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miércoles, 8 de julio de 2026

Los Davenport. Más allá de los sueños (Los Davenport 2), Krystal Marquis

Cuatro mujeres negras y jóvenes se abren paso en la cambiante sociedad del Chicago de 1910. El drama se caldea para los Davenport y su entorno social, y las vidas (y los amores) de estas cuatro jóvenes cambiarán de un modo que nunca habrían imaginado: Ruby Tremaine acaba de prometerse con el amor de su vida cuando un desagradable rumor amenaza su reputación y su matrimonio; Olivia Davenport se ha comprometido con la causa de la justicia social y espera en secreto reencontrarse con el apuesto abogado Washington DeWight… hasta que sus padres deciden que debe casarse con otra persona; Amy-Rose Shepherd ha conseguido abrir su propio salón de belleza, pero un incidente la obliga a regresar a la mansión Freeport, donde se reencuentra con John Davenport, del que sigue enamorada; Helen Davenport está decidida a superar el desengaño amoroso que sufrió y a conseguir que la Compañía de Carruajes Davenport se adapte al nuevo siglo, aunque eso signifique aliarse con un piloto de carreras al que le gustan las emociones fuertes y al que le encanta sacarla de quicio.

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(ADVERTENCIA: hay algunos destripes de la primera parte, avisadas estáis). 

Si algo es regulero, raro es que su segunda parte lo vaya a mejorar. Y éste es el caso de Los Davenport. Más allá de los sueños. La primera novela nos dejó a Ruby emparejada con Harrison Barton a pesar de la oposición de sus padres y al resto peleadas con sus respectivos maromos con olor a pino, hoyuelos y labios carnosos. ¿Y cuál es la ocurrencia de la autora para crear intriga? Algo más viejo que andar palante: meter nuevos intereses amorosos. Guapísimos y maravillosos todos, a ver qué os creéis. Habrá que irse a Chicago a buscar marido, que allí no hay hombre malo.




Aparte de esto, realmente no pasa casi nada novedoso en este libro. Desde el punto de vista de la realización personal de ellas, todo sobre ruedas: Olivia escribiendo artículos, Helen diseñando un coche junto a su hermano, Ruby sacando partido de su vista para la moda y Amy-Rose con su peluquería y sus productos capilares. La autora nos quiere meter miedo con la aparición de la hija de la protectora de esta última, que parece que le va a quitar todo. Y lo de conocer cierta cosa sobre su padre blanco ya pa qué, de culebrón venezolano. En cuanto al romance, sabemos que, siendo romántica, más o menos te puedes oler con quién acabarán y que, por supuesto, habrá final feliz. Pero en medio tiene que ocurrir ALGO sustancioso y aquí no lo hay. Además, parece escrito a pijo sacao, sin reposar, todo es una sucesión de capítulos que en ocasiones no te dejan situarte en el tiempo, da unos saltos raros. Y nada sorprende, pero nada de nada. Por ejemplo: el uso de enredos que consisten en no leer cartas donde el que las escribe se explica y da sus razones sobre su comportamiento o circunstancias. Hay en concreto una cosa que madre mía... la leía y ésta fue mi reacción: 



Por otro lado, sigo pensando que lo de menos en el caso de estas chicas es ser negras, al final siguen las mismas normas que los blancos de clase alta: emparejarse con sus iguales, no salirse del protocolo. Las protagonistas incluso lo dicen: mi rango, mi estatus, mi clase social. Esto es como ver El Príncipe de Bel-Air. Si no es por las descripciones, ni te enteras de que son afroamericanas, salvo por el personaje de Washington DeWight y las alusiones a las leyes Jim Crow de segregación. Insisto en que la historia del padre de las Davenport y la búsqueda de su hermano sería más interesante (lo mismo nos hace la autora una precuela, que me conozco el percal). Esto va de otra cosa: el more than this del título original lo dice Helen en alusión a que quiere ser "algo más" que una niña bien destinada al matrimonio y a fiestas elegantes. Que ellas logren ciertas cosas (ser activista, mecánica de coches, empresaria o diseñadora) era igual de jodido para las blancas de clase alta, digo yo. Porque, por ejemplo, el personaje de Olivia, es sufragista, como lo eran mujeres no negras en esa época también. Vale, nos enteramos de que hubo lucha negra por el voto femenino, ¿y? No sé, lo que a juicio de la autora debería ser más importante -dar a conocer los logros de los afroamericanos- se diluye en la trama amorosa. No salen de su círculo, por lo que no se genera un conflicto grave en realidad. ¿Qué hubiera pasado si una de ellas se hubiera enamorado de un blanco, por ejemplo? 





En resumen, me ha parecido una bilogía de lo más normaleja, con unas pretensiones que no consigue alcanzar. Al final me he dado cuenta que es una novela Young Adult, porque la historia es súper facilona. A su favor decir que, gracias a este libro, conocemos otras realidades más allá de lo WASP, nos hemos enterado de que había familias negras influyentes y pudientes a principios del siglo XX (no esas fantasías made in Shondaland que ya sabemos); pero vuelvo a preguntarme si no sería más interesante contarnos cómo llegaron ahí. Leer otro libro de fiestas, modelitos y amoríos con algún toque reivindicativo no es suficiente si estás vendiendo esto como la novela que pondrá la historia negra en EEUU en su lugar. Lo que sí me huelo es que esto va a ir de cabeza a la televisión en forma de serie. Y que aún nos queda alguna novela más, porque hay cositas que se quedan sin desarrollar.


Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...



Mucho maromo, pero esto es un plomo




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martes, 5 de mayo de 2026

Los Davenport (Los Davenport 1), Krystal Marquis


En 1910, los Davenport son una de las pocas familias negras que cuentan con enorme riqueza y buena posición social en unos cambiantes Estados Unidos.
Olivia Davenport, la hermosa hija mayor, está lista para cumplir con su deber al casarse… hasta que conoce a un carismático líder de la lucha por los derechos civiles, y saltan chispas.
En cambio, a la hija menor, Helen, le interesa más arreglar automóviles que enamorarse… a menos que sea del pretendiente de su hermana.
Amy-Rose, la amiga de la infancia convertida en doncella de las hermanas Davenport, sueña con abrir su propio negocio… y con casarse con el hombre con el que nunca podría estar: John, el hermano de Olivia y Helen.
Pero la mejor amiga de Olivia, Ruby, también le ha echado el ojo a John… La presión familiar la lleva a urdir un plan para conquistar su corazón, justo cuando otra persona conquista el de ella.
En este inicio de bilogía, cuatro mujeres decididas y apasionadas descubren el valor necesario para seguir su propio camino en la vida… y en el amor.
Pues aquí estoy de nuevo para traeros una lectura a la que me lancé con muchas ganas, pero ya anuncio que ha sido un chasquito lector.

Qué novedad, ¿eh?

El caso es que empecé con entusiasmo esta novela al tener como protagonistas a cuatro chicas negras en el Chicago de 1910. Algo diferente y con fundamento a la hora de colocarnos personajes no blancos en una historia de época, con todo lo que ello supone, y sin los edulcoramientos y/o fantasías que se llevan ahora (y no sigo, que me echan de aquí). 

Sí, lo tuyo es tan true como tu pelo

Pero lo que debería haber sido la gran virtud del libro  (que no niego que no haya nada digno de resaltar en ese sentido) se queda en agua de borrajas. Que sí, que esto se supone que es una novela romántica, pero el trasfondo, que es interesante, no ha sido bien explotado por la autora. Se ven ciertas pinceladas de lo que era ser negro y rico en ese momento, el problema del mestizaje, la lucha por conquistar derechos, pero no hay tanto peso como yo esperaba. Es más, en la nota final de la autora hay mucha más información que en la novela en sí y reivindica que haya más historias de este tipo. Pues hija, qué poco has aprovechado la oportunidad.

Así no


Yendo a la parte romántica, un mñé como un piano de grande, además de una estafa, porque la autora te deja a medio para que sigas con la segunda parte. Tú estás viendo cómo va todo sobre ruedas, muy fácil, y ya te hueles lo que va a pasar: los problemas al final para que te piques. Perfectamente podría haber escrito una novela completa, pero ya sabemos cómo funciona esto.



Cada capítulo es desde el punto de vista de una de las chicas: las dos hermanas Davenport, Olivia y Helena, privilegiadas, ricas, viven muy protegidas por sus padres. De hecho, su padre fue esclavo y escapó, y eso es casi un tema tabú en su casa (y una historia más interesante que contar, no es por nada). Ahora es dueño de una gran empresa de carruajes, pero se niega a reconvertirla en una fábrica de coches, que es lo novedoso. Olivia es la hija perfecta, totalmente integrada en cuanto a maneras y comportamiento en la alta sociedad. Helena, por su parte, está interesada en el mundo del motor y no duda en colarse en el taller paterno para pringarse de grasa y montar y desmontar todo artilugio que se le ponga por delante. 


Las otras dos chicas son Ruby Tremaine, amiga de las Davenport, cuyo padre está inmerso en una campaña política que los lleva algo apretados económicamente, por lo que le buscan a su hija un buen partido para casarse: John Davenport, el hermano de Olivia y Helena. Por último, tenemos a Amy-Rose Shepherd, sirvienta de las Davenport, aunque la tratan casi como familia; es mestiza y con ganas de tener su propio negocio de peluquería y colada por John.

Amy-Rose, te necesito

Hasta aquí todo bien. ¿Cuál es el problema del libro? Que suena a ya leído y, además, no hay conflicto apenas hasta casi el 90% de la lectura. Al principio, Olivia y Ruby están ya emparejadas por obra y gracia de sus padres. De pronto, todo sucede al mismo tiempo para ellas y las otras dos chicas: se enamoran y, qué casualidad, el elegido nunca es el ya destinado a ellas o el apropiado por las razones que sean. Pero no pasa nada, porque ellos les corresponden y los otros dos no ponen pegas tampoco, ya que son intercambiables (yo me entiendo). Washington DeWitt, Jacob Lawrence, Harrison Barton y el citado John Davenport son todos unos maromos que huelen a loción de afeitado, pino, bergamota y no sé qué más. Están buenísimos, tienen hoyuelos, dientes perfectos, labios carnosos, torsos firmes... un puto aburrimiento. Incluso el más cañero y reivindicativo de ellos me ha dejado fría, porque es tan típico que se le veía venir a kilómetros. Todos son un dechado de virtudes como no os podéis imaginar. Que no digo yo que tengan que ser unos feos, unos padentristas o unos pirados mentales, pero es que no tienen defecto. Sí, los protas de romántica suelen ser así, pero necesitamos que haya algo más en la historia. Los "problemas" que surgen casi al final no creo que sean muy complicados de resolver en la siguiente novela. 

Un déjà vu continuo leyendo esto

La autora afirma que quiere dar protagonismo a mujeres negras y cómo van encontrando su lugar en la vida y en el amor. Me parece muy loable, pero no me ha entusiasmado la manera de hacerlo. Lo de su lugar en la vida, vale, descubren que hay cosas por las que luchar fuera de sus mansiones, tienen expectativas profesionales más allá de casarse... En el amor, vuelvo a decir que es como leer algo que ya has visto mil veces: el amor imposible por la diferencia de clases; la atracción por el tipo que te pincha y te saca de tu burbuja; el que te quiere a pesar de tus intereses distintos a los de las demás mujeres; el que usas para dar celos y luego te enamoras de él. Un cliché detrás de otro, pero sin más sustancia, con unos personajes sin apenas relieve. Helena, por ejemplo, prometía mucho con su interés por los motores y la ingeniería, pero ahí se queda la cosa, más en lo anecdótico y en que su padre no le haga mucha gracia su afición. A todos les falta un "nosequé" para hacerlos memorables. Creo que la Krystal Marquis ha querido abarcar tanto que ni llega a convencer como romántica ni como historia con carga de crítica social. 

La forma de escribir, entre correcta y mediocre. Mucha mariposa revoloteando en el estómago, fruncimientos varios (eso que no falte), calor cuando el hombre de turno está cerca, hambre (sí, siempre están diciendo que tienen la barriga vacía, ¡parecen Carpanta, pijo!), descripciones de ropa y peinados... ¿Leeré el siguiente? Pues sí, a ver si hay una evolución en todos y saber cómo acaban. Y aquí estaré para contároslo.

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Cuatro hombretones y ninguno me pone


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martes, 26 de noviembre de 2024

La mujer de Gabriel (Ángeles 2), Robin Schone


La noche de la reinauguración de la Casa de Gabriel, uno de los mas famosos establecimientos dedicados al sexo en Londres, Victoria Childers subasta su virginidad ante los asombrados clientes. Gabriel, el dueño del local, ofrece dos mil libras por ella, convencido de que ha sido enviada por un antiguo enemigo para matarle. Sin embargo, Victoria no es una asesina, sino una antigua institutriz a quien la necesidad de sobrevivir a la pobreza y a su propia soledad obliga a tomar esa drástica decisión.
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Haggards queridas, aquí vengo con la reseña de la segunda novela de Ángeles y he de decir que es un libro 100% Robin Schone. Esto quiere decir que hay mucho erotismo y poco sexo, pero el que hay no va a ser convencional. Siguiendo cierta trama que no terminó de cerrar en El amante, la autora vuelve a esa manera de narrar en el que las cosas se dicen a medias (estilo un tanto poético e "intensito" que se hace algo pesado para mi gusto) y nos tiene con un suspense extraño para contarnos otra historia de venganza, violencia, sexo y muerte. Y de nuevo a mí me ha tenido despistada y con la cabeza hecha un lío con lo que pasaba ahí, pero ya sabéis que...

No me entero, pero me da igual porque es la Schone - Parte 2

El protagonista ahora es Gabriel, el ángel rubio al que la madame que formó a ambos (Michael y él) en el mundo de la prostitución adoctrinó para satisfacer los deseos lúbricos de hombres. Su vida está irremediablemente unida a Michael. Sin embargo, él nunca ha sido de familia bien y, encima, tuvo que dejar que señores le hicieran sus cosas por donde amargan los pepinos. Todo alegrías, tal y como sabemos que le gusta a la Schone.


Pero ahí no queda la cosa. Y es que Gabriel lleva casi quince años sin dejar que nadie lo toque por un pedazo de trauma que arrastra y que es la clave de su relación amor-odio con Michael. En la primera novela se alude a dos hombres malosos, el "primer hombre" y el "segundo hombre" como causantes de todas las desdichas de este par de maromos. En esta entrega todo se centra en encontrar al llamado "segundo hombre", el cual o es quitado de la circulación por Gabriel o será aquél el que se cargue a nuestro ángel rubio.


Como veis, todo muy romántico (ironía modo ON). Para embrollar más la cosa, aparece por la Casa de Gabriel el día de su reapertura Victoria Childers, una joven que ofrece en subasta su virginidad, ya que no tiene un duro y necesita urgentemente comer. A Gabriel le resulta sospechosa y se le mete en la cabeza que ella es el enlace con el "segundo hombre" y que viene a cargárselo, amén de que ella también morirá después. No sé si me seguís, pero yo tenía el cardado hecho un lío también. 


El caso es que ella no tiene idea de qué va el asunto tampoco (todas somos Victoria) y Gabriel puja por su virgo para protegerla en su casa. Poco a poco se va descubriendo que la joven (bueno, no tan joven para la época, porque ya tiene treinta y cuatro años) es una antigua institutriz caída en desgracia, que fue despedida sin referencias por su patrón y que guarda un secreto. Victoria tiene un pasado jodido además de todo lo contado, ya que su padre era un misógino y estaba obsesionado con que las mujeres eran todas unas sorras y unas evas tentadoras. Por supuesto, ninguna tenía derecho a gozar de alegrías bajeriles y eso a Victoria la tiene traumatizada porque a ella le dan unos calores ahí que vamos, lo que la hace sentirse una prostituta. Un mierda como un piano ese progenitor. Pero que levante la mano quien no sienta fuegos internos.

Victoria, no estás sola

Con estos mimbres Robin Schone nos cuenta una historia de supervivencia, la de Gabriel y Victoria, cada uno con sus líos mentales y sexuales. También es una historia de descubrimiento (o redescubrimiento) sexual y de redención. Quizá es algo repetitivo si lo comparamos con el libro anterior, pero al ser otro prostituto con mochila a tope es normal. En cuanto al romance, como siempre veo poco de ello, en esta autora el amor se descubre avanzada la trama y a través del contacto sexual. Podría ser parecido a lo que vemos en mucha romántica de época, donde pasan del sexo al amor en cero coma. Sin embargo, con Robin Schone hay un matiz diferente: el sexo no es exactamente lujurioso, sino que se convierte en la vía para el autoconocimiento sensual y lo que lleva a la conexión de personajes que son complementarios, que estaban destinados a encontrarse. 

Lovely estilo Schone, ojo

En esta novela encontramos de nuevo prácticas sexuales distintas a lo que solemos encontrar en romántica de época, como por ejemplo las duchas con erótico resultado o el voyeurismo en una escena muy bien descrita (no como otras, cof, cof). Lo que sí puedo criticar a Robin Schone es no haberse atrevido con estas novelas a una historia boa/boa, porque la relación Michael-Gabriel no puede ser más ambigua y en este libro eso se acentúa. Y tanto lo hace que parece en ocasiones que Victoria sobra ahí. Ojalá un momento guarreril entre los dos ángeles 😏

Al menos nos regala un beso entre ellos 🔥

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Gabriel, tengo ducha con chorros de hidromasaje


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martes, 15 de octubre de 2024

El amante (Ángeles 1), Robin Schone


Con 36 años, Anne Aimes es una solterona enormemente rica que, bajo una apariencia poco agraciada, esconde un carácter apasionado y ardiente… Michel des Anges es el gigoló del momento, y está en la cresta de la ola por su capacidad para complacer a las mujeres… Su tarifa para Anne son diez mil libras… Pero, más allá del comercio carnal, Michel busca olvidarse de sí mismo satisfaciendo sexualmente a una mujer que ni siquiera sospecha los verdaderos motivos por los que ha aceptado su propuesta… Arrastrado por la marea de un deseo cada vez más salvaje, Michel enredará a Anne en una sórdida telaraña en la que el precio del placer será la vida misma...
Una novela desbordante de erotismo sobre el precio de la pasión.
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Queridas haggards, como lectora rara que soy saltamos en el tiempo y nos vamos a un viejunismo de erótica de la mano de una de las grandes: Robin Schone. Esta autora es ya conocida del blog y por eso decidí lanzarme a leer otra de sus bilogías, acertadamente llamada en español Ángeles, ya que los maromos (protagonista y secundario-no-sé-si-melofó con novela propia) se llaman Michael (o Michel, según toque) y Gabriel. Así que estaremos como en el cielo con ellos seguroNO. 

Así son estos ángeles de la guarda

Y digo que NO porque ya sabéis que a la Schone no le va precisamente el jijijaja ni lo picante con sentido del humor. Sus historias están siempre envueltas en un halo de melancolía, tristeza y hasta ganas de pegarse un tiro, pero mezclado todo esto con trocotró del bueno y bien escrito y prácticas sexuales que en el XIX (y diría que hasta en el XXI) no eran lo más normal del mundo.

No words needed

En este libro tenemos dos protagonistas que no son la alegría de la huerta precisamente. Por un lado está Anne Aimes, la consabida solterona provinciana de treinta y seis años, forrada de perras, virgen y harta de haber pasado toda su juventud cuidando a sus padres ancianos y que quiere sentir placer sexual. Esto lo hemos visto en otras novelas como Irresistible de la Kleypas o Deseos ocultos de una dama de Lorraine Heath, pero sabemos que Robin Schone le da siempre su puntito personal. En otras de sus novelas las protagonistas femeninas son mujeres maduras casadas e incluso abuelas ya, y aquí se lanza al cliché de la solterona pero dándole un giro muy de su estilo.

Giro con apertura bajeril

El amante que Anne se busca no va a ser el típico aristócrata libertino que no quiere sentar cabeza, sino un profesional, un prostituto, con todas las letras, al que le paga diez mil libras por un mes de sus servicios. El gigoló es Michel Des Anges, así llamado porque "hace a la mujeres ver a los ángeles" cuando llegan al orgasmo. Ya puestos a darle al sexo, pues hay que ir a lo seguro. Pero Michel no es el mismo tiazo que ella conoció hace dieciocho años cuando fue presentada en sociedad y se quedó encandilada con él, ya que ahora luce unas cicatrices por quemaduras que no lo hacen precisamente atractivo. El pobre lleva cinco años sin dar servicio ninguno porque su nuevo aspecto produce rechazo en las mujeres, menos en Anne, que ve más allá de su aspecto externo.

La belleza está en el interior de su ropa interior

Por su parte, Michel ve en ella un medio para una venganza personal con alguien de su pasado, pero no esperaba que ella terminara importándole y que el riesgo sea demasiado grande. Y aquí está la raíz del conflicto que Schone nos va dando a pinceladas algo confusas, si os soy sincera. 

No me entero, pero me da igual porque es la Schone

Por otra parte, Robin Schone nos adentra en el mundo de la prostitución masculina sin romantizaciones ni gaitas a través de la vida de Michel/Michael, que no ha sido un camino de rosas, y la de su amigo Gabriel menos, ya que desde que eran unos críos de trece años una madame los acogió y dijo "el moreno para las mujeres y el rubio para los hombres", así, sin preguntar qué preferían. Imaginaos la mochila que llevan, sobre todo Gabriel (del que leeré su libro seguro). 

Llevan "por si acasos" para parar un carro

La relación entre Anne y Michel está narrada de una forma muy al estilo Schone: cosas que no se cuentan, la historia del pasado de Michel que no sabremos qué es hasta muy al final y escenas de sexo bien narradas, con una perfecta mezcla entre lo explícito y lo elegante. Esta vez no nos vamos a encontrar con cosas tan absurdas como aquello de "usted desea que un hombre la llene de su eyaculación hasta que nade en ella", pero exageraciones con el tamaño del miembro (25 cm) y puntas con forma de ciruela madura de 10 cm de diámetro que no falten. Qué manía con poner a los tíos con unas boas que no hay agujero que las pueda acoger, coñio.


Ah, y también hay nombres varios para el pene, como en El tutor, pero esta vez en francés. Porque a Anne le pone mucho que Michel le enseñe vocabulario en el idioma de nuestros vecinos mientras que está instruyéndola en los placeres carnales. Qué pena que Michel no sea español porque en castellano...

Lo habéis leído cantando, que lo sé yo

El único pero que le pongo es que al libro le falta romance, eso es así. La historia tiene más de redención, venganza y autoconocimiento que de amor. Anne y Michel son dos personas que necesitan ser deseadas más que amadas, aunque luego pueda surgir el cariño al entender que tienen mucho en común: les trae al pairo lo que digan de ellos. Siempre hay que admitir que esta autora se arriesga con sus novelas eróticas donde sus heroínas son mujeres normales y en edades ya pasada para la época que quieren sexo y placer, trata temas como la anticoncepción y el control sobre la propia sexualidad femenina y, en este caso, lo hace poniendo sobre la mesa la existencia de la prostitución heterosexual masculina en un siglo en el que existió, pero no se decía en voz alta, tal y como señala la autora en la nota final al libro. Esto es una señora seria y no alguna que yo me sé y que habla sin tener ni puta idea de Historia.


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Michel, háblame en francés



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miércoles, 16 de agosto de 2017

Llanto de pasión (Club de Hombres y Mujeres 2), Robin Schone


Rose Clarring sacrificó la pasión por el amor, pero ya no es una novia ingenua. Casada durante diez años con un hombre que no la desea, Rose recurre al célebre abogado Jack Lodoun para que desafíe al Parlamento inglés y le consiga el divorcio. Encuentro tras encuentro, roce tras roce, la pareja se embarca en un viaje de descubrimientos que lleva a intimidades que ninguno podría haber imaginado.


Como sabéis que procuro hacer las cosas más o menos en orden (aunque no siempre cumplo), he leído Llanto de pasión. Ya comenté que esta novela empieza directamente donde acaba Amantes del escándalo, pero tal cual. Nada de "ah, son personajes de la anterior", sino que es una continuación inmediata. Lo que pasa es que ahora los protagonistas son el enemigo de James Whitcox, Jack Lodoun, y una miembro del Club de Hombres y Mujeres. Lo curioso es que, en principio. estos dos no deberían ni hablarse, porque el uno ha provocado de alguna manera que ella vaya a caer en desgracia. Y si queréis saber por qué, pues a leer la otra novela, muajajajaja.


Soy más mala que la mismísima Evil Queen

La trama de la novela gira en torno a Rose Clarring, casada con un señor que ve en ella una especie de receptáculo para parir a sus hijos. Como estos no llegan debido a la esterilidad de él, pues deja de arrimarle la cebolleta porque, vamos a ver, en esa época una mujer valía por la cantidad de churumbeles que traía al mundo. 



Eso de que el sexo sea no sólo para reproducirse sino para darle alegría a los bajos femeninos, no se contemplaba. Por eso nuestra Rose quiere divorciarse, porque ya está bien. Y pide ayuda al abogado Jack Lodoun, que tiene un trauma por ahí que pa qué. Sabiendo que lo del divorcio está chungo, se presta a demostrarle que la pasión existe y ya tenemos todo el pescado vendido.


Se avecina despatarre

Pero para mí Robin Schone comete un error: todo da la sensación de déjà vu, porque es muy parecida a la anterior. A ver, que hemos leído novelas de otras autoras cuya estructura es siempre la misma, pero aquí canta mucho y más para ser de una bilogía. Otra vez me he visto sumergida en una relación que se basa al principio en el sexo, con escenas y más escenas y ciertos párrafos de dudoso gusto. Ejemplo 👇


#PoesíaEresTú

Pero vamos a ver: ¿qué coño es eso? ¿Alguien en la sala tiene esta novela en inglés para confirmar semejante despropósito? Y yo pensando que lo de los ordeñes de la otra eran para salir corriendo. Ay, Robin, ¿por qué nos haces esto? Tú que nos demostraste que la erótica no era sólo sexo y más sexo con esa joya que es El tutor, parece mentira...


¡Toma facepalm, Cassie!

Ahora bien, una cosa sí le reconozco a esta autora: la originalidad en el tema, como siempre. En este caso vemos a una mujer que no quiere ser madre, sino ser sólo mujer, y que esté basado en hechos reales (lo del divorcio fue real). Porque me reconoceréis, queridas haggards, que en la romántica de enaguas pocas veces vemos la cara oculta de la época. Robin se atreve a poner sobre la mesa la situación de las féminas y a alejarnos de la imagen algo edulcorada que solemos encontrarnos. En sus novelas las vemos sometidas al poder de los hombres, relegadas a ser madres y esposas, con maridos infieles y que las tratan poco menos que como meras reproductoras. Otro punto a su favor es el hecho de atreverse a hacer erótica enagüil, algo que no creo que sea tan fácil como hacerla contemporánea, donde ya no hay ciertos tabúes. Aquí, por ejemplo se practica el sexo anal y se habla de anticonceptivos. Sorprendentemente, resulta en ocasiones más creíble que en libros de la Kleypas y compañía. El único problema es que yo no soy muy de guarreridas sin parar. 


Soy más rancia que tú

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Jack, no me llenes con tu semen, sino con tu 🐍


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martes, 18 de julio de 2017

Amantes del escándalo (Club de Hombres y Mujeres 1), Robin Schone


Casada a los quince y viuda a los cuarenta y nueve, la pueblerina Frances Hart sólo ha conocido los deberes de una esposa y madre, y nunca las alegrías de una mujer. Decidida a ampliar sus horizontes, se atreve a irse sola a explorar Londres en toda su sensual gloria… Sobre todo cuando conoce a James Whitcox, un abogado decidido a poner en práctica ideas atrevidas sobre las necesidades de la mujer.


Aquí estoy, queridas haggards, leyendo aunque no lo parezca. El Reto Rita sigue sin darme ninguna alegría. Mi última lectura del mismo ha sido El señor de la guerra, una novela que ni fú ni fa, donde el tal señor es un mñé en cuanto te descuidas. Ni reseña tuve ganas de hacerle, así está la cosa. Espero que me lo perdonéis, sobre todo Kim, que mantiene esto a flote gracias a que comenta por aquí lo que le echen, sin miedo. ¡Olé tus ovarios, querida!


No puedo seguir tu ritmo, dear

Después de otro tropezón lector, pensé en una apuesta segura, Robin Schone. Comencé con Llanto de pasión, pero es el segundo de dos libros y decidí empezar por el principio. Al fin y al cabo, no era como tener que meterse entre lentejuela y cardado una saga de trece libros y la Schone no me daba pereza. 


Preparándome para lo que me espera

Amantes del escándalo es, como os decía, el primero de la biología El Club de Hombres y Mujeres (y viceversa). Este Club es bastante revolucionario teniendo en cuenta que estamos en época enagüil. Y lo es porque allí se habla de sexo, de las relaciones entre personas, de métodos anticonceptivos... aunque no terminan de lanzarse a abrirse (valga el término) totalmente. Digamos que todo queda más en la teoría que en la práctica



Por pura casualidad, una viuda se cuela por allí mientras buscaba el baño y va a poner todo patas arriba con sus preguntas y reflexiones, y a cierta boa tan dura como el cerrojo de un penal. Y aquí reside lo interesante del libro, como ya ocurrió con El tutor: la protagonista no es una jovencita virginal que se enamora del conde calavera de turno o de un marqués estirado. Es más, es que no hay ni un aristócrata de por medio, sino gente normal y corriente de la alta burguesía: una maestra, una doctora, un periodista en silla de ruedas, un abogado... y viene a añadirse una viuda pueblerina, Frances Hart, que tiene casi cincuenta años y no ha sido otra cosa desde los quince que hija, esposa, madre y abuela, pero nunca mujer. Que sea abuela ya es algo novedoso y más en erótica, porque ya lo decía Samantha Jones...



Un aplauso para Robin Schone, sí señora. Poner de protagonista a una mujer de esa época que quiere a cierta edad saber qué es el placer sexual me parece de una originalidad enorme. Por supuesto, va a encontrar con quién experimentar trocotró del bueno: James Whitcox, abogado que jamás pierde contra su máximo rival, el fiscal de la Corona, Jack Lodoun, con el que descubriremos que tiene una historia personal bastante complicada (no os emocionéis, no es nada de 🐍 con 🐍, que os veo venir). 



James no es tampoco un protagonista masculino al uso, no va de "te voy a dar gustirrinín porque soy lo más y a todas las dejo rendidas". Él también arrastra lo suyo y ve en Frances una manera de remediar la concepción errónea que él tenía de las relaciones íntimas hasta ese momento.



¿Cuál es la pega que le pongo a esta novela y que ha hecho que pierda Gandys? El exceso de sexo. Y me diréis, quizá con razón, que a ver qué esperaba si esto es una novela erótica. Y yo os contestaré que El tutor también lo es y el trocotró es escaso y muy esperado. Aquí la Schone se puso calentorra de más y llega a haber momentos en los que ya me resultaba hasta ridículo. Que me parece estupendo que la viuda Hart descubra las alegrías que puede darle su clítoris, que James tenga la punta del pirulo como una ciruela jugosa o que ella esté encantada con notar cómo le resbala el semen de él por el muslo, pero llegó un momento que ya estaba harta y la trama no avanzaba. Y venga aceite lubricante, que parecía aquello una ensalada, por Dios. Y no hablemos de los ordeñes (sí, habéis leído bien). Robin, querida, tú lo sabes hacer mejor, que te he leído antes.



También hay un tono demasiado triste y melancólico, incluso en las escenas de sexo, y hasta algo  moñas con tanto decir que el xixi de Frances es el hogar de ambos y cosas así. Menos mal que el argumento da una vuelta de tuerca y nos pone otra vez en situación: una viuda cercana a la cincuentena no tiene derecho a una vida fuera de su familia, y menos una vida sexual. El drama se masca en el ambiente, pero tendréis que leer la novela si queréis saber qué es. Yo me enteré antes, porque Llanto de pasión parte del final de Amantes del escándalo y cometí el error de empezarla. Pero eso no le quitó interés a la lectura, sólo lo hizo el dale que te pego (que tampoco es que sea lo más de lo más) y el empacho de ostras que llegué a pillar. 



Pero he de añadir otro punto a su favor: que una simple viuda venida del campo cambie para siempre las relaciones entre los londinenses y cultos miembros del Club de Hombres y Mujeres, que se atrevan a lanzarse por fin y que se quede una historia abierta para la siguiente novela. Leer a Robin nunca es perder el tiempo, aunque de vez en cuando le dé al porrete para ponerse a tono.

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...


James, ya me lubrico yo sola, no te preocupes 


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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