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jueves, 30 de octubre de 2025

Must Love Cowboys (Once Upon a Time in Texas 3), Carly Bloom


Beau Montgomery vive su mejor momento… hasta que queda a cargo del Racho Cañada Verde. Con su dislexia, escogería una montura mil veces antes que una hoja de cálculo. Su única esperanza es que la bibliotecaria del pueblo le ayude. Lo único es que está colgado de la belleza amante de los libros desde sus tiempos del instituto y, pesar de ser un zalamero, no puede evitar trastabillarse cada vez que se ven.
Alice Martin no se arrepiente de haber antepuesto su carrera a sus relaciones personales pero cuando Beau le pide ayuda, Alice decide saber qué se está perdiendo. Mejorará las capacidades lectoras de Beau si este le enseña a flirtear y accede a ser su cita en una boda. Pero cuando el cotilleo se extiende por el pueblo, se ven obligados a fingir un romance que mantenga su trato en secreto. Alice no tardará en ver a Beau de un modo distinto… ¿Podrá convertir su historia falsa en un verdadero “felices para siempre”?
Goodreads ❤  Amazon


Nunca aprenderé que no me viene bien dejar las series colgadas como un jamón porque luego las quiero retomar y no me acuerdo ni del NoDo. Lo único que recuerdo de esta serie es que con el primero me divertí muchísimo y el segundo me pareció un tostón. También recuerdo que en el segundo se intuía esta pareja y que tenía pintaza (pero no la suficiente como para que tirara encima de este libro cuando saliera, todo sea dicho). El caso es que era el último de la serie y me da gustillo terminar series así que aquí me hallo, oye, haciendo como que me acuerdo de algo para reseñarlo. 

Mi base reseñil

En cuanto te cuente de qué va esto verás que es una historia de romántica más vieja que el hilo negro. Resulta que nuestro maromo, Beau Montgomey, es un cowboy palote que se encarga de un rancho junto con su hermano pero al hermano le sale otro curro que le satisface más y Beau se queda a cargo del rancho, con todas las labores administrativas que eso conlleva. Donde muchos ven un aburrimiento supremo, Beau ve un problemón porque es diléxico escondido (vamos, que solo lo sabe su hermano) y le da miedo cagarla ejerciendo el trabajo que más adora. Pero Beau ve una solución lógica: si tiene problemas de aprendizaje, irá a que le enseñen. ¡Y quién mejor para enseñarle que la bibliotecaria del pueblo, Alice Martin, que, además, fue su niñera y su crush adolescente!


Alice Martin es bibliotecaria y está soltera y entera. Este dato último no le parece especialmente importante porque no deja de ser un frotamiento íntimo consistente en percutir al que le sigue una pequeña satisfacción y un darse la vuelta en la cama para dormir un ratín. Al menos, así es cómo ve ella el sexo. Pero eso no quiere decir que no le apetezca comprobar de qué va eso del refrotamiento guarreril, que tonta no es. Por eso cuando Beau le pide ayuda, Alice ve el cielo abierto para hacer un trato con él: ella le ayuda con su dislexia mientras él la ayuda en eso de ligar y de akjshfkajhdfkjWin win para todos pero con fecha de caducidad, una boda en la que Beau va a ejercer de su acompañante.

Again

Y ya no hace falta que os cuente más porque os lo sabéis al dedillo. No me molesta que no haya sorpresa si lo que me cuentan me tiene haciendo la croqueta pero este no ha sido el caso. Carly Bloom nos mete una reinvención del cuento de La Bella y la Bestia con una Bestia encantadora y una bella que parece un animatronic, mucha palabrería, cero experiencia, poco sentimiento. No se explota que Beau bebiera los vientos por ella, no se profundiza en sus problemas con la dislexia, no se aprovecha eso para ver cómo se van conociendo ya de adultos y cómo se van acercando. Hubiera sido una delicia ver cómo Beau avanzaba en su problema y no que nos lo contaran con cuatro frasecitas. Se da mucha más importancia al aprendizaje sexual de Alice (¡con ese maestro que tiene, como para no aprender!) pero se pretende hacer de ella y de su actitud tan analítica algo gracioso y, lo que yo os digo, parece el robot Emilio.

Alice, the love machine

Me he desconectado por completo del libro con esas cosas, me daba la impresión de que ahí el único con sentimientos era Beau y no ella, lo que en una novela romántica como que no funciona muy bien. No es que haya sido un libro terrible, es entretenido pero sin más, acabas un poco leyendo como el robot Emilio, de modo automático. Me ha dado la impresión de que Carly Bloom estaba más interesada en terminar la serie que en hacer una historia de amor en condiciones, así que por Beau y solo por él se lleva en nuestro Gandymetro...

Cowboy, aquí está tu yegua para que la domes


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jueves, 2 de julio de 2020

Cowboy Come Home (Once Upon a Time in Texas 2), Carly Bloom

[Libro no publicado en español]
Algunos cowboys no tienen madera de príncipe azul y Claire Kowalski lo sabe mejor que nadie. Hace dos años le dio su corazón a Ford Jarvis, pero eso no le impidió desaparecer con la puesta de sol. Ahora que ha vuelto a Big Verde, Texas, Claire está dispuesta a no comenter el mismo error otra vez. Pero el sexy cowboy sabe qué botones tocar y evitarlo es casi imposible cuando necesita su ayuda.
Ford no tenía previsto volver a casa pero cuando escucha que el rancho Kowalski está en problemas, lo hace. No tiene muchas ganas de recordar cómo es una vida que no podrá tener pero su estancia allí es temporal, ya que planea quedarse lo justo para que el rancho funcione y volverse a ir. Pero cuando se entera de que la nueva capataza que va a entrenar es Claire, tan testaruda y guapa como siempre,este cowboy va a tener que decidir si le importa más repetir los errores del pasado o luchar por un futuro con la única mujer que ha amado.


No sé si lo sabéis pero me encantan las historias de cowboys. A mí eso de un rudo maromo paseando el Stetson por Texas y luciendo vaqueros que se ajustan a su culazo (porque, en mi imaginación, todos son así) me puede (obviamente quedan fuera los ranciocerriles tipo la Palmer, porque esos machismos, para tu fruta madre). Me da igual que sean cowboys tras la Guerra de Secesión o de los que se manejan como Dior en Instagram. Si hay cowboy, ya me empieza a picar el xixi la curiosidad. ¡Y si tienen humor, me caso ya con ellos! Eso fue justo lo que me pasó leyendo Big Bad Cowboy, el primer libro de la serie. Me lo bebí y lo disfruté tanto que tenía muchísimas ganas de pillar la historia de Claire y Ford, de los que sabemos que se dieron unos buenos refrotes mientras que los protas del primer libro estaban a lo suyo. Y, claro, a ver quién no querría ser Claire si Ford tiene esta pinta...


Nosotras diciéndole a Ford lo que pensamos de él

Sin embargo, a pesar de esta gran motivación, la historia de Ford Jarvis y Claire Kowalski me ha resultado algo decepcionante. Como os he dicho, Ford y Claire ya ñiquiñiquearon en Big Bad Cowboy pero han pasado dos años desde ese momento y Claire y Ford no están juntos, es que ni siquiera están en el mismo sitio, ya que Ford se largó a trabajar a otro rancho a tomar por Cullen. ¿Les iba mal y por eso se separaron? ¡Al contrario! Todo iba estupendamente pero básicamente Ford se cagó. Y es que Ford, como todos los cowboys, es muy supersticioso y, además, tiene la suerte de tener una maldición de la que huye.


Cuidado, que te fecunda un Jarvis

Ahora Ford vuelve y, donde había fuego, queda más fuego, así que era cuestión de tiempo que volvieran a caer en la cama o a caerse de ella, que Carly Bloom es especialista en escribir guarrerismos vergüenzajenescos de echarte unas buenas risas. Esos momentos divertidos pueblan la primera parte del libro y son los que me han hecho leerlo rápidamente y disfrutando la historia, que es un nadismo total porque no tiene más misterio que el que os he contado: ver cómo se comportan Claire y Ford en esta oportunidad que se dan y si Ford se vuelve a hacer caquita. Una pena que toda esa diversión que he sentido en la primera parte haya desaparecido en la segunda, donde la ñoñez saca sus tentáculos y les invade. En general, el libro me ha resultado más serio y emocional de lo que esperaba (cosa mía por compararlo con el anterior -aunque es inevitable venir con la mochila de las expectativas-), pero tenía esperanzas de que la diversión que he sentido en la primera parte continuara en la segunda y no ha sido así. Ahí a Ford le empiezan a temblar las piernecitas, la excusa para su comportamiento va tomando más protagonismo y lo sencillo ha pasado a ser tonto, así que se me ha cortado todo el rollo.


Allá que van mis ilusiones de croquetear

El libro es sencillo y fácil de leer, todos los personajes son agradables y los secundarios son estupendos y, en general, divertidos, aunque reconozco que los protagonistas me han resultado especialmente planos. Como ellos ya se conocen, no se profundiza en sus personalidades y no he sentido que llegara a conocerles, especialmente a Claire, bastante conformista y sosa. Me han parecido del tipo "lo que ves es lo que hay" y no es que eso sea mala cosa pero en los protagonistas, sobre todo si me vienen traumaditos de casa, necesito algo más de profundiad (ya me gustaría que Ford profundizara en mí, ya...). Y, si no os cuento mucho más, es porque el libro no tiene más que contar 😅.

Pero, en general, a pesar del bajón final, ha sido una lectura entretenida y decente para pasar un buen ratillo olvidándote de cuarentenas varias (ya podéis imaginar cuándo lo leí). Me gusta cómo escribe Carly Bloom y espero que el siguiente libro, que tiene una protagonista con muchísima más personalidad que Claire, me haga volver a coger un libro suyo con ganitas.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...


Ford, cabalguemos juntos en posición horizontal


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jueves, 9 de mayo de 2019

Big Bad Cowboy (Once Upon a Time in Texas 1), Carly Bloom

[Libro no publicado en español]
Tras demasiados desengaños, Travis Blake cuelga su sombrero de cowboy y deja Big Verde, Texas, detrás. Pero cuando recibe una llamada diciéndole que su sobrino le necesita, sabe que debe regresar a casa. Su plan es vender el rancho familiar y volver a Austin, pero hay un pequeño problema: la única persona que se interpone en su camino es la única a la que no se puede resistir.
Maggie está totalmente segura de que odia a Travis Blake. Es molesto, está destruyendo su negocio y... y es sumamente guapo. Pero, cuando se ven obligados a trabajar juntos, Maggie descubre que el Hombre Más Irritante del Mundo es más de lo que parece. Es dulce con su sobrino, ayuda en la comunidad y hace que su corazón se agite. Maggie no quiere arriesgar todo por un hombre que quiere marcharse, pero... ¿y si pudiera convencer a este vaquero rebelde de que se quedara?


Como muchas veces veis por aquí, si no llega a ser gracias a Bona Caballero y sus reseñas de libros que por España no vamos a ver ni por asomo, no creo que hubiera leído nunca este libro ni conocido a Carly Bloom. ¡Y menudo libro estupendo me hubiera perdido! Uno de esos donde todo es fresco y divertido, y te lo pasas tan estupendamente que no puedes dejar de leer. ¿Es que se le puede pedir más a un libro?

Que yo sea la protagonista

La vida de Travis Blake no ha sido idílica, y bastante bien ha salido el mozo, teniendo en cuenta el modo en el que le educó su padre. Recién licenciado del ejército, se dispone a encarrilar su nueva vida cuando, de repente, esta le toma la delantera y le obliga a regresar a Big Verde, el pueblo tejano por el que hace doce años que no le ven el pelazo y en el que le esperan un rancho del que debe deshacerse, un niño repelente de esos capaces de matar espermatozoides con su mera presencia y una vecina, Maggie Mackey, que desea que su vecino se meta por su glorioso asiento cular su negocio y sus vacas y que, sin embargo, acaba teniendo más que palabras con ese glorioso trasero y su badajo delantero... sin saber que es él. 


Yo lo que quiero es que me coma el tigre lobo

Como creo que ya podéis imaginar, el libro no aporta nada nuevo: enemigos que se follan vivos, pueblito encantador donde todos se conocen, malentendidos, secretitos en reunión son de mala educación... Y, sin embargo, es muy fresco y novedoso porque una cosa son los clichés y otra, cómo se desarrollan, y es ahí justo donde este libro se desmarca de los demás y brilla con luz propia, ya que, como buena reinterpretación de un cuento, se basa en lo conocido para darle una vuelta y mostrarlo sin olor a alcanfor y adaptado a los tiempos modernos (con un toque bastante importante de optimismo y otro más grande de guarrerismo). Y en la época actual, los machotes no son de corchopán, tienen sueños, inseguridades y complejos, no se avergüenzan de lo que sienten y son capaces de enamorarse de otros maromazos. Y las chicas no saben hacer un bizcocho, pelean hasta el final por defender sus negocios y sus sueños, quieren ser valoradas y quieren echar un polvo con el único fin de pasar un maravilloso rato. ¡Y no se sienten culpables por ello! ¡Hombre ya! Aunque esto es una especie de cuento de hadas, los personajes distan bastante de ser perfectos. Hay una gran variedad de ellos y les acabas cogiendo cariño a todos (incluso al repelente niño Vicente Henry, que me ha resultado un poco grano en el culo pero cuya función es justo esa). Maggie a veces me ha sacado un poco de quicio, sobre todo por esa habilidad de tocarle los winis a Travis en lo laboral pero es bastante encantadora. Y Travis... Oh, Travis, el vuelabragas mayor del reino, chica. No es para nada perfecto y ahí reside parte de su encanto, en sus dudas, en sus meteduras de pata y en su capacidad de pedir perdón. Claro, que no podemos quitarle mérito a ese cuerpazo con el que te percute y hace que te den vueltas hasta las orejas...

Este lobo feroz te mete de todo menos miedo

He quedado totalmente enamorada de los protagonistas, especialmente de la química entre ellos, ¡tremenda! Es un libro que, tras un inicio potente, no tiene demasiado sexo pero sí muchos momentos hot y mucho calentorrismo a través de unas peculiares conversaciones 😏. No hay momento entre Maggie y Travis que no esté bien escrito, con esos diálogos ingeniosos y esa tensión sexual que traspasa las páginas. ¡Y qué momentos de vergüenza ajena nos regala Carly Bloom! De la mejor época de SEP, no os digo más. El libro, además, mete la cabecita en temas poco comunes en uno de vaqueros palote tejanos para normalizarlos (aunque lo hace de un modo algo naif, la verdad, pero es el tono general del libro) y moderniza nuestra imagen de lo que es ser cowboy hoy en día, aunque sin dejar de lado el palotismo que despierta un maromo con su Stetson, que eso es un must del palotismo rancheril. No todo es risa, claro, y tiene una trama más seria entre Travis y su hermano que, siguiendo ese tono general naif, se resuelve de modo correcto, aunque con menos drama del esperado. De todos modos, los dos o tres puntos que tiene más flojos no le quitan ni mérito ni brillo a este estupendo debut literario, que he tenido que obligarme a leer despacio para no leerlo de una sentada.

Big Bad Cowboy es un estupendo cuento de hadas moderno. Fresco y tremendamente divertido, tiene sus puntitos cuquis y sus puntazos hot que han hecho las delicias de mi monoplatillesco cerebro, y me ha reafirmado en el poderío que tiene sobre mí un buen vaquero palote. ¡Estoy deseando ponerle las zarpas al siguiente libro de la serie!

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

4'5. Travis, quiero que tu lobo feroz me coma entera


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