[Libro no publicado en español]
Que el hombre al que idolatrabas de pequeña se convierta en tu entrenador debería ser una de las mejores cosas del mundo. Palabra clave: "debería". Ni una semana le lleva a Sal Casillas preguntarse qué vio en la estrella de fútbol, por qué tenía pósteres de él en su pared o, incluso, por qué se imaginaba casada con él y teniendo juntos bebés superjugadores de fútbol.
Sal tiene ahora veintisiete años y hace tiempo que superó la peor no ruptura de la historia de las relaciones imaginarias con un hombre que no sabía que existía, así que no está preparada para la versión de Reiner Kulti que aparece para entrenarles: una tranquila y solitaria sombra del hombre explosivo y pasional que una vez fue.
¡Un libro con sporty melofó!
![]() |
| Kim |
¡Escrito por Mariana Zapata!
![]() |
| Kim también |
Creo que esos dos gifs podrían resumir la que, a partir de ahora, será mi reacción cuando se plante ante mí la posibilidad de leer un libro escrito por Mariana Zapata. No puedo decir que me hayan dado ganas de prenderle fuego pero yo no le veo la maravillosidad a esta mujer (al menos, al modo de plantear y escribir sus historias). He leído las dos que se han colado en la lista de AAR de mejores novelas románticas (The Wall of Winnipeg and Me y este) y, qué queréis que os diga, MÑE. Son prácticamente un calco pero Kulti, para mí, peor.
![]() |
| Jodó con los sporty melofós de esta señora |
Resulta que Sal Casillas es una fantástica jugadora de fútbol de un equipo de la liga femenina de Estados Unidos y le ponen de segundo entrenador a Reiner Kulti, una superestrella alemana de fútbol (actualmente retirado) y que fue, jatetú, el amor total y supremo de una adolescente Sal, y su inspiración y motivación a la hora de ser futbolista profesional. ¡Hago la croqueta! Kulti, además, siempre ha sido el tío más duro que haya pisado el césped, de esos que te hacen una entrada, te rompen hasta el dni y te miran como si tuvieras más cuento que Calleja, que fue poco menos lo que hizo cuando se cargó la pierna del hermano de Sal, también jugador profesional de fútbol. ¡Pisto! Y Kulti llega al equipo femenino a mirar a todos con cara de asco, a no decir practicamente nada y a enfrentarse cada dos por tres con Sal, que se debate entre odiarle y arrastrar el suelo por el culo teniendo delante a su ídolo y amor supremo. ¡Pistaco de hacer la croqueta! PUES NO, pistaco de vete-a-hacer-puñetas-Zapata (es mi mala leche hablando, sorry). Lo que pasa es que me cabrea que haya inventado una buena base para luego meternos un libro largo e insufrible en el que solo conocemos los pensamientos de Sal (bastante redundantes, por cierto) y lo único que sabemos de Kulti es lo que se ve: que está buenísimo y que mira como si te quisiera asesinar. ¡Y así se pasa casi todas las seiscientas páginas del libro!
![]() |
| Ni la Biblia, chica |
Vamos, a mí con eso no me mantienes enganchada, ¡con eso me tienes en estado comatoso! Obviamente, somos pocas las que pensamos así, viendo las estupendísimas valoraciones que tiene, pero qué le vamos a hacer, a mí, si me vas a contar la historia desde un único punto de vista, me tienes que dar algo que se parezca más a Cariño, cuanto te odio para emocionarme, algo donde, aunque ella no se dé cuenta de lo que le está pasando al maromo, sí lo puedas sentir tú. Yo necesito más que tíos que miran malhumorados y que hacen pequeños gestos de amistad que acaban pareciendo muestras de bipolaridad. Me ha parecido un libro plano y sin emoción, laaaaaargo y en el que cuesta que pase algo, con un personaje malhumorado y mandón, y una protagonista supuestamente fuerte que acaba siendo manejada hasta por el apuntador. No os puedo decir sin ser soez hasta dónde he quedado de que Sal se dijera mil veces "paciencia" o de que se pusiera los calcetines de chica grande. Es cierto que esas son mis impresiones finales, bastante distintas a las que tuve cuando comencé a leer, ya que me gusta el slow burn y me encantan los libros con deportistas, así que empecé con muchas ganas y leyendo entretenida. ¡Y hasta disfrutando! Pero claro, una cosa es el amor cocido a fuego lento y, otra, estar leyendo un libro en el que no pasa nada sobre una historia de amor donde tú no ves el amor por ninguna parte.
![]() |
| ¡Pero dinos que se dan una alegría en los bajos! |
Sí, queridas, se la dan y es nuestra recompensa final a tanto ceño fruncido y pereza lectora. Y sí, está bien y no es nada mojigato pero, claro, ya llegas a esa parte con ganas de que se termine el libro y yo, personalmente, apenas lo disfruté. Dos cosas contribuyeron, además, a que leyera con el moño ladeado.
1. El constante maltrato al español. De verdad, ¿es necesario que los personajes hablen en otro idioma y eso se escriba mal? Porque los padres de Sal son hispanohablantes y Mariana Zapata muchas veces escribe en inglés lo que dicen y añade cosas como "...me dijo mi madre en español". ¡Y tan ricamente, chica! ¿¡¿Por qué, entonces, POR QUÉ, tiene que escribir cosas como "alomejor"?!? ¿Pensará que no lo va a leer nadie que hable ese idioma? ¿O pensará que ya por ver que los personajes lo hablan vamos a estar tan felices que vamos a pasar por alto semejantes patadas?
![]() |
| Me en-can-ta |
2. El niputaideísmo que tiene del fútbol. Quiero creer que ha preferido inventarse los nombres de los equipos y de los torneos para que todo quede en el campo de la ficción, pero de ahí a inventarse las reglas de la FIFA... Pues mira, te inventas directamente el deporte y así no nos dejas al borde del ictus.
![]() |
| Me en-can-ta más |
Y no me hagáis hablar del giro moñas final y la conexión entre ambos que ha soportado océanos de tiempo... MÑE. Sé que esas cosas pueden parecer una tontería, pero son dos gotas de agua más que contribuyen a que el vaso de mi disgusto lector rebose. Puede que a ti te llegue y disfrutes mucho de esta historia extremadamente lenta en la que te cuenta la improbable relación entre una chica y su ídolo reconvertido en entrenador, pero a mí el modo en el que nos la cuenta Mariana Zapata me ha hecho todo bastante insufrible, así que tengo que darle en el Gandymetro...
![]() |
| Kulti, la cara de seta te la metes por donde te quepa |














