[CONTIENE SPOILERS DE CABALLO DE FUEGO: CONGO]
Matilde y Eliah han vuelto a separarse. En el Congo, sus esperanzas de una vida juntos se desvanecieron al ritmo de los celos, las circunstancias hostiles y las bajezas.Matilde, cirujana pediátrica, se refugia en su pasión: el trabajo humanitario que lleva a cabo para la organización Manos Que Curan. Su nuevo destino es la Franja de Gaza, el territorio más densamente poblado del mundo, donde la consigna diaria es sobrevivir. Eliah Al- Saud se impone olvidar a Matilde y acabar con la obsesión que lo ata a ella.En Bagdad, por su parte, Saddam Hussein da los últimos retoques para alcanzar su sueño: convertir a Irak en una potencia nuclear. Y en esta carrera diabólica, Matilde y Eliah se convertirán en piezas clave, debiendo emplearse a fondo no sólo para evitar una catástrofe mundial sino también para salvar la propia vida.
¡Pues llegamos al final de los libros de Caballo de Fuego!
Sí, chica, justo como yo, porque, oye, han sido cuatro libros seguidos sobre los Al-Saud y tres con Eliah y tú no coges, cierras este libro y te olvidas de Eliah sin más. No, tú coges y te vas de perfumería en perfumería buscando el dichoso A Man a ver cómo huele nuestro protagonista y llevas la muestra en el bolso durante dos semanas y de vez en cuando la hueles para sentir a ese machote a tu lado. Eso haces. Bueno, eso es lo que me han dicho que hace la gente, no es que yo lo haga, ya sabéis todas que soy la personificación de la cordura.
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| -¡Pero si Eliah no existe, Kim! -¡¡Eso no me lo dices en la calle!! |
Comenzamos este libro con nuestros protagonistas separados, como no puede ser de otra manera aquí estando la pavisosa de Matilde por medio. Eliah procura olvidarla (esa cantinela ya nos la sabemos, chato) y ella, pues como siempre, intentando hacer su vida volcándose en su trabajo con Manos Que Curan y llorando por los rincones, que es lo que más le gusta. Como al Congo no va a volver que ya sabemos en qué situación está el país, la mandan a trabajar a un sitio en el que pueda estar tranquilamente mientras se toma unas cervecitas y unos mojitos: Gaza.
Por supuesto cuando Eliah se entera le da vueltas la cabeza pero esto son lentejas, si quieras las comes y, si no, pues también, que no te queda más remedio. Y sí, aunque no estén juntos, Eliah se entera porque es como Sauron o como cualquier madre, lo acaba sabiendo todo. El caso es que Eliah, que tiene el pisto jaleo supremo montado (pero un jaleo de proporciones descomunales) se las arregla para acabar en una misión muy cerquita de su querida Matilde. Y hasta aquí puedo leer.
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| Yo también te quiero, chata |
Bueno, básicamente os resumo lo que pasa en este libro: tremendazo jaleo político, tremendazo jaleo de intrigas terroristas y amor por todos lados. Amor y folletisco, porque en este libro se reconcentra bien pero se meten unas sesiones dándole al tema que como si no lo hubieran catado en su vida (yo ya no vuelvo a escuchar "Rey David" sin que los bajos se me revolucionen). La Bonelli aquí habrá estado todo el día echando mano del abanico y del fufú lleno de agua porque esa parte del libro la tienes que leer con los guantes del horno puestos, del altísimo voltaje guarreril que tiene. Te hacemos la ola, Bonelli, porque los guarrerismos como los escribes tú, bien descritos pero cargados de rabia y de sentimientos son de quitarse el pelucón. Definitivamente lo de esta mujer es el amor, el ñiquiñiqui y escribir intriga, porque madre mía cómo es este libro en cuestiones políticas... Os digo que, por mucho que me interesara la parte amorosa, aquí la intriga política es la que me ha pillado. Y Bonelli ha sido muy lista en ese aspecto, no nos marea excesivamente con la historia de amor y nos mete una buena dosis de conflicto israelí-palestino, con Saddam Hussein tocando los cataplines del personal y con la culminación de todos los pistos que ya traíamos heredados de los libros anteriores.
Sí, la cabeza nos explota pero con mucho gusto. Bonelli aprovecha esta parte para demostrar su lado sádico haciéndote sufrir y riendo mientras tu corazoncito se resquebraja (Bonelli, I hate you pero I love you también, ésas son las cosas que hacen grande el libro). Pero no penséis que todo en este libro es maravillosidad. No. Matilde sigue siendo una insoportable llorona que, por mucho que digan que tiene un temple de acero y una personalidad tremenda, yo no consigo ver eso por ningún lado. Sí, es cierto que hace cosas que hay que tener valor pero, en lo respecta a ella y a Eliah, una blandurria de narices. Creo que la escritora ha intentado hacerla tan buena y maravillosa que la ha hecho medio tonta. Ya podría aprender de su amiga Juana, uno de los mejores personajes sin duda, con narices suficientes para afrontar lo que la vida le pone por delante, con personalidad como para decirte la verdad en tu fruta cara y con unos comentarios que te hacen descojonarte de la risa. Junto con Eliah, el mejor personaje sin duda. Me fastidia que Bonelli meta muchos secundarios interesantes y que luego resuelva sus historias por arte de birlibirloque, de un modo infantiloide en muchas ocasiones y en otras dándote una hostia fina innecesaria. Y no hablemos de cómo escribe. Si en Lo que dicen tus ojos estaba más que encantada, aquí he acabado hasta el xixi moño, con esa manía de meternos hasta en la sopa detalles de marcas que acaba esto siendo la teletienda. ¡Que me da igual que Eliah regale joyas de Cartier o que Matilde use el Paloma Picasso! ¡¡Que me da igual te digo!!
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| Entonces ya no te digo que Eliah pela nabos con esto |
Pero estas cosas que me sacan del libro (que, como ya nos dijísteis en algún comentario pueden tener más sentido para las argentinas que para nosotras) quedan compensadas con Eliah y todo lo que vive. Él es el verdadero protagonista, la luz a la que todos los personajes se acercan, el que experimenta el cambio y el crecimiento. Ya sé que el personaje puro y al que todos van es Matilde pero, para el lector, Eliah es el interesante y por el que nos desvivimos (y el gran melofó).
Caballo de Fuego: Gaza es un gran final para esta serie. Es cierto que es lioso y que, si no llegas a meterte en la trama no amorosa, se te puede hacer tan cuesta arriba como subir al Everest. Pero si te dejas atrapar por Eliah Al-Saud y su peligroso modo de vida, quedarás irremediablemente enamorada de él. Y a pesar deMatilde los pesares, le darás tu corazón y tus bragas.
Caballo de Fuego: Gaza es un gran final para esta serie. Es cierto que es lioso y que, si no llegas a meterte en la trama no amorosa, se te puede hacer tan cuesta arriba como subir al Everest. Pero si te dejas atrapar por Eliah Al-Saud y su peligroso modo de vida, quedarás irremediablemente enamorada de él. Y a pesar de












































