Kara, escarmentada de su última relación fallida de la que salió embarazada, quiere mantener bien lejos a cualquier hombre por guapo y atractivo que sea, a pesar de que no hay día en el que no piense en la calidez de las caricias de un amante. Para obtener de nuevo esa sensación sabe que deberá exponerse otra vez, algo que prometió no volver a hacer jamás.
El senador Reece Sheridan, con su peligroso atractivo, poder y encanto, sabe que podría tener a su alcance a cualquier mujer con tan sólo fijar en ella su mirada penetrante. Pero sólo siente curiosidad por una de ellas: Kara, periodista de investigación fisgona y entrometida, que posee una sensualidad inquietante y perturbadora. «Si es tan buena investigando –piensa él– en la cama lo debe ser aún más…»
Ahora, un repentino escándalo político –y los atentados contra la vida de Kara– podrían separarlos. Aunque quizás pase precisamente lo contrario, que la adversidad los una con más intensidad de lo que hasta ahora lo han hecho sus apasionados y sensuales abrazos...
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| ¡Encantada de conocerte, Pamela! ¿Qué tal te va la vida, chata? |
Kara McMillan es una periodista tocahuevos, de ésas a las que los políticos ven aparecer por la esquina y ya se están dando media vuelta para salir por patas. Es una investigadora nata y pasa las horas que sean necesarias dedicadas a su trabajo, llegando a sacrificar incluso lo que más le gusta en el mundo, pasar tiempo con su hijo. Y es que ser una periodista marisabidilla y una entregada mami es como hacer encaje de bolillos y algo tiene que quedarse por el camino. Y en el caso de Kara lo que se han perdido han sido los polvos aunque total, tampoco tiene con quién echarlos, así que con su vibrador se apaña. Pero eso no significa que el cuerpo no le pida maromo de prietas carnes y el alcohol es muy mal amigo cuando te encuentras delante de un maromazo como el senador Reece Sheridan. Y ya se sabe que los políticos están para servir al pueblo, así que Reece va a hacer todo lo que esté en su
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| Reece, dame alegría en los solitarios |
Pero Kara tendrá que esperar.
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| Dice su xixi |
Y es que Reece sabe que el alcohol no es buen consejero y el libro es muy largo como para darnos el gustazo tan pronto, así que nos deja con la miel en los labios y ganas de trocotró, como a Kara. Y así nuestra prota tiene una historia maromial que combinar con su última obsesión de trabajo, una investigación al estilo Erin Brockovic sobre la posible contaminación mediambiental de una empresa en la que se ha metido gracias a un soplo de un trabajador. Pero la cosa, como en toda buena investigación que se precie, se va volviendo más complicada y peligrosa cuanto más se tira del hilo. Ay, Kara, hermosa mía, ¿es que no sabes que cuando metes la nariz en asuntos que no te convienen te la pueden cortar? Menos mal que también tienes entre manos otras cosas de meter que son el descanso de la
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| Vamos a relajarnos un rato, Reece |
Queridas, bienvenidas al mundo del chechiflín, subgénero del teleflín en el que se suele tratar un tema que involucra investigaciones, asesinatos y toda la pesca combinado con maravillosos polvos en todas las posturas posibles y preferiblemente con música de saxofón de fondo. Y eso es Al límite. Ojo, me repito más que el ajo pero es necesario. Esto no es malo, al menos para mí no lo es. A mí me gusta el suspense guarreril, el "vamos a investigar con mucha intriga pero eso no nos quita las ganas de meternos mano y contarlo" y eso es justo lo que hay aquí. Kara es una superwoman que se mea en el (a veces) asqueroso de su jefe mil veces pero que tiene que pasar por el aro porque tiene que mantener sola a su niño, es una luchadora y una gran periodista. Sí, es un cliché con patas pero no por ello desagrada, eh, no la hacen una repelente (usa trucos jedis con lo que a mí me tiene más que ganada). Y Reece es el motivo por el que yo considero esta novela casi de ciencia ficción. Porque vamos a ver, dónde se ha visto que exista un senador joven, buenorro, soltero, heterosexual, vuelvo a repetir lo de soltero, que cocina, te trinca y te mima, ¿eh? ¿¿Dónde??
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| Voy a por el tampón de clonar ahora mismo |
Del resto de personajes tengo que decir que las mujeres me han encantado (las compañeras de trabajo de Kara especialmente) y los hombres me han parecido más estereotipados y previsibles (el jefe de ella, por ejemplo, o su ex, por no hablar del malo, más plano que
Yo creo que ya vais viendo que la novela no es ninguna sorpresa (salvo las relacionadas con la investigación), te da justo lo que crees que te va a dar: una historia de amor con sus buenos polvetes (ojo al especialísimo trío que se montan que es de deshidratación bajeril) y una intriga con frenético desenlace. A mí me ha parecido algo sencilla, casi desde el principio ves cómo va a ir la cosa (te alterno investigación con momentos "adora-" y momentos "-follables" con Reece) para luego ir mezclando la cosa, meter problemillas por aquí, unas amenazas de muerte por allá, un malo maloso que se conoce muy rápido... Bueno, no le pedimos a esto que sea una de Tom Clancy pero es verdad que la cosa se me ha quedado un poco corta (y a veces liosa, debo decirlo). Pamela Clare es bastante directa escribiendo, no tiene muchas florituras en el lenguaje (lo que me parece estupendo para este tipo de novelas) y de vez en cuando te mete algunos puntos graciosos que se agradecen. Se narra todo en tercera persona alternando entre Kara y Reece pero va todo seguido, así que a veces te lías un poco hasta que te das cuenta de quién te muestra lo que sucede (salvo cuando escuchas la voz interior de Kara, ahí no tienes problema).
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| ¡ARG! No, como la tuya de insoportable no es |
Pero no os llevéis una mala impresión por mis palabras porque Al límite es un libro bastante entretenido, una historia decente de amor y suspense que para mí se ha quedado algo superficial pero que en cualquier caso recomendaría para una tarde en la que no te dejen ponerte la peli de las tres y media de la tarde y quieres disfrutar de una historia de suspense con un maromazo que te dé un buen masaje y luego te enseñe cómo le funcionan a los senadores sus... leyes.
Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...
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| 3'5. Reece, enséñame cómo se las gasta tu puma, grrrrr |





































