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lunes, 7 de julio de 2014

Trilogía Mi hombre, Jodi Ellen Malpas

Tres... Sé que él no me conviene. Dos... Mi instinto me grita que salga corriendo. Uno... Pero si sigue mirándome así...¿Qué haré cuando llegue a cero? Indomable, controlador, autoritario, implacable, dulce, provocador... Es peligroso. Es enigmático. Es absolutamente adictivo. Es mi hombre.


Por sugerencia de Cassie, esta reseña tiene banda sonora:



Las cosas claras desde el principio: esta trilogía es, de lejos, la peor que he leído (y sí, he leído al Grey, al Cross, a Gabriel Emerson...). La línea sobre la que caminan todos estos "libros Grey" (nos remitimos a la fórmula vista al comentar La obsesión del millonario) es muy delicada. Ellos suelen tener una obsesión al conocer a la chica: poseerla y protegerla, cueste lo que cueste. Bueno, está genial el folleteo amor intenso y sentirse segura en los brazos del hombre de tus sueños. Pero a veces notas que, uy, tal vez aquí han pasado esa línea y se les ha ido de las manos. Precisamente es lo que, en mi opinión, pasa en esta trilogía. Es una historia tan pasada de rosca que en lugar de excitarte y salir a buscar un Jesse Ward te dan ganas de salir pero corriendo en dirección contraria a él.


¡Huye ahora que puedes!

No he podido entrar en el juego de los libros a pesar de haberlo intentado. Jesse Ward es tan controlador que acaba pareciendo un maltratador. Como en todo este tipo de libros, tiene sus motivos pero nada, nada, justifica cosas como las que os enumero: que controlen lo que bebes, lo que te pones, tu lenguaje, tu vida social, que te obliguen a correr 22 kilómetros todas las mañanas, o que, el día de tu boda, te pongan unas esposas para que tengas que estar todo el día con tu marido. Y, creedme, no hace ni gracia leerlo. Y ya no nos vamos a meter en la pelea de las píldoras anticonceptivas y su misteriosa desaparición constante del bolso de Ava...


Efectivamente, es de vergüenza ajena
No nos dejemos al personaje de Ava, la protagonista más flojucha que me he encontrado, se le funde el cerebro cada vez que folla hace el amor con Jesse (y, creedme, os vais a hartar de leer encuentros sexuales) y le dura toda la novela, es un personaje que carece por completo de personalidad.
Aquí, además, todo lo arreglan con echar un polvo (el polvo del castigo, el de la reconciliación, el de blablabla) sin solucionar ninguno de los problemas. No me creo que vaya a decir esto pero... ¡acabas harta de leer tanto folleteo! 

Puede que ya estuviera torcida en la lectura pero la historia de fondo, la situación de los personajes, los secundarios, todo me parecía irrisorio. Vamos a ver, este tipo de historias tienen que pasar por creíbles, ¿no os parece? En fin, casi todas nos vemos como chicas normales, torpes, etc., por lo que nos podemos identificar fácilmente con las protagonistas. Pero, de verdad, con esta trilogía creo que se ha rebosado el vaso. Es una historia imposible de creer. En ningún momento sientes deseos de que Jesse y Ava terminen juntos y me pone de los nervios el comportamiento de ambos (él, por controlador y ella, por aguantar tanto y volver a por más). 

Por eso en nuestro Gandymetro obtiene...

Y porque no hay menos


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