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miércoles, 12 de marzo de 2025

Una dama a medianoche (Cala Espinada 3), Tessa Dare


Tras pasarse años sola, Kate Taylor por fin siente que tiene una familia: el pueblo de Cala Espinada. Sin embargo, nunca ha dejado de soñar con el amor, sobre todo cuando está cerca del cabo Thorne. El comandante de la milicia local es tan frío y duro como arrebatadoramente atractivo.
Cuando unos misteriosos desconocidos se presentan buscando a Kate, reclamándola como parte de su aristócrata estirpe, Thorne da un paso al frente y asegura ser su prometido. Afirma que solo piensa en proteger a Kate, pero entonces ¿por qué la besa con tanto deseo?
Para que el compromiso entre los dos sea creíble, Thorne va a tener que encerrar las cálidas sonrisas de Kate en su marchito corazón. Y esa es la batalla más dura a la que se ha enfrentado nunca un guerrero tan feroz como él... y la primera que parece destinado a perder.
Goodreads ❤  Amazon


Os voy a contar lo que me pasa. Debido a mis circunstancias personales, no pudo reseñar ni hacer reviews ni nada que se le parezca a su debido tiempo ni en unas condiciones adecuadas para mi estatus de haggard subsuprema (la suprema es Cassie). De todos modos, una es una profesional y suele recurrir a su memoria y a sus anotaciones... si estas existieran.

Yo, cuando tengo que tirar de memoria

Entre que leí este libro hace siglos y que tomé unas notas que, básicamente, son cuatro mojones, reseñar será un arte de imaginación total. Os puedo contar que esta historia se vislumbraba estupenda al final del libro anterior, con una Kate Taylor huérfana que se dedica a dar clases de piano en Cala Espinada y que sueña con una vida mejor, el amor, una familia... Todo lo que no ha tenido. Kate es un encanto y todos la adoran. Bueno, parece que todos no.

A Kate hay uno que la mira así tol rato

Ese es el cabo Samuel Thorne, al que parece que le da reflujo cada vez que ve a Kate, sale despavorido en cuanto puede. Kate es una inocentona de la vida pero también tiene su carácter, oye, así que no va a dejarse intimidar por un militroncho con aparente hernia de hiato. Pero tú y yo sabemos que, si es maromo de romántica, a Thorne no se le sube el reflujo precisamente....

El efecto Kate

Los maromos padentristas siempre son muy celebrados por estos lares y ya me imaginaba yo otro Merripen de la vida, sufriendo amores profundos en silencio. Pero chica, Merripen solo hay uno y Tessa Dare no es una Kleypas que lo sepa manejar, así que mis expectativas (creadas únicamente por mí) se fueron a tomar viento cuando, de la nada, a Kate le sale una familia y Thorne dice que él es su prometido. Que él no quiere, eh.

Pero sí que quiere.

Pero no quiere porque él no le conviene.

Pero su corazón y su apéndice guarreril sí que quieren.

Pero, si es necesario, sacrifica todo por ella, como ya hizo hace muchos años...

Mi cabeza ahora mismo

Para mear y no echar gota, no porque no haya chicha sino porque hay demasiada y parece que la han tirado a puñados según avanza. Se me empezó a cruzar pronto el libro porque los dos personajes presentan un aparente modo de ser que luego se pasan cada dos por tres por el forro. Que sí, que ya sabemos que, si en romántica son fieles siempre a las tontunas que se les pasan por la cabeza, preferiríamos leer las instrucciones del Monopoly, pero un poco de coherencia, señores, un poco de que os podamos reconocer desde el principio al fin del libro. Aunque claro, poca coherencia van a tener los personajes cuando la trama en general no la tiene...

Mi resumen del libro

Los giros que se saca Tessa Dare del refajo son a cual más tonto y con la sorprendente capacidad de empeorar constantemente el libro. Y yo, que me había montado una película en mi cabeza, iba viendo cómo, poco a poco, mis ilusiones iban siendo pisoteadas por sucesivas tontunas y cómo el libro, que empezó con buena pinta, acababa de un modo pueril a más no poder. Poco recordaré del libro pero lo tonto que acabó siendo sí lo recuerdo perfectamente.

Una dama a medianoche son unas enaguas que, si no vas con expectativas, pueden llenarte el estómago, como cuando te comes unas chuches para matar el hambre, pero que no pasan de ser unas enaguas de clase b que pasan sin pena ni gloria

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Cabo, aleja de mí tu nabo


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martes, 6 de febrero de 2018

Siete días de locura (Cala Espinada 2), Tessa Dare


Minerva Highwood, una de las solteras de Cala Espinada, necesita ir a Escocia. Colin Sandhurst, lord Payne, necesita… salir de Cala Espinada. Tienen sólo siete días para planear una fuga, convencer a sus familiares y amigos de que, a pesar de sus conocidas diferencias, se han enamorado locamente. Una semana que será su ruina.
En estos siete días de locura deberán recorrer con éxito 650 kilómetros, esquivando a los salteadores de caminos. Un viaje en el que se verán obligados a superar sus miedos más profundos sin cometer un asesinato. Pero tal proeza les parecerá imposible pues no les quedará más remedio que compartir un pequeño carruaje por el día y una cama, aún más pequeña, por las noches.
¿Será la atracción que de forma inesperada empieza a surgir entre ellos, una salvaje pasión que late en sus corazones, la encargada de conseguirlo? ¿Lograrán recorrer la distancia y cumplir todas las promesas que se han hecho? O por el contrario, ¿recorrerán únicamente el camino hacia lo más profundo de sus almas? Aunque quizá…, solo quizá…, éste sea su viaje hacia el amor.


Pues ya estoy de nuevo en uno de esos momentos que todos los lectores adoramos: el de iniciar la lectura de un libro al que tenemos muchas ganas. Ese hormigueo, ese nerviosismo al pensar si será tan bueno como dicen y crees o si será otra decepción (a estas alturas ya llevamos unas cuantas hostiejas de ese tipo) que echarnos al cuerpecito. El #RetoRita me hizo empezar la serie y echó el primer jarro de agua fría por mi bella espalda ya que Una noche nada más me pareció un libro bastante mñe. Peeeeeero el personaje de Colin ya había captado mi atención y no soy yo haggard de dar la espalda a nobles sinvergüenzas palotes...

Yo soy más de dar acceso libre a lo que hay delante

Colin Sandhurst, lord Payne, es un vizconde de boa alegre y vicio fácil cuya mala cabeza le ha hecho ser la insoportable carga de su primo Bram (el protagonista del libro anterior). Unido obligatoriamente a la milicia que reside en Cala Espinada, Colin se entretiene como buenamente puede esperando a cumplir los años y, por fin, poder manejar su herencia y regresar a Londres a desperdiciarla disponer de ella a su antojo. Y es que en ese tranquilo lugar no hay nada más que mujeres que o bien quieren cazarle o bien le tienen manía, como Minerva Highwood, una chica normal que vive casi despreciada por su madre por ser una raruna que lleva gafas y a la que únicamente interesan las piedras.

Yo también soy de pedruscos, sobre todo si brillan

No esos pedruscos precisamente, ya que el sueño de Minerva es ser una geóloga reconocida y, para ello, tiene puestas sus esperanzas en un congreso geológico de Edimburgo, al que quiere asistir para aportar un descubrimiento. Pero a ver, decidme a mí cómo sale una de Cala Espinada sin que la agarre la milicia del pelo en menos que yo cambio de maromo. ¡Y encima tener que viajar sola! Claro, que teniendo en cuenta que debe ir a Escocia y que hay cierto maromo cercano con muchas ganas de salir del pueblecito... ¿Por qué no fingir que huyen juntos para casarse rapidito en las Scottish tierras y salir ganando ambos? ¡Y, oye, si de paso aprendemos a darle uso a tu hipotenusa y mi rombo, pues eso que nos llevamos!

Kim, calentando para que Colin le dé clases de matemáticas

De verdad, el buen rato que me ha hecho pasar este libro merece hasta el último céntimo que me costó (que fueron pocos #VivanLasGangasDeSegundaMano). ¡Alabado sea el Dior de los Duques Empalotizados que No pueden Mantener sus Promesas ni sus Boas Quietas! Arrastraba tal chasco con el libro anterior que cogí éste con más miedo que vergüenza y puede que fuera eso, que venía de sufrir El señor de la medianoche, que mi cuerpo pedía unas enaguas ligeritas de drama pero cargadas de guarrerismo, que la noche me confunde, vete a saber qué, el caso es que leer Siete días de locura me vino perfecto para no hacer un homenaje a Ross y a Rachel y tomarme un respiro con la romántica (sí, unas tienen crisis estéticas y yo, lectoras). Me lo he pasado genial leyendo este libro, de eso que lo lees despacito para que no se termine. La historia de Minerva y Colin es una road movie enagüil, pasan siete días (que parecen más) en la carretera con la disparatada meta de llegar a Edimburgo. Por el camino les pasa de todo y en los momentos de descanso nocturno, también, porque Colin tiene que dormir con una mujer sí o sí y Minerva no ha conocido varón pero, como científica que es, no rechaza ninguna oportunidad que se le presente de ampliar sus conocimientos. ¡Lo que sea por la ciencia!

La ciencia es así de juguetona

No sé yo si la cantidad de "estudio científico" que se da en este libro será del gusto de las Hermanas de la Ranciedad. A mí no me parece que haya demasiado sexo pero es verdad que mancos no se quedan, que a mí me gusta la juerga bajeril en los libros más que a un tonto un lápiz y que a Colin ni os cuento, ése se busca la mínima excusa para meterse bajo las enaguas de Minerva que, con su inocencia y sus ganas de aprender, hace que Colin se salte todas las reglas de comportamiento que se ha impuesto. Puede que el humor que impregna todo (hasta los momentos palotistas) os pueda hacer más llevadero el guarrerismo. Para mí es lo mejor del libro, cómo acabas riendo en cualquier momento. Abundan las situaciones absurdas y disparatadas y las páginas están plagadas de diálogos humorísticos que hacen que hasta las palabras más anodinas sean fuente de risas y palotismo a la vez.

Si te fijas, no se trata de un patrón fortuito. La naturaleza suele seguir principios matemáticos. Cada cámara de la concha del amonites, de la primera a la última, sigue una secuencia numérica invariable.
—Sí, sí... Lo sé. Es un logaritmo. —dijo Colin, y vio cómo ella, sorprendida, alzaba bruscamente la cabeza y se ajustaba las gafas antes de clavar los ojos en él—. ¿Sabes? —meditó—. Este diseño comienza a atraerme de verdad después de todo. Los caracoles no me parecen demasiado excitantes, pero los logaritmos... Siempre he pensado que es una palabra que suena muy pervertida. —La volvió a decir en un tono más pícaro—. Logariiitmo. —Dejó que la sílaba tónica vibrara en su lengua—. Ohh, sí, gracias. ¿No te parece que insinúa algo más?
—Eso le pasa a muchos términos matemáticos. Creo que es porque todos fueron elegidos por hombres. «Hipotenusa» es, sin duda, todavía más lasciva.
—Y «cuadrilátero» evoca imágenes carnales.
Ella se mantuvo en silencio un buen rato antes de arquear una de sus cejas oscuras.
—No tantas como... «rombo».

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay, qué pava me pongo recordando estas cosas. Lo mismo leído fuera de contexto no os hace ni *uta gracia pero, comprendedme, yo aún estoy en la nube de felicidad que te deja un libro que te ha gustado. Me ha encantado que no sea la típica historia llena de malentendidos, que hace avanzar la relación un paso y retroceder dos. Aquí los protagonistas se embarcan juntos en una aventura que les hará tener que confiar el uno en el otro e irse descubriendo mutuamente, tanto física como emocionalmente (eso significa que el guarrerismo viene gradual, no se 👉👌 a las primeras de cambio). Es verdad que al final sin conflicto interno puede quedarse la trama un poco plana o sosa pero yo ya estaba disfrutando tanto que me daba igual. Y es que este libro partía con ventaja al juntar dos de mis arquetipos favoritísimos de la romántica, el sinvergüenza encantador y la chica normalita e inteligente que pasa desapercibida. Pero precisamente porque es algo más viejo que el hilo de coser no siempre me gusta y, en esta ocasión, no venía yo convencida con el modo de escribir de Tessa Dare tras Una noche nada más. Pues queridas, qué sorpresa me he llevado, no parecen ni escritos por la misma persona. Todo lo que en el anterior se quedaba a medio camino, aquí es casi perfecto, el humor, la química, los momentos ajfgjakglfjagdfa... La pareja protagonista es un encanto y he disfrutado de ambos por igual. La narración es muy ágil, pasan tantas cosas que apenas te da descanso y, aunque todo el peso recae en la pareja protagonista, no te cansas de ellos. Y he adorado el modo que tienen de enfrentarse a sus sentimientos, de cara y de modo sincero (que ya cansa eso de negar lo que uno siente y blablabla). Bueno, alguna cosilla me ha hecho retocer morrete, como las interrupciones para volver a Cala Espinada (que están justificadas, pero que a mí me cortaban el ritmo) o algunas reiteraciones (como que Minerva nos diga tantas veces lo guapo que es Colin -aunque claro, yo hago lo mismo cada vez que veo a David Gandy-) pero yo os cuento mi sensación general al leerlo y ésa es que me he encontrado totalmente conquistada por la historia, me ha tenido con la sonrisa de oreja a oreja durante toda la lectura y me ha dejado tan buen sabor de boca que no dudaré en volver a leerlo.

Tú siempre MeCabrás, Colin

En definitiva, queridas, Siete días de locura ha sido un libro muy entretenido y divertido, ágil, escrito de un modo sencillo pero muy agradable, con una pareja protagonista medio loca, muy inteligente y de las que te acaba enamorando por completo. Una estupenda mezcla bastante nadista de acción, humor y amor moñismo free. ¡Que vivan las hipotenusas alegres! Una pena que dejaran de traducir la serie... 

Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...


Colin, quiero resolver tu logaritmo peneriano


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martes, 21 de noviembre de 2017

Una noche nada más (Cala Espinada 1), Tessa Dare


Bienvenidos a Cala Espinada, un lugar en el que las mujeres de salud delicada disfrutan de la brisa del mar y donde los hombres en la flor de la vida… brillan por su ausencia. ¿O no?
Cala Espinada es el destino preferido de cierto tipo de damas bien educadas: muchachas enfermizas, escandalosas o muy tímidas; jóvenes esposas desencantadas con el matrimonio o jovencitas demasiado encantadas con hombres inadecuados. Pero también es un paraíso para los que viven allí.
Victor Bramwell, teniente coronel del Ejército británico, alejado del servicio por una herida de guerra, está dispuesto a cualquier cosa con tal de recuperar su comisión. Incluso a convertirse en el conde de Rycliff y a crear a toda costa una milicia en Cala Espinada. Por supuesto, ése no es lugar para alguien como él; allí sólo hay solteras… y ovejas. Aunque también está la exquisita Susanna Finch, una mujer decidida a llevar a cabo su utopía personal y salvar un ejército de damas, reivindicativas, modernas, de las garras de los hombres de Bram.
Se ha declarado la guerra entre los dos bandos y ninguno de ellos está dispuesto a ceder.



¡Oh, el Reto Rita la Cantaora, qué gran excusa para leer libros pendientes! Y yo tenía muy muy muy pendiente el siguiente de esta serie pero nunca me ponía con el primero. Y ahí ha llegado Rita a darme el empujón necesario para bañarme en Cala Espinada. ¿Estará el agua tan calentita como para no querer salir nunca de ella?

¡Allá que voy!

Si vas a Cala Espinada es porque no eres una muchacha común. No es que tengas tres cabezas pero sí eres objeto de miradas raras porque estás enferma/eres un poco casquivana/no hay Dior que haga carrera de ti. Es un lugar perfecto, alejado y tranquilo, y Susanna Finch se va a encargar de hacerte sentir persona de nuevo dándote justo lo que más necesitas: libertad para ser tú misma. Y parte de esa libertad viene dada porque los hombres allí brillan por su ausencia (haberlos, haylos pero son los imprescindibles para el funcionamiento diario -y no va en el sentido guarro de la expresión-). Pero esa tranquilidad se va a romper cuando llegue Victor Bramwell, teniente coronel del ejército británico que, tras ser herido en una rodilla, quiere volver a su puesto a toda costa. Por desgracia sus intereses chocan frontalmente con unas ovejas los de Susanna, con lo que ya tenemos el pisto servido. Y por chocar frontalmente nos referimos tanto literal como metafóricamente, porque su primer encuentro es...

¡Ña!

Y así la paz de Cala Espinada se va a ver alterada definitivamente, igual que la de Susanna, cuya vida tranquila se pone patas arriba ante los rudos modales y el instapalotismo de Bram. Ella no puede dejarse vencer por las pasiones porque de su estabilidad y credibilidad depende la seguridad de las desamparadas mujeres de Cala Espinada, pero ve y dile tú eso a la boa de Bram, que actúa sin el consentimiento de su dueño y se pone como una locomotora cada vez que ve a la bella moza. Y es que Bram tiene una misión en la vida, que es volver al ejército, a pesar de su maltrecha rodilla y de lord Payne, el calavera palote de su primo Colin, y en su vida no hay espacio para el amor. Lo tenemos claro, ¿verdad, Bram? Pues vamos a actuar en consecuencia.

¡Ña again!

Y yo creo que con esto os he resumido lo principal de la novela. Sumadle una milicia de risa, un sorpresivo título nobiliario, un par de chicas con verdadero potencial, un padre como el de Bella de La bella y la bestia pero en pichote... y os he resumido la novela entera. Y es que, a pesar de las referencias a la situación política y tres cosas más, este libro es un nadismo que quiere y no puede. Tiene muy buenas intenciones, empieza genial con unos momentos buenísimos de risa pero poco a poco se va desinflando y no llega a triunfar en ninguna de las tramas que plantea (ni en mi corazón). ¿Cuál ha sido el problema? Los protagonistas, básicamente.

Así no vamos por buen camino, chata

Sí, cuando ves que no conectas con los protagonistas es que hay un problema. A ver, puede que no lo sea si estás leyendo American Psycho pero, por Dior, esto es una novela romántica, ¡conectar con los protagonistas es de necesidad vital! Pues ya puedo yo rellenar mi necesidad vital con otra cosa (así a bote pronto se me ocurre que con cierta parte de Colin *ejem*) porque con la conexión con ellos, no. No me malinterpretéis, Susanna y Bram son muy majos y te suben los calorcillos y ay qué pena si no pueden acabar juntos y blablabla pero me han parecido faltos de encanto e incoherentes. Ambos tienen muy claro que el otro es un impedimento para lo que quieren pero, en cuanto tienen la oportunidad, no se cortan lo más mínimo en darle a la lujuria activa (no es que nos salgan las secuencias guarras por las orejas, eh, pero a mí me han parecido excesivas para lo que aportan). Que me parece estupendo como 🔥🔥🔥 profesional que soy pero una esperaría que, a pesar de las ganas que tienen de darle al tema, tuvieran un poco más de autocontrol a la hora de pasarse sus propias normas por el forro. Así, la tensión sexual que tanto disfrutamos en los libros de "enemigos en dirección a la cama" desaparece rápidamente, no hay apenas conflicto entre ellos. Se llega muy rápido al punto de entendimiento (y quien dice entendimiento dice roce) y, salvo por una cosilla al final, la relación deja pronto de llamarte la atención. Yo creo que ya venía un poco revenida por su primer encuentro, en el que pasa algo que me parece innecesario.

No, hombre, tanta alegría al cuerpo no le da el Macareno

Cuando lo principal no te motiva, te entretienes con lo secundario y aquí hay de todo, como en botica (menos historia de amor secundaria). La trama de la milicia me ha parecido entretenida pero un poco descafeinada y todo lo relacionado con el padre directamente me ha molestado. Él me ha caído mal, el trato hacia su hija ha puesto en peligro la integridad de mi carótida y me he pasado todo el libro pensando que por qué no se moría (una tiene esos pequeños pero deliciosos momentos de maldad). Sin embargo, los acompañantes de Bram me han parecido mucho más interesantes. Thorne puede tener una historia estupenda. Y Colin... Si hay un calavera palote, allá que van mis enaguas. Lord Payne (Colin) me llama como la luz a las polillas. Sinceramente, por las primeras cosas que se comentan de él pensaba que era un tolili (al estilo Bertie de Abandonada a tus caricias) pero no, lo que le pasa es que es un noble palote cuya boa no se ejercita y, claro, eso hace que el cerebro a veces no le funcione bien. Según avanza la novela le vamos descubriendo el encanto, vemos que es inteligente y que tiene una historia traumática (o, al menos, importante en el pasado) sobre la que quiero ya poner mis zarpas. Sobre la historia. Ejem.  

Lo juro, palabrita de Kim

Tessa Dare no escribe de un modo especialmente brillante pero aprueba (al parecer doy notas y ni lo sabía...) en mi listado de escritoras. Crea momentos y diálogos graciosos pero no de los que te encandilan y te dejan con la sonrisa de tonta, lo que es una pena porque de verdad que se dan situaciones surrealistas que mejor desarrolladas me hubieran hecho saltar lágrimas de la risa y que, aquí, lo que han conseguido es que sonría y poco más. En cuanto a sus secuencias akjdhfakjshfjkashg me han parecido algo flojas y no todo lo perraquiles que a mí me gustaría (y, extrañamente en mí, me ha sobrado alguna). Pero, ey, conocer una serie y a una nueva escritora muchas veces es algo extraño, así que yo estoy dispuesta a darle un voto de confianza a Tessa Dare porque creo que esta serie tiene muy buenas posibilidades (¡ay qué parejas se vislumbran!) y, a pesar de lo todo lo que he comentado, Una noche nada más me ha resultado una lectura bastante entretenida

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

Bram, yo te enderezo la rodilla y lo que te cuelga cerca


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