[Libro no publicado en español]
Cuando Lord Arthur Godwick se entera de que su hermano pequeño está endeudado hasta el cuello con Regan Ferry, la dueña del hotel La Perla, acuerda con ella saldar la deuda... en su cama. Pronto el guapo pero atormentado Arthur descubre que es peón en un juego erótico lleno de venganza en el que nada, ni siquiera su amante, es lo que parece.
Tenía yo, vaya usted a saber por qué,
el cuerpo para guarrerismos y, antes de ponerme a catar autora
nueva, miré a ver qué tenía en el Kindelito. Y allí que apareció este
libro que me dieron en Netgalley hace un año (en lugar de Advance Reader
Copy lo mío son Retard Reader Copy),
el tercero de una serie
que prácticamente
empezó como un relato guiño a los
Original Sinners
(The Red es un libro escrito por Nora Sutherlin, la
protagonista de mi adorada y pecadora serie) y ha acabado siendo una serie con entidad propia. Y
guarrindonga como ella sola.
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| Bueno, siempre habrá algo más guarro |
Esta saga narra la
historia de una familia con un antepasado de lo más follardín
cuyo influjo guarreril cruza océanos de tiempo para
afectar a sus descendientes. Pero ojo, que no es una presencia
paranormal de esas que te tira un jarrón a la cabeza, qué va. Malcolm
Godwick era un sibarita y despliega su influjo a través del arte y
del cuadro en el que está inmortalizado, cuya familia venera. Ya sintieron
(y disfrutaron) su poder Mona en
The Red
y su hija Lia en
The Rose. Ahora es Arthur Godwick, el hijo de Mona, el que va a gozarlo
bien, además de flipar mucho y, de paso,
encontrar el amor gracias a los tejemanejes paranormales de su
antepasado. Resulta que Arthur tiene un hermano díscolo, Charlie, que tiene la
picha floja como su antepasado Malcolm y es asiduo a The Pearl, el
prostíbulo de lujerío
en el que dicho antepasado parecía vivir. Charlie se ha endeudado tanto
allí que Regan Ferry, la dueña del negocio, le ha exigido como
único pago posible el cuadro de Malcolm. Arthur, sabiendo la importancia
familiar de la pintura, va a ver a Regan para arreglar las cosas. Y si
algo se le van a arreglar son los bajos, ya que Regan le pide como pago a
cambio del cuadro
diez noches de sexo en las que él sea su total sumiso...
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| No le veo yo el problema |
Es erótica paranormal made in Tiffany Reisz, ¿qué os voy a decir?
Que su universo es muy particular y que abandonéis toda conexión
con la realidad una vez que os asoméis a él. Regan es misteriosa y fría,
una mujer joven que ha enviudado de un viejarranco forrado y que ha
jurado no volver a catar picha pocha en la vida, además de vengarse de los
Godwick por algo que solo ella sabe. Someter a Arthur y utilizarlo de modo
sexual le parece un plan estupendo para
calmar sus ansias de venganza y sus anhelos guarreriles, ya que
Arthur está como para untarle de chocolate y limpiarle y darle un
esplendor que ni la RAE con el castellano.
Todo lo que se lee es consentido, pero los límites siempre son
elásticos en las novelas de la Reisz, así que se juega con lo que no
quieres hacer pero realmente sí y te da vergüenza admitir, cosas así. Pero
que quede claro que aquí hemos venido al goce y de eso hay y mucho. El
libro tiene tres partes diferenciadas que nos muestran la evolución
de la historia desde el punto de vista de Arthur (la primera parte, la
mejor), de Regan (la segunda parte, más floja) o del de ambos (la parte
final, más convencional), cada una de ellas estructurada en
capítulos que tienen como referencia una obra de arte hecha por una
mujer. Y, en base a esa obra de arte, una secuencia (o varias) guarreriles.
Esta es la originalidad de Tiffany Reisz, que te hace sentir culta
mientras lees cómo ellos le dan a todo como conejitos de Duracell.
¡Conocimiento intelectual y goce carnal!
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| De aquí sale un guarrerismo de quemarte las mechas |
Ya sabéis que soy muy fan de cómo escribe esta mujer, me parece que tiene
una
capacidad especial para unir sexo, sentimientos, humor y feminismo, y aquí lo vuelve a demostrar. Todos los momentos sexuales del libro
sirven, además de para que tengas que echar mano del abanico xixil, para
que los personajes descubran algo sobre sí mismos o para que avance
la trama. Reconozco que todo el elemento paranormal relacionado con
Malcolm y el cuadro me saca un poco de la lectura pero es cierto
que le da algo de misterio que, especialmente en la primera parte, hace la
historia estupenda. A esto también contribuye el hecho de que Regan nos
parece muy misteriosa y eso hace toda la parte sexual mucho más hot
y la trama, mucho más interesante. Cuando ya pasamos al punto de vista de
Regan, el libro pierde fuerza y va bajando, se vuelve más plano y
así sigue hasta el final, donde en algún momento es
excesivamente complaciente. Pero vamos, que si coges este libro
para disfrutar de unas buenas escenas sexuales con una haggard dominante
(imposible no acordarme de Nora viendo a Regan) y un maromo adorafollable
lo mires por donde lo mires, con este libro no te equivocarás. Es
erótica distinta, elaborada y elegante, pero no deja de ser
erótica, así que la trama es una mera excusa para unos buenos meneos. Pero
aquí se viene a eso, ¿no?
Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...
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| 3'5. Arthur, eres caballero de comerte el sable entero |



































