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martes, 7 de febrero de 2023

La química del amor, Ali Hazelwood


Bee Königswasser se rige siempre por un código muy sencillo: ¿qué haría Marie Curie? Si la NASA le ofreciera liderar un proyecto de neuroingeniería, un sueño hecho realidad después de pasarse años malviviendo con las migajas del mundo académico, Marie aceptaría sin dudarlo. Obvio. Pero la madre de la física moderna nunca tuvo que codirigir ningún proyecto con Levi Ward.
A ver, Levi no está nada mal: es alto, moreno y tiene una mirada de lo más penetrante. Pero Levi dejó muy claros sus sentimientos por Bee en la universidad: es mejor que dos enemigos trabajen cada uno en su propia galaxia muy muy lejana.
De pronto, Bee se encuentra con que su material ha desaparecido, el personal pasa de ella y su maltrecha carrera profesional pende de un hilo. Puede que su lóbulo occipital esté jugándole una mala pasada, pero juraría que Levi empieza a convertirse en su aliado, apoyando sus decisiones, secundando sus ideas... devorándola con esa mirada suya. Y las diferentes posibilidades traen a sus neuronas de cabeza. Sin embargo, cuando llega el momento de jugársela y arriesgar el corazón, solo hay una pregunta que importe: ¿Qué hará Bee Königswasser?
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Dentro del triste panorama lector que tuve el año pasado, La hipótesis del amor fue un soplo de aire fresco que me aireó corazón y bajos, así que estaba deseando leer La química del amor. Con más miedo que vergüenza, claro, ya que no hay nada peor que tener altas las expectativas, algo que muchas veces te suele garantizar un buen hostión. Pero Ali Hazelwood, más lista que los ratones coloraos, ha decidido no meterse en camisa de once varas y repetir el esquema de su libro de debut. ¡Porque, si algo funciona, para qué vas a cambiarlo!

Eso digo yo

Bueno, algo tienes que cambiar para que todo siga igual y lo que Ali cambia para que todo nos encante igual que antes es la chicha general del libro, de más sustancia que en La hipótesis del amor, y el número de guarrerismos, bastantes y de calidad.

Me faltan pulgares para aprobar los cambios

Qué os voy a contar que no sepáis, soy una blandurria cuando los guarrerismos hot me pasan por delante. Pero para llegar a los hottismos tenemos que pasar por los haterismos, ya que este es un libro de enemigos que se trincan vivos (al menos, de modo unilateral 😏). A Bee Königswasser, la fan número uno de Marie Curie (yo soy más de ser fan del pechote de Cavill pero no juzgo a nadie), le cae del espacio la oportunidad laboral de su vida. ¡Y digo del espacio porque la contrata la NASA! Hay un proyectazo de neuroingeniería donde ella sería la líder de la parte neuro y está que se chorrea viva por empezar a trabajar. Claro, hasta que se entera de que, en su proyecto de neuroingeniería, la parte de ingeniería la va a llevar su némesis y mayor enemigo, Levi Ward.

Tu mayor enemigo te toca el higo

En esos momentos no tiene Bee muchas ganas de que Levi le toque nada ya que coincidieron hace años en el curro y a Levi parecía darle una apoplejía enfurecida cada vez que la veía, además de haberle escuchado hablar con su entonces prometido (el de Bee, que a Levi -que sepamos- no le van las boas) para que se buscara otra churri. Total, que si hay alguien a quien Bee no pueda soportar ese es Levi, ese maromo (buenorrísimo, claro) con el que va a tener que trabajar codo con codo. Nosotras queremos que trabajen pechito con pechito pero todo a su tiempo, que Ali Hazelwood tiene que enseñarnos los motivos del odio de Bee y que veamos la patita de Levi, ya que, como avezadas lectoras de romántica que sois, ya sabréis que Levi es un padentrista que precisamente odio por Bee no siente...

Lo que siente es no poder arrimarle la cebolleta

Con paso lento pero seguro, Ali Hazelwood va desmenuzando el pasado de Bee y el presente que le une a Levi, mezclando su relación personal con una intriga laboral que me ha tenido de lo más entretenida. Obviamente, lo del curro es el Macguffin, porque a ti lo de la NASA te interesa lo mismo que pillarte los dedos con la puerta. Tú lo que quieres es que Bee se dé cuenta de que Levi bebe los vientos por ella y deje que el maromo, como buen ingeniero que es, le inspeccione los circuitos. Y, ay muchacha, lo que es Levi comprobando si a Bee se le cortocircuitan los bajos cuando él se acerca... 🔥🔥🔥🔥 Este hombre es como un sediento que vaga por el desierto y se encuentra con un oasis rebosante de agua. Levi está hambriento por Bee y, cuando la pilla, le falta moza para saciarse. El sexo es muy apasionado. Descriptivo y mezclado con sensaciones y sentimientos, sientes que cada guarrerismo es un punto más de conexión entre ambos. Además, al intuir lo que Levi siente por ella (porque nunca conocemos su punto de vista) disfrutamos tanto por lo que leemos como por lo que imaginamos que Levi siente.

Levi nos croquetea los bajos

Y es que Levi es tan maravilloso... Es listísimo, está buenorro, es encantador, tiene vicio por el fornicio CON BEE y en ningún momento dudas de lo que siente por ella. La historia te la contará Bee pero él es el que te enamora (al menos a mí, que tengo el corazón en los bajos). Bee tampoco está mal pero resulta más mundana y, al conocer sus pensamientos, mucho menos misteriosa que Levi y, por tanto, menos atractiva. Del resto de personajes, poco que añadir, un poco clichés pero salvan la papeleta (salvo uno que me ha molestado y del que me quejo más abajo 😂).

Todo está bien hilado, hay giros, alguna sorpresa (que yo me comí porque soy bella a costa de no ser espabilada) y está escrito con un ritmo drogaínico que te impide dejar de leer. Como libro de mono con platillos es perfecto, te desconecta de la realidad y te hace pasar un rato estupendo. En algún momento hacia la parte final el ritmo decae un poco pero el apocalipsis kleypasiano hace que remonte el vuelo. Sin embargo, y a pesar de que este libro me ha parecido en su conjunto mejor que La hipótesis del amor, me ha tenido croqueteando un pelín menos. Supongo que el hecho de haber leido antes la historia de Adam y Olive hace que este me haya sorprendido menos en su conjunto (aunque los personajes y su historia me hayan gustado más). Pero, además, debo añadir que he quedado un poco hasta el xixi tanto de la compañera de Bee (no le he cogido el truco a su particular locura y no la aguanto) como de las constantes referencias a Marie Curie. Yo entiendo (bueno, no) el fangirlismo por ella y los paralelismos que la escritora quiere hacer pero, de verdad, una referencia más a ella y me hago un bocadillo de radio y polonio con tomate.

Cuánto he disfrutado el mariecurismo

La química del amor es una especie de La hipótesis del amor y Cariño, cuánto te odio con toques de Spoiler Alert (teniendo, afortunadamente, pocos toques de esta última) que no tiene nada nuevo ni especial pero que no puedes dejar de leer. Es un libro ligero y sencillo, un digno ejemplo de mono con platillos que cumple a la perfección su misión de entretenerte y calentarte el bajerío mientras te cuenta cómo los científicos también se enamoran mientras hacen cosas de gente lista para mejorar tu vida. No es un libro profundo ni pretende serlo pero sí ha sido una gozada que me ha alegrado y me ha dejado con ganas de releerlo nada más terminarlo.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

4'5. Levi, te quiero para mí


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martes, 30 de noviembre de 2021

La hipótesis del amor, Ali Hazelwood


Como estudiante de tercer año de doctorado, Olive Smith no cree en las relaciones amorosas duraderas pero su mejor amiga sí y eso es lo que la mete en este lío. Convencer a Anh de que está saliendo con alguien y de camino al "felices para siempre" va a requerir más que un gesto de mano y un truco de mente de Jedi ya que los científicos necesitan pruebas. Así que, como cualquier bióloga que se precie, Olive entra en pánico y besa al primer hombre que encuentra. 
Ese hombre no es otro que Adam Carlsen, un joven y macizo profesor... y un reconocido idiota. Por eso Olive queda muy sorprendida cuando el tirano de los laboratorios de Stanford está de acuerdo en mantener la farsa en secreto y ser su falso novio. Pero cuando un gran encuentro de ciencias se tuerce, poniendo la carrera de Olive en el mechero Bunsen, Adam la sorprende de nuevo con su inquebrantable apoyo y su más que inamovible... tableta de abdominales.
De repente, su pequeño experimento se acerca peligrosamente a la combustión y Olive descubre que la única cosa más complicada que hacer una hipótesis sobre el amor es poner su propio corazón en el microscopio.
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Si yo fuera vosotras, llegara a una nueva reseña de este blog y viera que es de un libro con portada colorinchi, me agarraría los machos ante la previsión de una reseña nefasta, ya que tres cuartas partes de los libros que leo con portadas de esa clase me parecen tan buenos como comer barro (no suele quedar constancia en el blog porque soy de una generosidad suprema y no quiero amargaros el día, pero aquí podéis ver que me doy hostiones constantemente). En fin, que pensé que este año con The Spanish Love Deception y Josh and Hazel's Guide to Not Dating ya había cubierto el cupo de colorines que te hacen pensar en romcoms croquetiles y te acaban dando lo que esperas, pero no sabía yo que me esperaba en el kindelito una de mis mejores lecturas del año. ¡Y de manos de un maromo calculín!

Era solo cuestión de tiempo que os volviéramos locas

Mira, NO. Podéis compartir lumbrerismo e inteligencia, porque Adam Carlsen, nuestro maromo, es un investigador estrella y profesor de doctorandos en Stanford, pero desde luego no parece salido de The Big Bang Theory sino de mis sueños húmedos. 

Tráeme la probeta y deja que te la met*

[Realmente la escritora se inspiró en Adam Driver pero no me gusta, así que saco a paseo a mi Gandy]

Sin embargo, el físico de Adam se ve ensombrecido por su hosco carácter, capaz de hacer que salgan llorando de su despacho todos los alumnos que pasen por él. Olive Smith no es una de esas alumnas pero también está haciendo su investigación sobre el cáncer de páncreas allí. Por romance reasons (expresión favorita de Sarah MacLean y Jennifer Prokov en su podcast Fated Mates con la que hablan de cualquier excusa que nos la pela y que hace que avance la trama amorosa), Olive necesita besar urgentemente a un maromo y, vaya por Dior, es Adam que pasa por allí, así que trocotró morreril. Cuando Olive se da cuenta de que se ha besado con el tío más rancio y ogro de todo el departamento, le tiemblan las canillas, algo que se acrecienta cuando le pide que se haga pasar por su novio por las mismas romance reasons... y Adam acepta.

Olive ante su falso cambio de estado civil

Es un planteamiento tan nadista y de mono con platillos que empecé a hacer la croqueta y, afortunadamente, así seguí hasta el final. The Love Hypothesis es una comedia romántica de libro, con todos los clichés habidos y por haber pero bien utilizados, un montón de romance reasons que hacen que los personajes tengan que pasar tiempo (y espacio 😏) juntos y que aprovecha el camino para adentrarnos en el mundo de la investigación académica y el abuso de poder. ¡Y ojo que de toda esa mezcla no sale un churro! Sale un libro estupendo. A pesar de tocar temas algo sensibles, la autora decide darnos dos pinceladas y seguir adelante, porque aquí no venimos ni a amargarnos la vida ni a hacer un perfil psicológico de los personajes y sus relaciones. Conocemos lo justo de todos para que nos hagamos una idea de cómo son y el resto del tiempo nos dedicamos a Olive, su mundo y su relación con Adam. Cada capítulo (todos desde el punto de vista de Olive en tercera persona) se inicia con una hipótesis que más bien parece una ley de Murphy, ya que nos acerca al pensamiento inseguro de Olive. Esa inseguridad la vemos reflejada en su comportamiento con Adam, del que sabe que está abusando y espera constantemente que la mande al pairo, ya que la mira como si fuera una marciana. La habilidad de la escritora para hacernos croquetear y no ponerle dos velas negras a Adam consiste en dejarnos pistas obvias de lo que este siente por ella. Porque el maromo taciturno y callado está muy bien pero no el que se cierra en banda y no nos deja entrever sus sentimientos (a Kulti me remito). Aquí vamos viendo poco a poco y cada vez más claramente lo que Adam siente, pero sin que él se lo deje claro a Olive. Tenemos un maromo 100% respetuoso con los deseos de Olive, que no la presiona ni con sus palabras y que dejar que sea ella la que decida por dónde va a ir su falsa relación. Olive cree que a ningún sitio, ya que jamás se le pasa por la cabeza que pueda llegar a sentir algo por Adam, entre otras cosas porque ella no es capaz de sentir deseo si no tiene una fuerte conexión emocional con la otra persona (algo que ahora tiene nombre, demisexualidad). En fin, que Olive es la primera sorprendida de querer pasar más tiempo con Adam y de que el xirri se le haga Pepsicola con él, así que puede ser muy insegura pero no tan tonta como de dejar escapar la oportunidad cuando, por romance reasons, obviamente, esta se presenta.

Los fuegos de Olive pidiendo que Adam se los apague

¡¡Ay, ay, aaaaaaaaaaaay, lo que son esos guarrerismos!! Chica, fuego para mis pestañas. Que Adam será un p'adentrista de manual pero también un palotista de pro y llegan ambos a ese momento que si les acercas una cerilla se prende sola. Hay pocas secuencias sexuales pero son extensas y descriptivas, porque los científicos son muy concienzudos en lo que hacen 😏, más emocionantes por lo que significan para ambos (y ambos callan). Además, estas secuencias son una clara demostración de que mostrar el consentimiento explícito en la parte follardil puede ser algo extremadamente sexi si sabes hacerlo (y Ali Hazelwood lo hace muy bien). Además, Adam es un personaje maravilloso que apoya por completo a Olive desde el principio, incluso en cuestiones en las que el más seguro podría dudar, todo fruto de que es un hombre que esconde mucho más de lo que Olive cree...

Nosotras ya lo sabíamos

En algunas cosillas el libro se me ha quedado corto, como en un par de tramas secundarias que merecían un poco más de peso o en la parte final, donde la autora nos deja con un palmo de narices cortando abruptamente una secuencia en la que nuestro cuerpo pide más (supongo que para que se nos pase la frustración ha escrito algo desde el punto de vista de Adam que podéis pedir aquí -y que 🔥🔥🔥🔥-). Reconozco que me hubiera gustado un poquito más de proactividad por parte de Adam, ya que está bien que todo el manejo de la relación recaiga en Olive pero es que no abre el boquino el jodío ni cuando tiene que hacerlo. Pero bueno, este es uno de esos libros en los que ya estás tan comprada que ni las cosas que flojean te hacen cambiar tu opinión global. Ha sido una lectura estupenda, una romcom de manual, llena de romace reasons y humor en la que lo que menos importa es el final y sí el fantástico camino que nos lleva a él.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Adam, te voy a lengüetear hasta el tubo de ensayo


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