[SPOILERS DE THE SHADOWS -¡incluso en la sinopsis!-]
[Libro no publicado en español]
Cuando Trez perdió a su amada, su alma se rompió y su destino parecía ser el sufrimiento. Pero cuando conoce a una mujer misteriosa, se convence de que su verdadero amor se ha reencarnado. ¿Está en lo cierto? ¿O su pena ha creado una ilusión?
Therese ha ido a Caldwell escapando de la ruptura con su familia. La revelación de que es adoptada tambalea los cimientos de su identidad y decide crear la suya propia. Su atracción hacia Trez no es lo que busca pero no puede decirle que no a la sexy Sombra.
¿Le ha dado el destino una segunda oportunidad al doliente viudo... o está Trez demasiado cegado por el pasado para ver el presente tal y como es? En este sensual y arrebatador libro lledo de redención y autodescubrimiento, dos almas perdidas se encuentran en un cruce de caminos donde el corazón es la única guía en la que puedes confiar... pero que requiere un coraje que ninguno de ellos tiene.
Antes de remangarme y meterme en faena reseñil, os tengo que comentar que por aquí van a llover spoilers como panes, así que mejor que no leáis esta reseña si no habéis leído de The Shadows en adelante y/o estáis muy interesadas en la historia de Trez. También os recomendaría que no la leyerais si sois muy fanes de los vampiritos y no podéis leer ninguna opinión negativa sobre uno de sus libros. Porque, y ese sí es un spoiler que podéis leer, esta reseña no va a ser nada buena.
Si vais al día, sabréis que Trez tuvo una churri llamada Selena que la Ward tuvo a bien cargarse en The Shadows y que ahora ha aparecido en escena una camarera llamada Therese que es igualita, igualita a ella. Lógicamente, Trez ve a su moza en ella y se le pone el palote loco, pero Therese no conoce a Trez de nada, aunque este se parece misteriosamente al amantebandido que se la trinca en sueños. Obviamente, tú y yo sabemos que esos sueños de Therese y esas sensaciones de Trez nos indican que ahí hay misterio misterioso y que nos vamos a comer un WardTheFuck como está mandado.
Y, efectivamente, el WardTheFuck es de tamaño porro supremo, el que la Ward se ha fumado para escribir este libro. Lo primero de todo es que esto es un relato pero con longitud de novela. Se centra únicamente en Trez y Therese, con apariciones estelares de personajes de la serie principal, así que no esperéis encontrar nada de la Hermandad, ni vampiritos luchando con malvados ni nada de eso. Esto es una historia de amor que convierte un trágico destino en otro feliz. Y aquí es donde yo le digo a la Ward que qué necesidad había, ¿¡¿qué necesidad?!? Si te cargas a un personaje, ¡no te 💩 en los pantalones e intentes deshacerlo! Y, si no eres capaz de afrontar lo que conlleva hacer esa clase de cosas, ¡no las hagas! Vamos, no lo veo yo tan complicado. Es que este libro no tiene nada de nada salvo la historia de amor, que, además, se alarga muchísimo a base de páginas y páginas de pensamiento hiperextendido. O sea, yo me muero leyendo esto.
Es cierto que el estilo de la Ward es así, de mucho pensamiento, pero suele haber algo más, los personajes interactúan, pasan cosas, hay tropecientos puntos de vista y pistos. Aquí no pasa nada, n-a-d-a, y esa nada nos la cuenta con una especie de emotividad forzada que te deja la sangre a nivel lechuguil. Vamos, que ver crecer un pelo me emociona más. A ver, algo pasa y lo que pasa es una castaña total. Obviamente, que Therese se parezca a Selena debe tener algún sentido y ya sabemos que en el universo vampiril de la Ward cualquier cosa puede pasar pero, creedme, el WardTheFuck de este libro es de vergüenza ajena, un sinsentido total, ni se acerca a lo bien que acabó resolviendo la historia de Tohr, por ejemplo. Además, ha logrado que Trez me interese un pimiento. Sinceramente creo que esta historia nos la podía haber colado como una secundaria en otro libro y no habría llamado tanto la atención lo mala que es.
Me alegro muchísimo por las que habéis disfrutado un montón de esta emoñiva* historia navideña pero, por desgracia, yo no me encuentro en ese grupo. Me alegro de que Trez sea feliz pero yo lo seré cuando me olvide de este relato. Por eso no me queda más remedio que darle en el Gandymetro...
*Emoñiva: dícese de aquella historia que, bajo la apariencia de emotividad, esconde realmente un moñismo de tomo y lomo.
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Luego no dirás que no te lo he dicho |
Si vais al día, sabréis que Trez tuvo una churri llamada Selena que la Ward tuvo a bien cargarse en The Shadows y que ahora ha aparecido en escena una camarera llamada Therese que es igualita, igualita a ella. Lógicamente, Trez ve a su moza en ella y se le pone el palote loco, pero Therese no conoce a Trez de nada, aunque este se parece misteriosamente al amante
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Las wardinas comiéndonos todo lo que la Ward se inventa |
Y, efectivamente, el WardTheFuck es de tamaño porro supremo, el que la Ward se ha fumado para escribir este libro. Lo primero de todo es que esto es un relato pero con longitud de novela. Se centra únicamente en Trez y Therese, con apariciones estelares de personajes de la serie principal, así que no esperéis encontrar nada de la Hermandad, ni vampiritos luchando con malvados ni nada de eso. Esto es una historia de amor que convierte un trágico destino en otro feliz. Y aquí es donde yo le digo a la Ward que qué necesidad había, ¿¡¿qué necesidad?!? Si te cargas a un personaje, ¡no te 💩 en los pantalones e intentes deshacerlo! Y, si no eres capaz de afrontar lo que conlleva hacer esa clase de cosas, ¡no las hagas! Vamos, no lo veo yo tan complicado. Es que este libro no tiene nada de nada salvo la historia de amor, que, además, se alarga muchísimo a base de páginas y páginas de pensamiento hiperextendido. O sea, yo me muero leyendo esto.
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Una maravilla todo |
Es cierto que el estilo de la Ward es así, de mucho pensamiento, pero suele haber algo más, los personajes interactúan, pasan cosas, hay tropecientos puntos de vista y pistos. Aquí no pasa nada, n-a-d-a, y esa nada nos la cuenta con una especie de emotividad forzada que te deja la sangre a nivel lechuguil. Vamos, que ver crecer un pelo me emociona más. A ver, algo pasa y lo que pasa es una castaña total. Obviamente, que Therese se parezca a Selena debe tener algún sentido y ya sabemos que en el universo vampiril de la Ward cualquier cosa puede pasar pero, creedme, el WardTheFuck de este libro es de vergüenza ajena, un sinsentido total, ni se acerca a lo bien que acabó resolviendo la historia de Tohr, por ejemplo. Además, ha logrado que Trez me interese un pimiento. Sinceramente creo que esta historia nos la podía haber colado como una secundaria en otro libro y no habría llamado tanto la atención lo mala que es.
Me alegro muchísimo por las que habéis disfrutado un montón de esta emoñiva* historia navideña pero, por desgracia, yo no me encuentro en ese grupo. Me alegro de que Trez sea feliz pero yo lo seré cuando me olvide de este relato. Por eso no me queda más remedio que darle en el Gandymetro...
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Trez, hasta tu pito con olor me ha dado sopor |
*Emoñiva: dícese de aquella historia que, bajo la apariencia de emotividad, esconde realmente un moñismo de tomo y lomo.