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lunes, 27 de julio de 2015

Tal vez mañana (Maybe 1), Colleen Hoover


A sus veintidós años, Sydney tiene una gran vida. Está en la universidad, tiene un trabajo estable, está enamorada de su maravilloso novio y está viviendo con su mejor amiga, Tori. Pero todo cambia cuando lo descubre engañándola con Tori y ahora tiene que decidir qué hacer. Sydney queda cautivada por Ridge Lawson, su misterioso vecino. No puede apartar sus ojos de él o dejar de escucharlo tocar la guitarra todos los días en su balcón. Y hay algo sobre Sydney que Ridge no puede ignorar, tampoco. Cuando su inevitable encuentro ocurre, pronto descubren que se necesitan el uno al otro en más de un sentido…



Uy, uy, uy, qué cerquita estoy de terminar con mi RetoSABC, muajajajajajajaja. [Por si no los sabéis, son cinco libros que me propusieron leer nuestras sweeties, escogidos especialmente la mayoría para que me explote la cabeza.]


Los libros del delito

Esta vez me tocaba Maybe Someday, que no conocía (ni el libro ni la escritora) hasta que no las conocí a ellas. Y ellas son unas chicas muy cuquis, de hacer cupcakes y ser un encanto incluso cuando son evil. Y yo no. Yo soy una cutre que el cuquismo más cercano lo tengo cada vez que paso por su blog. A ver, no os digo yo que mee napalm por las mañanas, pero cuqui es, casi siempre para mí, sinónimo de moñas. Y eso a mí NO. Y este libro es cuqui.


¡¡Que no es un cupcake, que es una magdalena!! #CuquisNO

Sydney tiene 22 años y no va a olvidar jamás el día en el que los cumplió. A ver quién puede olvidar su cumpleaños, sobre todo si es el día en el que te enteras de que tu chico se calza a tu mejor amiga (y compañera de piso) y te quedas precisamente sin todo eso: sin novio, sin mejor amiga y sin piso.




Menos mal que Syd tiene un vecino, Ridge, al que conoce desde hace poco, que se apiada de ella y le deja el sofá de su casa. Y a partir de ahí la vida de Sydney va a cambiar, porque meter a Ridge en su vida va a suponer...



Eres lo más grande de mi vida, Ridge...
...pero vaya pisto me traes encima, Ridge

Porque Ridge no es un chico normal y corriente, es especial por muchos motivos. Es músico y conoció a Sydney cuando salía al balcón a tocar su guitarra, algo que encandiló a nuestra prota. A ver, que Ridge también está bueno, hay que decirlo, pero ella desde su terraza lo intuía nada más. Cuando ya está en el sofá lo comprueba. Visualmente, eh, que bastante tiene Sydney encima con su propia vida. Y Ridge, igual o peor.



Sí, chicos, tenéis feelings a toneladas

Ridge es la gran maravilla de este libro. Cómo es, divertido, leal, sincero, adorable. ¡Y cómo se expresa! Quieres abrazarle y contarle tu vida y pasar mil horas queriendo escuchar su guitarra y componiendo música y cantando para él (sobre todo eso, grrrrrrrrrr). Ridge no es de los que te pone las enaguas en la cabeza, eh, pero sí que te pone las manos encima y...


Me quemo por dentro

Y si hay cuquismo y hay feelings (Y MUY POCO PERRAQUISMO -¡¡MAL!!-), también hay momentos muy graciosos y divertidos. Warren, compañero de piso y mejor amigo de Ridge, es el blanco de muchas bromas, pero Ridge y Syd tienen muchos momentos graciosos entre ellos también. La verdad es que, ahora que lo pienso, dan un poco de asco estos personajes, eh. Todos son majos, pero majos de verdad de que es chungo que te caigan mal (y mirad que yo soy una hater de pro que voy odiando por la vida). La Hoover no quiere más malos rollos que los necesarios, que dirá que para eso ya tengo el resto del reto.


CoHo dice que es en Austin, yo os digo que aquí viven todos

No tengo muy claro si me ha gustado o no cómo escribe Colleen Hoover. Algunos momentos es un poco pesada, se regodea y extiende las situaciones (para eso le viene genial el uso de los dos narradores, Syd y Ridge) y bordea lo cursi. Otras veces, sin embargo, lo que cuenta es tan bonito o de tanta intensidad que ves que es todo simplemente perfecto. Puede que en la parte final se le vaya un poco la mano pero ya llegas ahí con unas ganas que ni aunque lo bañe con sirope de chocolate y estrellitas de azúcar. Te lo comes como si fuera [inserte usted aquí lo que quiera meterse en la boca ahora mismo] y no hubiera mundo.



Ridge, te como hasta el traste (de la guitarra)

Pero que todo esto no os ciegue, queridas y sabias lectoras. Esto es cuqui. Y como es cuqui, hay cosas malas pero lo bueno happy flower lo tapa con un pisotón de algodón de azúcar. Porque hay muchos libros en los que se coge esta misma trama y te cae encima un cubo de mierder que adiós vida. Incluso aquí mismo CoHo ha tenido la oportunidad de pegarnos una hostieja colleja y hacernos ver que, en la vida, hay que tomar decisiones que hacen daño y que destrozan vidas y corazones. Pero aquí esto no es así. ¿Y queréis que os diga una cosa? Que a mí me parece bien.


I don't know anymore!

A ver, no penséis ahora que disfruto yo rebozándome en algodón de azúcar porque va a ser que no. Pero debe ser el calor, las defensas bajas, la edad, yo qué sé, pero este libro ha sido un pequeño guilty pleasure. A pesar de verle los defectos como si fuera una camiseta de Adidash, este libro ha sido capaz de dejarme con una sonrisa en la boca y una sensación muy agradable en el cuerpecito. A veces (sólo a veces) una quiere leer historias sencillas, que vayan dirigidas a esa Kim que llevo escondida y que todavía disfruta de las pelis de adolescentes de los ochenta y que se sabe de memoria Dirty dancing.


Tú siempre serás joven, little Kim

Leer Maybe Someday ha sido una experiencia realmente bonita (dicho esto con mi tono arisco habitual, eh). Si bien es un libro con una trama nadista y bastante normal, Ridge lo hace todo único y especial, de tal modo que hasta en mí ha conseguido hacerse un huequito. No comparto todo lo que hace (un poco cobardica, eh) pero su mera presencia hace que lo que podría ser un libro normal y medio decente, sea una historia para guardar en el corazón (sí, hasta yo tengo uno).


Por todo ello, le damos en nuestro Gandymetro...


Ridge, déjame ser tu Maybe Someday
                
Por cierto, si queréis escuchar las canciones que se mencionan en el libro, podéis hacerlo aquí. Las canta un tal Griffin Peterson y son todas una mierder (bueno, salvo un par). Vaya, parece que ya se me ha ido el moñismo de encima. ¡Viva!


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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