Tras años de cautiverio en manos de los vampiros, Lachlain MacRieve, el jefe del clan licántropo, no puede creerse que la compañera a la que lleva siglos esperando pertenezca a la raza que más odia, la de los vampiros. Emmaline Troy viaja a Europa para tratar de resolver el misterio que envuelve la muerte de sus padres, pero un hombre-lobo furioso la reclama para sí y la arrastra hasta Escocia. Sin embargo, sus más oscuros deseos acaban materializándose en el sensual cuerpo de Lachlain. ¿Podrá el odio transformarse en amor?
[Ay, qué sería de nosotras sin estos ratitos que nos da el mono loco traductor de títulos...]
Lectoras como vosotras quiere una, así os lo digo. Me puse a leer a mis vampiritos de la Ward (¡¡aaaaaaaaaaayyyyyy, cómo los echo de menos!!) y nuestra querida White Witch, rauda y veloz, me recomendó este libro. Bueno, una tiene una estantería (virtual) de libros pendientes como para tres vidas, así que hasta que he llegado a él me ha dado tiempo más que suficiente a verle el morbo a los bichos paranormales. Con El señor de la guerra pudimos verle la patita al universo que ha creado Kresley Cole, pero fue un mero aperitivo que nos dejó con ganas de mucho más. Y eso es justo lo que tenemos en éste, una novela completa y repleta de valquirias (¡bien!), vampiros (¡bien!) y un hombre lobo para ponernos a aullar a la Luna (¡¡BIEEEEEEEEEEEEN!!)
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| ¡¡¡MeCaben todos!!! |
Lachlain MacRieve es el rey de los licántropos y, además, es escocés (TO-MA YA). El pobre era prisionero en las catacumbas de París pero, tras 150 años de tortura, consigue liberarse gracias a lo único más fuerte que sus cadenas: su Compañera. Toda la vida buscándola y ahora que la huele no la va a dejar escapar, cueste lo que cueste (y, creedme, le cuesta bastante). La dulce Emmaline, medio valquiria, medio vampira (TO-MA YA AGAIN) estaba tan ricamente en París, intentando descubrir algo sobre su desconocido padre, cuando, de repente, un maromazo tó guarro y desaliñado va a por ella. Esto, que a todas en la fantasía nos encanta, en la realidad nos haría jiñarnos de miedo, igual que a Emma, que huye. Pero por mucho que huya, Lachlain, tú y yo sabemos que no hay nada que se interponga entre un hombre lobo y su compañera. Y nuestro escocés con pelaje oculto no va a dejarla escapar tras tantos años de búsqueda...
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| Lo quieras o no, chata |
Lo que Lachlain desconoce hasta que tiene a su Compañera debajo (grrrrrrrrrr) y la olisquea (GRRRRRRRRRRRRR) es que es vampira. Y los vampiros y los licántropos, como diría mi madre, no parten peras. Vamos, que se llevan fatal. Qué digo fatal, que son enemigos mortales. Pues ahora, a todo eso, suma tú que el que encadenó y torturó a Lachlain durante 150 años fue... ¡Efectivamente! ¡Un vampiro!
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| Ya es f(p)ruta casualidad |
Pero esto es una menudencia ante el amor de tu vida, así que Lachlain hará todo lo que sea necesario para tener a su vampiquiria (sip, me lo acabo de inventar) como reina de su escocés castillo de blablabla (who cares!). Y nosotras bien que lo disfrutamos, porque Emma, la pobre, más inocente que nada, no tiene ni idea de lo que se le viene encima. La luna llena, ni más ni menos, con lo que eso significa para un hombre lobo al borde de la muerte por perraquismo tras encontrar a su Compañera y después de 150 años de no arrimar cebolleta. Ay, Emma, más te vale jafdhaajhdlakjhfj antes de semejante acontecimiento porque cuando la bestia que hay en Lachlain salga...
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| No voy a dejar de ti ni las migas, Emma |
La novela comienza con una secuencia que te pone los pelos como escarpias, bravo por Kresley porque eso es justo justo lo que quiero yo ver en una novela romántica ¬¬. La verdad es que es una de las cosas que me gustan de esta mujer, esto es romántico y guarrer, pero si te tiene que contar alguna cosa cruda y asquerosa, pues también te la coloca. Pero que eso no nos distraiga, queridas lectoras, que hay más guarrer que asqueroso (y también hay momentos muy románticos porque Lachlain es amor total). Y lo guarrer va in crescendo como la boa de Lachlain. Aquí hay mucho perraquismo de ir poco a poco, tal vez hasta se pase, no ves ya el momento en el que Lachlain le ajfgdajkgfhdfhjsadh y akjhfkajhfkjhdfjakshdf de modo repetido y concienzudo. Pero vamos, tranquilas, que todo scottish breakfast llega y hará que se os exploten los cristales de las gafas aunque no llevéis.
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| Aquí estoy, leyendo a la Cole |
El libro empieza con la historia de Lachlain y Emma (que, por cierto, transcurre en gran parte de modo paralelo a El señor de la guerra -vaya cara de pava se te pone cuando le dicen a Emma que Myst ha desaparecido y no saben dónde está, jijijiji-) y estás gran parte del libro con ella pero de repente, en lo mejor, cambias de lugar y personajes, cagándote en tó, claro está, pero Kresley Cole sabe cómo ir despertando tu curiosidad por esa parte de la historia, que va entrelazando con la principal mientras que, a la vez, va dejándonos ver algunas historias de otros libros futuros y premiándonos con el colofón a la historia de Worth y Myst.
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| MO-LA |
Leyendo esto, Sed de amor puede parecer una novela más de amor paranormal. Y no lo es. Bueno, a ver, sí que lo es (¡dejadme con mi locura!) pero comienza siendo una más para ir cambiando y convirtiéndose en algo más especial, intrigándote y haciendo que termines leyendo de un modo adictivo. Al cerrar este libro lo único que quería era seguir leyendo sobre las aventuras de todos estos bichos en un mundo que hace que me pierda y a veces me dé vueltas la cabeza y al que me veo atraída como si fuera un Lachlain a su Emma, sin remedio.
Por todo esto y mucho más le damos a Sed de amor en nuestro Gandymetro...
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| Lachlain, saca tu bestia parda que aquí te espero |















