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martes, 2 de abril de 2019

The last wicked scoundrel (Los huérfanos de St. James 4.5), Lorraine Heath

[SPOILERS DE EN LA CAMA CON EL DIABLO]

[Libro no publicado en español]
William Graves es el último de los muchachos de Feagan. El médico que antes saqueaba tumbas ha dedicado su vida a salvar las de otros, ya que no hay modo de que él mismo se salve. Sobre todo alrededor de una mujer como Winnie. Pero, sin ser digno de sus caricias, no puede resistirse a ella. No puede controlar su pasión por ella ni cuando tiene que encarar un inesperado peligro.
Winnie, la Duquesa de Avendale, no sabía lo que era la paz hasta que su marido murió. Con William ha descubierto lo que es el ardiente deseo y el poder curativo del amor. Pero ahora, frente al pasado que creía haber dejado atrás, debe afrontar sus miedos... o arriesgarse a perder al único hombre que puede hacer sus sueños realidad.


Pues terminamos con nuestros huerfanitos favoritos con dolorcito de corazón (como debe ser cuando abandonas a unos personajes a los que has tomado mucho cariño) y con una queja: este libro no lo es, es un relato. Y me da igual que en Goodreads ponga que es el quinto libro de la serie. Son 176 páginas, lo que constituye un relato, lo que hace que sea el 4.5 de la serie. Y, por mis ovarios, así lo pongo aquí. Trocotró.

No me toques los winis con los libros, que no respondo

William Graves es uno de nuestros huerfanitos favoritos. Fue uno de los niños de Feagan beneficiado por su amistad con Lucian, con lo que pudo adquirir maneras y formación en lo que más le gustaba, la medicina. Pasó, así, de robar tumbas a intentar que la gente no estirara la pata y fuera a habitar una (hasta es médico de la Reina Victoria, esa digna rival de Matusalem). Pero el vínculo entre los muchachos de Feagan es tan fuerte que los unirá de por vida, tanto en lo bueno como en lo malo. Y si hay que lograr algo bueno haciendo algo malo, se hace, sobre todo si es por salvar la vida de una mujer inocente y maltratada brutalmente como Winnie, Duquesa de Avendale y mejor amiga de Catherine (protagonista de En la cama con el diablo). Pero lo que los amigos hicieron en ese libro para librarla de la muerte parece haber vuelto de la misma para volverla loca...

¡Lo terrible se cierne sobre Winnie! ¡Y en un relato!

No voy a contar mucho sobre lo que le pasó a Winnie porque es imprescindible para vuestra vida que leáis el primer libro (más que nada porque es fabuloso) pero este relato está muy relacionado con ese acontecimiento. Es ahí cuando William y Winnie se conocen, con la mujer y su hijo en casa del médico y este, cuidando de ella. Y ahora nos enteramos de que ese tiempo que pasaron juntos sirvió para algo más que para que Winnie sanara...

Para darle alegría a su cuerpo, Macarena

¡No! ¡Guarras! Ya le hubiera gustado a la pobre mía estar para esos trotes... Ese tiempo sirvió para que ambos hablaran, pasaran tiempo juntos y comenzaran a sentir algo más que amistad el uno por el otro. Y todo eso aquí nos lo cuentan como cuando yo os cuento el capítulo de una serie.


Como os voy a repetir hasta la saciedad, esta historia es un relato (algo que no entiendo, ya que podría haber hecho un estupendo libro perfectamente) y, como tal, tiene el mismo problema que todos los relatos: su brevedad. Lo que en algunos es una virtud, aquí es un defecto, ya que todo pasa muy deprisa y se nos escamotean cosas. Porque eso es lo que haces, Lorraine, aligerar trama presentando a los personajes con sentimientos florecidos, con lo que nos quitas una de las gracias de la romántica (para mi gusto, claro), la de vivir cómo los personajes comienzan a desarrollar sus sentimientos amorosoguarreriles. Aquí eso no se vive, se cuenta, lo que le quita mucha gracia. Y muchas páginas, claro. Supongo que Lorraine no quería meternos flashbacks pero, si son para el disfrute ajfhakfhkajfdhjaf, son bienvenidos, Lorraine, no te quepa duda.

Acogemos las alegrías afdhañkfdsjñ con mucho cariño

El relato está muy bien escrito, es puramente Heath, con esa emotividad que te salta al cuello sin que la esperes al cambiar de renglón. Se lee rápidamente y, como la historia de Winnie es tan tremenda, estás con el corazón encogido deseando que William le haga feliz tanto dentro como fuera de la cama (y bien que lo intenta el mozo, grrrrr). Pero, para que eso pase, hay un misterio al más puro estilo Luz que agoniza que nos acecha y está bien logrado. Y todo esto, que conforma una base estupenda para un libro, se desarrolla deprisa y se finaliza más deprisa aún (incluso haciendo que Winnie actue, en mi opinión, de un modo a veces poco coherente), lo que hace que no se profundice bien ni en la historia de amor, ni en los personajes, ni en el misterio. 

Again

A pesar de todo, no nos faltan ni todos los muchachos de Feagan (😍), ni los guarrerismos (de buen gusto, mucha emotividad y poca descripción) ni la parte del diario, que, como siempre, abre y cierra el relato, dota a la historia de mucha emotividad y hace de la parte final un precioso epílogo que te deja muy buena sensación (y ya sabéis que a mí, los epílogos, mñe). Así que, con todos sus peros, ha sido una buena lectura y un digno broche final a una serie que empezó de modo maravilloso y no supo mantener el nivel.

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...


3'5. William, yo te curaba el corazón a base de ejercitar el colchón


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jueves, 10 de enero de 2019

Amar al diablo (Los huérfanos de St. James 4), Lorraine Heath


Eleanor Watkins quería vengar la muerte de su hermana. Nunca pensó que se enamoraría del hombre que la seguía por todos aquellos encantadores jardines y bailes. Pronto no habrá nada que pueda alejarla de los brazos de ese atractivo sinvergüenza, ni siquiera los peligrosos secretos que oculta en su corazón. James es un hombre fuerte, compasivo y completamente irresistible; reúne todas las virtudes que ella desea en un hombre. ¿Pero podrá confiar en él? ¿Podrá ese hombre evitar que ella sucumba a los placeres que esconde la medianoche?
James Swindler ha trabajado muy duro para compensar los errores de su desagradable pasado. Ahora se siente tan cómodo paseando por los relucientes salones de Londres como en las duras calles marginales de la ciudad. Pero cuando su superior le pide que no pierda de vista a una misteriosa dama que parece albergar viles intenciones, él no duda en utilizar sus armas de seducción para conseguir que Eleanor le confiese sus planes. Sin embargo, es él quien acaba cayendo presa de la seducción. El inspector dará la espalda a todo cuanto le importa para conseguir protegerla sin importarle las consecuencias que sus acciones puedan tener sobre su corazón.
Entre premios lectores, finales de retos y comienzo de otros *ejem* hay que hacer hueco a lo básico en este blog: las reseñas. Y hoy vamos con la de una libro que... En fin, ya veréis. Sabéis que acojo en mis entretelas un libro de Lorraine Heath con la misma emoción con la que acogería a David Gandy entre mis turgentes pechos (bueno, al Gandy lo acojo con mucha más emoción, además de otros sentimientos mucho más guarreriles). Pero vamos, que sabéis lo que quiero decir. Por eso y por los cinco maravillosos Gandys que le di a la primera entrega de esta serie cojo con ilusión cada libro. Por eso me he pegado tremenda torta con la entrega de Jim.


Mi experiencia lectora

Seguro que es una opinión impopular así que no preparéis las piedras contra mí, al fin y al cabo es una opinión como cualquier otra. Pero qué sopor de libro, queridas, mirad que es corto pero se me ha hecho eterno. Partimos de Jim triste y solo tras el matrimonio de Frannie y comenzamos con dolorcito de corazón tras leer su diario. Jim Swindler, por si no lo recordáis, es el chico de Feagan más legal, ya que es inspector de Scotland Yard. Y el nuevo trabajo que le han encargado consiste en seguir a Eleanor Watkins, una muchacha que ha llegado a Londres para vengar la muerte de su hermana tras ser deshonrada por un lord. ¡Toma pisto! Pues el pisto se me ha agriado cuando Jim ve a Eleanor y toda su cordura, el recuerdo de su amor perdido y su coherencia como personaje saltan haciendo un mortal carpado a las sucias aguas de Támesis. Toda la vida enamorado de Frannie y en cero coma su mente dice "¿Frannie qué? Por Frannie no me viene nada". Pues a mí sí me vienen cosas, ¡los siente males me vienen!



Ya me están dando

Soy la primera que en novela romántica se mete los argumentos doblados (sí, sí, la gracia también me ha venido a mí a la cabeza pero por una vez me la voy a ahorrar). ¿Que te veo en el Carrefour y me dan ganas de meterte un refrote entre las lechugas? Vamos al huerto. ¿Que te haces pasar por mi amigo para evitarme una cita horrenda a pesar de no conocernos de nada? En breve te lamo el pendiente del pezoncillo. A veces esto es el reino del absurdo y a mí no me importa, siempre y cuando me lo pase estupendamente y la historia de amor me guste. Y nada de eso lo he tenido en este libro, NA-DA. El punto de partida me ha parecido muy forzado y sin coherencia. No soy enemiga del "sopinstant" en los libros como ya os he dicho pero no me creo que un personaje que dice que dio su corazón y por eso ya no puede entregárselo a nadie de repente sufra instatodo (lust, love, toda la pesca) tan profunda y rápidamente. Lo siento, no me lo trago. Entiendo que es el modo más rápido de iniciar la parte romántica en un libro tan sumamente breve pero, incluso aunque Jim sufriera un palotismo rápido (al fin y al cabo la sangre le llega a la boa y hace siglos que no moja el churro, lo raro es que no fuera palote por la vida) no es coherente ni con su modo de ser ni con su modo de actuar que se imagine a las primeras de cambio cómo sería estar con Eleanor tranquilamente contándose la vida cual matrimonio consolidado. ¡Y eso de que se miren a los ojos y vean allí más que Rappel en su bola de cristal! ¡Que no, hombre, que no! Yo miro a los ojos y como mucho veo legañas y ya me canso de que en las novelas se miren a los ojos y vean hasta si les gusta la salsa teriyaki. Nada, que se me ha cruzado todo. De Eleanor he pensado mil cosas en el transcurso del libro y al final me quedo con que no es un mal personaje pero tampoco tiene nada especial. Tal vez si el libro no hubiera sido tan rocambolesco...


Demasiadas cosas para mi pobre cabecita

Es que de verdad, eh, no sé la cantidad de vueltas que da el libro, más que Melrose Place. Algunas están bastante bien pero otras... En fin, a mí me han sacado por completo de la historia. Bueno, seré sincera, fuera de la historia ya estaba porque por mucho que me gusten los muchachos, la serie y la Heath no he sido capaz de conectar con los protagonistas y su historia de amor. Me ha parecido una pesadez muy repetitiva ("ay que no podemos estar juntos", "ay que no podemos estar separados", "ay que vamos a echar un polvete por si acaso no podemos estar juntos". Y así), con mucho menos sentimiento y emoción que otros libros de la serie. Además hay demasiado pensamiento y poco diálogo. Ya sé que el estilo de la Heath suele tener más de monólogo interior que de conversación constante pero en este caso lo he notado demasiado y para mal. 

Lorraine, chica, es que no hay por dónde cogerlo

Algo bueno ha tenido el libro (además de terminar, ejem). Jim sigue siendo un personaje maravilloso, a pesar de los pesares. Tanto el prólogo como el epílogo corresponden a dos fragmentos de su diario de Jim y son con diferencia lo que más me ha gustado, ahí sí he visto a la Heath que tanto me gusta, la que echa sal en la herida de la pena y el pasado de estos personajes. Por lo demás es que ni las secuencias de sexo son para tirar cohetes. Bien escritas están, eso sí, de buen gusto y sin groserías pero he echado de menos esa maravillosidad a la que nos tiene acostumbrados, me ha parecido un libro plano y sin emoción. La Heath entra con él a formar parte del Club del Porro y espero que se quede en mención honorífica y no se repita. No las tengo todas conmigo porque en esta serie ha ido de mal en peor.

Amar al diablo es un libro fallido, que pretende ser una historia de amor emocionante y emotiva y se queda en una pesada y liosa. Menos mal que siempre nos quedarán los muchachos de Feagan y el primer libro para volver a él...

Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...

Jim, tu corazón vale mucho más que tu libro


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martes, 11 de diciembre de 2018

Enamorarse del diablo (Los huérfanos de St. James 3), Lorraine Heath


Frannie Darling es una chica huérfana que creció en las calles de Londres. Se crió rodeada de ladronzuelos, carteristas y toda clase de tipejos detestables. Sin embargo, a pesar de haber sobrevivido a una durísima infancia para convertirse en una mujer de incomparable belleza, Frannie no quiere tener nada que ver con los hombres que ansían su cuerpo ni con los granujas que frecuentan el club de juego en el que trabaja. Ella es perfectamente capaz de cuidar de sí misma y se siente segura estando sola. En su mundo está a salvo… hasta que aparece él. Y entonces, de repente, ese mundo que se le antojaba tan seguro, se convierte en un lugar muy peligroso.
Sterling Mabry, el octavo duque de Greystone quiere acostarse con ella, pero no quiere ni oír hablar de boda. Pero a Frannie no le gustan nada los arrogantes aristócratas que sólo están interesados en satisfacer sus propias necesidades. Entonces ¿por qué cada vez que piensa en abandonarse a un encuentro ilícito con el diabólico duque no puede evitar que un escalofrío de deseo le recorra todo el cuerpo? Su dispuesto cuerpo suplica la liberación y le pide a gritos que se abandone a una traviesa y maravillosa rendición.

Cada vez que cojo un libro de esta serie lo hago con emoción y ganas de disfrutar, ya que estos huérfanos me tienen robado el corazón igual que su escritora, de la que siempre que puedo me voy declarando fan (por la calle se lo digo a la gente con la que me cruzo, "¡viva la Heath!", grito). Pero ese fangirlismo no me impide ver la realidad y aquí, por mucho que me duela, debo deciros que Lorraine Heath no le ha dado a Frannie el libro que se merecía.


Yo que tenía tantas esperanzas...

Frannie Darling es la única muchacha de Feagan, con lo que ha crecido muy protegida por sus compañeros maromiales. Esa protección fue muchísimo mayor desde que, siendo una niña, sufrió una brutal agresión que marcó su vida pero, gracias a su fortaleza, su optimismo y al apoyo del resto de los muchachos, pudo superar ese trauma. Ahora es una mujer fuerte y una parte fundamental de Dodger's, el negocio de Jack, aunque eso no le impide olvidar sus orígenes y se vuelca en sacar de las calles a los huérfanos que crecen en ella. Frannie no necesita a nadie y no quiere mezclarse con la clase alta pero no le va a quedar más remedio que hacerlo cuando conozca al cuñado de Luke, Sterling Mabry, un duque palote que ha estado livin' la vida loca y que ahora regresa para afrontar sus obligaciones, vivir con un terrible secreto y buscar una duquesa que le dé un heredero. Es un poco rancio y estirado, de esos que desprecian a todo Penry, pero su boa baila por soleares desde el primer momento en el que sus ojos se posan en Frannie y decide que puede necesitar una esposa pero más necesita a esa pelirroja en su cama...


Sterling ya te está esperando

Reseño con un poco de penita, queridas, porque la sensación que me está quedando de esta serie es que el primer y maravillosísimo libro te pone los dientes largos con las futuras historias de los chicos de Feagan y luego te vas llevando pequeños chascos al leerlas ya que ninguna llega al croquetismo esperado ni al de ese primer libro. Enamorarse del diablo me ha resultado algo decepcionante ya que la historia de Frannie, que tiene un punto de partida bastante tremendo, acaba resultando en su tratamiento bastante superficial y mñe, es un libro sencillo, entretenido, un poco nadista y sin pretensiones. Puede que la Heath nos tenga acostumbradas a más intensidad sentimental en sus historias (o tal vez sea que yo las sufro demasiado) pero esta se me ha quedado muy corta, me parecía que tenía mucho drama para desarrollar y para hacer la historia más profunda (entre Frannie y Sterling tienen dramita para vender y dar fiado) y que se ha desarrollado de un modo simplón, sobre todo el drama de Sterling, resuelto en cuatro párrafos y un epílogo (bastante amable y bonito, que tampoco es cuestión de tirarnos por un viaducto). Si os gustan los libros con sopinstant (insta-lo que sea) no sé si este será de vuestro agrado ya que lo de Sterling y Frannie es un instapalotismo de libro, de mirarse y ponerse los bajos pelos de punta automáticamente. No es que esto me disguste pero claro, bye bye tensión sexual cuando ambos saben lo que hay. Así, yo pensaba que a la vuelta de la esquina al duque estirado se le iba a estirar algo más y a la chica de Feagan se le iban a poner las enaguas por la cabeza pero no, queridas, en este libro se ponen las cartas sobre la mesa bien rápido pero las guarrerías no tantoNo sé si ha sido por esto pero la primera parte del libro me ha parecido bastante lenta, me daba la impresión de que se daban muchas vueltas sobre lo mismo pero que la trama realmente no avanzaba. Luego avanza, vemos parte del oscuro mundo de las calles, algo de drama, etc. pero para mí ya no remonta el vuelo, sobre todo porque, como os he dicho, en la parte amorosa no había tensión de ninguna clase.


Fail

Este libro, más de ver a la pareja retozar por salones y rincones varios, va de ver la evolución de ambos, de cómo dos personas que llevan sus penas encima aprenden a confiar y a apoyarse en el otro para sobrellevar mejor la carga, que el amor aligera el peso. El que más evoluciona es Sterling, que comienza siendo un egoísta y acaba hasta ayudando huerfanitos, fíjate tú qué majo. Sí, también le da alegría a la boa porque Frannie no es una damisela de clase alta que vaya a negarse los placeres de la carne y del corazón con el amor de su vida (amor imposible *guiño* *guiño* *codo* *codo* por la diferencia de clases) pero no es un libro muy sexual, las escenas son pocas y no muy destacables. Bien escritas, por supuesto, como todo lo que hace Lorraine Heath pero vamos, que acabo de terminar de leerlo y no me acuerdo de ninguna.



Un detalle que me ha gustado mucho es que parte de este libro transcurre en paralelo a los de Luke y Jack, algo que hace que lo puedas encuadrar dentro del tiempo de la serie y que no te olvides de los maromos que previamente has adorado. Bueno, olvidarlos es imposible ya que son maravillosos y, como siempre en esta serie, juntos se llevan los mejores momentos. He disfrutado mucho de verlos a todos juntos defendiendo el honor de Frannie ante Sterling. Mención especial merece Jim, la gran revelación del libro (y protagonista del siguiente de la serie) al no que atribuíamos esos sentimientos tan sumamente maravillosos y que nos ha hecho ponerle una vela a Santa Lorraine Heath de los Libros de Emoción Suprema para que le haya hecho una novela a la altura de su maravillosidad. 

Enamorarse del diablo es una lectura sencilla y amena pero que carece de la emoción y de la profundidad que yo espero en un libro de Lorraine Heath. Teniendo en cuenta el nivelazo del inicio de la serie me ha resultado algo decepcionante pero es un libro amable y correcto para pasar un buen rato y olvidar rápidamente.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Sterling, me gustas más enamorado que como duque estirado


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martes, 7 de agosto de 2018

Desear al diablo (Los huérfanos de St. James 2), Lorraine Heath


Jack Dodger ha sobrevivido a las calles de Londres para convertirse en el propietario de un exclusivo club para caballeros y en uno de los hombres más acaudalados de Inglaterra. Pero cuando el difunto duque de Lovingdon misteriosamente le nombra tutor de su heredero, un muchacho de cuatro años, Dodger se ve arrastrado hacia Olivia, la madre del joven, que desea deshacerse de Jack lo antes posible. Pero éste no tarda en descubrir un amor que no conoce límites cuando acaba enamorándose de Olivia y se da cuenta de que renunciaría a todo lo que posee por hacerla feliz.


¡Ay, ay, ay, las ganas que le tenía a Jack Dodger! Y es que soy mucho de adorables sinvergüenzas y, cuando Jack asomó su sorna por En la cama con el diablo, ya solté mi habitual gif de "perro que se lanza como loco sobre su presa" porque me faltaba tiempo y me sobraban ganas para tirarme sobre él. Pero, ooooooooooooooohh, como casi siempre me pasa... he quedado decepcionada con la lectura.

Toma, toma y toma, que no aprendes

Y además de la decepción me quedo con la sensación de ser raruna porque la mía es una opinión impopular, ya que veo la mayoría de mis compañeras de Goodreads están encantadísimas con él. ¿Será que yo llevaba demasiadas expectativas? ¿Será que soy muy exigente? ¿Será que el libro anterior me gustó tantísimo que era de esperar un ligero hostión en éste? No es que tenga mucha importancia ya que aquí os vengo a contar mi opinión sobre el libro y ésta se reduce a que amo a Jack con todas mis fuerzas #JackMarryMe pero su historia me ha parecido decepcionante y mñe. Ya directamente desde el punto de partida me he quedado con cara de WTF, con esa herencia envenenada que le cae a Jack Dodger por parte de un desconocido. Pero como de los planteamientos más absurdos pueden nacer las historias más bonitas yo acojo con croquetismo que Jack tenga que ejercer de tutor de un adorable niño y que herede un montón de propiedades que no son suyas bajo la atónita y colérica mirada de la madre del niño y viuda del que dona su herencia a Jack, Olivia Stanford. Así, Jack y Olivia se ven condenados a vivir juntos entre la animosidad y, oh-wait-what-a-surprise, el palotismo que surge entre ellos.

Progresión de los calores internos de Jack y Olivia explicada en un gif

Nada nuevo bajo el sol, queridas, eso es esta novela. Esto no tiene por qué ser necesariamente malo, que ya sabemos que por estos lares literarios nos repetimos más que el ajo y aún así seguimos disfrutando pero Jack es demasiado maromo para tan poca historia. ¡Si es que realmente tampoco pasa tanto! El libro es Jack, su historia personal, su pasado y su evolución. Olivia, Henry y el resto de tramas son meros satélites que giran en torno a él. No me quejo de que Jack brille más que nadie porque lo adoro supremamente pero lo que quiero leer cuando cojo una novela romántica es una buena historia de amor y justo en este libro es lo que flojea. No es que no me haya gustado o interesado pero en este aspecto no hay sorpresas, imaginas desde el principio cómo va a evolucionar el tema y lo único que te queda por saber es cuánto se va a resistir Olivia y de qué manera nos va a hacer disfrutar Jack cuando nos ponga las enaguas por las orejas (no es que necesite esforzarse mucho con nosotras, lectoras deseosas de que Jack se emplee muy a fondo). Sin embargo no va a tener demasiadas oportunidades de lucimiento percutor y sí unas cuantas más de ponernos los pelos de punta con numerosos momentos de tensión sexual, grrrrrrrrrrrrrr. Y todo estupendamente bien escrito, como es habitual en la Heath (aunque os digo que esperaba más depravación guarreril de un famoso sinvergüenza como Jack...).

Lo que pasa es que no quiero abrumaros con mi herramienta

Mi lectura ha sido un croquetear con Jack y un "ay que quiero que me guste, ay que no me termina de llenar" con él y Olivia, me ha parecido que había mucha descompensación entre los protagonistas. Olivia hace más bien poco, se dedica a debatirse entre el deber y el deseo. Es cierto que, dentro del absurdo planteamiento de partida, tiene un comportamiento más acorde a la época en la que se situa la novela que Catherine, por ejemplo (que, sin embargo, me gustó infinitamente más) pero me ha parecido una sosainas.Jack es el libro. Es un personaje complejo, con muchos claroscuros y una personalidad desbordante que, obviamente, esconde inseguridades que le hacen actuar de un determinado modo. Sin embargo, su situación con Olivia y Henry le hace evolucionar enormemente. A eso hay que sumar que, como siempre con la Heath, nos tiene que colar un dolorcito por los renglones y aquí viene envuelto en el pasado de Jack y su terrible infancia, con un aguijón final para que se nos queden las patas vueltas. Esto unido a los dos fragmentos del diario de Jack hacen de él un personaje de los que no podré olvidar.

Kim tiene otro nuevo amor

Si bien la relación amorosa no me ha tenido atontada, sí lo ha hecho la de Jack con Henry. No me gustan los niños literarios, bien lo saben Dior y Chanel, pero los que escribe Lorraine Heath me encantan. El modo de Jack de tratar a Henry es tan especial y bonito  que una secuencia entre ambos ilumina el libro. Las otras secuencias que he encontrado encantadoras son las de Jack con el resto de los niños de Feagan. Adoro que, a pesar de que vayan teniendo sus propias vidas, sigan teniendo un vínculo tan fuerte. Pero por mucho que haya disfrutado con Jack y con estos momentos no he sido capaz de disfrutar del libro del modo que yo esperabaEs un libro algo decepcionante si, como yo, traes muchas expectativas puestas en Jack (si lo comparamos con el anterior ya ni os cuento, palidece por completo). Para mí los lastres principales son la protagonista, la trama amorosa y un desenlace muy precipitado, rápido, facilón y puede que no del todo satisfactorio (a mí hay cierta parte -muy previsible, por cierto- que me ha dejado un poco lóquer). Además me ha quedado algún cabo suelto y me he quedado con cara "what-the-fuckil" (SPOILER: ¿Olivia y Winnie son cuñadas y Catherine no lo sabe? ¿No se lo menciona a Jack cuando éste pregunta? ¿Yo estoy loca? FIN DEL SPOILER). Para todo hay una primera vez en esta vida y yo, que suelo inflar notas en base a mis pasiones literarias, os tengo que contar que por mi amor al personaje de Jack (que me ha encantado por completo -aunque más en el libro anterior que en este-) y por ese epílogo tan peculiar y maravilloso (que es lo que más me ha gustado del libro) caí en ese pecado. Pero el tiempo ha pasado, la reseña ha reposado y he tenido que volver a mi ser para ponerle una nota más acorde a la sensación de decepción que me ha dejado la lectura.

Desear al diablo es un libro entretenido pero irregular, unas enaguas de lectura fácil con una historia de amor floja y un protagonista que arrasa con el libro y con los corazoncitos como el mío. ¡Este libro no te hace justicia, Jack! 

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

3'5. Jack, tu diablo quiero yo retozando en mi infierno


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martes, 22 de mayo de 2018

En la cama con el diablo (Los huérfanos de St. James 1), Lorraine Heath


Le llaman el conde Diablo; un canalla acusado de asesinato, que creció en las violentas calles de Londres. Una dama decente arriesga mucho más que su reputación cuando se asocia con el diabólicamente apuesto Lucian Langdon, pero lady Catherine Mabry cree no tener otra opción. Haría cualquier cosa para proteger a aquellos a quien ama... incluso llegar a un acuerdo con el mismísimo Diablo. Lo que Lucian desea por encima de todo es alcanzar la respetabilidad y una esposa, pero la mujer elegida carece de las gracias sociales para ser aceptada por la aristocracia. Catherine puede ayudarle a conseguir todo lo que quiere pero lo que le pide a cambio pondrá sus vidas en peligro. Cuando el peligro se acerca, Catherine descubre a un hombre de inmensa pasión y él descubre a una mujer de inconmensurable coraje. Cuando se revelan los oscuros secretos de su pasado, Lucian comienza a cuestionarse todo aquello que creía cierto, incluyendo los anhelos de su propio corazón.


A veces no sabes qué poner cuando te enfrentas a una reseña. Sí, queridas, es la pura realidad. Una tiene infinita capacidad de cotorreo cuando se sienta con unas amigas y un café, puede haber un cambio de estaciones en la calle que, como esté charlando de modo entusiasta, ni se entera. Sin embargo, abrir la hojita en blanco de Blogger y sentarte a escribir tu opinión de un libro mezclando de modo coherente tu punto de vista y el humor... Bueno, eso a veces no está al alcance de este cerebro haggardiano. Y eso es justo lo que me pasa ahora. ¿Qué escribir cuando no sabes qué escribir? A mí únicamente se me vienen imágenes a la mente que puedan expresar de modo visual lo que he sentido durante la lectura de este libro y que no puedo contar con palabras.


No estoy emocionada no estoy emocionada NO ESTOY EMOCIONADAAAAA

Y así he estado desde que empecé el libro hasta que lo cerré.

La sociedad londinense desprecia al conde de Claybourne, también conocido como el conde Diablo. Nadie cree que el maromazo que surgió de los bajos fondos y que ahora ostenta el título sea realmente el heredero, ni siquiera Lucian Langdon, el propio conde Diablo, que desprecia a los nobles tal y como se desprecia a sí mismo por haber mentido y usurpado lo que no es suyo. Pero, tras pasar su infancia en la calle siendo un pilluelo junto con los demás chicos de la banda de Feagan, no podía dejar escapar la oportunidad de vivir en la abundancia, dormir en una cama y ayudar a sus amigos. Así camina por la vida el conde Diablo, con la fría mirada del que desprecia a los demás e ignorando sus opiniones. Y así es como lo conoce lady Catherine Mabry, destilando una altivez que se convierte en un imán para los ojos de la muchacha. Muchos años han pasado desde que no pudo apartar su mirada de él y soportó su desprecio pero ahora Catherine va a enfrentar por primera vez a Luke para servirse de sus malvadas habilidades y hacer un pacto con el Diablo que va a cambiar la vida de ambos...

Croqueta pierniabierta de la emoción

Ay, no lo puedo evitar, no puedo dejar de darle a la croqueta con este libro. ¿No os ha pasado alguna vez eso de coger un libro y que parezca escrito para vosotras? ¿Que vais deslizando la mirada por las líneas y no encontráis ni una sola palabra fuera de lugar, nada que no os interese, ni un sólo momento de flaqueza lectora? ¿Que vais leyendo con una felicidad que aumenta de modo proporcional a la tristeza que os produce el hecho de saber que va quedando menos para terminar el libro? ¿Que disfrutáis de la lectura como cochino en charca de barro o haggard con la boca en la masa? Pues todo eso JUNTO es lo que me ha pasado a mí leyendo En la cama con el diablo. Qué felicidad lectora tengo ahora mismo, qué delicia de libro, debería dejar la reseña en esto porque a ver qué más os voy a contar, si acabo de terminarlo y estoy atontolinada con él. Ya sé que no es objetivo hacer una reseña en plena obnubilación pero aquí la objetividad salta por la ventana cuando cogemos el teclado. Cual Umbral, "hemos venido aquí a dar nuestra opinión" y la mía sobre este libro no puede ser más maravillosa. 


Me he quedado atontolinada de amor

No es ningún secreto que me gusta mucho Lorraine Heath en su vertiente del Oeste y tenía muchas ganas de pillar sus libros enagüiles, así que cogí esta lectura con estupenda predisposición. Pero, amigas, torres más altas han caído y, como siempre dice Cassie, aquí no hay nadie sagrado, así que siempre llevas un poco de miedo por si te caes de culo con todo el equipaje. Como tan poco efusivamente os he contado, a mí me ha faltado levitar leyendo (no soy exagerada, para nada, nop). ¿El planteamiento? Perfecto, especialmente por cómo nos lo plantea, empezando con una página del diario personal de Lucian por la que conocemos la realidad del pistaco en primera persona: que él mintió para que le consideraran el legítimo heredero del título. Con esto Luke ya ha captado nuestra atención y ya nos podemos hacer una idea de la cantidad de jaleos mentales que el pobre tiene (normal que le duela tanto la cabeza...). A partir de ahí conocemos a Catherine y vemos en ella una digna rival para el cinismo y el descaro de Luke, con lo que nuestra croqueta comienza a girar. Como una parte básica de la vida de Luke son sus amigos, los demás chicos de Feagan, poco a poco vamos conociéndolos y, oh, sorpresa, son unos personajes que automáticamente adoras (yo especialmente a Jack *arrastrando culo*), que son importantes para la historia y que, como buenos personajes, ocultan más de lo que dejan ver. Al fin y al cabo se han pasado la infancia engañando, no van a dejar de hacerlo ahora...


Uuuuuuuuuuuh, mama likes it

No puedo adorar más a Luke y a Catherine, me han parecido una pareja soberbia y ellos por separado unos grandes personajes, nada planos. Luke como protagonista es estupendo, hasta en su ceguera y cabezonería te lo llevabas tras el seto para jugar al teto. Eso sí, a veces lo quieres estrangular un poquito (maravillosa novedad ya que casi siempre es el cuello de la protagonista el que quieres envolver con tus manitas) por cierta obsesión que tiene que todo el mundo ve claramente menos él. Ese tipo de cabezonerías suelen acabar cansándome pero oh, milagro, aquí no lo han hecho. Eso sí, el truco del almendruco de su secreto para mí no lo fue tanto pero mi interés no disminuyó ni un ápice. Sin embargo, Catherine es la que se lleva tu cariño de calle, qué protagonista más absolutamente fabulosa. Puede que sea muy moderna para un libro de enaguas pero reconozco que a mí ese tipo de mujeres me encantan, tipo Callie en Nueve reglas..., me hacen disfrutar mucho más que las damiselas que se desmayan cada dos por tres en libros más viejunos. Me encanta que afronte lo que siente sin miedo ni pudor, que sea consecuente con sus actos aunque ello le haga sufrir (y también a nosotras), que sea tan buena amiga de Winnie (ay, la amistad, qué importancia tiene en este libro...) y que, cuando tiene a mano un momento de felicidad, lo agarre y lo disfrute. Y quien dice un momento de felicidad dice la boa de Lucian...

Hago magia con los bajos

Ay queridas, qué momentazos ajdfgljadfljaslfjsa nos da Lorraine Heath en este libro. Esta mujer tiene un modo de narrar esas secuencias que a mí me vuelve loca, sin ser descriptiva pero haciéndote entender qué es lo que está pasando y lo que están sintiendo, con un buen gusto exquisito, sin ser chabacana ni evidente y sin hacer las secuencias eternas #RanciedadFriendly. Ya sabéis que yo no me quejo si acaban escocidos de tanto darle al nardo pero de verdad que lo que hay en este libro (que no es mucho y tarda en llegar) es la cantidad perfecta. Para todo lo anterior ya tenemos un inicio potente, unos diálogos ágiles llenos de ingenio y una tensión sexual que carga las páginas para acabar mezclándose con algo más sentimental y sin restar protagonismo a la chicha del libro, el trato al que llegan. Ahí es donde entran en juego los personajes secundarios que, como os he comentado, son otra de las joyas del libro, no hay secundario que no me haya gustado. Están estupendamente trazados, son importantes pero no eclipsan a los protagonistas y sus historias son lo suficientemente interesantes como para que tengamos unas ganas locas de meter el hocico en sus pechotes libros (ay que no me aguanto las ganas de meterle mano a Jack!).


Verás cuando te pille, Jack

Lorraine Heath no desperdicia la oportunidad de abrirnos la puerta a la cruda realidad de la parte sucia de Londres, ésa que tanto le gusta a Gaelen Foley restregarnos por la cara. Aquí, sin embargo, la Heath decide no hacer pupita y contarnos la historia desde una perspectiva más alegre y croquetil pero no deja pasar la oportunidad de clavarnos el aguijón de la pena en el momento más inesperado para recordarnos que, salvo Catherine, todos han tenido una vida horrible (de hecho alguno la sigue teniendo) y que es nuestra obligación leer este libro croqueteando pero con el corazón encogido y dejando espacio para la lagrimilla que se te acabará cayendo y para el golpe inesperado que te deje 😰😰😰😰 (sip, ese golpe final que si habéis leído el libro y conocéis por esta reseña quiénes son mis amores ya habréis supuesto cuál es y que yo no vi venir).


En mi epitafio pondrá "Kim no lo vio venir"

Si tengo que ponerle alguna pega es que el trato que ambos hacen se soluciona de un modo relativamente rápido y fácil pero qué queréis que os diga, como si a esas alturas lectoras del libro, borracha de whisky felicidad lectora como estaba, me importara eso mucho. ¡Yo lo único que quería era casarme con este libro y tener libritos con él! Tendría que compartir marido con muchas, lo sé, como con mi sweetie Gema, con la que hice una maravillosa lectura conjunta que agotó los iconos de 😍 de Whatsapp.

En fin, queridas, que ya no sé qué más deciros sin que parezca que voy sobre una bicicleta sin sillín, es que hasta las referencias que hay sobre Oliver Twist me han parecido acertadísimas. Entiendo por qué entre vosotras hay lectoras que no tienen medida con este libro porque a mí me pasa lo mismo. No sé si en una relectura seré tan efusiva pero desde luego ahora mismo En la cama con el diablo me ha parecido un libro prácticamente perfecto, ágil, entretenido, emocionante, sentimental, perraco, divertido y, por supuesto, romántico, un fabuloso compendio de lo que yo busco para hacerme feliz al leer.

Por todo esto le damos en el Gandymetro...

Luke, si eres un Diablo, a tu perfecto Infierno que me agarro


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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