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martes, 5 de septiembre de 2017

Devil's Cut (The Bourbon Kings 3), J.R.Ward

[SPOILERS DE THE ANGELS' SHARE -¡incluso en la sinopsis!-]

[Libro no publicado en español]
En un primer momento la muerte de William Baldwine, cabeza de familia de los Bradford, fue calificada de suicidio pero más tarde su hijo mayor y declarado enemigo, Edward, confesó que había sido un asesinato. Encarcelado, Edward no sufre por la desintegración de su familia o su pérdida de libertad sino por la mujer que deja atrás. El amor de su vida, Sutton Smythe, es la única persona por la que realmente se ha preocupado pero, como directora ejecutiva del mayor rival de la Bradford Bourbon Company, cualquier relación entre ellos es imposible. Y a eso hay que sumar el tiempo que Edward va a pasar en la cárcel...
Lane Baldwine debería seguir siendo el eterno playboy, siempre a la sombra de su hermano mayor Edward. En cambio se ha convertido en el nuevo cabeza de familia y de la empresa. Seguro de que Edward está encubriendo a alguien, Lane y su amor verdadero, Lizzie King, siguen la pista de un asesino... únicamente para descubrir un secreto que cambiará todo de modo devastador.
Mientras Lane intenta descubrir la verdad y Sutton se encuentra irremediablemente arrastrada hacia Edward a pesar de las circunstancias, las vidas de los habitantes de Easterly nunca volverán a ser iguales. Para algunos será algo bueno. Para otros, puede ser una tragedia más grande de lo que pueden imaginar. Únicamente hay algo seguro: el amor sobrevive a todo. Incluso al asesinato.


Nos invade la pena suprema ante las perspectiva del fin de este culebronazo de lujo. No es que haya sido una saga que de las que nos roba el sueño y provocado canas pero oye, una ve mansionacas y ricachones en apuros y no puede evitar que los midiclorianos culebronescos se le revolucionen. ¿Habrá remontado el vuelo la Ward en esta última entrega y nos habrá tenido mordiéndonos las puntas de las extensiones del pelo? Os quito ya mismo la intriga: NO.


Se me muere una lentejuela de la pena

Bueno, queridas, sinceramente, ésta era una serie que podría haber dado mucho más juego y me parece que J.R.Ward no ha sabido manejarla. Y es una pena porque, oh, los pistos culebronescos, decidme a mí si eso no es carne de novela romántica. Pues aquí hay chicha pero poca y alguna hasta mñe. Voy a meterme un poquito en faena y no me queda más remedio que soltar spoilers del libro anterior, así que ya sabéis...



Dejamos el pisto de los Bradford en todo lo alto, con mi adorado Edward encarcelado por haberle dado pasaporte al otro mundo a su padre, Gin casada con una mala bestia, Max reapareciendo y Lane siendo Mñerlock Holmes. Y ahí está la intriga, en ver si se resuelven las tramas de cada hijo y la principal del asesinato. No es que os pueda contar qué es lo que pasa porque, claro, la gracia del libro está en eso pero yo esperaba un camino lleno de sorpresas y me he encontrado con uno bastante simplón. Ya os digo que parece que la Ward ha querido quitarse de encima este libro y lo ha escrito un poco de aquella manera, con mucho rollo a la hora de narrar pero poca chicha en cuanto a la acción. Leyendo la reseña de The Angels' Share (porque, es triste decirlo pero más triste es mentir, de un año para otro no me acuerdo ni de la mitad de lo leí) descubro que vi en ese libro exactamente los mismos problemas que en éste: la Ward se enrolla como las persianas para contar poco y, encima, avanzar menos. Vamos, que medio libro se lo quita de encima a paso tortuguil. Y es que no me digáis a mí que no es como de coña que empiece el libro, vea Lane que hay un intruso en su propiedad, salga tó jiñao a neutralizar el peligro... y se entretenga en contarnos lo grande que es el jardín, que hay que ver qué cuidados requiere, que si el poto lo plantaron en los ochenta unos criados de los Lannister, blablabla. Tú esperas algo así 👇


¡Que el pisto no pare, no pare, no!

...y es esto lo que tienes 👇


Este pisto no tiene ganas de moverse

La verdad es que la Ward tiene un modo peculiar de contarnos las cosas, es la misma técnica que usa con los vampiritos pero allí ya nos tiene bien pilladas por los ovarios y nos importa menos saber que Butch usa tal colonia o que Vishous está traumado (y que nos los repita quinientas veces). Sin embargo, aquí ese tipo de narración no funciona tan bien porque no hay tanta chicha ni tan loca y al final nos hace la lectura muy lenta. Chica, van tres libros con esta familia, ya sabemos que Edward es un amor traumatizado por el joputismo paterno y la tortura de unos hijoeputas-malparidos-gonorrea, que Gin es una cabra loca egoísta al borde de que la asesinen, que Lane es un mñe y está muy enamorado de Lizzie. ¿Es necesario que te pases medio libro poniéndonos en antecedentes? ¡NO! Nosotras queremos que la acción avance, saber qué va a ser de Edward, si Max ha hecho algo, si Gin y Samuel T. tendrán un futuro, si Lane se irá a tomar viento sacará la empresa a flote. Pues para eso nos toca llegar a la segunda mitad del libro, donde la Ward mete la directa y resuelve todo. Punto a su favor: yo he quedado contenta con los finales de los personajes.


¡Yupi!

Punto en contra: resuelve determinadas tramas a base de abracadabrismos.


Abracadabra vete a pastar con las cabras

Pero Ward, hija mía, seriously? ¿No sabes hacerlo mejor? Por favor, me lloran los pendientes de diamantes viendo que has resuelto todo de un modo tan simplón. Una ya tiene el culo pelado de ver culebrones y espera algo surrealista, que te atropelle un camión y cambies de cara y te trasplanten el cerebro o que te abduzcan los extraterrestres. ¡Pero cosas simplonas, no, por Dior, que esto es Chanel y no Primark! A pesar de quedar contenta con los finales de mis tramas favoritas, no puedo evitar sentir que la Ward no tenía ganas de pensar mucho y se ha quitado el libro de encima como ha podido, de un modo rápido y hasta tonto (especialmente me ha jo**do cómo resuelve la historia de Gin, con la que he sufrido como una perra para luego ver cómo, en dos párrafos, chimpún trocotró finiquitada). Añado que mi otra favorita, la de Edward, también se la ventila a la de tres. Mientras, la de Lane aburre hasta a las ovejas as usual y la de Max... Esto... ¿Para qué has venido, chato molinero?


Contenta me tienes, Ward

El libro también tiene cosas buenas, no es un total mñeísmo literario. Te engancha porque te da la dosis de culebrón que necesitas como drogaína en vena si estás pillada por las historias que te cuenta. Para mí esta drogaína han sido las historias de Edward y Gin, que concentran el sentimiento y la angustia y, por tanto, mi disfrute lector. Otra cosa positiva es que el punto de vista de Lane no es el predominante, lo que hace que el libro por ahí no sea tan aburrido como el anterior (cómo puede ser que en el primer libro me gustara Lane, es que no lo comprendo, con lo brasas que es). Pero medio libro de avanzar tan lentamente y otro medio libro a toda leche con cosas simplonas y algún wtf suelto hacen que se quede la lectura muy cojita. Además, hay personajes que pululan por allí de los que esperabas algo más y que al final hacen poca cosa.


Personajes secundarios en busca de cariño

En fin, no es que haya sido un libro decepcionante pero, como final de culebronazo que es, esperaba más de Devil's cut. El libro es como el resto de sus compañeros de serie, promete más de lo que da. A veces engancha, a veces aburre, a veces emociona pero siempre acabas leyendo con la sensación de que se podía haber profundizado más, haber elaborado más la historia. Al final ha sido una serie descafeinada que nos deja algunos personajes que adorar y que corren el riesgo de perderse en el olvido. Una pena porque todas las fans de la Ward sabemos que lo puede hacer mucho mejor. En fin, seguiré poniendo ojitos tristes a mis joyoncios a la espera de encontrar un buen culebronazo digno de mi Dinastía.

Por todo esto le damos a Devil's cut en nuestro Gandymetro...

Edward y Samuel T., como sois dos caballeros, en mi cama os espero


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miércoles, 2 de noviembre de 2016

The Angels' Share (The Bourbon Kings 2), J.R.Ward

[SPOILERS DE THE BOURBON KINGS]

[Libro no publicado en español]
En Charlemont, Kentucky, la familia Bradford es la crème de la crème de la alta sociedad, igual que su exclusiva marca de bourbon. Y sus complicadas vidas y su enorme finca están dirigidas por unos discretos empleados que inevitablemente se verán mezclados en sus asuntos. Algo especialmente cierto ahora, cuando el aparente suicidio del patriarca va pareciéndose cada vez más a un asesinato...
Nadie está libre de sospecha, especialmente el hijo mayor de los Bradford, Edward. La mala sangre entre él y su padre es de sobra conocida por todos y él es consciente de que puede ser señalado como sospechoso. Mientras la investigación de la muerte se intensifica, Edward se mantiene ocupado con su botella y con la hija de su antiguo entrenador de caballos. Mientras tanto, el futuro financiero de su familia depende de las cuidadas manos de su rival en los negocios, una mujer que Edward desea para él.Todo tiene sus consecuencias, todo el mundo tiene secretos y se puede confiar en muy pocos. Y entonces alguien a quien creían perdido para siempre reaparece. ¿Pero es un salvador... o el peor de los pecadores?


Las haggards siempre tenemos el cuerpo preparado para un buen culebrón (y una buena culebra *ejem*) así que el año pasado pulimos los diamantes para la nueva serie de pistos sureños homenaje a Dinastía y demás que se sacó la Ward de la manga. ¿Cuánto durará? Who knows and who cares, teniendo en cuenta que esta mujer está un poco del lado de las cabras montesas te puedes esperar cualquier cosa pero lo que yo os digo es que muy mierder tiene que ser para que ésta que os escribe deje de leerla. De momento, fue salir el segundo y tirarme sobre él (y sin recordar nada, bendito retrospecter previo que nos hace nuestra loca favorita y bendito vistazo a nuestra reseña de The bourbon kings). ¿Serán las andanzas de los Bradford más tipo Falcon Crest o Agujetas de color de rosa...?

Me he traído refuerzos para juzgarte, Ward

En menudo pistaco dejamos a esta familia el año pasado. El padre que se había suicidado, su mano derecha también, el dinero que se ha esfumado, la ex-que-aún-no-lo-es de Lane cual bollo preñao, Lane liado con la cortacésped jardinera, Edward tullido, traumado, frustrado y con dos mujeres a su disposición, Gin enamorada de uno pero comprometida con otro... ¡Un croquis o un Lexatín, por Dior! Pero así son los culebrones de los ricos, muertes, borracheras y guarrerismos por todos lados (anda que no lo sabemos nosotras). The Angels' Share empieza justo donde termina The Bourbon Kings y, como comprenderéis, bastante os he contado ya. Basta decir que, como pasa en cualquier culebrón que se precie, tenemos unas tramas que afectan a todos y luego mil tramas sueltas que se lían y se mezclan y te hacen la picha un lío a ti pero te mantienen pegada al libro. Se van alternando los puntos de vista de los hermanos Bradford y de alguno que pasa por allí que pinta más de lo que parece. A pesar de que esto es un culebrón y será por personajes, el protagonista vuelve a ser Lane, el Mñenor de los hermanos, antiguo playboy reconvertido en novio maravilloso y Superman sureño cuya misión en la vida es salvar los muebles de la familia y de la destilería. Y qué bonito es eso pero, joer, qué pfffffffffff. Lane ya no tiene interés amoroso para nosotras, que es boa en cautividad y, sinceramente, tampoco me parece ya un personaje tan interesante como para que sea él el que lleve el peso de la trama. En el libro anterior yo estaba más contenta con su historia pero aquí mi interés por él y Lizzie es cero patatero. Ah, y que no se me olvide.


Este libro no es una novela romántica

Creo que con esto ya lo he dicho todo. Es un culebrón total y no tengo que deciros yo cómo va ese género televisivo porque seguro que todas lo habéis catado más de una vez. Como estamos hablando de un culebrón americano de lujerío y no de Cristal, el amor es importante pero queda relegado por la ambición, las traiciones, la pastuza y el brilli brilli. Lo que pasa en este libro es que la Ward cojea en la trama de intriga y se le ve el cartón con determinadas sorpresas pero en los pistos sentimentales es estupenda. ¿Hay amor aquí? Claro que sí y además del que te deja con el corazón en un puño pero no es el amor de Lane y Lizzie el que nos deja así.

Si llevas expectativas, hostiazo que te pegas

Pues sí, es un chasco porque no me digáis a mí que leéis novelas de este tipo pensando en aprender cómo funciona la bolsa. ¡Que aquí se viene a fo**ar! ¡Hombre ya! ... ... ... Bueno, no tanto pero me gusta enfurecerme de vez en cuando. Sí que es verdad que cualquier culebrón que se precie nos pasa mucho mejor si tenemos una gran historia de amor de fondo y aquí o bien la tenemos solventada (si eres de Lane y Lizzie) o bien la tenemos imposible y, por tanto, interesante (si eres de Edward y la que le pongan o de Gin y Samuel T.) pero en segundo plano. Y es que, oh por Dior y por Tom Ford, ¿por qué la Ward hace más interesantes las historias de Edward y Gin y nos pone de protagonista a Lane? ¿¿Por qué?? Así pasa, que leer este libro es como ver Troya, en la que Orlando Bloom es un tirillas tontolaba que se lleva a la churri (que estaría endrogá para fijarse en él) y te lo tienes que tragar durante toda la peli mientras que por ahí está Eric Bana enseñando megapechote y siendo mil veces más interesante y sale cuatro veces mal contadas. Y tú lo que quieres es más Eric y menos Orlando y es justo lo que no te dan (sí, bueno, ya sé lo que pasa ahí, no hace falta que me recordéis que el que me gusta no puede salir mucho más, ais). Pues lo mismo pasa aquí, que tú quieres más Edward y te meten dos tazas de Lane.

¡Que te calles y comas Lane! ¡Hombre ya!

Lane en este libro es Sherlock Holmes, investigando y descubriendo cosas que OMG y que WTF y todo eso. Se ha reformado y es el orgullo de todo el mundo, o sea, que su vida personal es un coñazo lector. A ver, que me interesa lo que cuenta porque, chicas, aquí se tira de la manta y te salen diez armarios roperos detrás y eso me encanta. Pero joer, Ward, date un poco de vida, ¿no? Porque ése es el principal problema de este libro, lo lento que es. Para ser una serie ya empezada tarda en meterse en faena, se dedica demasiado tiempo a situarte y la Ward se pasa de descriptiva. Sinceramente, me costó meterme en el libro y eso que yo, para esta mujer y sus culebrones, siempre vengo con el body ready. Aquí hasta casi la mitad del libro estaba todavía a ver si pasaba algo.

Kim leyendo The Angels' Share

Pero no vayáis a pensar que no pasan cosas y que no me enganchó porque no es cierto. De hecho en el tramo final la Ward decide meter la directa, intercalar las historias de un modo más ágil y estás que no puedes soltar el libro. ¡Así sí! Y cuando le tocaba el turno a las historias de Edward y de Gin me faltaba tiempo para leer, estas dos tramas son mis favoritas. Ya se veía en el libro anterior que Edward era un personajazo, para mí el más importante de los Bradford y, viendo por dónde nos lleva la Ward, es normal que no le haya puesto de punto de vista principal, porque es necesario el misterio.... (uuuuuuuuuuuuuuuuhhhhhhhhhh). Su relación con Sutton y Shelby me ha tenido con la ceja levantada porque yo soy #TeamSutton y miedito me da lo que la Ward quiera hacer. ¿Se resuelve esto aquí? Ay, cuánto queréis saber y yo no puedo comentar...  Lo que sí os puedo comentar es que Gin, la hermana rebelde, se ha metido en una situación muuuuuuy complicada aunque no tanto como Edward y que, si cuando era una petarda consentida, me encantaba, aquí me ha gustado más aún (ay, cuánto sufrimiento preveo en tu futuro y en el de Samuel T.). Desde luego, en cuanto a momentos sentimentales y emocionantes, tanto ella como Edward han sido los que le han dado la vida al libro.


Ay si no fuera por vuestros pistos...

Sinceramente, una vez reposado el libro creo que me ha gustado más de lo que yo pensaba, lo normal cuando recuerdas lo que pasa pero no lo que te ha costado leerlo. Para mí el problema no es lo que ocurre sino cómo nos lo cuenta la Ward, de un modo muy lento para mi gusto, especialmente la primera mitad del libro. Luego ya te metes en faena y al final caes en las redes de los Bradford. Pero es cierto que esto es un culebrón y, si recordáis su estructura, deben pasar muchas cosas pero también entretenerse en mil chorradas y eternizarse. The Angels' Share es un libro de transición en el culebrón, la parte del medio en la que nos explotan en la cara ciertas sorpresas que cambiarán todo pero que no quedan resueltas ahora. ¡Toca tirar de paciencia para saber qué pasa en este culebrón interruptus!

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Edward, suelta esa botella y cógeme a mí (en argentino, si eso)


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lunes, 19 de octubre de 2015

The Bourbon Kings (The Bourbon Kings 1), J.R.Ward

[Libro no publicado en español]
Durante generaciones, la familia Bradford ha llevado el manto de los reyes de la capital mundial del bourbon. Su riqueza les ha brindado prestigio y privilegios, así como una división social duramente ganada en su extensa finca, Easterly. En la parte de arriba, una dinastía que según las apariencias juega con buena fortuna y buen gusto. Abajo, el personal que trabaja sin descanso para mantener la fachada de los Bradford. Dos clases divididas que nunca se juntarán.
A Lizzie King, jardinera de Easterly, casi se le arruinó la vida tras cruzar esa división. Enamorarse de Tulane, el hijo prodigo de la dinastía bourbon, no había sido nada intencionado ni deseado, y su amarga ruptura solo sirvió para demostrar que sus instintos estaban en lo cierto. Ahora, dos años después de su marcha, Tulane finalmente vuelve a casa, y lo hace trayendo consigo todo el pasado. Nadie se va a quedar sin marcar: ni la hermosa y despiadada esposa de Tulane, ni su hermano mayor, cuya amargura y malas intenciones no tienen limites ni especialmente el patriarca de los Bradford, un hombre que controla todos sus asuntos con puño de hierro, poca moral, menos escrúpulos y muchos y terribles secretos.Las tensiones familiares, las profesionales y las íntimas y privadas, se encenderán. Easterly y todos sus habitantes serán lanzados a las garras de una transformación irrevocable, en la que sólo el más astuto sobrevivirá.


¡Que se paren las máquinas que la Ward ha sacado un libro de pistos!


Tranqui, Gordon, que no son pistos de los tuyos sino de los míos. Hace un tiempo ya que nos conocemos, queridas, bien a través de este blog, bien a través de nuestro blog de locuras, Fungirleo de Haggards, así que ya sabéis cuáles son nuestros gustos. No se nos cae el diamante del dedo ni el maromo buenorro del ladito de la cama. Somos culebronescas 100% y disfrutamos con los enredos y pistos familiares como Elvis de su sandwich de plátano, bacon y mantequilla de cacahuete. Pues éste ha sido mi sandwich:

¡Esto SÍ es un pisto!
Kim hace la croqueta lateral del gusto

Jonathan Tulane Baldwin, Lane para los amigos, hijo menor y playboy de la familia dueña de la compañia de bourbon Bradford, vuelve a casa tras recibir malas noticias. Regresa apenado pero con ganas de reencontrarse con el amor de su vida, Lizzie King, la encargada de jardinería de la mansión familiar, Easterly. Hace dos años que no se ven tras su dramática ruptura, algo que ninguno ha conseguido superar. Pero en Easterly no le espera únicamente Lizzie, le espera esa vida de la que quería huir desesperadamente. Su hermano Edward, destinado a ser el heredero y cabeza de la empresa familiar y que no es ni la sombra de lo que era tras una experiencia que casi le cuesta la vida. Su hermana Virginia (Gin), pendón desorejado y perdida de la vida que oculta un gran secreto. Su madre, la Bradford de la familia, confinada en su habitación y más en el otro barrio que en éste. Y su padre, William Wyatt Baldwine, ogro y opresor, despiadado y sin una pizca de afecto por su familia. 

A su lado somos el colmo de la normalidad

¡Y ya tenemos el culebrón montado! Contar la trama de The bourbon kings es directamente imposible, queridas, es como si queremos contar todos los libros de Outlander en un tuit. Lane es el hilo conductor a través del que vamos metiéndonos en el universo Bradford. Tenemos por un lado su historia de amor con Lizzie, que, cuando se reencuentran, mientras la boa de Lane canta por soleares, Lizzie quiere salir corriendo hacia sus brazos y en dirección contraria a la vez. ¡Pero qué sería de una historia de amor sin impedimentos en cualquier culebrón que se precie! Bueno, pues aquí no hay una historia de amor con problemas, hay tres.

¡¡¡TOMAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Y es que Gin está muy perdida y se calza a todo lo que pille pero ella tiene un maromazo llamado Samuel Theodore Lodge III,  Samuel T. para míjfdhljkahfdjahf, que es íntimo amigo de Lane y siempre tiene la herramienta a punto para arreglarle cualquier fuga, en plan "somos amigos por eso te toco el higo", IYKWIM. Y Edward, a pesar de estar el pobre hecho papilla, también tiene otra historia de amor, la que pudo haber sido y no fue, con Sutton Smythe, hija de la compañia de bourbon rival (aunque hay por ahí otra chica, Shelby, que nos tiene un poco despistadas y lo mismo a Edward se le despierta la boa por ella, who knows!). Esto es un pisto amoroso de alta calidad, queridas. ¿Y queréis saber lo mejor? ¡Las historias de amor ni siquiera son lo más importante del libro!

¡No me puedo estar quieta de la emoción!

Y es que, aunque pondremos este libro dentro de novela romántica (porque estamos hablando de un libro de la Ward, algún polvo ajlgfdjakgjagjldg tiene que haber), no es lo más importanteLo importante aquí es qué co***es pasa en esta empresa y en esta familia. ¿Por qué está Edward así? ¿Qué pasa con Gin -¡y qué va a ser de ella!-? ¿Y la madre? Y hay ajetreos de pasta y de muertes (¡DE MUERTES!) y todo esto afecta a todo el mundo y Lane tiene que intentar desentramar todo y, además, lidiar con su fruta vida y con la enfermedad de su verdadera madre y ya verás tú la que se va a liar como la destilería se vaya a tomar por Edward Cullen...

Superman ya se va preparando

Vamos, que esto es un culebrón, telenovela o soap opera de libro. Si no te gusta el lujerío ni Dinastía ni el petardeo de los ricos y sus miserias qué haces leyendo esto mejor ni lo intentes. A mí, que soy fan total de esos pistos (¡no quiero repetirme pero es que no hay palabra mejor!), al principio me costó un poco entrar en la historia, no por lo que se contaba sino porque la Ward se entretiene un poco demasiado en describir todo. Pero luego los flashbacks y los cambios de personaje y el ir conociendo más y más historias que se ocultan bajo esa fachada de ricos poderosos me fueron liando de tal modo que leía y no era capaz de dejar el libro.

Placer culpable total

También os tengo que decir que, por mucho que me guste Lane, el pobre tiene un ligero ramalazo mñe y su historia, que se supone es la principal, fue perdiendo interés según avanzaba el libro. A ver, tal vez no es que perdiera interés para mí sino que llegaron otras historias que me acabaron interesando más, como, por ejemplo, la de Edward. ¡Qué tendrá el traumado de un libro que siempre acaba siendo el más interesante! Edward es la gran revelación y de verdad que espero mucho de él en los siguientes libros. Y Gin, que resulta bastante odiosa al principio, va ganándose tu simpatía como sólo un personaje así puede hacerlo: a base de desgracias. 

Los ricos también lloran y Gin lo hará más que ninguno

Éste no es un libro de amor, aunque love is in the air (bueno, también hay mucho hate in the air por Easterly). Esto es un Falcon Crest o un Café con aroma de mujer, con sus intrigas y sorpresas y sus amores y sus traiciones, que te envuelven cosa mala y te hacen disfrutar lo que no está escrito. Y Ward sigue siendo ella, con ese modo de escribir suyo tan característico, consiguiendo meter mil personajes y mil historias a la vez sin liarte y despertando tu interés por todas. 

La Ward lo dice y su perro y yo lo confirmamos

Queridas, aún me dura el subidón de haber leído The bourbon kings. Mirad que no es una novela de calorreo ni lo básico es la historia de amor pero hay calorreo, amor y mil cosas más que te hacen la lectura entretenidísima y adictiva. Creo que es un libro que o lo odias o lo amas y yo lo amo to the moon and back porque ha sido un guilty pleasure total. ¿Os lío con tanta palabreja en inglés? Pues que me lo he pasado de fruta madre leyendo tantos jaleos y tantas intrigas y no me avergüenza reconocerlo. No puedo esperar aunque me jo**ré y lo haré a leer la siguiente entrega, en la que, ya bien puestos en situación como estamos, seguro que la Ward nos da una buena ración de emociones, sorpresas y giros inesperados. Y lo leeremos con el bourbon al lado, faltaría más.

Por todo esto y mucho más le damos en nuestro Gandymetro...

Póngame un bourbon doble con Edward y Samuel T. dentro


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