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lunes, 24 de junio de 2019

Autoboyography, Christina Lauren

[Libro no publicado en español]
Hace tres años, la familia de Tanner Scott se mudó de California a Utah, algo que hizo que el adolescente bisexual tuviera que volver al armario. Ahora, a falta de un semestre para terminar el instituto y sin obstáculos entre él y la libertad de ir a la universidad en otro estado, Tanner planea acabar con el mínimo esfuerzo las clases que le quedan y salir de Utah. 
Pero cuando su mejor amiga Autumn le reta a apuntarse a un prestigioso seminario del instituto de Provo, donde los estudiantes deben esforzarse en escribir un libro en un semestre, Tanner no puede evitar ir en contra de sus deseos y apuntarse, aunque solo sea por demostrar a Autumn que es una tontería. Escribir un libro en cuatro meses parece sencillo. Cuatro meses es una eternidad.
Al final, Tanner tiene razón en parte: cuatro meses es mucho tiempo. Después de todo, solo necesita un segundo para fijarse en Sebastian Brother, el prodigio mormón que vendió el año pasado el libro que escribió fruto del seminario y que ahora ayuda en clase. Y necesita menos de un mes para enamorarse completamente de él.


Parecía que nunca iba a llegar pero llegó, aquí está la última reseña del reto Doce meses, doce pares de boas 😭😭😭. Ya ha pasado un año desde que Elsa nos propuso una lista de doce libros 🐍/🐍 para leer durante doce meses y ha sido todo un viaje lector (del que hablaré al final de la reseña) que no creo que pudiera haber terminado con una lectura mejor que Autoboyography.

Solo una persona bailando no puede reflejar toda la felicidad de Kim

Tanner Scott es un chico bisexual que no necesita esconder en ningún armario su sexualidad dentro de su casa pero que, fuera de ella, la esconde bajo quince candados y la guarda en un baúl desde que su familia se trasladó desde California (la tierra de "haz lo que quieras con tus bajos mientras tengas moreno hasta el badajo") a Utah (la tierra de "a los mormones lo único que nos toca la piel es el Sol que Dios quiera que nos dé"). Aunque es un ambiente plácido y tranquilo, Tanner no ve la hora de terminar el instituto para salir de allí y poder vivir sin esa clase de ataduras, pero esas ganas de terminar las clases se le frenan en seco cuando conoce a Sebastian Brother, antiguo alumno, megamormón y ayudante del profesor del cursillo al que Tanner asiste y junto con el que tendrá que trabajar, jatetú qué problema...

Tanner le va a saludar dándole la cola

Tanner sufre el mayor de los flechazos cuando conoce a Sebastian
, que es lo que nos pasaría a todos viéndolo tan atento, tan simpático y tan guapoadfhkjafhkjsdfh. Lo que ya nos gusta menos es que sea tan mormón y tan hijo del ministro/cura jefe/loqueseaquesellameelqueparteelbacalaomormónallí. Sebastian fue alumno del seminario que Tanner está haciendo, escribió el libro que en esa clase te obligan a escribir y resulta que era una joyita de la literatura que va a publicarse en breve. Como Sebastian es tan majo, quiere ayudar a descubrir otros talentos mientras él se prepara para irse dos años a tomar por Cullen a extender la palabra mormona (en verdad os digo, queridas mías, que los pistos mormones le explotan el cardado a cualquiera). En fin, que Tanner pierde el uso cerebral cuando ve a Sebastian porque toda la sangre adolescente se le baja a la cola, pero es que resulta que Sebastian (cuya religión, obviamente, no hace migas con el gayerismo) es especialmente atento con Tanner, especialmente amable con Tanner, especialmente ruborizable con Tanner...


También le palpitan otras cosas

Bueno, no hace falta ser un lince para saber que la relación sentimental entre un chico  no mormón y bisexual y el gay mormón hijo de un pastor mormón viviendo en Mormonlandia está destinada al drama, pero que eso no nos impida vivir una maravillosa historia de amor adolescente. Y remarco lo de adolescente porque esto es un Young Adult (género del que huyo como de la licra, ya sabéis) pero que a mí me ha sabido más a New Adult. No me quiero meter en fregados sobre los géneros pero en un YA espero encontrar una intensidad sentimental y una serie de tonterías que me hagan poner los ojos en blanco y aquí, aunque hay sentimientos intensos y tontunas propias de la edad, me he encontrado unos personajes más bien maduros, conscientes de la realidad de su vida y del jaleo en el que se están metiendo. Y hablo en plural pero me refiero especialmente al alma y gran protagonista del libro, Tanner, que es tan tan pero tan maravilloso... Su punto de vista
es como él, divertido, limpio y sincero. No es un chico perfecto porque, "Jelou! ¡Adolescente a babor!", pero ya sea por la educación que ha recibido (de esos superpadres poco realistas que todos hubiéramos querido tener), ya sea porque sus hormonas no le dominan por completo, es una persona despreocupada y juvenil pero, a la vez, madura y consciente de la realidad de la vida. Eso hace que, aunque se guíe por el corazón antes que por la cabeza, sea consciente de la hostia que se va a meter. A priori, Sebastian parece el maduro pero bien pronto vemos que no lo es tanto, ya que no sabe cómo afrontar su historia con Tanner. Me ha parecido un personaje adorable y complejo, ha intentado toda su vida reprimir sus impulsos sentimentales y sexuales debido a la religión que invade hasta el aire que respira y sufre la lucha interna entre lo que le han inculcado desde que ha nacido y lo que desea. Quiere ambas cosas y, por desgracia, son excluyentes, ya que no puede enamorarse y vivir ese amor libremente sin perder toda su vida.

Vi-va

Sí, la situación da para el cortavenismo y para el moñismo, pero esta novela no es ni una cosa ni la otra, es una que te llena de felicidad. No nos encontramos narraciones intensitas sentimentaloides pero sí es una novela con mucho sentimiento, tal y como debe ser cuando eres adolescente y te enamoras hasta los empastes (yo, desde luego, leí todo el libro como si fuera adolescente, con la sonrisa pava en la boca). Como siempre, entra en juego la maestría del escritor a la hora de contarlo, ya que es lo que decanta la novela hacia el lado tremendo o hacia el maravilloso. Aquí en ningún momento dudas, vas bajando haciendo la croqueta por el lado de la más absoluta maravillosidad. El modo en el que Tanner cuenta la historia es brillante, notas eso, que realmente te la cuenta, enfatizando sus sensaciones cuando toca, saboreando (o sufriendo) los recuerdos y hablando contigo como cuando uno se dice las verdades a sí mismo. Por extensión, me parece que el libro está escrito y estructurado de un modo fantástico, y parte de la culpa de que me haya gustado tanto viene de eso. Como ha sido una grata sorpresa la que me he llevado leyéndolo, no os la voy a destripar, pero sí os diré que tiene una parte fantástica en la que Tanner nos narra lo que vive en primera persona para luego pasar a otra clase de narración que te atrapa igualmente y te hace sentir mucho más.

Kim, tras decir tantas cosas buenas de un YA

A pesar de tener una serie de ellas en casa, este es el primer libro que leo de Christina Lauren y, de verdad, ojalá se dejaran de frotamientos bajeriles por doquier y todos los libros que escribieran fueran como este. Si en sus otras novelas hay mucho guarrerismo explícito, que sepáis que aquí brilla por su ausencia #MegaRanciedadFriendly. El poco que hay no lo vemos, únicamente nos enteramos por dos o tres detalles que Tanner menciona. ¿Y sabéis qué? Que ni te importa porque no lo básico en esta relación. No necesitas saber si hacen "guá" o se tocan el "guachinguá", ya que lo importante aquí está en sus corazones y en sus cabezas. Además, que son adolescentes, ¡qué problemas van a tener estos en darle a la mandanga guarreril, si la mitad de las veces las hormonas no les dejan ni ver! Lo que pasa es que me ha parecido un libro más bien para chavalería de esa edad y decide pasar por encima de las comeduras de bajos para centrarse las comeduras de cabeza. No es un libro con intención de hacer daño y, por eso, el mundo que rodea a Tanner no puede ser más #RainbowFriendly. Si lo hubiéramos visto todo desde el punto de vista de Sebastian, tendríamos ganas de hacer balconing en dirección a suelo (como se puede comprobar en sus capítulos). Sin embargo, no me parece que juzgue a la religión mormona (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días #ParaHacerleTwitter), únicamente la pone frente a un espejo para que sus creencias y actos hablen más que cualquier crítica.

Su ropa interior sí que habla *Kim se desmaya de nuevo*

No sé, queridas, a veces topas con un libro que parece que tenía que existir y que disfrutas de principio a fin, y eso es justo lo que me ha pasado con Autoboyography. Claro que se le pueden poner pegas (ese final tan brusco, esos padres tan irreales, esos pocos conflictos en el entorno de Tanner), pero son minucias que no empañan la estupenda sensación que he tenido al leerlo. Me parece un libro muy bien escrito, bien hilado, de esos que fluyen solos y que lees casi sin darte cuenta, y que, sin una aparente intensidad, se va metiendo por los poros de tu exfoliada piel y te llega al corazón, donde te inunda de emociones. ¡Y sin recurrir a dramas adolescentes de llover flores de cerezo y caminar por las calles a la deriva mientras suena un musicón cortavenas! Una maravillosísima lectura que recomendaría a todo el mundo (y que, ojalá, viéramos traducida).

Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...


Tanner, te achuchaba hasta fundirme contigo

NOTA FINAL Y CONCLUSIONES DEL RETO

Ha sido un año de lecturas M/M y ha sido un año de lo más maravilloso. Todas las gracias que le demos a Elsa son pocas. Primero, porque siempre que la hemos necesitado para que nos orientara y nos aconsejara, siempre ha estado ahí (en general, es que siempre está ahí ❤). Y segundo, porque no solo dedicó un mes entero a hablarnos de sus autoras 🐍/🐍 favoritas (en su Rainbow Corner está todo), sino que rebuscó entre sus lecturas doce libros muy distintos para que pudiéramos catar lo máximo y más variado de este género, subgénero o como lo queráis llamar. Y no con fin de dar publicidad a amigos o de vender algo (aquí no saca dinero ni Penry, queridas, anda que no se nota), sino de dar a conocer la literatura M/M entre nosotras. ¿Mi conclusión del reto? Pues que haría uno así constantemente, lo he disfrutado muchísimo y he apuntado nombres de autores cuya obra voy a leer sí o sí. Sé que Elsa ha escogido libros que merecen la pena y que en el M/M, igual que en el M/F, hay mierdas pinchadas en un palo, pero estos doce han sido una puerta de entrada estupenda para asomarnos a una enorme variedad de libros que, por desgracia, aquí resultan muy desconocidos. Hemos leído thrillers, dramas (llenos de vagabundos 😒🤣), libros con ricachones y pobres, con personas discapacitadas, de adolescentes, de cravats, de gente normal y corriente. Vamos, lo mismo que podemos encontrar en M/F. La única diferencia es que aquí hay más boas en acción que en esos y los conflictos propios del colectivo que te puedes encontrar en algunos pero, por lo demás, no hay diferencia. Por favor, lectora de romántica que estás leyendo esto, que no te eche para atrás el M/M pues lo que te cuenta es exactamente lo mismo que el M/F, una historia de amor, justo lo que todas queremos leer. 

Muchas gracias a Elsa por su trabajo y muchas gracias a vosotras por leer esta entrada hasta el final, por acompañarnos en estas lecturas y por la oportunidad que, estoy segura, le vais a dar a muchos de estos libros. 

Be queer, my friend


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lunes, 27 de mayo de 2019

Arrows Through Archer, Nash Summers

[Libro no publicado en español]
Tras la pérdida de sus padres, a Archer Hart le consume la pena. Cada día se esfuerza en ir a clase y a fiestas, e intenta poner buena cara por el bien de su mejor amigo. Pero, por la noche, se duerme con sonido de disparos resonando en su cabeza.
Mallory es un hombre que lucha su propia batalla sentimental. Cuando su hijo invita a su mejor amigo a casa en unas vacaciones universitarias, se alegra de tener compañía.
Durante ese tiempo, entre charlas nocturnas, sutiles sonrisas y largos, largos silencios, los dos hombres comienzan a encontrar consuelo el uno en el otro. 
Pero el amor no siempre es fácil, sobre todo cuando te atraviesa el corazón.


¡Ay, que estamos llegando al final del reto Doce meses, doce pares de boas y casi ni nos hemos enterado! ¿¡¿Pero cómo puede ser esto?!? Pues en la penúltima lectura del reto estamos, queridas, un libro de sufrimiento p'adentrista (es decir, mucho sentir y poco contar) con una complicada pero bonita historia de amor que, en lugar de hacer que te reboces en las penas, pasa de puntillas sobre ellas y te regala un dulce y utópico final feliz.

Así me he quedado (pero con xixi)

Archer Hart perdió a sus padres en un accidente y su corazoncito quedó dañado de por vida. Intenta seguir adelante pero, entre el peso de verse solo en el mundo y arrastrar el armario en el que encierra su gayerismo, la vida se le hace muy cuesta arriba. El único respiro que encuentra su alma es en Canadá, en casa de su amigo Danny, donde el padre de este, Mallory, le acoge amablemente, respeta su humor y sus silencios, y comparte pequeñas parcelas de su solitaria vida. Y en esto que te tomas un whisky, que bajas las murallas de tu soledad, que conoces a otra persona... Que te acabas dando cuenta de que tu palote despierta a la vida con otro hombre.

Mallory sufre de palotismo inesperado

Menudo pisto tenemos, ¿eh? Porque eso de que Mallory sea el padre del mejor amigo de Archer complica toda la historia de un modo superlativo, cosa que no me puede gustar más. Sin embargo, no es este un libro de rebozarte en el sufrimiento. La escritora nos lo narra a través de los dos personajes y ambos son bastante contenidos en sus sentimientos y a la hora de expresarlos. Incluso a pesar de estar en sus cabezas, no nos agobiamos con sus pensamientos y eso es de agradecer, porque en otros libros te dan ganas de mandar a tomar por Cullen al personaje. Está escrito de un modo ágil y sencillo, sin dramas (más allá de los que aportan los personajes), pero, como ambos son p'adentristas, el libro resulta bastante calmado, aunque no por ello menos emocional. Y la historia de amor es muy bonita, dulce y amorosa. Si buscáis un boa/boa de palotismo supremo tipo Him, este no es vuestro libro. No digo yo que no les ardan los bajos porque la sangre les llega muy bien a los apéndices del placer, pero el guarrerismo (bien escrito) es poco, breve y de voltaje medio -#RanciedadFriendly-, y no pasa nada, porque este libro no va de follamientos por doquier sino de sentimientos y del proceso de sanar una mente herida.

Alegría pura

La verdad es que puede sonar a moñismo o a coñazo, pero no lo es. Es un libro muy dulce y de tocarte el corazoncito. Desgraciadamente, ya sabéis que mi corazoncito es más bien pedrusquil y me suele costar conectar con este tipo de historias. El libro me ha gustado, vaya eso por delante, pero no me suelen emocionar las diferencias de edad, así que no me hizo mucha gracia encontrármela. La verdad es que está todo muy bien hecho y al final no he tenido ni un problema, he entrado perfectamente en la relación entre Archer y Mallory. Lo que me ha pasado es que, incluso estando en Romancelandia (donde te comes con patatas todo lo que te echen), siempre acabo buscando realismo y aquí me ha parecido poco realista la reacción de Mallory, el hecho de que acepte sus sensaciones y sentimientos por Archer sin apenas problemas. No es que no me lo crea, es que no lo veo (muy) factible en la sociedad en la que vivimos, pero supongo que la escritora ha querido limitar el drama en el libro y no darnos más de lo que ya aportan los personajes. También influye en que me trague menos los sentimientos de Mallory el hecho de que esa primera parte en la que se conocen y se desarrollan los sentimientos la vemos íntegramente a través de Archer, así que las posibles comeduras de cabeza de Mallory las desconocemos. Esa es una de las cosas que menos me ha gustado, las dos partes del libro con un único punto de vista cada una, porque me he encontrado en la parte de Archer queriendo saber qué pensaba Mallory y en la parte de Mallory queriendo saber qué pasaba con Archer en determinados momentos.

A mí me gusta enterarme de todo

Pero ni es un mal libro ni me ha disgustado, ¡todo lo contrario! Podemos que la historia me ha encantado pero que algunas cosas me pedía el cuerpo que se me contaran de otro modoHe disfrutado mucho de los momentos en los que se van conociendo, esa sensación de comodidad casi desde el principio, esos cómodos silencios cargados de sutiles miradas y de sueños imposibles... Creo que muchos hemos vivido momentos similares y están espléndidamente plasmados. Que, además, se haya optado con una escritura sencilla y sin dramas me parece un acierto y ha hecho que la historia de Archer y Mallory sea más especial. Y, no sé por qué, me ha quedado una reseña de lo más seca, pero el libro es dulce, bonito y muy agradable de leer, así que me apunto a Nash Summers en mi lista de autoras a seguir, que a este paso es más larga que la boa de John Holmes.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Las flechas de Archer te tocan corazón y bajos


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lunes, 29 de abril de 2019

The Mating of Michael (Sex in Seattle 3), Eli Easton

[Libro no publicado en español]
Todo el mundo admira a Michael por ser enfermero, pero su trabajo a tiempo parcial como "sustituto sexual" gay no solo levanta cejas, sino que también le cuesta relaciones. Michael es guapo, pequeño y muy dedicado a su trabajo con gente que le necesita, pero lo que realmente quiere es amar. Pasa la mayor parte de su tiempo leyendo ciencia ficción, sobre todo libros de su escritor favorito y con el que tuvo un flechazo hace tiempo, el misterioso J.C. Guise. 
La vida de James Gallway es lenta pero va inexorablemente cuesta abajo. Escribió un best seller de ciencia ficción a los dieciocho años mientras estaba en cama con complicaciones derivadas de la polio, pero a los veintiocho ha perdido su inspiración y su deseo de vivir. Las ventas de sus libros como J.C Guise han ido cayendo y, encadenado a una silla de ruedas, se ha ido aislando, convencido de que no es digno de amar. Cuando se ve obligado a hacer una firma de libros y conoce a Michael Lamont, no puede creer que un hombre así puede estar interesado en alguien como él.
Michael y James están hechos el uno para el otro, pero deben dejar su terquedad a un lado para ver que la vida siempre encuentra el camino y que el amor no tiene límites.


Me da la impresión de empezar cada reseña de los libros del Doce meses, doce pares de boas diciendo siempre que tenía muchas ganas de leer el de ese mes, ¡pero es que siempre es cierto! Y, en esta ocasión, un poquito más porque Elsa me lo había recomendado hacía tiempo, ya que su punto de partida era de lo más peculiar al trabajar uno de sus protagonistas como... Bueno, ya lo veréis.

No sabemos si nos gusta o nos da miedito

Michael Lamont es una persona como pocas vas a encontrar en la vida, cariñosa, amable, muy muy buena gente y que se da en cuerpo y alma a sus pacientes. Y eso del cuerpo no digo a la ligera, ya que trabaja como enfermero y como sexual surrogate, poniendo su amabilidad, su mente y su anatomía al servicio de personas dañadas en algún sentido para que, a través del contacto con él, puedan sentirse bien. Vamos, que tiene roce guarreril con sus pacientes.

¡Pero que es pilingui!

¡No! ¡Que esto no es Pretty Woman! No sé si existe un equivalente en español, pero sería una especie de terapeuta sexual no únicamente en el plano psicológico sino también en el físicoalguien preparado para ayudar al paciente con sus impedimentos y traumas sexuales a través de establecer lazos de confianza que le permitan sentirse relajado a la hora de establecer contacto sexual y poder tener confianza en dicho plano. Bueno, lo buscáis en Google, que lo explico fatal 😆. El caso es que Michael es fantástico y adora su trabajo, pero tiene amor que dar por todos lados y una de las cosas que más le gustan son los libros de ciencia ficción, sobre todo los del esquivo J.C. Guise, pseudónimo bajo el que se oculta James Galloway, un escritor discapacitado con fobias varias que se ve obligado a dar la cara en una firma de libros, ya que sus libros van perdiendo calidad y necesita volver a estar en el candelabro candelero. Y adivinad quién pierde el culo por ir a dicha firma y va con las piernas temblorosas porque tiene la boa un poco crazy croqueta con dicho escritor...


Ay, me encantan estas tonterías, que si un crush inesperado, que si unas miradas tontonas, que si una cara rancia que esconde los latidos acelerados del corazón... Vamos, el amor mismo. Sinceramente, pensaba que con un protagonista amargado y con otro con un trabajo que muchas veces se confunde con la prostitución iba a leer un libro de drama total y megasentimientos exaltados (que Elsa me está dando unos palos en el reto que doy vueltas cual peonza loca 😆), pero la verdad es que no, estamos ante un libro bastante optimisma en general, la escritora ha decidido tocar el drama de tal modo que, si bien está siempre presente, no tiene una presencia agobiante que eclipse la maravillosidad del amor entre Michael y James. A través de alternar los puntos de vista de ambos con partes del pasado de James y extractos de uno de sus libros (que puede parecer un poco WTF pero que al final cobra sentido), Eli Easton nos regala una bonita historia de amor entre un personaje maravilloso (Michael) al que le falta la pieza clave que encaje en su corazón y le haga totalmente feliz, y otro revirao y amargado de la vida (James) que necesita alguien como Michael a su lado aunque no lo sepa. El libro está bien escrito, se entretetiene poco en detalles y ambientación, y la narración es bastante rápida, lo que hace el libro más ligero. Eso le quita dramatismo a lo que cuenta, algo que, personalmente, he agradecido, ya que prefiero leer con mariposillas en el estómago antes que con ganas de tirarme por un puente.

No quiero más dramas en mi vida (por ahora)

A pesar de lo atractivo (literariamente hablando) de la situación de James, el protagonista es Michael, como no podía ser menos teniendo ese trabajo. No os voy a dar aquí la brasa sobre los conflictos mentales que te pueden surgir al leer sobre una persona que se dedica a tener intimidad con otros con fines cuarativos (SPOILER QUE TE CAGAS: sí, en este libro uno de los protagonistas tiene sexo con varios personajes que no son su pareja FIN DEL SPOILER QUE TE CAGAS). Yo soy de esas lectoras que no quiere leer infidelidades ni quiere ver a uno de los personajes haciendo guarreridas con otro (vamos, que me dan ganas de prenderle fuego al libro), pero reconozco que no he tenido ni el más mínimo problema con lo que Michael hace. Me ha parecido muy bien tratado, con la delicadeza suficiente como para que no parezca algo sórdido pero con la distancia suficiente como para ver que no hay nada relacionado con lo sentimental ni con el placer de Michael. Estas partes carecen de sentimientos amorosos y de pasión, justo lo opuesto a las secuencias guarreriles entre Michael y James, megahot y siempre siempre con significado. No es sexo puesto por cubrir la cuota, son secuencias guarreriles que aportan algo a la relación, que suponen un avance en su relación y en su intimidad. 

Ahí reviven hasta a los calzoncillos

Sin embargo, creo que por dejar claro todo lo del trabajo de Michael se quita tiempo a su relación con James, me hubiera gustado disfrutar más de ellos como pareja (es que son de un amor que me los comía -pero no en plan caníbal, eh-). Además, a Eli Easton se le va un poco la mano con el azucarero al final del libro y hay cosas que son un poco cursimoñas para mi gusto, pero vamos, que son cosas menores, ya que yo estaba toda contenta con la alegría que Michael deprende durante el libro y, mira, chica, como si me lo rebozan en algodón de azúcar 😂.

The Mating of Michael ha sido una lectura sorprendente. Con una temática complicada, Eli Easton consigue hacer un libro bonito y dulce con puntos amargos pero con una historia de amor llena de optimismo y que se lee en un plis. 

Por todo ello se lleva en nuestro Gandymetro...

Michael, vamos a darle al sexual healing


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lunes, 25 de febrero de 2019

Slide (Roads 1), Garrett Leigh

[Libro no publicado en español]
El tímido tatuador Ash tiene un pasado complicado. Años de no cuidarse, de abusar de las drogas y de vivir en la calle le han pasado factura y a veces parece que la profunda conexión con su amante es el único bálsamo para las heridas y que ni él mismo comprende.
El técnico de emergencias sanitarias Pete es cálido, amoroso y fuerte, algo que Ash pensó que nunca tendría y no sabía que necesitaba hasta que se conocieros. Pero el destino es cruel y, cuando las pesadillas chocan con el presente, sus frágiles mundos se desmoronan. 
Las complicaciones en el trabajo de Pete le distancian de casa y no se da cuenta hasta que es demasiado tarde de que Ash se ha ido escapando. La traición, los secretos y las mentiras se revelan, y Pete debe luchar con todas sus fuerzas para salvar al amor de su vida...


Avanzamos lentas pero seguras en el reto Doce meses, doce pares de boas que nuestra querida Elsa nos propuso allá por el caluroso verano del año pasado, y hoy venimos con la reseña de uno de los libros que más nos ha afectado anímicamente. Sí, Kim tiene un corazoncito en el estómago (es haggard, su anatomía es especial) y justo ahí ha tenido un nudo durante casi toda la lectura de este libro. Y, esta vez, ese nudo no ha desembocado en croqueteo...


Kim, al escribir esto

Cuando el técnico en emergencias sanitarias (paramedic en el original, traducidlo como os plazca, queridas) Pete alquiló una habitación de su piso al tímido tatuador Ash, no sabía que estaba abriendo las puertas de su corazón al amor de su vida. Pero Ash no es un chico fácil, viene muy traumadito y a veces parece que el único modo que tiene de expresarse es a través de sus dibujos. Ash tampoco estaba preparado para tener a un hombre tan alegre y optimista (además de buenorrísimo -que lo tímido no impide relamer con la vista-) a su lado, pero el amor se abrió paso entre timideces y traumas y se instaló en su corazón y en su boa. Y ahí están, sonriéndose como tontos, durmiendo juntos, dándole a la mandanga guarreril y siendo felic...


Quieta parada ahí, que felices NO
¿¡¿Pero qué dices, locaaaaaaaa?!?

Pues ya véis, queridas, la relación entre Ash y Pete es la muestra perfecta de que, a veces, el amor no es suficiente. Y no lo es si no hay diálogo, algo que nuestra pareja protagonista ejercita más bien poco (lo sustituyen por guarrerismos, que ejercitan bastante más). Sabemos que Ash tuvo un pasado tremendo, viviendo en casas de acogida para acabar en la calle, con la drogaína como única compañía. Pero sabemos también que oculta algo que le hace comportarse de un modo extraño, que le hace repeler el contacto con cualquiera que no sea Pete y ser extremadamente reservado, pero de lo que no quiere hablar. Y Pete, maravilloso como es, respeta ese silencio y se dedica a darle amor. Pero, como ya os hemos dicho, el amor no es suficiente...


NO te escucho

Slide era uno de los libros que más ganas tenía de leer de la lista que nos propuso Elsa (supongo que por la portada con esos brazacos musculosos que 👅👅👅, porque las sinopsis nunca las leo...) y, aunque me alegro de haberlo leído y voy a seguir leyendo la serie, ha supuesto una lectura demasiado intensa para mí. Veo necesario separar lo que nos cuenta del modo en el que se nos cuenta (o no se nos cuenta...). En cuanto a trama, no tengo queja. Ha sido una historia dura pero no en plan Foxes, donde la dureza se veía rodeada por una especie de optimismo que te hacía no querer cortarte las venas y seguir leyendo para disfrutar de la maravillosidad de Danny y Micky. Aquí ves que eso del poder redentor del amor es un cuento chino y que no hay mayor pena que tenerlo todo para ser feliz y no poder serlo porque tu propia mente te lo impide. Realmente, Slide me ha parecido un libro sobre la dureza de la vida con una historia de amor de fondo, no he sentido que, a pesar del proganismo que tiene, la relación entre Ash y Pete sea el eje. El motor del libro es Ash, un misterio con patas, un personaje extremadamente dañado que es todo sensibilidad y bondad, pero al que la vida ha dejado con demasiadas cicatrices, tanto por dentro como por fuera y de las que no sabemos si se recuperará. Su historia de amor con Pete la vemos como algo que acompaña el viaje vital de Ash en este libro, su camino hasta tocar fondo y su subida a la superficie... o su hundimiento definitivo.


Libros que acaban mal, no, ¡eh? ¡NO!

Jijijiji, ¡que hay que crear misterio! El libro tiene dos partes diferenciadas. En la primera, vemos el inicio de la relación con Pete a través de los ojos de Ash (y, de paso, podemos conocer algo al tatuador), y, en la segunda, vemos a Ash a través de los ojos de Pete cuando ya llevan dos años juntos. Y es precisamente en esta parte donde he tenido mis mayores problemas, entre ciertas decisiones que toma Pete y la narración, que a veces me ha parecido algo lenta (el hecho de que haya poco diálogo tampoco ayuda a que parezca que lo narra El Correcaminos, todo sea dicho). Es bonito verles bien pero es muy duro verles mal y, aunque a veces las cosas se narran con cierta distancia, me ha dado una sensación bastante agobiante en la parte final del libro, el nudo en el estómago era bien grande y no veía yo que eso pudiera terminar bien. ¡Pero eso es bueno, queridas! Me encanta sufrir si merece la pena. El problema está en que la narración me ha parecido algo extraña, como que iba dejando cosas sueltas por ahí (no sé, supongo que será algo propio de estar en la cabeza de una persona). Por cierto, antes de que se me olvide: los guarrerismos, bien, gracias. Son abundantes (tal vez sobre alguno, incluso), narrados con buen gusto y con un toque sentimental que me ha encantado. Lo que sí que no me ha gustado es que el libro tenga varios puntos que me parecían claves y que no ocurran cuando estamos leyendo, sino que se nos cuenten cuando ya han pasado (el epílogo es un campo de minas en este aspecto, te van saltando un montón de cosas importantes que han ocurrido y no te han contado). No veo yo la necesidad de ir lentamente sufriendo para, al final, contarnos un montón de cosas a toro pasado, sobre todo sabiendo que el resto de libros de la serie también son de la misma pareja...


Bueno, querida Garrett, tú sabrás por qué lo has hecho así

De todos modos, me ha gustado este libro, ha sido una lectura muy intensa con dos personajes que me forman una pareja muy bonita y cuyo futuro quiero conocer. Eso sí, después de un masaje y unos cuantos nadismos monoplatillescos que me quiten la tensión del cuerpo que me ha dejado Slide.

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...


3'5. Pete y Ash, con menos trauma os quiero más


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lunes, 28 de enero de 2019

The invasion of Tork (Tork & Adam 1), Claire Davis & Al Stewart

[Libro no publicado en español]
Adam es fabuloso, inteligente y guapísimo, ¡todos los chicos se lo dicen! Cuando se ve obligado a hacer voluntariado en un refugio para vagabundos, lo único que le preocupa es mantenerlos lejos y terminar lo antes posible. Hasta que conoce a Tork. 
Tork es listo y divertido, hace figuritas de origami y lee a Dickens, tiene el pelo verde y hace que el corazón de Adam se desboque. Pero Tork es un sin techo y no le impresiona el comportamiento de Adam.
¿Puede Adam ver más allá de su miedo y su arrogancia? ¿Puede Tork darle una oportunidad? ¿Pueden dos hombres tan distintos darse cuenta de lo que realmente importa...?


Sabiendo que estamos hasta las puntas del cardado cerrando retos y abriendo otros, Elsa nos puso este mes en el Doce meses, Doce pares de boas un relato breve pero no por ello ligerito, que ella disfruta del sufrimiento lector por doble vía: la de los personajes y la mía leyendo. Y es que no podemos decir que la situación del protagonista, Tork, sea estupenda, ya que vive en la calle.


Yo, acogiendo estos planteamientos en mis entretelas

Tork es un chico joven que no tiene hogar, alguien que, aparentemente, no siente ni existe (como todas esas personas que, desgraciadamente, vemos a diario en las ciudades). Cuando vamos conociéndolo más (gran parte del libro lo pasamos en su cabeza), vemos que realmente él quiere dejar de sentir pero, a la vez, quiere sentirse vivo. Tiene fobia al contacto humano y, sin embargo, lo anhela, pero ha creado una serie de reglas que le sirven de protección y brújula y justo van en contra de relacionarse con alguien. Sinceramente, a veces pensaba que su cabeza estaba en batalla constante, entre lo que se obligaba a creer ("no puedes confiar en nadie", "el dolor te sirve para recordarte que estás vivo", etc.) y lo que realmente quería ("quiero que alguien me vea", "quiero sentir", "soy una persona que merezco la pena", etc.). Tork sigue las reglas a pies juntillas, pero no puede evitar saltárselas e intentar sentirse humano de nuevo. Y, en una de esas ocasiones, conoce a un voluntario, Adam, que está repartiendo comida a los sin techo en contra de su voluntad.


Aquí está Adam, siendo humilde

Sí, así es Adam, un guapo universitario que no ve más allá de su ombligo y que necesita que figure en su expediente lo buena persona que es, para lo que va todas las semanas a un refugio a repartir comida aunque se muera del asco de estar con "esa gente", a los que no tocaría ni con wifi. ¿Qué hace que Adam se fije en Tork? Pues que Tork es guapo, extremadamente educado... y le toca los pelendengues.


¡Ole ahí! ¡Que el turrón no espere!

¡Metafóricamente, chicas, que no se puede dejar vuestras calenturientas mentes sueltas! Y es que Tork ve rápidamente cómo es Adam, con esa superioridad que le sale por los poros de la piel, y no puede evitar ceder a la tentación de tomarle el pelo, de hacerle ver que un vagabundo puede tener la última palabra y quedar por encima, algo que supera a Adam y que hace que inicie una campaña para conquistar a Tork y luego decirle que quien ríe el últime, ríe mejor. Claro, que él no sabe que el último en reír también será Tork...

Esa risa es la que más gustito da

Creo que os he contado medio libro 😆, pero es que es tan breve... Esa es mi principal pega, la verdad, que la historia es interesante, está bien escrita pero es tan corta que a mí se me ha quedado algo coja. Está narrado en primera persona, principalmente por Tork (hasta que aparece Adam y se alternan sus puntos de vista -ni hace falta que indiquen quién habla, son tan distintos que se ve a la legua-). Tork es un personaje que te roba el corazón, entre la dureza de su situación inicial y su posterior apertura a Adam y al mundo, cuando se le despiertan las ganas de vivir y la boa ilusión. Sin embargo, me ha costado conectar con Adam (cosas del gilipollismo que le invade). Obviamente, le vas conociendo y le coges más cariño (ya no lo ves en plan "qué gilipollas eres, vete en el cohete al Sol" sino "qué gilipollas eres cuando quieres aunque realmente eres un encanto y me descojono contigo"). En un determinado momento, he visto que fuerzan un poco al personaje para que la relación entre Tork y él avance, y eso me ha hecho levantar ceja. Pero entiendo que es el precio a pagar en los relatos, ya que, con tan poco espacio, la historia se debe desarrollar de modo apresurado. Sin embargo, está bien escrito, con delicadeza y sin regodearse en la sordidez y dureza de la situación de Tork pero, a la vez, transmitiéndonos la terrible soledad y sensación de desamparo que sufre.


Mi Tork no se lo merece

¡Y no hay nada de sexo! Unos besitos y chimpún. Pero no se me tiren aún por la ventana porque es una historia cuqui, que se ilumina cuando Tork lo hace y nos deja un poso de esperanza, de que hay que tener fe en que vendrá algo mejor. No le puedo dar más puntuación porque su brevedad ha hecho que la historia vaya mucho más deprisa de lo que me hubiera gustado, pero, aún así, he disfrutado bastante The invasion of Tork, un relato algo duro pero dulce que te deja con la sonrisa en la boca.

[Y, mientras escribo esto estoy leyendo el otro relato, The invasion of Adam, que compone la serie y que me está pareciendo estupendo]

Así que, por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

3'5. Tork, eres un amor(k)
[Mis rimas han tocado fondo, lo sé 😅]


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lunes, 17 de diciembre de 2018

Leo quiere a aries (Signs of Love 1), Anyta Sunday


Theo Wallace normalmente se ríe con los horóscopos que su madre le manda. Todavía está colgado de su ex-novia y prácticamente sin amigos pero este último horóscopo le pide que lo reconsidere, ya que puede que una amistad nueva llegue para quedarse... Y eso sería razón más que suficiente para dejar atrás el pasado y encarar un futuro brillante. Cuando su hermana Leone le reta a encontrarle la cita perfecta para una boda, Theo aprovecha la oportunidad para hacer nuevos amigos. Jamie Cooper, su antiguo tutor de económicas y nuevo compañero de piso de ambos, parece ser el partido perfecto para su hermana. Muy perfecto. Perfecto nivel "escrito en las estrellas". Lo único que tiene que hacer es asegurarse de que Jamie es lo suficientemente bueno. ¿Puede ser el chico ideal para ella y el mejor amigo de Theo...? 


No sé si Elsa ha podido elegir una mejor lectura para terminar el año dentro del reto Doce meses, doce pares de boas. Y es que Leo quiere a aries es uno de esos libros que dan muy buen rollo, ausentes de drama y que te mantiene todo el tiempo con la sonrisilla tontaca en la boca. ¿Se le puede pedir más?

¡Que venga con una café maxi xl!

Theo Wallace estudia Economía (bueno, o algo así, a mí la universidad americana se me escapa), tiene una madre "horoscopoadicta" y una hermana ciega con la que vive. ¿Qué le falta? Pues una novia y un compañero de piso. Aún no ha superado que su chica le dejara por irse con el novio de su hermana (vaya pisto...), pero la vida sigue y alquilar la habitación que tienen libre es un must, así como que saque notaza en una asignatura que se le atasca. Y ahí es donde entra en juego Jamie Cooper, su antiguo tutor y, aparentemente, el único capaz de ayudarle. Y no únicamente en la carrera, sino también en lo del alquiler, ya que Jamie está buscando piso...


¡Todo el mundo gana! ¡Sobre todo, sus bajos!

Que no os confunda la sinopsis: este libro es un M/M, un boa/boa nadista de mono con platillos en el que un chico, Theo, cuya vida sentimental estaba llena de chicas, comienza a sentir impulsos guarreriles hacia su nuevo compañero de piso, justo ese que él mismo ve como novio ideal para su hermana. A pesar de que este planteamiento puede parecer salido de Dinastía, no estamos ante un libro culebronesco sino ante uno sencillo y divertido, de esos que te hacen sentir bien desde la primera hasta la última página. No es una épica historia de amor en la que dos personas luchan por su amor contra viento marea, no, aquí no caben los dramas. Leo quiere a aries es un libro de buen rollo total, donde el ambiente es totalmente gay friendly y que pases de ser heterosexual a tener novio causa la misma perplejidad que si yo digo que me gusta David Gandy (para las más despistadas, esa perplejidad sería nula). Sospecho que la intención de la escritora no es que sufras sino que te lo pases bien y disfrutes con un amor cocido a fuego lento (un slow burn de manual) donde, únicamente desde la perspectiva de Theo, vemos cómo se pasa de desear una buena amistad con un chico a querer entregarle hasta tu culito respingón.


La alegría del susodicho

Los personajes son muy adorables, con pocos defectos (aunque tampoco es que se muestran demasiado en sus personalidades). Theo es el típico chico majo y sanote, sin complejos ni complicaciones, abierto a todo, siempre marcando hoyuelos con su devastadora sonrisa. Jamie es más centrado y controlado pero no por eso un coñazo. Tiene un corazón de oro y lo da todo por los que quiere, lo que le ha hecho salir trasquilado alguna que otra vez. Su relación con Theo es estupenda, provocadora de sonrisas constantes, llena de juegos, de retos y de respeto mutuo. Estás deseando que estén juntos porque son momentos muy agradables, de los que podrías leer páginas y páginas sin cansarte. Son el centro de la narración y, aunque hay varios personajes secundarios pululando, pocos resultan interesantes (tampoco es que la escritora nos cuente demasiado), se ven más planos y están ahí para ayudarnos a conocer a los protagonistas y ayudarles en su relación. Mención aparte merecen las madres, que de tan majas parecen un poco tolais...


Unas madres de lo más normal

El libro está escrito de un modo muy ameno, es muy ágil, fresco y entretenido. No se detiene demasiado dando detalles ni situando la historia, se centra en los personajes y en sus vivencias en ese momento, lo cual hace el libro más fácil aún de leer. Por lo poco que he leído de Anyta Sunday creo que tiene muy buena mano haciendo libros sencillos para hacerte sentir bien, dejando de lado el drama y la cursilería en la que es muy fácil caer (temblaba pensando en el posible moñismo final... que no llegó). Y en cuanto al guarrerismo, es de una #MedianaRanciedad. Ambos son muy palotes y, ya os lo he dicho, Theo está muy abierto a todo, sobre todo a la mandanga guarreril, pero las secuencias sexuales son pocas y breves, así que, aunque hay descripciones, en un par de páginas se ventila el asunto. Me parece ideal para aquellas lectoras a las que aún les da cosica eso del boa/boa (¡por Diooooooooor, en estos tiempoooooooos!) y quieren meter la cabeza poco a poco y sin nada dramático o megaguarro. ¡Y, además, está traducido!

Leo quiere a aries es una lectura muy amena, fresca y sencilla destinada a hacerte pasar un ratito lector muy muy agradable y a dejarte con una sensación estupenda al finalizar. Yo, desde luego, he quedado más que encantada con él.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Theo, Jamie, vuestro palotil desparpajo quiero yo debajo


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