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martes, 27 de septiembre de 2022

Mi sueño, tú (Sueños 2), Beatriz Manrique


Tras su fallido compromiso, Josh regresa a Green Bay con la única intención de disipar los rumores que corren en torno a él y la familia Andersen, no obstante, su encuentro con la señorita Myers, provocará que se cuestione sus motivos para contraer nupcias, así como la búsqueda de una esposa que cumpla las expectativas concebidas para tal fin; un matrimonio de conveniencia.
Susan no esperaba que Jenkins regresara durante el periodo estival, pero no está dispuesta a permitir que su presencia arruine su estancia en Green Bay, a pesar de que, por capricho del destino, sus caminos se crucen una y otra vez... ¿O tal vez no sea obra del destino?
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Cuando leí Valle de sueños, ya comenté que Josh y Susan se llevaron mi atención y que deseaba que Beatriz Manrique les escribiera una historia donde se echaran unas partidillas de ajedrez y un teto. ¡Pues resulta que nos la ha dado! Y, lo que es más importante para mí, ¡no ha sido un chasco!

Celebrando mi éxito

[Antes de seguir, creo necesario comentar que conozco a la escritora, Beatriz Manrique, de estos mundos internautas y que interactúo bastante con ella pero que no soy ni lectora alfabetagamma suya ni me ha proporcionado el libro a cambio de una reseña honesta -que madre mía la trampa que esconde eso- ni somos amigas y residentes en Alicante. Me podría haber proporcionado un Josh pero una mierda pa mí, que no existe].

Sigo. Las expectativas son horribles y las que deposité en esta historia eran bastante altas, así que poder leer Mi sueño, tú con gusto y vicio para acabar con una sonrisa en la boca ha sido todo un triunfo para mí (no os voy a repetir el año que estoy pasando porque me canso hasta yo). De la relación entre Josh Jenkins y Susan Myers solo recordaba que eran muy buenos amigos de sus amigos, que se echaban tremendas partidas de ajedrez y que tenían toda la pinta de convertirse en buenos enemigos de trincarse vivos, así que mi sorpresa fue enorme cuando empiezo esta historia con Josh comprometido con otra.


Menos mal que a Josh lo plantan.

Celebrando la desgracia ajena porque soy así de perra

Mejor para nosotras, que así tenemos a Josh un poco descolocado cuando se reencuentra con Susan. Cada uno ha seguido su vida pero el otro no ha dejado de ser una presencia moscacojonera en el fondo de su memoria y de sus bajos, ya que aquí todas sabemos que esas partidas de ajedrez que jugaban eran tan tensas porque no se podían arrancar la ropa a mordiscos. Josh, todo un self made machote, anda ahora cual Anthony Bridgerton catódico buscando una esposa que cumpla todos los requisitos que una buena esposa debe tener y entre los que no se incluye el amor, claro, que a nosotras nos gustan con el corazón frío y los bajos calientes. Con esas exigencias es normal que la chica con la que ya lo tenía casi hecho le haya dado calabazas, ya que se le cruzó un maromo que le mariposeaba corazón y xirri más que Josh. Nuestro protagonista, teniendo en cuenta que creció más solo que la una en la dureza de Five Points, no entiende qué es eso de amar pero sí entiende que Susan le vuelve loco de cabeza a palote, aunque la ve inalcanzable. Susan está mucho menos experimentada en la vida pero de tonta no tiene ni un pelo y nota que Josh le pone perraca pero, a la vez, de mala leche, algo que por estos lares ha sido muy celebrado ya que, como sabéis, no me puedo resistir a unos enemigos que se trincan vivos y los momentos de animadversión entre Susan y Josh son de lo mejorcito del libro, ya que se quitan la careta que la sociedad impone y no dejan de lanzarse pullas por no poderse lanzar las bragas. 


Beatriz Manrique despacha con rapidez (a veces con demasiada) los conflictos externos a la pareja para centrarse en los de Josh, al que esas inseguridades que tapa con sorna y esos sentimientos que Susan le provoca tienen medio libro actuando como pollo sin cabeza, pensando friamente en hacer una cosa y haciendo finalmente la contraria. El libro es él y Susan, con su amor y paciencia, acaban siendo el catalizador que llevan a Josh hacia la luz cual Caroline poltergeísta. Ha sido bonito leer ese paso de enemistad a amor y encontrarte con una protagonista inteligente que, en cuanto le pilla la cola el truco a Josh, tiene la inteligencia suficiente como para saber quererle y respetar sus tiempos sin perderse ella por el camino. Y es que Josh es uno de esos maromos que necesitan tiempo para sacar la cabeza del *ulo y no dejar pasar al amor de su vida, ya que tiene un pasado tan malo (que la escritora tiene a bien compartir con nosotras cada dos por tres para que suframos 😒) que le ha hecho insensible de cintura para arriba. De cintura para abajo ya suponéis que no, porque Josh es de palote alegre y, aunque aquí no le da mucho uso hasta el final, os aseguro que merece la pena verle en acción, grrrrrrrrrrr. Y, oye, que aplausos para Beatriz por hacer unos guarrerismos hot que no dan vergüenza ajena y te dejan con ganas de que no termine la cosa.

Y Josh tiene cosa para rato

¿No tiene pega alguna este libro? Sí, la tiene y la comento porque, si bien no ha afectado a mi valoración global de la historia, podría haberlo hecho, ya que es la típica cosa que a mí me salta a la vista y no puedo dejar de ver. Chica, a algún libro le faltan las comas que le sobran a este. No sé si es que soy yo, que no estoy acostumbrada a leer en español y me sobran comas (y puntos supensivos) por todos lados, o es que al libro le falta una vueltecilla correctora pero yo leía y veía comas comas comas por todos lados, más de las que a mi me ha recetado el doctor. También reconozco que, por primera vez y sin que sirva de precedente, la doña tijera que habita en mí ha notado que hay demasiada elipsis y que, aunque esos saltos han hecho que el libro fuera muy ágil, tampoco me hubiera disgustado que determinadas cosas las disfrutara en su momento y no porque se contaran después. Sin embargo, mi doña tijera interna se habría dado una vuelta por determinadas secuencias donde el exceso de documentación desviaba mi atención. Me encanta la época en la que la historia transcurre y creo que la novela está muy bien ambientada, no en vano uno de los puntos fuertes de esta escritora es lo bien que se documenta, pero a veces comparte en la historia demasiada información que a mí no me aportaba nada. Pero bueno, no hay nada perfecto en esta vida salvo mi colección de joyas y maromos y estas cuestiones no me han impedido disfrutar de esta historia a la que tantas ganas tenía. Además, reconozco que conecto especialmente con las historias que esta escritora escribe y, cuando una disfruta, tiene la manga más ancha que la M30.

Mi sueño, tú me ha parecido una novela bonita y emotiva, con puntos divertidos y frescos, y escrita de un modo bastante ágil que muchas veces me costaba dejar de leer. He adorado a sus protagonistas y me han dejado con un gran sabor de boca, así que le damos nuestro Gandymetro...

4'5. Josh, si quieres ver mi sueño, en lo oscuro te lo enseño


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martes, 17 de noviembre de 2020

Todo por ti (Alfonsinos 3), Beatriz Manrique


Madeline Esterly ha abandonado una existencia de servidumbre en Londres. Ahora es propietaria de una sombrerería que prospera y de una residencia en la que se siente segura. En Madrid se ha labrado una vida cómoda con la que está satisfecha y en la que lo controla todo… Todo, excepto el trastorno que le provoca el conde de Valdetorres cada vez que se encuentran.
Los últimos años de la vida de James Armendáriz han estado marcados por la inestabilidad política del país, por la guerra carlista y por la confidencialidad de su actividad como agente alfonsino. Ha descuidado su vida personal, no le interesa el matrimonio, ni tiene intención de buscar esposa... sin embargo es consciente de la intriga que experimenta por cierta señorita cada vez que la ve.
¿Bajo qué circunstancias podría verse amenazada la agradable, aunque distante cordialidad que comparten? James y Madeline no esperaban verse envueltos en una situación que los obligara a reconsiderar el límite de su amistad, pero ¿podrán detener sus emociones cuando los acontecimientos los arrastren sin que puedan evitarlo?
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Por fin le pongo las zarpas encima a mi alfonsino favorito, James Armendáriz de Seoane O'Murlain (como para hacerse Twitter). Le tenía echado el ojillo desde el primer libro y ya me parecía que haría muy buena pareja con Madeline Esterly, así que reconozco que me da una especial satisfacción saber que no me he equivocado.

Kim sintiéndose importante por tener razón

Eso sí, preparaos para un viaje en todos los sentidos leyendo este libro ya que Beatriz Manrique tira la casa por la ventana en lo que a saltos temporales se refiere, ¡por el Dior de los Brillos, qué modo de ir de un lado para otro! Es verdad que todo está bien indicado y los líos se llevan mejor cuando sabes dónde tienes el culo (incluso en muchos momentos han acrecentado mi interés), pero hasta que me ubiqué andaba un poco como pollo sin cabeza. Por cierto, que hay partes de este libro que transcurren paralelas a los acontecimientos de Hasta que llegaste a mi vida. Y es que James y Madeline ya se tenían echado el ojo años atrás pero la diferencia de clase manda y cada uno tenía muy claro su lugar (sobre todo ella). Lo que pasa es que los líos de James acaban involucrando a Madeline y pasan mucho tiempo juntos y el roce hace el cariño... Y cariño más arrejuntamiento igual a empalotamiento.

James al pensar en Madeline

Vamos, que le palpita la hombría cada dos por tres 🤣. Esos momentos de acercamiento y de tensión sexual me han parecido estupendos, muy bien logrados. Beatriz aprovecha la situación en la que los ha metido para acercarlos sentimental y guarrerilmente, intercalando esos momentos con otros del pasado para que veamos la clase de relación que tenían antes de ser forzados a estar juntos. En mi opinión, todo esto va cargando el ambiente y contribuye en crear expectativas que, cuando culminan, nos obligan a sacar la cabeza (y otras cosas) por la ventana para que no combustionemos. No hay muchos momentos guarreriles pero sí nos llevamos el gustazo de disfrutar de uno extenso, sexy y muy apasionado, muy bien narrado. Tú y yo sabíamos que James no nos iba a decepcionar pero no imaginábamos que nos iba a dejar tan satisfechas...

Kim tras catar a James

He leído totalmente absorta los dos primeros tercios de la novela (donde mayor protagonismo tiene la relación entre James y Madeline) pero la parte final me ha resultado más floja, con menos intensidad emocional, ya que la relación de pareja pierde protagonismo en favor de otra trama de intriga (pelín sórdida, por cierto, telita con estos antepasados...) y yo estaba tan a tope con la pareja que me ha cortado el rollo. No es que esté mal lo que cuenta sino que se aleja de la trama sentimental y me ha interesado menos. De todos modos, ha sido una lectura muy entretenida, que me ha tenido atrapada durante gran parte de ella (vamos, que estaba enferma y la leí en dos días) y cuya pareja protagonista me parece la mejor llevada y más consistente de todas las alfonsinas que hemos conocido. Para mí, además, se nota la evolución positiva en la escritura de la autora, está más suelta a la hora de crear tensión e interés en las tramas y se frena en enterrarnos con la documentación que ha manejado. Alguna que otra errata recurrente se ha colado y me ha hecho retorcer morrete, pero en este aspecto me parece también más cuidado que los anteriores. ¡Y encima me pone en las dedicatorias! Que sí, que con mi nombre falso, pero da igual, Kimberly y James forever juntitos (¡dejadme con mis cosas!). Ahora ya solo queda que escriba la historia de Carlos y nos deje más a gusto que un arbusto.

Así que, por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Irlandés, te rechupeteo del derecho y del revés


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jueves, 8 de octubre de 2020

Valle de sueños (Sueños 1), Beatriz Manrique


«Frívola, altiva, insípida en su conversación y carente del atractivo necesario para despertar el interés de cualquier hombre que se preciase de serlo».
Melissa Andersen pertenece a una familia acaudalada de Green Bay, junto al lago Míchigan, una ciudad a la que acude buena parte de la sociedad de Chicago durante el periodo estival. Uno de ellos es Craig Donovan... Un hombre, cuyas palabras la han lastimado más de lo que está dispuesta a admitir.
«De aspecto mediocre, tedioso, falto de modales y desprovisto de toda cualidad para atraer la atención de una mujer de su clase».
Craig Donovan se ha trasladado a Green Bay, ante la insistencia de su socio y amigo, con la intención de establecer contactos comerciales que favorezcan sus negocios, a pesar de que en las veladas y los salones de baile, se encuentre con Melissa Andersen... Una joven, cuyas palabras lo han herido más de lo que está dispuesto a reconocer.
Melissa vigila a Donovan con el propósito de eludirlo. Craig examina los salones con el único objeto de evitar la presencia de la señorita Andersen. ¿Qué podría suceder por compartir espacio en la misma estancia?
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Tenía muchas ganas de leer este libro ya que Beatriz Manrique (con la que tengo contacto vía redes sociales) se encargó de ponernos los dientes largos lanzando avances. Y, bueno, a mí me pones un rubio en el Oeste y le tengo que hacer un placaje.

¡Pero Craig no es un vaquero palote!

Pero vive en el oeste de Estados Unidos tras la Guerra de Secesión, ¿no? 

Pues pa mí

A Craig Donovan le pica el palote cuando ve a Melissa Andersen. A Melissa Andersen se le mueven las entretelas cuando ve a Craig Donovan. En los bailes en los que coinciden se miran, se remiran y se ajkdhfsjkahfkjdf-iran. Y el destino les acaba juntando, pero para que se tiren los trastos a la cabeza más de cerca. 

Muertas nos quedamos

Esta puede ser la sinopsis más loca que me haya inventado, pero no pensaríais que os iba a destripar algo, ¿no? No, Mari, te lees mi reseña y, luego, te lees el libro 😂. Leer un libro de Beatriz Manrique siempre es meter la cabeza en una historia en la que tan importante es lo que te cuenta como el modo en el que te lo cuenta y aquí te lo cuenta de un modo que me ha encantado, enganchándote desde el primer momento y dejándote picada para que no puedas dejar de leerRealmente el libro es muy nadista, es sencillo y no va más allá de contarnos una historia de amor, algo que no digo a modo de crítica sino todo lo contrario porque, aunque vemos que el protagonista y su entorno tienen un pasado lleno de sucesos y acontecimientos dignos de conocer, la escritora nos pincela ese pasado pero se centra en la historia de amor entre Craig y Melissa, que, al fin y al cabo, es lo que queremos leer en una novela romántica (al menos, yo). Solo hay un momento en el que desviamos la atención de la pareja protagonista para irnos al pasado con los amigos de ambos, algo que al principio me ha desubicado un poco pero donde luego me he sumergido de cabeza, ya que esos retazos del pasado son piezas del puzle que no sabíamos que nos faltaban y gracias a las cuales somos capaces de entender por completo qué ha llevado a los protagonistas a la situación en la que se encuentran. Lo malo de las secuencias del pasado es que me han enganchado y me he quedado con ganas de más, así que espero que Beatriz Manrique se líe la manta a la cabeza y haga otro libro donde esta pareja siga jugando al ajedrez y también se echen un cinquillo o un teto.

Y, si no, ya te echo yo lo que sea, Josh

Volviendo a Craig y a Melissa, su historia de amor se desarrolla de un modo pausado (que no lento) y coherente, son dos personas que deben convivir juntas y que parten de una desconfianza inicial que solo se puede superar cuando ambos dejen caer sus muros de Adriano 😏 y puedan descubrirse. Reconozco que disfruto mucho de los sentimientos y sensaciones que son evidentes para el lector pero no para los personajes que los sienten, y aquí Craig y Melissa están llenos de ellos. Hay una inicial atracción que va echando raíces incluso aunque ellos no quieran y que va afianzándose y tornándose en algo más con el paso del tiempo, con los pequeños gestos de ambos y el descubrimiento de la verdadera personalidad de cada uno. Vamos, que el roce hace el cariño y ellos van acumulando cariño de ese que culmina en hacer un niño. 

Y de hacerte desayunos divinos, con postre de pepino

Esta vez he visto a Beatriz Manrique más cómoda escribiendo secuencias akjdhfakjshfkjhfkajd, cargando la historia de tensión sexual y sabiendo cuándo dejarnos con la miel en los labios para disfrutar más cuando llegue el momento (que llega, de modo bonito, elegante y 🔥🔥🔥, aunque no se abusa de estas secuencias). Si bien el modo de narrar me ha gustado, otras cosas no lo han hecho tanto, pero os las comento bajo el aviso "no es de mi gusto ni del de mi arbusto, pero lo mismo a ti no te importa". Para empezar, le falta un repaso ortográfico. No voy a incidir mucho en esto porque hay gente a la que no le molestan ciertos signos de puntuación mal puestos o alguna palabra mal escrita que se repite bastante, pero yo no soy de esas y, si no lo menciono, me salen arrugas y ESO SÍ QUE NO. Otra cosa que no me gusta especialmente es que se nos birlen determinados acontecimientos y nos los acaben contando cuando ya han ocurrido. No necesito que me cuenten todo al dedillo pero las cosas importantes quiero vivirlas, no que me las cuenten. Y otra cosilla que mñe es el exceso de datos. Valoro mucho la buena documentación y que se integre en la narración y creo que este es el libro de Beatriz Manrique en el que mejor lo logra, pero en algún momento sí que he notado un exceso de información que me sacaba de la lectura. Pero es gusto personal, eh, que yo soy doña tajos. También hay gente a la que no le gusta que le describan cimborrios viriles y ahí sí que yo ya cortaría menos...

Kim leyendo guarrerismos

Para terminar, debo decir que todos los personajes despiertan tu simpatía, si hay algún personaje "malvado" apenas aparece. El tono de la historia es más bien amable y eso se refleja en los personajes, que consiguen gustarte siendo interesantes y demostrando su personalidad sin ser una caricatura constante llena de cabreos o reacciones hiperexageradas. Esto se ve especialmente en Melissa, que no es una de esas protagonistas que demuestran su fortaleza gritando e imponiéndose por su xixi moreno. La fortaleza también se demuestra con inteligencia, queridas, y Melissa es prueba de ello (así le pasa, que menudo maromazo se beneficia la jodía).

En definitiva, que Valle de sueños ha sido una lectura deliciosa, el mejor libro que he leído de Beatriz Manrique hasta la fecha. Una historia bonita y bien narrada, que me costaba dejar de leer y me ha dejado con ganas de más, por lo que se lleva en nuestro Gandymetro...

Craig, tu rubiedad palotil me pone los bajos a mil



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martes, 22 de septiembre de 2020

Un sombrero en el corazón (Alfonsinos 2), Beatriz Manrique


Lena es una joven sombrerera heredera del oficio materno, que trabaja muy duro para sacar adelante a sus dos hermanas gemelas. Su vida da un giro inesperado la noche en que un extraño se adentra en su taller en busca de auxilio tras sufrir un ataque en el que resulta herido de gravedad. Lena no imagina quién puede ser ese hombre, pero a pesar de su desconfianza inicial, intenta salvar su vida.
Martín, el misterioso desconocido, es un prestigioso médico de la aristocracia madrileña que se disfraza para pasar desapercibido y tratar a aquellos que no pueden permitirse sus servicios. Tiene la mala fortuna de encontrarse en el lugar inadecuado, en el momento inadecuado y escuchar algo que no debía escuchar... Tras la agresión, Martín queda al cuidado de Lena, y no tarda en surgir entre ellos una inquietante atracción. ¿Quién podría querer asesinarlo? ¿Qué razón se oculta tras el ataque? ¿Por qué guarda Martín silencio al respecto? ¿Terminará todo cuando él se recupere o despertará entre ellos algo más que una pasajera atracción?
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Ya que hemos pillado ritmo, vamos a seguir con las aventuras de nuestros Alfonsinos, esos maromazos que se ha echado Alfonso XII para defender su vuelta al trono de España (tonto no era, el jodío 😂). Ya conocimos a Alonso y hoy, en un relato que se publicó antes -es el debut de la escritora- pero que se sitúa narrativamente hablando después de Hasta que llegaste a mi vida, conocemos más profundamente a Martín, médico y tío de Alonso.

¿¡¿Nos vas a reseñar picha pocha?!?

De pocha nada, la tiene el hombre bien joven y sanota, que Martín Melgar de Alcázar y Alonso se llevan cinco años nada más. Una noche, viniendo de Huertas de atender a unos pacientes, Martín escucha una conversación que no debe y acaba gravemente herido. Buscando refugio, acaba escondiéndose en la sombrerería de Malena Villalba, donde esta vive con sus hermanas. Entre las tres atienden al moribundo lo mejor que pueden, de tal modo que no solo no estira la pata, sino que se le acaba estirando otra cosa cada vez que ve ve a Lena...

Los bajos de Martín, siempre atentos a Lena

Teniendo Martín relación como tiene con los Alfonsinos, eventualmente estos acaban asomando por este libro para cazar a los responsables de la fechoría (que, obviamente, no son unos pobres maleantes, hay más pisto intriguesco que en la Roma de Nerón), con lo que, tras una gran parte de la novela centrada en la convalecencia de Martín con las Villalba, abrimos el abanico y entran muchos de los personajes que conocimos en el libro anterior. Ambas partes me gustaron, aunque por motivos distintos. La primera es más recogida y podemos disfrutar de cómo Martín y Lena se van conociendo y enamorando, mientras que en la segunda hay más acción y más alfonsineo. La relación entre ambos está llena de sutilezas, es de estas en las que notas lo pasa a través de gestos y miradas, y el deseo se dispara vislumbrando contornos posaderiles. Me gusta que ambos se comporten como adultos que saben reconocer qué les pasa, aunque el decoro les imponga hacer como que no se enteran. Sin embargo, esa contención se da de bruces con los momentos en los que se refrotan los bajos, que son súbitos, sin apenas preparación y rapiditos, como si la autora quisiera quitárselos de encima. Personalmente casi hubiera preferido (ojo con lo que voy a decir) que se fundiera a negro y no leyéramos los guarrerismos antes que leerlos a matacaballo.

O refrote memorable o no me des ninguno

En general, es una historia que me ha gustado, la he leído a gusto y disfrutando de la sencilla elegancia de la escritura, pero, para lo breve que es, he tardado en leerla. Se me cortó un poco el rollo que traía del libro previo cuando vi que el protagonista no era ninguno del trío de boas alfonsinas, pero Beatriz Manrique tiene una mano estupenda para engancharte con un inicio potente y aquí lo demuestra. Sin embargo, creo que la historia se nota algo descompensada, con mucho Martín y Lena en un principio para luego prácticamente olvidarte de ellos en la parte final, donde Alonso toma un protagonismo excesivo para mí. Cuando terminé de leer, lo hice con la impresión de que no le vendría mal darle una vuelta (al libro, no a Alonso -a ese, mejor un revolcón-), mezclar cosas aquí y allá para hacer el conjunto más equilibrado y, sobre todo, darle una vuelta (o tres) a la puntuación (esos tristes vocativos, casi siempre sin una coma que les abrigue en los fríos madrileños...). También me sobran descripciones sobre el vestuario, que denotan la gran documentación de la escritora pero que son eternas. Ah, y yo me cargaba tranquilamente la parte "paranormal", por así llamarla. Entiendo por qué la escritora la pone pero, salvo en una ocasión, me ha sacado por completo de la lectura cada vez que aparecía.

Pero, no sé por qué, estos personajes y su mundo me entraron por el ojillo derecho en el libro anterior y, a pesar de las cosas que no me han convencido, pesan más las que sí. Es como cuando ves una serie que te gusta, que unos episodios te encantan y otros te parecen más flojos. Pues eso me ha pasado con este libro. Creo que, si fuera el primer libro que leyera de esta serie, lo habría valorado de otro modo, pero, a pesar de que la historia me ha parecido menos consistente que la del primero, me ha gustado reencontrarme con este grupo de personajes y sus pistos alfonsinos, además de que se me ha despertado la curiosidad por el futuro de alguno de los que aparece aquí por primera vez, con lo que seguiré leyendo la serie, a ver qué me reserva James 😏 aventuras corren los alfonsinos.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Martín, enséñame el estetoscopio


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martes, 8 de septiembre de 2020

Hasta que llegaste a mi vida (Alfonsinos 1), Beatriz Manrique


Charlotte Gallagher se encuentra en un baile ante la mirada de los demás invitados y de la poca familia que le queda. Su hermanastro Edward quiere obligarla a casarse con un hombre al que no ama mientras la presiona para que finja estar feliz ante su inminente compromiso con lord Sidmouth. Charlotte se siente sola y atrapada. No tiene a nadie a quien acudir y le horroriza la idea de contraer nupcias con un hombre al que desprecia. Desesperada, se aleja de la gente en busca de un respiro y, sin esperarlo, se encuentra con Alonso, un agente español al que no dudará en utilizar para alcanzar su ansiada libertad.
Una novela ambientada a finales de siglo XIX entre España y Estados Unidos, en la que se respira el ambiente del Madrid decimonónico y en la que el amor tendrá que luchar contra la desconfianza, el espionaje y los intereses personales.


¡Bienvenidas de nuevo al ritmo reseñil de este blog! Esperamos que hayáis pasado un agosto estupendo, os haya tocado trabajar o descansar. Nosotras venimos con las pilas cargadas y con el archivo de reseñas algo más llenitoigual que mi culo 😂. Así que vamos a empezar a repasar maromos y, en esta ocasión, patrios. Y es que el confinamiento covidil me tuvo haciendo cosas impropias en mí, como no llevar taconazos, darle a mi pelo un respiro de la laca y... ¡leer romántica española! Donde tú no ves ninguna cosa extraordinaria, para mí sí que lo es, ya que no suelo adentrarme en la romántica patria básicamente porque no suelo conectar con lo que leo. No sé, será que estoy tan acostumbrada a leer en inglés que me pones guarrerismos españoles y, en lugar de ponerme perraca, me quedo Calippo de lima limón. Sin embargo, esta serie de Beatriz Manrique había llamado mi atención hace tiempo y, entre que tenía el cuerpecito para leer algo distinto y que la única novela de esta autora que había leído me gustó, decidí ponerme a ello.

Kim cuando se pone a leer algo que supone un reto para ella

Pues sí, para mí es un reto leer a una escritora española y más si tengo contacto con ella, ya que conozco a Beatriz vía redes sociales y, si bien leo esta novela porque me sale del xirri y voy a reseñar lo que me salga del ídem, Beatriz y yo cruzamos tuits y he creído necesario decirlo por aquí. ¿Por qué? Pues para decidáis vosotras si seguís leyendo o pasáis bajo la sospecha de que huela a "reseña sincera que realmente esconde adulaciones exaltadas varias". 


Interludio para que veáis qué hacéis

Si hay una cosa que me ha gustado de este libro ha sido su arranque, en el que Charlotte Gallagher y (agárrate que vienen curvas) Alonso Melgar de Alcázar y Mendizábal, marqués de Andrada, cruzan cuatro frases y acaban comprometidos *aquí debería ir un gif expresando que me muero muerta pero os lo imagináis, que la reseña no puede ser eterna*. Y he dicho frases, no lengüeteos, ya que Alonso no compromete guarrerilmente a Charlotte sino que es objeto del chantaje de esta, la cual, para escapar de un terrible futuro, obliga a Alonso a que encadenen sus vidas o destapará ante todos que tanto él como su amigos son espías al servicio de Alfonso, heredero al troño español.


Mirad qué rey chulazo vais a tener

Pero, si el inicio te deja loca, ¡peor te quedas cuando sigues leyendo, ves que ha pasado el tiempo y está toda la trama patas arriba! 

Eso mismo dije yo

Tras este descoloque, Beatriz Manrique nos lleva a un retrospécter literario en el que vamos a descubrir qué ha sido de la vida de Charlotte y Alonso para que acaben de ese modo (te lo lees, Mari, que no seré yo la que te spoilee). Me ha encantado ese modo de plantear la historia, no hay cosa que más me guste que sorprenderme cuando leo y aquí Beatriz Manrique lo ha logrado. He estado muy entretenida viendo cómo Charlotte y Alonso pasan del odio al amor y cómo los malentendidos y los secretos (¡y ojo qué secretos!) se acaban interponiendo entre ellos, tanto en Madrid con el Estados Unidos. Si hay una cosa en la que Beatriz destaca es en la ambientación, se nota que se ha trabajado la documentación y nos sitúa estupendamente en el contexto histórico (si lo conoces, te van a interesar mucho más los tejemanejes espiásticos -me lo he inventado, lo sé-), realmente me puedo creer que todo lo que cuenta ocurriera. Los personajes me han gustado, aunque los he visto algo planos, habría necesitado un poco más de tiempo para conocer qué les mueve y qué sienten. En general, este tiempo que necesito para conocerles lo necesito para todo, ya que el libro tiene pistaco y me ha parecido que se pasa por encima de mucho de modo superficial, como a la carrera. Todo me ha gustado pero para todo me ha faltado, para el amor entre ellos (demasiado rápido para que me lo crea), para el desarrollo de traiciones y rescates varios (sobre todo del lado alonsino), para contar los pistos de tiempos pasados (muy interesantes pero metidos de buenas a primeras como con calzador), para las escenas guarreriles (de deseo demasiado súbito pero bien narrado -aunque no se cuentan los ñiquiñiquismos #MAL-)... 


A Kim le gustan grandes y largos. Los libros

He tenido mis más y mis menos con la puntación (yo no sé si es porque estoy acostumbrada a otra cosa o es que en las españolas que leo las comas y los puntos a veces se colocan donde quieren) y lo que realmente me ha hecho levantar la ceja que casi me da la vuelta a la cabeza es que determinados acontecimientos importantes que ocurren no los vivamos en ese momento sino que se nos cuenten a posteriori. Si me conocéis, ya sabéis que, salvo excepciones, yo vengo a la lectura a sufrir en el momento, no a que me lo cuenten luego, así que ese recurso raramente me deja contenta. Pero vamos, que, en general, ha sido una lectura bastante amena y agradable, es sencilla, no se me ha hecho bola y los amigos alfonsinos me han encantado juntos y por separado (Alonso, el que menos, que va por la vida con sobredosis de haber chupado un limón), así que espero seguir con la serie para ver si Carlos y James me levantan las enaguas un poco más, que Alonso no ha pasado de las rodillas.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Alonso, no sé si echarte la bronca o un polvo


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jueves, 4 de octubre de 2018

Al abrigo del mar, Beatriz Manrique


Astrid Sell es una joven educada en un entorno refinado y acomodado. Una dama con clase que entiende lo que se espera de ella conforme a su posición. Román Guirao es un joven humilde que trabaja desde su niñez en la taberna familiar. Un hombre que sabe que las mujeres como Astrid están vedadas a los hombres como él. El periodo estival, un paseo por la costa de Mojácar y el vuelo de un sombrero provocarán el encuentro de estos dos jóvenes cuyo amor deberá enfrentar sus diferencias sociales, así como diversas adversidades que pondrán a prueba la veracidad, la lealtad y la fortaleza de sus sentimientos. Una novela enmarcada en la sociedad almeriense de la última década del siglo XIX, cuya riqueza derivada de la minería, se convertirá en el escenario de la historia de dos personas con unos orígenes tan alejados como diferentes.


Como ya hemos comentado en alguna reseña, leemos más de lo que comentamos por aquí. Y, aunque no lo creáis, alguna novela española cae. ¿Por qué no solemos reseñarlas en el blog? Pues por el mismo motivo por el que no reseñamos otras (pereza, que no veáis lo que cuesta reseñar intentando hacer gracia), con uno añadido: evitar la posibilidad del apedreo. Ay, queridas, y es que no seremos megafans de escritoras de estos lares pero eso no significa que no veamos lo que ocurre en estos campos de Dior cuando alguna lectora osa criticar ciertas obras... ¡Nosotras queremos que caigan maromos en nuestros brazos y no piedras en nuestra cabeza! Pero hoy nos sale de la peineta reseñar una novela romántica española que se ha ganado el favor haggardiano (a ver si creéis que somos idiotas, nosotras ya venimos evitando el apedreo, jeje). 

Somos tan glamurosas como listas

Pongámonos las enaguas almerienses y vayámonos a Mojácar a finales del siglo XIX, donde Astrid Sell y Román Guirao cruzan sus caminos en la playa. Ella, bella y rubia niña bien; él, noble y humilde morenazo. No pueden evitar enamorarse, aun sabiendo que sus diferentes posiciones sociales convierten su amor en algo imposible. Pero, ay, explícale tú eso a los corazones y a los bajos cuando estos se ponen a latir...

Mira el caso que hacemos

Como en todos los libros cuya trama nos olemos desde el principio, la gracia reside en cómo nos la cuenta la autora. Y aquí es donde me ha conquistado Beatriz Manrique, ya que logra meterte sutilmente en esta bonita historia de amor, todo surge casi sin darte cuenta y fluye de un modo muy natural, hasta que un giro inesperado te deja con las patas vueltas y no puedes dejar de leer hasta saber qué ha pasado (para lo que recurre a una alternancia de tiempos bien resuelta y que dota de originalidad a una historia que, contada de otro modo, resultaría más convencional). La novela está escrita con muy buen gusto, de un modo pausado pero no lentorro. Los primeros contactos profundos (¡esos contactos que imagináis, no, guarronacas!) de los personajes me parecieron algo forzados pero rápidamente la historia coge ritmo y te atrapa. Personalmente me cuesta leer libros románticos escritos en español porque muchas veces encuentro el lenguaje pretencioso, con muchas palabras rimbombantes que me hacen poner mil veces los ojos en blanco (y no de gustirrinín, precisamente). Sin embargo, Beatriz Manrique decide acompañar a esta sencilla historia de un sencillo lenguaje, acorde a la época, claro, pero sin recurrir a extrañas palabras o a expresiones muy rebuscadas (tal vez la familia de Román habla demasiado bien para ser gente humilde pero como si supiera yo cómo hablaba el pueblo en esa época...). Lo he leído con una agradable sensación, como la que tienes cuando recibes en tu cara esos últimos rayos del sol en un agradable día de verano (ois, cómo hablo... Son cosas de Román, que me pone tontona). 

Ay, Román, si te pillo te saco brillo

La historia se centra en ellos dos, en su amor y en las trabas que la vida y ellos mismos se ponen por delante. Tanto Román como Astrid son dos personajes fácilmente adorables, me conquistaron ya en sus primeros momentos juntos, cuando se cogen de la mano... No sé, esos gestos que se sienten tan reales y bonitos, aunque sean cosas pequeñitas. En general la escritora decide dejar de lado la maldad y ser benévola con todos los personajes. Eso hace la novela menos intensa pero ay, mira chica *la Lomana me posee*, casi prefiero algo sencillo y contenido que una novela con ínfulas de dramón que acaba siendo una castaña por no resolverse bien. Puede que no sea intensa pero está bien llevada y te encuentras leyendo con interés, tanto que se hace corta (aunque el final se alarga de un modo forzado para mi gusto -ya sé que había que atar cabos sueltos pero yo estaba a tope con Román y Astrid y lo demás es blablabla 😅-). Ah, y es de #MegaRanciedadFriendly, ya que ellos le dan al molinillo bajeril pero tú no ves nada más que la tensión sexual que invade sus momentos 😒 (y que pone a Román tó palote 🤣). A la historia de amor le acompañan Almería y sus circunstancias, ya que es de gran importancia la situación de la zona en esa época. La novela está bien documentada y la escritora saca un ratito al final para explicarnos varias cosas (además de dejarnos la bibliografía que ha consultado), cosa que he agradecido mucho. En algún momento me he encontrado abrumada con tanto dato metido en la narración pero la verdad es que desconozco todo de Almería y Beatriz Manrique conoce demasiado 😂. Mi gran pega, quitando cosillas propias de la historia, es que, en mi opinión, a la novela le falta una última pasada por el corrector. Puede que sea mi ñiñismo hablando, ya que tampoco es algo abundante (no es de las que parece que tiran las comas a puñados), pero la errata me suele dañar la vista cual calcetín blanco con pantalón negro.

Al abrigo del mar es una lectura amable y sencilla, una bonita historia de amor bien contada que te atrapa desde el principio y te deja con una agradable sensación cuando terminas de leerla (y con ganas de seguir leyendo a Beatriz Manrique).

Por eso le damos en nuestro Gandymetro...

Román, dibújame como a una de tus chicas noruegas


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