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jueves, 14 de agosto de 2014

El beso del highlander (Serie Highlander 4), Karen Marie Moning


Encantado por un poderoso hechizo, el laird de las Highlands Drustan MacKeltar durmió durante casi cinco siglos oculto en una profunda cueva hasta que una improbable salvadora lo liberara. La atractiva muchacha que hablaba y vestía como ninguna mujer que él hubiera conocido provenía de su distante futuro, donde las derrumbadas ruinas eran todo lo que quedaba de su desaparecido mundo. Drustan sabía que tenía que regresar a su propio siglo para salvar a su gente de un terrible destino. Y necesitaba a la fascinante mujer que estaba a su lado... Gwen Cassidy había venido a Escocia para reorganizar su vida, y quizá, encontrar un hombre. ¿Cómo podía saber que caerse por un barranco de las Highlands la enviaría a un caverna subterránea para aterrizar encima del hombre más sensualmente atractivo que había visto alguna vez? ¿O que una vez que él la hubiera besado no la dejaría ir? Atada a Drustan por una pasión más fuerte que el tiempo, Gwen es arrastrada atrás en el tiempo hasta la Escocia del siglo XVI, donde un enemigo traidor confabula contra ellos... y donde un guerrero con poder para cambiar la historia desafiará al mismo tiempo por la mujer a la que ama.


Muy gentilmente Cassie me ha cedido la reseña de este libro, porque ella es así de maravillosa y generosa conmigo.


Cassie, al Drustan lo reseño yo, ¡cagontó!

[Lo negaré todo]
Reseñar esta novela es un lujo, el mismo que ha sido leerla (y releerla) porque es una de mis novelas favoritas y, para mí, la mejor de todas las que componen esta serie. Karen Marie Moning marca un punto de inflexión en sus novelas de highlanders con ésta. Hasta ella, todas tenían algún punto de conexión pero eran independientes. A partir de ésta, todas están relacionadas y se van sentando las bases del universo que luego desarrolla en su serie Fever.
Gwen Cassidy es una científica americana, sola y sin rumbo en la vida, que lo único que quiere a estas alturas es desconectar, vivir y perder la virginidad . Se va de viaje a Escocia y allí despierta accidentalmenta al maravilloso Drustan MacKeltar, que lleva cinco siglos durmiendo bajo los efectos de un encantamiento. Drustan, el pobre, se despierta en el siglo XXI con una chica guapa sentada a horcajadas sobre él... ¿Pero qué queréis que salga de ese planteamiento, con viajes en el tiempo y un highlander suelto por el mundo actual? Pues, sorprendentemente, una novela deliciosa.
La historia de Drustan y Gwen está llena de amor y humor, es la novela que más momentos calorros me ha proporcionado y, a la vez, con la que más me he reído. Ay, ese Drustan intentando meter su virilidad en unos pantalones vaqueros...

Kim, aquí no me cabe la hombría

Aunque, para mí, el mejor momento es aquél en el que Drustan pronuncia los votos druídas (¡y qué momento!). Creedme si os digo que a mí, que no soy especialmente romanticona ni sensiblera, se me pusieron los pelos de punta cuando los leí.


"Si algo debe perderse, será mi honor por el tuyo.
Si algo debe quedar olvidado, será mi alma por la tuya.
Si la muerte vuelve a venir, será mi vida por la tuya.
He sido entregado"

¡MADRE DEL AMOR HERMOSOOOOOOOO!

La trama da un giro importante al tener que viajar de nuevo en el tiempo (no me gusta spoilear pero no hay sinopsis en la que no se destripe, ¡Dracarys!) y ser esta vez Gwen la que deba adaptarse, aunque en unas circunstancias muy distintas a las previstas por Drustan... Me gusta mucho esto porque refresca la lectura, da la impresión de que empieza una nueva historia, aunque ahora más compleja y emocionante, donde nos hacemos muy fans de Gwen, ya os lo digo. ¡Olé tú, inglesita!
En esta parte conocemos a los tres secundarios de la novela, Sylvan, el padre de Drustan, Nell, el ama de llaves y Dageus, el hermano de Drustan (y protagonista de la siguiente entrega de la serie, El highlander oscuro). Se nota que Karen Marie Moning ya tenía en mente la siguiente novela, porque estos personajes, pese a ser secundarios, están bien definidos, son complejos, con una buena historia y con mucho peso, especialmente Dageus (adorafollable por completo).
Es una novela muy romántica y muy divertida, fresca, ágil y que te engancha por completo. Y tiene un final... Oh, ¡qué final! Inolvidable, inesperado por completo y de esos que te dejan maravillosamente atontada y te sacan la sonrisa cada vez que los recuerdas. Aunque hay cierto añadido... 

¡Muajajajajaja! Valgo más por lo que callo que por lo que hablo

No tengo objetividad alguna con esta novela, me encanta y cada vez que la leo la disfruto un poco más. Por todo esto y por la felicidad que me produce que no puedo transmitir, le damos en nuestro Gandymetro...

Drustan, te quiero


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jueves, 26 de junio de 2014

Cómo seducir a un guerrero (Serie Highlander 2), Karen Marie Moning

Me gusta más el título original

Gavrael McIllioch había nacido en un clan de guerreros de fuerza sobrenatural, pero abandonó su nombre y su castillo de las Highlands decidido a escapar del sombrío destino de sus antepasados. Ocultando su identidad al implacable clan rival que lo perseguía, pasó a llamarse Grimm para proteger a la gente que le importaba y juró no admitir jamás su amor por la encantadora Jillian St. Clair. Y entonces el padre de Jillian lo convocó con urgencia… ¿Por qué había huido él de ella durante tantos años? ¿Y por qué regresa ahora para verla ofrecida como premio en una competición orquestada por su padre? Furiosa, Jillian había jurado no casarse jamás. Pero Grimm era el hombre al que amaba, y ella la única mujer que podía dominar a la bestia que bramaba dentro de él... Todo ello, mientras sus enemigos mortales se conjuraban para acabar con ambos.


En Cómo seducir a un guerrero, Karen Marie Moning (KMM para las amigas) nos cuenta la historia de Grimm, el amigo melofó de Hawk, protagonista de Nieblas de las Highlands. Todas nos quedamos con ganas de ver qué pasa con ese chaval estupendo, guapetón y con sentido común, y Karen nos da alguna pista al final del otro libro, dejando la puerta abierta a una nueva historia protagonizada por Grimm. Y nosotras más que encantadas. 

Gavrael/Grimm frunciendo el ceñoñjñashñgkjasñdhsñs

Lo mejor de esta novela son dos cosas: la primera, que la parte mágica no tiene que ver con viajes en el tiempo ni con presencia del mundo fae, sino que se adentra en la leyenda sobre los Berserkers, temible raza de hombres que se convierten en auténticas fieras si se les provoca. Grimm, que realmente se llama Gavrael como descubrimos al principio en el prólogo, vive atormentado por eso y por algo que presenció a los quince años, por lo que decide renunciar a su naturaleza, huir de su hogar y cambiar su identidad. Eso mola, no me digan que no. La segunda cosa buena es que la chica y el chico destinados a estar juntos ya se conocen de antes y tuvieron "algo" que quedó en nada años atrás porque él se fue sin dar explicaciones... Al menos fue nada en apariencia y sólo para Grimm, ya que la protagonista, Jillian St. Clair, que no es una Pichote como Adrienne (la de Hawk), tiene claro que a quien quiere desde que era una cría es al chicarrón indomable y se lo tiene que llevar al huerto sí o sí, porque en el fondo de su corazón sabe que Grimm siente algo por ella (un flashback nos mostrará un momento ciertamente ñadsjfhañshgdsñadjkfs). La oportunidad para conseguirlo la tendrá cuando su padre, harto de que su hija esté soltera y entera, le meta por los ojos a tres maromazos para que decida con quién casarse de una puñetera vez ya: Ramsay Logan, Quinn de Moncreiffe (el melofó de esta novela, lástima que no tenga historia propia en otro libro) y Grimm Roderick. Analicemos el menú maromial que tiene ante sí Jillian: en el caso de Ramsay, llamarse así ya nos da una pista si las lectoras son fans de Canción de Hielo y Fuego; nada bueno puede esconder un tío con ese nombre. Por su parte, Quinn es guapo, amigo de Grimm a pesar de todo lo que sabe sobre él y de estar enamorado de Jillian, adorafollable hasta decir basta. Y Grimm es Grimm, claro. Los encuentros entre él y Jillian son explosivos, porque el guerrero le dice mil y una perrerías para apartarla de su lado, mientras que ella se pica y sale siempre rabiando. Y ambos están que se follan encima desean irremediablemente cuando se ven.

Poco calorreo, pero efectivo. El sello de KMM.

Como he comentado, Jillian no es una pava en huevos y KMM no nos va a hacer esperar hasta que haya bodorrio para que tengan un encuentro bestial que deja el comedor patas arriba y a nosotras con los ovarios hechos cisco, claro. ¿Y ahora qué? Nos preguntamos. Si ya hay tema, todo está claro entre ambos y han frungido, ¿qué queda aún por pasar si estamos a poco más de la mitad de la novela? ¡Pues muchas sorpresas que no voy a contar! Porque Grimm sigue siendo un inseguro, Jillian una cabezota que quiere ser su mujer sí o sí, el padre la quiere casar como sea y los malos malosos están al acecho para acabar con el que consideran el último Berserker, una raza que merece ser extinguida del planeta. 

Gavrael sufriendo lo indecible por ser un Berserker. ¡Vente pa España!

KMM va madurando poco a poco y a través de toda esta serie su propio universo highlandero, documentándose en los mitos antiguos para crear historias que son románticas y con su toque de fantasía. Todo esto tiene su complemento en la serie Fever que ya hemos comentado por aquí. Sin ser para mí la maravilla de Lisa Kleypas o de Laura Kinsale, Karen ha sabido hacerse con una legión de fans gracias a sus historias diferentes, sobrenaturales y con bastante sentido del humor. 

Así que esta segunda entrega de la serie Highlanders merece en nuestro Gandymetro...

Queremos un Berserker en nuestra vida y en nuestra cama


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miércoles, 25 de junio de 2014

Nieblas de las Highlands (Serie Highlander 1), Karen Marie Moning


En el reino todo el mundo lo conoce como Halcón, legendario predador de los campos de batalla y de los tocadores de las damas. Ninguna mujer puede resistirse a sus encantos y ninguna ha conquistado jamás su corazón. Hasta que un hada vengativa hace caer a Adrienne de Simone del moderno Seattle a la Escocia medieval... Cautiva en un siglo que no es el suyo, absolutamente temeraria, franca y sincera, constituye un desafío irresistible para un bribón del siglo XVI.


Bueno, bueno, bueno... Comenzamos el lío de highlanders made in Karen Marie Moning con esta novela, el disparate supremo, pero que hay que leer sí o sí. Kim, que es una pro, ha leído todos los libros, pero me ha dejado el honor de reseñarlos a mí, que aún voy por el segundo y he de decir que la cosa va mejorando.

Lo que se dice morir de sobredosis highlandera

El argumento del primero ya ven que es sencillo: Sidheach James Lyon Douglas, conde de Dalkeith, apodado el Halcón (que nosotras llamaremos aquí Hawk), es un tiazo experto en domar halcones, tiene una boa de metro, es rey de las camas, amante experimentado, envidia de mortales e inmortales. A estos últimos no les hace mucha gracia el asunto, sobre todo porque se ha beneficiado a la mismísima reina de las hadas y eso pone celosones al rey y a uno de la corte feérica, El Bromista. Por eso deciden castigarlo de alguna manera, aprovechando una curiosa situación: el imprescindible amigo melofó de Hawk, llamado Grimm (al que no perderemos de vista), pide a una estrella que nuestro Don Juan se enamore de una mujer guapa, lista y blablablá, pero que ella no se rinda a sus encantos. ¿Y dónde encontrar una fémina así? Pues en el siglo XX, claro. Adrienne será la escogida por los malotes del reino de las hadas, una Pichote de mucho cuidado que ha vivido con un tiazo (y aún es virgen, ojo al dato) que la enamoró y le hizo la vida imposible, así que decide que pasa de calorros, que mejor señores tipo Paquirrín, que seguro que la tratan más amablemente. Por arte de magia (que por momentos parece lo de la tostadora mágica de Homer Simpson) se traslada al siglo XVI y allí tiene que hacerse pasar por la prometida de Hawk porque la real estaba como las cabras de Heidi y ha muerto, así que la familia de esa loca aprovecha el aterrizaje de Adrienne para endosársela a Hawk. Tatatachán, ya tenemos festival de malentendidos.

El nivel maromial de esta novela es altísimo. Para empezar, Adrienne conoce en primer lugar al melofó Grimm, que viene a casarse con ella en nombre de Hawk. A la zagala casi le da un patatús al verlo, así que él le pregunta si le parece tan ofensivo a la vista. Ella piensa que le parece "tan ofensivo como una fuente de fresas zambullidas en chocolate oscuro y cubiertas de nata montada". Ahí es ná. Lo que viene siendo un asco muy rico todo. Grimm, según sus propias palabras, es un sapo al lado de Hawk, y las lectoras estamos que nos morimos ya pensando en cómo será Hawk entonces...

Podríamos decir que Grimm es algo así como Henry Cavill

Adrienne no sabe cómo es su marido, pero si es más guapo que Grimm debe ser el tío que conoce en la herrería del castillo, un calorrazo con pechote al viento, kilt y sudor chorreante hacia la entrepierna. Pues no, no es Hawk tampoco (y no diré quién es para no hacer spoilers). Qué mala suerte tiene esta muchacha que levanta una piedra y se encuentra un tío bueno doquiera que va.

Señores que quieren meter su lanza de acero en el calor de nuestra forja

Cuando aparece Hawk, a Adrienne le da el perreque y repite una y otra vez su mantra: Odio a los tíos guapos, odio a los tíos guapos. Pero sabemos que es mentira, claro. Sobre todo si la casan con el más macizo de todos y a él le gusta ella y sus tontunas varias, fruto de su origen moderno. Y así estará la parejita, en un tira y afloja de atracción y tensión sexual no resuelta, aderezado con intromisiones del mundo fae, alguna ex amante de Hawk, pelea de boas en plan "a ver quién mea más lejos" y, sobre todo, unas cuantas escenas muy ÑADJSÑASHGAÑSDKFJSJHDGÑSLADJFSADAS llenas de aromas a macho, barbas que rascan y lengüetazos varios que nos ponen perracas y que vendrían a resumirse en dos momentazos: café y broch. Kim y yo hemos añadido a nuestro peculiar vocabulario una gran palabra que aprendimos leyendo esta novela: haggard. Somos haggards y queremos un Hawk que nos dome en el broch. Si quieren saber qué es eso, a leer todo el mundo Nieblas de las Highlands. Ah, y lo más importante: ¡¡¡sabremos qué hay debajo de un kilt!!!

¡Boa a la vista!

En cierto modo se nota que esta historia es la primera que KMM escribió y hay cierta torpeza para mi gusto, aunque la he disfrutado en sus partes más erótico-festivas, que no tienen por qué ser precisamente las de follisqueo sexo tal cual. Karen sabe lo que nos pone un buen achuchón, una buena comedura de tetamen, o un besarraco de los de lengua invasora y dominante. Peeeero tampoco nos gusta que nos escamoteen un buen polvazo, y más si sabemos que ha sido en una bañera y a base de refregones con aceites y tal. Ahí muy mal, querida. Te salvas por los momentazos a los que he aludido y por ese melofó que es Grimm.

Yes, guarrerida is coming!!!... ¿o no?

Por todo esto y a pesar de que Hawk nos descubre el secreto para que un kilt no sea una skirt, la novela obtiene en nuestro Gandymetro...

Hawk, queremos ser tus haggards


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