martes, 10 de octubre de 2023

Block Shot (Hoops 2), Kennedy Ryan

[Libro no publicado en español]
𝗝𝗔𝗥𝗘𝗗
Si tuviera un dólar por cada vez que Banner Morales me alteró el corazón... Ese corazón que todo el mundo supone que está congelado. Su ira es... excitante. Cada mirada de esos ojos que desprenden fuego, cada vez que tensa la mandíbula me... Bueno, ya sabes. Si tuviera un dólar por cada vez que me ha puesto en mi lugar, sería aún más rico. Soy un exitoso agente deportivo que supone que "no" significa que lo pensarás. Estoy seguro de que lo que realmente quieres decir es "ahora mismo". Dicen que incluso los ricos no siempre tienen lo que quieren, pero esos hombres no saben cómo va el juego. El truco está en dejarles que crean. Mira a Banner. Cree que está ganando pero este es un juego que ni sabe cómo se juega. 
𝗕𝗔𝗡𝗡𝗘𝗥
Si tuviera un dólar por cada vez que Jared Foster me rompió el corazón, tendría exactamente un dólar. Una noche. Un fracaso espectacular. Un dólar... y estoy fuera. He avanzado. He encontrado el éxito en un campo dominado por los hombres. Cualquier cosa que hagan, yo la hago mejor. Pueden tener el campo mientras yo lanzo, bloqueándoles cuando lo necesite. ¿Y Jared tiene las narices de creer que le voy a dar otra oportunidad? Chico, de verdad. Siéntate. Varias veces. Yo estaré aquí ignorando al hombre de mis fantasías. A ver, no he dicho que no me sienta tentada. Pero tengo ese dólar y Jared no me va a tener a mí.
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Está claro que lo que mejor me va es empezar una serie y leerla entera (bueno, series de duración normal, no como Maiden Lane, que es más larga que un día sin pan). Digo que es lo que mejor me va porque, si el primer libro me ha gustado, no me bajo de la ola y la surfeo hasta que se acaba sin desconectar de ese universo. Y en este caso, el universo es el que Kennedy Ryan se ha inventado en su serie Hoops, toda llena de pelotas.

Os acabáis de imaginar esto

¡De baloncesto, guarronas! Bueno, y de las otras también, que no podemos decir que estemos leyendo ensayos de Paleontología. Si en el primer libro era el maravilloso y buenísimo August el que nos robaba el corazón, en este libro nos pasa por encima (grrrrrr) cual huracán su hermano Jared Foster, agente deportivo que prefiere pedir perdón a pedir permiso y que no se detiene ante nada cuando quiere algo. Y lo que aquí quiere es a Banner Morales, agente deportiva de una agencia rival. Conseguir meter a Banner bajo su cuerpo serrano (o sobre él) no va a ser nada fácil porque tienen una relación de enemistad manifiesta. ¿Estamos ante unos enemigos que se trincan vivos? ¡Sí! ¡Pero ojo que también estamos ante un friends to lovers! ¿Pero qué magia es esta que une dos tópicos tan fabulosos? Pues la magia del paso del tiempo y de la putada suprema. Jared y Banner eran amiguísimos en la universidad, unas personas totalmente distintas cuyo intelecto reconocía en el contrario a su pareja perfecta y que tenían al alcance de su mano un glorioso futuro juntos. Pero los corazones proponen y los cab*ones disponen y Banner y Jared son separados del peor modo posible, lo que hace que pasen diez años separados y Banner reniegue del amor que sintió por Jared. Pero, ay amiga, cuando Jared se reencuentra con ella...

Jared disimulando

Nada ni nadie va a impedir que Jared consiga que Banner le haga caso guarrerilmente hablando. Pero por ahí vienen Banner y sus dos ovarios bien plantados dispuestos a no darle a Jared ni la más mínima oportunidad. Además, Banner tiene un novio, Zo, que no puede ser más perfectísimo: jugador de baloncesto, buenorro, casi una hermanita de la caridad y el mejor amigo de Banner desde hace diez años. 

Lo que le importa a Jared

Ya tenemos el pistazo montado y la alfombra preparada para que yo haga la croqueta, porque me lo he pasado pipa con este libro. Si te asusta un poco el drama del libro anterior, este tiene bastante menos (aunque algo hay porque Kennedy Ryan es maravillosa en la cuestión del dramita) y está casi todo centrado en la relación entre Bennar y Jared. Aunque el libro está dividido en tres partes, yo haría una división de dos, con una primera centrada en Jared intentando reconquistar a Banner y una segunda de Banner siendo buena persona y Jared intentando no perderla. La primera parte ha sido fabulosa, estos dos son pura dinamita y el ataque frontal de Jared contra la gran personalidad de Banner ha sido mi delicia. La segunda parte, más dulce y emotiva, me ha gustado pero ha bajado el nivel. He disfrutado mucho más cuando eran enemigos que se querían trincar vivos que cuando ya se empiezan a caer bragas y calzoncillos (aunque, obviamente, los guarrerismos en sí los he disfrutado mucho porque son muy 🔥🔥🔥🔥🔥 y muy acordes a la situación de los personajes en cada momento).  En esta segunda parte, además de que ya está todo el pescado vendido en el guarrerismo, la tensión se desplaza de la pareja a la relación de Banner con un tercero, que no es otro que la reencarnación de Yisuscraist Zo. Aquí Liz Tomforde Kennedy Ryan (madremía, que le he cambiado el nombreeeeee) tira de un recurso algo facilón que sabes que no tiene recorrido alguno y que intenta crear pisto donde no lo hay. A mí, llamadme básica, me gusta hincharme a leer cosas de una pareja, ver cómo se enamora y cómo supera obstáculos juntos, y aquí me parece que el peso de Zo en la parte final le quita protagonismo a Jared. Y eso...


Además, este conflicto final que se da entre la pareja se resuelve por intervención de una persona ajena a ella, lo que no me cuadra demasiado en un par con tantísima personalidad como Banner y Jared. Creo que esto y el hecho de que se explote muy poco la rivalidad laboral de Jared y Banner son las cosas que menos me han gustado del libro, pero, por lo demás, mis dieses, señora Ryan (o mis ochos, que son 4 Gandys). Esta mujer tiene un modo de escribir que me atrapa por completo, con mucha garra e intensidad pero sin recurrir a la lágrima fácil ni al enseñamiento emocional. Además, qué modo de escribir más adictivo tiene, ¡maravilla! Dota a sus personajes de tantísima personalidad (y de una tan atrayente) que todo lo que cuentan te interesa y te atrapa, así que, cuando ocurre algo, no puedes dejar de leer. Una cosa que me ha gustado es que tanto Jared como Banner ya tienen una personalidad bien forjada que no cambia en el transcurso de la historia (algo que se ve especialmente en Jared, cabroncete al principio, cabroncete al final, no lo redime ni Dior). Únicamente abren la puerta al amor y a desarrollarse sin barreras con la persona elegida, algo que les hace felices a ellos (y a nosotras), que es lo que importa. Pero si te tienen que pegar un bocao para quitarte un cliente, te lo pegan.

Aquí me lo puedes pegar a mí, Jared

Block Shot ha sido una sorpresa inesperada y muy muy agradable. Con su dosis justa de drama y de sentimiento, Kennedy Ryan hila una historia llena de pasión a través de una narración adictiva y basándose en dos personajes de fuerte personalidad que hacen que salgan chispas de sus páginas y que encuentran la serenidad en los brazos (y en la cama) del otro. Un libro fabuloso.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Jared, ven y revísame hasta la letra pequeña


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miércoles, 4 de octubre de 2023

The Right Move (Wind City 2), Liz Tomforde

[Libro no publicado en español]
RYAN
Es una distracción, eso es lo que es. Soy el nuevo capitán de los Devils, el equipo de Chicago de la NBA, y lo último que necesito es tener viviendo en mi casa a Indy Ivers, la mejor amiga de mi hermana. Es desordenada, emocional y demasiado tentadora. Pero cuando el gerente del equipo expresa claramente su desacuerdo con mi ascenso a capitán, refiriéndose a mí como a un lobo solitario e inalcanzable y sin equilibrio entre vida y trabajo, no puedo pensar en un modo mejor de convencerle de lo contrario que fingir estar saliendo con mi nueva compañera de piso. ¿El problema? Parece demasiado real. Tener una novia falsa se suponía que no iba a ser lioso pero tener a Indy en mi casa y en mi cama es complicado, sobre todo cuando ella quiere todo el romanticismo que yo no puedo darle.
INDY
Nunca imaginé que estaría viviendo con el hermano de mi mejor amiga, la estrella de la NBA Ryan Shay. ¿Algo más difícil de creer? Que necesite que yo finja ser su novia y haberle transformado de repente en un tío amigable y accesible. Porque no lo es. Es un maniático de sus cosas y desconfía de todos. Nuestro acuerdo es por ambas partes, eso sí. Tengo que ir a una boda, una con todos mis amigos de la infancia, y no hay un acompañante mejor que el ídolo de mi ex. Las líneas se borran tanto que es imposible separar la realidad de la ficción. Enamorarme de mi compañero de piso no era parte del acuerdo, sobre todo porque Ryan me recuerda cada vez que puede que no cree en el amor. Yo soy una romántica y no puedo evitar fantasear con que él cambiará pero rápidamente me veo preguntándme si compartir piso con el hermano de mi mejor amiga fue lo más acertado.
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En mi haggardiano corazoncito, hay dos modos de convertirte en un cinco estrellas. Uno de ellos es llegar como un huracán y prácticamente desde el principio revolucionarme hasta las neuronas del xirri (véase El jinete de bronce). Y otro es ir a la chita callando, con pico y pala, meterte en mi cuerpo, cerebro y corazón sin que me dé cuenta para que llegue un mimento en el que vea que estoy totalmente cautivada por la historia. Este modo es el que ha escogido The Right Move para ser una de mis mejores lecturas del año. Es un cinco estrellas de esos discretos, donde los grandes sobresaltos los dan la vida misma y el amor, con un protagonista que no puede ser más perfecto y una protagonista fabulosa. También te digo que no pienses que esta puede ser una historia que le pase a tu prima la de Tomelloso, a no ser que esta se acabe ligando al nuevo Michael Jordan…

Posibilidades de que esto ocurra

Ryan Shay ya nos conquistó en el libro anterior, con esa intensidad protectora de su hermana y ese cuerpazo que enseña el mozo por su casa que ya sabes tú que lo quieres en la tuya. Lo vimos en paños menores porque la compañera de trabajo de Stevie, Indy Ivers, se queda en la fruta calle y Stevie decide pedirle a su hermano el favorcito de que la chica se quede allí mientras que encuentra algo. Total, Ryan vive en un pisazo y, como estrella de la NBA que es, viaja constantemente, lo que, unido al trabajo como asistente de vuelo de Indy, haría bastante improbable que se vieran mucho. Ah, que no se me olvide. Que Indy conozca a Ryan sin camiseta se debe a que el chaval se pasea por su casa enseñando torso porque ese cuerpazo que Dior y el gimnasio le han dado es un pecado que se esconda.

Ryan es el regalo de Dior a la humanidad

Total, que Ryan no quiere compartir piso ni de coña porque lo que más valora en esta vida es su intimidad, pero el punto débil de Ryan es su hermana y no puede negarle nada, así que compañeritos de piso. ¡Y qué alegría para Ryan vivir con Indy! Nuestro chico podría ser maestro de Marie Kondo, mientras que por donde ella pasa parece que se ha celebrado Coachella. A Ryan le explota una vena la primera vez que ve el caos que rodea a Indy pero, mientras pone cara de perro, no deja de darse cuenta de las necesidades de Indy e intenta cubrirlas discretamente.

A mí también me puedes cubrir lo que quieras

Indy, que de tonta no tiene un pelo, se da cuenta del comportamiento de Ryan y de lo que esconde bajo esa fachada de cuerpo esculpido por Miguel Ángel, así que se le hace el xixi Pepsicola intenta ayudarle con su inseguridad y sus pocas ganas de socializar. Que tú dirás que para qué quiere ser sociable si nada en billets pero es que Ryan arrastra un pequeño traumita de confianza y no puedes ir por la vida así, que te lo digo yo. Así que Indy, que parece salir de una marmita llena del mundo de Barbie, decide ser majísima con él y ayudarle en lo que pueda. Todo esto mientras aumentan las ganas de chingarse mutuamente, obviamente, porque no hay nada mejor para quitar un trauma que tener ganas de guarrearse en la cama.

Destraumatízame, mozo

Este es un libro en el que cada uno lleva lo suyo, ya que Indy está devastada y vacia por dentro tras írsele al carajo su relación con el amor de su vida e intenta salir de su apatía a través del trabajo y de su fachada de eterna sonrisa. Viviendo con Ryan y notando cómo se le desperezan los bajos intenta seguir con su vida a través del contacto físico con él (si no puedo amar, al menos puedo follar #LemaVital) y, a través de unas romance reasons estupendas, se van a ver forzados a ser de lo más cariñosos.


A este libro no le faltan tropes, que si enemigos que se trincan vivos para luego ser amigos que se trincan vivos, fingimientos varios, traumitas... Todo ya lo has leído y nada te suena mal o te aburre porque está tan bien hilado y tan bien escrito que te lo zampas estupendamente. Liz Tomforde junta a una persona que no sabe estar sola con una que no sabe estar acompañada, les obliga a compartir tiempo, a sincerarse, a enamorarse y a evolucionar de un modo sencillo pero estupendo y natural. Con este libro me pasa lo mismo que con el anterior, que parece que he leído mucho y resulta que voy solo por la mitad. Pero, en lugar de cagarme en tó porque me queda mucho por sufrir, croqueteo porque me queda mucho con lo que disfrutar. Además, no notas que se estanque, siempre ocurre algo, siempre se cuenta algo que interese, lo que pasa es que no hay grandes sobresaltos ni apocalipsis kleypasianos. Es muy hot y el slow burn es delicioso, hace que cada momento entre ellos se disfrute más aún. Sinceramente, creo que lo tiene todo, porque no le faltan ni humor, ni sentimientos ni guarrerismos extensos y descriptivos, pero también es moderno y tiene una protagonista real y fuerte (que no necesita ser más tonta que Pichote para demostrar su fortaleza) y un maromo PER-FEC-TO, feminista, sensible, cochinote y totalmente adorable. Y, además, tiene unos secundarios estupendos cuyas historias quieres conocer ya mismo. ¡Yo no le pido más a un libro! Bueno, que lo traduzcan para que lo podáis leer todas.

The Right Move es un libro fantástico que, poco a poco, me ha ido conquistando. Aunque es una historia más que conocida, está tan bien escrito y tiene unos protagonistas tan estupendos que lo hacen muy especial.

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

La perfección de este maromo entera me la como


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miércoles, 27 de septiembre de 2023

Love at First, Kate Clayborn

[Libro no publicado en español]
Hace dieciséis años el adolescente Will Sterling vio (o realmente escuchó) a la chica de sus sueños. De pie bajo el balcón de un bloque de apartamentos compartió un momento perfecto con una encantadora voz extraña. Es una memoria que nunca se ha borrado, aunque ha puesto casi todo su pasado tras él. Ahora, una inesperada herencia trae de vuelta a Will a ese mismo lugar, donde pretende quitarse de encima esa propiedad y volver a su vida habitual como doctor explotado. En lugar de eso se encuentra con una mujer dos balcones arriba que es extrañamente familiar...
No importa cuánto sorprenda a Nora Clarke su propia reacción hacia el guapo y curioso Will o las conversaciones susurradas que comparten antes del amanecer, no dejará que los planes de Will le arruinen su peculiar y unido edificio. Atada por su lealtad a su adorada abuela, se propone frustrar los esfuerzos de Will con un sutil sabotaje. Pero tras la superficie de su enemistad hay una innegable conexión. Un balcón, una pareja desventurada, un encuentro fatídico. Tal vez sea la clase de historia que no puede salir bien. O, tal vez, es la perfecta segunda oportunidad...
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Creo que os he dado bastante la turra con que Siempre fue Georgie ha sido una de mis mejores lecturas del año, que ojalá os encantara a todas y que, si no os gusta, a mí no me lo contéis 😆. No pude tener mejor debut con Kate Clayborn, vamos, así que rápidamente fui cazando otros libros suyos con los que deleitarme, algo que esperaba lograr leyendo Love at First. Spoiler: no ha sido así. 

¡Diorcito, por qué me pasa eso, con lo maja que soy!

Love at First (que se supone que es un retelling de Romeo y Julieta) tiene un aire lejano al libro de Georgie pero igual que lo puede tener el feo de los Calatrava con Tom Cruise, un aire bien lejano que ni te toca. Aquí tenemos a Will Sterling que, hace dieciséis años, en el jardín del bloque de pisos donde vivía su tío, se enamoró a primera vista de la imagen que se creó de una chica (esto parece algo loco pero tiene sentido). Ese día pudo ser el mejor de la vida de Will pero acabó siendo uno de los peores y el que marcó su cambio de carácter. Ahora, el tío de Will ha fallecido y le ha dejado su piso como herencia, algo que, si Will pudiera, envolvería en papel de estraza y mandaría en un cohete al Sol con nuestros petardos literarios más odiados. Pero una madrugada, en el balcón de ese odiado piso, descubre que tiene como vecina a una chica que le recuerda sospechosamente a aquella de la que se quedó pillado... Esa chica es Nora Clarke, que vive en el que fue el piso de su abuela, entre recuerdos y trastos de la anciana. Nora adora el piso, el bloque y a los vecinos, con los cuales tiene una relación que va más allá de prestarse la sal. Obviamente, cuando descubre a Will decide que va a adorar mucho más esta nuestra comunidad, ya que un médico buenorro y majísimo siempre es un gran incentivo para no salir de casa *guiño guiño codo codo*. ¿Problema? Pues que Will no quiere tener nada que ver con ese piso y piensa ponerlo en Airbnb.

Drama en el bloque

¡Horror de los horrores! ¡Extraños que vienen a perturbar la armonía de nuestra convivencia! Desde ese momento, Nora empieza una campaña para convencer a Will de que no alquile el piso, enseñándole la cantidad de cosas que hacen (que ni un centro cívico, eh), mientras que va conociendo al muchacho y, oh, sorpresa, sintiendo cositas bajeriles por él. Will, por su parte, no cae en las trampas de Nora y del resto de vecinos pero a nadie le amarga un dulce y conocer al dulcecito de Nora es demasiado tentador para un hombre como él, que trabaja en lugar de mojar el churro. Total, que en esta mezcla entre Melrose Place y Aquí no hay quien viva rebozada en algodón de azúcar Nora y Will tendrán sus cositas guarreriles y sentimentales, teniendo cada uno que lidiar con sus taritas mentales, que no todo el monte es orgasmo y debemos tener conflicto que le dé chicha a esto. Y yo me preguntaba leyendo que por qué estos dos no podían estar juntos. Y yo también me respondía que porque no les salía del mismísimo papo.

Una palabra para definirlos a ambos

Cuando no hay un impedimento externo tremendísimo, lo tiene que haber interno, ¿no? Pues aquí supuestamente hay impedimentos de las dos clases y a cual más tonto. ¿En un libro de contemporánea eres capaz de reconocer al amor de tu vida y no lanzarte a sus brazos forever porque perturba la cordialidad de tu bloque de pisos? Are you de coña, Mari Carmen?!??! ¿¡¿Y no te permites disfrutar del amor por si acaso te sale raruno como les salió a tus padres?!? ¿¿¿Me lo tengo que creer??? Supongo que, si entras en el juego, te comes lo que sea *ejem* pero yo estaba ya gritando a las paredes de mi casa lo idiotas que me parecían los dos. Kate Clayborn intenta llenar de encanto y cuquismo una historia ordinaria pero le sale el tiro por la culata, ya que lo único que yo veía era a dos adultos comportándose como dos críos y a un montón de personajes secundarios que no me importaban nada. Tampoco he visto nada de la mágica escritura de Kate Clayborn que me encandiló en Siempre fue Georgie, siendo sincera, tampoco creo que esto hubiera salvado lo tonto que me estaba pareciendo todo.

No ha sido una lectura horrible porque tiene cosas bonitas, cómo se conocen, cómo se perciben, cómo se trocotean (grrrrrrrrrr) pero el libro ha ido poco a poco bajando el nivel hasta un final que realmente me ha costado, por lo que se lleva en nuestro Gandymetro...

Will, serías mi dueño si no me dieras tanto sueño


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miércoles, 20 de septiembre de 2023

Long Shot (Hoops 1), Kennedy Ryan

[Libro no publicado en español]
¿Crees que sabes lo que es ser la chica de un jugador de baloncesto? No lo sabes. Mi cuento de hadas está patas arriba. Un infelices para siempre. Besé al príncipe y se convirtió en un fraude. Fui una loca y su amor, una quimera.
Ahora hay un nuevo jugador en el juego, August West. Una de las estrellas más brillantes de la NBA. Estupendo. Prohibido. Me desea. Lo deseo. Pero mi pasado, mi príncipe fraudulento, no me dejará marchar.
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Tenía más miedo que vergüenza a la hora de coger este libro porque todo el mundo que lo ha leído (mi querida Elsa la primera porque ella siempre va por delante) me advertía de que era durillo y había que tener el cuerpo con ganas de meterte en un embolao así. Y, bueno, yo tengo el xixi para pocos farolillos dramáticos así que lo he ido aplazando. Pero un estupendo BR con mi Gema me lanzó de cabeza hacia esta historia y me alegro mucho, ya que he vivido en una montaña rusa de emociones, he conocido a una mujer con dos ovarios bien puestos, a un maromazo de ensueño, a una estupenda escritora y me he cagao en tó lo cagable, que nunca bien mal.

Se queda una más ancha que larga

Lo primero que os diría es que está bien zambullirte en un libro sin saber de qué va pero tal vez en este sí sea necesario conocer la advertencia de contenido que tiene, ya que hay ciertas cosas que ocurren que no son lo que más nos gusta leer a las lectoras de romántica (y, en general, al que coja un libro para evadirse de la mierda de mundo que nos rodea). Intentando evitar los spoilers al máximo posible, os diré que Iris DuPree es una chica que adora el baloncesto y cuyo mayor sueño es meterse en ese mundo (en algo relacionado con marketing, creo, mi inglés no da para tanto) al finalizar la universidad. Una noche conoce en un bar a August West, un guapísimo jugador de baloncesto universitario y futura estrella de la NBA si los pronósticos van bien y no se la meten doblada en el draft. Lo que en un principio es un encuentro algo raruno se acaba convirtiendo en una de esas noches de hablar y hablar y hablar y darte cuenta que puedes haber conocido a LA persona. Pero Iris tiene novio. Y es la némesis de August y también futura estrella de la NBA Caleb SuApellidoNosImportaUnaMierdaPorqueÉlEsUnMierda.

Lo que le haría a Caleb

Mal va la cosa pero peor que irá para Iris, cuya vida va a ser muy distinta de la que cualquiera desearía vivir. En lugar de desarrollarse como mujer y persona, acaba viviendo a lo Haven Travis en la primera parte de El diablo tiene los ojos azules (creo que con esto muchas ya os ubicáis). Sin embargo, donde Lisa Kleypas no se regodea, Kennedy Ryan decide hacerlo y mostrarnos lo que pueden llegar a sufrir demasiadas mujeres en este mundo que nos ha tocado vivir. Y siento no tener espacio para las coñas en este tramo porque lo que le ocurre a Iris está basado en testimonios que Kennedy Ryan fue recopilando y, en fin, terrible todo. Para que no nos deshidratemos llorando como descosidas, la autora nos intercala los capítulos de Iris con los de August para que veamos lo maravillosísimo que es. Porque Iris vive una vida tan putamierdesca que necesita un maromo fabuloso que la llene de akhfskajhfkaj y ñkajhfdkajhdsñkfjas y amor y más jhasgfjhsgalfdjgafdlsj. Y, ay, chica, August... ¡Un hombre hecho del material del que se hacen los sueños! Perfecto, por dentro y por fuera. Desde ese primer encuentro August no deja de pensar en ella y, aunque pasan mucho tiempo separados y sus encuentros con pocos y breves, Kennedy Ryan tiene la habilidad de hacer que nuestro corazón se sobresalte cada vez que están juntos. Es una escritora tan habilidosa que incluso llegas a olvidar que Iris y August pasan más tiempo separados que juntos, lo que en una romántica es criminal. 

Pero aquí no sale mal

Ahí está la maestría de Kennedy Ryan, en un modo de escribir extremadamente ágil y adictivo que hace que no seas capaz de soltar el libro, en una pareja que hace que se te quemen las páginas del libro de las chispas que desprenden y en ser dura y sentimental. La historia de Iris con Caleb es muy difícil de leer y personalmente creo que ocupa demasiado espacio en el libro. El eje de la historia es Iris y, aunque August es una parte básica en su sanación, es ella la que lleva el peso de la trama y del desenlace, donde August es un mero espectador. Me habría gustado que se dedicara más tiempo a la pareja pero Ryan es tan hábil narrando que te cuesta darte cuenta de que pasan más tiempo separados que juntos. En otras cosas también he tenido mis más y mis menos con el libro, como con el magufismo de la abuela y de la prima (aunque siendo de Nueva Orleans tal vez lo raro es que no apareciera) o con el final, excesivamente apresurado e irreal. Pero el resto me ha encantado, me ha gustado la pareja, me han gustado los secundarios y he estado entretenidísima leyendo, asi que, por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

August, méteme un triple cuando quieras


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miércoles, 13 de septiembre de 2023

Rozando el cielo (Windy City 1), Liz Tomforde


Zanders
El hockey en Chicago no está completo sin mí, el jugador que todo el mundo quiere odiar. Conozco mi papel y lo hago bien. De hecho, disfruto pasando la mayor parte del tiempo de juego en la zona de castigo antes de dejar el estadio con una nueva chica cada noche. Lo que no me gusta es la nueva asistente de vuelo del avión privado de nuestro equipo. Trabaja para mí y no al revés, y estaré más que encantado de recordárselo. Puedo garantizar que al final de la temporada deseará dejar su trabajo.
Pero cada viaje borra las líneas y no sé si sigo llamando su atención para molestarla o por algo más.
Stevie
He sido asistente de vuelo durante años. Pensaba que lo había visto todo pero cuando mi nuevo trabajo me lleva a estar a bordo del avión con el mayor ególatra y divo de la NHL me empiezo a replantear todo, incluso la promesa que me hice de no volverme a enredar con un deportista, sin importar lo sumamente tentador que me parezca.
Evan Zanders no tiene filtro y es demasiado guapo para su bien. Adora su imagen pero yo odio todo sobre ella. Todo menos a él.
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¡Bienvenidas a todas de nuevo a las reseñas haggardianas! Nos hemos tomado un tiempo para leer un poco y darle a Jamie Fraser, pero también para leer un poquito y reseñar, que se nos apolillaba el blog. También os hemos echado de menos porque leer y no compartir la lectura con vosotras siempre es un poco más aburrido y tristón. Esperamos alegraros los otoños y los inviernos con reseñas divertidas y si de paso os podemos descubrir libros que merezcan la pena, pues mejor que mejor.

Y para la rentrée nos hemos puesto las deportivas y los pantalones cortos porque se nos va a tirar encima un sporty melofó.

Mi cuerpo te ofrezco pa que lo goces, Kim

¡Ay, Lebron, jodío, cómo te aprovechas de lo perraca que me pones! El caso es que el sporty melofó basketiano es el del siguiente libro pero tu apariencia me vale como la de Evan Zanders, el follardín jugador de hockey que se alimenta de comer xirris y del odio del fandom contrario. Zanders se sabe buenorro y se aprovecha de ello, cimentando su imagen de playboy y chico malo del rink y ganando pastuza loca con ella. Su contrapunto perfecto es su mejor amigo y compañero de equipo, Maddison, otro buenorro cuya imagen es la del hombre perfecto, capitán del equipo, marido amantísimo y padre de dos critaturitas. ¡Los fanes de los Raptors de Chicago están que no 💩 con ellos! Pero, mientras Maddison es tal y como su imagen muestra, Zanders esconde su realidad...

Lo que Zanders esconde

Bueno, eso también, pero lo realmente esconde es su verdadera personalidad, la de un hombre que ha pasado por muchos problemas, familiares y mentales, y que dedica gran parte de su tiempo a ayudar a otros. Sin embargo, Zanders vive muy feliz en su fama y no piensa bajarse de ella, mucho menos esta temporada, en la que tiene que negociar si los Raptors le renuevan el contrato y es básico que los "billets" que da su fama sigan cayendo. Con todas estas cosas en la cabeza inicia el mozo la nueva temporada, en la que se va a encontrar con un gran entretenimiento que, a la vez, es una gran distracción y la horma de su zapato. Dentro del avión que les lleva a los partidos fuera de casa (aquí llegamos a la grandiosidad pastucil de los americanos, que tienen su avión privado que parece eso un chalet en Beverly Hills), Zanders conoce a Stevie Shay, una asistente de vuelo con un traje que claramente no es de su talla y que está para pocas tonterías, lo que hace que Zanders decida entretenerse molestándola toda la temporada. Stevie necesita ese trabajo como el comer y no está dispuesta a que Zee se la meta en un lío, así que no le dora la píldora, algo que encandila cada vez más a Zanders. No hace falta que seáis Aramis Fuster para que os deis cuenta de que esto es un enemigos que se trincan vivos que me ha tenido disfrutando de lo lindo. Aunque, bueno, la enemistad va evolucionando rápidamente hacia el tocahuevismo con expectativas follardiles, porque esos enfrentamientos dialécticos que tienen en el avión son divertidos, sexis y les ponen a ambos como el palo de un churrero.

O chingamos o nos hacemos cenizas

Contado así parece otro libro más, una romántica contemporánea sexi donde ya sabemos lo que va a pasar. Y realmente no os equivocaríais al pensarlo pero, ay, no es solo lo que cuenta este libro sino cómo lo cuenta lo que me ha encandilado (además de unos personajes nada planos que consiguen enamorarte). Liz Tomforde tiene la habilidad de narrar todo de un modo bastante detallado pero muy natural, teniéndote enganchada contándote cómo evoluciona la relación entre ambos (con toques de algún que otro dramita familiar). No hay lirismo ni expresiones rebuscadas en la narración pero no suena a contemporánea corriente, la lees dándote cuenta de que es una historia con más chicha que se narra de un modo diferente al que encontramos en gran parte de la contemporánea que se publica, que parece eso hecho en una fábrica de croquetas, todas iguales. Para empezar, Zanders es un chico malo y machorro alfa de pies a cabeza.

¿¿Y eso qué tiene de novedoso??

Pues que realmente, sin dejar de ser un alfa de cuidado, Zanders es totalmente distinto a la imagen que da y habla más con sus acciones que con sus palabras. Para conquistar a Stevie, combina su devastador carisma con su maravilloso corazón y no teme mostrarle a la chica las debilidades que tiene, sus problemas mentales o lo sensible que es, algo que le hace más irresistible de lo que ya nos parecía antes. Stevie tiene muchos problemas de confianza en sí misma que le hacen plantearse sus cositas con Zanders pero no hay confianza que no se hinche cual boa maromial si un tío como Zanders te dice constantemente lo perfecta que eres y no únicamente con el fin de percutirte los bajos, así que Stevie cae y nosotras, con ella.


Y, ay, chica, cómo son los guarrerismos... Estupendísimos, detallados, hot hot hot (obviamente, Zanders no podía decepcionar en ese plano). He disfrutado muchísimo de las interacciones entre ambos, tanto las que están cargadas de tensión sexual como las que están llenas de amor. Toda la relación entre ambos es muy sexi, especialmente la parte de la conquista antes de que Stevie baje sus defensas y sus bragas, pero el libro no flojea cuando toman más importancia los sentimientos o las circunstancias familiares de cada uno. Lo peor para mí es que se me ha acabado haciendo algo largo (básicamente porque lo es, ¡seiscientas páginas del copón!) porque en el tramo final parece que la escritora se estanca y no hace que la historia avance, pero tampoco es algo que le quite brillo al libro. Me ha encantado la historia, los protagonistas, los secundarios (aaaaaay, ese Ryan, que ya le estoy metiendo mano a su libro y 😍😍😍), la narración... En definitiva, que me ha sorprendido y encandilado. Me da pena haberlo visto entre los más vendidos de Kindle Unlimited y haberlo ignorado por no conocer a la escritora y no ponerme a investigar. Menos mal que tengo a Elsa que, como gurú literaria, nos descubre joyitas ocultas, algo que Mile High es.  

(Por cierto, que acabo de ver que se va a publicar en español el 2 de noviembre con el título Rozando el cielo, wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)

Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

Zee, my xirri says come to meeee


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