¡Oh, el Reto Rita la Cantaora, qué gran excusa para leer libros pendientes! Y yo tenía muy muy muy pendiente el siguiente de esta serie pero nunca me ponía con el primero. Y ahí ha llegado Rita a darme el empujón necesario para bañarme en Cala Espinada. ¿Estará el agua tan calentita como para no querer salir nunca de ella?
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| ¡Allá que voy! |
Si vas a Cala Espinada es porque no eres una muchacha común. No es que tengas tres cabezas pero sí eres objeto de miradas raras porque estás enferma/eres un poco casquivana/no hay Dior que haga carrera de ti. Es un lugar perfecto, alejado y tranquilo, y Susanna Finch se va a encargar de hacerte sentir persona de nuevo dándote justo lo que más necesitas: libertad para ser tú misma. Y parte de esa libertad viene dada porque los hombres allí brillan por su ausencia (haberlos, haylos pero son los imprescindibles para el funcionamiento diario -y no va en el sentido guarro de la expresión-). Pero esa tranquilidad se va a romper cuando llegue Victor Bramwell, teniente coronel del ejército británico que, tras ser herido en una rodilla, quiere volver a su puesto a toda costa. Por desgracia sus intereses chocan frontalmente con unas ovejas los de Susanna, con lo que ya tenemos el pisto servido. Y por chocar frontalmente nos referimos tanto literal como metafóricamente, porque su primer encuentro es...
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| ¡Ña! |
Y así la paz de Cala Espinada se va a ver alterada definitivamente, igual que la de Susanna, cuya vida tranquila se pone patas arriba ante los rudos modales y el instapalotismo de Bram. Ella no puede dejarse vencer por las pasiones porque de su estabilidad y credibilidad depende la seguridad de las desamparadas mujeres de Cala Espinada, pero ve y dile tú eso a la boa de Bram, que actúa sin el consentimiento de su dueño y se pone como una locomotora cada vez que ve a la bella moza. Y es que Bram tiene una misión en la vida, que es volver al ejército, a pesar de su maltrecha rodilla y de lord Payne, el calavera palote de su primo Colin, y en su vida no hay espacio para el amor. Lo tenemos claro, ¿verdad, Bram? Pues vamos a actuar en consecuencia.
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| ¡Ña again! |
Y yo creo que con esto os he resumido lo principal de la novela. Sumadle una milicia de risa, un sorpresivo título nobiliario, un par de chicas con verdadero potencial, un padre como el de Bella de La bella y la bestia pero en pichote... y os he resumido la novela entera. Y es que, a pesar de las referencias a la situación política y tres cosas más, este libro es un nadismo que quiere y no puede. Tiene muy buenas intenciones, empieza genial con unos momentos buenísimos de risa pero poco a poco se va desinflando y no llega a triunfar en ninguna de las tramas que plantea (ni en mi corazón). ¿Cuál ha sido el problema? Los protagonistas, básicamente.
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| Así no vamos por buen camino, chata |
Sí, cuando ves que no conectas con los protagonistas es que hay un problema. A ver, puede que no lo sea si estás leyendo American Psycho pero, por Dior, esto es una novela romántica, ¡conectar con los protagonistas es de necesidad vital! Pues ya puedo yo rellenar mi necesidad vital con otra cosa (así a bote pronto se me ocurre que con cierta parte de Colin *ejem*) porque con la conexión con ellos, no. No me malinterpretéis, Susanna y Bram son muy majos y te suben los calorcillos y ay qué pena si no pueden acabar juntos y blablabla pero me han parecido faltos de encanto e incoherentes. Ambos tienen muy claro que el otro es un impedimento para lo que quieren pero, en cuanto tienen la oportunidad, no se cortan lo más mínimo en darle a la lujuria activa (no es que nos salgan las secuencias guarras por las orejas, eh, pero a mí me han parecido excesivas para lo que aportan). Que me parece estupendo como 🔥🔥🔥 profesional que soy pero una esperaría que, a pesar de las ganas que tienen de darle al tema, tuvieran un poco más de autocontrol a la hora de pasarse sus propias normas por el forro. Así, la tensión sexual que tanto disfrutamos en los libros de "enemigos en dirección a la cama" desaparece rápidamente, no hay apenas conflicto entre ellos. Se llega muy rápido al punto de entendimiento (y quien dice entendimiento dice roce) y, salvo por una cosilla al final, la relación deja pronto de llamarte la atención. Yo creo que ya venía un poco revenida por su primer encuentro, en el que pasa algo que me parece innecesario.
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| No, hombre, tanta alegría al cuerpo no le da el Macareno |
Cuando lo principal no te motiva, te entretienes con lo secundario y aquí hay de todo, como en botica (menos historia de amor secundaria). La trama de la milicia me ha parecido entretenida pero un poco descafeinada y todo lo relacionado con el padre directamente me ha molestado. Él me ha caído mal, el trato hacia su hija ha puesto en peligro la integridad de mi carótida y me he pasado todo el libro pensando que por qué no se moría (una tiene esos pequeños pero deliciosos momentos de maldad). Sin embargo, los acompañantes de Bram me han parecido mucho más interesantes. Thorne puede tener una historia estupenda. Y Colin... Si hay un calavera palote, allá que van mis enaguas. Lord Payne (Colin) me llama como la luz a las polillas. Sinceramente, por las primeras cosas que se comentan de él pensaba que era un tolili (al estilo Bertie de Abandonada a tus caricias) pero no, lo que le pasa es que es un noble palote cuya boa no se ejercita y, claro, eso hace que el cerebro a veces no le funcione bien. Según avanza la novela le vamos descubriendo el encanto, vemos que es inteligente y que tiene una historia traumática (o, al menos, importante en el pasado) sobre la que quiero ya poner mis zarpas. Sobre la historia. Ejem.
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| Lo juro, palabrita de Kim |
Tessa Dare no escribe de un modo especialmente brillante pero aprueba (al parecer doy notas y ni lo sabía...) en mi listado de escritoras. Crea momentos y diálogos graciosos pero no de los que te encandilan y te dejan con la sonrisa de tonta, lo que es una pena porque de verdad que se dan situaciones surrealistas que mejor desarrolladas me hubieran hecho saltar lágrimas de la risa y que, aquí, lo que han conseguido es que sonría y poco más. En cuanto a sus secuencias akjdhfakjshfjkashg me han parecido algo flojas y no todo lo perraquiles que a mí me gustaría (y, extrañamente en mí, me ha sobrado alguna). Pero, ey, conocer una serie y a una nueva escritora muchas veces es algo extraño, así que yo estoy dispuesta a darle un voto de confianza a Tessa Dare porque creo que esta serie tiene muy buenas posibilidades (¡ay qué parejas se vislumbran!) y, a pesar de lo todo lo que he comentado, Una noche nada más me ha resultado una lectura bastante entretenida.
Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...