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martes, 14 de julio de 2015

Amable y tirano (Los Malory 3), Johanna Lindsey


Con el corazón destrozado, Georgina Anderson está desesperada por regresar a su hogar en América. Deja sus penas en las costas de Inglaterra y, en un alarde de audacia, aborda un barco norteamericano disfrazada de camarero para servir al capitán Malory. James Malory, un atractivo ex pirata y oveja negra de una orgullosa familia ,, había jurado que ninguna mujer lo conduciría al matrimonio. Pero en alta mar, sus convicciones tambalearán ante la belleza de Georgina, cuyo amor por la libertad y la aventura rivalizarán con los de él.


Haggards queridas, no quepo en mí de gozo. Quiero un bocata de Malory Brothers y lo quiero ya. Esto no hace sino mejorar. ¿Que Tony es el Gandy y resulta ser un tipo maravilloso? Pues llega su hermano James, el pirata, y pone el listón tan alto que necesitamos zancos para encaramarnos a su pechote. Me lo he pasado teta leyendo esta novela. Y supongo que la Lindsey se divirtió escribiéndola mientras seguía con sus sesiones en la clínica de desintoxicación. Alabo su voluntad para dejarse los porros y escribir estas novelas tan entretenidas.


Johanna, de espaldas, en plena terapia de grupo

Habíamos dejado a James Malory en Tierna y rebelde frotándose las manos ante la perspectiva de tener en su barco a cierta señorita disfrazada de hombre, y con la cual se había tropezado por casualidad mientras ayudaba a su hermano Tony a encontrar al primo maloso de Rosslyn. No sé si ha quedado claro, pero la cosa tiene miga: James sabe que ella es una chica, ella cree que tiene a James engañado (al que reconoce de su encontronazo y casi se muere al ver que es el capitán del barco donde se ha enrolado), pero nuestro calavera tiene otro as en la manga: hace al "muchacho" su grumete para tomarle el pelo a la zagala. Esto significa, entre otras cosas, que tiene que dormir en el camarote del capitán y asistirle en ciertas actividades muy personales, como ayudarle en el baño. ¿Mola o no mola el planteamiento? Si James se frotaba las manos, yo me frotaba las enaguas sólo de pensar lo que iba a ocurrir en esta novela visto lo visto. ¡Identidades ocultas a mí! ¡Me encanta!


George, toca baño, ven a enjabonarme los bajos la espalda, anda

James es un tipo incorregible, reniega del matrimonio y lo que le va es divertirse con las mujeres. Un rato cabrón el hombre, diréis, pero tiene sus razones. En sus años de libertinaje se dedicó primero a perseguir a las damas y luego a ser perseguido... por mujeres casadas principalmente. Eso le hace ver casarse es algo tonto, que te encadena a alguien que no quieres y te hace romper el contrato matrimonial. Mejor ser libre e ir de flor en flor, valga la frase.


James tras polinizar a una señora de alto copete

Georgina (o Georgie), la protagonista, acaba de salir de un desengaño amoroso. Es norteamericana y odia a los ingleses, y más a los aristócratas, así que James Malory le va a caer de primeras como una soberana patada en el culo. Además, ella le da donde más le duele llamándolo viejo (menos mal que no es como el Gandy, que me veo a las haters aplaudiendo).

¡Que los años son un grado, niñata!

El problema es que no se puede escaquear de sus obligaciones y a la hora de dormir tiene que soportar que James se pasee en bolas por el camarote como si tal cosa, fíjate tú qué problema. Eso de tener a un Malory a boa suelta es un lujo, hija mía. Georgina es muy recatada, pero le puede la curiosidad, claro. Al mismo tiempo empieza a sentir malestar cuando está cerca de James y no sabe qué es. Nada, es que es arrimarse al capitán y ponerse mala, y más cuando están en alta mar y Malory se reconvierte en pirata con coleta, pendiente y camisa negrañadslkfjasñlkdjgasñ.



Con todo y con eso, Georgie no cae en que lo que le pasa es que tiene los bajos removidos antes semejante visión. Ella niega la atracción y sólo ve en James un muro de ladrillos. ¡Paredes así quiero yo en mi casa!


La diosa interior de Georgina restregándose contra el muro Malory

Otra cosa que no soporta es el gestito que el capitán hace con las cejas, enarcando una de ellas cuando se burla de George, el falso grumete. Por favor, ¡si es para comerle la boa a saco!



Malory va a disfrutar de lo lindo poniendo a Georgina de los nervios, pero mejor se lo va a pasar administrándole la cura para sus náuseas varias veces, IYKWIM.


¡Viva la medicina alternativa!

He de confesar que sobre poco menos de la mitad de la novela me dije: "¿Y ahora qué?". Pues aún quedaba miga, y de lo más divertida. Johanna nos mete por un lado a los hermanos de Georgie y por otro a los Malory, concretamente a Tony, Jeremy, Derek y a Nicholas Eden, el marido de Regina, así que la diversión estaba servida. Lo que me he reído con las pullas entre los dos hermanos Malory o de estos con el sobrino postizo no tiene nombre. Pero, ¿cambiará James de opinión respecto a lo de casarse? Por su parte, Georgie no se convierte en la Pichote que temía (como ocurrió con Rosslyn), sino que su genio y chispa se mantienen. Es una jovencita decidida que sabe disfrutar del momento (y vaya si lo disfruta la tía...) y no se arrepiente. Junto a la gracia de James hace muy buena química y eso es importante. Son tal para cual, lo mismo que las familias. Si los Malory son impulsivos, los hermanos Anderson no se quedan atrás. 


Uno de los Anderson tratando con James Malory

En definitiva: que olé por Johanna Lindsey. Una novela ligera de leer, con una historia sencilla pero no exenta de su buena tensión ñadsjfañlsdjfañslkdjgañsldjf, sus momentos hot y sus líos. Sin complicaciones ni grandes pretensiones, consigue entretener y divertir, que es lo mejor de todo y es algo que abunda poco en este tipo de novelas. Que te saquen una sonrisa y hasta una carcajada mientras lees es un placer, y los hermanos Malory lo saben hacer gracias a sus diálogos llenos de segundas intenciones e ironía. ¿Qué más se puede pedir? Unos tipos que te ponen perraca y encima te hacen reír. Yo es que firmo por pillar a un libertino de esta familia. O a dos, que ya sabéis nuestro lema: a una haggard LeCaben todos.


Entre la espada de Tony y la pared de ladrillos de James, ay omá

Por todo lo dicho recibe en nuestro Gandymetro...


James, cúrame los mareos como tú sabes


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miércoles, 1 de julio de 2015

Tierna y rebelde (Los Malory 2), Johanna Lindsey


Roslynn Chadwick es una heredera escocesa, para quien un matrimonio conveniente sería la única forma de protegerse de las intrigas de su primo y de la ambición de cuanto cazador de fortunas codicia a esa beldad pelirroja y su apetecible patrimonio. Anthony Malory representa todo aquello contra lo cual la habían prevenido: es un aventurero inglés, avasallante y apuesto, cuya sensual mirada promete toda clase de placeres….



Señoras y señores, ya he me zampado a Tony Malory. Bueno, mis ganas marranas de zampármelo de verdad, pero ya me entienden. Esta Lindsey no parece la misma de La mujer del guerrero (y no digamos de mi odiada La novia cautiva); le veo un estilo más depurado a pesar de que la primera novela que he citado es incluso posterior a Tierna y rebelde. Lo mismo cuando se pone con los Malory la posee el espíritu de las enaguas y la cosa mejora. Tampoco voy a decir que este libro sea la leche en verso, pero Tony salva la historia muy dignamente. Y cuando se junta con el otro caradura de la familia, James, los bajos arden, queridas haggards. Por eso tengo que quitarme el sombrero ante Johanna y darle la enhorabuena por crear a estos tipos tan simpáticos, canallas y atractivos, sí señora. Hombres de su tiempo, les gusta ser libres, calaveras y provocadores, pero si hay que poner los ojos sobre una dama y jurarle fidelidad, se le jura. Ahí sí que veo yo la parte de ciencia ficción, aunque eso da igual, que aquí hemos venido a que se nos caigan las enaguas porque un tipo guapo, fresco y mujeriego se fije en nosotras y nos prometa con la mano en el corazón que será nuestro para siempre. 


Sí, queridas, Anthony es David Gandy

¿Y quién es la afortunada dama en este caso? Pues una escocesa llamada Roslynn que se halla en apuros por culpa de una herencia y un primo que la acosa. Con veinticinco años ya, necesita urgentemente un marido y lo necesita para ayer, así que pide ayuda para conseguir el más adecuado. Le da igual que la ame o no, lo que quiere es que sea guapo, educado, buen padre, respetable... Quitando lo de guapo, todo lo demás no tiene nada que ver con Anthony Malory, pero como aquí lo que manda no es la lógica sino los ardores de los bajos, pues es ver al sinvergüenza de Tony y quedarse tonta perdida. Y para muestra de la primera vez que vislumbra a nuestro protagonista, un botón:


Vio  una boca que esbozaba una sonrisa; una mandíbula fuerte y arrogante. La nariz era aguileña. La piel estaba bronceada por el sol y era cetrina, pero contrastaba con el cabello negro y ondulado. Los ojos (que Dios protegiera de ellos a los inocentes) eran de un profundo color azul y levemente rasgados. Eran exóticos, hipnotizadores; enmarcados por pestañas negras y cejas finas. Eran imponentes, inquisidores, atrevidamente sensuales; cálidos, muy cálidos.

La falta de aire hizo reaccionar a Roslynn, que volvió a la realidad. Inspiró lenta y profundamente y exhaló un suspiro. No era justo. Su abuelo se lo había advertido. No hacía falta que nadie le dijera nada. Lo sabía. Sabía que era uno de ellos, uno de los que «no había que tener en cuenta». Era demasiado apuesto para no serlo.

Menos las cejas, no me diréis que...


...DAVID ES TONY. Y PUNTO. (Lo siento, haters de Gandy).


Anthony también se queda prendado de la chavala y decide entonces ser su guía para encontrar marido y quitarse de encima a todos los candidatos que ella tiene en mente de la forma más divertida. ¿Será eso suficiente para convencer a la recatada Roslynn de que él es el mejor hombre del que dispone para casarse? Un libertino siempre es un libertino, aunque el abuelo de Rosslyn le aseguró que eran los mejores maridos una vez pillados. Ejem...



Ella está en un tira y afloja con Tony, hasta el punto de que a veces pensaba que la novela tendría que haberse titulado Tierna y Pichote, porque dan ganas de ahogarla, en serio. Pero ojo, que por ahí ronda también James, el otro Don Juan de la familia. ¿Será suertuda la tía? ¡Los dos maromos Malory detrás de ella! Rosslyn huyendo (en el fondo está con el xixi on fire, porque nunca se ha visto en una así) y ellos picándose el uno al otro. Y nosotras dándole al abanico tamaño Loco Mia.


Los problemas de Rosslyn, quién los pillara

Y es que una de las mejores cosas de esta novela es ver a los dos canallas tirándose indirectas sobre las mujeres, el ligoteo, los hijos y el matrimonio. Johanna, además, nos deja la puerta abierta a la historia de James de una manera que te hace terminar este libro y ponerte con el otro sin esperar. ¿Y cómo es el siguiente maromo? Pues como todos los Malory que no se parecen a su abuela, la gitana: rubio, ojos verdes y fornido. O sea:



Perdón, perdón... James es así:


Aquí, disfrutando de mi sandwichito Malory con extra 
 de carne

Por todo esto recibe en nuestro Gandymetro...


Tony, la petarda de Roslynn te quita un Gandy, pero te queremos

PD: Si queréis perder las bragas por completo, pinchad aquí. Las Pecados hacen una selección de imágenes de Tony-Gandy que os van a dejar sin ovarios. Avisadas estáis. 


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lunes, 22 de junio de 2015

Amar una sola vez (Los Malory 1), Johanna Lindsey


La vida de Regina Ashton, la exquisita sobrina de Edward y Charlotte Malory, cambia para siempre la noche en que es secuestrada en una oscura calle de Londres por Nicholas Eden, un arrogante seductor cuyo pasado alberga un doloroso secreto. Unidos por la vergüenza, el escándalo y una pasión inesperada y abrasadora, Reggie y Nicholas tardarán en comprender y aceptar lo que el destino les ha reservado: amar una sola vez en la vida.


Corría el año 1985 y aquella joven ama de casa que hacía ocho años que se iniciaba en la literatura y en los porros decidió dejar el vicio y probar que era capaz de hacer algo mejor que La novia cautiva y sin necesidad de drogas. Así empezó la afamada saga de los Malory


Niños y niñas, haced caso al señor Mackey

La verdad es que no sabía qué esperar de esta novela. De la saga había oído maravillas, sobre todo de las tres primeras entregas, pero ya se sabe que eso de los gustos es algo muy personal. Con Johanna Lindsey había tenido todo tipo de experiencias en las tres novelas suyas que había leído: el desastre absoluto (La novia cautiva), la coña marinera de la que una no sabe qué pensar (La mujer del guerrero) y el calorreo agradable con highlanders de por medio (Una dulce enemistad). Ninguna me había dejado con ganas de más y alguna hasta me puso de los nervios y echando pestes. 


Bueno, más que papeles, el kindelito y este blog

Pero los Malory me reclamaban, y más si Kim me ponía en bandeja y en libro físico Amar una sola vez. Había que leerla sí o sí, ya no me libraba de volver a esta autora clásica del romance.


¡Que te leas a los puñeteros Malory, Cassie!

Aunque con esta historia Johanna no ha descubierto nada nuevo, al menos no es para tirarse de los pelos (o para ir a quemarla a ella directamente). La familia Malory mola, los tíos de Regina, la protagonista, te caen bien por la manera que tiene de presentarlos, sobre todo James y Anthony-Tony, cuyas novelas van a caer próximamente. La autora se monta toda una galería de personajes masculinos bastante atractivos por ser canallas, chulescos, apasionados... En medio de todos ellos está la citada Regina, la sobrina mimada de todos estos señores, hija de la única hermana que los Malory tuvieron, así que ha sido criada en un ambiente masculino y lleno de simpáticas rencillas entre los varones Malory.


Ya pongo paz yo entre los Malory Brothers, no os preocupéis

Cuando empecé a leer, temía que Regina pasara de ser una chica con determinación, decidida y con las ideas claras, a convertirse en una Pichote, como ocurría en La novia cautiva. Pero gracias a Dios no es así. Reggie tiene un par, donde pone el ojo pone el ovario y, harta de que ningún pretendiente sea digno de ella según sus tíos, se fija en el hombre más calavera del momento. Su primer encuentro no puede ser más extraño y eso a ella le divierte y es capaz de poner a Nicholas Eden, el susodicho calavera, nervioso perdido. ¡Bien!


Reggie es una haggard: apunta, dispara y no falla

A Reggie le mola Nicholas porque le recuerda a su tío Tony, el preferido de la chica y también nuestro, no nos vamos a engañar. La verdad es que hay un poco de complejo de Electra en la relación de la protagonista con su tío, una admiración que a veces me resultaba un tanto extraña, pero supongo que es comprensible porque no se llevan tantos años y son en ocasiones más amigos que tío y sobrina.


Mmmm... Mucho te mola a ti tu tito, chata

El desarrollo de la trama no está mal, hay algún giro que te sorprende, pero Nicholas peca de demasiado cabezón, como suele pasar en estas historias. Que eso de explicarse aquí nada, mejor nos callamos, nos comemos nuestras razones para ir de duros y ya. Ains, qué complicados son los hombres, para que luego digan de nosotras. Reggie es mucho más lanzada y echada hacia adelante, más franca y más abierta de mente (y no digamos de otras cosas, perdón por el chiste malo), así que se tiran su buen rato de pelea en pelea. Pero bueno, se lee bien y ya es bastante, que con La novia cautiva estaba que me explotaba la vena del cuello. 
¿Qué es, en resumen, lo mejor del libro? Conocer a los Malory, concretamente a Tony y a James, que prometen mucho (los otros dos hermanos son más formales), además del calorreíllo, las enaguas, las normas sociales que se rompen... Todas esas cosas clásicas, típicas y tópicas que aquí están bien explotadas sin ser una cosa tampoco de matarse.


Tony, tú eres el próximo Malory en mi lista
Pero me dejo lo mejor para el final: fiel a su estilo, Johanna vuelve a ponernos un buen ejemplo de cómo no respetar el sueño ajeno. Y aquí riza el rizo, señoras y señores. Es algo entre la simulación, el que sí que no... ¡y lo maternal! Hala, a darle vueltas a vuestras retorcidas mentes, jejeje...

Por todo esto obtiene en nuestro Gandymetro...


Nicholas, no sabes en qué familia te has metido...


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