martes, 10 de enero de 2017

Buscando esposa (Bridgertons 8), Julia Quinn


Todos los hijos de Violet y Edmund Bridgerton han pasado por el altar. Todos menos Gregory, el ultimo de los hermanos, quien sigue esperando encontrar a la mujer de sus sueños. Cuando, en una fiesta, sus ojos se posan sobre la bella Hermione Watson, se convence a si mismo de que ella es la elegida. Sin embargo, la practica y discreta amiga de Hermione, Lucy Abernathy, frustra sus esperanzas de conquista al informarle de que el corazon de su amiga pertenece a otro hombre. El romantico Gregory no cejara en su lucha y, con la ayuda de Lucy, intentara seducir a la hermosa Hermione, aunque obtendra un resultado muy diferente al esperado: sin apenas darse cuenta, la amistad de Lucy y Gregory les llevara a un sentimiento mucho mas profundo y Gregory descubrira que es ella, con su franca sonrisa y su inteligencia, quien realmente ocupa su corazon. Pero tal vez ya sea demasiado tarde: Lucy ha sido prometida en un matrimonio de conveniencia. A las puertas de la iglesia, Gregory debera jugarse el todo por el todo para evitar que el verdadero amor se le escape de las manos para siempre.


Cuando llevas siete libros de una serie y hace varios que has leído la historia de tu personaje favorito no se puede decir que encares la lectura de los demás con muchas ganas y eso es lo que me ha pasado a mí con la familia Bridgerton, que una vez leído el libro de Colin no tenía ganas de más familia, así que a Gregory no le dirigía ni la mirada. Pero, ey, una es muy aplicada en su trabajo y ya no podía dejar más tiempo a Gregory esperando a saber si se casaba o se metía cura, así que he tenido que hacer el esfuerzo de ponerme al tema. ¿Habrá conseguido que cierre mi etapa Bridgerton con un buen sabor de boca...?


Mi Bale dice que sí, mi Elba que no... ¡Hagan sus apuestas!

Gregory Bridgerton es un romántico empedernido. A pesar de ser el único soltero de la familia (y, por ello, sentir la presión de su madre para que se case) sigue esperando el flechazo de Cupido, ése que hace que suenen campanillas y músicas celestiales, se te corte la respiración y el riego hacia la boa te aumente desbocado cuando conozcas a tu amada. Y eso justo le pasa al conocer la nuca de Hermione Watson (sí, la nuca, la espalda, no me preguntéis, por favor, porque yo no entiendo los gustos de Gregory). Pero vamos, que él es uno más dentro del festín de disparos que el querubín loco se da cada vez que Hermione aparece porque no hay hombre que la vea y no se quede enamorado. Si lo sabrá Lucy Abernathy, su mejor amiga, acostumbrada a desaparecer por completo al lado de tan magna belleza. Una pena que Gregory no tenga nada que hacer con Hermione, ya que está enamorada de otro. Aunque claro, puede que eso no sea obstáculo para él, ya que inicia el libro interrumpiendo una boda para declararle su amor a la novia...


No puedo con la intriga no puedo con la intriga

Menudo arranque, ¿eh? Pues sí, empezamos quedándonos de pasta de boniato para luego hacer un retrospecter y ver cómo puede ser que nos hayamos plantado ahí. Y cuando vamos viendo cómo Gregory conoce a Lucy y a Hermione y se enamora de la segunda...


Nuestra cabeza

Pues sí, eso nos pasa porque nuestro protagonista se enamora de la mejor amiga de nuestra protagonista. ¿¡¿Pero qué invento es esto?!? Pues el que se saca Julia Quinn de la manga para mantenernos intrigadísimas el resto de la novela. A ver, estamos hablando de los Bridgerton, o sea, que esto es un nadismo, no esperéis ahora Flores en la tormenta o una de Joanna Bourne. Aquí nos vamos a dedicar a ver cómo puede ser que Gregory y Lucy acaben juntos. Si es que lo hacen, claro, porque la Quinn se guarda un as en la manga que te deja...


Kim en pleno viaje astral leyendo esa parte

Gregory y Lucy son los únicos destacables dentro del mar de personajes planos y sin fuste de la novela (quitando, por supuesto, a las special guest stars, los Bridgerton que tienen a bien asomar la cabecita por el libro y alegrarnos la vida -entre los que está mi Colinjsdhafkjshafjksa-). Gregory es un chico alegre y optimista y sinceramente es una gozada verle aparecer por las páginas y escuchar sus pensamientos (y esto tiene mérito teniendo en cuenta que Gregory es uno de esos Bridgerton que no me importaban un pimiento y cuyo libro no me apetecía leer). De tan optimista que es a veces parece un poco tolai pero a ver qué vas a esperar del que espera eternamente la clase de amor del que hablan los poetas. Por supuesto, siendo un Bridgerton siente la presión de ser el único retoño de mami Violet que no está casado y el que evita que ésta vea su obra cumbre (casar bien a todos sus hijos) culminada pero ya tiene el culo pelado de torear a todos. Lucy, sin embargo, no sabe torear a nadie. Es una chica eminentemente práctica y ordenada, que va por la vida pidiendo perdón constantemente y que sabe que el amor loco está destinado para otras como Hermione y que se conforma con llevar una vida cómoda al lado del marido que le ha sido escogido. A pesar de ser tan distintos, tienen en común más de lo que creen ¡menuda sorpresa! *ironía mode on* (ambos tienen la maravillosa manía de hilar pensamientos sin ton ni son mientras deberían prestar atención a otra cosa) y acaban entablando una especial amistad basada en la sinceridad y en los diálogos lanzapullescos... y en que Gregory se beneficie a Hermione. 


No hacemos carrera con él

El hecho de que se cruce todo el pisto de Hermione por medio, si bien mola porque nos da un incentivo inesperado, también nos quita tiempo de la historia de amor principal (incluso Lucy puede llegar a parecer el segundo plato -aunque ya se dedican luego a dejarnos claro que no lo es, lógicamente-). El resto de personajes, pues lo que os he dicho, más planos que mi alisado japonés (salvo los Bridgerton). El tío de Lucy tiene algo más de chicha pero mñe igualmente. No os vais a hartar de momentos ahsafdjashfkas porque hay poquitos y llegan bien tarde (el nivel de ranciedad de Cassie approves this) y el final es trepidante pero muy precipitado y caótico, no le vendría más un poco más de tiempo para hilar todo mejor. Y sí, tiene epílogo, que sé que para muchas es importante. Es cuqui y bien podría ser el inicio de otra saga si la Quinn quisiera, los Bridgerton Reloaded. 


¡Estamos preparados para encandilaros!

La verdad es que de todas las novelas de la serie ésta es la que menos Bridgerton me ha parecido (tras la de Francesca, claro, que ésa pffffffff). Julia Quinn no se puede decir que sea una escritora de las que te hacen quitarte el sombrero, escribe de un modo sencillo, sin entretenerse en descripciones ni nada, nos habla de los personajes y punto pelota. Esta novela tiene sus toques de humor, eso que no nos falte, por Dior, y cada capítulo tiene un encabezado muy Quinn, donde se nos avanza y destripa algo de lo que va a pasar, pero, como libro perteneciente a una serie, tiene muy poco en común con los primeros. Ya no abunda el humor como antes y se echa de menos un personaje tipo lady Whistledown, que con esa mala leche que destilaba por todo Londres daba mucha vidilla a los libros y era un hilo conductor muy entretenido. Sinceramente, creo que esta serie gana leyéndose como lo he hecho yo, con bastante separación entre libro y libro e intentando no conectarlos más de lo necesario. No creo que los posteriores a Seduciendo a Mr. Bridgerton sean tan brillantes como los anteriores o ese mismo pero, de un modo aislado, cumplen su función. Yo desde luego, a pesar de lo negativo que menciono, he leído este nadismo tremendamente entretenida, tal vez porque no tenía ninguna expectativa previa, y estoy contenta de haber cerrado esta famosa saga con una sonrisa en la boca.

[Y que sepáis que, tras estos ocho libros, Julia Quinn nos ha regalado unos epílogos para ver qué ha pasado con esta loca familia años más tarde...]

Por todo, esto le damos al broche final de los Bridgertons en nuestro Gandymetro...

Gregory, si quieres amor verdadero, ven, que lo tengo bajo mi liguero


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miércoles, 4 de enero de 2017

Reto RITA LA CANTAORA

Así de jocosas empezamos el año, inventándonos un reto de lo más absurdo con nuestra querida Vero de Mi Rinconín de Lectura. ¿En qué consiste este reto? Pues en leer veinticuatro libritos que se han llevado el premio RITA, que no es de flamenco sino el que otorga la RWA (Romance Writers of America) a las mejores novelas románticas del año (a las que se presentan, por eso hay años que los premios te hacen levantar la ceja). En fin, que hemos surcado el listado de libros ganadores desde 1990 hasta 2013, nos hemos quedado con veinticuatro supuestamente fáciles de encontrar en español (y que no son el número tropecientos de una serie), les hemos puesto un lacito y aquí os los traemos. ¡Saludad al espectacular y a la vez humilde Reto Rita La Cantaora!

Aplausos y taconeos para el banner, creación de Vero

BASES DEL RETO

-Seguir a los dos blogs organizadores (¡pero no por la calle, por favor!)
-Llevarte el estupendo banner con la marchosa Rita a tu blog (si lo tienes, claro).
-Leer y reseñar (ya sea en tu blog, ya sea en tu página de Goodreads) TODOS los libros de la lista entre el 1 de enero y el 31 de diciembre (si ya lo has leído, toca releer).
-Hacer una entrada o una página en vuestro blog para ir añadiendo los enlaces a vuestras reseñas y dejar en esta entrada o en la de Mi Rinconín de Lectura el enlace para que podamos echarle un ojo.
-Si no tenéis blog, cread una estantería en Goodreads llamada Reto Rita La Cantaora y dejadnos el enlace por aquí (si eso de las estanterías de Goodreads os suena a chino mandarín, este post de nuestras sweeties os despejará las dudas).
-Os podéis apuntar a este reto en cualquier momento del año, el caso es leer los libros al ritmo que queráis o podáis.
-Nos encantaría que este reto conociera Twitter, dadle publicidad con el hashtag #RetoRita.

LISTADO DE LIBROS DEL RETO RITA LA CANTAORA

1. Maravilla, de LaVyrle Spencer (reseña blog//reseña Goodreads)
5. Una pasión indomable, de Penelope Williamson (reseña blog//reseña Goodreads)
6. Una luz en la ventana, de Christina Dodd (reseña Goodreads)
9. Tenías que ser tú, de Susan Elizabeth Phillips (reseña blog//reseña Goodreads)
11. Abandonada a tus caricias, de Loretta Chase (reseña blog)
12. El regalo de Daniel, de Barbara Freethy (reseña Goodreads)
13. Un lugar para Conor, de Laura Lee Guhrke (reseña blog//reseña Goodreads)
14. Del odio al amor, de Connie Brockway(reseña Goodreads)
15. El guardaespaldas, de Suzanne Brockmann (reseña blog//reseña Goodreads)
16. Confesiones verdaderas, de Rachel Gibson (reseña Goodreads)
17. Cuestión de honor, de Wendy Lindstrom
18. Cita con el pasado, de Nora Roberts
19. Sed de amor, de  Kresley Cole (reseña blog//reseña Goodreads)
20. Tirando del anzuelo, de Kristan Higgins (reseña blog)
21. Los diarios secretos de Miranda, de Julia Quinn
22. El rey de hierro, de Julie Kagawa
23. Una noche nada más, de Tessa Dare (reseña blog)
PREMIO

¡Un libro galardonado con el premio RITA, por supuesto! Intentaremos que sea uno de los que están en la lista pero se nos han quedado fuera otros tan buenos que tal vez sea otro RITA que no esté aquí. ¡Así que será sorpresa, sorpresa! Animaos a leer viejunismos con nosotras, ¡seguro que nos echamos unas risas!

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martes, 3 de enero de 2017

Amor prohibido (Guilty 1), Laura Lee Guhrke


Para la remilgada y tímida Daphne Wade, su placer más prohibido es observar en secreto a su patrón, Anthony Courtland, duque de Tremore, mientras éste trabaja en la excavación de su propiedad de Inglaterra. Anthony ha contratado a Daphne para que le restaure los preciados tesoros que él va desenterrando. Sin embargo, Daphne no podía imaginar lo difícil que iba a resultar concentrarse en el trabajo teniendo delante a un hombre como Anthony, cuya belleza resulta abrumadora. Él ni siquiera ha reparado en ella como mujer, pero ¿quién puede culparla de haberse enamorado perdidamente de Anthony?
Daphne es la restauradora mejor preparada para llevar a cabo ese trabajo, y Anthony lo sabe. Pero no la ve como mujer, sino como una experta que se oculta tras unas enormes gafas. La hermana de Anthony está convencida de que puede llegar a convertirla en una mujer irresistible, pero él está seguro de que fracasará en el intento. Ninguno de los dos puede imaginar que la pobre Daphne se ha enterado de toda su conversación, y se propone demostrarle que está totalmente equivocado. Una nueva y encantadora Daphne sale del caparazón en el que se ocultaba, y entonces se invierten los papeles. ¿Conseguirá Anthony convencerla de que es la mujer de sus sueños?


¡¡FELIZ AÑO!!
🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉🎉

Empezamos un nuevo ciclo de lecturas y reseñas con muchas ilusiones y algún que otro reto por delante (ya lo veréis...), pero no por ello vamos a olvidar las los que leímos el año pasado. ¡Que hay mucho que aún no os hemos contado! Así que vamos ya con nuestra primera reseña del año.

Cualquiera diría que a estas alturas blogueriles y lectoras tendríamos ya nuestro sublime trasero pelado de leer, especialmente enaguas. ¡Pero no! ¡Anda que no nos queda! Y precisamente hoy venimos con una nueva escritora por estos lares, Laura Lee Guhrke. ¿Que por qué hemos leído este libro cuando nos habían recomendado otro? Ay, queridas, las maravillosas lectoras proponen y las gangas de las librerías que se cruzan por el camino disponen...

¡Que entre libros y diamantes me quedo sin fortuna!

Daphne Wade es una mujer normal, que diría Marta Sánchez. Pero normal normal tipo planta porque ahí está, que nadie se fija en ella (y ella para fijarse en los demás tiene que ponerse unas gafas). Daphne a simple vista no destaca por nada pero, dentro de esa ordinaria apariencia, hay una mujer extraordinaria porque no es muy común que digamos que una mujer restaure obras de arte en el siglo XIX. Y no lo hace por vicio sino por trabajo. Pero esta mujer ordinaria y extraordinaria a la vez esconde algo de lo más común: está enamorada de su jefe. "Nos ha jodido", diríais todas si os deleitarais casi a diario con la visión del pechote desnudo de Anthony Courtland, duque de Tremore, poseedor de una finca con numerosas ruinas históricas escondidas bajo su inglés fango y tan noble que lleva almidonados hasta los cataplines. Éste va por la vida siendo majo pero con un aire de "ojo cuidao que yo soy duque y tú eres plebe" que da un tufo que ni el ajo. Y todo esto se traduce en que trabaja a diario con Daphne pero lo único que ve es una estupenda restauradora. Lo que significa que la considera menos que nada como persona. Lo que significa que va a romper el corazón de nuestra especial chica corriente.

A tomar por el Cullen

Sí, queridas, preparad vuestras antorchas y ganas de estrangular al protagonista porque se gana este "cariño" a pulso. Nuestra Daphne recoge los pedacitos de su corazón y, mientras lo recompone con si fuera una vasija viejuna, decide decirle unas cuantas cosas a Anthony que él acepta de un modo muy correcto, muy de un duque fino.


Y aquí es donde comienza una negociación muy especial que terminará en unas clases de baile y en otras cosas inesperadas para ambos...


Queridas, esta novela, que tan interesante parece, me ha dejado en posición miercolar, es decir, a medio camino de todo. "Me ha gustado pero mñe". "No me ha gustado pero ay qué bonito esto". "Me he reído pero tal que así". Y así todo el rato. Me he sentido al terminar como cuando voy al Primark, que entro y nunca sé por dónde tirar. La novela ha estado bien, es un nadismo pero sin la dulzura ni la gracia de la Quinn y con más realismo. El planteamiento de partida me ha gustado, una mujer que se ve sola en el mundo, que tiene que ganarse la vida con el único conocimiento que posee y que se pone a trabajar para un noble buenorro que está obsesionado con la arqueología. ¡Que todos los males del mundo fueran ésos! (Me refiero a trabajar para un buenorro que se despechuga, no lo de quedarte sola en la vida, que una no es tan perra). Ella es un encanto y él es un petardo, así de claro. A ver, es majo pero tiene muy claro que él es duque y tú no, así que ya sabes. El caso es que te pones a pensar y, oye, muy probablemente así fueran los nobles, educados para eso, conscientes de su papel y de sus responsabilidades. Anthony no es un duque pichafloja, tiene su amante (como debe ser) y ha elegido esposa con la cabeza (como debe ser). Y es un patrón justo y dedicado a sus obligaciones. Pero también es un estirado que a mí no me ha llegado a las enaguas.

Anthony intentando conquistar a Kim

Tengo que reconocer que no he llegado a conectar del todo con los protagonistas. El detonante de la novela ocurre pronto y a partir de ahí vemos a Anthony de otro modo y su relación con Daphne cambia y se vuelve más interesante y entretenida pero, ya sea por el modo en que se cuenta todo o porque me dejaron fría al principio y no lograron remontar esa sensación, no he sentido "la chispa". Sí he tenido momentos en los que he disfrutado pero ha sido más con sonrisilla que con cara de felicidad suprema. El libro es bonito y cuqui pero es todo tan correcto y tan falto de pasión que no me ha emocionadoLaura Lee Guhrke escribe bastante bien, sobria y sin florituras. Hay momentos humorísticos y bonitos y duros pero no se explotan, me ha dado la impresión de que la sobriedad se ha impuesto a la pasión. Y si hablamos de pasión, el sexo es escaso y está bien narrado pero es un suspirito, no hay regodeo guarreril. He disfrutado mucho más de los cuquismos (ay, ese lenguaje de las flores 💜), los tonteos y los momentos de tensión sexual, pero no han estado bien repartidos por el libro (y algunos surgen casi de la nada).

Te ha caído un fornicio encima sin esperarlo

Hay por ahí un par de personajes secundarios, Dylan Moore y Viola, la hermana de Anthony, que resultan más interesantes que los protagonistas pero a los que veo con unas historias más dignas de Gaelen Foley que de Julia Quinn

-Pero Kim, ¿es que alguien te dijo a ti que esta novela era un cuquismo nadista de humor?
-Esto... ... ... ... ¡Mi mente es libre para inventarse las cosas! ¡Dejadme en paz en mi mundo!

Para rematar, el final me ha parecido muy precipitado. ¡Y no hay epílogo! Que a mí esto ya sabéis que me la pela un poco pero ahí os dejo esa información que sé que es de vital importancia para muchas... En definitiva, Amor prohibido es una novela decente y cuqui pero no un gran libro. Es una lectura amena que te hace pasar un buen rato pero que no te enamora. Ideal para leer una tarde de invierno mientras escuchas la lluvia caer (mira, tal vez si la hubiera leído en esas circunstancias me hubiera gustado más. Vale, voy a terminar la reseña porque el clima inglés de la novela me encrespa el pelo vuelve loca).

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Anthony, pasa por mi antika que te restaure el artefacto


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martes, 27 de diciembre de 2016

Nacida para seducir (Chicago Stars 7), Susan Elizabeth Phillips


Dean Robillard, jugador de los Chicago Stars, es el hombre más afortunado del mundo: es una auténtica estrella deportiva y acaba de iniciar una prolífica carrera como modelo de ropa interior. Pero el camino a la gloria ha comenzado su declive y Dean decide hacer un viaje por carretera en un intento por comprender qué es lo que no marcha bien en su vida. Pero lo que no sabe es que muy pronto conocerá a alguien que pondrá su mundo del revés.
Blue Bailey sólo tiene un objetivo en la vida: vengarse de su ex. Para ello cuenta con la ayuda de un auténtico dios griego, el jugador de fútbol americano más famoso de América, que se ofrece a llevarla en su Aston Martin. Sin embargo, Dean no es el deportista descerebrado que ella había imaginado… 


Podría empezar esta reseña diciendo que acabo de terminar la serie de los Chicago Stars y que mi vida es un poquito más triste sin ella pero mucho más alegre a la vez por haberla conocido, pero cuando estéis leyendo esta reseña ya habrá salido el octavo libro (y, con suerte, lo habré leído, muajajajaja), con lo que yo no me atrevería a dar la serie por terminada porque mientras haya SEP hay esperanza. Y que dure muchos años porque estos libros son de lo mejor que me he metido en este cuerpecito serrano (y me he metido mucho y muy bueno *tose*) . Y éste del que os vengo a hablar hoy...


Croqueta campestre de la felicidad

Dean Robillard es el chico de oro de los Chicago Stars (ese objeto de deseo no guarreril de Heath en el libro anterior). Ya sabemos lo que ser el golden boy significa: pasta, famoseo, megacoche... y aburrimiento. Dean está un poco perdido y hastiado de todo y se compra una granja, no en África, como Meryl Streep, sino en Tennesee. Y de camino a ella se encuentra una castora sin cabeza.


Pero dafuq gigante, chico

Bueno, esto es una novela de SEP, si os digo que se encuentra con un alienígena comiendo neumáticos os lo creeríais igual. El caso es que a quien se encuentra es a Blue Bailey disfrazada de castor y con ansias asesinas hacia su ex. Y, como todas conocemos ya el humor de Dean, decide acompañarla en su periplo asesino para pasar un rato divertido. Lo que él no sabía es que en el momento en el que deja subir a Blue a su Vanquish, le está abriendo la puerta de su vida y su corazón...

¡Eh! Que no soy cursi, es que Dean saca mi poetisa interior

Como todo en el universo de SEP, tras la fachada se esconde un mundo mucho más interesante y profundo. Dean es todo un machote SEP, físico despampanante, carisma a raudales, buena persona pero con su trauma particular, en su caso, una vida solitaria y sin hogar, con un padre inexistente y una madre con un pasado de groupie lleno de putiferio y drogas que alucina, vecina. ¡Bastante bien ha salido el chico! Pero, ahora que las lesiones han empezado a tocarle, su mundo comienza a tambalearse. Blue comparte con él la falta de hogar, más que nada porque su madre lleva el título de "Salvadora del mundo" en el culo y ha preferido sacrificar su vida familiar por un bien mayor, ayudar a los que nadie ayuda. Y así ha crecido Blue, errante y sin aferrarse ni amar a nadie, sabiendo que con la única persona que puede contar es con ella misma. Pero, como en el mundo SEP tener un pasado marcado por unos padres locos te garantiza una estupenda y nada común vida, que lo que un castor descabezado y la desesperación han unido, ni una granja que se cae a cachos ni una vieja pelleja ni unos padres que se merecen una novela propia reencuentran puedan separar (y, por favor, que no les falte una buena linterna para iluminarles los momentos guarreriles...).


A partir de ahora le daremos mejor uso a esto, chato

El libro va fluyendo estupendamente, nada es apresurado, todo va surgiendo poco a poco y tú, aunque quieras que todo vaya más deprisa (como lectora ansiosa profesional que eres), vas disfrutando del camino tan ricamente, siendo consciente de que tienes una delicia en tus manos y que vas a saborearla -note el lector de esta reseña la nula objetividad de la escritora-. Dean y Blue han ascendido a mi top de parejas seppies (pero no, no superan a Dan y a Phoebe *.*). La relación entre Dean y Blue es sencillamente maravillosa. Ya sabéis que Dean me encantó en el libro anterior, con su extraña relación con Annabelle. Aquí es más maduro pero sigue siendo tan encantador como antes o incluso un poco más (totalmente un natural born charmer, como dice el título original). A mí me tiemblan las patillas de las gafas con un personaje así, qué vamos a hacer. Y Blue es una espléndida (y peculiar) chica SEP, sin un físico abrumador pero con unos ovarios como dos campanas que no se molesta en ocultar, un ingenio arrollador y una sensibilidad e imaginación que no deja ver a nadie. Con dos personajes así no podía salir una relación blandurria o con constantes equívocos. Aquí van a las claras casi desde el principio, no se ocultan prácticamente nada (a ver, algo sí porque alguna chicha y pichotismo tiene que haber) y nos inundan las páginas con momentos llenos de humor y diálogos ingeniosos con mala leche, de carcajada total 👇👇👇


  ¿Estás maquillada? ¿Qué ha ocurrido? Casi pareces una mujer.
  Gracias. Tú apenas pareces gay.

Los padres de Dean son para echarles de comer aparte. Sinceramente no me esperaba una historia secundaria sobre ellos por lo despacito que nos la va enseñando SEP. Creo que, junto con la historia secundaria de Heaven, Texas, ésta ha sido la que más me ha gustado. Dos personas que ya han vivido lo suyo, que tienen demasiado que echarse en cara, que se conocen de sobra y que, sin embargo, no se conocen nada. ¡Joer, que se merecían un libro propio y todo! Además que están los dos de buen ver y que, tras ver al padre, ninguna le haríamos ascos al sandwichito paternofilial (grrrrrrrrrrrrrrrr). Pero vamos, lo que yo os decía antes de que la lujuria me nublara es que esta historia me ha gustado muchísimo. Se va desarrollando tarde, despacio y con cuentagotas, de modo que no estorba a la trama principal. Poco a poco vamos viendo algo más y queremos saber más aún. Para mí SEP lo ha hecho aquí estupendamente. Además que menuda historia arrastran los personajes. Podemos ver cómo lidian con su pasado entre ellos (donde los reproches vuelan como mis bragas cuando veo a David Gandy) y con su hijo, al que le hablan directamente, sin enmascarar las cosas, exponiéndolas sin pena ni pidiendo perdón eternamente por lo que ya ha ocurrido y no se puede cambiar. 

Me mola cantidubidubidubi, cantidubidubidá


Ésta es una novela muy SEP y, a la vez, distinta. Poniéndome las gafas de lista os diré que veo en este libro una madurez que no he visto en los anteriores de la serie pero sin moñismos, que es una de las cosas que solemos ver en SEP y que a mí me hace ladear el hocico, ya lo sabéis (aunque no nos libramos de nuestra ración de pueblo sureño y de personaje raruno -la vieja, que aporta más bien poco-). No os vayáis a pensar que Nacida para seducir tiene el tono melancólico de Apenas un sueño. A mí me ha parecido que, a pesar de lo malo que arrastran todos los personajes (hasta la niña que aparece), el humor y la esperanza impregnan todo el libro, algo muy de SEP y que aquí me ha parecido especialmente logrado. Y no esperéis encontrar tensión perraquil no resuelta, guarrerismos múltiples o un relato detallado de todo lo que ocurre. Aquí se nos cuenta todo de un modo muy sutil, casi como de peli (me refiero al ñiqui ñiqui). Hay más descripciones sensoriales que físicas, más sentimiento que añadfhaskjdfhjaksdh. ¡Vamos, que hay más tajos! Pero no en el sexo (de esto lo que hay es poco), en la trama en general. De hecho, hay cosas importantes que conoces directamente porque otros personajes las cuentan. Y, oye, -parece mentira que yo vaya a decir esto- pues que me ha parecido bien y todo, así no se vuelve pesada la novela (aunque, bueno, un poco más de ver a Dean en acción no ha matado nunca a nadie, salvo si estiras la pata por las fiebres bajeriles que este rubio maromo te produce, grrrrrrrrr).


Que es justo lo que le pasa a Kim, así está tras catar a Dean

Queridas, Nacida para seducir ha sido una verdadera delicia para mí. SEP nos regala una peculiar pero preciosa historia de amor, tanto a tu pareja como a la familia, con los sinsabores que tiene la vida pero sin perder el humor y la esperanza de tener una segunda oportunidad y una vida mejor. Es como un puzzle sideral cuyas piezas nos vamos encontrando por el camino y vamos reconstruyendo poco a poco hasta que al final todo encaja en una extraña perfección, que es justo lo que nos enamora del mundo de Susan Elizabeth Phillips. Ahora mismo estoy tan enamorada de este libro y de esta serie que lo único que puedo hacer a gritar a los cuatro vientos:


¡¡¡PETARDAS, NO SÉ QUÉ HACÉIS QUE NO ESTÁIS LEYENDO ESTOS LIBROS YA MISMO!!!

Dicho desde mi más profundo amor hacia vosotras, muac muac.

Por todo esto, Nacida para seducir se lleva en nuestro Gandymetro...

Golden Dean Boy, te espero de golden parts abiertas


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martes, 20 de diciembre de 2016

Un largo atardecer (Coleman Family 1), Sandra Brown


Lydia y Ross se dirigen a Texas en una caravana. El destino ha elegido una peculiar manera de unirlos: ella acaba de alumbrar a un niño muerto; él, padre de un recién nacido, ha perdido a su esposa en el parto. Entre los colonos rumbo al Lejano Oeste, cuya única ley es la supervivencia, la solución es obvia, de modo que Lydia se convierte primero en madre del pequño y después, inevitablemente, en mujer de Ross. Surge entre ambos un ardiente amor, pero cuando la felicidad parece ya al alcance de sus manos, el pasado irrumpe en sus vidas y arremete brutalmente contra sus esperanzas.


Ay, las crisis lectoras, qué puñeteras son. No os voy a decir que paso por una porque no es realmente cierto pero ya sabéis que hay tanto que leer que hasta te llegas a bloquear y eso es justo lo que me pasó a mí. Me puse a pensar en qué me apetecía leer y, tras encadenar unos protagonistas adorafollables, me di cuenta de que a mi cuerpecito le apetecía marcha con un prota macho alfa total y ahí Sandra Brown es la reina. Así que, buceando en las recomendaciones que nuestra querida lectora Elsa me hizo en su día en Goodreads (siempre esperamos de piernas brazos abiertos vuestras recomendaciones), vi este libro y, de repente, me empezaron a subir cosquillitas por los dedos ante la perspectiva de ver cómo era un maromazo duro en el lejano Oeste...  


Come to my Kindle, chato molinero

Lydia Bryant y Ross Coleman son dos personas que huyen de un terrible pasado y a los que el presente (que no se puede decir que sea maravilloso) y el futuro inmediato obliga a soportarse. Lydia ha perdido a su bebé y ha estado a punto de morir. Ross acaba de ser padre y ha perdido a su maravillosa esposa en el parto. Ambos acaban conviviendo en una caravana que va hacia Texas y, si bien hay un desprecio de Ross a Lydia y una tremenda desconfianza de Lydia hacia Ross, se necesitan mutuamente. Él, porque Lydia es la única mujer que puede cuidar pechotilmente de su hijo y ella porque... Pues porque no le queda más remedio si quiere estar protegida, cuidada y con posibilidades de iniciar una nueva vida, y en esa época una mujer sola era poco menos que una guarri o, si no lo era, tranquilos que la iban a convertir. Sí, estamos en Estados Unidos tras la Guerra de Secesión, donde los hombres eran más duros que un pedrusco del fondo del Misisipi y las mujeres podían tener más huevos que el caballo de Espartero pero eran una mera prolongación del marido que tuvieran. O unas guarris, claro. 



Y de las gordas, así era la vida para las mujeres en esa época. Lydia, la pobre, pasa de querer morirse a tener un motivo para vivir cuidando del bebé de Ross y sintiéndose persona por primera vez tras mucho tiempo con los atentos cuidados de parte de la caravana (los Langston especialmente). Nuestra chica recuerda de un modo lejano lo que era el cariño porque lo que más ha sufrido en su corta vida ha sido lo peor de lo peor de mano del que más cerca tenía. Ahora tiene miedo a todo, a los hombres especialmente y sobre todo a Ross, que la mira mal y la trata peor, aunque también con el roce va sintiendo otras cosas que ella no sabe reconocer (🔥🔥🔥 en las entretelas, Lydia, ya te lo decimos nosotras). Y Ross sí sabe reconocer perfectamente lo que le pasa con ella, que ejerce de madre para su bebé pero no de esposa para él. Aunque no por falta de ganas de su boa. Pero sí por falta de ganas de su cabeza. Y eso le genera odio hacia ella y calentones internos. Y entonces se da una lucha de titanes entre cabeza y boa que...


¡Deja ya de *oderme, copón! ¡Que estoy a dos velas!

Y con estos percales ya os podéis imaginar la cantidad de tensión sexual no resuelta que se va acumulando en las páginas del libro (hasta los momentos que se pueden considerar más inofensivos y menos perraquiles -como dar el pecho- se convierten en el gatillo perraquil de Ross) que se acaba resolviendo de un modo ciertamente fogoso aunque no muy amigable (lo mío es el eufemismo). Menos mal que Ross se emplea posteriormente en darnos una buena sesión que nos alisa hasta los pelos de abajo del gusto, grrrrrrrrrrrrrrrrr. Las escenas sexuales son descriptivas (especialmente al principio) pero narradas con buen gusto, mezclando de un modo perfecto las acciones con las sensacionesDebo reconocer que no me gusta especialmente que, aunque él la desprecie, su boa le tome cariño casi desde el mismo momento en el que la ve. No me parece justo cómo la trata pero entiendo que él, que ya ha tenido una historia de amor sacada de una novela romántica, vea que, de repente, le colocan a otra mujer (que, para él y para media caravana, tiene toda la pinta de pilingui frescachona) a darle de mamar a su niño y a vivir en su carromato. También es verdad que estos malos humos y ese comportamiento hay que encuadrarlos en la época y en el lugar en los que se desarrolla la novela (unido todo esto a lo que arrastra Ross -aparte de su boa por el suelo, ejem-), a la que yo veo rondando el bodice ripper, con todo lo que eso implica (indagad por aquí si no sabéis lo que es). Y con todos estos ingredientes (o a pesar de ellos) a mí me ha gustado mucho.


Kim leyendo Un largo atardecer 

Ya sé que un bodice ripper tiene megamachotes y actos con moralidad más que cuestionables pero cuando cogí este libro ya iba advertida y buscaba lo que he encontrado, un tío duro, una historia tremenda y un amor que supera todo. No justifico que se hagan determinadas cosas y prefiero no encontrarlas pero, cuando estoy leyendo, me meto en la historia y me dejo llevar por los caminos que el escritor quiere que siga, que luego ya veré si me han gustado o no (ya veo la cabeza de nuestra querida Neus dando vueltas XD). Nada, chicas, que a mí MeCabe todo, me gusta disfrutar con todo y que los caminos que Sandra Brown quiere que recorramos aquí conducen a perder las bragas por Ross.


Qué me vas a contar a mí del poder bajabragas de un buen bigote

Según se va desarrollando la historia entre Lydia y Ross y tú ves que ahí va a haber más que palabrasse van intercalando estos momentos con otros que únicamente conocemos nosotros (relacionados con la terrible vida de la que huye Lydia y con el pasado de Ross) y que nos hacen tener tensión de ir con el culillo y el estómago apretados y no precisamente para ejercitar el core. Y todo esto mezclado con el resto de personajes de pululan por la caravana, donde hay una cantidad de historias que se acaban entremezclando de modo sorpresivo y magistral (para eso se van alternando constantemente los puntos de vista y, sorprendentemente, no te acabas liando). Es en este entorno donde Sandra Brown es más cruda y directa con el lenguaje, dejando la ternura únicamente para los momentos necesarios y ni uno más, casi todos relacionados con Lydia. Reconocozco que me ha encantado cotillear cómo se vivía en estos sitios, con un montón de gente obligada a convivir para poder llegar a un lugar con la mayor protección posible, sin privacidad, durmiendo bajo el carro para no asarte de calor. Vamos, maravilloso leerlo pero a mí no me llevas tú ahí ni aunque tengas el nardo que lo transportes en carretilla.


No te acerques si no vienes con la llave de una suite en el Plaza

Para que no penséis que todo me ha requetencantado os diré que la resolución del megaconflicto (que yo no veía cómo se podía solucionar) ocurre por la vía milagrosa en plan "fus fus ¡tachán!", que puede ser muy cuqui pero hace que toda la tensión acumulada se vaya al garete. ¡Hija, Sandra, dale un poco más a la cafetera mental y no me chafes la tensión con un cubazo de agua! Ah, y debo mencionar que he acabado un poco hasta el moño de tanta mención al pelo y las tetas de Lydia, qué dichosa obsesión la de Ross y todo Penry en la caravana (aunque reconozco que, si se hablara tanto del pechote peludo de Ross, no me quejaría y me rebozaría en tamaña alfombra).


Y si no puedes hacerlo en la de Ross, te dejo la mía

[MeVales, chato]

En definitiva, que he disfrutado muchísimo de este viejunismo que, si no fuera por ese pequeño bluffffff final, se habría llevado 5 Gandys y las pinzas de mis pezones (éstas para Ross, que seguro que las sabe usar bien). Es una fascinante, ágil, dura y entretenida historia de amor en un marco que habitualmente odio y que aquí me ha encandilado por completo.

Por todo esto, Un largo atardecer se lleva en nuestro Gandymetro...

4'5. Ross, deja que te repase la cicatriz tetillil con mi lengua


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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