martes, 13 de febrero de 2018

Wicked intentions (Maiden Lane 1), Elizabeth Hoyt

[Libro no publicado en español]
Famoso por sus salvajes y sensuales necesidades, Lazarus Huntington, lord Caire, busca a un salvaje asesino en St. Giles, el suburbio más conocido de Londres. La viuda Temperance Dews conoce St. Giles como la palma de su mano, ya que lleva toda la vida cuidando de sus habitantes en el orfanato que su familia creó y que ahora está en peligro.
Caire le hace una oferta sencilla: si Temperance le sirve de guía por los peligrosos callejones de St. Giles, él la introducirá en la alta sociedad londinense para que pueda encontrar un benefactor para el orfanato. Pero Temperance no es tan inocente como parece y lo que comienza como algo frío y calculado pronto da paso a una pasión que ninguno puede controlar y que tal vez los destruya a ambos. 


¡Empezamos nueva serie enagüil! Ya, ya sé que tenemos mil sin terminar pero no nos preguntéis el sentido de nuestras lecturas, NosCaben todas y como se nos cruce un libro nuevo por delante, para el kindelito que va. A esta serie en concreto le tenía echado el ojillo desde hace bastante porque tiene muy buenas críticas, enaguas con tonillo guarreril subidito #GiveItToMama. Eso sí, es larga (uuuuuuuuuhhhhh, laaaaaaaaaaaaarga, justo como a mí me gustan) y, oh, sorpresa en el mundo editorial en castellano, no está traducida.


¡Que traduzcáis más, copón!

Estamos en Londres en 1737, en la época georgiana (os doy este dato para que os quitéis de la cabeza las enaguas de Regencia que tanto nos gustan). Temperance Dews es una viuda que lleva, junto a su hermano Winter, un orfanato en Londres. Desde que su benefactor murió andan económicamente con la soga al cuello pero ellos no pueden dejar de acoger niños, ya que o los acogen o éstos acabarán siendo vendidos y mejor no pensar en qué será de ellos. En una de sus peligrosas escapadas por St. Giles para recoger a un bebé llama la atención de Lazarus Huntington, lord Caire, y éste acaba dando con ella y haciéndole una proposición: si le hace de Google Maps por las calles de St. Giles, él le ayudará a conseguir un nuevo benefactor para el orfanato. ¿Y para qué necesita un noble extraño semejante guía por uno de los peores barrios de Londres? Pues para encontrar al asesino de su amante.


¡Chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!

Sí, queridas, Lazarus Huntington debe tener oculto una gran boa un complejo de Sherlock Holmes que le obliga a no dar por cerrada la muerte de su amante y a encontrar a su asesino. ¿Podría recurrir a la policía? Puede pero es que su amante no era una lady fina, era un poco pilingui y cuando una pilingui aparece abierta y no de piernas precisamente se mira para otro sitio y ya. [Además, si recurre a la policía nos quedamos sin este maravilloso comienzo wtf que únicamente toleramos en la romántica -porque a ver en qué cabeza sana eliges a una viuda pobre pero respetable para que te oriente por los bajos fondos londinenses en lugar de a un pilluelo, por ejemplo. Pues a una que te quieras trincar, lógicamente-]. Podríamos pensar que era el amor de su vida pero no, Lazarus nunca ha amado a nadie. Es más, no soporta que lo toquen, le produce dolor (eso sí, la boa no le duele al jodío), con lo que sus encuentros sexuales son de lo más peculiares y le han granjeado cierta fama entre la sociedad. Ejem. Como Temperance no es parte de esa flor y nata londinense nada sabe de esas tendencias pero no tardará en enterarse. "¿¿Y qué le pasa?? ¡No me digas que tiene la boa en estado somnoliento!", podréis decir. Pues no, lo que le pasa es que le va la mandanga guarronaca de "trae esa pata que te la ato a otra".


Será un antepasado mío
¿¿No me digas que es el Grey enagüil??

NO, NO LO ES y no me gustaría que os alejárais de este libro por esa desacertada comparación que he visto en más de un sitio, de hecho este libro es anterior al señor sombreado. A Lazarus le gusta atar a sus follamigas y poco más, nada de "voy a sacar algo del cuarto de las cachiporras y te voy a dar y luego vienen unos azotes y ya si eso me como tus bigotes". NO. Él no quiere tener sumisas, él quiere alegrarse los bajos con la mínima complicación posible. Lazarus es un hombre distante y extraño, con ese porte aristocrático y ese largo pelo blanco tipo Saruman a pesar de ser joven. Temperance, en cambio, es una pobre pero digna viuda que no ha catado boa desde que su marido murió. Lazarus le resulta perturbador y a veces hasta odioso pero ay que va a ser que la casta señora Dews tiene también ciertos deseos ocultos que lord Caire enseguida detecta... ¡Muajajajajajaja! Me encantan esas tonterías, no lo puedo evitar. Una recta (que no mojigata ni pavisosa, eh) viuda y un diablo que la quiere corromper, VI-VA. Poco a poco el libro se va llenando de morbo, con Lazarus intentando tentar a Temperance y ésta resistiéndose pero dejando charco. Las secuencias guarreriles están muy bien narradas, son explícitas pero de buen gusto. Tardan en llegar y puede que alguna parezca metida con calzador pero acabamos viendo que son importantes para la relación entre los protagonistas. Sí, es sexo necesario para que avance la trama.


Kim hace la croqueta guarreril

[Aunque también debería añadir que lo mismo algún problemilla pueden resolverlo hablando en lugar de fornicando pero, como yo no soy rancia, pues que le den al tema todas las veces que quieran]

Reconozco que al principio pensé que no iba a conectar con el libro, entre la sordidez del ambiente y el frío protagonista, con el que veía que no iba a simpatizar, pero esto ha ido cambiando al ver las grietas de la fría personalidad de Lazarus y los calores que Temperance empieza a sentir por él y el petamiento de cabeza que eso le produce. Poco a poco me he ido enganchando tanto a su historia de palotismo-que-se-convierte-en-amor, la búsqueda del asesino y también a las tropecientas entretejidas tramasY es que este libro tiene secundarios por un tubo, cada uno con una historia y que todas nos acaban interesando. Temperance tiene tres hermanos y dos hermanas (ojo a los nombres: Winter, Concord, Asa, Verity y Silence, trocotró) de los que tanto Winter como especialmente Silence apuntan a libraco (por Dior la trama de Silence, ¡POR DIOR! Estoy deseando leerla). También pulula por ahí una lady, Lady Hero, un malhechor, Mickey O'Connor, el mejor amigo de Lazarus, Godric St. John, y un vengador/asesino/no sabemos qué, el Fantasma de St. Giles, el harlequín justiciero. Pues tooooooooooooodo esto convive con la historia de Temperance y Lazarus y, en lugar de entorpecer la lectura del libro, hace que no puedas dejar de leer


Muy bien hecho, chata

Menudo pisto se marca Elizabeth Hoyt y qué bien lo lleva para mi gusto. Este mujer escribe con mucha clase y eso hace que la historia sea extraña y, a la vez, especial. Como ya os he dicho, no son las típicas enagüas de Regencia, están más cercanas a Gaelen Foley en cuanto a la sordidez aunque se sitúen en una época anterior a las novelas de ésta (por cierto, si eres una ñiñi ñiñi de la ambientación histórica tal vez detectes ciertos anacronismos que yo, interesada como estoy siempre que leo en el folletisco, no percibo pero que otras lectoras más puestas en el tema sí lo han hecho). Algunas cosas se me han quedado algo flojas, sobre todo los aspectos relacionados con Lazarus y el origen de su trauma, aunque si hay algo que no me ha gustado han sido los fragmentos del cuento que abren cada capítulo. Ya Cassie comentó en su reseña de El príncipe cuervo que a santo de qué ponía eso que no aportaba nada y yo aquí os digo lo mismo. De hecho, cuando me empecé a pillar por el libro, esos fragmentos me los salté, así que si cuentan el secreto de la vida me lo he perdido. Deduzco que nos vamos a tener que comer esa estructura en el resto de sus libros y no entiendo qué porro se ha fumado para que lo haga pero espero que le haya alimentado, yo prefiero quedarme con la historia que me interesa y no perder el tiempo.

Wicked intentions me ha parecido un libro sugestivo y muy bien llevado, unas enaguas en las que sobrevuela un ambiente erótico y morboso pero que acaban contando la historia de amor de dos personajes dañados que se sanan mutuamente y que nos dejan con muchas ganas de volver a asomarnos por Maiden Lane, cosa que no tardaremos en hacer.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Lazarus, a ti sí que te ataba pero a la pata de mi cama


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viernes, 9 de febrero de 2018

The soldier's scoundrel (The Turner Series 1), Cat Sebastian

[Libro no publicado en español]
Jack Turner creció en los oscuros suburbios londinenses, dentro de una vida delictiva y deseoso de hacer cualquier cosa con tal de tener el estómago lleno y a sus hermanos a salvo. Ahora utiliza los trucos que aprendió en esa época para ayudar a los que necesitan el tipo de ayuda que únicamente un sinvergüenza puede proporcionar. Su desconfianza hacia la nobleza es muy profunda y sus servicios no son para un guapisimo soldado de alta cuna que personifica todo lo que Jack nunca será.
Tras el caos de la guerra, Oliver Rivington desea la previsible seguridad de la vida del caballero, ésa en la que no se incluye discutir con un indeseable que burla la ley cada vez que puede. Pero Jack tienta a Oliver como ningún hombre lo ha hecho. Pronto su deseo por el delincuente sin remordimientos es equiparable al placer que Jack obtiene viendo cómo la perfecta compostura de Oliver se tambalea cada vez que están juntos.


Si me gustan las enaguas y me encantan los maromos era cuestión de tiempo que acabara leyendo un libro que uniera ambos. Y ya, queridas, ya sé que será por maromos y enaguas en este blog pero tenemos abundancia de maromos que se vuelven locos por las enaguas y no por otra boa, que es justo lo que traemos hoy, un 🐍/🐍 enagüil. Porque sí, hay algo mejor que un maromo enagüil.


¡Dos!

Oliver Rivington viene de la guerra medio traumado y lisiado (luchó en la cruenta batalla de Badajoz) y lo único que quiere es vivir la tranquila vida del noble en la sociedad londinense, que para eso es un caballero de fina estampa. Cuando regresa de su vida militar se encuentra con que su hermana ha tenido tratos no guarreriles con Jack Turner, un "solucionador de problemas" con malos métodos y peor reputación. Y, como Oliver no puede dejar que el buen nombre de su hermana quede manchado al asociarse con el de Jack, decide saldar la deuda con Turner pero acaba saliendo de su oficina de un modo que no hubiera imaginado... 🐍🔥🐍🔥🐍🔥 Y es que nadie conoce las tendencias de Oliver salvo su boa y Jack, que tuvo el placer de observar cierto comportamiento guarreril del noble soldado y desde entonces esa imagen le ronda los bajos como a mí la del bañador blanco del Gandy. Ninguno de los dos quiere dar rienda suelta a sus pasiones pero claro, una investigación, unas provocaciones, unos sonrojamientos y...


Te voy a meter de todo menos miedo, ladrón

Ya tenía yo ganas de pillar a unos maromos con cravat y los bajos alegres, queridas. Este libro llegó a mí tras ver las buenas críticas del tercero de la serie y, claro, una tiene que empezar por el principio (el ñiñiñiñiesco que rige mis lecturas) así que a lanzarnos de cabeza sobre él (fue una lectura conjunta con mi partner in crime de br, sweetie Gema). ¡Además, que hacía mucho que no le daba al boa/boa y una a veces necesita una dosis extra de maromiaje! Eso sí, he leído con una sensación de fatalismo sobre mis hombreras todo el tiempo. Y es que no podemos olvidar que estamos ante una historia de gays en la época enagüil. O sea, vamos a ver, ¡que eso era sodomía y estaba penado! ¿¿Cómo voy a encontrar yo ahí un final feliz?? *Lloro*. Bueno, si me permitís un pequeño spoiler para las temáis leerlo por miedo a acabar lanzando el libro por la ventana os diré que yo he quedado contenta con el final. De hecho, me parece un libro estupendo para iniciarte en la lectura boa/boa.


Venid con mami, maromazos


Es un libro muy bien escrito, con un lenguaje muy cuidado, casi me sentía en la obligación de leer con los guantes puestos y la postura bien firme, que los libros de nivelazo literario no los lee una repantingada en el sofá. También os digo que si formalmente me ha encantado, el contenido... No es un mal libro ni mucho menos, lo he disfrutado pero me ha gustado más el planteamiento de la historia que su desarrollo. Tenemos por un lado la relación entre Jack y Oliver y, por otro, dos casos que Jack tiene que investigar (es una mezcla entre Sherlock Holmes y Ray Donovan). En un principio estaba haciendo la croqueta viendo cómo Jack investigaba, Oliver ayudaba, las boas se les iban volviendo locas y yo estaba que no daba abasto repartiendo interés entre el caso y el amor. Peeeeeeeeeeeeeeero...


No sigas, Kim

Tengo que hacerlo, queridas, es mi obligación contaros mis sentimientos lectores. Como os decía, estaba yo croqueteando cuando, de repente, vi que poco a poco me iba desconectando, bien porque el caso a investigar cada vez iba saliendo menos, bien porque Jack se pasaba de cabezonería negando sus sentimientos. Y eso que en un principio me sentí más atraída por Jack porque es un tío sinvergüenza, con la mofa siempre en el bolsillo y los escrúpulos encerrados en el armario (ay, los armarios de la época, debían estar bien llenos). Sin embargo, según iba leyendo me encontré totalmente enamorada de Oliver porque conocerlo es adorarlo, así que él ha sido mi maromo del libro. Algo moñas para mí gusto, cierto es, pero una no puede controlar los amores literarios. Puede que Oliver parezca más débil por su minusvalía pero eso de que saque el soldado que lleva dentro cuando sea necesario y luego sea tan encantador que se ruborice constantemente... 


Oliver hace saltar mis alarmas de adorafollabilidad

Que me ha conquistado, vaya. Siendo el que más tiene que perder, es el que más claro tiene todo y el que no frena ni sus sentimientos ni sus deseos, con lo que disfrutar del amor (y de la pena) a través de sus ojos es una verdadera delicia. Con Jack me ha sido más difícil congeniar y me ha costado más creer su enamoramiento. Cuando me imagino a un maromo enamorado no me imagino a un moñas (bien sabe Dior que me dan tanta alergia como la licra) pero sí a alguien que con sus acciones y sus pensamientos nos transmita lo que siente y Jack en este aspecto es tan brusco... Niega lo que siente pero automáticamente cede a sus deseos, trocotró. Que no me voy a quejar yo de que ceda a ellos, cede, hombre, cede, que mi body está bien ready para vuestros guarrerismos pero un poco más de coherencia. Ya que tenemos los guarrerismos en la boca *Kim se guarda el chiste*, os diré que las secuencias de sexo están bien narradas, no son largas ni excesivamente descriptivas (aunque no tienes problemas en saber cómo están los mozos, IYKWIM). Para mí es un libro #MedioRanciedadFriendly, casi no te da tiempo a sacar el abanico cuando ya se ha terminado el folletisco. Pero te da un poco igual porque es una verdadera delicia ver a Oliver disfrutar del trocotró con Jack...


Los momentos de Jack y Oliver juntos son estupendos (a pesar de que a veces me vuelvan loca). Esos diálogos que tienen, llenos de inteligencia, pullas y humor son una pura delicia, estás tan inmersa en ellos que no te fijas en otras cosas, como en los habituales detalles de la ambientación. Realmente no recuerdo que se le prestara una especial atención, aquí no se va a bailes y se está un poco al margen de la sociedad, se nos dan los detalles justos para situarnos y poco más. A pesar de las diferentes tramas y personajes es una novela de ellos dos, de su relación y de sus problemas para llevarla adelante, aunque según avanza el libro algunos personajes secundarios cobran especial protagonismo y acaban robándoselo a la trama amorosa, que se queda un poco estancada hasta su resolución final.

The soldier's scoundrel es una bonita y sencilla historia de amor entre dos hombres que tienen que sobreponerse a todos los impedimentos que encuentran para poder estar juntos, incluso a los que ellos mismos se ponen. Muy bien planteada, acaba perdiéndose entre las tramas no amorosas para acabar siendo una lectura amable y satisfactoria para pasar un buen rato. Vamos, que si os apetece ver cómo se la gastan dos maromazos bajo las sábanas en esa época este libro me parece una estupenda elección.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


3'5. Oliver, si te cojo verás si te doy un buen sonrojo


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martes, 6 de febrero de 2018

Siete días de locura (Cala Espinada 2), Tessa Dare


Minerva Highwood, una de las solteras de Cala Espinada, necesita ir a Escocia. Colin Sandhurst, lord Payne, necesita… salir de Cala Espinada. Tienen sólo siete días para planear una fuga, convencer a sus familiares y amigos de que, a pesar de sus conocidas diferencias, se han enamorado locamente. Una semana que será su ruina.
En estos siete días de locura deberán recorrer con éxito 650 kilómetros, esquivando a los salteadores de caminos. Un viaje en el que se verán obligados a superar sus miedos más profundos sin cometer un asesinato. Pero tal proeza les parecerá imposible pues no les quedará más remedio que compartir un pequeño carruaje por el día y una cama, aún más pequeña, por las noches.
¿Será la atracción que de forma inesperada empieza a surgir entre ellos, una salvaje pasión que late en sus corazones, la encargada de conseguirlo? ¿Lograrán recorrer la distancia y cumplir todas las promesas que se han hecho? O por el contrario, ¿recorrerán únicamente el camino hacia lo más profundo de sus almas? Aunque quizá…, solo quizá…, éste sea su viaje hacia el amor.


Pues ya estoy de nuevo en uno de esos momentos que todos los lectores adoramos: el de iniciar la lectura de un libro al que tenemos muchas ganas. Ese hormigueo, ese nerviosismo al pensar si será tan bueno como dicen y crees o si será otra decepción (a estas alturas ya llevamos unas cuantas hostiejas de ese tipo) que echarnos al cuerpecito. El #RetoRita me hizo empezar la serie y echó el primer jarro de agua fría por mi bella espalda ya que Una noche nada más me pareció un libro bastante mñe. Peeeeeero el personaje de Colin ya había captado mi atención y no soy yo haggard de dar la espalda a nobles sinvergüenzas palotes...

Yo soy más de dar acceso libre a lo que hay delante

Colin Sandhurst, lord Payne, es un vizconde de boa alegre y vicio fácil cuya mala cabeza le ha hecho ser la insoportable carga de su primo Bram (el protagonista del libro anterior). Unido obligatoriamente a la milicia que reside en Cala Espinada, Colin se entretiene como buenamente puede esperando a cumplir los años y, por fin, poder manejar su herencia y regresar a Londres a desperdiciarla disponer de ella a su antojo. Y es que en ese tranquilo lugar no hay nada más que mujeres que o bien quieren cazarle o bien le tienen manía, como Minerva Highwood, una chica normal que vive casi despreciada por su madre por ser una raruna que lleva gafas y a la que únicamente interesan las piedras.

Yo también soy de pedruscos, sobre todo si brillan

No esos pedruscos precisamente, ya que el sueño de Minerva es ser una geóloga reconocida y, para ello, tiene puestas sus esperanzas en un congreso geológico de Edimburgo, al que quiere asistir para aportar un descubrimiento. Pero a ver, decidme a mí cómo sale una de Cala Espinada sin que la agarre la milicia del pelo en menos que yo cambio de maromo. ¡Y encima tener que viajar sola! Claro, que teniendo en cuenta que debe ir a Escocia y que hay cierto maromo cercano con muchas ganas de salir del pueblecito... ¿Por qué no fingir que huyen juntos para casarse rapidito en las Scottish tierras y salir ganando ambos? ¡Y, oye, si de paso aprendemos a darle uso a tu hipotenusa y mi rombo, pues eso que nos llevamos!

Kim, calentando para que Colin le dé clases de matemáticas

De verdad, el buen rato que me ha hecho pasar este libro merece hasta el último céntimo que me costó (que fueron pocos #VivanLasGangasDeSegundaMano). ¡Alabado sea el Dior de los Duques Empalotizados que No pueden Mantener sus Promesas ni sus Boas Quietas! Arrastraba tal chasco con el libro anterior que cogí éste con más miedo que vergüenza y puede que fuera eso, que venía de sufrir El señor de la medianoche, que mi cuerpo pedía unas enaguas ligeritas de drama pero cargadas de guarrerismo, que la noche me confunde, vete a saber qué, el caso es que leer Siete días de locura me vino perfecto para no hacer un homenaje a Ross y a Rachel y tomarme un respiro con la romántica (sí, unas tienen crisis estéticas y yo, lectoras). Me lo he pasado genial leyendo este libro, de eso que lo lees despacito para que no se termine. La historia de Minerva y Colin es una road movie enagüil, pasan siete días (que parecen más) en la carretera con la disparatada meta de llegar a Edimburgo. Por el camino les pasa de todo y en los momentos de descanso nocturno, también, porque Colin tiene que dormir con una mujer sí o sí y Minerva no ha conocido varón pero, como científica que es, no rechaza ninguna oportunidad que se le presente de ampliar sus conocimientos. ¡Lo que sea por la ciencia!

La ciencia es así de juguetona

No sé yo si la cantidad de "estudio científico" que se da en este libro será del gusto de las Hermanas de la Ranciedad. A mí no me parece que haya demasiado sexo pero es verdad que mancos no se quedan, que a mí me gusta la juerga bajeril en los libros más que a un tonto un lápiz y que a Colin ni os cuento, ése se busca la mínima excusa para meterse bajo las enaguas de Minerva que, con su inocencia y sus ganas de aprender, hace que Colin se salte todas las reglas de comportamiento que se ha impuesto. Puede que el humor que impregna todo (hasta los momentos palotistas) os pueda hacer más llevadero el guarrerismo. Para mí es lo mejor del libro, cómo acabas riendo en cualquier momento. Abundan las situaciones absurdas y disparatadas y las páginas están plagadas de diálogos humorísticos que hacen que hasta las palabras más anodinas sean fuente de risas y palotismo a la vez.

Si te fijas, no se trata de un patrón fortuito. La naturaleza suele seguir principios matemáticos. Cada cámara de la concha del amonites, de la primera a la última, sigue una secuencia numérica invariable.
—Sí, sí... Lo sé. Es un logaritmo. —dijo Colin, y vio cómo ella, sorprendida, alzaba bruscamente la cabeza y se ajustaba las gafas antes de clavar los ojos en él—. ¿Sabes? —meditó—. Este diseño comienza a atraerme de verdad después de todo. Los caracoles no me parecen demasiado excitantes, pero los logaritmos... Siempre he pensado que es una palabra que suena muy pervertida. —La volvió a decir en un tono más pícaro—. Logariiitmo. —Dejó que la sílaba tónica vibrara en su lengua—. Ohh, sí, gracias. ¿No te parece que insinúa algo más?
—Eso le pasa a muchos términos matemáticos. Creo que es porque todos fueron elegidos por hombres. «Hipotenusa» es, sin duda, todavía más lasciva.
—Y «cuadrilátero» evoca imágenes carnales.
Ella se mantuvo en silencio un buen rato antes de arquear una de sus cejas oscuras.
—No tantas como... «rombo».

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay, qué pava me pongo recordando estas cosas. Lo mismo leído fuera de contexto no os hace ni *uta gracia pero, comprendedme, yo aún estoy en la nube de felicidad que te deja un libro que te ha gustado. Me ha encantado que no sea la típica historia llena de malentendidos, que hace avanzar la relación un paso y retroceder dos. Aquí los protagonistas se embarcan juntos en una aventura que les hará tener que confiar el uno en el otro e irse descubriendo mutuamente, tanto física como emocionalmente (eso significa que el guarrerismo viene gradual, no se 👉👌 a las primeras de cambio). Es verdad que al final sin conflicto interno puede quedarse la trama un poco plana o sosa pero yo ya estaba disfrutando tanto que me daba igual. Y es que este libro partía con ventaja al juntar dos de mis arquetipos favoritísimos de la romántica, el sinvergüenza encantador y la chica normalita e inteligente que pasa desapercibida. Pero precisamente porque es algo más viejo que el hilo de coser no siempre me gusta y, en esta ocasión, no venía yo convencida con el modo de escribir de Tessa Dare tras Una noche nada más. Pues queridas, qué sorpresa me he llevado, no parecen ni escritos por la misma persona. Todo lo que en el anterior se quedaba a medio camino, aquí es casi perfecto, el humor, la química, los momentos ajfgjakglfjagdfa... La pareja protagonista es un encanto y he disfrutado de ambos por igual. La narración es muy ágil, pasan tantas cosas que apenas te da descanso y, aunque todo el peso recae en la pareja protagonista, no te cansas de ellos. Y he adorado el modo que tienen de enfrentarse a sus sentimientos, de cara y de modo sincero (que ya cansa eso de negar lo que uno siente y blablabla). Bueno, alguna cosilla me ha hecho retocer morrete, como las interrupciones para volver a Cala Espinada (que están justificadas, pero que a mí me cortaban el ritmo) o algunas reiteraciones (como que Minerva nos diga tantas veces lo guapo que es Colin -aunque claro, yo hago lo mismo cada vez que veo a David Gandy-) pero yo os cuento mi sensación general al leerlo y ésa es que me he encontrado totalmente conquistada por la historia, me ha tenido con la sonrisa de oreja a oreja durante toda la lectura y me ha dejado tan buen sabor de boca que no dudaré en volver a leerlo.

Tú siempre MeCabrás, Colin

En definitiva, queridas, Siete días de locura ha sido un libro muy entretenido y divertido, ágil, escrito de un modo sencillo pero muy agradable, con una pareja protagonista medio loca, muy inteligente y de las que te acaba enamorando por completo. Una estupenda mezcla bastante nadista de acción, humor y amor moñismo free. ¡Que vivan las hipotenusas alegres! Una pena que dejaran de traducir la serie... 

Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro...


Colin, quiero resolver tu logaritmo peneriano


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viernes, 2 de febrero de 2018

Un beso al azar (Davenport 1), Mary Jo Putney


Al contrario que su hermana Gina, a la que fascinan las fiestas de la alta sociedad londinense y disfruta imaginando a su futuro marido, la joven y tímida Caroline siempre se ha interesado más por la música que por los hombres. Pero su padre, sir Alfred Hanscombe, no está dispuesto a aceptar más negativas. Ya ha perdido buena parte de sus bienes y se ha empobrecido tanto que la única salida es que sus hijas se casen con hombres ricos. Jason Kincaid, barón de Radford, un hombre famoso por su atractivo y su malhumor, ha decidido rendirse a la voluntad de su tía y, como no quiere esforzarse lo más mínimo en encontrar esposa, acepta la sugerencia de un amigo -que sea el azar quien escoja- y pone en práctica un descabellado sorteo del que Caroline resulta ganadora. Ha de aceptar la proposición sin ni siquiera saber cómo tratar a su prometido, un completo desconocido para ella... Por si todo esto no fuera suficiente Richard Davenport, un oficial de caballería que acaba de descubrir sus orígenes nobiliarios, está a punto de cruzarse en su camino...


No tenía intención de leer este libro y mucho menos de reseñarlo, iba a leer directamente a Pecado y virtud, el segundo de esta serie y uno de los que más ha gustado del primer #RetoRita. Pero es que siempre siempre SIEMPRE me pasa igual, estoy tan tranquila con mis firmes convicciones hasta que me empieza a hablar la vocecilla ñiñi ñiñi que me dice "Kiiiiiiiiiiiiiiiiiim, ese libro tiene otro anteeeeeeeeeeeeees. ¿No lo vas a leeeeeeeeer?". Yo siempre le respondo que me deje en paz, que el segundo está más valorado y se puede leer independientemente y que ya lo tengo decidido. "Pero Kiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiim, que ahí sale el protagonista del siguieeeeeeeeeeente. ¿No quieres ver de dónde viene y cómo eraaaaaaaaaaaaaaaa?". Procedo después a ca*arme en todo lo que se menea y a darle a la dichosa vocecilla su merecido.


¡¡Que me dejeeeeeeeeeees!!

Y es entonces cuando cojo el primer libro y me lo leo porque tengo que leer una serie en orden, ¡tengo que hacerlo! Ay Diorcito, estoy como una cabra. Pues el caso es que eso es lo que ha pasado aquí, que he tenido que leer Un beso al azar antes que Pecado y virtud. Como Cassie es normal, se leyó directamente el segundo pero, bueno, ya que he leído el anterior, no iba a dejarlo sin reseñar, ¿no? Sí, la voz ñiñi ñiñi strikes back, la muy japuta. El caso es que el libro no tiene gran cosa y yo no tengo el cuerpo para quebrarme la cabeza con una reseña normal. Y es que además sería difícil hacer una reseña así porque, vamos a ver, yo voy ahora a contaros cómo conocemos a los personajes y a poner en negrita los nombres de los protas. ¿Y quiénes son los protagonistas, eh? ¡Porque yo tengo serios problemas para saberlo! Sí, Caroline, que lo pone en la sinopsis, es cierto, una enamorada de la música que se ve obligada a casarse con un hombre al que no quiere (y puede que una de las protagonistas más sin fuste que he conocido). Le ponen al lado un maromazo tipo ogro llamado Jason que sabemos que tuvo su época de enamorado y lo plantaron y que ahora se va a casar porque no le queda más remedio. Luego aparece por allí la tía de Caroline, Jessica, una joven viuda que también tuvo su época de enamorada y que salió huyendo. Y luego llega Richard, un militar encantador que tiene un rancio abolengo que desconoce (y una sala de música tan encantadora como él). A ver, os doy unos minutos para que repaséis los personajes y hagáis mentalmente una conexión de puntitos.



¿Habéis descubierto el dibujo secreto? Es decir, ¿os habéis dado cuenta del pisto del libro? Porque si vosotras no lo véis, ¡yo lo vi a las primeras de cambio! Podría decir que es porque los diamantes me hacen listísima pero es que es todo tan evidente casi desde el principio... Lo primero es que no podría decir qué historia es la principal. Hay cuatro personas, dos parejas que no pueden estar juntas y una que se ve obligada a estarlo. Esto bien llevado es la hostia en bicicleta pero Mary Jo Putney no sabe qué hacer y se dedica a presentarnos personajes, presentarnos situaciones, ponernos los dientes largos y luego...


¡Me piro, vampiro!

Tú te vas relamiendo ante lo que viene y de repente empiezan a resolverse cosas por arte abracadabresco, de modo súbito o de modo pueril o ambas cosas. Y cuando te has ido creando esperanzas así no se puede dar pasaporte a la historia. ¡Y encima sin un triste polvo que echarte al cuerpo serrano! Porque, queridas...


Esto no es una novela romántica

Unos besos y pare usted de contar. ¡Ni una triste teta se toca! ¿¿Pero qué invento es esto?? Moñismo no falta por parte de Caroline pero los refrotes brillan por su ausencia. Una cosa es la Santísima Ranciedad de la que mi adorada Cassie es fiel seguidora y otra cosa es que no se dé ni una triste alegría a esta haggard lectora. En fin, que no es que me haya cabreado leyendo el libro, es simplemente que apuntaba unas maneras muy buenas y al final ha habido más lío que en la Roma de Nerón y menos tema que en Barrio Sésamo. Uno de los principales problemas para mí es que no hay claramente una historia de amor principal y una secundaria, hay más bien dos historias principales que se mezclan e influyen y al final eres tú la que acaba con la picha hecha un lío con los vaivenes de una trama simple y predecible que se podría haber resuelto rápidamente con que los personajes hablaran. Y eso a pesar de que el libro está bastante bien escrito pero claro, se nota que es su primera novela y que a Mary Jo las ideas se le aturullaron y no supieron salir adecuadamente. Ni se ahonda en los personajes ni en su vida pasada ni nada. Esto es el "aquí y ahora" y chimpún, a resolverlo rápidamente que me tengo que ir a cenar. Yo, sinceramente, para lo único para lo que lo recomiendo es para conocer de dónde viene Reggie, el protagonista de Pecado y virtud, que menudo pájaro está hecho aquí. Para pasar el ratillo hay novelas mil veces mejores.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Jason, Richard, sois majos pero no sabéis manejar el badajo


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miércoles, 31 de enero de 2018

Reto Rita 2.0. Febrero: Patricia Maxwell, aka Jennifer Blake

Comenzamos el Reto Rita 2.0 con la autora escogida para el mes de febrero, Patricia Maxwell, cuyo seudónimo más conocido es el de Jennifer Blake (aunque también escribe como Patricia Ponder o Maxine Patrick, que no sea por falta de nombres).

Patricia nació en Luisiana en 1942 y, según Goodreads, se refieren a ella como una pionera y un icono de la industria de la novela romántica (y nosotras sin leer nada de ella *nos escondemos en un rincón*). Empezó a escribir con 21 años cuando intentó plasmar un sueño que tuvo situado en Escocia (seguro que vio a un Jamie Fraser de la vida y asjfdsakjfs), hizo un curso por correspondencia de seis semanas para aprender a escribir y, ale, a practicar. Sus primeras novelas fueron de misterio y suspense pero tuvo poco éxito y al cabo de unos años se le propuso escribir una novela de un género en alza, la romántica. Bajo el seudónimo de Jennifer Blake publicó en 1977 Love's wild desire (a saber lo que nos podemos encontrar, teniendo en cuenta la época...) que se convirtió en un bestseller y dio inicio a su larga carrera, en la que ha ganado unos cuantos premios y acabó entrando en la RWA y recibiendo en 1987 el RWA Nora Roberts Lifetime Achievement Award (que en aquel momento era el Golden Treasure). ¡Y nosotras sin saberlo cada vez que nos hemos tropezado con sus viejunismos en la librería de segunda mano! Nunca más.

Está orgullosa de ser sureña y muchísimas de sus novelas están situadas allí (en el sur de Estados Unidos, queremos decir). De lo que hemos indagado, sus novelas (traducidas) más destacadas son:


En El rincón de la novela romántica podéis encontrar más sobre sus series y libros traducidos y, como siempre, en inglés podéis encontrar muchísimo donde escoger (aquí tenéis su página en Goodreads para que echéis un ojo) porque, además, sigue escribiendo. ¿Os animáis a empezar el Reto Rita 2.0 con esta autora? Ya sabéis, podéis leer el libro que queráis de ella, en español, en inglés o en chino mandarín, nosotras hemos destacado cuatro por rellenar espacio 😂. Si no os gusta o no encontráis libros suyos (no descartemos las bibliotecas, queridas, lugar de encuentro de muchos viejunismos descatalogados) podéis escoger una de las autoras opcionales (Maggie Osborne o Beverly Jenkins) o, si no leéis en inglés, nos lo decís y os daremos una autora viejuna a más no poder que se elegirá por sorteo entre Danielle Steele, Nora Roberts y Johanna Lindsey. Y ya sabéis, escojáis el libro que escojáis de ella, contadnos qué os ha parecido escribiendo una pequeña reseña como comentario de este post, poniéndonos el enlace de vuestra reseña si la hacéis en Goodreads o en otro sitio, mandándonos un email (que luego añadiremos al post o a los comentarios), contándonos los que os parece en nuestro muro de Facebook o tuiteando con el hashtag #RitaBlake (parece un nombre haggardiano, ¿eh?). ¡Únete a nuestro read along viejuno!


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