Los cotilleos de lady Whistledown no fallan nunca: una vez más, Anthony Bridgerton es el soltero más codiciado de la temporada en la alta sociedad victoriana. Pero este año, el atractivo vizconde, amante de la diversion y enemigo del compromiso, sorprende a todos y decide buscar esposa y sentar cabeza. La joya mas preciada, la joven y hermosa Edwina Sheffield, es su elección natural. Pero para conseguirla ha de obtener antes la aprobación de la hermana mayor de la muchacha, Kate. Anthony comprobará que convencer a esa mujer arrogante y decidida de que ha dejado de ser un vividor no es tarea fácil. Como tampoco lo es quitársela de la cabeza cuando llega la noche...
¡Enaguas a mí!
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| Kim hace la croqueta de pedir alegría en sus bajos |
Y qué hay mejor para esto que
| ¡Estamos preparadas para ti, Anthony! |
Anthony Bridgerton, primogénito de la familia y vizconde, guapetón y follarín, ha decidido colgar
| ¡Que esperamos follisqueo y no drama! |
Que no cunda el pánico, que eso de que se acerca su muerte es lo que piensa Anthony (menos mal que esto es una novela de Julia Quinn y no de George R.R. Martin, que entonces ya no tendría cabeza). Lo que le pasa a Anthony es que no había nadie al que adorara más que a su padre y éste murió joven debido a una picadura de abeja.
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| ¡Que yo quiero alegría en el moño! |
¡Que sí, que muere de eso! Y al pobre Anthony se le cae el modo de ver la vida como a mí las tetas y crece con el convencimiento de que va a morir joven. Total, que, aunque joven sigue siendo, ya se acerca a la edad de la muerte de su padre y tiene que dejarlo todo bien atado. Pero, oh, él sabe lo que sufrió su madre con la muerte de su amado esposo, así que, entre los requisitos que debe cumplir su futura vizcondesa, hay uno inamovible: tiene que ser una chica de la que no se pueda enamorar.
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| ¡Ay, Anthony, eres tan follable como pichote! |
Así que, como es lógico, se va a buscar a la más fea. ¡PUES NO! ¡Que una cosa es que no quiera enamorarse de ella y otra que no quiera ponerse perraco! ¡Que procrear is coming! Anthony el echa el ojo a la última sensación de Londres, Edwina Sheffield, pero su hermana Kate (más normal que una barra de pan y que va para solterona) se da cuenta de que ese buitre leonado quiere poner las garras sobre ella y está decidida a impedirlo a toda costa.
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| Pichas bravas a mi hermana NO |
Y ya tenemos el pisto montado, dispuesto a que nos sumerjamos en él como si no hubiera mañana. Kate y Anthony están condenados a conocerse y odiarse
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| Que se les explotan |
Como representante del nadismo (género en el que no pasa nada), nos podemos imaginar sin complicaciones qué va a pasar, pero la cuestión aquí es cómo va a pasar. Y ésa es la delicia de este libro, ver cómo siempre hay una pequeña sorpresita, un Colin-Te-Levanto-Una-Ceja-Y-Te-Bajo-Las-Enaguas-A-La-Vez-Bridgerton más
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| Para fácil, yo contigo, Colin |
Hay una cosa que no podemos olvidar y es que es Julia Quinn y no
| Eres una aguafiestas, Kim |
Lo siento pero tengo que decirlo porque es lo que ha hecho que esta novela haya perdido Gandys por el camino. Ese fatalismo que lleva Anthony encima con lo de la muerte de su padre es una buena idea, da más profundidad al personaje, pero acaba quitando frescura y ligereza a la novela. Está bien que sepamos lo que obsesiona a nuestro maromo pero esto coge más peso hacia el final de la novela y se te acababa bajando el subidón del perraqueo a la altura de la línea seis del metro de Madrid. ¡Y ojo que Kate arrastra también su propio trauma!
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| ¡Y no drama en mi lectura! |
Bueno, vale, estoy siendo un poco exagerada. No os vayáis a pensar que esto es un drama porque ni de lejos lo es, es simplemente que el tema sobre el que se plantea el drama es excesivamente importante como para que no me corte el rollo cada vez que aparece. Y, además, he echado en falta cosas que me encantaron en la novela anterior, como la mamá Bridgerton y su charla prenupcial (oh, qué distinta ha sido la de este libro).
[Aunque la noche siguiente a esa conversación el happy se te sale por las orejas]
El vizconde que me amó es una novela sencilla y divertida pero con un tono fatalista que sobrevuela que a mí me ha impedido disfrutarla tanto como El duque y yo (que lleva su drama mucho mejor).
Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...
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| 3'5 para Anthony. Y quítate tonterías de encima. Y la ropa |















































