martes, 18 de abril de 2017

Dead Sky Morning (Experiment in Terror 3), Karina Halle

[Libro no publicado en español]
Con la webserie Experiment in Terror cosechando sus primeros éxitos, los cazafantasmas aficionados Perry Palomino y Dex Foray se embarcan en su investigación más terrorífica. Una pequeña isla, siempre cubierta por niebla, en el complicado estrecho entre la Columbia Británica y el estado de Washington guarda un oscuro secreto desde hace décadas. En ella hubo una colonia de leprosos y cuarenta desafortunados fueron mandados allí a pudrirse, morirse y enterrarse los unos a los otros. Funcionando actualmente como camping, Perry y Dex pasan un fin de semana aislados para investigar posibles avistamientos de fantasmas pero, como pronto van a descubrir, hay más que temer en la isla de D'Arcy que los fantasmas. La isla rápidamente los vuelve uno contra el otro, llevándolos hacia una locura que amenaza con destruir su salud mental, su relación y hasta sus propias vidas
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¿Tenéis las bragas preparadas para ir a cazar fantasmas? Ni de coña, ¿verdad? Pues es lo que toca cuando echamos mano a esta serie de Karina Halle, la cogemos intrigadísimas de la muerte con los nuevos misterios que vamos a afrNO!! ¡Que nosotras la leemos para ver qué ******** pasa entre Dex y Perry! ¡Para pasar miedo me cojo uno de Stephen King o el de Belén Esteban! ¡Hombre ya! Ale, desfogada yo y advertidas vosotras, vamos a buscar fantasmitas en Dead Sky Morning...


Los fantasmas para ti, yo busco boa viva

Ya conocéis que en las reseñas de esta serie más valgo por lo que callo que por lo que hablo porque tampoco es plan de que os cuente toda la chicha, ¿no? Digamos que Dex y Perry van teniendo cierta fama en los círculos frikis de internet y esta vez se embarcan literalmente en una nueva misión llena de miedito: ir a una isla en la que había una antigua colonia de leprosos chinos que se morían allí cosa fina abandonados de la mano de Dior. Y hay ciertos rumores de que la isla es la colonia de los fantasmas de los chinos leprosos. Y allá que van los dos solitos (😏). ¿Verdad que no hay cosa más maravillosa en el mundo que irte a pasar el finde con el maromo que te gusta a una isla desierta -salvo por una colonia de fantasmas- a pelarte de frío y ver si puedes hacer un creepy programa y no morir en el intento? Porque a esa isla está claro que o se va a morir de frío, a morir del susto o a morir de la frustración carnal-situada-en-los-bajos-corporales al tener que rozarte con el que perturba tus sueños caloríficos y sobre el que no te puedes avalanzar y darte un festín de carne en el más porno de los sentidos.


Uuuuuuuuuuuy, penurias sin refrote, a mí ni me mires

Es una dulce tortura de cagarte en tó y no querer que termine a la vez. Lo de estar al lado de Dex, digo, lo demás para ellos y su *uta madre, que están como una cabra. Bueno, Dex ya sabemos que está algo sonado pero Perry también lo va a parecer cuando empiece a ver cosas que Dex no ve...


Si me vieras a mí seguro que no soltabas prenda, jodía

Queridas, este libro tiene momentos estupendos y otros mñe, vaya eso por delante. El inicio es agobiante y está bien logrado, al menos para lo que Karina Halle nos tiene acostumbradas (ya sabéis que no me cuento entre las fans de su escritura). Luego volvemos al mundo de Perry y ahí ya empiezo a 😒 porque siempre me aburren las circunstancias de Perry y su mundo. Menos mal que ya no tenemos que estar perdiendo el tiempo en conocer todo esto y Dex aparece pronto y ya estamos mucho más emocionadas con la lectura. Además, por primera vez vemos que algo pasa con Mary Perry, algo que sus padres saben pero no cuentan...


Seguro que tiene poderes mágicos como este señor

Como siempre, divido el libro en varias partes que focalizan (palabra del día tachada, ¡yupi!) mi atención, que son las cosas de Dex y su relación con Perry y las cosas de ambos y los zuztos-de-muedte. Bueno, estos últimos no me interesan nada en absoluto y parece que a Karina Halle tampoco porque tarda muchísimo en llevarnos a la isla dichosa y en meternos en faena. Alguna perlita de "miedo" nos va soltando pero hasta que lleguemos a la parte buena podemos hacernos la manicura esperando. Y cuando llega el acabose, va todo seguido, es como una lluvia de h*stias por todos lados, que te giras y hay una cosa, te das la vuelta y hay otra, te pones del revés y tres más. Y eso estaría genial si antes Karina Halle no se hubiera entretenido tanto en crear el ambiente miedil, lo que hace que cuando lleguen los sustos te dé de todo menos miedo. Vamos, que el sustómetro lo dice todo:



Mucho susto la verdad es que a mí no me ha dado. Si hay algo que me ha dado ha sido asco porque salen cosas que puagh y requetepuagh. Lo que sí que no me ha dado asco y sí otras cosas mucho más agradables ha sido la relación entre Dex y Perry. Y atentas porque...


Este libro no es una historia romántica


Bueno, os estoy engañando un poco con esto, jijiji, porque seguro que estáis pensando en que pasan cosas que realmente no pasan (SPOILER -si quieres leer tienes que seleccionar con el cursor- Perry y Dex siguen sin ser pareja #MierdaTó). Pues eso os cuento. Pero ois, las cositas que pasan... 😍👅👄🔥💥😏 (qué favor más grande me ha hecho Blogger con los dichosos iconitos, jejeje). ¡Vivan los momentos croquetiles de tensión sexual! Hacen que se tarde más en llegar al miedo pero who cares. Bueno, algo sí cares porque llegas a la mitad del libro sin apenas rastro paranormal (salvo lo paranormalmente enc*ñadas que estamos con Dex). No es que nos interese mucho cagarnos de miedo pero, leñe, ¡que se supone que aquí venimos a pasar miedito! Que van a grabar un programa de fantasmas y ahora resulta que éstos van a ser tímidos... Ésa es otra, ¿¿esta gente cuándo graba?? ¡Si la mitad de las veces no llevan la cámara encima! En fin, que hasta la mitad rastro paranormal no hay mucho pero sí susto y nos lo llevamos justo donde menos lo esperamos...


Vero (mi compañera de BR) y yo en ese preciso instante


Me gusta el modo en el que Perry ve a Dex. Está coladita por él pero no deja de verlo como realmente es, con su sorna, su modo irracional de comportarse, sus salidas de tono, su gilipollismo (que lo tiene). Sospechamos que este libro es el que va a cambiar todo entre ellos porque pasan ciertas cosas, nos enteramos de otras y se dicen muchas más que por narices tienen que suponer un antes y un después para ambos. Personalmente cada vez estoy más intrigada con Dex y todo lo que oculta...

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Chiste fácil patrocinado por la haggard rubia

En general, Dead Sky Morning ha sido una lectura bastante entretenida pero algo irregular, con momentos estupendísimos y otros bastante menos interesantes. La relación entre Perry y Dex me tiene totalmente pillada de las lentejuelas y no veo la hora de pillar el siguiente libro para ver lo que pasa entre ambos (y descubrir más misterios de Dex). Sin embargo, en lo que a la parte de miedito respecta, me ha resultado más coñazo. Como nula experta en ese tipo de lecturas creo que el hecho de soltarnos parrafadas y describirnos tantas cosas hacen que el ritmo sea lento y veas venir las sorpresas, lo que para una novela de miedo es un chasco. El ambiente opresivo de la isla está bien creado pero el resto me ha cojeado más, tal vez por retrasarlo todo innecesariamente y regalarnos un cataclismo final teniéndonos previamente casi todo el libro de brazos cruzados. Pero eso no me quita el disfrute y el importante enganche que tengo con estos dos. ¡Ya tengo mis manitas preparadas para ponérselas encima al siguiente libro!

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Dex, yo también te necesito ya sabes dónde...

martes, 11 de abril de 2017

Blood Vow (Black Dagger Legacy 2), J.R.Ward

[SPOILERS DE THE BEAST]

[Libro no publicado en español]
Los estudiantes del centro de entrenamiento de la Hermandad de la Daga Negra continúan su preparación para la guerra contra los restrictores. Pero luchar es lo último que Axe tiene en mente. Aún lleno de culpa por la muerte de su padre, el inquietante solitario se encuentra peleando contra la atracción que siente por la seductora y aristócrata prima de Peyton, Elise. Elise también siente la atracción, especialmente cuando las circunstancias los obligan a estar juntos y ella debe decidir si confiar en Axe mientras descubre el misterio que rodea la muerte de su prima.
Mientras tanto, Mary y Rhage están cuidando de Bitty, una joven huérfana que esperan adoptar... hasta que la aparición de un joven que dice ser el tío de Bitty amenaza con destrozar la nueva familia.


¿No notáis algo distinto en el ambiente? Sí, algo sutil, un aroma especiado mezclado con algo indescriptible, algo que nos altera internamente, algo que nos va poco a poco haciendo subir el calor... ¡¡Es el pito que les huele a canela a nuestros vampiritos!! Y es que hemos procedido a devorar el segundo libro de Black Dagger Legacy, el spin-off de La Hermandad de la Daga Negra que J.R.Ward decidió sacarse de la manga para ampliar el mundo vampiril pero con historias de amor más sencillas. ¿Será esta mujer capaz de escribir sin hacerse la picha un lío e inventarse mil pistos...?


¡Si tiene un laberinto por cerebro!

Axe es uno de los vampiritos mozos estudiantes en el centro de entrenamiento del grupo más badass del universo vampiril, la Hermandad de la Daga Negra. Si os acordáis, nuestros Hermanos se estaban quedando más solos que la una luchando contra los restrictores y necesitaban refuerzos, así que decidieron reabrir su centro de entrenamiento y convertir a machos y hembras de valía en tremendos asesinos de los bichos que huelen a talco. A todos los conocimos en el libro anterior, Blood kiss, y Axe estaba entre ellos. Es un plebeyo que vive solo y que cura el trauma del abandono de su madre y de la muerte de su padre dándole libertad a su espléndida boa en un club de lujuria y depravación. Pero cuando un día mi adorado el pijo de Peyton (uno de sus compañeros de entrenamiento) le presenta a su prima Elise...


A Axe se le vuelve la brújula loca

Nuestro Axe decide que esa vampirita pija no va a pasar hambre estando cerca de su fiambre. Y vaya por Dior que va a ser el protector padre de Elise el que los obligue a pasar mucho tiempo juntos. Y ya se sabe que el roce hace el cariño...


Ellos son de demostrarse el cariño así

¡Vivan nuestros vampiritos y su instapalotismo (que
 no instatouchdown, IYKWIM)!. Mientras Axe y Elise se quedan con los bajos bailando por soleares cuando se conocen, nuestro Rhage y su shellan Mary han pasado ya esa fase y se encuentran disfrutando del amor hacia la minivampi que quieren adoptar, Bitty. ¡Quién nos iba a decir de nuestro vampiro más buenorro que iba a beber los vientos por una niña y a adorarla como si fuera de sus propios genes! Pero, efectivamente, no la ha engendrado y cuando aparezca una persona capaz de arrebatarles a su niña...


¡Ward, que no queremos sufrir más!

En Blood vow entramos rápidamente en materia porque ya conocemos las circunstancias del centro de entrenamiento y a sus vampiritos jovenzuelos del libro anterior. Y menos mal, porque esto nos evita leer en modo mñe y nos picamos rápidamente con la historia de Axe y Elise. Y es que necesitamos interesarnos en ella ya que en la historia secundaria estamos más que metidas, ¡si esto es la continuación de The Beast! ¡¿Pero es que no has tenido bastante, Ward, que nos tienes que hacer llorar un poco más?! Se supone que puedes seguir con la serie principal sin leer esta novela pero, si has leído The Beast, creo que es importante leer ésta para cerrar bien la historia de Rhage, Mary y Bitty. Además, que aparece un nuevo personaje que me ha encandilado y al que estoy deseando que emparejen con cierto macho de valía que trabaja para Ward...


Kim cuando se inventa una película

La historia principal de Axe y Elise es bastante sencillita y previsible. Sean vampiritos o no, al final es lo mismo: rico conoce a pobre, se gustan pero sus mundos son muy distintos pero dile eso tú a las chispas que saltan cada vez que nos vemos y acabamos viviendo La chica de rosa pero sin las hombreras ochenteras y el horrible vestido final de Molly Ringwald (y con unas buenas sesiones de trinque vampiril, que los instapalotismos propios de su raza hay que calmarlos a base de desgaste de frotación). La adolescente que habita en mí da palmas con las orejas pero, claro, si la comparamos con la historia secundaria... Pues pierde brillo y se queda coja. Y es que la trama secundaria de Rhage te interesa desde el libro anterior y aquí le come tanto terreno a la principal que acaba pareciendo ésta la importante y no la de Axe. Es el problema de poner a los Hermanos ahí que, salvo que te toque un mñe como Butch en el anterior, esa historia te va a gustar más. ¡Rezo a la Crazy Virgin que en el libro de Peyton no me encalomen a Phury o a Payne! 


¡No podría soportar otro ataque de los SuperMñés!

Además, pasándose por el arco del triunfo su propia intención de simplificar las tramas, a mitad del libro y sin que te lo esperes la Ward empieza a enseñar la patita de la que, esperamos, sea la pareja protagonista del siguiente libro, Y es que la Ward ha desarrollado un método puzzle de narrar en el que va encajando historias de un libro a otro de tal modo que la historia de los personajes no queda circunscrita a una novela sino a varias. Eso aquí no se da con los protagonistas porque apenas sabes nada de ellos peeeeeeeeeeeeero ya tiene un personaje al que le ha tirado el puzzle a la cabeza y del que nos ha ido soltando miguitas en los dos libros de la serie, de tal modo que ya estamos enganchadas a su historia para el libro que le toque. Y este personaje es Peyton, que da la casualidad que es mi young vampire favoritos de esta serie y al que le vamos viendo la pareja y la boa el trauma oculto y, ay zeñó, danos a nosotras un traumadito...


24/7 abiertas para ellos #NosCabenTodos

En cuanto a la estructura y el lenguaje, pues es básicamente como en su  hermana mayor, todo narrado en tercera persona, alternando puntos de vista de los personajes (de los principales, de los secundarios y de otros dos más, a ver si nos vamos a aburrir). Hay muchas referencias a la cultura popular, que es algo muy característico de La Hermandad de la Daga Negra. Y el lenguaje es muy coloquial, con muuuuuuuuuucha jerga y siempre con humor por medio (cuando sale Lassiter ya es directamente todo hilarante). Se intenta trasladar al papel el lenguaje hablado así que si a los vampiritos les da por decir porfavooooooooooooooooor, pues así que te lo escribe. Aunque el especialista en este lenguaje es la futura estrella de las series, Lassiter, cuyas apariciones aquí son de croqueta constante (lagrimilla incluída). Sabemos que la Ward se ha inventado ciertas cosas para él y aquí empezamos a ver algo, con lo que estamos ya que nos subimos por las paredes con lo que el futuro nos va a deparar con él. ¡Qué digo con él! ¡Con ambas series!


🍘🍘🍘🍘🍘
Conoced al icono que usamos como croqueta

Y es que Blood vow es complementaria a The Beast, de tal modo que yo recomendaría su lectura a todas las fans de La Hermandad de la Daga Negra que quieran disfrutar por completo de la historia de Rhage y Bitty. Precisamente por esto la historia principal, que es bastante sencilla, hot e interesante, se queda algo corta en emociones y acaba resolviéndose de un modo muy fácil, desperdiciando la Ward un cataclismo que tenía servido en bandeja en favor de tenernos con el alma en vilo viendo qué pasa con Bitty, Rhage y Ruhn (ojito a éste, que yo ya lo voy adorando). Que no me quejo, que me lo he pasado genial, pero claro, ¿no se suponía que los protagonistas eran Axe y Elise? 😕 En cualquier caso, este segundo libro de Black Dagger Legacy no se parece nada al anterior. Es emocionante, es divertido, te hace soltar carcajadas y también la lagrimilla, justo lo que adoramos de su hermana mayor, La Hermandad de la Daga Negra. ¡No puedo con las ganas que tengo de pillar el siguiente libro!

Por todo esto, Blood vow consigue en nuestro Gandymetro...

Axe, guárdame la espalda y lo de abajo mientras yo te guardo el badajo

martes, 4 de abril de 2017

Una pasión indomable, Penelope Williamson


Boston, 1721: Delia McQuaid, una joven camarera de origen humilde y vida torturada, ve una salida a su desesperada situación cuando llega a sus oídos la noticia de que un viudo busca mujer para casarse. Delia se cita con el titular del anuncio, Tyler Savitch, y no puede evitar sentir por él amor a primera vista.
Sin embargo, Tyler solo representa a Nat, un granjero de Maine con dos hijas, y no está interesado en ningún tipo de compromiso. Así, Delia acaba siendo la esposa de Nat, quien sigue profundamente enamorado de su difunta mujer. Poco a poco se adapta a la vida en la colonia, pero, justo cuando parecía que todo iba a mejorar, el poblado sufre un terrible saqueo por parte de los indios abenaki y Delia es raptada junto con otras mujeres. Incapaz de negar los sentimientos que despierta en él esa valiente mujer, Tyler acudirá a rescatarla.

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Hoy vengo con otro libro del Reto Rita: Una pasión indomable. La pobre Johanna Lindsey tiene el honor de haber sido la autora inaugural del ya afamado Club del Porro, pero mucho ojo con el jurado de los premios RITA, porque menudos años se tiraron bajo los efectos del cannabis. Después de Maravilla (novela amable) y Pecado y virtud (buenas enaguas), empezaron con los canutos y se les ocurrió premiar un bodrio como el de La novia rebelde y una fumada de Laura Kinsale: El príncipe de la medianoche. El alijo de  maría en manos de este jurado debía ser enorme, porque aún les quedaba suficiente hierba como para dar como ganadora esta novela de Penelope Williamson. No os podéis imaginar, queridas, el esfuerzo supremo que me ha supuesto leer esto. Con decir que al final ya leía en diagonal y me he saltado todos los momentos de trocotró...

"¡Vamos a premiar a la Garwood, verás qué risas, jajaja!"

El planteamiento del principio parece prometedor: Delia McQuaid, una zagala inculta de diecisiete años, ve la posibilidad de salir de su entorno de miseria a través de un anuncio en el que se busca esposa. La persona que ha puesto dicho anuncio es un médico, Tyler Savitch, un chulazo impresionante que deja a Delia con las enaguas encharcadas en cuanto lo ve. 


Pero aquí hay truco. ¿Por qué un apuesto hombre necesitaría buscar una mujer usando un método así? Porque la mujer no es para él, sino para otro. Y empieza el problema para la pava de Delia, que ya se ha enamorado de Tyler en cuanto lo ha visto. Hasta aquí todo normal, porque la chica es tan joven que no me extraña que caiga rendida ante los encantos de él, ya que no conoce nada más que a gentuza. Lo que se sale de madre es la actitud del médico. Se siente atraído por la moza de taberna pero, oh, no quiere amarla, porque es una garrula y despierta en él algo que prefiere no sentir (pffffff). Ahora, de no tirársela no dice nada, porque estamos ante uno de esos casos de priapismo que tanto odio. 

Os presento a Tyler y a su boa con vida propia

El tío se pasa la novela tratando fatal a la pobre Delia, que es honrada con lo que siente y así se lo dice, mientras él la obliga prácticamente a casarse con el otro señor, viudo y con dos hijas. La tensión sexual entre la pareja es eso, tensión sexual literalmente, porque lo que está tenso de manera constante es el prepucio de este sujeto (además de los pezones de ella, que tela también). Os juro que es ridículo leer continuamente que su boa se aprieta contra la bragueta, que tiene una erección magnífica o que está a punto de estallar del deseo. Un no parar.


Encima los momentos de sexo me han parecido un coñazo. El primero, horrible, con el animal de Savitch embistiendo (sic) como un Miura entre las piernas de Delia, porque cree que no es virgen (precioso todo). Los que vendrán mucho más adelante, leídos con poca gana.  


En general, mucha documentación sobre los indios nosequé, los colonos del Maine y mucho blablablá, pero la historia en sí me ha resultado insoportable. Pensaba que el trayecto desde Boston hasta la llegada a la colonia iba a ser otra cosa, pero no. Una vez en su destino, Delia anda siempre metiéndose en líos de los que Tyler la rescata, mientras sigue comportándose como un auténtico mierda, como un macaco y un desagradable. ¿Habré leído libros con protas que tenía problemas para amar y todo ese rollo? Pues el de este libro se lleva uno de los premios gordos al Capullo de Honor. Incluso tiene momentos en los que su mente es la de un violador en potencia. Ése es el nivel, señoras. 

Mira lo que tengo aquí, pequeña Delia

Penelope Williamson no ha sacado provecho de una historia que parecía interesante. Primero, es cansina con tanta descripción (juro que me he saltado páginas enteras). En segundo lugar, la historia de amor no me ha gustado nada: Delia se enamora de alguien que puede ser su tabla de salvación para cambiar su vida. En cuanto a Tyler, tiene un conflicto interno que no sabe resolver y sólo piensa en cómo acostarse con Delia. A mí que no me engañen: lo del amor es un pegado postizo. Lo único que le interesa a este Príapo del Nuevo Mundo es estar todo el día metiendo su chorra en caliente. Dato: hay un momento en el que sólo ha pasado ocho horas sin darle al tema y piensa que el miembro se le va a atrofiar por falta de uso. ¡Pero que lo dice así, tal cual!

Venga, con esto mismo, que no se me caiga por el desuso

Un chasco lector de los grandes, queridas. Por eso voy a dejarme de experimentos y me voy ahora mismo de cabeza a una novela que espero me haga suspirar como a mí me gusta. Ya os contaré...

Por todo esto recibe en nuestro Gandymetro...

Vete a pelártela bien lejos de mí, Tyler

martes, 28 de marzo de 2017

Practice makes perfect, Julie James

[Libro no publicado en español]
Payton Kendall y J.D. Jameson son dos abogados que conocen el significado de la objeción. Feminista hasta los huesos, Payton ha peleado por triunfar en una profesión dominada por hombres. De buena familia, privilegiado y arrogante, J.D. ha peleado por ignorarla. Cara a cara se comportan de un modo perfectamente civilizado, es lo que deben hacer. Durante ocho años se han mantenido a una distancia prudencial y se han tolerado como compañeros de trabajo por una única razón: ambos quieren ser socios del bufete en el que trabajan. Pero todo se desmorona cuando tienen que unir fuerzas en un caso y comienzan a apreciar la extrema dedicación que cada uno tiene a la ley. Las chispas que surgen entre ellos rápidamente se convierten en una gran atracción destinada a no durar cuando descubren que únicamente uno va a ser nombrado socio. Se inicia una guerra abierta en la que la batalla entre sexos está destinada a hacer que estos abogados ejerzan la ley con mucho calor...


No se prodigan por aquí los abogados palote pero cualquiera que haya sido adolescente en los ochenta y haya soñado con un revolcón con Mark Hamill o Jimmy Smiths creo que sabe del poder erótico-festivo de un traje de chaqueta bien puesto acompañando unos estupendos alegatos *ejem*. Por eso hoy traemos la reseña de un libro de defensores de la ley que, entre juicio y juicio, consiguen volverse locos. Vamos a echar un ojo a lo que esconden estos letrados bajo la toga...


Y por money nos referimos al ba*ajo

Payton Kendall es una abogada vegetariana que la única carne que come es la de sus oponentes en los juicios. Es joven, brillante y con un prometedor futuro en el bufete de abogados en el que trabaja y en su día a día únicamente hay una cosa que le molesta (y no es la pesada de su madre): la presencia de J.D. Jameson, su némesis en el bufete y quebradero de cabeza. Ocho años trabajando juntos, ocho años odiándose. Y es que J.D. es un pijo redomado, hijo de un juez, brillante abogado, arrogante, machista y petardo consumado, especialmente con Payton, a la que disfruta sacando de quicio a la mínima que puede. Siempre en privado, claro, porque en público se comportan de un modo perfectamente civilizado, lo que sea por mantener las apariencias y poder ser, por fin, nombrados socios del bufete. Pero ninguno cuenta con que tengan que trabajar por primera vez juntos y haya roce y del roce salgan ciertan chispas internas que acaben desembocando en fuegos capaces de servir de base para una barbacoa en el Infierno. Una pena que su competición por ser socios pueda congelar esas llamaradas de pasión...


Nos encanta nuestro trabajo, de verdad, ¡NOS ENCANTA!

Oh, el trabajo, ese adorable joputa que igual que une, separa. Y no un trabajo cualquiera, sino el de abogado en un bufete de estos americanos que vemos en las pelis y en las series, que para trabajar en ellos debes venderles tu vida y los derechos sobre tu primogénito. Normal que al final acaben todos llenos de líos, ¡si no puedes ni salir a la calle para respirar! Payton y J.D. son verdaderos esclavos de su trabajo que parecen encontrar en fastidiarse mutuamente la única alegría del día. Así, podemos disfrutar de batallas verbales deliciosas que culminan putaditas varias, desembocando una de ellas en un momento de extrema vergüenza ajena tan bien narrado que ésta que os escribe se puso a soltar carcajadas en mitad del metro la limusina que me transporta habitualmente 😅.


Si estoy comiendo, seguro que me pasa esto

Ay queridas, a mí estos libros en los que se odian con la misma intensidad con la que luego se van a acabar refrotando ME ENCANTANTardas seis páginas en saber si la protagonista odia o ama al protagonista. Y lo odia, por supuesto, lo que es mucho más interesante para este tipo de libros porque ya sabemos que el camino del odio al amor es pequeño pero está lleno de estupendas paradas (y, en este caso, muy divertidas). No vamos a engañarnos, la historia es más vieja de hacer pipí y nos la sabemos de memoria pero lo que nos interesa es ver cómo nos la cuentan y si el camino lector merece la pena. Y la merece. Hay una mezcla perfecta de humor y mala leche, con algo de sentimentalismo, vergüenza ajena y mucha tensión sexual. Hubiera sido muy fácil llenar este libro de polvos y, sin embargo, Julie James prefiere centrarse en la atracción que va surgiendo poco a poco y nos deja con la miel en los labios. Y cuando, por fin vamos a ver fuegos artificiales, decide contarnos los preliminares y pequeños datos sueltos, poco más. No, no los vamos a ver dándole a las caderas como conejos. La verdad es que me hubiera gustado ver algo de chicha en este aspecto porque se ve que deben hacer fuego a base de frotamiento cosa fina...


Allá que vamos mi glamour y mi antorcha

Bueno, tampoco vamos a sacar las antorchas por eso (ejem...) pero ma ha parecido que se centra demasiado en la mala leche que se gastan mutuamente y le falta más desarrollo en la parte sentimental, lo que tal vez le hubiera valido un Gandy más. Realmente el libro no tiene nada especial. Está narrado en tercera persona y alternando los puntos de vista (cosa muy necesaria para que no te caigan como una patada en los diamantes los protagonistas). J.D. es el más difícil de querer porque al principio es un petardo, pero ahí está la capacidad de la escritora para hacer que acabemos enamoradas de él (bueno, como debe ser en un libro romántico, porque si no acabas adorando al protagonista, mal vamos). El libro está escrito de un modo sencillo pero es muy divertido, te lo pasas tan bien leyendo que si te descuidas te lo terminas en un día. Lo que más me ha costado es meterme en el mundillo en el que se desarrolla pero poco a poco ha ido resurgiendo en mí la fan de La ley de Los Ángeles que llevo dentro y ha ido todo rodado (salvo por los dichosos términos legales, ver muchas series de abogados no te da la carrera de Derecho ni el superpoder de entender los bufetes de abogados americanos). ¡Pero todo da igual cuando surgen las referencias a Orgullo y prejuicio y su incontestable poder para darte vía libre a la cama de una churri!


¡Orgullo y prejuicio! Vamos p'al catre

En fin, que yo creo que habéis podido ver que este libro ha sido muy refrescante para mí, un descanso lector en medio de dramas enagüiles y mieditos paranormales. Si buscáis una lectura sencilla, muy divertida y con su puntito sentimental, no dejés de echarle un ojo a Practice makes perfect. Os quedaréis con la sonrisa en la boca un buen ratito.

Por todo esto le damos a este libro en nuestro Gandymetro...


3'5. J.D., a ver si me metes un pleito y me dejas las demandas temblando

martes, 21 de marzo de 2017

Todo por un beso (Serie Canallas 4), Loretta Chase


Lydia Grenville es la autora de un exitoso folletín de aventuras. Vere Mallory, el Duque de Ainswood, hace honor a su estirpe y cultiva una fama de hombre disipado. Lydia ha iniciado una campaña en prensa contra el auge de la prostitución en Londres, y cuando Vere la conoce no puede evitar enamorarse perdidamente, aunque intente disfrazarlo de simple lujuria. Entre ambos nace una chispeante justa amorosa mientras a sus espaldas se cierne la amenaza de un enemigo secreto.


Os podría decir que ya tenía yo ganas de pillar este libro pero sería más falso que el diamante que me regaló mi tercer ex. Yo el que tenía ganas de leer era el anterior, Abandonada a tus caricias y, cuando lo leí, pues a otra cosa mariposa, ni caso a éste. Pero me quedó el "come come" de no tener la serie completa y de repente me vi leyendo una novela corta que hay tras la historia de Dain y Jess (La novia del conde loco) y volví a caer bajo el influjo de estas enaguas. Total, que me puse a leer este libro y a indignarme al ver que lo han titulado Todo por un beso cuando se llama The last hellion (El último demonio). ¡WTF supremo con estas traducciones! Además que da una imagen errónea de lo que vamos a leer, porque tú te imaginas unas enaguas dulces y bailongas y realmente nos encontramos con tremendo demonio...


Y es que con este movimiento no queda f(p)ruta con enagua puesta

Porque Vere Mallory es un verdadero demonio. Es el colmo del noble disoluto, lo tiene todo: mujeriego, pendenciero, borrachuzo... Iba camino de terminar la vida rápido y sin dejar huella si no llega a ser porque la muerte, a la que ciertamente debería estar ya acostumbrado, le regala el título de Duque de Ainswood, al que hace honor como mejor sabe: desatendiendo sus obligaciones, bebiendo y zorreando todo lo que puede y poco más. Y en uno de sus paseos por Londres tiene la gran desgracia de cruzarse con Lydia Grenville, una periodista y escritora de folletines cuya mayor obsesión es luchar contra la prostitución y, en concreto, evitar que una japuta que tiene localizada secuestre jóvenes inocentes y abuse de ellas, las prostituya... Efectivamente, queridas, a pesar de tener duque palote, estas enaguas no son de bailes y morreacos en el jardín, son de bajos fondos, de tabernas ruidosas, de traumados y de mujeres con ovarios tan grandes como las campanas de la catedral de Santiago. 


Adoramos a los duques palote y a las mujeres con enaguas de acero

Y es que desde el principio se ve aquí que la normalidad debió salir por la puerta el día que Loretta Chase se puso a escribir esta novela. Menudo arranque tiene, que te dan ganas de salir por la ventana tú también. Normal que Vere le dé al bebercio después de enterrar a media familia en diez años... ¡Además resulta que es amigo de Dain y ya lo conocíamos! Aunque, bueno, liarse a hostias con él no habla muy bien del tipo de amistad que tienen, ejem. Y Lydia, desde su primera aparición, ya nos hace ver que no es para nada la damisela habitual de un libro de enaguas. Ella no entiende de nobles ni de bailes, entiende de destapar las injusticias del mundo a través de su labor periodística, de tener como bff a una prostifruta, de desayunar con las lindezas que te brindan sus competidores. Por supuesto, el hecho de ser una mujer trabajadora, independiente y soltera hace de Lydia el blanco de críticas pero ella se lo pasa todo por el forro de las enaguas, está preparada para eso y más. Pero nada la prepara para Vere y, sobre todo, para su insistencia. Y es que Vere la conoce y le coge una manía tan intensa que únicamente puede terminar en palotismo extremo.


Arrímate, Lydia, que vamos a hacer fuego por frotamiento

Ay queridas, es que para Vere no hay nada más tentador que Lydia, una gigantona (¡es altísima!) a la que no impresiona que él sea noble, que le dobla el lomo a las mínimas de cambio y que tiene un comportamiento tan misterioso que es una invitación a perseguirla por todo Londres. Pero sin dejar de odiarla, claro está, qué clase de hombre sería si no le tuviera tirria a una mujer (género al que considera inferior e inútil -salvo para el supremo arte del folletisco-) que no le muestra respeto y que le imita y ridiculiza. Vere, por supuesto, tampoco se queda corto y le reserva apelativos tan cariñosos como Sucio Ataque por Sorpresa Grenville, Iván el Terrible Grenville, señora Melodramática, Reina Gitana y Dragona, entre otras lindezas. ¡Que no nos falten los duelos dialécticos de alta calidadY es que Lydia y Vere son una pareja tremenda. Mientras se odian y tienen batallas de intelecto, también tienen batallas guarreriles porque, claro, dos personas que hablan tan claramente y que son como el agua y el aceite únicamente podían terminar rellenos como un pavo de tensión sexual y perdiendo la cordura hasta el punto de que Vere...


Ay, qué boca tengo. ¡Mejor lo leéis!

He disfrutado mucho con este libro, queridas (al menos con los dos primeros tercios), en la parte en la que he hecho la croqueta me iba sorprendiendo gratamente cada vez un poco más. Y es que, salvo por el hecho de que tenían que liarse y de que yo iba a morir de los fuegos internos que Vere me provocaba, no tenía ni idea de por dónde iba a ir esta novela. Loretta Chase escribe de un modo que yo adoro, es una de esas escritoras que, cada vez que intento leerla en inglés, me hace sudar tinta china con su lenguaje. Sus personajes no son idiotas (salvo Bertie) ni son blandengues ni marean la perdiz mil veces. Nos da estupendas secuencias de tensión sexual y de guarrerismo pero narradas con gran gusto (chorreos free, querida Cassie). Además, aprovecha la novela para mostrarnos la parte sucia que los bailes de enaguas nos ocultan y para realizar una apasionada defensa de la libertad de la mujer oponiéndose a la dominación masculina de la época. Y para rematar la faena, Loretta Chase ha hecho un doble tirabuzón cardado con esta novela, relacionándola no sólo con Abandonada a tus caricias (Dain tiene aquí bastante importanciakjsadkfhasgkjshfjkhf) sino también con Cautivos en la noche, la segunda novela de la serie y que a mí me pareció una castaña pilonga. ¡Con lo que me gustan a mí estas referencias cruzadas! Y tan alegremente estaba yo con esta novela hasta que he enfilado el último tercio y...


Recreación de esta lectura. Ninguna Kim ha resultado herida

Ay, no podía ser todo tan perfecto. No es que al final se estropee tanto la novela que haya que tirarla por la ventana pero sí se convierte en otra cosa, más interesante para los personajes pero que a nosotras nos deja Fantasmiko (heladas, vamos) El tema importante (para nosotras) ya se ha resuelto, el importante (para ellos) nos la pela lo hace rápidamente y hay varios capítulos destinados a terminar de atar cabos que parecen un largo epílogo (luego el epílogo de verdad es extremadamente breve y adorable -dicho esto por una rancia a la que no le hacen especial gracia los epílogos-). Y es una pena porque si la novela se hubiera quedado en la parte anterior y un par de capítulos más para explicarnos lo que al final nos cuenta habría sido estupendísima. Aún así, el bajón final no me quita la croqueta lectora previa ni la sonrisa de pava que se me queda cada vez que Vere deja de hacer el capullo y nos enseña lo adorafollable que puede ser o cada vez que Lydia se planta y es la estrella del libro (sin mencionar que la aparición de lord Belcebú me ha vuelto el corsé varias veces del revés).

Todo por un beso es un fantástico broche final a una serie irregular, cuyos dos primeros libros no tienen apenas parecido a los dos últimos, que son de una altísima calidad y me han proporcionado soberbios momentos lectores. Es un libro ágil, entretenido, algo duro, algo triste, con alguna parte mñe pero al final una buena lectura y un pequeño regalo para las fans de la serie. 

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

Vere, si tu demonio necesita dama, que se pase por mi cama

martes, 14 de marzo de 2017

Ríndete, amor mío (Familia Haardrad - Vikingos 3), Johanna Lindsey


En plena Edad Media, los pueblos germanos viven en continuo estado de guerra. Lord Seling Haardrad, un guerrero vikingo de increíble valentía y belleza, es herido y dado por muerto durante una batalla contra los sajones. Tras ser rescatado por una ladrona de cadáveres que le dispensan los primeros cuidados, el ejercito de lores de Granwood lo toma como prisionero. Ya en la fortaleza, y sin haber recuperado de todo la conciencia, es interrogado por Lady Erika, una joven de exquisita belleza y cabellos de color miel, que lo confunde con un espía Sajón. Sin piedad ante el presunto enemigo, tras un interrogatorio en el que Seling responde absurda y provocativamente. A causa de los delirios que le provoca la fiebre, Erika ordena que le azoten. En las mazmorras, colgado de cadenas, el guerrero vikingo se consume de fiebre y dolor. Sólo la idea de venganza le reconforta. La dureza de Erika podría tener consecuencias inimaginables, pues el odio, pero también el amor y la pasión, enredaran a ambos en un juego tan emocionante como extremadamente peligroso.
Goodreads ❤  Amazon


Las pasadas Navidades recibí este libro como presente de parte de mi querida @thewindlady, autora de romántica histórica a la que deberíais echar un vistazo, pues ya tiene tres novelas en su haber y seguro que otra viene en camino. El caso es que, ante semejante portada, una haggard no puede quedarse indiferente. Harta de Photoshop y montajes horribles con los guapos de turno, es hora de reivindicar estas covers artísticas y tremendas que, por otra parte, son muy respetuosas a la hora de retratar a los protagonistas de las novelas, aunque el 99% de los maromos sean el inefable Fabio Lanzoni (te queremos, Fabio, y lo sabes).


Gracias, querido 

Pero no nos vayamos por las ramas. Estamos ante una novela de Johanna Lindsey. Ya sabéis, queridas, que siempre que comienzo a leer una obra de esta autora, una de mis cejas se levanta al preguntarme qué hallaré tras esa portada de alto voltaje, porque lo mismo es un porro supremo que una maravilla o una cosa que le pilló en plena rehabilitación para dejar la hierba y se quedó a medio camino entre lo infame y lo croquetil. 



Teniendo en cuenta que este libro es el tercero de una saga que consta de títulos como Fuegos de invierno  y Corazones en llamas, en cuyas páginas podemos leer eso que tanto odio como es la violación (en el primero se da), temía lo peor, y más viendo la época y el argumento. Que una está curtida en vikingos, pero a mí que no me vengan con mierdas de este tipo porque NEIN. Gracias a Odín, no será la cosa de esa cuerda.

¡Menos mal que no tengo que quemar el libro!

Estamos en la época del rey Alfred (poco después de cuando sucede Vikings, para que os centréis). Inglaterra es un pisto de reinos y de pueblos y ahí se mezclan anglos, sajones, celtas, daneses... de todo. Menudo follón para entenderse entre ellos, porque no todos dominan cada idioma y lo mismo te hablan en sajón que en danés o en noruego. Además, existen rencillas relacionadas con invasiones pretéritas a pesar de los tratados y pactos para pacificar aquello. Un pifostio que no envidio nada a los estudiantes de Historia Medieval de allí. 

"Y entonces Wessex pasó a manos de los daneses y..."

Esta saga de novelas se inicia con Fuegos de invierno y la historia de Brenna, una celta con muchos ovarios que terminó casándose con el vikingo que la esclavizó, porque parece ser que fue ella la que lo puso a sus pies. Leo que Brenna se crió como un varón y es diestra en todas las artes de la lucha y eso ha transmitido a su hija Kristen, la protagonista de Corazones en llamas, una especie de Lagertha con ganas de pelea siempre que se presente. 

¡Que te he dicho que no me pises lo fregao!

En general, las tramas van todas de lo mismo: mujeres que son sometidas a varones que odian y que las odian, surgiendo finalmente el amor, y Ríndete amor mío no es una excepción salvo en que aquí la chica no es parte de la familia, sino que es él, Selig, el miembro de los Haardrad. Selig es un chulazo de pelo oscuro gracias a su madre celta, altísimo, guapísimo, musculadísimo y, sobre todo, dispuestísimo a dar amol a toda fémina que lo necesite. Por donde pasa caen todas rendidas y él las complace porque es así de generoso.



En una misión diplomática para el rey Alfred, cae en una emboscada y es herido y dado por muerto. Rescatado por dos ladronas de cadáveres y tratado por una de ellas, no llega a recuperar el conocimiento y es al final abandonado lejos de donde lo atacaron. Al haber sufrido un buen golpe en la cabeza, despierta confuso y desorientado, y llega a una fortaleza, donde mora un tal señor de Gronwood, en cuya ausencia gobierna su hermana, Erika. Como él no da pie con bola y no explica con claridad su presencia allí, lo toman por espía, cuando lo que Selig pide es ayuda. En su estilo vikingo, le suelta a Erika que, si lo auxilia, le pagará con su boa y ella, que no es cualquiera, sino hija de un jarl, se indigna y manda que lo castiguen a latigazos


Ven p'acá, moreno

El encargado de hacerlo es un malo malísimo a lo Jack Randall y se pasa de la raya, dándole caña a Selig antes de que Erika pueda avisar de que no lo haga, que no era la cosa para tanto. Las tornas cambian cuando se presenta allí Kristen con sus hombres y reclama a su hermano, llevándose de rehén a Erika. Ahora Selig sólo tiene ganas de vengarse por cómo fue tratado en la persona de la joven. Ya os podéis imaginar qué va a pasar a partir de aquí: a Erika se le convierte en esclava y Selig la intenta humillar colocándole unas cadenas que ríete tú del Grey y sus mierdas de sadomasoquismo de salón, y obligándola a llamarlo "amo" sin contrato de por medio.

Al menos Selig está buenorro...

Pero es incapaz de hacerle daño porque, como he dicho más arriba, él nació para dar placer a las mujeres. La verdad es que se agradece que no haya violencia, que sería lo más normal por la época y las circunstancias, pero falta algo que sí encontré en Ángel de plata: la seducción. Es cierto que aquí Selig odia a Erika porque la cree fría y cruel, así que no es que tenga que intentar llevarla a su terreno. Pero su relación no cuaja, es sólo algo físico en principio, porque ella es guapísima y blablabá y él, como amante de la belleza femenina, termina rendido a sus pies. Que sí, que también le atrae la personalidad de ella, pero no hay chispa. Erika, por su parte, se siente culpable por lo que le hicieron a Selig y casi acepta su destino, aunque le hace prometer que no la tocará después de que se pacte el matrimonio entre ambos. ¿Se resistirá nuestro machote a esta promesa? 



¿Qué es lo mejor que tiene esta novela? Que Johanna Lindsey ha sido capaz de evolucionar desde una primera entrega de la saga, con todos esos componentes viejunos de violaciones, y llegar a una tercera parte donde la protagonista no cae rendida tras ser forzada y pidiendo que le den más, como La novia cautiva. También que sus mujeres tengan carácter, se enfrenten a sus parejas (caso de Brenna y Kristen sobre todo) y lo hagan sin esos griteríos que sabéis que me enferman, sino con ironía. Y son guerreras de verdad, sin tonterías ni pichoteces ridículas dignas de un equilibrista de circo. También es de agradecer que despache la historia en apenas trescientas páginas, ahorrándonos tiempo en paja insufrible.




En cuanto a lo peor, la falta de una verdadera tensión sexual no resuelta, no me ha hecho estar comiéndome las uñas esperando a que llegue el gran momento y, cuando por fin ha llegado (página 243 de 301, ojo) tampoco ha sido para morirse, aunque al menos ha sido fina narrando la escena. Parece que le aumentaron tanto la medicación que se pasaron. Hay algún amago de ñadjfañskdjgañskdfp previo, pero no termina de funcionar, como sí lo hizo, por ejemplo, el momento picnic de Una dulce enemistad. Por otra parte, la historia no romántica nunca suele estar demasiado desarrollada y salen personajes que piensan por sí mismos y luego no tienen mucha trascendencia en la trama. Y lo peor de todo: que salgan dos tíos llamados Ragnar e Ivarr. ARG.



Una novela un tanto fallida para mi gusto, pero que se deja leer, entretiene y poco más, típica y tópica. Por todo ello le damos en nuestro Gandymetro...


Selig, no hace falta que me invadas