jueves, 8 de octubre de 2015

Ángel de plata, Johanna Lindsey


Una joven aristócrata inglesa, Chantelle Burke, es raptada por corsarios que la llevan a Oriente y la venden como esclava al dey Jamil. Allí vive una aventura violenta y sensual... Una historia de amores y pasiones encontradas en el choque de dos civilizaciones completamente opuestas. Una brillante novela histórico-romántica, en la que sus inolvidables protagonistas llegan a los sentimientos más profundos del corazón del lector.


Queridas lectoras, últimamente me ha dado por la arqueología literaria. Tras leer un librito menor de Judith McNaught, Mentiras de amor, que podríamos catalogar dentro del género del chechiflín, me puse con Ángel de plata. Tanto uno como otro fueron un regalo de mi querida Kim, y ahí estaban en la estantería junto al ya reseñado Amar una sola vez, esperando su momento. Ojalá hubiera leído esta novela antes, la verdad. No esperaba lo que me he encontrado teniendo en cuenta los antecedentes de la Lindsey en temas donde hay tíos con turbante de por medio.

¡Otro Philip Caxton no, por favor!

Mientras estaba en plena faena con el libro, sólo pensaba en una cosa: las clínicas de desintoxicación y las terapias de grupo funcionan. Recordemos que la Lindsey se dio al mundo del porro cuando empezó con La novia cautiva. Once años después de perpetrar semejante disparate, en Proyecto Hombre consideraron darle el alta y, como ejercicio final que demostrara que estaba curada (y creo que como manera de redimirse de su pecado de juventud), le mandaron escribir una novela que tuviera algo en común con la que la inició en las drogas, pero cuyo argumento y planteamiento fuera mejor. Y así surgió Ángel de plata.



Johanna haciendo sus ejercicios de arrepentimiento por escribir La novia cautiva

Al ver la sinopsis y la ambientación, reconozco que yo me temía lo peor y he estado durante toda la lectura con los dedos cruzados para que Johanna no recayera en los porros y me fastidiara el asunto.


Por favor, que Chantelle no se vuelva Pichote

Y, alabado sea el Señor, eso no ha ocurrido. La historia de amor transcurre con lógica y los personajes no cambian su esencia, y eso es algo que agradezco muchísimo. Una cosa que no soporto y que he dejado clara en bastantes reseñas es que me pongan a una protagonista femenina en plan "qué dura soy, me resistiré al macizo hasta el final" y en cuanto el maromo le suelta un morreo con lengua le falta tiempo para abrirse de piernas. Eso conmigo no va. O lo hacen muy bien o que no lo hagan, porque para mí es una estafa.



Pero no ha sido, como digo, el caso. Es cierto que la Lindsey tampoco es que sea una fiera haciendo tramas retorcidas, no se complica la vida y va a lo que va. En las pocas novelas suyas que he leído hay poco fuera de lo que es la historia de amor que todas esperamos. Que yo recuerde, sólo Una dulce enemistad tiene una subtrama del pasado de fondo que es la clave de lo que pasa en el libro. En Ángel de plata empieza con un lío de nombres árabes que casi me vuelvo loca, porque existe una intriga que será la que desencadene ciertos acontecimientos, pero que tampoco es que sea la pera limonera, y el final es algo precipitado también. Pero como lo que es el desarrollo de la relación entre los personajes principales me ha gustado, yo tan contenta.


¡Sí, sí, síííííí, así me gusta, Johanna!

Yendo ya a lo que es la historia en sí, tenemos a Chantelle, una chica de buena familia pero atrapada en un compromiso con un viejo que le ha arreglado un pariente suyo y tutor legal. Como es normal, huye casi con lo puesto y es atrapada por unos corsarios de Berbería. Nuestra protagonista tiene bastante carácter y trata de escaparse incluso del barco, pero es de nuevo capturada. Aun así, no quiere asumir su destino, ir a parar a un mercado de esclavos para ser parte de algún harén, y, sobre todo, está decidida a conservar su bien más preciado: su virginidad. Chantelle es una rara belleza que podría rivalizar con Daenerys Targaryen, visto que tiene el pelo platino y los ojos violetas, ahí es ná. Por esa razón será vendida nada más y nada menos que al mismísimo dey de Barikah, Jamil Reshid.



Gracias a los dioses antiguos y nuevos, es en lo único que se parecen ella y la Mother of Dragons, porque Chantelle no se convierte en la Pichote que yo temía, como ocurrió con Christina Wakefield, la novia cautiva de los cojones. Y ahí está la clave de por qué me ha gustado esta novela. Si ella jura y perjura que va a conservar la virginidad, pues se resiste hasta lo que se puede resistir, que tampoco es de piedra y ante el maromazo que la compra no puede ser insensible. Llego con esto al otro punto fuerte: Derek/Jamil/Kasim. Sí, queridas lectoras, tenemos uno de esas novelas con falsas identidades que tanto me chiflan a mí. Y el sujeto en cuestión es moreno, con ojos verdes y pelos en el pechote. Trocotró chimpum.


Hola, te he comprado porque yo lo valgo. ¿Quieres ser mi haggard?

El follón de nombres que he puesto tiene un sentido. Jamil es el verdadero dey y su vida corre peligro. Por eso llama a su hermano gemelo Kasim (rebautizado Derek en Inglaterra), que fue enviado por su madre, inglesa pero liada con un turco, para que se criase con su abuelo y perpetuara la rama materna de la familia. A todo el mundo se le dijo que el chico había muerto, por eso nadie sospecha que esté sustituyendo en el puesto a Jamil mientras éste trata de averiguar quién quiere matarle. El primer encuentro de Chantelle es con el verdadero Jamil y su actitud un tanto autoritaria y hasta violenta la hace odiarlo desde ese momento. Derek, sin embargo, queda cautivado por la joven elegida por su hermano para que él se entretenga y no toque a las mujeres de su harén, pero tendrá que hacerse con su confianza visto que que Chantelle lo rechaza creyendo que es Jamil. Y yo aplaudiendo con las orejas ante lo que se me presentaba (y todavía con los dedos cruzados esperando el primer encuentro entre ellos).



¡Que sea maravilloso, por favor!

No veáis lo que hay que esperar para que se vean a solas por primera vez con intención ñadjfañlskjdfñsklajfdñaskj, casi la mitad del libro. ¡Pero esa espera a mí me encanta! ¡Llamadme rancia y lo que queráis! La expectación, bien llevada, es lo mejor que me puede pasar cuando leo. ¡Y menudo primer encuentro!


Chantelle aprendiendo a besar

¿Creéis que Chantelle, ahora llamada Shahar ("Luna", otro parecido con Daenerys), se deja llevar por la pasión cuando Jamil le hace unas cosas que son para ponerse a cuatro patas en cero coma? Pues no. La pobre intenta relajarse y cumplir temiendo ser castigada si no obedece, pero no puede, su mente se impone a su cuerpo y no al revés, que era lo que le pasaba a la pava de Christina Wakefield, que mucho "nononono" y en cuanto te descuidabas ya estaba suplicando más al machista petardo de Philip Caxton. Chantelle tiene carácter (sin ser Pichote), se indigna con las cosas injustas que ve en el palacio de Jamil, pero también es una superviviente y sabe que no puede pasarse de lista en un ambiente como en el que está atrapada. ¿Y qué ocurre con Derek, su virilidad y sus ganas de comerse a Chantelle? ¡Se resiste a forzarla, como debe ser! Quiere que ella no le odie y la seduce poco a poco, lentamente, cortejándola y esperando a que la joven se le entregue por voluntad propia. ¡Si hasta le respeta el sueño una vez que le llevan a Chantelle medio drogada para que no se resista al falso Jamil que tanto aborrece! Las haggards somos muy fans de que te despierten mientras te hacen la caída de Roma, pero aquí hubiera quedado como el culo. ¡Muy bien, Johanna!



Me ha hecho gracia leer algunas críticas sobre que Derek es un mujeriego mientras vivía en Inglaterra, ya que se tiraba a todas las criadas de la casa y tenía, por tanto, su propio harén allí como él mismo reconoce. Pero vamos a ver, ¿es que no son algunas lectoras capaces de ponerse en la época? En esas sociedades era lo más normal del mundo y hasta estaba bien visto estar casado y tener queridas que hicieran las guarreridas más exóticas al marido mientras la esposa se quedaba tan a gusto en casa criando niños y sin tener que aguantar excentricidades sexuales. En cuanto a Chantelle, quiere preservar su virginidad porque es para ella lo más importante, como lo era para toda fémina a finales del siglo XVIII. Lo que no te hubieras creído es que esté tan feliz retozando desde un principio y, hala, me acuesto a la primera de cambio con Jamil porque sí, eso sí que no hubiera sido de recibo. Por cierto, que Derek tiene sus razones para desvirgarla, además del deseo que siente por ella, pero no diré cuáles son. Cosas de los harenes y todo eso...


Yo ya me he puesto el turbante para estar lista por si me raptan

Por todo esto recibe en nuestro Gandymetro...


Derek-Kasim-Jamil, hazme tu ikbal


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lunes, 5 de octubre de 2015

Ella es tan dulce, Susan Elizabeth Phillips


Sugar Beth, la rica y guapa jovencita que dejó varios corazones destrozados en su pueblo natal, ha regresado. Está desesperada y arruinada, pero decidida a que no se note. Han pasado quince años, y ha aprendido unas cuantas lecciones. Ahora vuelve a casa... sin dinero, desesperada y demasiado orgullosa para permitir que su entorno lo descubra. Los habitantes de Parrish no creen en el perdón y el olvido, y esas amistades arruinadas del pasado están dispuestas a infligir a Sugar Beth la peor de las venganzas...


Ya nos conocemos desde hace un tiempo, ¿verdad? Ya sabéis qué es lo que adoramos, nuestra pasión por David Gandy, que Cassie es una experta en enaguas y que a mí me van los vampiritos. Pues entonces también sabéis que si hay dos cosas que no quiero ver ni en pintura en un libro son los niños/adolescentes (¡fuera, fuera!) y los animales (¡quita, bicho!). Bien, pues este libro tiene las dos cosas.


¡Sólo SEP puede salvarme del sopor!

[Veremos...]

Sugar Beth Carey es una perraca infernal. Bueno, ahora no, bastante tiene con intentar sobrevivir sin tener dinero ni oficio ni beneficio. Lo era antes, cuando era la chica más popular de Parrish, la rica guapa déspota que decía lo que había que hacer y a quién había que dar por Cullen de lado. Lo tenía todo pero Parrish no era suficiente para ella así que, cuando se fue, lo hizo soltando lastre y cortando con todos. Justo de eso se acuerda ahora que regresa con tres matrimonios a sus espaldas, un perro que la odia y sin blanca. Y no es el perro el único que la odia, porque en Parrish no ha dejado buen recuerdo precisamente. Winnie Davies, que es algo más que la chica tímida blanco de sus joputadas más sonoras, básicamente le arrancaría los pelos. Ryan Galantine, su maravilloso novio del instituto al que dejó de malos modos por otro, no quiere ni escuchar su nombre. Y Colin Byrne, el ahora famoso escritor y dueño de la antigua casa de Sugar Beth, le tiene todas las ganas (no guarrers) del mundo por haberle arruinado su carrera como profesor. 


Bitch pero buenorra, a ver qué creíais

Pero la vida le ha dado a Sugar Beth su merecido y de aquellos años conserva su buenorrismo y poco más. Claro, que en Parrish eso no se sabe y Sugar Beth no tiene muchas ganas de sacarles de su error. Ella lo que quiere es encontrar un cuadro (que nadie ha visto) que su tía le ha dejado en herencia, venderlo y salir de allí. Pero la búsqueda no es fácil y de algo hay que comer... Así que Colin ve su oportunidad de oro para vengarse: la contrata para trabajar para él. En la misma casa en la que Sugar Beth creció. Ahora vas y lo cascas, Sugar Beth. Oh, qué delicia verla obligada a hacer lo que él quiere, saboreando la venganza día tras día, viendo cómo sufre la mimada altanera (ya, como si Sugar Beth se dejara, ¡ja!). Pero esto deja de ser tan gracioso cuando la boa de Colin descubre antes que nadie que Sugar Beth no es la misma de antes, que tiene un corazón de oro bajo ese orgullo sureño y que no la quiere para que le limpie la vajilla precisamente...


Ven y límpiame el sable, chata

Y ya tenemos los ingredientes para uno de los libros más divertidos y peculiares que os podéis echar a la cara. Lo de divertido, siendo SEP, ya sabéis que está garantizado. Lo que me he reído con Sugar Beth no está escrito. Ella no está orgullosa de cómo era antes pero no reniega de ello, es consecuente con sus actos y acepta lo que venga. La vida le ha enseñado muchas cosas y ha cambiado pero no le va a dar a nadie la satisfacción de quedar por encima de ella. Y claro está que el pueblo va a devolverle una por una todas las maldades que hizo. Cómo acepta lo que viene con la cabeza alta y respondiendo a diestro y siniestro es fantástico aunque lo mejor, sin duda, es ver el camino que recorre Sugar Beth, perdonando a los demás y a sí misma. Eso sí, yo he adorado su relación con Colin, al que le jod*ó la vida pero bien. Colin es muy british (descojone mode on con el apodo que le pusieron cuando llegó a Parrish) pero no deja de estar cabreado como una mona con ella, así que los puñales vuelan cosa mala mientras que hablan. Qué diálogos, por favor, para enmarcarlos y releerlos forever. Y qué modo de desarrollarse su relación... Os digo que Colin, pese a no ser mi prototipo de maromo explotaovarios, se ha convertido en uno de mis favoritos y me ha conquistado no precisamente por su uso boíl sino por su capacidad de amar a Sugar Beth y de demostrárselo.

Me pasa cada vez que sale Colin

Si hay alguna cosa que me ha costado algo más ha sido la trama secundaria, pero es que esos personajes son los que menos me han entrado por el ojillo (¡por el ojillo, guarronas!), aunque en la parte final me he llevado mucho mejor con Winnie (los duelos dialécticos de bitches tienen la culpa). La adolescente tampoco molesta mucho, tengo que decirlo. Y lo de peculiar (que antes os he dicho que también era peculiar, que es que no estáis en lo que tenéis que estar) es porque no es un libro típico de SEP, al menos a mí no me lo ha parecido. Aquí todos los personajes te pueden caer mal (a mí Winnie me costó bastante), tanto por sus acciones pasadas como por las presentes. No se lo ponen fácil a Sugar Beth ni tampoco a nosotros, y nuestros protas arrastran un pasado que telita. Pero es un libro de segundas oportunidades, las que se dan ellos y las que tenemos que dar nosotros a los personajes. Para mí no ha sido ese libro de SEP en el que me rebozo constantemente en el perraquismo y en la alegría suprema (no se puede decir que aparezca Colin y le quieras quitar la ropa a mordiscos), pero sí me he enamorado de la historia porque te partes de la risa y hay ajahkadjflfdjñjshdfñka y amor y esas cosas bonitas que nos gusta leer. Qué queréis que os diga, sólo SEP es capaz de hacer este libro tan fucking great (y que yo me haga fan del perro que sale).


SEP también lo lleva en una teta

Ella es tan dulce es una pequeña joya, una lectura muy divertida con unos personajes con más defectos que los que se meten en la casa de "Gran hermano" pero que superan sus inseguridades y miedos para intentar ser felices en la vida y, de paso, hacernos felices a nosotros. Que nos dejen compartir ese viaje con ellos es una experiencia inolvidable.

Por todo esto y mucho más se lleva en nuestro Gandymetro...


4'5. Colin, ven que ya te hago yo la cama (y te la deshago)


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jueves, 1 de octubre de 2015

Calle Londres (Calle Dublín 2), Samantha Young


Johanna trabaja en un bar y siempre se ha ocupado de su familia, sobre todo de Cole, su hermano pequeño. Con un padre ausente y una madre incapaz de cuidarles, ha estado tomando decisiones basándose en lo mejor para Cole. Incluso elige los hombres con los que sale en función de lo que pueden aportarles a su hermano y a ella. Enamorarse es un lujo que no se puede permitir. Pero con el nuevo barman, Cameron MacCabe, la atracción es innegable. Cada vez que mira a su compañero de trabajo se le hace un nudo en el estómago. Y, por una vez, siente la tentación de poner sus necesidades por delante.Cam está igualmente interesado en conocerla mejor, pero la dura coraza de Johanna le impide intentarlo siquiera... hasta que Cam se muda al piso de abajo del de ella y los secretos empiezan a salir a la luz.


Continuamos explorando las calles de Edimburgo con esta serie (¡quién necesita Google Earth teniendo adorafollables que nos guíen por sus calles!) y ahora le toca a Calle Londres, que no sabemos si queda muy lejos de Calle Dublín pero que, en mi corazón, no están ni cerca.


Supéralo, tío moñas

Johanna Walker está buena y lo sabe. Como la pobre no cree tener nada más destacable siempre se ha aprovechado de lo único que le daba seguridad (su físico) para conseguir otro tipo de seguridad: la de su hermano. Con un pisto importante en casa, se echó encima la responsabilidad familiar y hace todo lo que puede para que el futuro de su hermano sea mucho mejor que el presente que ella ha logrado. No es que sea pilingui, eh, pero justo pone sus ojos sobre los maromos que se le acercan que tienen tantos pelos en la cabeza como pasta en el banco (y no, calvos precisamente no son). Cameron MacCabe nota esta preferencia de Jo al primer repaso vistazo que le echa y eso hace que, si bien se la quiere trincar, también la desprecie. Pero una serie de acontecimientos hace que acaben estando muy juntitos y siendo vecinos, lo que inevitablemente sólo puede conducir a un sitio...


Ven p'acá, Jo, que vamos a saltar un rato

A Jo ya le cogimos cierta tirria la conocimos en Calle Dublín, era la compañera buenorra de Joss en el club en el que ésta trabajaba de camarera. Era un poco perraca rancia, la verdad (aunque todos sabemos que no existe nadie más rancio que Joss -quitándome a mí, claro-) pero al final no nos cae tan mal. En este libro ya podemos ver que la ranciedad de Jo se debe a que la vida la ha hecho así. No lo ha tenido fácil y ahora pelea diariamente para proteger a su hermano Cole y que éste no tenga que sufrir y pueda conseguir lo que quiere. Jo sabe que un futuro asegurado pasa por tener pasta y, si no la tiene ella, la tendrá que tener su churri. Este modo de pensar lo coge al vuelo Cam MeCabe MacCabe, al que la boa le canta por soleares cuando la conoce pero... Uy, ¿todo esto no os lo he contado yo arriba?


Avanza en esta reseña, mona

A ver, Cameron MeCabe es un machote buenorro que viste tó cutre y va tatuado y te da unas respuestas que te dejan las patas vueltas. Vamos, MY KIND OF MANjahfdksjahfkajhfdkja. Lo primero que hace es meter la pata hasta el cuello prejuzgando a Jo pero luego el chico se redime y entonces tú ya decides que para qué vas a seguir leyendo con bragas si cada vez que sale se te caen al suelo. A Jo le pasa lo mismo pero claro, tiene un churri que le da mucha seguridad para el futuro y cómo va a dejarlo por Cam. Pero claro, también se le pone el xixi bailando la conga cada vez que ve al MeCabe. Y así vamos y venimos con las comeduras de cabeza de Jo y sus inseguridades, que yo ya la veía con el luminoso de "plasta" en la cabeza. Pero vamos, que muchas vueltas y al final, pues oye, que sí que LeCabe, IYKWIM.


Eso no es un problema para nosotras Jo.

Si hay una cosa que me ha encantado de esta pareja es que se han andado con tonterías pero las justas. Bueno, Jo muchas más tonterías que Cam, hay que decirlo. Pero luego la relación es tan directa, sencilla y bonita... Hasta a mí me salían corazoncitos por las orejas al leerlo. Pero claro, de esa guisa estaba yo y ¡aún me quedaba medio libro por delante! ¡Pero WTF! ¿Y ahora qué? Pues lo que pasa luego es que se vuelve previsible por completo. Ya te han dejado las pistas regadas por la primera parte del libro y luego se dedica a recolectar y yo ahí leía con el "judging you" escrito en la frente. Cam, que es maravilloso por completo, de repente hace una serie de cosas que no le pegan para nada y que hacen que quieras darle un par de sopapos. ¡Pero por favor! En ningún momento me creo yo que él no sea capaz de hablar con Jo y explicar las cosas. Y la repetición constante de las comeduras de cabeza de Jo hacen este tramo pesado. Sí, pesado, es lo que hay (¡por favor, no me tiréis piedras!). Luego Jo ya por fin deja de ser pesada y se vuelve valiente y entonces ya para rematar hay un acontecimiento WTF relacionado con el pasado que atormenta a Jo y que, bueno, se veía venir (además me parece que se han pasado un poco). En fin, en la parte final se va a tomar por Cullen la maravillosidad de la primera parte.


¡Es Calle Londres, que se está jod**endo!

¡Pero no todo va a ser regulero! Podemos aquí seguir disfrutando de los personajes de Calle Dublín, sobre todo de Joss y Braden. Me encanta la evolucion de Joss, rancia como ella sola, maravillosa amiga y enamorada hasta el corsé de Braden. ¡Y cómo he disfrutado de cada aparición de Braden! ¡¡A mis pechos, maromazo!! Cam es perfecto para mí y, sin embargo, no ha derrocado a Braden del trono de adorafollables de Edimburgo. Pero ojo cuidao que también aparece por aquí el protagonista del siguiente libro, que seguro nos va a poner mirando a Jamaica...

Más maromos, necesito más maromoooooooos

La verdad es que este libro no tiene gran cosa, Samantha Young no tiene un estilo literario que te vuelva loca de la alegría, pero tampoco es infumable, se lee bien y rápidamente. He echado de menos el humor del primero, con el que tuve momentos en los que me partía de la risa. Cam, por mucho que me encante, no tiene el carisma de Braden y casi me ha hecho más gracia Nate (akjhdfkajlhfkjhdfslsd) que él. Aunque Cam MELOFÓ, no lo dudéis ni un segundo. La historia está narrada en primera persona por Jo así que tenemos la gran suerte (modo ironía on) de estar sufriendo sus comeduras de cabeza. Claro, que estar en su piel no nos molesta tanto cuando ajfkljadfkad y jafhdkjñhfskñjha y ialhfdkjhfkashd, así que las gallinas que entran por las que salen. 


Y más si hay boas por medio

Calle Londres (y mirad que me duele decirlo) ha sido una pequeña decepción para mí. El subidón de Calle Dublín y ese inicio con maromo tatuadojahdkfjhadfjka me crearon una expectativas que se fueron cumpliendo hasta que, como si fuera una montaña rusa, hicieron un looping y bajaron de repente que pensé que me estrellaba. El final ya me dejó un poco más contenta pero nadie me quita ya el sentimiento de que pudo haber sido algo mucho mejor de lo que realmente fue.

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...


Cam, no te ofendas y déjame recorrer tus tatuajesakjhdkjsah


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lunes, 28 de septiembre de 2015

Ligeramente casados (Serie Bedwyn, 1), Mary Balogh



En Francia, en el campo de batalla, el altivo pero caballeroso lord Aidan Bedwyn le prometió a un soldado herido de muerte que en el futuro protegería a la hermana que este dejaba en Inglaterra.El azar lo lleva así ante Eve Morris, con un juramento que él está empeñado en cumplir pese a que ella rechaza toda ayuda... O casi toda, porque, en efecto, si Eve no se casa se verá desposeída de la mansión en que se crió. Aidan le hace una oferta a la que no podrá oponerse: un simple matrimonio de conveniencia, pasar juntos unos cuantos días y después toda una vida de feliz independencia separados. Sin embargo, no contaban con una irresistible atracción mutua que puede dar al traste con sus prácticos planes... ¿Les será posible estar solo ligeramente casados?


Estaba tiempo detrás de leer esta novela por recomendación de una compañera de trabajo. A ella le recomendé yo a su vez Flores en la tormenta, maravilla de maravillas, obra maestra, caviar iraní, lo más de lo más de la novela romántica (paradme, que empiezo a echarle piropos y  no hago la reseña), pero me mosqueó que sólo me dijo de ella que "muy bonita, está bien". 

¡Que no vas a leer otra mejor desde Jane Eyre, coñio!

Si de esa obra magna no me decía nada más que eso, sin asomo de euforia y sin venir a darme las gracias de rodillas por descubrirle un novelón romántico de tomo y lomo, a saber qué era lo que podía encontrarme en Ligeramente casados. He de decir en favor de esta compañera que es anti Grey y anti otras cosas que yo me sé, así que esperaba una buena historia y unos protagonistas como Dios manda.


La próxima vez la mando a las duchas

Y así ha sido, queridas. La novela cumple los requisitos básicos para dejarte un buen sabor de boca. El título ya te da una idea de qué nos vamos a encontrar (un matrimonio de conveniencia entre dos desconocidos), pero lo interesante es ver cómo lo va a plantear la autora, qué recursos va a seguir.


Tenemos Eve, una chica que vive en lo que parece la casa grande de Pyn y Pon, porque ella acoge a todo ser viviente que necesita un hogar, ya sean niños, mujeres con pasado carcelario, hombres algo lentos de entendederas, jóvenes embarazadas y abandonadas por sus amos o perros hechos polvo. Ella tiene un espíritu casi de misionera y es feliz así.


Para Eve, aquí todavía sobra sitio

Por otra parte, Aidan Bedwyn es un militar de buena familia, recto y cumplidor de palabra, pero que parece que se ha tragado el palo de la escoba. Es un tipo que no manifiesta sus sentimientos, pero si promete algo, lo hace con todas las consecuencias. 


Me estoy descojonando de la risa aunque no lo parezca

Y eso lo llevará hasta Eve, hermana de uno de sus subordinados al que le debe la vida y al que promete en el lecho de muerte protegerla. ¿Pero de qué? Ah, queridas, eso le va a costar descubrirlo, porque llega a la casa de Eve y se la encuentra tan tranquila en compañía de la peculiar fauna que la acompaña y que a él le resulta chocante. La casualidad hará que se entere de cuál es el problema de Eve y resuelve que la solución no es otra que casarse con la joven, sin importar que ella esté esperando a un amado del que no sabe nada desde que se fue a Rusia. ¿Y Aidan? Es un hombre hermético y no conoceremos qué hay en su corazón hasta más adelante. Lo que está claro es que es un señor sacrificado, coherente con sus actos y firme en sus decisiones. Ahora bien: nada de lo que había planeado (una boda rápida y si te he visto no me acuerdo) saldrá como pensaba. Las cosas se lían y...


El encuentro con un conocido hará que el matrimonio en principio secreto y celebrado sin gran pompa llegue a oídos de Wulfric, hermano mayor de Aidan, y así conoceremos al resto de la familia, unos pijos de cuidado con bastante mala leche, quitando al melofó Alleyne que resulta simpático desde el principio. La verdad es que en el fondo no son tan mala gente, sino que tienen un estreñimiento emocional grave fruto de la estricta educación del padre que organizó la vida de sus hijos (sobre todo las del hijo mayor y de Aidan) sin contar con sus preferencias ni su opinión.

El padre es tan transigente como este señor

La llegada de Eve va a ser un revulsivo para los hermanos porque ella no se dejará amedrentar por ninguno de ellos, incluida la machonga de Freyja, de la que terminará haciéndose amiga. La joven es una burguesa acomodada que no se siente intimidada por la rancia aristocracia a la que pertence Aidan. Me ha parecido interesante esa contraposición entre las dos clases sociales: la inamovible nobleza y la emergente burguesía que pasa totalmente de normas, convenciones y chorradas relacionadas con el rancio abolengo y las normas de la buena sociedad.

Eve usando el cubierto del pescado

Si bien en general no he encontrado momentos especialmente añdhgañsljdfasñldfjñlsakjfs, le concedo a la novela que está bien escrita (qué menos...), la historia es interesante y los personajes no entran en el pichotismo (aunque Eve me ponía nerviosa con "sus niños", qué pesada a veces). Lo mejor es que Aidan, un hombre cerrado que había asumido el destino que su padre le impuso, se libera gracias a Eve y consigue cumplir el sueño que siempre había tenido: dedicarse a administración de tierras.

Y esperamos que le guste ordeñar también, IYKWIM

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...


Aidan, estoy en apuros


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jueves, 24 de septiembre de 2015

Exquisite (Exquisite 1), Ella Frank

[Libro no publicado en español]
Atormentada por una culpa autoimpuesta, la doctora Lena O'Donnell ha pasado los últimos nueve años en modo de superviviencia. Luchando porque pasen los días que parecen mezclarse entre si y abriéndose camino a través de cada noche horrible, está convencida de que eso es lo que merece... La vida de Mason Langley es justo como había planeado, hasta que llega ella. Soltero convencido y exitoso propietario del restaurante más de moda en Chicago, no esperaba ser sorprendido por una mujer malhumorada con bata de médico. No importa lo duro que lo intente, no puede quitarse a la doctora de la cabeza y se da cuenta de que le gusta cómo le hace sentir.Casi de la noche a la mañana, Mason y el deseo sexual que descubren juntos ponen el mundo de Lena patas arriba. Lentamente, Lena baja sus defensas e invita a Mason a traspasarlas pero, cuando la tragedia les golpea, Lena comienza a pensar que a veces es mejor estar sola y segura que amar y perder...


¡Lo que me gusta a mí una enagua un guardaespaldas una cocina! 

La realidad de lo que le pasa a Kim

¡Que no! ¡Que hay cosas que no me gustan! El Grey, el sufrimiento y cocinar, por ejemplo. A mí dame una mesa puesta llena de manjares y un maromazo que me cocine y luego me coma de postre y que se acabe el mundo.


Eso es porque no has catado Mason

Lena O'Donnell es una pediatra traumatizada y revenía. Hace nueve años perdió a su hermana de un modo trágico y aún arrastra la culpa como Homer la roca de la vergüenza. Así que, como no está dispuesta a volver a sufrir por más pérdidas de seres queridos, lo que ha decidido es no querer a nadie.


Lena y su lógica ausente

A Mason Langley lo que le pasa es justo lo contrario, él quiere mucho y sobre todo a muchas. Básicamente lo que se las quiere es trincar pero, oye, está buenorrísimo, bien dotado y cuando sonríe le salen hoyuelos. Y es el cocinero más de moda de Chicago. ¿Qué más quieres, chata? 


Tol Mason pa mí

Su primer encuentro con Lena es justo lo que esperas de dos personas así: una mierda un desastre. Ella es un poco bitch con él y él un poco cabroncete pero no nos vamos a engañar, sabemos que le salen hoyuelos cuando nos ilumina con su sonrisa de sinvergüenza y que es un tocatetaspelotas adorafollable así que somos desde el principio principio #TeamMason. Y Mason es casi desde el principio #TeamLena (cagontó), así que decide que le va a bajar las defensas a esa pedazo de mujer y de paso las bragas.


¡Y las nuestras, también!

¡Y de qué modo! Primero Mason tiene que capear las tempestades que rodean a Lena y los mil obstáculos que tiene alrededor pero poco a poco, que si unas gracias por aquí, unas conversaciones subidas de tono por allá, unos melocotones puestos en sitios estratégicos y, ¡zasca!, ajkdhfakjhdfjkkjahdahen-la-escaleraakjhfahfakjhkadk. Mason sabe lo que nos hace y tiene una secuencia akjhfakjhfkahfd especialmente calentorra que de recordarla veo que me está empezando a arder la camiseta. Ahora, en lugar de pensar en darme una ducha para enfriarme, la veo y me dan los calores supremos.


Ni con esto me enfrío

Mason es, sin duda, la estrella del libro. Sus puntos de vista son los que más he disfrutado (el libro alterna constantemente los puntos de vista de los dos pero de un modo muy ágil). Obviamente Mason está to buenorro y no hay nada que nos guste más que un macizorro así pero es que además es muy gracioso, tiene hoyuelos y madre mía cuando se pone al tema... (¡la ducha, la ducha!). Pero ella es un poco estirada y te puede caer como una patada en el culo. A mí no me cae mal pero tampoco me termina de llegar al corazoncito, es maja y eso peeeeeeero no sé, no me termina del todo. Serán los traumas, será que yo qué sé, el caso es que había momentos en los que me gustaban más el resto de personajes que ella (su amiga Shelly es un puntazo). Eso sí, cuando está con Mason el libro de transforma y ya se te pone la cara adecuada.


Hasta a mí se me alegra el xirri corazón

Si hay una palabra con la que definir este libro es (nomecreoquevayaausarla) cuqui. Sí, es cuqui. Está lejos de ser perfecto pero te deja una sensación agradable, de "ois qué monoso". La verdad es que podría dividirlo en dos partes, la que me tuvo leyendo emocionada y la que me tuvo leyendo así -> ¬¬.  Y es que estaba yo con el amor y el calor y el sabor de esta pareja lalalalaaaaa cuando llega la normalidad y me tuerce la alegría. La conquista de Lena es buenísima y la leí sin parar, con sus tira y aflojas y sus tensiones ajfhkjahajh que molan pero luego ya es como "bueno, pues nada, estoy pasando el tiempo hasta que pase lo que sé que va a pasar" y se te baja el subidón. Creo que esa parte se extiende demasiado y luego el final es un poco rapidillo para mi gusto (pim, pam, toma Lacasitos y, ale, solucionado todo). Aún así, ya os lo digo, deja buen sabor de boca.


Sí, justo a esto

Exquisite ha sido un agradable y rápidamente olvidable pasatiempo que voy a recordar más porque Mason y su ducha me han dejado turuleta, así que por él y por sus actividades culinarias le damos en nuestro Gandymetro...


3'5 Gandys. Mason, chato, hoy hay Kim de cena


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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