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miércoles, 8 de julio de 2026

Los Davenport. Más allá de los sueños (Los Davenport 2), Krystal Marquis

Cuatro mujeres negras y jóvenes se abren paso en la cambiante sociedad del Chicago de 1910. El drama se caldea para los Davenport y su entorno social, y las vidas (y los amores) de estas cuatro jóvenes cambiarán de un modo que nunca habrían imaginado: Ruby Tremaine acaba de prometerse con el amor de su vida cuando un desagradable rumor amenaza su reputación y su matrimonio; Olivia Davenport se ha comprometido con la causa de la justicia social y espera en secreto reencontrarse con el apuesto abogado Washington DeWight… hasta que sus padres deciden que debe casarse con otra persona; Amy-Rose Shepherd ha conseguido abrir su propio salón de belleza, pero un incidente la obliga a regresar a la mansión Freeport, donde se reencuentra con John Davenport, del que sigue enamorada; Helen Davenport está decidida a superar el desengaño amoroso que sufrió y a conseguir que la Compañía de Carruajes Davenport se adapte al nuevo siglo, aunque eso signifique aliarse con un piloto de carreras al que le gustan las emociones fuertes y al que le encanta sacarla de quicio.

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(ADVERTENCIA: hay algunos destripes de la primera parte, avisadas estáis). 

Si algo es regulero, raro es que su segunda parte lo vaya a mejorar. Y éste es el caso de Los Davenport. Más allá de los sueños. La primera novela nos dejó a Ruby emparejada con Harrison Barton a pesar de la oposición de sus padres y al resto peleadas con sus respectivos maromos con olor a pino, hoyuelos y labios carnosos. ¿Y cuál es la ocurrencia de la autora para crear intriga? Algo más viejo que andar palante: meter nuevos intereses amorosos. Guapísimos y maravillosos todos, a ver qué os creéis. Habrá que irse a Chicago a buscar marido, que allí no hay hombre malo.




Aparte de esto, realmente no pasa casi nada novedoso en este libro. Desde el punto de vista de la realización personal de ellas, todo sobre ruedas: Olivia escribiendo artículos, Helen diseñando un coche junto a su hermano, Ruby sacando partido de su vista para la moda y Amy-Rose con su peluquería y sus productos capilares. La autora nos quiere meter miedo con la aparición de la hija de la protectora de esta última, que parece que le va a quitar todo. Y lo de conocer cierta cosa sobre su padre blanco ya pa qué, de culebrón venezolano. En cuanto al romance, sabemos que, siendo romántica, más o menos te puedes oler con quién acabarán y que, por supuesto, habrá final feliz. Pero en medio tiene que ocurrir ALGO sustancioso y aquí no lo hay. Además, parece escrito a pijo sacao, sin reposar, todo es una sucesión de capítulos que en ocasiones no te dejan situarte en el tiempo, da unos saltos raros. Y nada sorprende, pero nada de nada. Por ejemplo: el uso de enredos que consisten en no leer cartas donde el que las escribe se explica y da sus razones sobre su comportamiento o circunstancias. Hay en concreto una cosa que madre mía... la leía y ésta fue mi reacción: 



Por otro lado, sigo pensando que lo de menos en el caso de estas chicas es ser negras, al final siguen las mismas normas que los blancos de clase alta: emparejarse con sus iguales, no salirse del protocolo. Las protagonistas incluso lo dicen: mi rango, mi estatus, mi clase social. Esto es como ver El Príncipe de Bel-Air. Si no es por las descripciones, ni te enteras de que son afroamericanas, salvo por el personaje de Washington DeWight y las alusiones a las leyes Jim Crow de segregación. Insisto en que la historia del padre de las Davenport y la búsqueda de su hermano sería más interesante (lo mismo nos hace la autora una precuela, que me conozco el percal). Esto va de otra cosa: el more than this del título original lo dice Helen en alusión a que quiere ser "algo más" que una niña bien destinada al matrimonio y a fiestas elegantes. Que ellas logren ciertas cosas (ser activista, mecánica de coches, empresaria o diseñadora) era igual de jodido para las blancas de clase alta, digo yo. Porque, por ejemplo, el personaje de Olivia, es sufragista, como lo eran mujeres no negras en esa época también. Vale, nos enteramos de que hubo lucha negra por el voto femenino, ¿y? No sé, lo que a juicio de la autora debería ser más importante -dar a conocer los logros de los afroamericanos- se diluye en la trama amorosa. No salen de su círculo, por lo que no se genera un conflicto grave en realidad. ¿Qué hubiera pasado si una de ellas se hubiera enamorado de un blanco, por ejemplo? 





En resumen, me ha parecido una bilogía de lo más normaleja, con unas pretensiones que no consigue alcanzar. Al final me he dado cuenta que es una novela Young Adult, porque la historia es súper facilona. A su favor decir que, gracias a este libro, conocemos otras realidades más allá de lo WASP, nos hemos enterado de que había familias negras influyentes y pudientes a principios del siglo XX (no esas fantasías made in Shondaland que ya sabemos); pero vuelvo a preguntarme si no sería más interesante contarnos cómo llegaron ahí. Leer otro libro de fiestas, modelitos y amoríos con algún toque reivindicativo no es suficiente si estás vendiendo esto como la novela que pondrá la historia negra en EEUU en su lugar. Lo que sí me huelo es que esto va a ir de cabeza a la televisión en forma de serie. Y que aún nos queda alguna novela más, porque hay cositas que se quedan sin desarrollar.


Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...



Mucho maromo, pero esto es un plomo




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martes, 5 de mayo de 2026

Los Davenport (Los Davenport 1), Krystal Marquis


En 1910, los Davenport son una de las pocas familias negras que cuentan con enorme riqueza y buena posición social en unos cambiantes Estados Unidos.
Olivia Davenport, la hermosa hija mayor, está lista para cumplir con su deber al casarse… hasta que conoce a un carismático líder de la lucha por los derechos civiles, y saltan chispas.
En cambio, a la hija menor, Helen, le interesa más arreglar automóviles que enamorarse… a menos que sea del pretendiente de su hermana.
Amy-Rose, la amiga de la infancia convertida en doncella de las hermanas Davenport, sueña con abrir su propio negocio… y con casarse con el hombre con el que nunca podría estar: John, el hermano de Olivia y Helen.
Pero la mejor amiga de Olivia, Ruby, también le ha echado el ojo a John… La presión familiar la lleva a urdir un plan para conquistar su corazón, justo cuando otra persona conquista el de ella.
En este inicio de bilogía, cuatro mujeres decididas y apasionadas descubren el valor necesario para seguir su propio camino en la vida… y en el amor.
Pues aquí estoy de nuevo para traeros una lectura a la que me lancé con muchas ganas, pero ya anuncio que ha sido un chasquito lector.

Qué novedad, ¿eh?

El caso es que empecé con entusiasmo esta novela al tener como protagonistas a cuatro chicas negras en el Chicago de 1910. Algo diferente y con fundamento a la hora de colocarnos personajes no blancos en una historia de época, con todo lo que ello supone, y sin los edulcoramientos y/o fantasías que se llevan ahora (y no sigo, que me echan de aquí). 

Sí, lo tuyo es tan true como tu pelo

Pero lo que debería haber sido la gran virtud del libro  (que no niego que no haya nada digno de resaltar en ese sentido) se queda en agua de borrajas. Que sí, que esto se supone que es una novela romántica, pero el trasfondo, que es interesante, no ha sido bien explotado por la autora. Se ven ciertas pinceladas de lo que era ser negro y rico en ese momento, el problema del mestizaje, la lucha por conquistar derechos, pero no hay tanto peso como yo esperaba. Es más, en la nota final de la autora hay mucha más información que en la novela en sí y reivindica que haya más historias de este tipo. Pues hija, qué poco has aprovechado la oportunidad.

Así no


Yendo a la parte romántica, un mñé como un piano de grande, además de una estafa, porque la autora te deja a medio para que sigas con la segunda parte. Tú estás viendo cómo va todo sobre ruedas, muy fácil, y ya te hueles lo que va a pasar: los problemas al final para que te piques. Perfectamente podría haber escrito una novela completa, pero ya sabemos cómo funciona esto.



Cada capítulo es desde el punto de vista de una de las chicas: las dos hermanas Davenport, Olivia y Helena, privilegiadas, ricas, viven muy protegidas por sus padres. De hecho, su padre fue esclavo y escapó, y eso es casi un tema tabú en su casa (y una historia más interesante que contar, no es por nada). Ahora es dueño de una gran empresa de carruajes, pero se niega a reconvertirla en una fábrica de coches, que es lo novedoso. Olivia es la hija perfecta, totalmente integrada en cuanto a maneras y comportamiento en la alta sociedad. Helena, por su parte, está interesada en el mundo del motor y no duda en colarse en el taller paterno para pringarse de grasa y montar y desmontar todo artilugio que se le ponga por delante. 


Las otras dos chicas son Ruby Tremaine, amiga de las Davenport, cuyo padre está inmerso en una campaña política que los lleva algo apretados económicamente, por lo que le buscan a su hija un buen partido para casarse: John Davenport, el hermano de Olivia y Helena. Por último, tenemos a Amy-Rose Shepherd, sirvienta de las Davenport, aunque la tratan casi como familia; es mestiza y con ganas de tener su propio negocio de peluquería y colada por John.

Amy-Rose, te necesito

Hasta aquí todo bien. ¿Cuál es el problema del libro? Que suena a ya leído y, además, no hay conflicto apenas hasta casi el 90% de la lectura. Al principio, Olivia y Ruby están ya emparejadas por obra y gracia de sus padres. De pronto, todo sucede al mismo tiempo para ellas y las otras dos chicas: se enamoran y, qué casualidad, el elegido nunca es el ya destinado a ellas o el apropiado por las razones que sean. Pero no pasa nada, porque ellos les corresponden y los otros dos no ponen pegas tampoco, ya que son intercambiables (yo me entiendo). Washington DeWitt, Jacob Lawrence, Harrison Barton y el citado John Davenport son todos unos maromos que huelen a loción de afeitado, pino, bergamota y no sé qué más. Están buenísimos, tienen hoyuelos, dientes perfectos, labios carnosos, torsos firmes... un puto aburrimiento. Incluso el más cañero y reivindicativo de ellos me ha dejado fría, porque es tan típico que se le veía venir a kilómetros. Todos son un dechado de virtudes como no os podéis imaginar. Que no digo yo que tengan que ser unos feos, unos padentristas o unos pirados mentales, pero es que no tienen defecto. Sí, los protas de romántica suelen ser así, pero necesitamos que haya algo más en la historia. Los "problemas" que surgen casi al final no creo que sean muy complicados de resolver en la siguiente novela. 

Un déjà vu continuo leyendo esto

La autora afirma que quiere dar protagonismo a mujeres negras y cómo van encontrando su lugar en la vida y en el amor. Me parece muy loable, pero no me ha entusiasmado la manera de hacerlo. Lo de su lugar en la vida, vale, descubren que hay cosas por las que luchar fuera de sus mansiones, tienen expectativas profesionales más allá de casarse... En el amor, vuelvo a decir que es como leer algo que ya has visto mil veces: el amor imposible por la diferencia de clases; la atracción por el tipo que te pincha y te saca de tu burbuja; el que te quiere a pesar de tus intereses distintos a los de las demás mujeres; el que usas para dar celos y luego te enamoras de él. Un cliché detrás de otro, pero sin más sustancia, con unos personajes sin apenas relieve. Helena, por ejemplo, prometía mucho con su interés por los motores y la ingeniería, pero ahí se queda la cosa, más en lo anecdótico y en que su padre no le haga mucha gracia su afición. A todos les falta un "nosequé" para hacerlos memorables. Creo que la Krystal Marquis ha querido abarcar tanto que ni llega a convencer como romántica ni como historia con carga de crítica social. 

La forma de escribir, entre correcta y mediocre. Mucha mariposa revoloteando en el estómago, fruncimientos varios (eso que no falte), calor cuando el hombre de turno está cerca, hambre (sí, siempre están diciendo que tienen la barriga vacía, ¡parecen Carpanta, pijo!), descripciones de ropa y peinados... ¿Leeré el siguiente? Pues sí, a ver si hay una evolución en todos y saber cómo acaban. Y aquí estaré para contároslo.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Cuatro hombretones y ninguno me pone


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martes, 21 de abril de 2026

Los desamparados de Devon (serie), Mimi Matthews


La oferta de matrimonio. Él busca una esposa y pone un anuncio; ella busca refugio y lo contesta. ¿Qué sucederá cuando el pasado de ambos les aceche?
Una dama independiente. Un pasado oscuro acecha a dos almas libres con deseos distintos que acabarán unidas en una búsqueda y también en el amor.
Una historia de conveniencia. ¿Puede alguien que siempre ha desempeñado el papel de villano convertirse en un héroe? ¿Y qué sucederá cuando estalle el escándalo?
Una dama de invierno. Una remota abadía costera, una mujer que busca ser invisible y un hombre que no dejará que lo sea. Dos almas sensibles que forjarán una amistad inesperada.
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Lo prometido es deuda y aquí vengo a contaros algunas lecturas de una autora estupenda que me he echado al cuerpo en todos estos meses de abandono blogueril. Y, para sorpresa de nadie, os traigo una primera tanda de libros super ranciedad friendly. Vamos, que aquí no busquéis trocotró porque no lo vais a encontrar. 

Kim echándome del blog (y con razón)

Un momento, eh. Es que no hay sexo ni falta que le hace. Por cierto, un monumento a Libros de Seda por apostar por escritoras de romántica de esta nueva oleada de clean romance. Encima los comparten por Storytel, así que tengo allí mi biblioteca a tope de cositas por leer.

Sí, pero la tele con dos rombos #Viejuna

Entrando ya en materia, esta serie se compone de cuatro libros citados arriba. Lo cierto es que leí la primera novela hace unos dos años y no me hizo mucho tilín. Me llamó la atención el instalust siendo enaguas rancias y me hizo torcer el morro el padentrismo del protagonista. 

Un cliché que a mí me cansa

El año pasado decidí dar otra oportunidad a esta autora empezando una serie distinta, Las londinenses, formada por otras cuatro novelas: La sirena de Sussex, La bella de Belgrave Square, El lirio de Ludgate Hill y La musa de Maiden Lane (ésta no la he leído aún, en junio sale la traducción, deseando estoy). Al terminar la tercera me di cuenta de que había ciertos personajes que eran de Los desamparados de Devon. Mimi Matthews une muy bien sus libros, los ubica en un universo único en el cual interactúan, haciendo más creíble el contexto histórico. Eso me llevó a leer el resto de novelas y, queridas, lo hice del tirón.

No daba abasto

No es que sean la leche en verso, pero están tan bien escritos (bueno, los fruncimientos de ceño y labios, EJEM, que son la peste en cualquier novela de ahora) y tan bien montados que no se echan en falta escenas de cama. Es más, hasta algunos pueden pasar por el altar a mitad de novela y no nos vamos a encontrar con boas descomunales cuya punta es como una ciruela madura (sí, ya sabéis que ESO lo he leído yo y glosado por aquí).

Os pregunto, autoras describiendo vergas imposibles

Si algo se le agradece a la autora es, primero, dejarse de una p*ta vez ya el enemies to lovers, que parece que algunos (no quiero mirar a nadie) no saben escribir otra cosa en romántica. Y, segundo, y no menos importante, poner sobre la mesa temas que casi nunca vemos en este género. De entrada, los protagonistas masculinos marcan la diferencia: cuatro huérfanos que sufrieron lo indecible en un orfanato miserable y cuya inquebrantable amistad ha perdurado en el tiempo, salvo en el caso de uno de ellos, que desapareció de allí sin dejar rastro para desconcierto de los otros tres chicos (sus buenas razones tenía). Cada uno ha prosperado a su manera: Justin Thornhill es un veterano de guerra con muchas cicatrices externas e internas; Thomas Finchley es un abogado al que no se le resiste un caso; Alex Archer es el que se fue y vuelve con pinta de villano; y Neville Cross es el más especial del grupo ya que, tras sufrir un accidente durante su niñez en el orfanato, se ha quedado un poco tocado y le cuesta expresarse, así que prefiere estar rodeado de animales que cuidar y que no le dan conversación.

Cuatro maromos pal cuerpo, yeah!

Es verdad que ya hemos visto huérfanos en otras series como Los hombres de Roxbury House de Hope Tarr o Los huérfanos de Saint James de Lorraine Heath, pero aquí los tiros van por otros lados. La primera entrega trata lo fácil que era declarar loca a una mujer para quitarle todo y encerrarla en un manicomio pa los restos. Lo cierto es que la autora explota poco aquí el ambiente gótico del lugar en el que transcurre la historia, ya esperaba yo ahí una trama más en ese sentido, pero no. En la segunda, la conquista de la independencia femenina es un buen aliciente para leer, y más si viene aderezado todo con un apasionante viaje a La India y una pareja que tiene una buena química añdkjfañskdjslks pero intereses contrapuestos (¡y a ver cómo soluciona la autora eso! Spoiler: muy bien). En la tercera, el protagonista masculino es el que se largó y vuelve con pinta de villano, pero que sabemos que tiene un corazón de oro (en una novela menos rancia, tendría también una boa de oro). Por último, Neville Cross es el maromo de Una dama de invierno, pequeño chasco porque esperaba más para este entrañable hombretón de pocas palabras. 

En cualquier caso, Mimi Matthews es una autora para tener en la recámara en caso de necesidad de salir de un bloqueo lector. Si bien no te va a dar calores xixiles ni quizá a veces historias muy memorables, al menos no te cabrea como un mono con mierdeos mal llevados, féminas pichotiles o tíos que dan ganas de mandarlos de una patada a las antípodas. Así que si no os espanta la ranciedad, podéis echarle un ojo a alguna de sus novelas. Yo voy a seguir leyéndola.


Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Mimi Matthews, sigue dándonos rancio-maromazos

PD: de Mimi Matthews he leído también los dos primeros libros de Historias de Somerset: La obra de arte y Caballero Jim. El primero me pareció flojísimo, se nota que es lo primero que escribió. El segundo mejor, pero tampoco es para tirar cohetes, amable y ya. Volveré a la carga con otra reseña conjunta cuando publiquen el último de la serie Las londinenses, que tiene cosas muuuuy interesantes.




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martes, 31 de mayo de 2022

Lakeshire Park, Megan Walker


Lo único que Amelia Moore quiere es asegurar la felicidad futura de su hermana menor, Clara. Sabe que cuando su padrastro muera, ambas se quedarán en la calle, sin familia y sin un céntimo. Por eso, la invitación para pasar un par de semanas en Lakeshire Park le parece la última oportunidad para lograr que su hermana conozca al anfitrión, sir Ronald, y que este se enamore de ella. Si lo logra, su hermana tendrá un futuro.
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Aquí está de nuevo la haggard rancia trayendo un clean romance sin rollos religiosos y nada de trocotró.

A este paso nos cierran el blog por rancio

Después de El ladrón de novias, me apetecía un novela de este tipo. Tengo un buen surtido en mi Storytel y allá que me lancé con Lakeshire Park. La sinopsis cuenta más bien poco, aunque lo que dice es en parte la esencia del libro. Pero esto es en realidad un típico caso de enemies to lovers. La protagonista, Amelia Moore, tiene muy claro que el matrimonio tiene que ser algo práctico que saque de pobres a ella y a su hermana Clara, y que su oportunidad es la invitación que reciben de sir Ronald para acudir a Lakeshire Park. Piensa fundamentalmente en la felicidad de Clara, que está enamorada de Ronald. En el caso de Amelia, ella pasa de estas cosas y sólo vela para que todo salga como debe.

Amelia lo tiene claro

Pero en el camino se meterán los hermanos Wood, Peter y Georgiana. Peter y Amelia se conocerán antes en unas circunstancias un poco desagradables y ella ya le cogerá manía. Cuál no será su sorpresa cuando llega a Lakeshire Park y se encuentra con el que considera un tipo grosero en la mansión. Encima viene con una hermana que también quiere casarse con sir Ronald. Ya tenemos el pisto servido.

Clara y Georgiana si esto fuera un culebrón venezolano

A lo largo de la novela veremos cómo Peter intenta por todos los medios reconciliarse con Amelia y demostrarle que no es el hombre maleducado que ella cree. Entre ambos sellan un pacto para no entrometerse en el posible éxito de sus respectivas hermanas para conquistar a sir Ronald, lo que les hará pasar más de un rato juntos e ir acercándose poco.

Vas listo tú con el ñaca ñaca

Lo que podría haber sido una gran virtud de la novela, el cocerse poco a poco el romance y darnos momentos memorables, se convierte en su gran defecto. La verdad es que la autora desaprovecha un poco esto y la historia se va desinflando. Es cierto que hay escenas muy bonitas y muy de proper romance que a mí me molan, pero le falta algo que sí encontré, por ejemplo, en Edenbrooke. No sabría decir qué es, aunque podría definirse como estar leyendo con una sonrisa en la boca y deseando ver qué va a pasar. Aquí es todo demasiado pausado y se estira mucho el chicle. La protagonista da muchas vueltas con sus reflexiones (no puede estar con Peter porque Clara odia a los Wood) y a veces termina cansando. Luego ocurre algo gordo cerca del final y todo se resuelve de una manera demasiado fácil. Aun así, no me ha desagradado la lectura y se pasa un ratico. Es una novela correcta y punto.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Medio Gandy más si me llevas a revolcarnos por el barro, Peter


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martes, 3 de mayo de 2022

La lista de Mr Malcolm, Suzanne Allain


Julia Thistlewaite está hecha una furia. Ella esperaba casarse con el honorable Mr. Malcolm, pero el aristócrata considera que la joven no está a la altura de llevar su apellido. ¿Y por qué? Porque Mr. Malcolm sabe perfectamente las cualidades que busca en su futura esposa y Julia está muy lejos de cumplir con su lista. Aunque a Mr. Malcolm sus exigencias le parecen razonables, Julia piensa que el joven es un esnob y merece un escarmiento. Decidida a vengarse de él, Julia acude a la gentil Selina, quien tendrá que interpretar el papel de la dama ideal y cumplir todos los requisitos del joven. Y cuando este caiga rendido a los pies de la bella Selina, ésta deberá rechazarlo, arguyendo que, según su propia lista de requisitos, Mr. Malcolm no es digno de ser su marido pero nuestros protagonistas no cuentan con que el destino siempre tiene otros planes.
Lluvias constantes en Murcia, polvo sahariano, nieve en abril... y la haggard morena escribiendo la reseña de un libro que, encima, es una NOVEDAD EDITORIAL. ¿Se acerca el fin del mundo?

Todas al búnker, que viene el meteorito

Pues no, pero casi, porque las reseñas de esta lectora se pueden contar con los dedos de una mano y suelen ser para nuestro querido Reto Rita, el cual me ha dado alegrías y también mucho chasco lector. Y hoy vengo con algo que no es precisamente para tirar cohetes, pero creo que, al ser una publicación reciente y de la que se está haciendo versión en película (que tiene una pinta bastante mñé para mí), creo que era necesario dejar por aquí mi opinión. Que para una vez que leo algo de actualidad no me voy a quedar callada.

Enter at your own risk

No creáis que he dejado de leer romántica, pero han sido cositas para el Reto Love4Romance de Mi Rinconín de Lectura que ya estaban reseñadas por estos lares por mi querida Kim, como Hasta que llegaste a mi vida o, chasco grande, no han sido precisamente románticas (el caso de Ponte en mi piel). Para el mes de abril tocaba una comedia romántica. Tenía en la guantera Jane juega y gana, recomendada por Kim, pero la publicación de La lista de Mr Malcolm me hizo aparcarla al ser la otra contemporánea (que ya sabéis que a mí no me suele entusiasmar). Rauda me compré el libro en cuanto salió. La portada de la edición española ya me tiró para atrás, qué cosa más horrenda y más descuidada. Pero no juzguemos un libro por sus tapas. ¿O sí?

¿Pero qué truño es estoooo?

PUES SÍ. Porque esta novela es un bluff total. Hay que ver lo que hace el marketing y el bombo. Me hacía ilusión leer una historia de época que fuera ranciedad friendly y que no tuviera dramas, intrigas o aires religiosos como los de la Klassen, sólo buenos diálogos, algún enredo gracioso y personajes atractivos. Pero aquí se queda todo en agua de borrajas. Es tan plana que se le ven todas las costuras de que esto está escrito para ser llevado a la pantalla. No en vano la autora es guionista.

Suzanne, a una haggard no se la meten doblá

El planteamiento me parecía atractivo: soltero de oro que tiene una lista con las condiciones que debe cumplir su futura esposa. Joven despechada que quiere vengarse usando para ello a una amiga y darle al estirado Mr Malcolm a probar su propia medicina. Pero nada, no ha conseguido ni arrancarme una sonrisa ni tampoco el más mínimo interés. Menos mal que es corto.

Corto pero pesadico

Si bien la protagonista no es una pichote y desde el primer momento no está muy de acuerdo con el plan de su amiga (la despechada), enseguida se enamora del otro y el otro de ella. Lo que podría haber dado mucho más de sí se queda en cuatro o cinco situaciones de medio enredo o malentendido, pero sin chispa ni chicha. Para mí le falta "algo". Me da la sensación de la escritora se ha subido al carro de la moda bridgertoniana para hacer una novelita sin más complicación y tratando de emular a Jane Austen, pero le falta ahí de todo para llegar a su nivel, claro. Que aquí nos creemos que la insigne autora del XIX es fácil de copiar y no. Al menos ha intentado hacer algo más o menos apropiado y no como otras, que se apuntan a la estela de la Regencia  y te plantan un tocho infumable time travel que da vergüenza ajena (ya sabéis de quién hablo).  En definitiva, un mñé total, otra lectura que pasa sin pena ni gloria. 

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Mr Malcolm, coge tu lista y piérdete de mi vista


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martes, 3 de mayo de 2016

Blackmoore, Julianne Donaldson


En la Inglaterra de 1820 la única carrera para la mujer es casarse. Pero Kate Worthington conoce su corazón y sabe bien que nunca lo hará. Su plan es viajar a la India, aunque solo sea para encontrar la paz que le pide su espíritu inquieto y para escapar de una familia a la que aborrece. Sin embargo, su entrometida madre tiene otros planes para ella, así que le plantea un trato: podrá ir a la India, sí, pero solo tras haber conseguido —y rechazado— tres propuestas de matrimonio.Decidida a cumplir su parte del trato, Kate parte hacia la mansión de Blackmoore, para pedir ayuda a su amigo de la infancia, Henry Delafield. ¿Será capaz de rechazar una propuesta que, en realidad, es lo único que puede dar alas a su corazón?
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Tras un atracón de novelas de época con momentos perraquiles (Bridgertons y Floreros, entre otras cosas), me apetecía volver a ese género que a mí me gusta: el de las enaguas que no se desenaguan, lo rancio sin asomo de guarreridas. ¿Y quién mejor que Julianne Donaldson para eso? Blackmoore estaba haciéndome ojitos y yo encantada: no sólo había de lo que me gusta, sino que a todo ello se añadían... ¡los páramos!

Croqueta rancio-enagüil-paramera

Aunque mientras leía, mi croqueta se ha convertido en algo así, y ya diré por qué:
Croqueta ay-que-me-la-pego

Kate Worthington tiene una familia que hace buena a la de Elizabeth Bennet: su madre es un pendón que flirtea con todo lo que lleve pantalones y la quiere casar con un señor mayor y enfermo; el padre pasa de todo; su hermana mayor se casó gracias a un escándalo que montó; por último, su hermana menor es una interesada sólo en buscar marido. El único que se salva es el pequeño Oliver, aunque lo mismo cuando crezca es un petardo, vaya usted a saber.


La señora Worthington también come mucho, pero otras cosas

La jovencita se siente agobiada en esa casa y su único deseo es salir de allí pitando rumbo a La India, soltera y entera, ya que desde hace año y medio no quiere saber nada de matrimonio. Además, sus amigos Henry y Sylvia Delafield son también parte de su vía de escape (sobre todo Henrydfjasdfjañsklfdjsklañdkjs), pero todos los años se van de vacaciones a Blackmoore, la residencia veraniega de la familia ¡y a ella no la invitan, con las ganas que tiene! ¿Pero qué pasa aquí?


Kate va de fría y pone esta cara
Pero en el fondo está así

De esa forma, Kate idealiza Blackmoore hasta el punto de obsesionarse. Cuando por fin puede ir por mediación de Henry (es que es para comérselo, de verdad), se encuentra con que aquello es el camarote de los hermanos Marx: nada menos que cuarenta invitados, entre los que se encuentra la perfecta y repelente señorita Saint Claire, candidata a convertirse en esposa de Henry. Por parte de la señora Delafield no es que sea muy bien recibida Kate en la mansión. Y es que aquí hay un tomate que tenemos que ir descubriendo a través de una serie de flashbacks que nos irán aclarando ciertas cosas.



Hemos dicho que Kate jura y perjura que no se va a casar (las razones las descubriremos poco a poco a través de los citados flashbacks), mientras que Henry le suelta cada directa que, como en el caso de Philip (el protagonista de Edenbrooke) me tenía con las enaguas a tope de temperatura. Y ella venga decir que no (pero sí), que se siente como un pájaro enjaulado y desea buscar su destino y blablablá. En serio que a veces me daba ganas de ahogar a Kate por sus rollos patateros y a Julianne Donaldson por coñazo y repetitiva. Que sí, que nos ha quedado claro que Kate quiere echar a volar (el símil del pájaro y la jaula una y mil veces, sin la maestría con que ello se usa en Jane Eyre), que Henry tiene los ojos grises y mil cosas más que nos repite hasta la saciedad. Juro que a punto he estado de quitarle un Gandy por esto, pero Henry lo compensa todo. 


Es salir Henry y empezar con la croqueta especial arco iris

Y es que este chico vale un Potosí. No sólo es adorafollable con Kate a pesar de que a veces está rozando peligrosamente el pichotismo, sino que hasta trata bien a la despendolada de la madre para evitar males mayores. A la Donaldson hay que reconocerle que sabe hacer unos maromos de los que enamoran sin tener que tocar más allá de lo socialmente aceptado en la época. 



Siendo una novela con un argumento más complejo que Edenbrooke, creo que tiene más defectos que la anterior. A veces la sencillez es una virtud y creo que Julianne Donaldson no ha sabido en ocasiones canalizar las neuras de la protagonista, lo que hace que nos saque de quicio al principio. Cuando las cosas se van aclarando, medio nos convence, pero aún así Kate tiene un punto ahostiable que supongo que es por su falta de madurez. Henry, sin embargo, siempre está ahí, con su buen carácter y sus ideas claras. Y su adorafollibilidad, que es lo más importante, seamos sinceras. 

Por todo ello (sobre todo por Henry) obtiene en nuestro Gandymetro...


Henry, llévame a Blackmoore

(Nota: ¿Alguien sabe el porqué de esa manía de la autora de hacernos un test de lectura comprensiva al final? Me parece una chorrada como la copa de un pino)


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