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miércoles, 7 de febrero de 2024

Experimento de amor en Nueva York (Spanish Love Deception 2), Elena Armas


Rosie está desesperada. Solo tiene ocho semanas para escribir una novela romántica en medio de un horrible bloqueo creativo. Y además se le ha caído el techo encima, literalmente. Por suerte, puede refugiarse en el piso de Lina mientras ella está de viaje. Lo que Rosie no sabe es que Lucas, el primo de su mejor amiga y a quien ha estado acechando por Instagram, también se quedará allí.
Lucas es una alma libre con abdominales de acero, sonrisa de ensueño, dotes de cocina y un par de secretos. Pero el plato fuerte es que le propone a Rosie un experimento que despertará mucho más que su inspiración.


No soy muy fan de las series pero en romántica raro es el libro que no pertenece a una, así que, si no te hacen gracia, vas a acabar leyendo cuatro cosas (y puede que la mayoría sean una mierda pinchada en un palo, pero esa es otra historia). Como no pertenezco a esa clase de personas, doy palmas con el xirri si veo que hay una nueva historia dentro de un universo literario que me encantó, que es lo que me pasó con Farsa de amor a la española. Y va Elena y saca otro. ¡Y encima este libro libro viene con maromazo adorafollable! ¿Qué podría salir mal?


No es que todo esté mal en este libro pero le he encontrado más cosas malas que buenas. Esto va por gustos, claro, pero igual que la historia de Lina y Aaron me hizo disfrutar muchísimo, la de Lucas Martín y Rosaline Graham me ha tenido torciendo morro y pidiendo la hora. De Rosie os acordaréis si no tenéis la memoria de Dory que tengo yo, ya que es la mejor amiga de Lina y sale en el libro anterior (sale, ¿no? Porque ya os digo que no me acuerdo de un carajo 😆). En fin, que mientras Lina y Aaron están de luna de miel, Rosie tiene un pequeño problema en su casa y se traslada temporalmente a casa de su amiga. Mientras que Rosie está bailando en calzoncillos con una escoba y las gafas de sol puestas (que no), se da cuenta de que alguien está intentando entrar en la casa. Pero ojo, que no están forzando la cerradura, ¡que están intentando abrir con llave!

Vaya un ladrón educado

Todo educación además de buenorrismo, claro, ya que no es un ladrón sino Lucas, el primo surfero de Lina que se va a quedar unas semanas en casa de esta, algo que Rosie no sabía. Cuando Rosie ve a sus pies (romance reasons) a semejante maromo, las bragas se le caen al nivel del metro al darse cuenta de que no es ni más ni menos que ese primo que no fue a la boda y con el que Rosie pueeeeede estar ligeramente obsesionada y al que Rosie pueeeeeeeeeeeeede estar espiando secretamente por Instagram.  

Rosie mirando las fotos de Lucas

Yo ya esa base... Bueno, digamos que me cuesta tragármela (y mira que a mí MeCabe todo) pero va, pelillos a la mar, que aquí no hemos venido a la realidad. Lucas es surfista profesional pero está en un momento crítico de su vida porque lo del surf se le ha acabado y está intentando procesarlo y ver hacia dónde orientar su vida. Por otro lado, Rosie ha dejado su trabajazo y su sueldo por ser escritora de novela romántica, ya que escribió una a escondidas y fue un pelotazo, así que se ha lanzado al vacío. ¡Y ahora tiene dos meses para entregar la nueva y no tiene escrito ni Lorem Ipsum Blablabla! Un problemón. Pero Lucas, que es una maravilla con pene patas, logra obtener esa información que no sabe ni Penry y decide ayudar a Rosie con la inspiración romántica. ¿Cómo? Pues haciendo el proceso de un cortejo con ella, con sus citas y sus fases y blablabla. Pero todo falso, eh. Y todo mientras que comparten apartamento y desayunos y confidencias y malos rollos familiares, porque Rosie tiene un hermano que está metido en cuestiones turbias. Y todo todo todo sin que lo sepa Lina, la dueña del piso. 


Se supone que la cosa, en romántica, es disfrutar el camino (por eso de saber ya el final), y el camino aquí consiste en saborear lentamente (Elena Armas le da al slow burn) la (falsa) conquista de Lucas a Rosie (que realmente está ya conquistada desde el principio porque ella veía el Instagram de Lucas y ya se chorreaba toda), algo que yo no he hecho. La dinámica entre ellos es muy amigable, con muchas ganas de pillar cacho confianza desde el principio, y al tercer día de convivencia ya se podrían haber rebozado guarrerilmente por la alfombra, pero Elena Armas lo dilata, aunque para mi gusto con poco éxito, ya que la tensión sexual que tanto me gustó en el libro anterior aquí ni está ni se la espera. Me ha parecido todo una dilatación de la nada. Con la excusa de las citas, hay muchas partes que quieren ser memorables y el libro me ha acabado pareciendo una sucesión de escenas con ganas de ser LA escena (ya sabes, esa que se te queda grabada en la mente y 😍), lo que me ha tenido poniendo los ojos en blanco más de una vez. La relación entre ambos me ha parecido muy forzada (por muy majo que seas no te conviertes en best friend de una persona en cero coma, sorry, no me lo trago), llena de diálogos y situaciones con poca naturalidad. Rematemos todo con que no he conectado con la pareja ni con la trama.


Aunque lo principal son ambos y la evolución de su atracción, hay una serie de personajes y de cositas secundarias que no aportan nada, salvo distraer la atención y dilatar todo más. Supongo que, si el libro me hubiera entrado por el ojillo derecho, estaría dando palmas con el xixi pero no ha sido el caso y he ido renqueando por los capítulos. Era como leer sin ver un fin aparente, seguir la historia de unos personajes planos que quieren aparentar profundidad y no lo logran. Ni las gracias me han hecho gracia 🙄. Supongo que todas estas cosas son fruto de no haber entrado en el juego del libro desde el principio, por mucho que lo he intentado, es que gran parte de lo que leía me parecía una cosa tonta. Al menos hay algunas secuencias entre Rosie y Lucas que me han parecido logradas y bonitas, Lucas es maravillosísimo y la lectura no ha sido una tortura, pero este libro no logra llevarse en el Gandymetro más de...

Lucas, salte de este libro y vente a mi vida


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martes, 20 de abril de 2021

Farsa de amor a la española (Spanish Love Deception 1), Elena Armas


"Catalina Martín, por fin, no soltera. Su familia está feliz de anunciar que vendrá con su novio americano a la boda de su hermana. Todo el mundo está invitado a venir y presenciar el acontecimiento más milagroso del año".
Ese sería probablemente el titular de mañana en el periódico local del pequeño pueblo español del que vengo. O el epitafio de mi tumba, viendo el giro que ha dado mi vida en la duración de una llamada de teléfono. 
Cuatro semanas no es demasiado tiempo para encontrar a alguien dispuesto a cruzar el Atlántico, desde Nueva York hasta España, para ir a una boda. Mucho menos, encontrar a alguien dispuesto a seguirme el juego. Pero eso no significa que no esté lo suficientemente desesperada como para llevar a mi dolor de muelas particular, ese hombre de ojos azules y más de metro noventa que estaba ante mí. Aaron Blackford. El hombre cuya principal ocupación es hacer hervir mi sangre se acababa de ofrecer a ser mi cita. Justo después de meter su nariz en mis asuntos, llamarme ilusa y considerarse a sí mismo la mejor opción. ¿Veis? Indignante. Enervante. Crispante. Y, para mi total desesperación, acertado. Lo que me dejaba con un gran dilema entre manos. ¿Merecía la pena el sufrimiento de llevar a mi compañero de trabajo y calvario personal como novio falso a la boda de mi hermana? ¿O era mejor ir con la verdad por delante y afrontar las consecuencias de la mentira que dije fruto del pánico? 
Como diría mi abuela, que Dios nos pille confesados.
Goodreads ❤  Amazon


Ay, amigas, qué reseña menos objetiva os traigo hoy. Es que a veces se te cruza un libro en el momento justo en el que necesitabas algo así, incluso aunque no lo supieras, y te pone los ojos bailando que ni los de Marujita Díaz. En este caso sí sabía yo que necesitaba algo que me alegrara la vida porque menuda mierda de año el que llevo (llevamos) encima y esa portada colorinchi me llamaba a voces. Pero ya sabéis que mis experiencias con los libros que tienen esta clase de portada son una buena, ciento leches, y encima llevando este lo de Spanish en el título me temía lo peor, que no tengo yo el xixi para más clichés. Pues nada, queridas, me meto la lengua en el bolso porque este libro tendrá muchas cosas que ya hemos leído pero justo ese tópico lolailo, no. Por no encontrar, ni me he encontrado mi leche habitual en esta clase de libros, ya que The Spanish Love Deception me ha encantado.

Alegría en la casa haggardiana ante tamaño acontecimiento

Catalina Martín tiene varios problemas, alguno de ellos relacionado con ser una bocachancla. Debe regresar a España para ser madrina en la boda de su hermana, pero ahí va a encontrarse con su ex, felizmente comprometido, por cierto. Como terminaron de aquella manera (spoiler: mal), sabe que el reencuentro será fuente de cuchicheos y de miradas viejavisillescas, que estarán pendientes de ver si aguanta el tipo o sale por patas, tal y como ya hizo (porque, tócate el xirri, Mari Flor, que Lina no fue responsable de nada pero sufrió las consecuencias de todo, what a sorpresaNO). Y, como Lina está agobiada y a tomar viento de su país y no sabe cómo salir del paso, no se le ocurre otra cosa que decir que irá con su novio. ¡Pero qué novio, si no tienes! 

Lina lo sabe mejor que nadie

Lo que sí tiene es un compañero de trabajo que le ofrece su ayuda, Aaron Blackford. Una pena que no pueda aceptar la oferta de semejante maronazo porque es su insoportablemente perfecto archienemigo laboral.

Tú y yo sabemos que no me podrás rechazar
Nosotras sí que no te rechazamos

Pues, básicamente, eso es The Spanish Love Deception, un libro que seguro que ya has leído pero que no por eso deja de gustarte, o al menos ese ha sido mi caso. Lo primero que pensé al empezar a leerlo es que olía a Cariño, cuánto te odio que tumbaba. Enemigos que se *ollan vivos, tensión sexual que si se alarga más nos plantamos en el siglos XXIII, sentimientos maromiales contenidos que los ve hasta un ciego, una historia que vemos íntegramente a través de los ojos de ella... Todo me recordaba a uno de mis libros favoritos pero, como las comparaciones son odiosas e injustas, conseguí darles mi plena atención a Lina y a Aaron. Y puede ser que me pillara floja tras unas lecturas reguleras, que este libro esté lleno de tópicos que adoro y que Elena Armas desarrolla estupendamente o que, simplemente, conecté con él pero, fuera cual fuese el motivo, me ha tenido leyendo de lo más entusiasmada. Es un libro nadista y de mono con platillos a tope, de esos que te dan únicamente una historia de amor (de hecho, cuando se sale de ahí -que es muy poco-, se vuelve más flojo) y que te tienen con la sonrisa bobalicona incluso sabiendo que no está pasando nada. Ay, pero es que eso de ver cómo Lina no se entera ni del NO-DO mientras que claramente vemos que tras el gesto de haberse comido un ajo se esconde un Aaron al que le cantan por soleares corazón y boa cada vez que está con ella...

Me puede, me puedeeeeeee

Porque Aaron es de esos que habla más con actos que con palabras e intenta hacerle todo lo más fácil posible a Lina, que está cegata pero no tanto como para no darse cuenta de que no es tan fiero el Aaron como lo pintan. Así, mientras pasan tiempo juntos, se va produciendo un acercamiento lento (pero leeeeeento lento) y un aumento de la tensión sexual que va borrando las líneas que separan ficción y realidad entre ellos, mientas que la lectora se queda cada vez más al borde de la muerte por expectativas no satisfechas de rozamiento. Es un slow burn llevado al extremo, a veces parece casi narrado a cámara lenta de lo lento que ocurre todo. Sé que esto puede crisparte los nervios, de hecho a mí me ocurre, pero en este caso es lo que más me ha gustado con diferencia, más incluso que los escasos momentos guarreriles (muy bien recibidos por mí pero en los que a veces me ha sido difícil reconocer al Aaron que he adorado antes de que se sacara la cola). El libro es la tensión sexual entre ambos y ese acercamiento paulatino. Sí, está más visto que el tebeo pero me ha parecido tan conseguido y tan estupendo que póngame usted cuatro toneladas para llevar, por favor. Otra cosa que he disfrutado es que, por fin, he visto una España en la que sentirme algo reflejada. Ya sé que los estereotipos tienen las patas más largas de Karlie Kloss pero, de verdad, qué hartura de la España de flamenco y sangría. Tenía que llegar una española a decirle a Romancelandia en su propio idioma que somos muchas las que no sabemos ni bailar Paquito el chocolatero, que hay sitios que no son de sol y playa 24/7 y que se puede beber algo que no sea vino o cerveza. He agradecido mucho irme al norte (yo me imagino cerca de San Sebastián, por ejemplo), me ha resultado muy refrescante. Otras cosas me han convencido menos, especialmente en el tramo final, pero creo que también es fruto de que lo previo me haya gustado tanto. Hay tanta tensión y tanta expectativa que, cuando ya nos hemos desfogado, la realidad se abre paso de modo muy apresurado, lo que hace que el libro se descompense mucho (lento y de regodearse primero para luego volverse normalito y extremadamente rápido). En general, todo lo que resulta externo a la pareja se toca muy de refilón, lo que hace que, cuando tenemos el pisto resuelto entre ellos, se le vean las costuras al libro. ¿Me importa? Sí pero no lo suficiente como para que me empañe lo bien que me lo he pasado leyendo antes. Elena Armas ha sabido escribir una historia mil veces leída y hacerlo de tal modo que me ha hecho disfrutar y olvidarme de cualquier otro libro que se le parezca. Dentro de la lentitud propia del slow burn, hay ritmo, ha hecho unos personajes que me han gustado e interesado y ha sabido engancharme. Eso sí, le sobran como tres cuartas partes de las referencias a ojazos azules y cuerpazo pero, claro, si me veo yo un día en brazos de David Gandy, ya veríamos si soy capaz de hablar de otra cosa...

Bueno, tal vez sí

En cualquier caso, ni lo intensitos que se ponen a veces, ni ese tramo final flojo ni un meteorito que me caiga ahora mismo en la cabeza empañan lo bien que me lo he pasado leyendo este libro. Es un nadismo monoplatillesco que no esconde que no cuenta nada pero que lo hace de un modo tan estupendo que te hace desconectar de todo y no querer dejar la lectura. Ha sido mi disfrute y mi alegría tras unas lecturas de lo más mñe, así que por eso le damos en el Gandymetro...

4'5. Este maromazo me ha conquistado corazón y refajo


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