[Libro no publicado en español]
Lucky Tyler atrae problemas y mujeres como un pararrayos, pero la noche que rescató a una misteriosa pelirroja de un altercado en un sórdido bar obtuvo más de lo que esperaba.
La mujer le excitó, le desafió, le volvió loco de deseo... y desapareció sin dejar rastro. Lucky estaba desesperado por encontrarla, por marcarla con su calor. Y, cuando la policía empezó a investigar un incendio en Perforaciones Tyler, el negocio familiar, la necesitaba como su coartada.
Dividida entre la angustia y el deseo, Devon Haines intenta rechazar las súplicas de Lucky para que le ayude, pero ese demonio de ojos azules no iba a aceptar un no por respuesta, no cuando su toque la incendiaba y podía hacerla suya.
Acorralado por antiguos enemigos, Lucky sabe que la única esperanza que tiene para salir limpio de esto es resolver el misterio, pero Devon teme que, cuando se pruebe su inocencia, ella pierda al guapo vaquero que le ha robado corazón y alma. ¿Podrá el triste voto que hace su amor prohibido costarle el futuro entre sus brazos?
Para mí, Sandra Brown es de esas autoras que siempre merece la pena leer. A estas alturas del blog, he leído pocas de sus novelas pero es que reconozco que me produce alegría saber que me quedan muchas novelas suyas por delante (me pasa lo mismo con Judith McNaught, a la que disfruto casi siempre y de la que tengo mucho pendiente). En fin, no pretendo que entendáis mis locuras cuando ni yo las entiendo, pero el caso es que tocaba meterle mano a una de Sandra Brown y qué mejor que ponerme con un maromo tejano, que son de los que te abren la puerta y, en cuanto pasas, te meten mano.
Y así es Lucky Tyler, un rubiazo brajabragas que no deja pasar la oportunidad ni de darle alegría al palote, Macareno, ni de liarse a hostias con los que le toquen los cataplines. Y lo conocemos en su noche de suerte, ya que va a hacer las dos cosas en cuestión de horas. Primero, se lía a hostias con los típicos white trash del típico bar americano por defender el honor de una mujer, Devon Haines, la cual, por cierto, no necesitaba defensa alguna. Después, el orgullo herido de Lucky le hace buscar a Devon en busca de una satisfacción... y bien que se la lleva el jodío.
El problema viene al día siguiente, cuando Devon desaparece, Lucky no puede encontrarla y la necesita desesperadamente, ya que le quieren enchironar por algo que no ha hecho y Devon es su coartada, cosas de estar en el momento de la fechoría frote frote el palote con ella. No me digáis que no es un buen pisto de partida, ¿eh? Yo estaba encantadísima pero no he acabado tan satisfecha con el resultado final. Lo primero que debo reconocer es que Sandra Brown tiene una escritura que a mí, hasta la fecha, me encanta. Si quiere, me emociona, me intriga, me hace reír y me hace sufrr, y en este libro tenemos un poco de todo. Lo que pasa es que no me ha parecido muy bien desarrollado. La historia de amor no me la he creído, para qué os voy a engañar. Sí me creo que a Lucky se le vuelva la boa floja con Devon y no dudo de la potencia sexual que generan (aunque Lucky ya tiene él solo potencia para este libro y la mitad del resto de la obra de Sandra Brown #WalkingPalote), pero a ella la he visto demasiado fría y Sandra no me ha convencido de su amor, no he visto cómo se han enamorado y no me lo creo. Además, el "problema" de Devon me ha parecido una tontuna total. Por otro lado, el misterio me ha gustado... hasta que se resuelve de ese modo tan facilón y evidente (aunque reconozco que ingenioso, algo muy de Lucky). No nos libramos de ese olorcillo machista que a veces nos encontramos en los libros de la Brown y que nos despierta el sentido feminirácnido (no me juzguéis por mis palabros y sí por mi encanto, por favor 😂). Sin embargo, ha sido una lectura que me ha entretenido.
Ya os digo que me gusta cómo escribe Sandra Brown y, lo que en manos de otra sería un teleflín del domingo por la tarde, en sus manos es una novela digna y entretenida con la que me he divertido y que me ha dejado con el corazón tocado para la siguiente novela (aunque me lo estaba oliendo, cómo le gusta a esta mujer hacernos sufrir...). Creo que podría haber hecho una novela mejor porque tenía mimbres para ello, pero parece que no le hubiera apetecido desarrollar más las tramas y las finiquitara rápidamente (especialmente la parte final, muy precipitada). De todos modos, he pasado un buen rato con ella y me ha gustado lo suficiente como para seguir viendo qué les pasa a los Tyler. Voy cogiendo el chubasquero del drama, porque se avecina bastante en el siguiente...
Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...
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Lucky, en mi pozo petrolífero quiero que perfores |