martes, 20 de junio de 2017

The night mark, Tiffany Reisz

[Libro no publicado en español]
¿Abandonarías tu vacía vida por vivir otra junto a la persona que amaste y perdiste? Faye lleva cuatro años llorando la muerte de su marido Will y vagando por la vida sin esperanza ni alegría. Pero cuando una de sus pasiones y un misterioso faro se cruzan en su vida, se presenta ante ella la oportunidad de revivir junto a esa persona que creía para siempre perdida. ¿Estarías dispuesto a dejarlo todo por volver a vivir y a sentir, incluso a riesgo de no ser correspondido? ¿También lo harías si para ello tuvieras que vivir en 1921...?


El primer libro de novela romántica que recuerdo haber leído fue El invierno de nuestro desconsuelo de Catherine George. En él, Leonora se despierta con un golpe en la cabeza y no recuerda ni cómo ha llegado hasta el lugar en el que se encuentra ni su propia identidad 😱. Y allí, en esa isla galesa, la encuentra el doctor Penry Vaughan, que está hasta la punta del na**o de mujeres pero no puede evitar sentirse atraído por ella. Mola, ¿eh? Ay, Penry, tú has sido el origen de tantas y tantas cosas... (Cuando leáis por aquí algo de Penry, ya sabéis de dónde viene). Bueno, este libro es un Harlequin de principios de los 90 y tiene un rating en Goodreads de 2,62 pero eso es porque nadie lo ha puntuado como lo haría yo, con el cariño que me traen sus recuerdos, la emoción de leer que allí iba a haber tomate del bueno. Y yo, con los ojos como platos, claro.

-Muy bien, Kim, pero aquí has venido a contarnos tu opinión sobre The night mark, el libro de tu adorada Tiffany Reisz. ¿Qué haces contando batallitas cual abuela cebolleta?
-Bueno, queridas, he considerado que es mejor contaros cualquier cosa antes que mi opinión de este libro. De hecho, hasta ese Harlequín de los 90 es mejor que este libro...


Sí, así está el corazoncito de una fan cuando espera como agua de mayo un libro y va leyendo y ve que la cosa no va y, cuando lo hace, es para ir a peor. Faye Barlow está casada pero lleva cuatro años siendo la sombra de lo que era, desde que murió Will, su anterior marido y verdadero amor. Ahora que su matrimonio con Hagen se desmorona, intenta retomar su vida y vuelve a una de sus grandes pasiones, la fotografía. Gracias a ella, viaja a una isla (que ya conocemos de The bourbon thief) en la que descubre fascinada un antiguo faro y una fotografía de su farero en los años 20, Carrick Morgan, un irlandés tremendamente parecido a su difunto Will... ¿Cómo se os queda el cuerpo? Ay, esperad, que os tengo que decir que Faye viajará al pasado y podrá comprobar en persona si Carrick y Will son tan parecidos o es una ilusión óptica. Ahora sí, ¿cómo os habéis quedado?

Más tiesas que la mojama

Así me quedé yo pero cuando lo estaba leyendo porque madre del amor hermoso qué libro más infumable. No hay nada peor que tener muchas expectativas puestas en algo porque tienes grandes probabilidades de que se te desmorone todo cual castillo de naipes. Vaya por delante que, como las asiduas a este blog saben, adoro a Tiffany Reisz. He leído todo lo que ha escrito, hasta las historias breves, y con todas he disfrutado (algunas incluso son de mis favoritas). Por eso podéis imaginar lo que para mí supone poner verde uno de sus libros. Pero qué queréis que os diga, no veía la hora de terminarlo. Los viajes en el tiempo son muy recurrentes en la novela romántica y no siempre con buenos resultados pero yo pensaba que la Reisz, estando como una cabra, nos iba a regalar una historia estupenda, emocionante, con su amor imposible que cruza océanos de tiempo para reencontrarse, que diría el Drácula de Coppola, y nos haría sonreír y soltar la lagrimita. ¡ERROR! Aquí el amor aparece porque la escritora lo dice, no porque tú lo veas, y los océanos de tiempo se cruzan con tanta asiduidad que tendrán el cacharrito ese de pagar en el peaje, porque madre mía, qué tráfico tienen las vías temporales, ni la carretera hacia la playa cuando empiezan las vacaciones de verano, ni el metro en hora punta. Y nada de viajes tipo Forastera, esto está más cerca de Posesión infernal pero sin Ash con su motosierra para acabar con nuestra tortura.

Prefiero quedarme con mis demonios, Kim

Uno de los grandes problemas reside en la protagonista, a través la que se nos cuenta (en tercera persona) la historia y con la que no he sido capaz de conectar, básicamente me ha parecido insoportable. Una cosa es estar vacía y eternamente triste por la dramática muerte del amor de tu vida y otra ser una borde seca y rancia con todo el que te rodea. Vale que te has casado con un maromo al que no quieres y que él no es lo más cariñoso del mundo pero eres una tía moderna que se puede divorciar y no amargarnos la vida. Además, menudos coñazos nos suelta, describiéndonos todo lo que se pasa por delante de arriba a abajo. Entiendo que el faro es importante y que el título sale del comportamiento de la luz que emite pero joer, ¿tanto detalle? ¿Tantas veces? Todo esto lo sumas, le pones los viajes en el tiempo, un amor que surge de la nada mientras tú lees tal que así 🙈 y una serie de what-the-fuckismos que hacen que te dé la risa floja y te encuentras con un libro que no tienes ganas de seguir leyendo y que, cuando lo retomas, lo intentas terminar lo más rápido posible para coger otro que te alegre la vida, no sé, The Hating Game (sip, me lo he vuelto a leer #NotEvenSorry) o incluso cualquier otro de Tiffany Reisz, algo que te quite el mal sabor de boca y que no parezca escrito por otra persona o un mono emporrado.

En el club del porro me tienen explotado

Este libro no parece de Tiffany Reisz. No puedo decir que esté mal escrito en un sentido formal, siempre usa un gran vocabulario y unas buenas contrucciones, no nos vamos a encontrar diálogos al estilo La novia pichote, en ese aspecto la Reisz siempre es garantía de calidad. Pero ella nos tiene acostumbrados a una narración con garra, con nervio, con emoción, uh uh uuuuuuuuuuuuuuhhhhh (que diría José Luis Moreno) y aquí eso brilla por su ausencia. Perdemos una cantidad de tiempo increíble conociendo a Faye y sus circunstancias y luego ese tiempo lo echamos de menos en su relación con Carrick, que necesita más páginas para desarrollarse bien. La historia de amor no me la creo y madre mía cómo se resuelven los problemas... Vergüencita ajena o descojone supremo, tú eliges. Si me preguntáis por las escenas ajdhfajkhkjhgdsdhgj y amorosas, hay poquitas, pocos besos y magreos y unos polvos así contados muy por encima y sin descripción. Tampoco el fin era ponernos perracas porque si la historia mola no lo necesitas (yo adoro El diario de Bridget Jones y se soluciona estupendamente la papeleta sin nada de guarrerismo) pero la Reisz habrá querido demostrar que también sabe escribir cosas en las que no estén todos salidos como el pico de una mesa y que no hace falta que le den al guarrerismo cada dos por tres. Tiffany, querida, ya sabemos que eres capaz de emocionarnos sin que tus personajes se friccionen hasta morir pero en una historia de amor nos gusta ver eso, amor. No me queda más remedio que tirar de una de mis frases míticas:

Este libro no es una novela romántica

Y si os dicen lo contrario os están colando una mentira. The night mark es una novela totalmente fallida, un wtfail en toda regla, un paseo de Tiffany Reisz por el club del porro. Una supuesta historia de amor que no conoce fronteras de tiempo que se queda, como dice mi sweetie Sonia (compañera de tortura lectura junto con nuestra querida Gema) en "un manual de funcionamiento de un faro a principios del siglo XX que también nos enseña cómo se hacían en esos tiempos los pasteles y se ordeñaban cabras, entre otras utilísimas e interesantísimas cosas". Yo añado que hay también una mujer que dice que se enamora y prefiere quedarse a vivir en una época sin Netflix ni depilación láser por un pechote idéntico al de su marido muerto. Pos fale. Mira, Tiffany, me duele más a ti que a mí decir estas cosas, en parte porque te quiero mucho, en parte porque tú sigues convencida de que has escrito un libro bueno y he sido yo la que esperaba eso y al final se ha llevado una hostia. Si me vas a dar una sorpresa, que sea un maromazo con la boa envuelta en lazo y no otro truño así.

Por todo esto, le tiramos a la cabeza en nuestro Gandymetro...

Carrick, viaja tú al presente y deja en el olvido pasado este libro

[Y si queréis catar a Tiffany Reisz, por favor, leed cualquier otra de sus novelas, ¡no ésta!]

martes, 13 de junio de 2017

Bossman, Vi Keeland

[Libro no publicado en español]
Me estaba escondiendo en el pasillo de los baños de un restaurante y dejando un mensaje a mi mejor amiga para que me salvara de una cita terrible. Él me escuchó, me dijo que era un poco bruja y luego me ofreció algunos consejos. Le dije que se ocupara de sus asuntos (de sus altos, estupendos y creídos asuntos) y volví a mi terrible cita. Cuando pasó al lado, me sonrió y puede observar su arrogante y estupendo culo volver a su mesa. No puede evitar lanzar miraditas al capullo condescendiente. Por supuesto, él me pilló varias veces y me guiñó un ojo. Cuando el guapísimo desconocido y su igualmente espectacular cita de repente vinieron a nuestra mesa, pensé que me iba a delatar. Pero, en lugar de hacerlo, fingió que nos conocíamos y se sentó con nosotros, inventándose embarazosas mentiras sobre nuestra falsa infancia. Y, de repente, mi aburrida cita pasó a ser extraña y excitante. Cuando nos separamos, pensé en él más de lo que me gustaría admitir, a pesar de que sabía que nunca le volvería a ver. Al fin y al cabo, ¿cuántas posibilidades había de encontrarme de nuevo con él en una ciudad con ocho millones de habitantes? ¿Y cuántas eran las probabilidades de que un mes más tarde acabara siendo mi nuevo y sexy jefe...?


Tras la intensidad lectora de Feversong (serie que no reseño por aquí pero sigo leyendo, husmead mi opinión en Goodreads si os apetece) necesitaba una lectura que me despejara la mente y me procurara momentos de risa estúpida y un buen rato, poco más. Di con este libro y, chicas, no me pude resistir a poner mi estupenda manicura sobre ese cuerpazo (pero más que nada porque el exterior es puro reflejo del interior y ya se puede ver que el chico es muy buena persona... 😏). Así que procedamos a ponernos cómodas, con la bebida y el abanico xixil cerquita y dejar el cerebro en el estado adecuado para este tipo de lecturas.


No olviden desconectar su cerebro y activar el mono loco en estas lecturas

Malas citas tenemos todas pero no a todas nos pilla un desconocido buenorro por banda y nos dice lo que tenemos que hacer para salir airosas. Claro que a Reese Annesley le molesta especialmente que ese buenorro la pille y se meta en sus asuntos para que, encima, tenga la cara de interrumpirle la cena y hacerle pasar una de las mayores vergüenzas de su vida. Y también uno de los momentos más surrealistas y divertidos. Lógicamente, acaba más interesada en el buenorro Chase Parker que en su propia cita (seguro que si fuera como Gollum no le pasaría lo mismo). Una pena que se despidan para no volver a verse...



Espera que me desorino


¡Pues claro que no! Hay millones de personas en Nueva York y mira tú si es difícil ver a alguien pero también es la ciudad en la que los sueños se hacen realidad. ¡Y decidme a mí si no es un sueño -y húmedo- darte de bruces con el torso desnudo de Chase! ¡Y encima tiene un piercing tetil y un tatuajeeeeeeeeeeeeeakfhglkshgñklahgñkahs!


Celebración de mi cuerpo serrano

Bueno, no lo puedo evitar, se me ve el plumero con Chase este tipo de hombres desde Júpiter. Y a Reese también, a la que se le hace el xixi Pepsicola ante tamaña visión. Pues una cosa lleva a la otra y ambos acaban...

Vosotras: ¡En la cama! 💃
Yo: ¡Pues NO! ¡Muajajajajajaja!
Vosotras: 😲😲😲😲😲😲😲

Efectivamente, queridas, si esperáis que se vayan *ollando por las esquinas desde el primer día del trabajo, esperad sentadas. Ojo, que no digo yo que no pase porque, a ver, el roce hace el palote, pero os vais a pasar medio libro esperando a que pase algo. Y cuando digo algo no digo el ñiqui ñiqui, digo algo de algo, de rozarse, de tocarse, de ALGO. ¿Y cómo se mantiene el interés de un libro en el que desde el principio queda claro que el mayor objetivo de Chase es colarse en las bragas de Reese pero nunca lo hace? Pues con poca tontería, mucha diversión, una maña estupenda para mantener la tensión sexual y un personaje masculino con más cara que espalda cuyo un carisma es capaz de hacer que le tires el tanga al libro mientras lo estás leyendo.

Ya verás cuando te ponga las zarpas encima...

Es cierto que la protagonista es Reese y que es un encanto (salvo cuando insiste una y otra vez en no querer 👉👌 con Chase) pero el que se lleva toda la atención es Chase, un caradura con hoyuelo, inteligencia, secretos escondidos bajo la ropa y un gran y noble corazón. Amén de sus estupendas (supremamente estupendísimas) características físicas (¿os he dicho ya que lleva un piercing en un pezoncillo y un tatuajehdfñkjahfkj?), es un prodigio de inteligencia, es un buen tío y está como una fruta cabra (y tiene una lengua guarra total -en cualquier sentido en el que queráis entender esto-). Pero sus puntos de vista (casi todos en pasado) nos van indicando que esconde algo más que una boa de tamaño descomunal: algo traumático en su pasado. Y es precisamente esto lo que acaba bajando el nivel del libro, más que nada porque rompe el ritmo, vemos características de Chase que me parece que no pegan con lo que hemos visto del personaje y porque cuando Chase es divertido, el libro es 😍 y cuando Chase no es tan divertido...

No es que haga surf, es que el libro se tambalea peligrosamente

El libro es de manual, como ya habréis supuesto. Historia sencilla, de amigos a amantes, alternando puntos de vista, con cierto cataclismo y final feliz (y no, no es un spoiler porque si estos libros no terminan bien, salen por la ventana de mi casa y yo ya habría puesto tres gifs de Rob Lowe comiéndose un libro). Vi Keeland resuelve la papeleta bastante bien, sobre todo la parte graciosa, que me ha hecho disfrutar bastante (aunque no entiendo esa necesidad casi constante de remarcar que Chase está buenorro 😒). Hablando de disfrutar, no hay abundancia de encuentros sexuales y no se regodea demasiado en ellos (aunque si te molestan las guarreridas verbales in the middle of the ñiqui ñiqui, no creo que te haga gracia lo que Chase suelta por su sucia boquita). Yo dividiría el libro en a.p. y d.p. ("antes del polvo" y "después del polvo"). A.p. es una risa casi constante, con momentos de vergüenza ajena, de tirar los trastos y de diálogos y miraditas y mariposillas en el estómago. D.p. todo va para abajo (como ciertas partes de la anatomía masculina *tose*) y la ligereza y alegría previas ceden paso a algo más serio (aunque combinado con 👉👌) y esto se acaba apoderado del último tercio de libro, amenazando con borrar toda la diversión previa. Ya sé que tiene que haber cataclismo pero no me esperaba que fuera así. No es lo que más me gusta cuando busco un libro para dejar de pensar y desconectar el cerebro, pero es verdad que este punto de dramatismo me parece mejor que cuando el cataclismo se da por un malentendido estúpido tipo "mi hermana se dejó su bolsa del Primark con las bragas baratas y tú crees que son las que guardo para que las churris que pasan por aquí se vayan con bragas limpias". Al final remonta algo y la absoluta adorafollabilidad de Chase te dejan un gran sabor de boca y 😍 pero es verdad que la pequeña hostieja que te has pegado con el bajón ya no te la quita nadie.

Ay, pudo ser mucho mejor...

En cualquier caso, Bossman es un libro entretenido y nada pesado, escrito de un modo muy dinámico y con partes realmente divertidas, por eso me da pena que al final se tuerza. He conectado con los protagonistas pero reconozco que con Chase me ha salido el cerebro disparado hacia la estratosfera, he is my kind of man pero totalmente.

¡Aviso!
-¡Hay lenguaje guarro guarro -de decir cock y pussy- en las secuencias sexuales!
-¡Aparecen otras parejas de los protagonistas!
-Aparece un... ... ... ... ¡Esto! 👇


Luego no digáis que no os he avisado 😁.

Por todo esto que os he contado se merece medio Gandy menos, pero por la maravillosa maravilla que es Chase y por todo lo que he disfrutado con él no me queda más remedio que darle en nuestro Gandymetro...

Chase, el pezón de tu tetilla me pone muy perraquilla

martes, 6 de junio de 2017

Lady Escándalo (Los Malloren 1), Jo Beverley


¿Quién es ese salteador de caminos que acaba de abordar el carruaje de Cyn Malloren y le exige que le lleve a un caserón lejano? A él no le engañan sus ropas ni sus falsos ademanes de hombre rudo: no hay duda de que se trata de una mujer. Y no se equivoca, pues acaba de cruzarse en la vida de Lady Chastity Ware que, desesperada por ayudar a su hermana y a su sobrino a escapar de una muerte segura, se embarca en una aventura que va a resultar más fascinante y deliciosa de lo que jamás soñó.



Ay, queridas, qué dura que es la vida de la mujer de negocios, sin tiempo para nada... Y si encima te toca leer cosas que ni chicha ni limoná, peor aún. Dos mñeísmos del Reto Rita, que no han dado ni para cabreo, me han dejado sin neuronas para reseñar y creía que esta vez tampoco iba a dar para más la mata, pero menos mal que no. Tanto Una luz en la ventana como Escándalos privados me dejaron fría al nivel de la botella de Cristal Rosé que tengo siempre en la nevera para celebrar el descubrimiento de un nuevo maromo o de una novela enagüil de las que me gustan. La primera ha sido moñas y fallida; la segunda es un teleflín de Antena 3 en plan amor, lujo y divas de la televisión que no sé qué hace metida en un premio de romántica, en serio. De nuevo mis dudas sobre qué es la romántica, la erótica, etc.



Lady Escándalo parecía otra cosa: es de enaguas del XVIII, así que dejaba atrás medievalismos cuestionables y contemporánea brilli-brilli. Estamos en la Inglaterra de un joven Jorge III y Cyn Malloren, un tipo atractivo que está apartado temporalmente de la vida militar, es asaltado por lo que parecen ser ladrones. Pero su boa instinto le dice que el cabecilla es una dama y aquí empieza, sin dar más vueltas, el lío de identidades. Dadme una chica haciéndose pasar por hombre y seré feliz, siempre que se use bien la cosa, como en Amable y tirano, donde lo pasé pipa. Aquí ha habido algún momento en el que ya no daba más de sí la cosa, aunque Cyn salva mucho la situación poniendo a Chastity Ware, la joven disfrazada, en aprietos de todo tipo, ejem.



La chica, además de tener que ayudar a su hermana, arrastra un pasado que es la vergüenza de su familia y le ha valido el apodo de la "infame Chastity Ware". Su propio padre la ha relegado a esa situación y ella, que los tiene bien puestos, no se dejará aplastar. 


Chas demostrando su amor filial

Pero va a necesitar ayuda en su misión y dará con la horma de su zapato, Cyn Malloren, que tiene ganas de pasar un buen rato porque se aburre mucho y decide ayudar a Verity, al bebé de ésta y a "Charles". Tanto se mete en el papel que hasta él cambia de apariencia durante un día con tal de ocultar sus identidades para escapar de las garras del pérfido cuñado, Henry, y del padre de las muchachas. La verdad es que Cyn es un tipo encantador y me ha gustado mucho su actitud en la novela, tiene diálogos cargados de picardía que ponen a Chastity a cien, tanto por cabreo como por combustión bajeril. 



Si bien es cierto que se hace algo cuesta arriba durante la primera mitad, porque no se sabe hacia adónde se dirige la situación, luego se pone interesante al ir descubriendo más cosas sobre qué pasó en realidad con Chastity y todo lo que hay tras el matrimonio de su hermana con un tipo horrible, la persecución del cuñado... Es verdad que el enamoramiento nada más conocerse es tan creíble como el disfraz de Chastity, pero ya sabemos que en estas novelas hay de todo menos tiempo que perder. Eso sí: sexo poco y se hace esperar. ¡Y ya sabéis que eso a mí me encanta! ¡Viva el recato cuando tiene que haberlo y el guarrerismo bien contado cuando toca! No os voy a hacer spoilers, pero dan ganas de saquear la nevera y agarrar al Dex Dexter que tengas a mano cuando lees el momento djfañlsdjgañslkdjfs.



Pasado lo guarrer, estuve temiendo que Cyn se volviera un gilí por ciertos pensamientos que tiene con respecto a Chastity mientras que están dándole la trocotró, o que ella se empichotizara malamente y empezara con moñeces. Chastity no llega a ser Pichote, aunque hay que entender que no quiera meter a Cyn, un señorito rico y pudiente, en la vida de una muchacha caída en desgracia, por mucho que él le prometa luego el oro y el moro. Sobre todo porque la familia Malloren es una estirada y Cyn no se lleva muy allá con su hermano mayor, aunque va a aceptar bastante bien a Chastity con tal de fastidiar al padre de ella, lo que es bien, mientras que la hermana la recibe con mucha alegría por su parte. Se nota que la autora preparaba una buena saga y ya nos presenta a algunos de los siguientes protagonistas, pero esta haggard no se va a meter de momento en el berenjenal de leer TRECE novelas sobre los Malloren y compañía. 



En definitiva, a pesar de que he tardado la vida en leerlo, tengo que reconocer que aquí el jurado no estuvo tan desacertado y al menos es un enagüismo digno, bien contado (sobre todo lo añdsljfañslkdjfsañadkjs) y fiel al género en muchos sentidos. Quizá no lo he disfrutado tanto por falta de tiempo para leer más rápido, pero me ha dejado un buen sabor de boca, que ya es después de tanta fumada que me he echado al cuerpo. 

Por todo esto, obtiene en nuestro Gandymetro...

Cyn, yo pongo la nata y tú la lengua

martes, 30 de mayo de 2017

The Hating Game, Sally Thorne

[Libro no publicado en español]
Némesis (n.) 
1) Oponente o rival al que no puedes superar o ganar;
2) La perdición de una persona;
3) Joshua Templeman.

Lucy Hutton y Joshua Templeman se odian. No es aversión. No es que se toleren a regañadientes. Es odio. Y no tienen problema en manifestar sus sentimientos a través de sus ya habituales comportamientos pasivo-agresivos mientras se sientan uno frente al otro, siendo asistentes de los directores ejecutivos de una editorial. Lucy no puede entender el modo de trabajar de Josh, tan estirado y meticuloso. Y Joshua se muestra perplejo ante el alegre vestuario de Lucy y su extremado optimismo. Su eterna pelea en el trabajo llega a su punto más álgido cuando ambos luchan por un ascenso y Lucy se niega a recular cuando su último juego le puede su trabajo soñado... Pero la tensión entre ambos también aumenta y Lucy descubre que tal vez no odia a Joshua. Y puede que él no la odie a ella. O puede que sólo sea otro juego...


No sé si sois de dar una vuelta por el mundo blogueril de la galaxia exterior (o sea, del mundo anglosajón) o de echar un ojillo a los premios que da Goodreads, por ejemplo. Si es así, os habrá pasado como a mí, que no había lista en la que no apareciera este libro como uno de los mejores del año pasado. Con esas valoraciones y sabiendo que iba de enemigos que se quieren matar a polvos, ¡cómo iba a dejarlo yo escapar! Así que si os gustan los libros de este tipo, no dejéis de echar un ojo a esta reseña...


¡Somos todo orejas!

Lucy Hutton y Joshua Templeman son enemigos de trabajo. Ocupan puestos idénticos dentro de la editorial Bexley & Gamin y cada uno representa a la perfección la filosofía de la empresa de la que provienen. Lucy es la chica simpática y encantadora, la que siempre cae bien e intenta facilitar el trabajo de todos los demás, la perfecta imagen de Gamin, preocupándose por la calidad de sus libros. Y Joshua es un ogro cerebrito, un témpano preocupado por la solvencia de su empresa, capaz de despedir a media plantilla si es necesario y sin desperdiciar un parpadeo. Es la perfecta imagen de Bexley, la editorial que no ve libros ni autores, únicamente numeritos. Como ambas editoriales iban de culo, se fusionaron y aquí tenemos a Lucy y a Joshua, encerrados en una moderna oficina de espejos, cada uno respondiendo ante su jefe y odiándose abiertamente cada día un poco más. A veces toca batirse en un duelo de miradas, otras, en un combate de esgrima verbal pero siempre juegan abiertamente a lo que más les gusta: el juego de odiarse. Por eso cuando la posibilidad de ascender y ser el jefe del otro se plantea, el juego pasa a ser mucho más divertido y despiadado...


Lucy va a ser una gran jefa

Este libro ya lo hemos leído mil veces (sin ir más lejos, Practice makes perfect parte de la misma base) y, sin embargo, ninguna me ha encantado tanto como ésta. Y tiene mucho mérito porque, cuando lo empecé a leer, pensé que estaba ante otro caso de "este libro le gusta a todo el mundo menos a mí, *uta vida". La narración al principio me pareció poco fluída. No es que se lea mal pero las cosas no se conectaban del modo al que estoy acostumbrada, todo bien hilado, me daba la impresión de que Lucy nos tiraba las ideas a la cabeza. Pero os debo confesar que en una segunda lectura (lo terminé y lo volví a leer #NotEvenSorry) la narración en esa parte me pareció estupenda, supongo que es porque ya estaba acostumbrada a Lucy, que es quien nos cuenta en primera persona todo. Me encontré unida a Lucy por completo y descubriendo que no sólo es una polvorilla sino también una chica que se siente sola, que le dan agobios y que necesita un abrazo, además de ser un poco Bridget Jones de la vida. Por eso vemos a Josh como un petardo al principio, porque ella lo ve así. Somos #TeamLucy sin remedio pero, mientras ella ve al estirado de Josh, nosotras vamos descubriendo otras cositas que el cerebro de Lucy aún no pilla. Y es que el día a día pasa para ellos en torno a juegos que los dos saben que están jugando: el de mirarse mucho, el de lanzarse puyas, el de tocarse los cataplines metafóricamente hablando... Y tú ves que ahí empiezan a pasar cositas que te llevan a pensar que a lo que deberían jugar a otro jueguecito.


Al teto pero con mejor resultado final

La tensión sexual entre ambos está logradísima, es de las mejores que me he echado a la cara en este tipo de libros. No estamos ante un libro de fol*arse vivos en los rincones de la oficina, el sexo llega pero lo hace tarde (y previamente no hay comidas de lo que se os ocurra ni guarrerismos húmedos). Sin tener ese tipo de cosas que nos mantienen calentitas (y que son el pan nuestro de cada día en la romántica actual) nuestro interés tiene que mantenerse con algo y Sally Thorne lo hace a través de dos cosas: charlas y besos.


Sounds like a party to me

Lo mejor del libro son las interacciones entre ambos. Los diálogos son ágiles, graciosos, adictivos por completo, podría vivir alimentándome de ellos, rebozándome en su frescura, en su mala leche y en su total maravillosidad. Estás deseando que se encuentren en la oficina para ver qué nuevo juego tienen, qué réplica ingeniosa se van a dar, qué nueva marquita va a hacer Josh en su agenda y qué nuevo modo de estrangularle le va a contar Lucy. Y cuando por fin hay algo más que palabras... 😍😍😍😍😍😍 Encuentro fascinante cómo se describen los momentos de intimidad física entre ambos. [Notará la lectora asidua a este blog mi súbito tono formal y es debido a que yo, al igual que Lucy, también intento parecer una estupenda joven totalmente seria y madura capaz de ser responsable delante de mi Josh de turno. A ver, Josh, chato, pasa por aquí y te enseño lo madura que soy, grrrrrrrrrrrrr]. Esos momentos son descriptivos sensitivamente hablando (¿eso existe?), sentimos la ansiedad de Lucy, el infinito placer que le produce descubrir la suavidad de Josh, el deleite que siente al besarle, y todo esto recarga nuestras ganas de que nos cuente lo que siente cuando Josh le fricciona 👉👌. Y al hilo de la fricción os digo que las escenas de sexo son pocas y con las descripciones justas, contando lo estrictamente necesario para que tú te imagines lo que están haciendo (y a esas alturas ya tienes tantas ganas de ahgfakjshdgjkashdgkas que te quedas más que satisfecha).


Conexión imaginación-bajos de Kim

The hating game es un libro de dos personajes y su historia. Es un nadismo contemporáneo en el que no queremos saber nada más que lo que les pasa a ambos, su historia personal y su historia de amor (no hay trama secundaria ni se echa de menos). He adorado a Lucy y a Josh. Ya os he comentado que con Lucy no empecé de buen modo, me aturullaba su modo de contar las cosas, pero cuando conecté con ella pasamos a ser una. La he encontrado encantadora y divertida, pero con debilidades muy reales. Y me he enamorado total y absolutamente de Josh. Sí, ya sé que esto lo digo cada dos por tres pero luego la mitad de los maromos caen en el olvido. Sin embargo Josh es tan absolutamente maravilloso que ya lo tengo en mi estantería de maromos quemefó. Es un Darcy de la vida al que le vas quitando capas (también de ropa) y vas descubriendo que esconde un hombre normal total y absolutamente adorable. Me ha parecido un acierto no ver nunca la historia desde los ojos de Josh porque lo recubre de un misterio que lo hace más apetecible aún. Parece un estirado al principio porque todo lo vemos a través de los ojos de Lucy y ella lo tiene como enemigo pero conocer a Josh es adorarlo sin reservas. Es todo lo que un book boyfriend debe ser y hay que aplaudir a Sally Thorne por haberlo creado de este modo porque si tienes que inventarte un hombretón que nos vuelva las enaguas del revés, ¿por qué no crearlo totalmente adorable? Si te gustan los buenos tíos (y los tíos buenos) Josh es tu hombre. Bueno, es el mío y aparta tus manos de él, perraca suprema.


De buen rollo te lo digo

Y un aplauso para Sally Thorne, menuda primera novela se ha sacado de la manga. A pesar de sabernos la historia de cabo a 🐍 te embauca, mantiene tu interés y cada vez te engancha un poco más. Os digo que yo empecé con muchas ganas, luego me llevé un pequeño chasco porque no lograba conectar, luego surgió la chispa y adiós vida, no quería ni dormir por seguir leyendo. Sin embargo, este libro ha sido como el huevo de Pascua de Josh (que no es que Josh sea unihuevo, que seguro que los tiene como dos alforjas, pero... Bah, qué más da, las que lo habéis leído me entendéis). Lo he leído despacito, saboreando las páginas, degustando la pequeña felicidad que renglón tras renglón me iba proporcionando. Y ni hay epílogo y ni falta que le hace, personalmente creo que no es necesario que nos lo cuente todo y el libro termina tan alto que yo me quedé más que satisfecha. También es verdad que a mí los epílogos, mñe. Pero vamos, que terminé haciendo la croqueta como hacía mucho que no la hacía con la romántica contemporánea.

Así leo mientras te espero, Josh

Queridas mías, qué delicia ha sido leer The hating game. Divertido, entretenido, romántico... Camina con estupendo equilibrio entre lo humorístico, lo cuqui y lo real y sin ser moñas. ¿Se puede pedir más? ¡Pues sí! ¡Que fuera más largo! Que mi lectura del libro haya ido evolucionando como os he contado me hace darme cuenta de lo mucho que me ha gustado The hating game. Tanto que ha pasado a ser uno de mis libros favoritos para releer cuando quiera una historia que me haga sentir bien. Ahora queda que lo traduzcan al castellano para que lo podáis disfrutar todas tanto como yo.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Josh, quiero vivir en tu sofá y en el azul de tus ojos 😍

martes, 23 de mayo de 2017

Seducción al amanecer (Los Hathaway 2), Lisa Kleypas


Kev Merripen ha amado a Win Hathaway desde que su familia le rescató del borde de la muerte cuando era sólo un nino. Pero Kev, un apuesto gitano de orígenes misteriosos, teme que su pasado provoque el rechazo por parte de la hermosa y refinada joven. Por ese motivo, se obliga a reprimir sus deseos y poco tiempo después ve cómo, debido a un devastador giro del destino, Win se aleja de su vida sin que él pueda hacer nada por evitarlo. Cuando Win regresa a Inglaterra descubre que Kev se ha convertido en un hombre duro y reacio a expresar sus sentimientos. Pero cuando un atractivo pretendiente pone los ojos en ella, Kev comprende que deberá tomar una decisión si no quiere perder a la única mujer a la que ha amado...


Cuando coges una serie de Lisa Kleypas sabes que hay muchas posibilidades de que te cuele "un Kleypas", que no es otra cosa que ponerte un protagonista/una historia de amor en un libro y darte con el epílogo en las narices para que tengas que leerte el siguiente y saciar tu curiosidad (o calmar tu cabreo -sí, esto viene de Mi nombre es Liberty y me durará forever-). Debe ser que Cam Rohan se le presentó en sueños y tenía que meterlo en un libro porque ya nos robó las bragas los suspiros en El diablo en invierno (¡que ni siquiera es de esta serie, sino de las Wallflowers!). Pero, en un triple axel, va y nos enlaza esa serie con ésta. Y con un mortal se inventa un misterio sobre Cam que enlaza con este libro en otro "Kleypas" magistral colándote una historia de amor imposible que le roba protagonismo a Cam en el anterior libro y que, en éste, le ha robado el corazoncito a esta humilde haggard que os escribe...


Alegría en los ba(t)jos y en los corazones

Os deslío la picha que os acabo de liar. Kev Merripen es un romaní acogido hace años por los Hathaway. No es hermano ni es criado pero sí una parte importantísima de la familia. El tío es duro como boa en posición de ataque pero tiene una única debilidad: Winnifred Hathaway, la hermana enferma de la familia. Y no es una debilidad desconocida ya que todo el mundo en la familia (Win inclusive) sabe que nadie logra traspasar su coraza salvo ella. Él dejaría cualquier cosa por Win y ella le corresponde. De hecho, Win ya usó bastantes artimañas para derrumbar las barreras de Kev... hasta que la escarlatina la puso al borde de la muerte y la convirtió en una chica débil. En todo ese tiempo, Kev fue básico para ella y cuando Win ve la oportunidad de irse a Francia a curarse, lo hace para poder volver sana y conquistar al ceñudo romaní. Con lo que ninguno contaba era con que Win volviera de Francia con cierta compañía masculina...


Kev demostrando su alegría

Ay, queridas, es que Kev siente mucho y muestra poco pero no deja de ser un hombretón de boa sangre caliente al que la ídem le arde al ver a su churri (porque no la ha catado pero es SU churri) cerca de otro. Eso sí, cuando su churri le dice que ancha es Castilla y que haga de ella su descanso del guerrero en el sentido más horizontal de la expresión, él no quiere porque a ver qué le ofrece a una niña bien un romaní de pasado tortuoso y vergonzante. Vamos, que es el perro del hortelano de las enaguas, que ni come xixi ni deja comer. Eso sí, para no querer comer bien que se comen algo al principio...


¡Kim, cochinota!

Anda, que ya quisierais vosotras que Kev os comiera algo... Lo único que digo es que no me esperaba yo eso a las primeras de cambio entre Kev y Win, de los que tienes una imagen menos lengüetil. De todos modos aquí vemos una Win muy distinta al libro anterior, dispuesta a luchar por lo que quiere y sin ocultar sus sentimientos. Es directa y sincera, aunque ello le pueda costar un disgusto y su propia felicidad. Kev es un protagonista fascinante, huraño y duro por fuera pero delicioso por dentro (¡sin ser un moñas!). Te conquista con la pureza e intensidad de sus sentimientos y te hace unas declaraciones de amor tan tremendas que no sabes si ponerle la pastilla bajo la lengua o hacer otras cosas con ella (con la lengua, no con la pastilla). Y también te quedas un poco loca porque no sospechabas tanto sentimiento dentro de él. Menos mal que Lisa Kleypas nos ofrece un momento retrospecter para conocer el pasado de ambos, cómo se conocieron y cómo llegaron a arder bajerilmente el uno por el otro, lo que te hace conocer mejor sus sentimientos actuales y su comportamiento en el libro anterior. Este retrospecter también nos hace descubrir lo poco convencionales que han sido y son los Hathaway, dejando a Kev cuidar de Win de unos modos excesivamente cercanos... 


Ya te quito la fiebre, Win. O te la doy con mi cuerpo serrano

Queridas, después del pequeño chasco de Tuya a medianoche tenía muchas ganas de leer éste porque la historia de Kev y Win me robó toda la atención en el libro anterior, pero también tenía más miedo que vergüenza ante la posibilidad de que Lisa Kleypas se marcara un libro petardo (que también los tiene). Sin embargo Lisa se crea unos "Kleypas" estupendos que suele resolver con una maestría croquetil, lo que en mí suele significar que yo coja el libro en plan "a ver qué tal" y termine saltando por los prados como vaca sin cencerro. Al no tener que presentar a los personajes, entramos ya de lleno en la trama y conociendo el pisto amoroso, lo que hace que se pierda menos el tiempo tanto en esta trama como en las demás. ¡Y es que será por historias! Tenemos la de amor de Win y Kev, el misterio que une a Cam y a Kev, lo que pasa con el doctorcito, el cambio de Leo (que parece otro y del que, por supuesto, ya soy fan absoluta), conocemos más de Poppy, sin perder de vista a Cam y a Amelia, claro, que tienen bastante protagonismo (de hecho, la pareja más gusta más aquí que en su propio libro). Todo esto regado con momentos surrealistas de una comicidad inesperada y situando la novela en la época dando datos para que veamos cómo llega el progreso y nuestros enagüiles se adaptan a él. Todo está perfectamente unido, contado con ligereza (nada de escenas eternas que nos acaben aburriendo) y con buenas secuencias amorosas y perraquiles que van cayendo con cuentagotas hasta que se rompe el dique que las contiene.


Me viene todo el guarrerismo junto #Viva

Bien es cierto que la perfección no existe salvo si me miro en el espejo y esta novela no es la excepción. Kev tiene mucho dilema interno, mucho "eres para mí Win pero no tengo nada que darte Win así que lo mejor es que consigas un marido decente pero no puedo verte con otro así que me voy a pegar a tu culo y voy a mear alrededor de ti para marcar territorio". Kev me ha enamorado pero tanta cabezonería me ha tocado a little el cardado. Es el problema con estos maromos que te miran revirado, que a veces se pasan de intensos. De todos modos es un gustazo de personaje y Lisa Kleypas se recrea en su ceño lo justo, rápidamente cambia a otras cosas para que lo pases mal (aaaaaaay el pasado de Kev) o para que disfrutes mucho (aaaaaay la adorabilidad de Cam). Y para que te frotes las manos ante la que, creo, puede ser la historia de Leo... En serio, Lisa Kleypas, no entiendo el porro que te fumaste para hacer semejante historia con él en el libro anterior, ¡con el potencial revientaenaguas que tiene este muchacho!

En fin, queridas, que me lo he pasado genial leyendo Seducción al amanecer. Te engancha con sus tramas pasadas, presentes y el atisbo de las futuras, con su ingenio, con su agilidad y con la historia de un amor tan intenso que arrasa hasta con la más férrea de las conciencias. Es un gustazo coger un libro con pocas expectativas y disfrutarlo tanto como lo he hecho yo con éste. 

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Kev, ya que me das calores, trátamelos a base de refrotes

                                 
Nota. Ay, lo que tiene ser novata en esto de leer novela romántica, que leo libros nuevos de una escritora sin leer los viejos y así pasa, que luego veo referencias por todos lados. Yo soy de las que piensa (y en alguna reseña está puesto) que Lisa Kleypas se autoplagia, tanto en construcción de maromos como en las tramas. Y leyendo este libro he encontrado tantas similitudes con su nueva serie Los Ravenel... Sobre todo entre este libro y Casarse con él. Por no toquetear la reseña de mi adorado Rhys, añado esta nota aquí pero os tengo que decir que, si bien disfruté mucho de la historia de Winterbone, veo que de novedad tenía poco y que familia loca, hermanas chifladas, amor imposible entre hombre huraño y mujer aparentemente frágil ya existían en esta serie... y son mejores. Si hiciera ahora la reseña de Casarse con él puede que tuviera otra impresión de la novela (aunque no del protagonista, al que seguiría adorando). Espero que si Lisa se sigue autoplagiando no decida darme en los morros con otra Liberty. Iré sacando las antorchas por si acaso...