargo, me he quedado un poco 🙄 tras leerlo. La trilogía de los Rogues in Texas nos narra la vida de tres English sinvergüenzas enagüiles que, sin oficio ni beneficio en su tierra, fueron enviados por sus padres a Texas para que se espabilaran y labraran su propio futuro. Así, Grayson Rhodes acaba en Fortune recogiendo algodón para una viuda, Abbie Westland. Ese pueblo, al igual que muchos, se quedó casi sin hombres al irse estos a luchar con la Confederación, así que decidieron pedir refuerzos maromiales para que ayudaran en las tareas del campo. Obviamente, nuestros tres ingleses lo más duro que han recogido ha sido una flor del seto tras el que se llevaban a las mozas para el trasiego bajeril. 


Lo nuestro es la poda del matojo del placer

Abbie desconfía de Grayson porque no ve que pueda serle de ayuda, con ese acento y esas manos que no han conocido más trabajo que el de sujetar tetas y copas, pero Grayson esconde boa más de lo que Abbie cree, esto es, una tristeza enorme por ser el hijo bastardo de un duque y no haber sido querido nunca, y unas tremendas ganas de lograr algo por sí mismo para demostrarle a su padre que es un maromo de valía. Ella también esconde, ya que su matrimonio no fue por amor y no sabe lo que es sentir pasión. Total, que os podéis imaginar cómo va el libro, ya que el roce hace el cariño y eso de que Grayson viva en el granero de Abbie (no es una metáfora guarreril... al principio 🤭) hace que vayan descubriéndose, acercándose y...

Sacándose brillo

En sus novelas del Oeste que he leído, Lorraine Heath suele ser una narradora pausada, dotando a las historias de su tiempo necesario para que se vayan desarrollando como debe ser. Aquí nos encontramos con algo similar, ya que, aunque Grayson es un palote de libro, Abbie es una viuda con tres hijos que está cerrada al mundo, así que no puedes esperar que se levante las enaguas a las primeras de cambio. Lo que pasa es que no todo el libro es así, ya que hay dos partes claramente diferenciadas. En la primera, el libro es sencillo y pausado, centrado sobre todo en la relación entre Abbie y Grayson y en el cambio de actitud de este con respecto a Texas. Ahí yo estaba leyendo muy cómodamente, la verdad, aunque encontraba que faltaba algo de chicha. Pues resulta que la chicha se la guarda la Heath para la segunda parte, donde se acumula tal cantidad de acontecimientos que la lectura se vuelve menos agradable. Ya sé que el drama es maravilloso pero, Lorraine, hija, te metes en unos jaleos... Hay cosas en las que se enreda ella sola y que, pudiendo solucionar de un modo más sencillo y directo, las alarga innecesariamenteNo es que sea un petardo de libro pero, con un par de cosas que añadieran drama y que estuvieran bien distribuidas, habríamos tenido una bonita historia de amor made in Lorraine Heath y no un libro descompensado, con un simple romance al principio y un drama al final.


Cuando la Heath no nos hace felices

De todos modos, el libro es bonito y muy curioso. Me ha encantado eso de mezclar maromos recién salidos de los bailes londinenses con la dura vida del Sur de los Estados Unidos tras la Guerra de Secesión. La historia de amor es sencilla y pequeñita, más centrada en los protagonistas y su proceso de toma de confianza y enamoramiento que en los que les rodea (además, la Heath no nos entierra en descripciones eternas, para eso sí va rapidito la jodía). Hay niños pero son tipo Heath, encantadores y poco molestos. Además, Kit y Harry, los amigos de Grayson, despiertan tu interés, ya que se entrevé que ellos no han estado rascándose las joyas mientras que su compañero se enamoraba, con lo que habrá que leer sus historias (a Harry le tengo yo echado el ojo, por no poderle echar otra cosa...).

En definitiva, que A Rogue in Texas es un libro curioso. Sencillo y entretenido, está bien escrito y nos da una bonita y emotiva historia de amor que se ve perjudicada por la irregularidad del conjunto. y, sobre todo, por esa parte final con tanto acontecimiento tan concentrado y enrevesado. Lorraine Heath lo sabe hacer mejor y justo por eso, este libro es algo decepcionante, aunque no por ello una mala lectura.

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...


3'5. Grayson, entre algodón y algodón, te daba un revolcón


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