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jueves, 2 de abril de 2020

Kulti, Mariana Zapata

[Libro no publicado en español]
Que el hombre al que idolatrabas de pequeña se convierta en tu entrenador debería ser una de las mejores cosas del mundo. Palabra clave: "debería". Ni una semana le lleva a Sal Casillas preguntarse qué vio en la estrella de fútbol, por qué tenía pósteres de él en su pared o, incluso, por qué se imaginaba casada con él y teniendo juntos bebés superjugadores de fútbol.
Sal tiene ahora veintisiete años y hace tiempo que superó la peor no ruptura de la historia de las relaciones imaginarias con un hombre que no sabía que existía, así que no está preparada para la versión de Reiner Kulti que aparece para entrenarles: una tranquila y solitaria sombra del hombre explosivo y pasional que una vez fue. 


¡Un libro con sporty melofó!


Kim

¡Escrito por Mariana Zapata!


Kim también

Creo que esos dos gifs podrían resumir la que, a partir de ahora, será mi reacción cuando se plante ante mí la posibilidad de leer un libro escrito por Mariana Zapata. No puedo decir que me hayan dado ganas de prenderle fuego pero yo no le veo la maravillosidad a esta mujer (al menos, al modo de plantear y escribir sus historias). He leído las dos que se han colado en la lista de AAR de mejores novelas románticas (The Wall of Winnipeg and Me y este) y, qué queréis que os diga, MÑE. Son prácticamente un calco pero Kulti, para mí, peor.


Jodó con los sporty melofós de esta señora

Resulta que Sal Casillas es una fantástica jugadora de fútbol de un equipo de la liga femenina de Estados Unidos y le ponen de segundo entrenador a Reiner Kulti, una superestrella alemana de fútbol (actualmente retirado) y que fue, jatetú, el amor total y supremo de una adolescente Sal, y su inspiración y motivación a la hora de ser futbolista profesional. ¡Hago la croqueta! Kulti, además, siempre ha sido el tío más duro que haya pisado el césped, de esos que te hacen una entrada, te rompen hasta el dni y te miran como si tuvieras más cuento que Calleja, que fue poco menos lo que hizo cuando se cargó la pierna del hermano de Sal, también jugador profesional de fútbol. ¡Pisto! Y Kulti llega al equipo femenino a mirar a todos con cara de asco, a no decir practicamente nada y a enfrentarse cada dos por tres con Sal, que se debate entre odiarle y arrastrar el suelo por el culo teniendo delante a su ídolo y amor supremo. ¡Pistaco de hacer la croqueta! PUES NO, pistaco de vete-a-hacer-puñetas-Zapata (es mi mala leche hablando, sorry). Lo que pasa es que me cabrea que haya inventado una buena base para luego meternos un libro largo e insufrible en el que solo conocemos los pensamientos de Sal (bastante redundantes, por cierto) y lo único que sabemos de Kulti es lo que se ve: que está buenísimo y que mira como si te quisiera asesinar. ¡Y así se pasa casi todas las seiscientas páginas del libro!


Ni la Biblia, chica

Vamos, a mí con eso no me mantienes enganchada, ¡con eso me tienes en estado comatoso! Obviamente, somos pocas las que pensamos así, viendo las estupendísimas valoraciones que tiene, pero qué le vamos a hacer, a mí, si me vas a contar la historia desde un único punto de vista, me tienes que dar algo que se parezca más a Cariño, cuanto te odio para emocionarme, algo donde, aunque ella no se dé cuenta de lo que le está pasando al maromo, sí lo puedas sentir tú. Yo necesito más que tíos que miran malhumorados y que hacen pequeños gestos de amistad que acaban pareciendo muestras de bipolaridad. Me ha parecido un libro plano y sin emoción, laaaaaargo y en el que cuesta que pase algo, con un personaje malhumorado y mandón, y una protagonista supuestamente fuerte que acaba siendo manejada hasta por el apuntador. No os puedo decir sin ser soez hasta dónde he quedado de que Sal se dijera mil veces "paciencia" o de que se pusiera los calcetines de chica grande. Es cierto que esas son mis impresiones finales, bastante distintas a las que tuve cuando comencé a leer, ya que me gusta el slow burn y me encantan los libros con deportistas, así que empecé con muchas ganas y leyendo entretenida. ¡Y hasta disfrutando! Pero claro, una cosa es el amor cocido a fuego lento y, otra, estar leyendo un libro en el que no pasa nada sobre una historia de amor donde tú no ves el amor por ninguna parte


¡Pero dinos que se dan una alegría en los bajos!

Sí, queridas, se la dan y es nuestra recompensa final a tanto ceño fruncido y pereza lectora. Y sí, está bien y no es nada mojigato pero, claro, ya llegas a esa parte con ganas de que se termine el libro y yo, personalmente, apenas lo disfruté. Dos cosas contribuyeron, además, a que leyera con el moño ladeado.

1. El constante maltrato al español. De verdad, ¿es necesario que los personajes hablen en otro idioma y eso se escriba mal? Porque los padres de Sal son hispanohablantes y Mariana Zapata muchas veces escribe en inglés lo que dicen y añade cosas como "...me dijo mi madre en español". ¡Y tan ricamente, chica! ¿¡¿Por qué, entonces, POR QUÉ, tiene que escribir cosas como "alomejor"?!? ¿Pensará que no lo va a leer nadie que hable ese idioma? ¿O pensará que ya por ver que los personajes lo hablan vamos a estar tan felices que vamos a pasar por alto semejantes patadas? 


Me en-can-ta

2. El niputaideísmo que tiene del fútbol. Quiero creer que ha preferido inventarse los nombres de los equipos y de los torneos para que todo quede en el campo de la ficción, pero de ahí a inventarse las reglas de la FIFA... Pues mira, te inventas directamente el deporte y así no nos dejas al borde del ictus.


Me en-can-ta más

Y no me hagáis hablar del giro moñas final y la conexión entre ambos que ha soportado océanos de tiempo... MÑE. Sé que esas cosas pueden parecer una tontería, pero son dos gotas de agua más que contribuyen a que el vaso de mi disgusto lector rebose. Puede que a ti te llegue y disfrutes mucho de esta historia extremadamente lenta en la que te cuenta la improbable relación entre una chica y su ídolo reconvertido en entrenador, pero a mí el modo en el que nos la cuenta Mariana Zapata me ha hecho todo bastante insufrible, así que tengo que darle en el Gandymetro...


Kulti, la cara de seta te la metes por donde te quepa


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martes, 16 de octubre de 2018

The Wall of Winnipeg and me, Mariana Zapata

[Libro no publicado en español]
Vanessa Mazur sabe que está haciendo lo correcto. No debería sentirse mal por dejar su trabajo. Ser la asistenta/ama de llaves/hada madrina del mejor defensa de la National Football Organization iba a ser algo temporal. Ella tiene planes y ninguno de ellos incluye lavar ropa interior extragrande más tiempo del necesario.
Pero cuando Aiden Graves aparece en su puerta pidiéndole que regrese, Vanessa se queda perpleja. Durante dos años, el hombre conocido como El Muro de Winnipeg no le ha dado ni los buenos días ni le ha felicitado por su cumpleaños, y ahora le está pidiendo lo impensable. ¿Qué se le dice al hombre que está acostumbrado a obtener todo lo que desea...?


Cuando se renovó la lista de las mejores novelas románticas elegidas por las lectoras de All About Romance (¡la primera en la que he votado!) una de las cosas que más me llamó la atención fue la aparición de este libro en el top 10, en el sexto puesto y por delante de mi adorado Cariño, cuánto te odio. Obviamente, tenía que ver qué maravillas escondía este libro para estar tan arriba, además de un sporty melofó de lo más tremendo. Y, sinceramente, las maravillas aún las estoy buscando.

Por mucho que busco las cinco estrellas no las veo

Vanessa Mazur trabaja de asistente personal del mejor defensa de la NFO, Aiden Graves, también conocido como El Muro de Winnipeg, un tochomán de cuidado que no deja pasar a nadie por su zona... ni por su vida. En su trabajo de asistente personal se incluyen funciones de cocinera, ama de llaves, adivinadora de deseos y persona en general ignorada, ya que hace la vida de Aiden más fácil sin recibir de él nada más allá de su sueldo, ni un mísero "buenos días". Pero Vanessa no se endeudó en su época universitaria para ser la porno-chacha-sin-ser-porno de una estrella de fútbol americano y ya tiene su futuro como diseñadora gráfica al alcance de la mano, gracias a lo que ha ahorrado trabajando para Aiden. Así que, cuando su vaso de paciencia infinita se desborda, suelta lastre, le hace una peineta a su jefe y se marcha a realizar su sueño. Con lo que ella no contaba era con que Aiden le ofreciera el oro y el moro por volver a su lado y no precisamente para volver a ser su empleada...

Estamos preparadas para escalar tu muro, chato

Pues no, no hay porno-oferta. Y no, tampoco estaba enamorado de ella desde que la contrató y la quiere a su lado y blablebli. Sinceramente, no sé qué le ha visto la gente a este libro para que tenga un 4,34 de nota media en Goodreads. No es una mala novela y no me han dado ganas de prenderle fuego, he leído bastante bien las más de seiscientas páginas (😵😵😵) en las que Mariana Zapata nos cuenta esta historia. Pero vamos, de ahí a ser el novelón definitivo que destrone a mi Dan Calebow hay un buen trecho que, para mi gusto, esta novela no recorre. Cuando escuché que Mariana Zapata era la reina del slow burn hice la croqueta porque soy de las que disfruta más los akfhsjkahfda y jahgdaljhfdñ de mirarse, tontear, etc., que los polvos a los tres párrafos de empezar el libro. Pero una cosa es slow burn y otra cosa es slow slow slooooooooooooooow tipo tortuga borracha, que es lo que abunda en este libro.

Kim leyendo

Si esta historia se cuenta con doscientas páginas menos, saco brillo al suelo del croqueteo. Mariana Zapata escribe bien y el libro me ha gustado, he disfrutado de la relación entre Vanessa y Aiden, que tiene todo para que me guste. Este es uno de esos libros donde realmente se ve la evolución de la relación entre ambos, cómo pasan de ser casi unos desconocidos (Aiden puede ser el maromo más opaco con el que me he cruzado en mis románticos caminos) a ser una pareja. Pero no he disfrutado todo lo que me hubiera gustado debido a esa lentitud narrativa, esa constante explicación de lo que Vanessa siente/piensa/teme (porque solo conocemos lo que piensa ella, al contar todo ella en primera persona). Tú estás ahí leyendo y ves que la historia avanza muuuuuucho más lentamente de lo que tus ganas quieren porque hay un sobreanálisis de todo, una constante repetición. Que yo no me voy a disgustar porque me digan las veces que sean necesarias que Aiden está buenorro. Pero cuando sea necesario, Mariana, ¡cuando lo sea! ¡No cada dos por tres! Lo malo no es que se reitere en eso, es que se reitera en tantas cosas... De todos modos, si aparto esa sensación de cansinidad, la historia me ha gustado (me pones un machote de fútbol americano y se me vuelan los empastes -a mis reseñas de los Chicago Stars me remito-). No estamos ante un jugador pichabrava que se mete entre todas las piernas que pilla. Aiden es un jugador extraño, centrado única y exclusivamente en su trabajo y en ser el mejor en él. Y Vanessa le conoce mejor que nadie, con lo que acaba siendo su mejor apoyoMe gusta especialmente que Aiden no cambie, sigue siendo el mismo del principio al final: el Muro de Winnipeg, infranqueable salvo que él quiera que traspases la barrera. Como vemos todo desde el punto de vista de Vanessa vamos notando cómo leeeeeeeeentamente va dejando a esta acercarse. Todo esto es bonito y está bien escrito pero, ya sabéis, todo lento. s que ante una historia romántica, me ha parecido estar ante la historia personal de Vanessa, su pasado, sus miedos y su capacidad para superarlos. Es cierto que su historia en este libro va de la mano de Aiden pero realmente vemos tan poco de la relación sentimental entre ambos... Hay poca interacción entre ellos, especialmente en la primera parte (que, para mí, es la que lastra la historia -no es desagradable pero hay mucho rollo para todo lo que cuenta-). La segunda parte es más entretenida y los momentos de acercamiento entre ambos son estupendos. 

Una pena que sean pocos

Los secundarios son personajes interesantes con historias personales que apenas vemos (que nos dejara colgada la de Diana no me hizo gracia, aunque nuestra Elsa nos ha chivado que se la reservó para otro libro); pero al final este es un nadismo en el que lo que importa es la relación entre Vanessa y Aiden (aunque se pase la mitad del libro contándote cualquier cosa menos eso...). Y en cuanto al sexo es #MuyRanciedadFriendly, ya os digo que no os vais a hartar de polvos ni de descripciones guarrindongas (bueno, alguna hay, que este deportista no es un monje). Y es una pena que no haya más amoríos (no necesariamente guarrindonguismos) en el libro porque me ha gustado cómo los escribe Mariana Zapata, con la justa mezcla entre descripción de lo que pasa y de las sensaciones (y con brevedad, que precisamente esto decide contarlo deprisita 😒). Si de las doscientas páginas que le sobran a este libro nos llega a regalar cien con "ajfhakshfdjasbdlfísmos" ya os digo yo que le doy más Gandys.

The Wall of Winnipeg and me es un libro excesivamente largo para la historia que cuenta, que es bonita, bien escrita y te deja con una sonrisa en la boca, pero que, en mi opinión, no merece estar en la lista de las 100 Mejores Novelas Románticas elegidas por las lectoras de All About Romance. De todos modos, seguiré leyendo a Mariana Zapata porque, si consigue contar una buena historia sin dar tantas vueltas, seguro que me conquista.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

3'5. Aiden, yo sí te dejo que me penetres el muro


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